Los cuerpos de seguridad venezolanos detectan y neutralizan un plan de asalto terrorista a la sede del Gobierno, el Palacio de Miraflores en Caracas.

El Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) impidió el martes que se materializara un ataque a la sede gubernamental, luego de que descifrara unos mensajes aparecidos pintados en las paredes de las calles de Caracas (capital de Venezuela).

El plan, que formaba parte de la Operación David, consistía en una serie de símbolos trazados en las calles del centro capitalino, que marcaban la ruta del ataque planeado, según informa este miércoles la cadena estatal Telesur.

La Operación David contemplaba cuatro fases que se iba a urdirse en toda Venezuela: el ataque aéreo al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), en el norte de Caracas; el asalto terrestre al Fuerte Paramacay, en Valencia; el rescate del General Isaías Baduel –quien actualmente cumple condena por conspiración– y, finalmente, la toma del Palacio de Miraflores.

El informe señala que los conspiradores pretendían atentar contra la seguridad del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y de otros funcionarios gubernamentales, si hubieran tenido éxito en su empresa.

Esta operación ha sido reivindicada por la llamada “resistencia”, que está conformada por civiles, exfuncionarios policiales y militares que han ejecutado acciones terroristas en el suelo venezolano, precisó el texto.

En el marco de dicha operación, el Sebin ha capturado a 18 personas, como también ha lanzado una orden internacional de captura para otras nueve.

Por su parte, el Gobierno venezolano no descarta que agentes secretos extranjeros estén operando en el país de manera parecida a como ocurre en Siria, al emplear un sistema de simbologías similares a los empleados en este país árabe.

Desde que el Gobierno venezolano convocara la celebración de la Asamblea Nacional Constituyente a fin de hallar una salida a la crisis que sufre el país y su posterior instalación, los sectores de la derecha no han parado de protestar contra este mecanismo contemplado en la Carta Magna de Venezuela, según afirman las autoridades locales.

Maduro ha denunciado, en repetidas ocasiones, que la oposición venezolana busca desestabilizar al país con la ayuda extranjera, en concreto, con el apoyo prestado desde EE.UU.

Análisis / Mapa de la derrota de la derecha en Venezuela

Marco Teruggi

A esta hora la derecha debía estar, según sus cálculos, en una posición de fuerza totalmente diferente. O sentada en el Palacio de Miraflores, o en el despliegue de un gobierno paralelo combinado con movilizaciones de masas y acciones violentas, incluidas militares. Se había planteado la apuesta a todo o nada/ahora o nunca, y hoy se encuentra en una disputa interna para ver cómo seguir, y no terminar peor que al iniciar la escalada de los cien días.

Pasó lo que les suele pasar: se equivocaron en sus análisis. Sobrestimaron la fuerza propia, subestimaron al chavismo, leyeron de manera errada el estado de ánimo de las masas, calcularon mal las coordenadas del campo de batalla. Y en las batallas las responsabilidades son colectivas pero diferenciadas: el peso mayor recae sobre los generales -así lo enseña, entre otros, el libro La extraña derrota, de Marc Bloch-. Porque hubo una derrota, táctica en el marco de un equilibrio inestable prolongado, pero derrota al fin, y eso trae cambios, facturas, desbandadas y cambios de posiciones.

¿Por qué evaluaron de manera equivocada las condiciones para la toma del poder de manera violenta? Se combinan varios elementos. En primer lugar, la posición de clase de la dirigencia. La dirección del movimiento estuvo y está en manos de hombres y mujeres de la burguesía, la oligarquía, cuadros en su mayoría de clase media-alta, formados en esa política e imaginario. Sería falso decir que no han desarrollado estructuras en algunas zonas populares, pero no parecen de dirección, y son minoritarias. A ese elemento se suma otro, agravante para sus cálculos: una parte de su dirección, tanto venezolana como norteamericana, se encuentra en el extranjero, en particular en Estados Unidos.

Esas lecturas, marcadas por una distancia de clase y de país, se ensancharon por el efecto boomerang de una sus fuerzas: las redes sociales. Asumieron que la dinámica expresada en las redes era representativa del estado de ánimo de las mayorías. Pensaron que la capacidad desplegada -con millones de dólares- en twitter, facebook, instagram, youtube, era la que realmente existía, que la radicalidad allí expresada era la radicalidad popular real.

De esa manera creyeron que el gobierno estaba a un empujón de caer, que su respaldo popular era minoritario y contralascuerdas, que las masas descontentas acompañarían su llamado a la calle para sacar al “régimen”, y que su propia fuerza tenía capacidad de desplegarse hasta alcanzar la masividad policlasista y nacional necesaria. Esa combinación de elementos iba a tener a su vez incidencia sobre factores políticos e institucionales del chavismo, que, al ver el ascenso irrefrenable de las masas en su pedido de elecciones generales, se iban a cambiar de bando. Solo sucedió con la Fiscal General y algunos dirigentes intermedios puntuales -y no fue por las masas sino por cálculo y compra política-. Lo más importante en ese plan era la Fuerza Armada Nacional Bolivariana: no se quebró.

Esos cálculos condujeron a sostener la hipótesis de la salida violenta durante más de cien días. Con puntos clave como el anuncio de que sería elegido el próximo presidente en elecciones primarias. Lo había proclamado Ramos Allup, el primero en decir luego que participará en las elecciones regionales. Entre un anuncio y el otro pasaron quince días, y en el medio una fecha clave: la victoria electoral del 30 de julio, con más de 8 millones de votos en contra de la violencia opositora y en respaldo a una solución democrática en manos del chavismo. La derecha desconoció públicamente los resultados, pero su impacto fue innegable, abrió un reacomodo de posiciones y cambio de táctica en desarrollo.

Las conclusiones fueron la inversión de sus premisas: el chavismo no estaba nocau y dio una lección histórica, los sectores populares miraron en su mayoría desde lejos a la dirigencia opositora y rechazaron la violencia, la fuerza propia -compuesta por su base social ampliada, los grupos de choques, y sectores paramilitares- no alcanzó a quebrar el cuadro de empate. Tomar el poder por la fuerza es insostenible con esas coordenadas. Cayeron entonces uno tras otro en el anuncio esperado: la participación en las elecciones bajo el ordenamiento del mismo poder electoral que acusan de ilegal, ilegítimo y fraudulento. Freddy Guevara, de Voluntad Popular, ya anunció que el “camino es electoral”.

Algunos todavía no se han pronunciado, producto de desacuerdos, incapacidad para una disputa electoral -como María Corina Machado-, tensión con una base social defraudada a la cual le prometieron un poder inminente para anunciarle cien días después una vía electoral, y crisis interna. Estos meses de escalada reconfiguraron el mapa interno de la derecha, que parece compuesta por tres sectores, que, aunque sostienen posiciones diferentes -por pragmatismo o convicción-, no parecen tener fronteras tan claras.

  1. El primero está conformado por los partidos de derecha más históricos, como Acción Democrática presidido por Ramos Allup, que, aunque acompañó la escalada de violencia, su apuesta reside y residió en la estrategia del desgaste del gobierno -en particular por el efecto de los ataques económicos- para acumular en votos el descontento popular, y apostar a victorias electorales.
  2. El segundo está dirigido, por ejemplo, por Voluntad Popular y Primero Justicia -cuyos dirigentes están inhabilitados para presentarse como candidatos- y fue quien apostó a la salida por la fuerza, trabajó en la conformación/financiamiento/entrenamiento de grupos de choque, y se vinculó de manera directa con sectores paramilitares.
  3. El tercer grupo es el que se ha autodenominado “resistencia” y se ha multiplicado en varios nombres según las zonas del país. El discurso es el del rechazo a la traición de los dirigentes que aceptaron ir a las elecciones, la necesidad de escalar en la confrontación callejera, y la reivindicación de las acciones de violencia -como los ataques el día de las elecciones-. Sus espacios comunicacionales son centralmente las redes sociales y Miami. Resulta difícil saber si se trata de un proceso de relativa espontaneidad, o la “resistencia” fue creada para desplegar acciones planificadas, por ejemplo, por el segundo sector, bajo otra identidad. ¿Cuánto son, quiénes dirigen? Según algunas propias declaraciones maiameras, son grupos dispersos que no tienen centro de mando.

Desde ese análisis se puede entender por ejemplo la acción del domingo en Fuerte Paramacay. No se trata, como los ataques a cuarteles durante los meses de mayo/junio/julio, de medidas en el marco de una escalada que busca acorralar, de ofensiva. Pareciera más bien un intento de mantener medidas de alto impacto -con fuerte repercusión internacional- junto con la preparación de los grupos más radicales. La autoría del hecho debería buscarse en el tercer sector -que parece vinculado, por debajo de la mesa, al segundo, y a dirigentes de la derecha como el senador norteamericano Marco Rubio-. Seguramente intenten más acciones como esta, o mayores. Hay síntomas de desesperación, y eso puede traer violencia y apuestas más radicales.

A este cuadro deben agregarse las dos principales líneas de fuerza de la derecha: la económica y el frente internacional. En el primer caso se ha visto como luego del 30 de julio se produjo un ataque frontal contra la moneda al aumentar vertiginosamente el dólar paralelo. El objetivo es disparar los precios, desgastar a la población, distanciarla de esa manera del gobierno, agravar el cuadro de dificultad material, intentar asfixiar los cotidianos de las clases populares. En cuanto a lo internacional, la escalada sigue dirigida desde los Estados Unidos, con apoyo central desde Colombia y los gobiernos subordinados de la región.

El resultado es que la derecha ha vuelto a depender de dos estrategias que expresan su incapacidad. Una es golpear a la población para llevarla al desespero e intentar traducir esa situación en votos. La otra es pedir la intervención norteamericana, disfrazada de la forma que sea necesaria. Esa realidad es muestra de debilidad y no de fuerza.

La elección del 30 de julio fue una victoria táctica del chavismo. Esa nueva situación dentro del equilibrio inestable trajo efectos dentro de una derecha que volvió a equivocarse furiosamente en su análisis del campo de batalla. Esa ventaja chavista debe ser traducida en acciones urgentes. La principal, además de la justicia, es la económica, y, se sabe, la economía es concentración de política. Ahí parece estar el desafío central de la revolución.

Fuente: La Tabla

Los soldados indios y chinos se enfrentaron en la región de Ladakh ubicada entre la disputada zona de Cachemira y el Tíbet, según informes.

El diario indio indiatoday informó el martes que las fuerzas indias y chinas chocaron en la región montañosa de Ladakh, en el norte de La India cerca del lago de Pangong en el estado de Jammu y Cachemira, en el sureste de China, una zona que es reclamada en partes tanto por Nueva Delhi (alrededor de un tercio de la superficie total) como por Pekín (dos tercios).

“Las tropas indias y chinas se encontraron cara a cara en dos lugares en las regiones cerca del lago Pangong, en la región de Ladakh”, apostilló un agente de la policía en Srinagar, la capital del estado de Jammu y Cachemira en La India.

Este informe ha visto la luz en un momento en que las pugnas de China con La India aumentaron en julio pasado cuando el Gobierno indio envió soldados a un sector de la frontera que ambos países comparten con Bután para bloquear la construcción de una carretera por parte del Ejército chino en una zona reivindicada tanto por Pekín como por Nueva Delhi.

En este contexto, un artículo publicado el 10 de agosto en el diario oficial del Partido Comunista advirtió de que “La India está jugando con fuego y podría quemarse”, mientras aseguró que para desactivar la crisis en curso entre ambos países, Nueva Delhi debe retirar “inmediatamente” sus tropas de la referida zona.

De igual modo, el rotativo chino hizo hincapié en que el enfrentamiento fronterizo entre el gigante asiático y La India en el área de Dong Lang (Doklam) revela las ambiciones geopolíticas de La India y su motivación para “proteger a Bután” como excusa para “su propio sueño de superpotencia”.

China ha llamado en reiteradas ocasiones a La India a retirar lo antes posible sus soldados de la región fronteriza en disputa para evitar una escalada de tensiones.

La India ha desoído las advertencias, de ahí que Pekín desplegó en julio pasado en su frontera occidental fuerzas del Ejército de Liberación Popular, equipadas con miles de tanques y vehículos blindados.

Más tarde, el Ministerio de Defensa indio indicó que busca adquirir aviones de espionaje ante las amenazas que le lanza China.

ELESPIADIGITAL.COM

El obispo de Bangassou, Mons. Juan José Aguirre, ha advertido del saqueo y ataque a la misión de Gambo, en República Centroafricana, en el que murieron medio centenar de personas. “Han degollado a varios hombres y niños”, ha denunciado.

Mons. Aguirre ha enviado a su hermano una serie de dramáticos correos electrónicos y mensajes por WhatsApp, que este ha remitido a algunos periodistas.

“Han atacado una misión a 75 km de Bangassou llamada Gambo. Han degollado a varios hombres y niños. Todo está muy inquieto. Los jóvenes musulmanes no escuchan a nadie y quieren pelear y se sientan justo delante de la catedral, para que nadie pase”, ha relatado el obispo español.

Monseñor Aguirre ha lamentado que llevan tres domingos sin abrir la catedral “porque nadie quiere venir aquí”. “Necesitamos de vuestras oraciones”, ha escrito a su hermano.

En un nuevo mensaje, el obispo de Bangassou ha advertido que “la misión de Gambo ha sido saqueada, hubo cincuenta muertos”. Y después, ha señalado que también la misión de Bema corre el peligro de ser atacada.

ELESPIADIGITAL.COM

Miembros de la pandilla Mara Salvatrucha ingresaron al lugar para rescatar a uno de sus miembros. El presidente Jimmy Morales calificó el hecho como “terrorismo”.

 

Brutal ataque de la Mara Salvatrucha contra un hospital en Guatemala (FOTOS18+)

Elementos de la Policía permanecen junto a dos cadáveres luego que presuntos miembros de la Mara Salvatrucha atacaron el Hospital Roosevelt en Ciudad de Guatemala este miércoles.
Luis Echeverria / Reuters

El terror y el pánico se desataron este miércoles en el Hospital Roosevelt, uno de los más grandes de Guatemala, cuando un grupo de presuntos pandilleros de la Mara Salvatrucha ingresó al área de urgencias y disparó para rescatar a Anderson Daniel Cabrera, también integrante del grupo, quien acudía a una revisión médica.

Un cuerpo yace junto a un rifle luego que presuntos miembros de la Mara Salvatrucha atacaron este miércoles el Hospital Roosevelt de Ciudad de Guatemala. Luis Echeverria / Reuters

El saldo fue de siete muertos y 12 heridos, tres de gravedad, uno de los cuales es un menor de cuatro años.

Anderson Daniel Cabrera, un miembro de la pandilla de la Mara Salvatrucha, venía para una revisión médica”, declaró el portavoz policial Jorge Aguilar, reportó la agencia Reuters.

Entre las víctimas mortales hay tres guardias de seguridad y un conserje del centro médico, declaró a la prensa Edwin Bravo, director del hospital San Juan de Dios, donde fueron trasladados los lesionados. Las otras víctimastambién son civiles, pero hasta el momento no han sido identificadas.

Elementos de la Policía inspeccionan el Hospital Roosevelt tras el ataque de presuntos miembros de la Mara Salvatrucha en Ciudad de Guatemala. / Luis Echeverria /Reuters

Fueron arrestados cinco maras

La Policía arrestó a cinco de los siete presuntos atacantes, pero Cabrera logró escapar, dijo Aguilar a la prensa. Cabrera estaba encarcelado desde finales de 2013.

El presidente Jimmy Morales calificó el hecho como “terrorismo” y sentenció que “se seguirá con la búsqueda de los responsables y que paguen con la ley”.

Agentes de la Policía resguardan el interior del Hospital Roosevelt tras el ataque de presuntos miembros de la Mara Salvatrucha en Ciudad de Guatemala. / Luis Echeverria / Reuters

Los pacientes fueron desalojados del hospital en muletas y sillas de ruedas mientras agentes armados registraban el edificio, en cuyos pasillos había orificios de bala y rastros de sangre.

Al igual que El Salvador y Honduras, Guatemala enfrenta la violencia de las pandillas, especialmente la Mara Salvatrucha y su rival Barrio 18, aunque las estadísticas de homicidios por este flagelo son inferiores a las de sus vecinos.

Miembros del cuerpo de bomberos desalojan a una persona herida tras el ataque de presuntos miembros de la Mara Salvatrucha contra el Hospital Roosevelt en Ciudad de Guatemala. / Luis Echeverria / Reuters
actualidad.rt.com

MOSCÚ (Sputnik) — Venezuela podría convertirse en un “riesgo” para Estados Unidos, si la situación sigue empeorando en ese país sudamericano, declaró el director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de EEUU, Mike Pompeo.

“Los cubanos están allí, los rusos están allí, los iraníes y Hizbulá están allí. Es algo que tiene el riesgo de llegar a una situación muy, muy mala, así que Estados Unidos necesita tomarlo muy en serio”, dijo en una entrevista con Fox News Sunday que cita VOA News.

El presidente de EEUU, Donald Trump, declaró el 11 de agosto que Washington tiene “varias opciones para Venezuela, incluso una opción militar si es necesario” al destacar que “el pueblo está sufriendo y muriendo”.

Con estas declaraciones, según Pompeo, el líder norteamericano intentaba “dar al pueblo de Venezuela una esperanza y una oportunidad de crear una situación en la que la democracia pueda ser restaurada”.

“La inteligencia deja muy claro que el régimen de Maduro sigue poniendo francotiradores en torres y haciendo cosas horribles y represivas, y la política estadounidense es trabajar con nuestros socios latinoamericanos para tratar de restaurar la democracia”, aseveró.

El Gobierno venezolano manifestó su rotundo rechazo a las declaraciones “belicistas” de Trump sobre la posible intervención militar en Venezuela, y aseguró que tales señales ponen en riesgo la paz de América Latina.

Capturan en Venezuela a 18 implicados en el ataque al Fuerte Paramacay

MOSCÚ (Sputnik). – Las autoridades de Venezuela detuvieron a 18 personas implicadas en el ataque al Fuerte Paramacay, informó el domingo el director del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin), general Gustavo González.

“A través de la acción conjunta de todos los integrantes del comando antiterrorista hemos logrado la captura de 18 ciudadanos”, indicó en declaraciones en una alocución trasmitida por Venezolana de Televisión.

Entre los arrestados hay militares desertores y retirados, señaló.

El director del Sebin agregó que los atacantes habían sustraído un lote de armas, del que se recuperaron 21 fusiles AK-103, tres lanzagranadas MGL de 40 mm, pistolas, prendas militares, equipos de comunicaciones y municiones.

“Las investigaciones continúan, y se han librado órdenes de captura para todos lo involucrados, de ellos 23 se encuentran prófugos, y también se han librado solicitudes de captura internacional código rojo” para nueve sospechosos, informó.

El general destacó que durante las investigaciones realizadas se han obtenido “pruebas suficientes” para calificar ese ataque como un hecho terrorista.

“Estos hechos guardan relación con la permanente acción delictiva de grupos opositores que pretenden el derrocamiento del Gobierno presidido por el comandante en jefe Nicolás Maduro Moros”, subrayó.

El 6 de agosto, un grupo de diez personas atacó la base militar de Paramacay, en la ciudad venezolana de Valencia (centro-norte), en el que dos de los implicados resultaron muertos y uno herido.

Análisis. Venezuela: la desbandada en la oposición de derecha

Richard Canán

La desbandada en la derecha es apoteósica. La derrota es huérfana. Por eso nadie ha dicho ni pio ante el “cambio de aires” y el forzoso enfriamiento de calle luego de la elección de la Asamblea Nacional Constituyente. El mismísimo monstruo de la extrema derecha, Freddy Guevara, continúa en terapia hormonal, por lo que ha bajado el perfil y no ha dirigido másacciones violentas. No hay más temerarias órdenes de “sigamos” con la violencia, esperando quizás que las aguas vuelvan a su cauce.

Las aguas turbias no permiten ver el fangoso juego de intereses desatado en la derecha, merodeando cual zamuro carroñero sobre su presa indefensa. Pero el fuerte hedor permite saber que es una guerra a cuchillo limpio. Fratricida. Una guerra de acusaciones y recriminaciones. A Guevara le están pasando factura por el fracaso de sus disparates violentos (“paro, no paro, plantón, trancazo, marcha, salgan,no salgan, tranparo, marchazo, cacerotranca, trancerolazo”). Calculan con aciertoque han dejado más heridas y divisiones que logros. Eso de provocar peleas entre vecinos y generar la exasperación de la gente de clase media, secuestrada y vejada por los que pretenden ser sus “liberadores”, terminó por esclarecer que todas estas vías solo alimentan el ego y la sed de sangre de los minoritarios gruposviolentos, pero que no avanzanen la arena política.

Inmediatamente después de la elección nadie pudo detener a los caballos desbocados por anotarse de primero para las elecciones regionales. La vertiginosa rapidez de los acontecimientos dejó sin palabras a la extrema derecha que de inmediato se rasgó las vestiduras. A estos “demócratas” se les agotó el gusto por las elecciones, están inoculados y se desviven por las “salidas” violentas y el golpismo.

En medio de sus contradicciones florecen sus malcriadeces y la falta de unidad: “vamos a regionales, sí, no, no, sí”. Todo un enredo que es matizado por las ambiciones y la clara necesidad de “copar espacios”, como bien saben los zorros viejos, los cuales denuncian la existencia de una “trampa antielectoral”para desprestigiar y atacar a los que sí quieren participar.Capriles, entre sus muchos guabineos, soltó que la oposición “debe luchar en todos los tableros para derrotar al gobierno de Nicolás Maduro; no hacerlo fue nuestro error en el pasado”. Se ve que no quiere soltar el coroto de Miranda, así solo pase de visita por las vías delestado donde se supone es gobernador.

La elección de la Asamblea Nacional Constituyente fue contundente.Más de 8 millones de votos dejaron claros y sin vista a la derecha y sus enajenados, que siempre están en modo negación, menospreciando al Chavismo que salió en masa a defender la paz. Ante cualquier duda, todo nuestro sistema electoral es auditable,quedan trazas y pruebas en todo el proceso. No así en las cenizas de las “firmas planas” de la “encuesta-referendo”que hizo la derecha donde nada se puede auditar. La derecha disparatada vive sumida en susenredos y contradicciones irreconciliables. Estamos claros de su doble moral, de sus inclinaciones hacia la violencia, de su genética golpista y de la tendencia a la siniestralidad de sus acciones.

Otrosanálisis de la derecha, menos hormonales y más racionales, van por otro tenor: ¿qué nos pasó? ¿qué viene ahora?Hay una clara ralentización de la violencia,que se celebra y agradece en nombre de los miles de “secuestrados” de las zonas de clase media, que por fin pueden ejercer su derecho al trabajo y al libre tránsito. Hasta nos sorprendió un decreto, perdón “Comunicado Oficial”,emitido poruna logia guarimbera de La Trinidad (llamada “Trinidad Activa”), donde informan a sus queridos “vecinos baruteños” de la existencia de “falsos guerreros” que se han dado a la tarea de “cobrar peaje”, “coaccionado a sus víctimas” a la salida del tapiado túnel de La Trinidad; por lo que a partir del “31 de julio del año en curso, los vecinos que ahí protestamos a diario, hemos tomado la decisión de retirarnos… y solicitamos el apoyo de nuestra policía de Baruta y la Alcaldía(saludos cariñosos a quienes nos protegen), con sus buenos oficios, para atrapar a estos antisociales (a ellos y no a nosotros, mosca), y además pedimos que retiren los escombros…”. Es increíble. Esta es una patética confesión. Los “guerreros” violentos han actuado con total impunidad por la complacencia-ausencia de los alcaldes de la extrema derecha (ni hablar del gobernador-ausente Capriles Radonski).

Lo que está claro es que la derrota es de tal magnitud que entre los propios guarimberos se acusan y se delatan. Es un testamento político (y prueba para los tribunales).Son inculpacionespúblicas ante el fracaso guarimbero. Guevara bajó su perfil hasta las cavernas del averno, mutis y “silencio activo”, viendo desfilar el féretro de sus planes violentos, ni un solo logro político, pero docenas de muertos y heridos a su cuenta (“sigamos”). Las recriminaciones no se han hecho esperar. Periodistas y opinólogos han hecho la autopsia (comiéndose sus propias categorías discursivas):Andrés Cañizález les espetó con ironía un“Anti-Manual de cómo enfrentar a una dictadura”. Allí les soltólas siguientes perlas (por casualidad todo recuerda a los errores de Guevara y la MUD): “No le hable claro al pueblo, dígale que de ésta vamos a salir fácil”; “En un mismo día dicte tres acciones que no sean coincidentes”; o “Antes de discutirlo en el seno de la coalición haga públicas sus posiciones”. Que pela mano.Las torpes y criminales acciones del orate fascista de Guevara y compañía (este diputado-criminal no actúa solo) deben ser investigadas por la Comisión de la Verdad y ser sometidas a la justicia.

Ya tenemos en funcionamiento la Asamblea Nacional Constituyente (un escenario de debate político), tendremos elecciones regionales para gobernadores y se demostró el fracaso de los trancazos y la violencia callejera. Todo gracias al aguante y resistencia del pueblo, a la contraofensiva revolucionaria que nos ha moralizado y revitalizado. Lo mejor de todo es que escribimos esto en un escenario de paz.

ELESPIADIGITAL.COM

El armamento fue encontrado en el departamento del Guaviare, ubicado en el sur del país (EFE)
El armamento fue encontrado en el departamento del Guaviare, ubicado en el sur del país (EFE)

Las autoridades colombianas hallaron un escondite de armas perteneciente a la disidencia de las FARC en el departamento del Guaviare, ubicado en el sur del país.

La Policía Antinarcóticos y la Fuerza Aérea Colombiana lograron la ubicación de una caleta con armas y explosivos del crimen residual de las FARC“, indicó el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas.

Según el ministro, la operación se llevó a cabo en la aldea La Unión, del selvático departamento de Guaviare.

En el escondite fueron halladas armas largas, fusiles, 319 granadas de 40 milímetros, 34 granadas de 60 mm y elementos para fabricar explosivos pertenecientes a un grupo del “Frente Séptimo” de las FARC, que no se acogió al acuerdo de paz que esa guerrilla firmó con el Gobierno en noviembre del año pasado.

En el escondite fueron halladas armas largas, fusiles, 319 granadas de 40 milímetros, 34 granadas de 60 mm y elementos para fabricar explosivos (EFE)

En el escondite fueron halladas armas largas, fusiles, 319 granadas de 40 milímetros, 34 granadas de 60 mm y elementos para fabricar explosivos (EFE)

La acción, de la que hicieron parte 70 miembros de la Policía y el Ejército que se transportaron en helicópteros hasta el lugar, “permite evitar que las bandas criminales residuales de las FARC sigan atentando contra la población de la zona“, dijo el comandante de la Policía del Guaviare, coronel Miguel Ángel Botia Murillo.

Los disidentes, agregó Botia, “a manera de retaliación nos impactaron una patrulla de la Policía, afortunadamente sin ninguna lesión para nuestros uniformados ni para la población civil”.

En la zona siguen los operativos para “hallar nuevas caletas y quitarles los elementos a los disidentes con los que atentan contra la fuerza pública”, concluyó.

infobae.com

Gonzalo Araluce 
 Uno de los tiradores españoles en el asalto de Najaf.
                                  Uno de los tiradores españoles en el asalto de Najaf.
 

Muchos la llaman “la batalla de todas las batallas”. También “la del 04/04/04”. La fecha, difícil de olvidar, transporta a un puñado de 50 soldados españoles a un escenario: Najaf, en pleno corazón de Irak. Y más concretamente a la base Al Ándalus, bajo el mando de la brigada española Plus Ultra II. Con ellos, un batallón salvadoreño, otro estadounidense y varios mercenarios de la empresa de defensa privada Blackwater. Más allá de los muros, el abismo: más de 2.000 insurgentes buscaban su cabeza. EL ESPAÑOL habla con dos de sus protagonistas: “Es la misión más complicada a la que me he enfrentado nunca”, cuenta el bigada Romero; “Hubo muchas opciones de no salir de allí”, añade el capitán Guisado.

Nos trasladamos a las vísperas del asedio. Existía cierta fricción entre las tropas americanas y las españolas. Las primeras pedían que se unieran a ellos en las misiones de ataque; las segundas se ceñían a su misión: “Estamos para defender”. Y en esas, los soldados estadounidenses libraron una ofensiva contra el líder chií de la región, Muqtada el Sadr. Lo hicieron con uniformes y banderas españolas. Quizá en respuesta a esa fricción. Capturaron al lugarteniente del caudillo insurgente, Mustafá Al-Yaqubi, y se lo llevaron a Bagdad, pero dejaron caer que el lugar del cautiverio sería la base Al Ándalus.

La mujer de Al-Yaqubi, a la mañana siguiente, se presentó a las puertas de la base en la que se encontraban los españoles. Comida y ropa en sus manos. Tras de sí, un puñado de seguidores: “O lo liberáis o venimos a liberarlo“. “No está aquí”, fue la respuesta. Y, por si acaso, una demostración de fuerza, con el despliegue de algunos vehículos militares a las puertas del acuartelamiento. Un gesto que quería decir: “Somos fuertes, no debéis atacarnos”.

Pero los insurgentes cumplieron su promesa. Habían pasado las ocho de la mañana del 4 de abril de 2004 (esta semana se cumplen 13 años) cuando Najaf comenzó a bullir. Una muchedumbre comenzó a arremolinarse en torno a los militares; pronto fueron huestes incontrolables, fusiles en mano, que clamaban por su líder. Eran más de 2.000. Y entre la base Al Ándalus y la próxima Camp Baker -a unos 500 metros de distancia- sumaban 50 efectivos españoles, unos 200 salvadoreños, un grupo reducido de estadounidenses y unos 10 mercenarios de Blackwater. También un puñado de hondureños que regresaba de una misión cercana y los pocos soldados iraquíes que no habían desertado.

 En medio, el brigada Romero.

En medio, el brigada Romero.

Comienza el ataque

“Fue un despliegue brutal”, comenta el capitán Jacinto Guisado, entonces alférez y al frente de una sección que contaba con cuatro vehículos blindados BMR. “Hicimos un despliegue en fuerza y nos concentramos en rechazar el ataque”.

– ¿Y qué se piensa en esos momentos?

– No te da tiempo a pensar en muchas cosas. En cerrar filas, en actuar con lealtad respecto a los que tienes a tu lado. Porque mi vida está en sus manos y la mía en las suyas.

Pero no bastaba con defenderse. Pronto llega la noticia que obliga a los soldados a lanzarse al infierno: en una vieja cárcel próxima -que hacía las veces de academia de formación del nuevo Ejército local- estaban asediados un grupo de salvadoreños e iraquíes. Había que rescatarlos.

Fuego de AK-47, de lanzagranadas RPG, morteros y de algún tirador de precisión apostado en los edificios próximos. El alférez Guisado recibió la orden: “El coronel Alberto Asarta (hoy general) me llamó por radio y me preguntó si tenía la línea de seguridad tomada. Respondí que sí, que el perímetro de la base estaba asegurado, y me pidió que rescatara a los soldados que estaban en la cárcel”.

El alférez Guisado organizó un convoy compuesto por los cuatro BMR blindados y 28 efectivos. Las ametralladoras pesadas (12.70) de los vehículos no funcionaban, y pronto se equiparon con otras más ligeras. Salieron al infierno.

Panorámica de Najaf.

Panorámica de Najaf.

Por las calles de Najaf

Habla Guisado: “Salimos por la puerta norte de la base y emprendimos el camino hasta la cárcel. Eran unos 3 kilómetros de distancia hasta allí. Llegamos y…”.

– Un momento. ¿Cómo fueron esos 3 kilómetros por las calles de Najaf?

– Nos dieron mucha caña. Nos dispararon con RPG y ametralladoras y nos pusieron barricadas. Nos hostigaron mucho, pero conseguimos repeler los ataques y llegar hasta la cárcel. Allí había muchos enemigos, que la rodeaban. Rompimos el cerco y entramos en el edificio.

Dentro, el caos. Había dos muertos. Un soldado del nuevo Ejército iraquí, instruido por la coalición internacional, y el salvadoreño Natividad Méndez Ramos, de 19 años. Esta baja desmoralizó a sus compañeros. Porque la muerte se había producido en un enfrentamiento cuerpo a cuerpo y él, sin bayoneta, no había podido defenderse.

“Vacíe los vehículos del material innecesario para montar a bordo a tres heridos graves”, explica Guisado. En el lugar debían de aguardar unos 70 salvadoreños y el cadáver de su compañero fallecido. “Volveremos”, prometió el soldado español, no del todo convencido de que les permitieran iniciar una segunda incursión hasta la vieja cárcel por el riesgo de la misión.

El convoy volvió a romper el cerco y cruzó aquellos 3 kilómetros inciertos. “Nos atacaron mucho”, resume el hoy capitán Guisado. Entraron en la base, vehículos tiroteados, y dejaron a los heridos en el Role (nombre militar del hospital de campaña). El coronel Asarta celebra su llegada y pregunta: “¿Cuánta gente hay?”. “Tenemos a más de cien personas en la base”, responde Guisado. El coronel traslada las nuevas órdenes: “Hay que rescatar a los que se han quedado en la cárcel”.

Más munición y nuevos preparativos. Las hordas insurgentes aguardaban en el exterior.

– ¿Se puede explicar que se siente en ese instante?

– Que hay unas 70 personas esperando a que los rescatemos. Que son nuestra familia y tenemos que traerlos a casa.

El convoy abandonó la base rumbo a un destino dudoso.

Tiradores en el hospital

El suboficial Francisco Javier González Romero -hoy, brigada- recibió las órdenes desde la base España, en Diwaniya. Atacaban a sus compañeros con tiradores de precisión desde posiciones próximos y debían frenar de algún modo aquellos ataques. Él, como contrafrancotirador, era el elegido. Le debían acompañar el cabo primero Arturo Del Río Tarrio y el soldado Eduardo Juan Pérez.

Los trasladaron en helicóptero Cougar hasta Al Ándalus, donde llegaron a las cuatro de la tarde. Inmediatamente tomaron posiciones en los tejados. ¿El enemigo? Seguramente disparaba desde un hospital cercano, un edificio de nueve plantas. “Llegamos en una especie de calma chicha”, explica Romero en conversación con EL ESPAÑOL. Detalla cómo era el escenario que se encontraba ante sí: “Era un momento de poco tránsito, pero todo el que pasaba, disparaba“.

Fachada del hospital en el que se apostaban los tiradores enemigos.

Fachada del hospital en el que se apostaban los tiradores enemigos.

 

Disparos a un lado y a otro. Las balas silbaban. Desde furgonetas tipo pick-up les atacaban con granadas. Y de pronto se recrudeció el ataque sobre la base. Romero y sus compañeros identificaron el lugar desde el que les atacaba el francotirador, la cuarta planta del hospital. Abrieron fuego y lo abatieron. Se afanaron en defender su posición.

La segunda incursión

El capitán Guisado prosigue su relato, ya desde las calles de Najaf: “El avance fue mucho más duro en esta ocasión porque ahora nos esperaban. Fuimos rápido y disparamos mucho”. Se despiertan las inquietudes: “Vimos a críos de 13 ó 14 años que disparaban contra nosotros y… ¿qué se hace ahí? Intentas que huya y, si insiste, le disparas en el pie“.

Rompieron un nuevo cerco en torno a la cárcel y rescataron a los salvadoreños. Orden de volver directamente. En sus mentes, un pensamiento: “Que sea la última vez que tengamos que salir”. “Aparecieron dos (helicópteros) Apache norteamericanos que estaban en contacto conmigo por radio a los que les di el dato de un edificio que nos lo hacían pasar mal. Lo atacaron y nos despejaron mucho el camino”. Los españoles se llevaron consigo a 30 salvadoreños y 38 iraquíes, más los dos cadáveres.Pero el camino hasta la base exigía una parada a mitad de camino. Un puñado de salvadoreños se había quedado cercado a mitad de camino. Llegaron hasta su posición y discutieron. Los centroamericanos querían rescatar una radio que portaba un soldado herido. Se lanzaron por ella bajo el fuego enemigo. Más riesgo para aquella “batalla de todas las batallas”. Salvaron el obstáculo y regresaron a Al Ándalus.

Eran aproximadamente las seis de la tarde cuando por fin atravesaron las puertas. El brigada Romero recuerda el gesto de sus compañeros: “Se les veía que pensaban: ‘¡De la que nos hemos libado!’. Eran conscientes de lo que habían hecho, pero fueron humildes y enseguida se pusieron a trabajar de nuevo”.

El capitán Guisado explica el pensamiento que dirigió a sus compañeros: “Habéis venido siempre conmigo, pero era mi familia la que estaba a mi lado”. Porque ese día, el del 04/04/04, era el cumpleaños de su mujer. Fue a mirar que sus soldados se encontrasen bien, los 27 que lo habían acompañado en aquella misión. Todos ellos abrazados a los salvadoreños a los que acababan de rescatar.

Aquella noche, explica Guisado, fue imposible dormir. En parte, por los acontecimientos. También porque la presión de los insurgentes se mantenía -lo hizo durante varias semanas- sobre la base.

José Luis Rodríguez Zapatero ya había ganado las elecciones generales y pronto cumplió su promesa de retirar a las tropas de Irak. Romero permaneció en la base de Al Ándalus hasta el 17 de abril; todos los días repeliendo el ataque insurgente.

– ¿Fue la misión más arriesgada en la que ha participado?

He estado en Bosnia, Líbano, Mauritania, Senegal, Malí… Pero sí, aquella fue la misión más complicada.

– ¿En qué pensaba?

Mi hijo Ángel sólo tenía ocho meses cuando me fui a Irak. Mi otro hijo, Javier, también era muy pequeño. ¡Cuánto pensé en ellos!

Guisado llegó a España el 27 de abril. Lo hizo porque Zapatero le iba a imponer -junto al coronel Asarta- la Cruz Roja, una medalla por sus méritos en batalla. Pero asegura que la cambiaría con los ojos cerrados por un reconocimiento común: “¡Ojalá me la pudieran quitar para que se la dieran a todos los que me acompañaron en esa misión!”.

"El equipo del tejado".

“El equipo del tejado”.

elespanol.com