Archivos para marzo 16, 2013

Con un aforo completo y bajo el lema deInteligencia Aplicada, esta semana ha tenido lugar en Madrid una jornada en la sede de la Fundación Pons donde han confluido los actores más representativos en el ámbito de la inteligencia en España.

Al acto, organizado por la consultoraGlobalChase y por Pons Patentes y Marcas, asistieron miembros de losservicios de Inteligencia, del Cuerpo Nacional de Policía y de la Guardia Civil, quienes trataron en una primera sesión el ámbito de la seguridad y el trasvase de las técnicas de los servicios de inteligencia a la empresa privada.

Carlos Ballesteros, inspector jefe del Cuerpo Nacional de Policía, explicaba que el modelo de inteligencia en la Policía está expandiéndose y que en la actualidad ya existen unidades de inteligencia tanto estratégicas como operativas dedicadas a combatir cualquier tipo de criminalidad. La representación de la Guardia Civil centró su presentación en la estrategia que están adoptando ante la amenaza creciente de la ciberguerra y la sofisticación de los delitos tecnológicos, que causan pérdidas importantes en el tejido empresarial.

El coronel del Ejército del Aire Manuel Rey Jimena, ex jefe de departamento en el Centro Superior de Información de la Defensa (hoy C.N.I.), mencionó que para ellos es clave ”facilitar información, análisis, estudios, propuestas para prevenir amenazas y evitar peligros o agresiones aplicando la inteligencia”.

José Luis S., psicólogo industrial con más de 20 años en destinos de inteligencia, planteó la siguiente pregunta: “¿Se pueden trasvasar algunas técnicas de los servicios de inteligencia a la empresa privada?” “La respuesta es afirmativa”, respondió.

Asimismo, se contó como la presencia de la ministra de la embajada de México en España,María Elena Pérez Prado, quien aportó el modelo de inteligencia policial que se está implementando en la policía federal de su país gracias al cual se empiezan a obtener los primeros resultados para contrarrestar el crimen organizado.

En la mesa redonda no faltaron temas de actualidad como los maletines de espionaje de Método 3.

De la seguridad se pasó a la inteligencia financieraFrancisco Córcoles, jefe del área de análisis del SEPBLAC recalcó su especial importancia ante la prevención del blanqueo de capitales. Otros aspectos, como la diligencia debida o los riesgos jurídicos yreputacionales, fueron tratados por Luis Manuel Rubí Blanc, socio director del bufete que lleva su nombre.

No podían faltar las herramientas de análisis visual que son un estándar de facto en la mayoría de los países europeos, para lo que Luis Alfonso, de MORSE, realizó una demostración de la solución IBM i2, extrayendo resultados concretos de lo que al ojo humano parecía una maraña de datos entrelazados.

Carmen García Cervigón, jefa de sector en el Departamento de Inteligencia Empresarial enICEX España, puso encima de la mesa la importancia del uso de procesos de inteligencia para la internacionalización de una empresa o entidad, recalcando los siguientes pasos: “Delimitar los mercados en los que se va a actuar, hacer una análisis previo de los objetivos que se quieren conseguir con esta salida para la búsqueda de nuevas oportunidades y mirar la propia empresa y capacidades”. Para García Cervigón, “aplicar la inteligencia empresarial es cuantificable y reporta claros beneficios”.

El director ejecutivo de GlobalChase, David Vidal, expuso un ejemplo práctico de lo que serían varios escenarios prospectivos del conflicto de Mali desde el punto de vista de una empresa energética sita en Argelia. A su parecer, el escenario más probable es que Francia pierda la guerra en su propósito de erradicar el terrorismo terrorista en la zona y que no tiene sentido invertir en seguridad en Argelia si no se ha realizado un análisis geoestratégico previo.

En el terreno de la inteligencia competitiva se trataron diferentes aspectos. Sergio Larreina, director de Inteligencia Competitiva en Pons Patentes y Marcas, analizó la importancia de aprender de los errores y éxitos, tanto propios como ajenos, e identificar las señales del mercado.

Por su parte, José Luis Leal, de Ernst & Young, consideraba que muchas empresas son reacias a adoptar estas técnicas debido a un problema fundamentalmente de percepción, ante la necesidad de asumir costes cuando es difícil medir y comunicar el retorno de la inversión.

Otra faceta de la inteligencia aplicada a la competitividad, la vigilancia tecnológica e I+D+i, fue abordada por Sixto Jansa, director de la OTRI de la U.N.E.D.

Desde su experiencia como corresponsal de guerra en diferentes conflictos, el galardonado periodista David Beriain cerró el acto obsequiando a los presentes con interesantes anécdotas que ha tenido la oportunidad de experimentar, dando una visión objetiva que demostró una vez más que la realidad siempre supera los planteamientos teóricos.

Actuaron como presentadores:

Raúl Vilas González. Director de Libertad Digital.

Javier Martín Rodríguez. Agencia EFE. Especializado en Oriente Medio.

Bruno Cardeñosa Chao. Periodista y presentador del programa de Onda Cero ‘La rosa de los vientos’.

 

FUENTE: ELESPIADIGITAL.COM

El responsable de los servicios de información españoles, que comparecerá el próximo día 19 ante la comisión de secretos oficiales para explicar qué servicios prestó al Gobierno la amiga de Don Juan Carlos admitirá que “ha ido en viajes del Rey con los ministros”. Cree que la “princesa” perjudica la imagen de Don Juan Carlos y de la Casa Real.

Según publica el digital Vozpopuli, en una inusual comparecencia en director del CNI, Félix Sanz Roldán, explicará ante los miembros de la comisión parlamentaria de Secretos Oficiales el próximo día 19 si Corinna zu Sayn-Wittgenstein ha prestado algún servicio “delicado y discreto” al Gobierno español tal y como ella misma afirmó en una entrevista concedida al diario “El Mundo” y han negado tanto socialistas como populares. Éste se trata, sin duda de un asunto también “delicado” porque Sanz Roldán no ha dudado en afirmar en conversaciones privadas que“Corinna es una bomba de relojería”, según ha podido saber Vozpópuli.

Tal como publica el citado digital, el responsable de los servicios secretos españoles ha expresado en esos círculos privados su preocupación por las consecuencias que está teniendo el “asunto Corinna” tanto en el Rey como en su entorno en un momento de grave deterioro de todas las instituciones. En este sentido ha comentado que se está “afectando” a la imagen del Monarca y de la Casa Real y que él, en su comparecencia tendrá que admitir que la llamada “princesa” “ha ido en algunos desplazamientos de Don Juan Carlos y compartido viajes con ministros”, cosa de la que, por otro lado, hay bastantes testimonios gráficos.

Además, Sanz Roldán comparte con el Gobierno, la oposición y los responsables de las principales empresas del IBEX la preocupación sobre la soledad familiar del Rey, tal y como informó este medio. Una soledad familiar que se intentó contrarrestar hace ocho días tras la operación de hernia discal del Rey, al acudir a la madrileña clínica de La Milagrosa Doña Sofía, los Príncipes de Asturias y las Infantas Elena y Cristina. Eso sí, la necesidad de dar una imagen de unidad familiar en torno a Don Juan Carlos no llegó a incorporar a ese grupo a Iñaki Urdangarín, como ocurrió en su anterior intervención quirúrgica, el 25 de noviembre del pasado año, cuando se le operó de la cadera.

Pero es que además Sanz Roldán deberá explicar a preguntas de los portavoces de los Grupos Parlamentarios que se integran en la comisión de Gastos Reservados –que es la nomenclatura real de la que atiende los secretos oficiales– qué papel jugó el propio CNI respecto a Corinna, esto es, si como ha denunciado el sindicato policial SUP, los servicios de inteligencia le daban protección el tiempo que vivió en España además de contar con escolta oficial de agentes de la Guardia Civil adscritos a Defensa, que incluso le pusieron el nombre clave de “Ingrid”.  José María Benito, portavoz del SUP, asegura que “Corinna ha tenido protección con cargo al erario público”.

 

Vínculos con Método3

Las preguntas sobre Corinna correrán a cargo fundamentalmente de Izquierda Unida, aunque la causa primera de la comparecencia de Sanz Roldán en el Congreso de los Diputados tiene como telón de fondo el caso del espionaje en Cataluña a través de la empresa Método3. La petición corrió a cargo de CiU, cuyo portavoz, Josep Antoni Duran Lleida, la impulsó tras conocerse que se había espiado al que fuera consejero de Interior de la Generalitat, Felipe Puig. Distintas informaciones han vinculado a esta empresa con el CNI, con quien hubiera coordinado sus trabajos, extremo negado por el propio Sanz Roldán.

En todo caso no parece que Sanz Roldán vaya a apartarse mucho de la versión oficial que ya ha dado la secretaria de Estado de Relaciones con las Cortes, que hizo público un comunicado el pasado 19 de febrero para expresar al disponibilidad del responsable de los servicicos secretos españoles a comparecer ante la Cámara Baja en el menor plazo posible para “demostrar que no ha existido ni existe relación” entre el CNI y la agencia de detectives ahora en el ojo del huracán.

 

Fuente: Vozpópuli

Venezuela después de Chávez

Publicado: marzo 16, 2013 en 1- NEWS

Por Nil Nikandrov*

El líder de Venezuela se ha ido a los 58 años de edad. No tuvo tiempo suficiente para cumplir ni siquiera con la mitad de sus planes. Hombre de acción que ha dado el ejemplo a las fuerzas de izquierda del continente. Con certeza su deceso retardará, quizás temporalmente, las reformas que en el hemisferio occidental se asocian con su nombre.

Viajando una vez más hacia Cuba para una nueva operación en el mes de diciembre del 2012, instó a sus colaboradores a permanecer unidos. Unidos dijo, repitiendo a propósito la palabra tres veces. Porque es la unidad lo que puede garantizar la continuidad de su derrotero político y derrotar históricamente a las fuerzas dirigidas por el imperio estadounidense.

A menudo se referían a él como el Libertador del siglo XXI y lo comparaban con Simón Bolívar, quien luchó contra el yugo colonialista español. Chávez hizo mucho por liberar a Venezuela de la dependencia política y económica de Estados Unidos. La industria petrolera fue nacionalizada, el proceso de integración de América Latina se aceleró. La significación histórica de Chávez se irá haciendo cada vez más marcada con el paso del tiempo.

El hecho que el presidente Obama ofreciera sus condolencias a Venezuela con motivo del fallecimiento de Chávez y expresara la esperanza de hacer una constructiva relación bilateral, fue percibido por muchos como una señal a la dirección política bolivariana. Cuando Obama habla de cooperación es porque no está interesado en la confrontación. De tal modo que Caracas no debe rechazar un apretón de manos. Es tiempo de dialogar, de interactuar y de reducir las tensiones.

Pero el ostentoso pacifismo de Obama camina junto a la euforia vengativa que reina en Washington. Estos sentimientos que prevalecen en los círculos del establishment estadounidense, resultan evidentes: ¡por fin el odioso caudillo se ha ido! Las causas de su muerte están todavía por ser aclaradas, pero han despejado el camino para nuevas acciones subversivas en Venezuela, por ejemplo, el desarrollo de contactos con los opositores de Nicolás Maduro, el hombre que Chávez nominó como su sucesor. La meta principal de los servicios estadounidenses es introducir una baza de discordia entre los dirigentes políticos venezolanos, desestabilizar la situación, apuntalar a la oposición –especialmente a su ala más radical—y hacer que busque la revancha.

La nota pacifista en las palabras de condolencia de Washington no son otra cosa que la cortina de humo de una operación multifacética que apunta a separar del poder a los «sucesores de Chávez». Todo lo demás no es otra cosa que palabras vacías. El castigo público a un país gobernado por un «régimen populista» es desde hace mucho tiempo una idea fija en algunos círculos de la alta dirección política de Estados Unidos. Ellos creen que ha llegado el momento adecuado para lanzar ataques exploratorios con vistas a poner a prueba la estabilidad del régimen bolivariano. Las próximas elecciones brindarán perspectivas prometedoras. La oposición tendría una oportunidad de asumir la iniciativa. Todas las encuestas señalan que Nicolás Maduro aventaja a Capriles Radonsky por un 15 o 20%. Capriles perdió frente a Chávez en octubre del año pasado. Pero los que mueven los hilos desde Washington no juegan limpiamente.

Será una lucha muy dura. Habrá sabotajes, provocaciones, subversión, asesinatos políticos –tal como en el amor, todo estará permitido en esta guerra. Cualquier cosa con tal de alcanzar la meta. Si Maduro resulta un claro ganador en la carrera, entonces ellos recurrirán a la agitación en las ciudades, bloquearán las vías de transporte, provocarán enfrentamientos y luego harán una alharaca por «las víctimas de la represión del gobierno». El empleo de la fuerza paraacceder al poder no está excluido. Ellos podrían tratar de hacerlo con la ayuda de mercenarios y unidades de operaciones especiales extranjeras. Semejantes escenarios ya se han presentado en la historia contemporánea de Venezuela. La otra opción sería actuar durante el conteo de los votos. Los medios de prensa y los activistas pro estadounidenses difundirán el embuste del «fraude masivo» destinado –según ellos– a hacer que Maduro gane. Tales acusaciones han acompañado todas las campañas en las que Chávez ganó, pero que ganó por un amplio margen. Ahora, ¿Podrá hacerlo Maduro?

Es evidente que la dirección bolivariana cuenta con el apoyo de aliados y amigos. Ya ha sido demostrado por la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), por la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), por la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), entre otras instancias. Nicolás Maduro necesita mucho el apoyo de China, Brasil y Rusia, países con los cuales Chávez contó al tomar decisiones de política internacional. La delegación rusa al funeral de Chávez está encabezada por Igor Sechin, presidente ejecutivo de Rosneft, quien ha hecho mucho en pro de las relaciones de Venezuela y Rusia. La delegación rusa también incluye a Denis Manturov, ministro de Industria y Comercio de la Federación Rusa, y a Sergei Chemezov, director general de la Corporación Tecnológica Estatal de Rusia. La composición de la delegación indica que la visita no tiene un simple carácter representativo.

La delegación tiene por meta impedir el desarrollo de eventos que, según el plan desestabilizador de Washington, puedan impedir cualquier apoyo a Nicolás Maduro. Los medios de prensa liberales ya están pronosticando que Rusia sufriría grandes pérdidas materiales y financieras en Venezuela. Ellos plantean sus pronósticos con un tinte artificialmente dramático: Estados Unidos conseguirá lo que quiere y las inversiones rusas en la Faja Petrolífera del Orinoco y otras áreas de Venezuela se perderían y el cuantioso préstamo para la adquisición de armamento ruso se evaporaría en el aire.

Una llegada de la oposición al poder en Caracas barrería con todos aquellos que no cuentan con el beneplácito de Washington, como los chinos, los rusos, los brasileños…

Esta fea perspectiva es percibida por gente que solo cree en una sola manera de hacer política: la de ofrecerle más dinero al sucesor de Chávez que resulte ganador. Pero Chávez ha formado cabalmente un equipo idóneo, de manera que aunque los tiempos sean duros, no habrá desertores en las filas de aquellos que luchan por la victoria de la Revolución Bolivariana.

* Periodista y analista político escribiendo frecuentemente en la revista rusa internet Strategic Culture Foundation

El oscuro juego de John Kerry

Publicado: marzo 16, 2013 en 1- NEWS

En momentos en que el Ejército Árabe Sirio acaba de perder la ciudad de Rakka, dejando de hecho una parte del norte del país bajo control turco, Estados Unidos multiplica las señales contradictorias. ¿Ha decidido Washington proseguir la guerra a través de sus intermediarios o está poniéndose en posición de poder imponer a sus aliados el acuerdo de paz negociado con los rusos?

Se hace esperar la implementación del plan de paz para Siria negociado entre rusos y estadounidenses. Se retrasó, primeramente, la confirmación –por parte del Senado– del nuevo equipo de seguridad de la Casa Blanca. Y, posteriormente, se ha producido toda una serie de declaraciones, contradictorias entre sí, por no decir incoherentes, del nuevo secretario de Estado, John Kerry.

En todo caso, aparecen ahora dos nuevos elementos objetivos.

• El activismo de Arabia Saudita y de Qatar se ha fortalecido, con la aparente anuencia del Departamento de Estado.

En una conferencia de prensa conjunta con el jefe de la diplomacia saudita, John Kerry expresó –por dos veces– su predilección por una «solución pacífica» en Siria. Pero, dos minutos más tarde, aprobó el envío –por parte de Arabia Saudita– de armas a la oposición siria «moderada». Kerry reiteró sus contradicciones a su paso por Qatar.

En el plano simbólico, Arabia Saudita y Qatar impulsaron en la Liga Árabe la entrega del escaño de Siria a la Coalición Nacional conformada por la oposición. También a pedido de Arabia Saudita y de Qatar, la Liga Árabe autorizó a sus miembros a que armen a los «rebeldes sirios». Es imposible que ciertos miembros de la Liga hayan votado esas decisiones sin haberse asegurado previamente de que tenían la luz verde del señor Kerry.

A la luz del derecho internacional, el hecho de reclamar o de aprobar el envío unilateral de armas a grupos rebeldes fuera del marco legal de una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU es un crimen. Si Siria presentara una reclamación ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, de seguro obtendría un veredicto condenatorio contra Arabia Saudita, Qatar, Estados Unidos, la Liga Árabe y varios actores más, dado el precedente que ya existe del veredicto del caso «Nicaragua vs. Estados Unidos» (1984).

La iniciativa de la Liga Árabe priva de toda credibilidad al representante especial de su secretario general, Lakhdar Brahimi. Así que este viejo diplomático ya no debería pensar en seguir desempeñando el papel de mediador, ya que ahora representa de hecho a una de las partes involucradas en el conflicto –la Coalición Nacional Siria–, aunque esta última no ocupe todavía el asiento que le ha sido concedido.

• Los israelíes, por su parte, tratan desesperadamente de lograr que se olvide su intromisión en la campaña presidencial estadounidense.

Durante su visita a Washington, donde participó en la conferencia anual del AIPAC [1], el general Ehud Barack se deshizo en elogios hacia las autoridades estadounidenses, repitiendo además constantemente que nunca antes esas autoridades han estado tan cerca como ahora del Estado de Israel. Por su lado, el primer ministro Benjamin Netanyahu renunció por vez primera a viajar a Estados Unidos para la conferencia del AIPAC y prefirió limitarse a intervenir por video, para no tener que encontrarse frente a frente con dirigentes estadounidenses que pudieran pedirle cuentas. Se trata de una manera de reducir la cuestión a un problema de relaciones personales, para no afectar las relaciones entre los Estados.

Ehud Barack fue recibido en el Pentágono por el nuevo secretario de Defensa, Chuck Hagel, con quien había establecido buenas relaciones en el pasado. El general israelí logró que los recortes presupuestarios no afecten la ayuda estadounidense a Tel Aviv, ascendiente unos 3 000 millones de dólares. Para compensar, el ministro de Defensa israelí cedió terreno en lo tocante a Siria. El comunicado de prensa del Departamento de Defensa precisa que las dos partes discutieron temas de seguridad de interés común, «incluyendo la necesidad de que el régimen sirio mantenga su control sobre las armas químicas y biológicas en su país; los líderes se comprometieron a proseguir la planificación de medidas urgentes para contrarrestar esa amenaza potencial».

En otras palabras, Washington y Tel-Aviv ya no se plantean un «cambio de régimen» en Damasco y han decidido ayudar al Ejército Árabe Sirio a conservar el control de sus armas químicas y biológicas ante los ataques de los yihadistas.

Israel se retira del conflicto. Tomando nota de ello, dos días después de ese brusco viraje de 180 grados, se descubría y desmantelaba en el litoral sirio un complejo sistema israelí de observación electrónica y comunicación.

• En definitiva, Estados Unidos está tratando de desvincularse en el plano militar, y de desvincular también a su alter ego israelí, mientras que estimulan la escalada militar y el bloqueo diplomático de sus aliados del Golfo. Parece demasiado pronto aún para saber si están tratando de jugar un doble juego –tendiendo una trampa a Rusia en detrimento del pueblo sirio– o si están empujando a sus aliados del Golfo hacia un callejón sin salida para imponerles con más facilidad la solución ya negociada con Moscú.

Fuente: Red Voltaire

Por Enrique Lacolla

Quizá debamos desdecirnos de nuestro pronóstico negativo respecto del segundo gobierno Obama. Algo se mueve en su política exterior, que podría estar anticipando cambios importantes.

Al enfrentarse a la realidad global muchos observadores tienden a fijarse en posiciones rígidas. Si son de derecha, entienden que la mundialización piloteada por Estados Unidos impondrá el diktat neoliberal –con algunos matices, según las zonas del mundo- y que ostenta un poderío irrebatible. Otros, en especial si son de izquierda, viven proclamando la inexorabilidad e inminencia del fin del capitalismo y el hundimiento de Estados Unidos y su sistema en una implosión determinada por propia crisis. Creo que ninguna de estas tesis se adecua a la verdad, aunque haya elementos veraces en ambas. No me parece que el Apocalipsis social sea para mañana ni que el poderío del bloque occidental vaya a extenderse de forma inexorable sobre todo el planeta.

Es de presumir, más bien, que se contemplará un tira y afloja, con variaciones más o menos sorprendentes respecto de las convenciones establecidas por la propaganda y tragadas por el público masivo, que quizá conduzca al diseño de nuevos escenarios; no necesariamente menos complicados que los actuales, pero quizá más atenidos a la realidad de los balances geopolíticos. Los peligros, por supuesto, seguirán siendo muy altos, incluso en una evolución que se pretenda controlada, pues la irracionalidad del sistema capitalista da para todo y las complejas articulaciones de las políticas de poder en todos los sistemas de gobierno conocen un sinfín de vericuetos, con grupos de influencia y conglomerados de intereses muy enquistados en el mundo financiero, las empresas, el complejo industrial-militar y los servicios de inteligencia, que pueden dar golpes de timón o introducir obstáculos o factores de ruptura política imposibles de pronosticar. Pero, en fin, esa es la fatalidad de la historia. Al contrario de lo que piensa el determinismo, no hay un demiurgo con un plan colectivo que nos conduzca al progreso de forma inevitable, sino una evolución –a veces gradual, a veces dramática- en el sentido del crecimiento de las fuerzas productivas. Ese crecimiento no siempre se condice con un ascenso en la responsabilidad moral de sus protagonistas y esto, hoy, da a los hombres incluso la posibilidad de autodestruirse.

La segunda opción de Obama

El segundo período presidencial del presidente Barack Obama se ha abierto con algunas expectativas de cambio, en especial en el campo de la política exterior. El hecho de no tener que defender su candidatura para un siguiente término lo dota de una libertad de acción que podría estar en condiciones de aprovechar. Sin abdicar por supuesto ni un ápice de la voluntad imperial que imbuye a la política norteamericana, pero adecuándola esta vez a un realismo que no ha sido corriente en las decisiones de los gobiernos de Estados Unidos desde el hundimiento del bloque socialista, Obama podría intentar un viraje dirigido a restablecer algo del equilibrio y la previsibilidad que distinguió al período de la guerra fría, más allá de los combates librados entre la URSS y occidente por interpósitos estados. En esos cuarenta años hubo una sola crisis paroxística, la de los misiles cubanos. Y se resolvió felizmente, de acuerdo al parámetro de las concesiones mutuas.

El triunfo estadounidense en la guerra fría fue fatal para esa relativa sensatez. Impregnó a la política exterior norteamericana de una arrogancia que no se paró ante nada. El intervencionismo, político o incluso militar en los Balcanes, en la ex Unión Soviética, el Medio Oriente y el Asia central tocó un ápice que se ilustra con las alrededor de 700 u 800 bases militares estadounidenses implantadas alrededor del mundo.

Este esfuerzo se ha cobrado su precio. El complejo militar-industrial-militar sigue floreciente, pero la economía, duramente probada ya por el neoliberalismo, la migración de las industrias y su transformación gradual en una economía de servicios y en un gigantesco pulpo especulativo, está trastornada en sus bases. Los emprendimientos externos -esto es, las intervenciones y guerras en la periferia-, no terminan de dar los frutos apetecidos. La guerra de Irak consiguió a medias su objetivo pues, aunque desarticuló a ese país y lo eliminó como factor de riesgo para la preponderancia occidental en la zona, significó también que en la captura del petróleo –objetivo primordial de la empresa-, ingresasen los competidores chinos, mientras que el grupo confesional más importante del país, los shiítas, basculaba hacia Irán, otra de las bestias negras de Washington.

Más allá del medio oriente, en Afganistán la situación sigue empantanada y el anunciado retiro de las tropas de la OTAN para el año que viene no va a dejar un país pacificado a sus espaldas. Más atractiva para los intereses norteamericanos parece haber sido la explotación de la “primavera árabe” para desarticular a otro de los “rogue states”(1) , Libia, paso que fue seguido de una ofensiva directa contra Siria, mientras el complicado juego de la CIA con los fundamentalistas musulmanes parece estar destinado a favorecer a una forma más moderada de estos en su acceso al poder en los países del norte de África y el Levante, en una ecuación destinada a cerrar el camino al proceso de democratización genuina que estaba en la base de las insurrecciones contra Hosni Mubarak en Egipto y Ben Alí en Túnez.

En el juego de Washington y los países de la OTAN desplegado contra Libia hay que tomar en cuenta también otro elemento, el africano. USA y sus aliados desean consolidar una cabeza de puente en ese continente a fin no sólo de explotar de manera inclemente sus recursos, tal como lo vienen haciendo hasta hoy, sino para contrarrestar la influencia china, que cada vez se pronuncia más. La contigüidad de Libia al corazón del África negra y a las enormes riquezas minerales que allí existen y que son codiciadas tanto por occidente como por China, dota a la liquidación del estado libio de una lógica perversa.

Todos estos factores se expresan la política exterior norteamericana. En consonancia con ellos están aflorando indicaciones en el sentido de que podría estar operándose una modificación sutil en sus términos, quizá en correspondencia a una decisión de Obama en el sentido de profundizar un cambio en la proyección geopolítica de la Unión; cambio esbozado ya en los últimos meses de su período anterior. Por entonces se asistió a una gira de Obama por Oceanía y el Extremo Oriente durante la cual el presidente proclamó que Estados Unidos daría la máxima prioridad a ese escenario. El “eje del Pacífico” ha constituido siempre un punto de vital interés para Estados Unidos, pero hoy, con el auge chino, ese interés pasa tanto por la relación con la superpotencia en ciernes que es China como por la necesidad de crearle barreras para que no siga expandiéndose.

El dato que inquieta al gobierno de Washington en materia global es el reforzamiento de la colaboración ruso-china, que podría convertirse en una verdadera alianza a todos los efectos, tanto económicos como políticos y militares.

Los países del BRICS no son un núcleo homogéneo, pero representan un hecho nuevo en el panorama internacional. Y de ellos, Rusia y China implican el carozo duro, cuya coincidencia en una asociación total Washington necesita impedir para que no conviertan en realidad el imperio del “Heartland”, o región cardial, que obsesiona a los geopolíticos.

Un plan probable

A estar por las informaciones suministradas por Thierry Meissan en la Red Voltaire, nutridas a su vez por un informe publicado por la revista rusa Odnako, próxima a Vladimir Putin, podría estar tejiéndose entre Rusia y Estados Unidos un acuerdo respecto al rediseño del medio oriente, que eliminaría muchos de los factores de disputa entre ambos países y que a su vez permitiría a USA reordenar sus prioridades estratégicas. En el fondo de esta posible adecuación mutua de intereses, que podría soslayar a China, está la certeza de un avance técnico: la viabilidad que ha cobrado la explotación del gas de esquisto y de las arenas bituminosas o arenas petrolíferas, que suministran un crudo extrapesado. Por este medio Estados Unidos podría alcanzar la independencia energética. En consecuencia, la doctrina Carter, según la cual la necesidad de garantizar el acceso al petróleo del Golfo Pérsico era una cuestión de seguridad nacional, puede caer en desuso. La doctrina Carter plantea un desafío engorroso y peligroso, del cual se podría prescindir si –como asegura la fuente citada por Meyssan- se procede a un arreglo general para la zona, arreglo que dejaría un tendal de heridos y provocaría fuertes resentimientos, pero que supondría un viraje de 90 grados en el curso de las actuales relaciones internacionales.

Según esta hipótesis Estados Unidos habría propuesto un pacto a Vladimir Putin: Washington reconocería implícitamente su derrota en Siria y admitiría que Rusia se instale en el Medio Oriente, dividiéndose ambos países sus respectivas esferas de influencia. Esto permitiría desplazar las tropas estadounidenses hacia el Extremo Oriente, para contrarrestar allí la creciente influencia china. Pero, para que este arreglo (si es que existe) tenga viabilidad sería preciso que Washington moviese varias piezas en la región y forzara un par de variantes que sin duda no van a ser fáciles de imponer. Una de ellas es modificar o liquidar el régimen de los Saud, verdadero motor del extremismo y terrorismo salafista. Esto inhabilitaría al bando rebelde en Siria y, sobre todo, aliviaría la presión que Rusia tiene en las repúblicas ex soviéticas del Cáucaso.

El otro factor sería sacarse de espalda la pesada mochila israelí, que ahoga las posibles iniciativas norteamericanas en la región y plantea, a través del accionar del lobby pro-israelí en el Congreso y del peso electoral de la comunidad judía en estados como Nueva York y Florida, una especie de extorsión contra los candidatos que pretendan esbozar un arreglo para el problema palestino. Este debería pasar –según siempre la revista rusa de referencia- por la retirada de Israel a sus fronteras de 1967 y por la formación de un estado palestino que abarcase tanto a Cisjordania como a Transjordania, lo que implicaría la desaparición de la monarquía hashemita en Amman. Para que esto fuera posible, por supuesto habría que contar con la colaboración de Siria, que se encargaría de poner orden entre las facciones palestinas, y con un arreglo entre ese país e Israel en torno al tema de las alturas del Golán. Dentro de estas directrices generales deberían existir también otros cambios, como el reconocimiento de un estado kurdo que requeriría de la anuencia de Irak, Irán, Siria y, sobre todo, Turquía. Todos estos países deberían ceder una franja de su territorio para albergar a ese nuevo estado, étnicamente homogéneo. Por supuesto, dentro de este reordenamiento el contencioso con Irán debería entrar en una fase nueve y más razonable.

Si este plan es cierto –y es probable que lo sea- deberíamos aprestarnos a asistir a una serie de conmociones importantes. Es posible que Francia e Inglaterra acepten el programa, pues tienen intereses comunes a escala global con Estados Unidos; pero las reacciones en Turquía, Arabia Saudita e Israel son imposibles de pronosticar. En el caso de este último país los sectores ultraconservadores que sostienen el timón del gobierno entrarían en ebullición. No deberían asombrarse de la evolución que tomarían las cosas, sin embargo: la injerencia que practicó el gobierno Netayanhu en las últimas elecciones norteamericanas, en las cuales sectores muy influyentes de la comunidad judía aconsejaron no votar a Obama, tiene que haber escamado a los demócratas y bien pudo llevarlos a liberar las manos de quienes están hartos de sujetar la política norteamericana en el medio oriente a las pautas poco imaginativas del apoyo irrestricto a Israel en todas las circunstancias. Esta conducta tiene mucho de suicida, pues sacrifica las opciones de una política más elástica para con el mundo árabe, de un peso demográfico y cultural indescriptiblemente más grande que el de Israel. Esto no significaría desamparar al estado judío, que será siempre una baza importante para Estados Unidos en el Medio Oriente, pero sí reducir su influencia a las dimensiones que su propia entidad comporta.

El rebote que provocaría la puesta en marcha de un plan semejante, sin embargo, sería muy serio. Aunque difícilmente los integrantes de la dinastía Saud estén dispuestos a morir con las botas puestas, como sí lo estuvo Gaddafi, un proyecto que, según se dice, contempla la partición de ese país desértico en tres porciones –una se integraría con el Irak shiíta, otro a la federación jordano-palestina y otro continuaría como está, asegurando el flujo del petróleo por el Golfo-, podría movilizarlos a intrigar con todos quienes se opondrían al nuevo curso de la política de Washington. Estos enemigos de un cambio son legión, y los más poderosos están en los mismos Estados Unidos.

El peso inercial de una política seguida durante tantos años es, en efecto, muy grande. El bloque industrial militar está muy interesado en mantener las cosas tal como están y en seguir lucrando con la “guerra infinita” y la inacabable lluvia de negocios que esta supone. Muchas secciones de la CIA y los sectores del Pentágono asociados al curso de las operaciones de guerra de los últimos 20 años, pueden reaccionar de manera inopinada. La lista de presidentes hechos a un lado –por asesinato o por “impeachment”- es larga, y existen también otros expedientes menos dramáticos o más indirectos para bloquear o sabotear las iniciativas reformadoras en el Congreso, en los medios y en la opinión pública.

Con todo, las designaciones que ha realizado Obama al alborear su mandato, parecerían indicar que el presidente piensa ensayar algún tipo de salida al impasse de la política exterior. Hasta hace un tiempo no parecía que Obama tuviera agallas para esto, pero designaciones como las deJohn Kerry en el Departamento de Estado, la de Chuck Hagel en el Departamento de Defensa, y el nombramiento de John Brennan a la cabeza de la CIA dan para pensar. El ex candidato presidencial demócrata tiene un currículum interesante. Kerry es un partidario de las conversaciones con Moscú en torno a los temas de interés común. Sirvió en Vietnam, fue herido y condecorado en esa guerra y se convirtió luego en uno de los líderes del movimiento de rechazo al conflicto. Y es amigo personal de Bashar al Assad, el presidente sirio hasta hace poco en la picota. Hagel es un duro, pero ha denunciado la megalomanía del proyecto neoconservador que pretende la hegemonía global. Y John Brennan es un antiguo defensor de la tortura para extraer informaciones a los sospechosos de terrorismo, pero al mismo tiempo condena la política de la Agencia Central de Inteligencia de apoyo al fundamentalismo terrorista para usarlo como arma de doble filo dentro del mundo árabe.

El escándalo sexual que involucró al general David Petraeus, quien motorizó la guerra contra Siria, cobra así su verdadera dimensión. Esa no fue una de esas transgresiones que los partidos usan para vulnerar la imagen de un adversario político ante el puritanismo hipócrita de la opinión -a la que le importa un bledo que las bombas de su país exterminen a los morochos de otros países, pero que arruga la nariz si un funcionario tiene un desliz matrimonial-, sino una maniobra en frío para abrir el paso a una reforma en los servicios inteligencia. Después de la caída de Petraeus al frente de la CIA la purga se profundizó en el Pentágono y también en el gabinete de Obama, donde Hillary Clinton empezó a recibir ataques por haber, se dice, ocultado información sensible en torno del asesinato del cónsul norteamericano en Bengasi. Tras lo cual, Hillary enfermó oportunamente y su nombre no figuró ni por las tapas en el nuevo gobierno de Obama.

Algo se mueve en la cúspide del sistema global, por lo tanto. No se puede aventurar ningún pronóstico, pero es evidente que, al menos dentro de este cuadro, nuestro intento de pacto con Irán para aclarar el tema del atentado a la Amia se redimensionaría por completo. A nuestros legisladores de la oposición, ¿no se les ocurre que el arreglo con Irán para investigar el caso puede tener algo que ver con este nuevo esquema global?

No, no se les ocurre. Están demasiado ocupados en abolirse como seres pensantes en su obsesión por abolir al gobierno.

Nota 1) “Estados delincuentes”. Libia sin embargo había salido de esa categoría hacía unos años, lo cual no le valió de nada, pues cuando la OTAN redefinió sus objetivos para el África, la presencia de un líder independiente como Muammar Gaddafi se convirtió en un obstáculo digno de ser removido.

La difusión el pasado 8 de marzo en la Red de un artículo firmado por el Grupo de Estudios Estratégicos (GEES) con el título “CNI: modelo agotado”, ha generado un serio malestar en el entorno del Servicio de Inteligencia que dirigeFélix Sanz y también en el de la ministra de la Presidencia, Soraya Sáenz de Santamaría, de la que depende dicho organismo. No tanto por su contenido crítico, que nada añade a lo mucho que ya se ha publicado sobre las deficiencias organizativas y funcionales del CNI, de corte pre-democrático, como por el origen de lo publicado, su finalidad “estratégica” y el medio elegido para “rebotarlo”.

El GEES es un portal privado dedicado a temas de seguridad y defensa de inspiración “NeoCon”, creado conjuntamente por Rafael L. Bardají y otros analistas estrechamente vinculados al PP, como el actual director general de la Policía, Ignacio Cosidó, y al que se puede acceder desde nuestros enlaces dedicados a “Fuentes Alternativas”. Siendo ministro de Defensa, José Bonocalificó al GEES de “secta pseudoreligiosa” nada menos que en sede parlamentaria, cuando compareció ante su Comisión de Defensa el 3 de noviembre de 2005.

Además de fundador del GEES, Rafael L. Bardají fue asesor ejecutivo de los ministros de Defensa del PP Eduardo Serra y Federico Trillo-Figueroa entre 1996 y 2000. Hoy por hoy, se presenta públicamente como “uno de los principales asesores” de José María Aznar en materia de política exterior y defensa (por supuesto cuando éste era presidente del Gobierno), y como director de Política Internacional de FAES, la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales que preside el propio Aznar.

Por otra parte, el artículo en cuestión ha sido difundido de forma autorizada a través de “Libertad Digital” (08/03/2013), medio especialmente agresivo contra el Gobierno del PP controlado por el periodista Federico Jiménez Losantos, quien que no se corta un pelo a la hora de arremeter contra cualquier personalidad o institución del Estado que se le ponga a tiro.

La conjunción de esas dos circunstancias (la proximidad de Bardají al PP y su alianza crítica con Jiménez Losantos), y sobre todo la evidente finalidad propagandista del mensaje del GEES, es lo que ha enervado al entorno de La Moncloa, que en la actual situación de crisis general quiere conjurar cualquier nueva “vía de agua” en la política gubernamental y evitar en el frente mediático todo daño de “fuego amigo”. De hecho, en su particular análisis del caso, la Secretaría General del CNI, que titula Beatriz Méndez de Vigo y Montojo (casada con el letrado de las Cortes Generales José Luis Ruiz-Navarro y estrechamente vinculada al partido del Gobierno), contempla atentamente los movimientos “tácticos” de algunos sectores del PP postergados por el actual Ejecutivo (ámbito en el que sin duda alguna se incluye el GEES) para hacerse con el control de la institución, desplazando del cargo de SEDCNI a Félix Sanz, posición que la actual “número dos” del organismo pretende ocupar personalmente durante la presente legislatura.

En ese entendimiento, el artículo del GEES atribuye de forma incorrecta el único “intento mínimamente serio de reformar el CNI” al “puesto en marcha por Aznar en 1996” (cuando Bardají dice que asesoraba al Gobierno en la materia), porque en realidad no se impulsó en esa VI Legislatura, sino en la siguiente (2000 al 2004), y además en trámite de urgencia sobrevenido por los atentados del 11-S (2001). Una reforma que ante todo fue “semántica” y que mereció una crítica profunda y brutal por parte de todos los grupos no mayoritarios del Congreso de los Diputados y de todos los expertos no oficialistas relacionados con la Comunidad de Inteligencia.

Acto seguido, el GEES arremete, en este caso de forma menos desacertada, contra la política “continuista” del PP en la materia, criticando también la permanencia al frente del CNI de “un militar heredado de Bono y Chacón”. Aunque parece claro (así se entiende en el Servicio de Inteligencia) que con la alarmante intención de que el propio Bardají sea su sucesor.

En relación con esa intención, fíjense nuestros lectores en el envenenado recado que Bardají manda a la vicepresidenta del Gobierno, responsable del CNI, en estos dos párrafos centrales del artículo que firma el GEES:

(…) El resultado de este continuismo es que el CNI vuelve a las portadas protagonizando escándalo tras escándalo, en lo que parece un regreso a las peores épocas del felipismo: escuchas ilegales y escándalos económicos que nada tienen que ver con la seguridad nacional ni con la lucha contra nuestros enemigos, sino con aspectos sórdidos de la vida nacional. Por contra, ni en la primavera árabe, ni en la guerra de Mali o la deriva de Marruecos ha sido capaz el CNI de procurar información relevante que proporcione ventajas a España. Y lo mismo puede decirse de la enfermedad de Chávez y la situación en Venezuela.

Por si fuera poco, también en todo lo relacionado con la Casa Real se está mostrando poco apto el CNI. No sabemos si para un servicio de inteligencia es peor aparecer como ignorante o cómplice en estas cosas, pero sí que ni siquiera parece ya poder cumplir con las responsabilidades en relación con el Rey. En la avalancha de escándalos relacionados con este tema, el CNI se muestra incapaz de hacerse cargo, entre otras cosas porque él mismo aparece involucrado.

Y puestos a reproducir párrafos sin desperdicio, véase igualmente cómo concluye Rafael Bardají su misiva de sutil auto-propaganda:

Como ya advertimos en su día aquí, el CNI no sólo corre el peligro de no ser un instrumento útil para el Gobierno, sino que tiende a convertirse en una fuente más de quebraderos de cabeza para el Ejecutivo. Ni la excusa de la Casa Real sirve ya para sostener un modelo agotado: sólo le queda al Gobierno continuar con las reformas iniciadas por el PP en 1996.

Dios nos coja bien confesados si la “secta pseudoreligiosa” enfilada por el astutísimo José Bono se hace con la dirección del CNI, o si tan solo enreda al Gobierno en otra mala reforma con objeto de que su staff desborde el “principio de incompetencia de Peter”. Atentos al caso, porque todo es posible en un país en el que la corrupción política sólo es superada por la incompetencia política.

FUENTE: ELESPIADIGITAL.COM

El alto cargo de Al Fatá Jamal Obeid ha resultado herido este viernes después de que un grupo de hombres armados disparara contra él cuando abandonaba una mezquita ubicada en el campamento de refugiados de Jabaliya, ubicado en el norte de la Franja de Gaza.

   En base a las primeras informaciones, los hombres armados dispararon desde una motocicleta en movimiento, hiriendo a Obeid en la pierna, según ha informado la agencia palestina de noticias Maan.

Al Fatá ha condenado el ataque y ha afirmado que abrirá una investigación especial en torno al incidente, al igual que el Ministerio del Interior del Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) en la Franja de Gaza, quien ya ha anunciado una investigación.

La separación administrativa y territorial se produjo en 2007 tras la victoria de Hamás en las elecciones legislativas de 2006. La victoria del movimiento islámico en los comicios, valorados como justos por lo observadores electorales internacionales, provocó que la comunidad internacional cortara sus ayudas a las autoridades palestinas.

Esto abocó a Al Fatá y a Hamás a unos enfrentamientos que finalizaron con la separación territorial y administrativa de Cisjordania y la Franja de Gaza. Desde entonces, Al Fatá controla Cisjordania –a pesar de no haberse hecho con la victoria en las elecciones– y Hamás está al frente de la Franja.

 

FUENTE: EUROPAPRESS.ES