Archivos para agosto, 2013

Por Gumer Isáyev*

Importante análisis del Medio Oriente, realizado por este geopolítico  Gumer Isáyev. Que nos posiciona sobre la declinación de USA en la región, y que por ello, deja instalado en la zona el viejo modelo imperial ingles, (dejar un caos controlado, que le permite seguir siendo un jugador en el tablero inestable del nuevo orden mundial, para seguir obteniendo ganancias y no ser eliminado del mismo- recurre a los ejemplos: Paquistano-Hindú o Palestino -Israelí, que siempre le garantizo estar como jugador sin arriesgar nada y no olvidemos también el caos ordenado que dejaron en África) Lic. Carlos Pereyra Mele.-

Los acontecimientos que últimamente ha vivido Oriente Próximo no deben analizarse como procesos sociales y económicos de cada país sino en función de la confrontación geopolítica entre las fuerzas que buscan aumentar su influencia en la zona.

Según opina el analista político Gumer Isáyev, citado por el portal Rodon.org, la primavera árabe no solo conllevó un cambio de regímenes en la región, sino que también debilitó considerablemente a los países que desempeñaban un papel importante en la geopolítica de Oriente Próximo, en particular, Egipto, Libia y Siria.

Isáyev cree que la “nueva era” en la historia de la región comenzó con el plan de George W. Bush de “democratización del Gran Oriente Medio” que, según el experto, no fue más que un intento de establecer la hegemonía estadounidense en esta zona. La Casa Blanca solo necesitaba deshacerse de los “restos” de la guerra fría como Irak, Libia, Siria e Irán. La guerra en Irak fue uno de los primeros ataques a la antigua estructura de Oriente Próximo y marcó el inicio de una nueva etapa en su historia.

‘Auge y caída’ de Irán

Por su parte, Irán fue capaz de utilizar este factor desestabilizador en sus fronteras para su propio beneficio. Varias autoridades estadounidenses exigían la continuación de la guerra en Irak a través de un ataque contra Irán. Pero las fuerzas de EE.UU. para un conflicto a gran escala no eran suficientes en aquel momento, considera Isáyev. Irán, no obstante, aprovechó la operación estadounidense en Irak para avanzar en el liderazgo regional.

Los iraníes ya habían contribuido en 1979 a la creación de la organización chií de Hezbolá, que se convirtió después de la guerra en el Líbano en 2006 en un símbolo de la resistencia contra Israel. Irán también comenzó a intervenir en el conflicto palestino prestando apoyo a Hamás en Gaza. En aquel entonces, la influencia iraní en la región alcanzó un nivel sin precedentes.

Pero la reconfiguración geopolítica de Oriente Próximo emergió en un lugar diferente: en las calles de Túnez, donde el joven vendedor de frutas Mohamed Bouazizi se suicidó en el acto que dio origen a la primavera árabe. La posibilidad del cambio de régimen en otros países árabes (especialmente en Siria) amenazaba con una transformación importante del equilibrio de poder en la región.

Si los acontecimientos en Túnez, Egipto y Libia no tuvieron un impacto directo en Irán, el conflicto sirio se ha convertido en un punto de inflexión para la república islámica. Isáyev subraya que el apoyo a Bashar al Assad comenzó a convertirla en el enemigo principal del “despertar árabe”.

Asimismo, el comienzo de los disturbios en Siria provocó la disputa entre Hamás e Irán, ya que parte de los líderes del movimiento islamista palestino, que llevaban mucho tiempo en Damasco, expresaron su respaldo a la oposición siria. Por lo tanto, Irán dejó de ser el principal defensor de los palestinos.

La estratagema turca

Isáyev indica que tal vez el único país dispuesto a desafiar el liderazgo regional de Irán es Turquía. El primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, logró mejorar la economía turca y duplicar el PIB del país. Ankara estableció cooperación económica con los países árabes, y su política de “cero problemas con los vecinos” dio excelentes resultados, por ejemplo, las relaciones hostiles con la vecina Siria fueron reemplazadas por una estrecha cooperación en diversos campos.

Turquía también sustituyó a Irán en la posición de principal defensor de los palestinos: en 2009 en Davos, Erdogan se permitió criticar públicamente a Israel.

Sin embargo, la primavera árabe resultó una prueba importante para Turquía. Ankara acogió con satisfacción la dimisión de Ben Ali y Mubarak, pero los acontecimientos en Libia, donde Turquía tiene grandes contratos, provocaron ciertas dudas a Erdogan. A pesar de todo, Turquía decidió aliarse con los rebeldes. Cuando el ‘fuego revolucionario’ estalló en la vecina Siria, Ankara también apoyó a la oposición.

El ‘abandono‘ de su aliado Al Assad fue visto por las autoridades de Turquía como un ‘sacrificio necesario’, ya que gracias a esa decisión Turquía esperaba afianzarse aún más en un Oriente Próximo renovado. Sin embargo, Isáyev califica ese comportamiento de “grave error de cálculo” por parte de Ankara, dado que el presidente sirio actualmente no parece ceder sus posiciones, mientras que la guerra requiere que los turcos gasten grandes cantidades de dinero para mantener a los refugiados sirios y apoyar a los rebeldes.

El experto también señala que es evidente que la participación de Turquía en el conflicto sirio socavó la reputación del partido gobernante y que fue una de las causas de los disturbios en el parque Gezi.

Primacía temporal de Catar

Hace unos 15 años pocos expertos podrían haber imaginado que Catar, pequeño Estado gasífero en el golfo Pérsico, fuera capaz de alcanzar el nivel de influencia sobre los procesos políticos en Oriente Próximo del que goza hoy en día. Pero la primavera árabe convirtió a este país en uno de los arquitectos de los proyectos políticos en la región. En los acontecimientos de Libia, Catar tuvo unos de los papeles principales. Además, la llegada al poder de los Hermanos Musulmanes en Túnez, Egipto y Marruecos también se debe a Catar.

La entonces unión entre Hermanos Musulmanes y Catar podía considerarse una de las alianzas más exitosas de la región: la organización musulmana más grande de Oriente Próximo necesitaba un patrón rico, al tiempo que Catar buscaba una plataforma para su expansión regional.

Pero el éxito del país no duró mucho. Turquía, aliado de Catar en la cuestión siria, se quedó atrapada en las manifestaciones antigubernamentales, mientras que su aliado clave, los Hermanos Musulmanes egipcios, no fueron capaces de mantenerse en el poder y lo perdieron tras el golpe militar del pasado julio.

Arabia Saudita, ¿fuera del juego?

Arabia Saudita tenía suficientes razones para estar descontenta con la política de Catar. Pero lo que colmó la paciencia de las autoridades saudíes fueron las actividades cataríes durante la primavera árabe.

Los saudíes vieron una amenaza ideológica en el crecimiento de la influencia de los Hermanos Musulmanes ya que Arabia Saudita tenía miedo de perder su monopolio sobre el islam político, una de las razones por las que el país acogió con beneplácito el golpe militar en Egipto y el arresto del presidente egipcio Morsi.

Aunque las autoridades saudíes tratan de utilizar las consecuencias de la primavera árabe para consolidar su posición en la región, Isáyev opina que será muy difícil para el país avanzar en ello, ya que Arabia Saudita todavía no tiene un proyecto político como Irán o Turquía y no puede ofrecer un modelo alternativo de desarrollo. Arabia Saudita, a pesar de su riqueza y estrechos vínculos con EE.UU., tiene una estructura política muy arcaica y engorrosa que no permite que el Gobierno sea lo suficientemente flexible para la promoción efectiva de sus intereses.

El caos sin fin

Últimamente, expertos en la geopolítica de Oriente Próximo hablan de la pérdida de la posición dominante de EE.UU. en la región, por lo que ya han empezado a aparecer varias especulaciones sobre quién se convertirá en el siguiente líder regional después de la ‘salida’ inminente de los estadounidenses de Oriente Próximo.

Isáyev concluye que la estrategia actual solo contribuye al mantenimiento de los persistentes conflictos de baja intensidad en la región, donde ninguna de las partes puede superar a la otra. Todo este “caos controlado” puede durar décadas, con una sola condición importante: el mantenimiento de las posiciones de EE.UU. como el principal proveedor de armas y el mayor importador de petróleo y gas y, por lo tanto, como un cierto punto de referencia para los principales actores geopolíticos del mundo.

Las fuerzas aéreas de China han probado nuevos misiles de clase aire-aire que han interceptado con éxito dos aviones no tripulados del ‘enemigo’ en unos ejercicios militares a gran escala.

Dos helicópteros de combate avanzados CAIC WZ-10 han lanzado por primera vez los misiles durante unas maniobras realizadas en la provincia de Cantón, según la agencia china Xinhua. No obstante, no se precisa el nombre de los proyectiles.

De acuerdo con el ‘guión’ de los ejercicios, los pilotos detectaron desde una distancia de varios kilómetros a dos aviones no tripulados del ‘enemigo’ que sobrevolaban el mar cerca de la costa china, a una altura muy baja. Aunque los drones intentaron esquivar el ataque haciendo complejas maniobras en el aire, los misiles lanzados desde los WZ-10 alcanzaron sus objetivos.

En las maniobras a gran escala conjuntas de las Fuerzas Aéreas y la Armada de China participan 3.000 militares, más de cien helicópteros, varios buques y numerosos vehículos blindados, junto con otra maquinaria militar.

Los helicópteros WZ-10 fueron introducidos en servicio activo a finales del 2010 y se ensamblan en serie en las plantas de la Corporación Industrial de Aeronaves Changhe (CAIC por sus siglas en inglés). En la elaboración del diseño del aparato participaron ingenieros rusos de la empresa constructora Kamov.

 

FUENTE: ELESPIADIGITAL.COM

EEUU, Las imposibles exigencias al F-35

Publicado: agosto 31, 2013 en 1- NEWS

EE.UU. y sus aliados están atrapados con el peor avión avanzado del mundo, proyecto cuya continuación amenaza el futuro de la Fuerza Aérea nacional, sugieren analistas estadounidenses.

El nuevo caza multifuncional F-35 fue concebido para mejorar la capacidad de combate del Ejército estadounidense, pero ha terminado mermándola. El caza de ataque unificado (JSF, por sus siglas en inglés) F-35, desarrollado por Lockheed Martin para evadir radares enemigos, lanzar ataques a tierra y lograr la superioridad aérea destruyendo aviones enemigos, sigue presentando problemas. “Las recientes, aparentemente buenas, noticias , no pueden cambiar el defecto fundamental en el diseño de la aeronave que radica en los requerimientos antagónicos exigidos al nuevo caza , escribe el analista de temas militares David Axe.

Debido a los estrictos requerimientos para el nuevo avión impuestos en su gran parte por el Cuerpo de Infantería de Marina, el F-35 sale perdiendo frente a viejos aviones de combate rusos y chinos que tiene mayor velocidad y autonomía y son más maniobrables.

En un combate relámpago los F-35 son “demasiado pesados y están demasiado mal armados”, expresó Winslow Wheeler, el director del programa de supervisión estatal del Proyecto Strauss de reforma militar. Mientras tanto, los futuros aviones de adversarios potenciales que se desarrollan exclusivamente para combates en el aire podrían ser aún letales para los F-35.

El defecto fundamental en el diseño de la aeronave radica en los requerimientos antagónicos exigidos al nuevo caza Realmente no importa lo bien que Lockheed y los oficiales estadounidenses hagan su trabajo. Incluso si son eliminadas todas las deficiencias de la aeronave, el F-35 seguirá siendo un caza de segunda categoría en las situaciones más importantes: las de combate aéreo. Y eso puede significar la sentencia de muerte para los pilotos estadounidenses que vayan a pilotar los vulnerables F-35, recalca el analista.

“No puede virar, no puede ascender, no puede acelerar”

La inferioridad del F-35 quedó en evidencia hace cinco años en un simulacro computarizado dirigido y llevado a cabo por John Stillion y Harold Scott Perdue, dos analistas del centro analítico RAND, en Santa Mónica, California. Fundada en 1948, la RAND mantiene estrechos vínculos con la Fuerza Aérea, a la que proporciona posibles escenarios de guerra para los contratistas gubernamentales. Durante la guerra simulada por Stillion y Perdue en 2008, numerosas fuerzas navales y aéreas chinas atacaron Taiwán, su viejo rival, en un escenario de tensión en el Pacífico occidental. El ataque masivo de misiles chinos destruyó la pequeña y obsoleta Fuerza Aérea taiwanesa, dejando los aviones de combate estadounidenses con base en Japón y Guam a solas con aviones de combate chinos.

Según el escenario, 72 cazas chinos patrullan el estrecho de Taiwán. Solo 26 aviones de guerra estadounidenses, los supervivientes de una segunda andanada de misiles dirigidos contra sus bases, resultaron capaces de despegar para interceptarlos, entre ellos 10 cazas bimotor furtivos F-22 que rápidamente dispararon todos sus misiles. Eso dejó 16 cazas más ligeros, los F-35, a solas con los cazas chinos.

Su intercambio de ataques con los aviones enemigos dentro de los modelos matemáticos del conflicto simulado dio resultados impactantes. El nuevo caza furtivo estadounidense y futura espina dorsal de la Fuerza Aérea, el Cuerpo de Infantería de Marina y la Marina de Guerra de la principal potencia militar del mundo, no fue capaz de resistir ante los cazas chinos. Pese a su elogiada capacidad de evadir la detección de radar, los F-35 fueron derribados.

Los analistas arremetieron contra el nuevo avión, que, para ser justos, solo tuvo un pequeño papel en la simulación global. “Aceleración inferior, toma de altura inferior, inferior tasa de giro sostenida”, resumieron Stillion y Perdue en su informe sobre el simulacro que después se filtró a los medios. “También tiene una velocidad máxima más baja. No puede virar, no puede ascender, no puede acelerar”. Una vez disparados los misiles, en los primeros segundos de combate, el F-35 fue incapaz de seguir el ritmo de los aviones rivales .

Quien mucho abarca…

La simulación de combate en 2008 debería haber servido de llamada de atención para el Departamento de Defensa estadounidense. Desde mediados de los años 90 el Pentágono es totalmente dependiente del F-35, diseñado para reponer la reducción de la flota de aviones de combate, diseñados y construidos en gran parte en los años 70 y 80. Incluso si hubiera existido una pequeña posibilidad de que el avión es incapaz de combatir, el Pentágono debería estar muy, pero muy preocupado.

Entre las ‘patologías’ inherentes al diseño del F-35, la más devastadora es el resultado de una especie de obsesión institucional con uno de los tres clientes principales del programa (Fuerza Aérea, la Armada y el Cuerpo de Infantes de Marina). Desde el inicio del proyecto los Infantes de Marina lograron sacar adelante su versión de la aeronave, es decir la oportunidad de despegar verticalmente.

Cabe recordar que el F-35 se desarrolla en tres versiones: para la Fuerza Aérea, la Armada y la Infantería de Marina, y las tres comparten el mismo fuselaje, motor, radar y armas. Las alas y el equipo de despegue vertical varían en función del modelo. En total, las tres versiones del F-35 están destinadas a reemplazar a una docena de aviones más viejos de una media docena de fabricantes: tanto los maniobrables F-16, como los blindados A-10 y, consecuentemente, el AV-8B Harrier de los Marines, cazabombardero de despegue y aterrizaje vertical de primera generación. La ingeniería de ‘compromisos’ requeridos al F-35 en busca de flexibilidad y adaptabilidad sin precedentes, impactó en el rendimiento de los nuevos aviones.

El enorme ventilador para crear la fuerza de ascenso requerida por el Cuerpo de Marines hizo que la nave sea ancha, pesada y de mucha resistencia al flujo aéreo. Su velocidad ni siquiera se acerca a la velocidad de los F-16, mientras que su resistencia estructural no se puede comparar con el viejo avión de asalto A-10.

El prometedor F-35 en resumidas cuentas no cumplió ninguna de sus esperadas promesas. Al ganar en 2001 el concurso para el nuevo caza multifuncional, Lockheed se enfocó en convertirse en el único fabricante activo de aviones de quinta generación, dejando a competidores como Boeing la poca envidiable suerte de actualizar sus aviones antiguos… Con lo cual el F-35 podría convertirse en el único nuevo caza de EE.UU.

En las décadas siguientes, la Fuerza Aérea de los EE.UU. puede ceder por completo ante la Fuerzas Aérea de cualquier país y, seguramente, ante los últimos modelos de aviones militares de Rusia o China, uno de los cuales, el chino, irónicamente parece una versión mejorada del F-35 si su ‘famoso’ sistema de aterrizaje vertical. La sustitución del inútil caza universal estadounidense sería, según Wheeler, un dolor de cabeza, pero la continuación del programa es aún peor. El F-35, escribe Wheeler, “costará la vida de muchos de nuestros pilotos”.

 

FUENTE: ELESPIADIGITAL.COM

Una misión militar rusa, encabezada por el Jefe de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Rusia, Gral. Oleg Leonidovich Salyukov, llegó a Bolivia con el objetivo de profundizar relaciones en el ámbito de la defensa.  El Comandante de las Fuerzas Armadas de Bolivia, general Edwin de la Fuente Jeria, explicó que la visita de esta delegación permitirá, entre otras cuestiones, abordar las necesidades de reequipamiento de las Fuerzas Armadas de Bolivia, entre ellas la adquisición de helicópteros M-17. Bolivia y Rusia firmaron en 2010 acuerdos para un crédito ruso destinado a las Fuerzas Armadas bolivianas.

Asimismo, el jefe militar indico que se trató la cooperación logística integral, el mejoramiento de la capacidad en los centros de mantenimiento y empresas administradas por la Corporación de las Fuerzas Armadas para el Desarrollo Nacional (COFADENA) y se analizó el potenciamiento de la Fábrica Nacional de Explosivos (FANEXA), que tiene nueve plantas de producción en Cochabamba y Oruro, además de cinco polvorines, y sus productos son básicamente explosivos para minería, canteras, obras públicas y exploración petrolera.

Durante la visita se acordó la necesidad de llevar adelante una II Reunión de la Comisión Intergubernamental Boliviano-Rusa, que se realizará en el mes noviembre de este año en Moscú, en el marco del Acuerdo de Cooperación existente entre ambos países, donde se tratarán los temas de cooperación y de crédito para el sector de defensa.

 

FUENTE: ELESPIADIGITAL.COM

Imperialismo e Imperio

Publicado: agosto 31, 2013 en 1- NEWS

Por Claudio Mutti*

El imperialismo, la “fase superior del capitalismo”

Imperialismo es un lema del vocabulario moderno, neologismo relativamente acuñado recientemente, son de las voces comúnmente formadas por el sufijo: ismo, que viene a sumarse al elemento raíz del adjetivo imperialy denotar su valor semántico, para indicar la tendencia de un Estado a expandirse sobre un área geográfica más amplia y ejercer su dominio político, militar y económico.

Ni bien había iniciado el siglo hasta 1920, Lenin señalaba que durante las dos últimas décadas, se la describe como una época de relaciones internacionales inaugurada por la Guerra Hispano-Americana (1898) y la Guerra Anglo-Boer (1899-1902): “en las publicaciones económicas, así como en las políticas del Viejo y del Nuevo Mundo, utilizan cada vez más el concepto de “imperialismo”[1], y citó como ejemplo el libro titulado Imperialismo, que el economista británico J. A. Hobson había publicado en 1902 en Londres y Nueva York.  Queriendo luego indicar la conexión del fenómeno imperialista con sus características económicas fundamentales, Lenin formulará su famosa definición del imperialismo como la “era del dominio del capital financiero y de los monopolios”[2]. “Una etapa específica del desarrollo de la economía mundial capitalista”[3], reiterará Paul M. Sweezy.

No aparece sustancialmente diferente el diagnóstico -del realizado por el jefe bolchevique- sobre el fenómeno del imperialismo efectuado en el mismo período por un miembro del pensamiento contrarrevolucionario, el conde Emmanuel Malynski, quién definía a los imperialismos como “megalomanía nacionalista ingeniosamente valorizado por la rapacidad capitalista”[4].  Convencido defensor de la idea imperial y apasionado apologeta de las construcciones geopolíticas destruidas por la Primera Guerra Mundial y la revolución bolchevique, el aristócrata polaco escribió que: “En la historia contemporánea, al igual que en las dos décadas que la preceden inmediatamente, vamos a ver los nacionalismos de las grandes potencias orientarse decididamente en la dirección del capitalismo y degenerar rápidamente en el imperialismo económico.  Ellas se encontrarán así en un plano inclinado y serán arrastradas por una concatenación de causas y efectos hacia el imperialismo político. De esta manera, al final, el capitalismo internacional habrá conducido a las naciones a la guerra más gigantesca que nunca ha existido”[5]. En la misma línea de Malynski se coloca Julius Evola, cuando denuncia “la falsificación imperialista de la idea imperial”[6] como el producto de ideologías “de tipo nacionalista, materialista y militarista”[7] o de intereses económicos.

Considerado desde un punto de vista puramente histórico, el imperialismo puede ser descrito hoy como la “política de las grandes potencias europeas, que tienden a constituir los imperios coloniales dominando territorios extra europeos y de los cuales extraen materias primas, mano de obra, como también en donde colocar la producción industrial nacional”[8], por lo que su periodo “puede ser más o menos delimitado temporalmente entre 1870 y el estallido de la Primera Guerra Mundial, cuando la repartición colonial se había completado sustancialmente”[9].

Sin embargo, la categoría de “imperialismo” también se ha utilizado en relación a la política ejercida por los Estados Unidos de América en períodos históricos sucesivos a la primera y segunda guerra mundial; lo que no hace más que confirmar que el imperialismo es un típico fenómeno de la época contemporánea, que corresponde a “una etapa específica de la economía mundial capitalista”[10] y asimilable a aquella internacionalización del capitalismo, que culminó en la globalización.

Fenomenología del Imperio

En lo que respecta a la categoría de Imperio, no es fácil definirla, dada la gran variedad de realidades históricas que se le atribuyen. Limitándonos a considerar a aquellas que han tomado forma en el Mediterráneo y el Cercano Oriente, se parece poder constatar que la creación del modelo original del ordenamiento imperial se dio en la civilización del antiguo Irán, lo que probablemente tomó del mundo asirio y babilónico la concepción de la monarquía universal. Si dentro de los confines de Persia, la base de esta concepción es la doctrina de la omnipotencia de Ahura-Mazda, el dios creador del cielo y de la tierra, que ha entregado al “Rey de reyes” el señorío sobre diferentes pueblos, en Babilonia y Egipto los reyes aqueménidas hacen referencia a las formas religiosas locales y por lo tanto “asumen el carácter de reyes nacionales de diversos países, manteniendo en cada uno de ellos la figura tradicional del monarca de derecho divino”[11].

El proyecto de monarquía supranacional en el que se inspiró Alejandro es el modelo persa, y se forja, a través de los reinos helenísticos, en el Imperio Romano, que durante más de cuatro siglos garantiza la coexistencia pacífica y la cooperación de una gran comunidad de pueblos. Sus fundamentos concretos son: el ordenamiento jurídico común (que coexiste con una variedad de fuentes jurídicas)[12], la difusión de la lengua latina (junto al griego y las lenguas locales), la defensa militar de las fronteras, el establecimiento de colonias destinadas a convertirse en centros de difusión del  influjo romano en las provincias limítrofes, una moneda común imperial (junto a las monedas provinciales y municipales), una red vial articulada, el desplazamiento de poblaciones.

Luego de la deposición del último emperador de Occidente y el regreso de las insignias imperiales a Constantinopla, el Imperio Romano sigue existiendo por otros mil años en la parte oriental. “Estructura estatal romana, cultura griega y religión cristiana, son las principales fuentes del desarrollo del Imperio Bizantino. (…) El imperio, heterogéneo desde el punto de vista étnico, se mantiene unido por el concepto romano de Estado y su posición en el mundo fue determinada por la idea romana de universalidad. (…) Se forma toda una jerarquía compleja de estados, cuyo vértice es el emperador de Bizancio, emperador romano y jefe de la ecúmene cristiana”[13].

Sin embargo, dos siglos y medio después que Justiniano trató de restaurar el señorío universal reconquistando el Oeste, un rey de los Francos en Roma se ciñe la corona imperial. La solidaridad de las diversas partes del Sacro Imperio Romano -habitado por pueblos celosos de su identidad étnica y cultural- se basa en los lazos de sangre que unen al emperador y a los reyes subordinados a él, además el juramento de fidelidad con que estos gobernantes se vinculan al emperador.  El Imperio Carolingio no sobrevivió más de tres décadas después de su fundador, pero para que renazca a una nueva vida, se necesitó la intervención de una nueva dinastía, aquella de los Otones, y el traslado de la capital desde Aquisgrán a Roma.

Con Federico II de Suabia, el Imperio parece recuperar la dimensión mediterránea. Si el Reino de Alemania es una imagen del Imperio, ya que ofrece el espectáculo de una comunidad de diversas estirpes (Sajones, Francos, Suevos), la vertiente mediterránea del Imperio de Federico presenta un panorama de diferencias aún más profundas: el trilingüismo latino-griego-árabe de la cancillería imperial representa un mosaico de poblaciones de origen latino, griego, lombardo, árabe y bereber, normando, suavo, judío, las cuales además pertenecen a diferentes religiones. Por lo tanto Federico, dice uno de sus biógrafos, “reunía en sí los caracteres de los distintos gobernantes de la tierra, fue el más grande príncipe alemán, el emperador latino, el rey normando, el basileus, el sultán”[14]. Y es este último título el que resalta cuánto hay de específico en su idea imperial: la aspiración para restaurar la unidad de la autoridad espiritual y el poder político.

Posterior a la conquista de Constantinopla por parte de los otomanos, el legado del Imperio Romano es reivindicado por dos nuevas y distintas formaciones imperiales: mientras que “el Imperio Romano griego y cristiano cae para resurgir en la forma de un Imperio Romano turco y musulmano”[15], generando así la “última hipóstasis de Roma”[16], Moscú se prepara para convertirse en la “Tercera Roma”, porque, como escribe Benedicto XVI, “funda su propio patriarcado sobre la base de la idea de una segunda translatio imperii y por lo tanto se presenta como una nueva metamorfosis del Sacrum Imperium“[17].

En Europa central y occidental, el Sacro Imperio Romano de la Nación Germánica sufre el efecto del nacimiento de los primeros estados nacionales, pero el curso de los acontecimientos parece cambiar con Charles V, “campeón de aquella vieja idea de Europa que ahora aparece modernísima”[18], cuando el imperio fundado por Carlomagno se libera del aspecto estrechamente germánico que lo había caracterizado desde el siglo XIV al XV y tiende a recuperar su carácter originario supranacional para mantenerlo aún en los siguientes siglos, hasta la caída de la monarquía de los Habsburgo. A lo largo de los siglos XVI y XVII, el Imperio “fue la manifestación histórica de una fuerza centrípeta que tendió a unificar los diferentes reinos en los que la cristiandad se había dividido durante la Edad Media; su capacidad de agregación, de afirmación y luego de resistencia hace imaginar la existencia de posibilidades diferentes para la historia europea que las que se concretaron”[19].

Con la Paz de Presburgo, Francisco II renuncia a la dignidad de Sacro Emperador Romano, ya que las conquistas napoleónicas la han vaciado de la correspondiente sustancia territorial; al mismo tiempo, se le ofrece a Napoleón la posibilidad de recoger la heredad carolingia en un Imperio de nuevo cuño, un conjunto de territorios continentales unidos por la potencia militar francesa y guiados por directos mandatarios del Empereur. Así, incluso miembros de la antigua aristocracia europea estaban dispuestos a ver en él “a un emperador romano -un emperador romano francés, si se quiere, como antes había sido alemán, pero a pesar de todo un emperador, del cual el Papa sería su limosnero, los reyes sus grandes vasallos y los príncipes los vasallos de tales vasallos. Un sistema feudal, en suma, con el vértice de una pirámide que había faltado en la plenitud del Medioevo”[20].

Repensar el Imperio

Desde esta aunque limitada y sintética reseña histórica, que desde Europa podría muy bien ser extendida a otras zonas de la tierra, resulta que el Imperio no es simplemente una gran potencia política-militar que ejerce su control sobre una amplia extensión territorial. Más apropiadamente, el Imperio puede ser definido como “un tipo de unidad política que asocia las etnias, a los pueblos y a diferentes naciones pero emparentadas y mancomunadas por un principio espiritual. Respetuosa de las identidades, está animado por una soberanía que se basa sobre la fidelidad más que sobre un directo control territorial”[21]. Cada manifestación histórica del modelo imperial se ha configurado, de hecho, más allá de su dimensión geográfica y la variedad étnica y confesional de la población correspondiente, como un ordenamiento unitario determinado por un principio superior.

En cuanto a Europa, el Imperio siempre ha sido el corazón ideal y político, el centro de gravedad, hasta que, con la decadencia y luego de la desaparición definitiva de las más recientes formas imperiales, la misma Europa se ha identificado más con Occidente, hasta convertirse en un apéndice de la superpotencia transatlántica y en una de sus cabezas de puente para la conquista de Eurasia.

Pero el unipolarismo estadounidense no es eterno; la transición a un nuevo “nomos de la tierra” articulado en un pluriversum de “grandes espacios” vuelve a entrar en una perspectiva realista, por lo que Europa deberá, antes o después, repensar el modelo del Imperio, el único modelo político de unidad supranacional que se ha desarrollado en el curso de su historia.


[1] Vladimir I. Lenin: El imperialismo, fase superior del capitalismo, Guayaquil, 1970, p. 11.

[2] Vladimir I. Lenin: El imperialismo, fase superior del capitalismo, Guayaquil, 1970, p. 81

[3] Paul M. Sweezy, The Theory of Capitalist Development, New York 1968, p. 307

[4] Emmanuel Malynski, Les Eléments de l’Histoire Contemporaine, cap. V, Paris 1928; trad. it. Fedeltà feudale e dignità umana, Padova 1976, p. 85. Dello stesso autore: L’Erreur du Prédestiné, 2 voll., Paris 1925; Le Réveil du Maudit, 2 voll., Paris 1926; Le Triomphe du Réprouvé, 2 voll., Paris 1926; L’Empreinte d’Israël, Paris 1926 (trad. it. Il proletarismo, fase suprema del capitalismo, Padova 1979); La Grande Conspiration Mondiale, Paris 1928; John Bull et l’Oncle Sam, Paris 1928; Le Colosse aux Pieds d’Argile, Paris 1928. La Guerre Occulte, apparsa a Parigi sotto i nomi di Emmanuel Malynski e di Léon de Poncins nel 1936 (due anni prima della morte del Malynski), fu edita varie volte in italiano tra il 1939 (Ulrico Hoepli, Milano) e il 2009 (Edizioni di Ar, Padova); trad. española: La Guerra Oculta, Ediciones Teseo, Buenos Aires, 2001, con introducción de Claudio Mutti.

[5] Emmanuel Malynski, op. cit., ibid.

[6] Julius Evola, L’Inghilterra e la degradazione dell’idea di Impero, “Lo Stato”, a. IX, 7 luglio 1940.

[7] Julius Evola, Universalità imperiale e particolarismo nazionalistico, “La Vita italiana”, a. XIX, n. 217, aprile 1931.

[8] Enrico Squarcina, Glossario di geografia politica e geopolitica, Milano 1997, pp. 81-82.

[9] Enrico Squarcina, Glossario di geografia politica e geopolitica, cit., p. 82.

[10] Paul M. Sweezy, The Theory of Capitalist Development, New York 1968, p. 307.

[11] Pietro de Francisci, Arcana imperii, vol. I, Roma 1970, p. 168.

[12] “Los derechos indígenas sobrevivieron y continuaron aplicándose en las diferentes comunidades que conformaban el Imperio: el derecho “griego” (en realidad, derecho indígena salpicado de derecho griego) en Egipto, derecho de las ciudades griegas en el Mediterráneo oriental, el derecho de tal o cuales tribus en Mauritania o en Arabia, el derecho hebraico (Torá) para los hebreos” (Maurice Sartre, L’empire romain comme modèle, “Commentaire”, primavera de 1992, p. 29).

[13] Georg Ostrogorsky, Storia dell’impero bizantino, Torino 1993, pp. 25-26.

[14] Giulio Cattaneo, Lo specchio del mondo, Milano 1974, p. 137.

[15] Arnold Toynbee, A Study of History, vol. XII, 2a ed., London – New York – Toronto 1948, p. 158.

[16] Nicolae Iorga, The Background of Romanian History, cit. in: Ioan Buga,Calea Regelui, Bucarest 1998, p. 138. Cfr. C. Mutti, Roma ottomana, “Eurasia. Rivista di studi geopolitici”, a. I, n. 1, ott.-dic. 2004, pp. 95-108.

[17] Josef Ratzinger, Europa. I suoi fondamenti oggi e domani, Milano 2004, p. 15.

[18] D. B. Wyndham Lewis, Carlo Quinto, Milano 1964, p. 18.

[19] Franco Cardini y Sergio Valzania, Las raíces perdidas de Europa. De Carlos V a los conflictos mundiales, Editorial Ariel S.A., Barcelona, 2008, p. 20 y 21.

[20] Emmanuel Malynski, La Guerra Oculta, Ediciones Teseo, Buenos Aires, 2001, p. 50.

[21] Louis Sorel, Ordine o disordine mondiale?, in L. Sorel – R. Steuckers – G. Maschke, Idee per una geopolitica europea, Milano 1998, p. 39.

* Claudio Mutti es fundador de la editorial “Edizioni  all’insegna del Veltro” y director de la revista Eurasia Rivista di studi Geopolitici

Fuente: Eurasia Rivista di studi Geopolitici

En el mes de junio, nueve compañías tecnológicas de Estados Unidos negaron su participación en el programa de minería de datos de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), conocido como PRISM.

El sitio Tech Church reportó que Google, Apple, Facebook, Dropbox, Microsoft, Paltalk, AOL y Yahoo “negaron categóricamente” su intervención en el tiránico programa de espionaje de la NSA. Sin embargo, documentos recientemente filtrados por el periódico The Guardian revelan que algunas de estas compañías no sólo participaron, sino que recibieron millones de dólares para espiar.

El diario londinense publicó este viernes “nuevos documentos atribuidos al ex contratista de inteligencia, Edward Snowden, los cuales señalan que la Agencia de Seguridad Nacional de EEUU gastó millones de dólares para asegurarse de que las grandes marcas de internet cumplieran con el programa internacional de vigilancia revelado previamente este año”.

El material sugiere que la NSA invirtió grandes sumas de dinero para permitir que “Google, Yahoo, Microsoft y Facebook fueran capaces de compartir información enviada a través de la red con el gobierno federal (de Estados Unidos)”.

Al ser inicialmente cuestionado por su participación en PRISM, Facebook negó proveer acceso directo a sus servidores “a ninguna organización del gobierno”. La red social agregó que cuando a Facebook “se le consulta por datos o información sobre individuos específicos, hacemos un escrutinio cuidadoso de tal petición, en cumplimiento con todas las leyes aplicables, y proveemos información sólo en el grado requerido por ley”.

Un día después, la Casa Blanca confirmó que sus agencias de inteligencia habían “accedido a datos almacenados por Facebook, Google, Apple y otros gigantes de la red, durante cerca de seis años, en un intento por protegerse de amenazas a la seguridad nacional”, según reportó The Week.

El artículo de The Guardian, escrito por el periodista Ewen MacAskill, afirma que el material “proporciona la primera evidencia de una relación financiera entre las compañías tecnológicas y la NSA”.

A pesar de que un fallo de la Corte de Inteligencia Extranjera del parlamento estadounidense lograra establecer el espionaje como inconstitucional, señalándolo como una descarada violación de la Cuarta Enmienda, una carta de la NSA reconoce que el organismo “gastó millones para mantener cooperando a las compañías tecnológicas”.

Según los documentos, una unidad de la Agencia llamada “Special Source Operations” es la encargada de manejar “programas de vigilancia como PRISM, en los que las compañías de telecomunicaciones y proveedores de internet firman ‘asociaciones corporativas’ con el Tío Sam”.

Yahoo, que inicialmente negó formar parte de PRISM, declaró que “toma muy seriamente la privacidad de sus usuarios”, negando proveer acceso al gobierno a sus “servidores, sistemas o redes”. En relación a las últimas desclasificaciones, la empresa señaló recientemente a The Guardian que “la ley federal requiere, al gobierno de Estados Unidos, que reembolse a los proveedores el costo incurrido por responder a procesos legales obligatorios impuestos” por autoridades gubernamentales.

“Hemos solicitado el reembolso, consistente con esta ley”, explica Yahoo sobre el pago de millones de dólares.

La NSA también espió a las sedes de la ONU y la UE en Nueva York y Google afirma que la “obligaron” a espiar

La Agencia Nacional de Seguridad de EE.UU. (NSA) interceptó comunicaciones internas en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, según cuenta el periódico alemán ‘Der Spiegel’ citando documentos filtrados por Edward Snowden hasta ahora inéditos.

En 2012, los técnicos de la agencia lograron penetrar en el programa de comunicaciones de la ONU, un hecho que comentaron en un informe interno con el mensaje: “El tráfico nos brinda la teleconferencia de vídeo interno […] (¡hurra!)”, según ‘Der Spiegel’. En las tres semanas que duró este pinchazo, el número de comunicaciones descifradas pasó de 12 a 458.

En esta nueva información ‘Der Spiegel’ también deja nuevos detalles sobre el espionaje de la NSA a las oficinas de la Unión Europea (UE) en Estados Unidos. La Agencia siguió espiando a la embajada de la UE en su sede en Nueva York, apodada ‘Apalachee’ por los agentes, a la que se mudó en septiembre de 2012. Anteriormente ya se habían denunciado escuchas en la sede antigua en Washington, a la que la NSA se refiere con el nombre ‘Magothy’.

La NSA advierte a sus agentes de que la existencia de los dispositivos de escucha en las embajadas y consulados debería mantenerse en secreto o de lo contrario se producirían “graves daños en las relaciones con los países” afectados.

Edward Snowden, el extécnico de la CIA que puso al descubierto el programa de espionaje masivo de EE.UU. a sus propios ciudadanos (PRISM) y filtró muchos otros documentos secretos de la NSA, ahora es perseguido por Washington por lo que tuvo que pedir asilo político a varios países. Actualmente se encuentra refugiado temporalmente en Rusia.

Google tuvo que convertirse en ‘espía’, “no tuvo otra opción”

La NSA ha estado ‘espiando’ correos electrónicos por lo menos desde 1997, aseguró a RT el fundador del servicio de mensajería encriptada Unsene, Chris Kitze. A su juicio, firmas como Google “no tuvieron otra opción” que hacerse ‘espías’.

Según Kitze, el espionaje no es nada nuevo. De hecho, según explicó en RT, este existe al menos desde el año 1997. Por eso, dijo, la agencia ya “no tiene nada que ver con la seguridad”.

“Fingen lo contrario, pero siempre lo han hecho”, afirmó el programador, que añadió que el Gobierno de EE.UU. “está violando la Constitución”.

Los gigantes como Google no tuvieron otra opción

Respecto a la reciente revelación de que los gigantes de Internet como Google y Apple entregaron a la NSA acceso a los datos de los usuarios, Kitze declaró que estas grandes empresas “no tienen otra opción”.

“Básicamente era: ‘O se hace a mi manera o a la calle’, y eso es todo. Tuvieron que entregar la información a la NSA y a los espías”, apuntó.

“Lo que pasó fue que los espías convirtieron a empresas como Apple y Google en espías”, agregó.

Durante la entrevista, Kitze señaló que numerosos internautas se están empezando a dar cuenta de que el Gobierno de EE.UU. realmente no está interesado en perseguir a terroristas sino a “gente común que paga sus impuestos y trabaja”.

“Al ritmo al que van las cosas, pronto estarán espiando su PlayStation2 o su cámara de vídeo. [El Gobierno] puede apagar todos esos aparatos de forma remota”, recordó el experto.

En cuanto al excolaborador de la CIA Edward Snowden, el desarrollador de software aseguró que es un “denunciante legítimo”.

“Lo que filtró no era nada nuevo para aquellos que estuvieron atentos durante los últimos cinco años”, subrayó.

 

FUENTE: ELESPIADIGITAL.COM

Por Enrique Lacolla

Hay, en los estamentos políticos de Argentina, una peligrosa tendencia al desarme ideológico: los temas básicos del mundo moderno, y las formas de interpretarlos y acometerlos son, para muchas agrupaciones, un cero al as o factores susceptibles de ser reducidos a generalidades tales como un difuso e impreciso concepto de la democracia. Entre los menos connotados de estos temas se encuentran los vinculados a la defensa. Cosa rara en una época que se caracteriza por su inestabilidad y su belicosidad.

Esto se pone en evidencia por la negación de sacar las deducciones que caben respecto de un cuadro de situación que se sabe difícil. El tema geopolítico, con su inexorable correlato militar, es ignorado en forma consecuente. Para la oposición boba el problema no existe, pues carece de la vocación o la instrucción necesaria para planteárselo. Lo único que le importa es dañar al gobierno con miras a sucederlo o incluso suplantarlo. Para la oposición sistémica el asunto es diferente. El establishment es consciente del asunto, pero como, en última instancia, ese desarme va en el sentido de sus deseos, no lo plantea como problema, o lo hace sólo para hostigar al ejecutivo.

Para este, en cambio, el asunto, en su vertiente castrense, parece un tema tabú. Por razones que hemos consignado en más de una ocasión, su segmento progresista aborrece todo lo militar, identificándolo con lo represivo, sin proponerse ir más allá de ese examen maniqueo.

Nada justifica esa ceguera y este desentendimientoLa globalización arreglada de acuerdo a las miras del predominio de Estados Unidos y sus socios de la OTAN sigue vigente. El Fondo Monetario Internacional y el Banco Europeo mantienen inalteradas sus metas y no vacilan en aplicar las metodologías del capitalismo de shock –que los latinoamericanos probáramos de forma catastrófica en las últimas décadas del siglo pasado- incluso al pueblo de los países donde ellos tienen su sede.

La demostración más palpable de la deriva totalitaria del ensayo hegemónico se pone de manifiesto en la militarización de la política exterior del Imperio. Los atentados a las Torres Gemelas sirvieron de pretexto para una serie de desarrollos en cadena que se reparten por el mundo entero, pero con especial énfasis en el Medio Oriente. La resuelta prosecución del plan dirigido a liquidar a Irán como factor de poder regional ha estado precedida por las atrocidades cometidas contra Afganistán e Irak, contra la ex Jamahiriya libia y por la guerra civil prefabricada en Siria, que lleva ya alrededor de 100.000 muertos en su haber. En Egipto, el principal protagonista de la primavera árabe, la situación es vidriosa. Su pueblo había conseguido trabajosamente desprenderse de la dictadura de Hosni Mubarak y ahora se ha deshecho del gobierno retrógrado, conservador y medievalista, aunque filo-norteamericano, de la Hermandad Musulmana, al que occidente decidió otorgar credenciales de democrático porque había llegado al poder tras unos comicios de los que desertó la mayor parte de de los electores. El estamento militar que posibilitó ambos derrocamientos está hoy bajo la lupa y es mirado con sospecha los gobiernos centrales y sus apéndices mediáticos. Todas las posibilidades están abiertas y cualquier cosa puede pasar allí.

Basta de ilusiones. Vivimos en un mundo muy peligroso, donde el discurso único sigue proliferando a través de un fárrago comunicacional que conserva gran parte de su capacidad paralizante, a pesar de las opciones que ofrecen los medios alternativos.

Un curso amenazado

Algunos países de América latina pudieron, en la década pasada, tomar un rumbo favorable a la recuperación de las claves del manejo de la economía y de la política exterior. No puede decirse que esos avances hayan sido decisivos, pero sí importantes y en algunos casos hasta muy importantes. Se enancaron en la repulsa popular (en Caracas, en Buenos Aires, en La Paz) a la ola neoliberal, pero están lejos de haberse consolidado. El hecho de que se hayan producido, empero, inquieta al “hermano mayor” o “Gran Hermano”, para decirlo en la terminología de Orwell. Nunca ha dejado de mover las piezas para contrarrestar ese avance: el ejemplo más claro lo brindó el golpe que depuso fugazmente a Chávez en 2002, pero se produjeron muchos más casos de injerencia y desestabilización, algunos de los cuales fracasaron (la frustrada secesión del Oriente boliviano) y otros que consiguieron éxito, como las deposiciones de Fernando Lugo en Paraguay y de Manuel Zelaya en Honduras.

De un tiempo a esta parte Estados Unidos ha perfilado su política para Latinoamérica de manera más incisiva. La Alianza del Pacífico nació de una iniciativa tomada en 2011 por el entonces presidente peruano Alan García. Aunque se aduce que se trata de una asociación orientada a la optimización del comercio con el área Asia-Pacífico, no hay muchas dudas sobre los motivos subterráneos que la sustentan: detrás de ella se encuentra la mano de Estados Unidos, decidido a relanzar el ALCA, desarticulado por Argentina y Brasil en la cumbre americana llevada a cabo en Mar del Plata en 2004. La nueva agrupación incluye a México, Colombia, Perú y Chile, con Panamá y Uruguay en calidad de observadores, mientras se tejen hipótesis sobre una futura desvinculación de Paraguay del MERCOSUR y su engrane a esa otra alianza. Es evidente que esta última se propone como un contrapeso al MERCOSUR. Ello no sería ilegítimo si no fuera porque todos esos países optan por las políticas ortodoxas en materia económica y porque para casi todos ellos su vinculación político-militar con Estados Unidos o con el Reino Unido constituye un dato permanente de su política exterior.

No es por pensar mal, pero nos parece que se cae de su peso que la creación de ese bloque y su orientación no hace sino definir regionalmente la tensión que existe entre Estados Unidos y el MERCOSUR. No es un dato menor. Y no es cosa de broma. Por estos días el episodio del avión de Evo Morales, desviado de su ruta durante el vuelo en los cielos de Europa, vino a transparentar el desdén y la prepotencia con que el norte acostumbra a tratar al sur. Fue una bofetada a la dignidad no sólo de Bolivia sino del conjunto iberoamericano. La mera sospecha de que en el avión pudiera estar viajando el ex analista de la CIA Edward Snowden, dio lugar a la violación de los códigos internacionales referidos a la intangibilidad de los bienes y las personas de los mandatarios de países soberanos, y a la humillación de un presidente, forzado a aterrizar en Viena y a ser sometido a la injuria de una revisión del aparato. O, al menos, de un intento de revisión de este.

Reacción

La reacción conjunta de los organismos supranacionales suramericanos contra esta ofensa osciló entre la flojera y la firmeza. A la cumbre de la UNASUR en Cochabamba faltaron los presidentes de Chile, Perú, Colombia y Brasil. Esas ausencias y en especial la de Brasil, destiñó la letra del mensaje. De la cumbre del MERCOSUR que se realizó días después en Montevideo sí participó Brasil, y esa presencia dio un peso mucho mayor a la protesta. Los mandatarios allí reunidos condenaron a España, Francia, Italia y Portugal por haber cerrado su espacio aéreo al avión que trasladaba al presidente boliviano. También desaprobaron con énfasis a Washington por el espionaje informático en la región y sostuvieron su derecho de ofrecer asilo a Snowden.

La ausencia de Roussef en Cochabamba había sido muy criticada. En esa primera ocasión, el país hermano apareció como adhiriendo solapadamente al deliberado ausentismo de los mandatarios de la Alianza del Pacífico. Dilma es la mandataria de la mayor potencia suramericana y la primer interesada en mantener una política fuerte contra la intromisión extranjera en el bloque regional.Las presiones que operan contra esta actitud son sin embargo muy fuertes y sobre todo abrevan en la creencia mefistofélica de algunos sectores de Itamaraty en el sentido de que a Brasil le es posible jugar el rol de una especie de sub-imperialismo, destinado a asociarse con Estados Unidos y a servir como factor de moderación y contención de los procesos soberanistas en Suramérica. No es este el punto de vista de Lula ni el de Dilma, pero es una hipótesis activa, que no conviene echar en saco roto pues encaja a la perfección con la psicología de nuestras clases dominantes, que no se conciben fuera de una relación de asociación subordinada con las grandes potencias de turno, se llamen estas Estados Unidos o Gran Bretaña.

Como quiera que sea, esa composición de lugar choca con la aspiración profunda de las masas que, sin mucha sutileza pero con un instinto certero acerca de qué es lo que les conviene, sienten que esa subordinación juega en su contra: en ese esquema su papel debe limitarse al de proveer una mano de obra barata y desechable, mientras el desarrollo autónomo se estanca y estos países quedan condenados a resignarse a ser el “patio trasero” de Estados Unidos. Como incluso hoy algunas personalidades relevantes del país del norte nos siguen definiendo.

Si los países de América latina quieren ser, deben unirse. Esta proyección, hipotética durante mucho tiempo, ha empezado a cambiar de carácter y a tornarse más concreta en la última década; pero por eso mismo las amenazas que nos circundan se están haciendo más grandes. En las relaciones internacionales los datos objetivos determinan las amistades y las enemistades. Como hace más de un siglo sostuvo el memorándum Crowe, “la estructura y no el motivo es lo que determina la estabilidad. En esencia, las intenciones (de un Estado) no importan; lo que cuenta son sus posibilidades”. Para la casta dominante de Estados Unidos la subordinación del subcontinente suramericano es una premisa inexorable de su propio poder. En consecuencia, para nuestros países, la ejecución inversa de esa misma ecuación debería ser no menos obligatoria: hay que comprender que no nos van a dejar desarrollarnos según nuestras posibilidades sino que siempre estarán frente a nosotros como un poder hostil; aunque se disfrace con muecas amables que solapan intentos de dominación, como lo fuera en su momento la Alianza para el Progreso, propulsada por John F. Kennedy.

Datos de la realidad

Los datos que proporciona la realidad son inequívocos. Washington halaga a Brasil haciendo brillar ante sus ojos la posibilidad de ocupar un asiento en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, anteponiéndolo nada menos que a Alemania o a potencias nucleares como Pakistán o la India. Pero no le va a conceder esa prebenda –que por otro lado desgajaría a Brasil del conjunto latinoamericano al privilegiarlo por encima de los otros países- a menos que se ajuste a pautas que serían inaceptables para su autonomía, pasando por la admisión de un control internacional de la Amazonia.

La reactivación de la IV Flota, dedicada a vigilar las aguas del Caribe y del Atlántico Sur, coincidió, vaya casualidad, con el hallazgo de la “Amazonia azul”, las fabulosas reservas petroleras que se extienden a lo largo del litoral brasilero y cuya prospección corrió por cuenta de la empresa estatal brasileña. La Navy mira entonces hacia el sur, donde se erige la fortaleza Malvinas. Se ha configurado de esta manera una pinza angloamericana que se proyecta sobre todo el litoral atlántico de Suramérica. El lazo corredizo ya existe; sólo hará falta apretar el nudo, si las circunstancias así lo aconsejan…

Esto, y las bases estadounidenses que se desperdigan por Latinoamérica, están hablando de un propósito latente. Hasta ahora la Unión ha trabajado con estrategias limitadas. Guerra de zapa, desestabilizaciones, espionaje… Pero, ¿qué pasará si el proyecto hegemónico se realiza en medio oriente? O, ¿qué sucederá en el caso contrario, si se produce un reflujo de su influencia allí? Es de suponer que Estados Unidos se volverá más decididamente que nunca hacia que lo que Washington considera su hinterland: el hemisferio occidental, desde Alaska a Tierra del Fuego. Y en este caso las intervenciones “por interpósitas personas” (o países) podrían ponerse al orden del día, como lo están en el Medio Oriente.

El fomento de un bloque regional contrapuesto al que tiene por eje a Venezuela, Brasil y Argentina es una prioridad para Estados Unidos. Y para quienes pretendan concretar un proyecto emancipador para el subcontinente será decisivo dotarse de una geoestrategia que tome en cuenta los factores que están en juego. Es inútil hablar de soberanía sin proveerse de las alianzas, los planes conjuntos de desarrollo y los instrumentos bélicos capaces de sustentarlos y defenderlos ante cualquier emergencia. Como se sabe, las armas existen no sólo como factor destructivo sino también y sobre todo como elemento disuasivo. Usar un tono alzado para defender lo que es nuestro sin disponer de los elementos que son necesarios para hacerlo es casi una invitación a la agresión externa.

Es muy deseable estos temas se discutan. Hay una pudibundez en todo lo vinculado a estas crudas realidades que resulta casi suicida. Durante muchos años se ha insistido que Argentina no tiene hipótesis de guerra. Esto es mentira. Existen, y no sólo por Malvinas. En especial si tomamos en cuenta que no somos una entidad aislada sino miembros de un continente en movimiento. El imperialismo siempre ha fogoneado los conflictos entre partes para sacar provecho de estos. ¿Acaso podríamos quedar al margen si estallara un conflicto entre Colombia y Venezuela, y Brasil se viera involucrado?

Los países dominantes en el mundo no desean la evolución autónoma de la región suramericana o del ente latinoamericano. Ya en 2008 uno de los “think tank” norteamericanos, el “Carnegie Endowment for International Peace”, advertía que la intención de Brasil de aliarse con Argentina podía tener “posibles dimensiones ocultas”. Como se señala en un artículo de Mariano Roca aparecido en el periódico digital defonline (1), la frase “intenciones ocultas” se ha transformado casi en una categoría académica y va asociado a una visión de la periferia global que la describe como “opaca” en términos de intencionalidad política. Se construye así una categoría sospechosa que puede justificar en algún momento la adopción de medidas coercitivas contra los países adornados con esa calificación.

En esta década se ha venido construyendo lo que el citado autor llama “una ventana de oportunidad” para nuestros países, que no sabemos cuándo se va a cerrarPara aprovecharla hace falta una dosis urgente de racionalidad y una apertura a las realidades que fluyen fuera de los lugares de la política pequeña. Esperemos que quienes disponen de los elementos para construir conciencia puedan elaborar los cuadros que serán necesarios para ensanchar y sobre todo profundizar lo adquirido en los últimos tiempos.

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1)      Mariano Roca: Los países periféricos ponen en tensión al sistema.