Archivos para agosto 22, 2015

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Por Vicky Peláez

El mundo viejo está muriendo y el mundo nuevo está luchando por nacer. Ahora es tiempo de monstruos

(Antonio Gramsci, 1891- 1937)

El inexorable proceso de globalización bajo la batuta norteamericana, ha puesto fin  a la independencia europea en esta primera década del siglo XXI que estamos viviendo. Justo, cuando muchos países en el continente americano están logrando sacudirse del yugo estadounidense, a los europeos les ha tocado el triste título de ser el patio trasero de Estados Unidos.

Sin embargo, este proceso en Europa ya se vislumbró hace más de 50 años. Al final de los años 1940 los estrategas estadounidenses junto con sus aliados británicos decidieron que su hegemonía sería más sólida en Europa si se lograba una Unión Europea para evitar  desgastar sus recursos financieros, políticos y militares, esto, formando tratados, acuerdos y alianzas con los países individuales de la eurozona. Por supuesto, el pretexto oficial era la contención de la Unión Soviética.

El 19 de setiembre de 1946 el primer ministro del Reino Unido Winston Churchill declaró que “debemos crear una suerte de Estados Unidos en Europa” para impedir el contagio comunista. En marzo de 1947 por iniciativa del senador J. William Fulbright, el Senado y la Cámara de Representantes de EE.UU. votaron por una moción de apoyo a los “Estados Unidos de Europa”. Poco después, uno de los principales autores de la Guerra Fría, el norteamericano George Kennan publicó un artículo en la revista de los globalizadores del Council on Foreign Relations aconsejando al departamento de Estado de crear condiciones en la “Fase I” para federar a todos los estados de Europa liberados por anglo-estadounidenses. Posteriormente, en la “Fase II”, según Kennan, Washington promovería la salida de los Estados de Europa Central y Oriental de la órbita soviética y su incorporación en los Estados Unidos de Europa.

La realización de la idea de Churchill y Kennan tuvo que esperar 46 años hasta que el primero de noviembre de 1993 entró en vigencia el Tratado de la Unión Europea. Después de la disolución de la URSS en 1991 también empezó a cumplirse el proyecto de la Fase II a pesar de las promesas  que los presidentes norteamericanos George H.W. Bush y Bill Clinton le hicieron a Gorbachev y a Yeltsin de no ampliar tanto la UE como la OTAN. Actualmente 19 países son miembros de la OTAN y otras 10 naciones europeas están en la lista de potenciales candidatos. La Unión Europea cuenta con 28 países y de ellos 19 están en la Eurozona.

La estrategia norteamericana de dominio se había basado principalmente desde la fundación de Estados Unidos en 1776 en la fuerza militar. Por eso no es de extrañar que ya en 1949 bajo la iniciativa de Washington fue creada la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) siempre con el pretexto de prevenir la expansión de la URSS y protegerse de la posible agresión militar soviética. Como se podía esperar, el real comandante en jefe de esta organización sería el Pentágono y el departamento de Tesoro se encargaría del pago del 72 por ciento del presupuesto de la OTAN. El primer secretario general del Tratado Atlántico, general Hastings Lionel Ismay anunció en 1949 que el principal propósito de la OTAN era “mantener a Rusia afuera, Estados Unidos adentro y Alemania bajo el control”.

Actualmente Europa es una gran base militar norteamericana. La lectura del 2015 Base Structure Report del departamento de Defensa, que ofrece datos sobre las bases militares que posee Estados Unidos en su territorio y en el extranjero, confirma esta afirmación. Según el documento, actualmente el Pentágono tiene cerca de 300 bases militares en el viejo continente y de ellas la mitad están ubicadas en Alemania. También en este país está radicado el Estado Mayor del Comando Europeo (EUROCOM), el Comando Africano (AFRICOM), el Cuartel General de la Fuerza Aérea de EEUU en Europa y el Cuartel General del Ejército norteamericano en la región. A esto hay agregar la última tendencia de Norteamérica de crear bases militares clandestinas y, desde este punto de vista no se puede dar datos exactos sobre el dominio militar norteamericano en Europa.

Alemania siempre ha sido de especial interés estratégico y económico para Washington. Uno de los países más desarrollados en el mundo, Alemania no solamente ha sido el motor industrial y financiero de la UE sino también su líder político. A pesar del pacto secreto firmado por la República Federal Alemana con EE.UU. el 21 de mayo de 1949, que ponía al país en una dependencia de Norteamérica y restringía su soberanía, Alemania después de la caída de la Unión Soviética trató de distanciarse de los dictados norteamericanos en referencia a Rusia. Y esto  disgustó a Washington tremendamente.

Supuestamente, de acuerdo a aquel tratado secreto, divulgado por el ex jefe de la contrainteligencia militar alemana (MAD) entre 1977-1980, Gerd Helmut Komossa en su libro “Die Deutsche Carte” (2007) Estados Unidos impuso restricciones a la soberanía alemana hasta 2099. Aquellas limitaciones incluían el control de Washington sobre los medios de comunicación de Alemania Federal; la obligación de cada canciller firmar el llamado Acta del Canciller; y el mantenimiento de las reservas de oro alemán bajo la custodia de EEUU, Francia y el Reino Unido. Todo esto explica por qué el primer paso de cada nuevo canciller alemán ha sido siempre visitar a Washington. Según aquel tratado, todos los partidos políticos también están bajo una junta supervisora estadounidense.

Aquel estatuto definido por Zbigniew Brzezinski, como “vasallo incondicional” produjo con el pasar del tiempo, (además la reunificación de Alemania) un rechazo de su pueblo y de muchos de sus dirigentes que trataron de elaborar su agenda internacional independiente, especialmente con el inicio de perestroika en la URSS. Los alemanes y el resto de Europa vieron la posibilidad de formar un bloque comercial con Rusia de cuyo gas y petróleo dependían empezando del cuatro por ciento en referencia a Bélgica al 39 por ciento Alemania y el 100 por ciento Finlandia.

Putin: “EEUU no busca aliados sino vasallos, para Rusia es un sistema inaceptable”

Con la llegada al poder de Vladimir Putin el intercambio comercial anual entre la Unión Europea y Rusia alcanzó un millón de millones de dólares. En relación a Norteamérica, la UE importa poca mercancía de aquel país pero tiene una debilidad: depender de los mercados financieros que están bajo el control de Washington. Los siete megabancos norteamericanos juegan un papel principal en la definición de la política económica de los europeos.

La crisis económica que empezó en 2009 primero en Estados Unidos y después en la Unión Europea donde los países más débiles como Grecia, Portugal, España, Irlanda cayeron en una depresión, provocó un gran descontento en el viejo continente. El endeudamiento se ha convertido en insostenible, las medidas de austeridad hicieron salir la población a las calles protestando las imposiciones de la Comisión Europea guiada por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo y el Grupo Europeo. Europa se sumergió en una situación crítica pronosticando muchos observadores de una posible salida de Eurozona países como Grecia y posteriormente un posible resquebrajamiento de la UE.

Los iluminados de Washington (vaya que lo son gracias a su gran ambición) vieron su oportunidad de reforzar más su poder en Europa. El golpe de Estado organizado por el departamento de Estado en Ucrania fue un excelente pretexto para desviar la atención de la crisis hacia un inminente peligro de la invasión rusa a Ucrania. La máquina propagandística globalizada norteamericana exacerbó la situación señalando con su dedo de guerra a Rusia como el culpable principal del desarrollo de acontecimientos en Ucrania, distorsionando toda la realidad. Sus “vasallos” europeos tuvieron que obedecer y se aliaron con Washington en su campaña difamatoria contra Rusia y posteriormente en la imposición de las sanciones a Moscú.

Los norteamericanos se aprovecharon del ambiente de inseguridad que crearon en la UE y empezaron una nueva ola de expansión de la OTAN hacia los ex países socialistas de la región. En realidad la expansión de la OTAN significa la mayor presencia del Pentágono y del departamento de Estado en la UE y el incremento de su influencia en el proceso de toma de decisiones. Mientras el Ministro de Finanzas de Alemania, que disfruta de un poder casi ilimitado en la UE, Wolf Schaube anunciaba la posible salida de Grecia de Eurozona aunque temporal y el primer ministro de Grecia Alexis Tsipras declaraba un rotundo NO reforzado durante el referéndum al nuevo paquete de austeridad presentado por la “troika” (BCE, FMI y el Grupo Europeo), una simple llamada de Barack Obama a ambos líderes hizo cambiar la situación de golpe. Schauble se volvió cauto respecto a Grecia y Tsipras cambió su NO abruptamente en SÍ traicionando todas sus promesas que hizo al pueblo griego. Así es el poder norteamericano en Europa.

Para proseguir con su hegemonía, Washington necesita una Europa débil pero al mismo tiempo integrada siguiendo el rumbo neoliberal que poco a poco está quebrando un tradicional Estado de Bienestar Europeo y un Estado Protector reemplazándolo con un Estado dirigido por un gobierno autocrático centralizado bajo el dominio del capital financiero europeo que a su vez es dependiente de Wall Street. En realidad es el mismo proceso que está en marcha en EEUU y que consiste a la subyugación del gobierno al capital financiero que a su vez, utiliza el complejo industrial militar para lograr sus objetivos del dominio mundial.

Son los banqueros que pagan a los “think tanks” para que convenzan a los líderes europeos que el Tratado Transatlántico de Libre Comercio e Inversión (TTIP), que será firmado este año con EE.UU., daría un empuje significativo a los europeos sin mencionar que el capital financiero norteamericano remodelaría la economía europea a los intereses norteamericanos. Así se pondrá fin a la independencia económica europea. En todos los términos más le convendría a la UE  firmar un tratado de libre comercio con la Unión Económica Euroasiática que le ofreció el año pasado Moscú. Pero esto sería imposible para Europa pues es cada vez menos democrática y más avasallada.

Los “iluminados” estadounidenses inclusive están pensando instalar más armas nucleares en Europa. El Centro Estratégico de Estudios Internacionales (CSIS) publicó un absurdo “Proyecto Átomo” definiendo la estrategia nuclear de EEUU para 2025-2050. El informe aboga por el “uso de armas nucleares tácticas para contrarrestar la agresión rusa en Europa”. El director del proyecto, ex empleado de la CIA, Clark Murdock afirma que “las armas nucleares tácticas modernas producirán menor daño colateral porque emitan una radioactividad mejorada. Estas armas son necesarias para contrarrestar la erosión de la superioridad tecnológica norteamericana frente a Rusia y China”.

Parece una absurda idea de algún loco escapado del manicomio. Usar  armas nucleares en Europa significaría el fin del viejo continente. Sin embargo, es una realidad aceptada por el presidente Barack Obama quien anunció en el 2014 el uso de miles de millones de dólares para mejorar la capacidad nuclear estadounidense. Ya en el Estado de Nevada se hizo la primera explosión nuclear usando una variante mejorada de la bomba B61-12 anti bunker producida por primera vez en 1964. En total, según el Bulletin of Atomic Scientists, existen actualmente 200 bombas de este tipo y 180 de ellas están instaladas en la Unión Europea.

¿Se dan cuenta los europeos sobre lo que les puede esperar en caso de un conflicto bélico o el sistema los transformó en simples zombis que viven en un mundo paralelo a la realidad?, ¿Olvidaron tal vez lo que pasó en la II Guerra Mundial cuando EEUU sólo entró al final del conflicto esperando que los europeos se destrozaran para luego aparecer como triunfadores y agarrar un gran botín, además de haber mantenido su economía estable? ¿Se despertarán alguna vez? Solamente el tiempo dará la respuesta y, ¡ójalá que no sea demasiado tarde!

FRANCISCO CARRIÓNE

El ‘número dos’ del autodenominado Estado Islámico, Haji Mutaz, falleció el pasado martes en un ataque aéreo de la aviación estadounidense en las inmediaciones de Mosul, la segunda ciudad de Irak en manos de la organización yihadista desde junio de 2014, ha confirmado este viernes la Casa Blanca.

Haji Mutaz.

Mutaz -más conocido por Fadel Ahmed Abdalá y por su nombre de guerra, Abu Muslim al Turkmani- fue un alto cargo militar en los tiempos de Sadam Husein. Se cree que fue un general responsable de la inteligencia militar y la guardia republicana o un teniente coronel de la inteligencia.

Como otros tantos dirigentes del IS (Estado Islámico, por sus siglas en inglés), Al Turkmani conoció a Abu Bakr al Bagdadi en el campo de Bucca, el penal del sur de Irak donde las tropas estadounidenses confinaron al ahora líder yihadista entre 2005 y 2009.

En un comunicado, el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de EEUU Ned Price ha confirmado la muerte de uno de los principales dirigentes del IS. El ataque, acaecido el pasado martes, tuvo como blanco el vehículo en el que viajaba Mutaz en las cercanías de Mosul, la capital iraquí del califato proclamado a caballo de Siria e Irak.

“Su muerte afectará negativamente a las operaciones del IS dada quesu influencia se extendía por las finanzas, los medios de comunicación, las operaciones y la logística del IS”, ha advertido Price. La inteligencia estadounidense ya lo dio por muerto a mediados del pasado diciembre en otro bombardeo sobre Mosul de la coalición internacional que lidera EEUU. Funcionarios estadounidenses citados por la CNN aseguran ahora que se trató de un error de identificación.

Sin embargo, su impacto sobre la estructura del califato ha sido recibido con escepticismo entre los expertos en yihadismo. “Aunque fueran ciertas esas informaciones, que ya se han realizado con anterioridad, no marcaría ninguna diferencia. Los dirigentes inmediatamente por debajo de Al Bagdadi mantienen un perfil deliberadamente bajo y están diseñados para ser reemplazados”, señala a EL MUNDO el analista Ayman al Tamimi.

El organigrama del IS conocido hasta ahora -a partir de los documentos incautados por las fuerzas iraquíes- indicaba que Mutaz estaba a cargo de velar por la integridad del IS en suelo iraquí. Era oriundo de Tal Afar, a unos 70 kilómetros al noroeste de Mosul y hogar de una importante comunidad suní y chií de etnia turcomana.

De él dependían, a su vez, los gobernadores de “wilayas” (provincias). A él y al “número dos” del califato en Siria rendían cuentas los distintos departamentos del IS: liderazgo, militar, legal -que se ocupa del reclutamiento-, seguridad, inteligencia, financiero, mediático y el consejo dedicado a asistir a los miles de combatientes extranjeros que engrosan sus tropas. Según la Casa Blanca, era además el responsable del tráfico de armamento y explosivos, vehículos y personas entre Siria e Irak y ayudó a urdir el asalto a Mosul.

En el ataque del pasado martes también perdió la vida Abu Abdalá, a quien la inteligencia estadounidense identifica como miembro de operaciones del IS. “EEUU y sus aliados de la coalición están decididos a degradar y destruir a este grupo terrorista que ha causado tanto daño y sufrimiento a los habitantes de la región y más allá”, ha señalado Price.

El pasado mayo el ministerio de Defensa iraquí anunció la muerte Abu Ala al Afri, otro de los máximos dirigentes del IS y quien habría sustituido a Al Bagdadi tras resultar gravemente herido en marzo, en un ataque aéreo de la alianza. A principios de este mes un equipo de periodistas independientes publicó un informe en el que denunció que los ataques contra objetivos del IS inaugurados el pasado agosto se han cobrado la vida de al menos 489 civiles. Unos 15.000 combatientes del IS han muerto bajo el plomo.

Un año después de su inicio, los bombardeos de la coalición internacional -integrada por EEUU, Francia, Reino Unido, Bélgica, Canadá, Dinamarca, Países Bajos, Australia, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Jordania y Bahrein- no han logrado detener a las huestes del IS.

La organización dirigida por Al Bagdadi no ha sufrido grandes reveses y controla un tercio de Irak y la mitad de Siria. La propaganda de sus crímenes -entre ellos, decapitaciones, crucifixiones, lapidaciones y ejecuciones sumarias- les ha servido para expandir su red de lealtades más allá de las fronteras de su califato. En los últimos doce meses, además, ha destruido destacados sitios arqueológicos de Siria e Irak.

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Los servicios de emergencia evacúan en la estación de Arrás a uno...

Los servicios de emergencia evacúan en la estación de Arrás a uno de los heridos en el ataque. REUTERS

MARÍA VALDERRAMA

Un fusil de asalto kalashnikov, una pistola automática, nueve cargadores y un cúter. Este era el equipaje del joven marroquí de 26 años que ha vuelto a tensar la situación en Francia con una nueva posible amenaza de terrorismo. El sospechoso, que había subido al tren en Bruselas, fue reducido por dos marines americanos que viajaban a bordo y que escucharon cómo éste cargaba el arma en los baños del tren.

El hombre, de 26 años y de origen marroquí, estaba fichado por terrorismo y residió en España entre 2013 y 2014, según ha informado el canal ‘BMF TV’. Los agentes antiterroristas están verificando que la identidad de este hombre -que no llevaba documentación encima- es la que él dio cuando fue arrestado en la estación de Arras, adonde fue desviado el tren.

Según ‘BFM TV’, dijo llamarse Ayoub, ser marroquí y tener 26 años. Esa identidad se corresponde con la de un hombre que era objeto de una ficha de los servicios secretos franceses de tipo “S” por vinculación posible con grupos terroristas. Según estos primeros datos, España había informado a Francia del seguimiento de que había sido objeto, en particular, por ser asiduo de una mezquita considerada integrista.

El forcejeo produjo dos heridos, uno de los americanos, a quien una bala alcanzó en el cuello y un británico herido de arma blanca. Además, el actor Jean-Hugues Anglade que también iba en el tren se hirió la mano al romper el cristal para utilizar la alarma.

Por el momento, se desconocen las sus motivaciones del detenido, aunque el primer ministro belga, Charles Michel, no ha dudado en calificar como «acto terrorista» el drama vivido por los 554 pasajeros que viajaban en el tren desde Ámsterdam a París.

Pánico en el tren

“Escuchamos un disparo y todos en el vagón nos pusimos bajo los asientos”, contó una mujer a Le Parisien. La testigo, una turista americana de 28 años, explicó cómo tras el disparo un hombre entró en el vagón contiguo a donde se produjeron los hechos, “lleno de sangre y herido en el cuello”. Después de que los pasajeros consiguieran reducir al sospechoso, trataron de ayudar al herido cortando la hemorragia en el cuello con pañuelos. «Nunca jamás he visto algo así, este día ha sido una locura», añadió la joven.

Será la sección antiterrorista de la Fiscalía de París quien lleve a cabo la investigación «en vista del armamento utilizado, el lugar de los hechos y el contexto», ha indicado el Ministerio Público. «Informaremos cuando estemos en capacidad de hacerlo», ha señalado el ministro del Interior francés, Bernard Cazeneuve, que ha aprovechado para hacer una llamada a la prudencia en cuanto a la “identidad y el perfil del individuo detenido”. Bruselas asegura que trabajará codo con codo con París en la investigación de los hechos.

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