Siria; Amenazas que alientan una guerra global

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Por Pablo Jofré Leal

Hasta septiembre del año 2015, la suerte del Gobierno sirio parecía sellada y pocos apostaban a que terminaría el año con Bashar al-Asad en el poder y la sociedad siria resistiendo como lo ha hecho hasta ahora.

Con un costo de 280 mil muertos, un millón de heridos, 8 millones de desplazados internos y 5 millones de refugiados, principalmente en países vecinos, además de la destrucción de gran parte de su infraestructura vial, sanitaria, servicios básicos y el saqueo de su riqueza hidrocarburífera.

Atacada en gran parte del país por grupos takfirí, con la injerencia sin tapujos, principalmente  del gobierno saudí y turco con su apoyo a las bandas terroristas –  proporcionando armas y apoyo logístico – Unido a los bombardeos de la Coalición Internacional Anti-Daesh – CIAD – liderada por Estados Unidos, que destruían más la infraestructura del país levantino, que algún daño a los grupos como EIIL – Daesh en árabe – y el Frente al Nusra; Siria parecía destinada a sucumbir bajo el fuego del terror y los aliados occidentales.

SIRIA NO ESTABA SOLA

Sin embargo, a partir del segundo semestre del año 2015, la correlación de fuerzas y el escenario bélico comenzó a cambiar. El Gobierno ruso, por expresa petición del gobierno sirio y al amparo de las leyes internacionales, que permiten ir en auxilio de una nación agredida, comenzó a brindar su apoyo militar a las fuerzas gubernamentales en su lucha contra el terrorismo. Tal decisión se unió al esfuerzo de Irán, que a través de su asesoría militar y el apoyo político y diplomático internacional, ha sido un puntal indiscutible en el esfuerzo bélico del gobierno de Bashar al Assad desde el inicio de la agresión contra el país levantino.

La Coalición Siria-Rusia-Irán – que además coordina sus acciones junto a Irak mediante la creación de un mando conjunto con sede en Bagdad – se formó en el marco de la ejecución de las numerosas resoluciones antiterroristas que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha promovido y que ha instado a los países a cooperar contra este flagelo. Muy distinto a la acción de la CIAD,  que inició sus bombardeos a fines del año 2014 sin tener gran efecto en el accionar de los grupos terroristas, que suelen beneficiarse, no sólo del apoyo directo de países como Turquía y Arabia Saudita, sino también del lanzamiento aéreo  de suministros militares  que se supone eran enviados a los denominados “rebeldes moderados” eufemismo para referirse a otros movimientos armados que no son Daesh ni el Frente al Nusra.

El presidente del parlamento sirio, Mohamed Yihad al-Laham en declaraciones efectuadas en Damasco destacó el accionar del eje Damasco-Moscú en la lucha contra el terrorismo, como también el papel jugado por Irán en esta materia. El apoyo ruso, según al –Laham logró, en su primer mes de acción destruir instalaciones, infraestructura y eliminar a cientos de terroristas en una labor que la Coalición internacional dirigida por Washington no había sido capaz de ejecutar en un año y medio de implementación de su alianza. A pesar de este panorama resulta indiscutible que la solución en Siria no pasa por las decisiones que tome Washington o Moscú, se requiere contar con actores regionales como Irán y Turquía como ha sido declarado recientemente por la cancillería persapara la cual “la actual situación en Siria no favorece a ninguno de los dos países y que como actores principales deben aumentar tanto su cooperación como el impedir intervenciones de terceros, según lo señalado por el vicecanciller iraní para Asuntos de Asia y el pacífico Ebrahim Rahimpur

En el plano político-militar, la legítima defensa es un derecho natural de todo Estado soberano frente a actos ilícitos de sus enemigos. El derecho internacional permite que un Estado reaccione en forma armada contra agresiones antijurídicas sean estas actuales o inminentes, exigiendo que ese ataque sea armado. Todas estas condiciones se cumplen con Siria, que a través de su gobierno ha reaccionado frente a las agresiones iniciadas en febrero del año 2011, surgidas desde bandas terroristas con apoyo de naciones como Turquía, Arabia Saudita y las Monarquías feudales del Golfo Pérsico. En ese plano, además de la legítima defensa todo Estado  tiene derecho a la legítima asistencia a otro Estado agredido, que puede ser canalizado a través del sistema de seguridad colectiva o individual.

Es este marco legal el que sustenta el apoyo ruso e iraní al gobierno sirio, sin obviar en ello, lógicamente, los propios intereses de estos países  en el contexto de una región dominada por aliados de Washington y la Unión Europea – Turquía, Arabia Saudita, las Monarquías del Golfo Pérsico, Jordania y la entidad sionista, que no han dejado dudas  que la intención de derrocar el gobierno sirio tiene alcances más profundos: cercar a Irán y trabajar por el fin de su revolución e impedir, al mismo tiempo, la posibilidad que Rusia expanda su área de influencia constreñida día a día con la política de expansión al este, tanto de la Unión Europea como de la OTAN y que tiene a Ucrania como ejemplo de esa política de cerco.

Legítima defensa que adquiere aún más relevancia frente a las continuas amenazas que sufre Siria por parte de países como Arabia Saudita, que repite incansablemente que es hora de acabar con el gobierno de Bashar al Assad por la fuerza. En Múnich donde se celebró una Conferencia Internacional Sobre Seguridad el canciller de la Casa al Saud, Adel al Yubeir  declaró a la cadena estadounidense de noticias CNN que “si el proceso político sirio fracasa, el presidente de ese país será apartado por la fuerza…no existe opción para apartar a al Assad, sino es por la fuerza”.

Para el Ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Mohamad Yavad Zarif no es aceptable la postura de occidente u otros países de Oriente medio que exigen la salida de al Assad como condición a cualquier negociación “sólo los sirios, sin intervenciones foráneas, pueden decidir el destino de su presidente. Una solución política para Siria, sólo es viable con la participación de Al Assad. Ni ellos – los occidentales – ni nosotros podemos opinar sobre este caso”

Bashar al Yarafi. Embajador de Siria ante la ONU sostuvo que “las acusaciones lanzadas por los representantes del Reino Unido y Francia ante la Organización de las Naciones Unidas de que el gobierno sirio ha bloqueado las negociaciones en Ginebra son erróneas, falaces y engañosas. Nuestra delegación ha sido partícipe activo de estas negociaciones, la denominada oposición siria ni siquiera formó una delegación para discutir. Son estos países europeos  los que secundan el terrorismo en Siria y alientan una posible injerencias milita, que en modo alguno ayudaría a encontrar una solución política a la crisis y menos ayudaría a las conversaciones en Ginebra”

AGREDIR A SIRIA COMO SEA

Preocupa la idea que se está pregonando en los pasillos de las cancillerías de Europa, Washington, Tel Aviv, Ankara y los lujosos palacios reales de Arabia Saudita y las Monarquías del Golfo Pérsico respecto a la decisión de desplegar tropas terrestres en Siria – y por extensión a Irak – para, supuestamente combatir a las bandas terroristas de Daesh y el Frente al Nusra. El primer ministro francés, Manuel Valls sostuvo que “una ofensiva terrestre de tropas locales y también de ciertos países árabes, si quieren hacerlo, es decisiva, incluso si se lleva a cabo para mantener las zonas reconquistadas” Cuando Valls habla de zonas reconquistas omite, interesada e hipócritamente, que quien ha reconquistado esas zonas de Siria,  con gran costo en vidas humanas no es la Coalición Internacional, sino que el Ejército Nacional Sirio con apoyo ruso e iraní, junto a milicianos de Hezbolá. Estas declaraciones  son un complemento a las amenazas de la Casa al Saud de estar dispuesta a desplegar sus fuerzas especiales en Siria. Una Monarquía como la Saudí que desea seguir ampliando su campo de agresiones contra Yemen, Bahréin y ahora sumar a Siria.

Los comentarios de Valls, que resumen el pensar de los miembros de la OTAN fueron rechazados por el gobierno ruso. El primer Ministro de Rusia,  Dmitri Medevdev en una extensa entrevista dada al medio alemán Handelsblatt alertó sobre estas peligrosas ideas emitidas por Francia y refrendadas por sus aliados occidentales y de Oriente Medio “el posible envío de tropas extranjeras a Siria y el fracaso en las negociaciones de paz de este país conllevarían una “guerra mundial” permanente. Una operación terrestre implicaría a todos los participantes en una guerra. Por lo tanto, los estadounidenses y nuestros socios árabes tienen que considerar si quieren una guerra permanente”.

Las palabras de Medevdev no han tenido eco en Riad, que a través de su cuerpo gobernante se ha encargado de ir preparando el terreno para una probable invasión terrestre a Siria, temerosos de los avances logrados por el Ejército Nacional Sirio, en la recuperación de vastas zonas del país que estaban en manos del terrorismo o en un estado de conveniencia para países limítrofes como Turquía y Jordania, además de la entidad sionista. Al Yubeir se ha encargado de hacer sonar las trompetas de la guerra total al afirmar que “se está debatiendo en serio en envío de tropas terrestres a Siria, ya que es la única forma de tomar y conservar en terreno, algo que no se puede hacer desde el aíre”.

Palabras similares a las sostenidas por el Primer Ministro francés y que confirman la ineficacia de las operaciones aéreas de la CIAD, como también prueban que la destrucción de Daesh o el Frente al Nusra no fue nunca el objetivo de estos supuestos defensores de la democracia liderados por Washington. Estas amenazas han sido refrendadas por el portavoz del departamento de Estado estadounidense  Mark Toner quien, en rueda de prensa en Washington el pasado 4 de febrero sostuvo que “Washington está discutiendo con Riad cómo poner en práctica la iniciativa militar saudí, para luchar contra Daesh en Siria”. Afirmaciones que no son suficientes para ocultar que el plan final es tratar de derrocar al Gobierno sirio bajo el argumento falaz de sostener que se quiere combatir a los mismo que se les permitió nacer, crecer y desarrollarse.

Ha trascendido que el número probable de tropas,  entre las que figuran miembros de los ejércitos de Arabia Saudita, Turquía, Jordania, Egipto, Sudán, Marruecos, Kuwait, Bahréin y Qatar superará los 150 mil efectivos. Gran parte de ellos embarcados en una agresión que efectos que permitirán el deseado derrocamiento de Monarquías largamente cuestionadas como la Marroquí que además de aliado de una coalición agresora es país ocupante del territorio del Sahara occidental donde ha generado una política de ocupación y represión de la población saharaui. O Bahrein, que bajo el gobierno de los Jalifa reprime a la mayoritaria población chiita. .

Es un panorama poco alentador el que se avecina, en la idea de alcanzar la paz en Oriente Medio. Las amenazas esgrimidas contra Siria podrían significar el enfrentamiento directo de dos bandos abiertamente en pugna, haciendo realidad la hipótesis de una Tercera Guerra Mundial, con fuerzas militares, tecnología de guerra y poder de destrucción que hará estallar el levante mediterráneo. Una agresión militar contra Siria hará estallar por los aíres el sistema político, las alianzas militares y la economía mundial, incrementando exponencialmente el número de muertos, heridos y destrucción.

Estados Unidos y Rusia actúan como aliados en Siria

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Por Thierry Meyssan

La reunión del Grupo Internacional de Apoyo a Siria parece marcar la recuperación del control de ese tema por parte de la Casa Blanca, en detrimento de los «neoconservadores» y de los «halcones liberales». La declaración final de la reunión impone a la ONU una supervisión ruso-estadounidense, que pone fin a las prerrogativas de Jeffrey Feltman, e impone además una libre circulación de la ayuda humanitaria y un cese de las hostilidades. La formulación de ese documento legitima la acción militar rusa, no sólo contra el Frente al-Nusra y el Emirato Islámico sino también contra Ahrar al-Sham y Yesh al-Islam. No obstante, esa declaración no contiene ni una palabra sobre el proyecto de creación de un seudo Kurdistán.

Después de la conferencia de los «Amigos de Siria» realizada en París el 6 de julio de 2012, la guerra contra Siria se les fue de las manos a la Casa Blanca y al Kremlin. El acuerdo que habían concluido durante la primera conferencia de Ginebra, el 30 de junio de 2012, nunca llegó a aplicarse.

Los numerosos intentos posteriores de alcanzar la paz fueron sistemáticamente saboteados por un grupo de guerreristas entre los que se hallaban varias personalidades estadounidenses de primer plano (John McCain, Hillary Clinton, Jeffrey Feltman, David Petraeus y John Allen), así como varias transnacionales (Exxon-Mobil, el fondo de inversiones KKR y el ejército privado Blackwater-Academi) y un grupo de países (Alemania, Arabia Saudita, Francia, Israel, Qatar, el Reino Unido y Turquía).

Pero, desde el 30 de septiembre de 2015, Rusia desplegó una considerable fuerza de ataque para bombardear a los grupos «terroristas». Cuatro meses más tarde, la mayoría de las fábricas de armamento y búnkeres subterráneos construidos por esos grupos han sido destruidos. Los medios utilizados para el transporte del petróleo robado por el Emirato Islámico también han sido destruidos. El Ejército Árabe Sirio, que está realizando una operación terrestre desde el 6 de enero de 2016, está liberando territorios en una decena de frentes de forma simultánea, exceptuando el noreste de Siria. Mientras tanto, Arabia Saudita y Turquía envían refuerzos y armas a los «opositores» en el norte del país.

Barack Obama recupera el control del tema sirio

El balance del presidente Barack Obama en materia de política internacional ya incluye el mejoramiento de las relaciones con Cuba y el cambio de bando de Irán. Ahora le queda menos de un año para agregar a esos resultados la paz en Siria. Para eso tenía que recuperar el control del tema sirio y llegar a un análisis común de la situación con su interlocutor ruso. Es por ello que concluyó un nuevo acuerdo con Rusia y nombró un «zar anti Emirato Islámico», Brett McGurk, en cuyas manos ha puesto considerables medios militares.

Jurista de formación pero diplomático de carrera, Brett McGurk trabajó para el presidente George W. Bush Jr. en Irak a partir de 2004. Fue miembro del equipo que, alrededor de John Negroponte y del general David Petraeus, decidió desviar la cólera que los iraquíes abrigaban contra el ejército de ocupación provocando enfrentamientos de carácter sectario entre sunnitas y chiitas. De ese modo estuvo implicado en la creación del «Emirato Islámico en Irak», que habría de convertirse en el actual Emirato Islámico [1]. Y posteriormente negoció las condiciones para la retirada de las tropas de ocupación.

En 2012, Brett McGurk fue nominado por el presidente Barack Obama para ocupar el puesto de embajador en Irak. Pero el Senado se negó a confirmar su nominación reprochándole una relación extramarital con una periodista del Wall Street Journal. Ante ese rechazo, acabó convirtiéndose en asistente del enviado especial de la Casa Blanca ante la coalición internacional contra el Emirato Islámico, el general John Allen. McGurk pudo entonces comprobar por sí mismo que, a falta de directivas claras, su jefe –el general Allen– no sólo no combatió a la organización terrorista sino que, por el contrario, la apoyó hasta la entrada en escena de los rusos y su propia dimisión. Actualmente a cargo de las operaciones, Brett McGurk está preparando la erradicación del Califato fuera de Siria –aunque no completamente en Irak. Para ello dispondrá de un presupuesto militar que asciende al doble del asignado a su predecesor y se apoyará simultáneamente en el Ejército Árabe Sirio y en las fuerzas de los kurdos de Siria.

El acuerdo entre la Casa Blanca
y el Kremlin

La Casa Blanca y el Kremlin se han puesto de acuerdo en reconocer que una eventual caída de la República Árabe Siria hundiría toda la región en el caos, incluyendo Israel. Ese caos, que fue el objetivo inicial de la administración de Bush Jr. y del fallecido ex primer ministro israelí Ariel Sharon, es visto hoy con gran temor por parte de Barack Obama y de las fuerzas armadas de Israel.

La Casa Blanca parece haber renunciado así a desmembrar Siria y se ha puesto de acuerdo con el Kremlin para impedir el proyecto franco-británico de creación de un seudo Kurdistán en el noreste sirio. Desde el punto de vista estadounidense, está totalmente excluido permitir que París y Londres se conviertan nuevamente en potencias coloniales en el Medio Oriente, a pesar de que esa posibilidad fue utilizada anteriormente como incentivo para llevarlos a implicarse en la operación «Primavera Árabe».

En definitiva, la Casa Blanca y el Kremlin han utilizado Ginebra 3 para dejar que la oposición apadrinada por Arabia Saudita siga desacreditándose. Y eso fue, efectivamente, lo que sucedió cuando esa oposición comenzó negándose a negociar para pasar después a enunciar condiciones previas y acabar negándose unilateralmente a permitir la circulación de la ayuda humanitaria, ya aceptada por Damasco.

La convocación del Grupo Internacional de Apoyo a Siria para la reunión de los días 11 y 12 de febrero de 2016, en Munich, permitió a la Casa Blanca recuperar la iniciativa frente a «sus» opositores, y principalmente ante Jeffrey Feltman, el responsable de asuntos políticos de la ONU. Al no tener la posibilidad de revocarlo, el presidente Obama relegó a su compatriota Feltman a su lugar de alto funcionario internacional empujando al secretario de Estado John Kerry y al ministro ruso de Exteriores Serguei Lavrov a anunciar que supervisarán juntos la continuación de las negociaciones. De confirmarse esto último en la práctica, los conspiradores, que ya perdieron su superioridad militar, perderán también su ventaja en el plano diplomático.

La reunión de Munich

El Grupo Internacional de Apoyo a Siria acordó que se aplique el «Comunicado de Ginebra» (o sea, el plan del presidente sirio Bachar al-Assad completado por Kofi Annan), según lo previsto en la resolución 2254 del Consejo de Seguridad de la ONU. Aunque Francia no precisó si mantenía o no sus reservas sobre el «Comunicado de Ginebra» –que París interpreta, por el contrario, única y exclusivamente como una capitulación de la República Árabe Siria–, al menos adoptó la declaración final de la reunión de Munich.

Este último documento prevé la aplicación dentro de una semana de la libre circulación de la ayuda humanitaria –rechazada únicamente por la «oposición»– y un «cese de hostilidades», previo a un «alto al fuego». Para cada uno de esos objetivos se creó una Fuerza Operativa bajo la copresidencia de Estados Unidos y Rusia y con la participación de los Estados capaces de presionar a los beligerantes.

En lo tocante a la ayuda humanitaria, el Grupo Internacional de Apoyo a Siria decidió que esa ayuda sea entregada de aquí a una semana, por vía aérea (dejando caer los cargamentos con paracaídas) o por vía terrestre, en 7 localidades expresamente mencionadas. La declaración final precisa que «el acceso humanitario no debería beneficiar a un grupo en particular en detrimento de los demás sino que todas las partes deben permitirlo a todas las personas que lo necesiten, de manera plenamente conforme con la resolución 2254 y con el derecho internacional humanitario». Además, Estados Unidos y Rusia «actuarán de manera que los convoyes de ayuda sean utilizados únicamente con fines humanitarios». Se sabe, en efecto, que desde julio de 2012 Jeffrey Feltman utiliza los convoyes de la ONU para abastecer las «zonas rebeldes» no sólo con víveres y medicinas sino también con armamento.

La expresión «cese de las hostilidades» parece sinónimo de «cese del fuego», pero también se aplica a Rusia, sin implicar por ello consecuencias jurídicas. Al adoptar la declaración final, Moscú se comprometió a no bombardear otros blancos que no sean los grupos que aparecen en la lista de «terroristas» del Consejo de Seguridad de la ONU. Sin embargo, en el encuentro de John Kerry y Serguei Lavrov con la prensa, al final de la reunión de Munich, el ministro ruso de Relaciones Exteriores precisó que Ahrar al-Sham («Movimiento Islámico de los Hombres Libres de Siria») y Yesh al-Islam («Ejército del Islam») han proclamado públicamente sus vínculos con esos grupos terroristas. Ahrar al-Sham está financiado por Turquía y Qatar, cuenta con instructores militares pakistaníes y ha proclamado sus vínculos con los talibanes afganos. Por su parte, Yesh al-Islam está financiado por Arabia Saudita, cuenta con instructores de Academi (antiguamente Blackwater) y se enorgullece de compartir el ideal de Osama ben Laden y de colaborar con al-Qaeda. Su fundador, Zahran Alouch, declaró que quería «limpiar» el país, llamando claramente al exterminio de la población alauita. No parece, por lo tanto, que el compromiso de Moscú modifique su acción en el terreno sino que, por el contrario –a pesar del llamado formal de John Kerry a «modificar los blancos»– la declaración final de Munich reconoce la legitimidad de dicha acción.

Puede observarse que la declaración final de Munich pospone la cuestión de la «transición política» hasta la reanudación de las negociaciones de Ginebra 3. Con ello, dicha declaración priva definitivamente a las 114 personas seleccionadas por Arabia Saudita de toda esperanza de obtener una cartera ministerial ya que todos esos individuos están vinculados a los grupos armados anteriormente mencionados. La declaración abre, en cambio, perspectivas a las personalidades de oposición, de Siria y del exilio, que fueron invitadas a Ginebra después de haber denunciado el uso de las armas.

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Durante la Conferencia sobre la Seguridad, el ministro ruso de Exteriores Serguei Lavrov y su homólogo alemán Frank-Walter Steinmeier (en segundo plano) sostuvieron una acalorada discusión sobre la legitimidad de los bombardeos de la coalición encabezada por Estados Unidos y los de Rusia.

Arabia Saudita y Francia no renuncian a sus pretensiones

Si bien la declaración final de Munich representa un progreso sin precedente desde hace 3 años, también es cierto que ha sido objeto de críticas entre los que la adoptaron a regañadientes.

Por ejemplo, durante la Conferencia Anual sobre Seguridad que siguió a la reunión del Grupo de Apoyo, Arabia Saudita repitió, por boca de su ministro de Exteriores Abdel al-Jubeir, que no habrá paz en Siria mientras el presidente Assad permanezca en el poder. Francia, en las voces de su ministro de Defensa Jean-Yves Le Drian y de su primer ministro Manuel Valls, repitió en el mismo foro sus acusaciones contra la República Árabe Siria y Rusia: uso de barriles explosivos, organización de hambruna, bombardeo contra civiles. Incluso pusieron en el mismo plano al presidente sirio y al «Califa», afirmando que los dos son igualmente criminales y que de facto sólo los grupos islamistas armados anteriormente mencionados tienen la legitimidad necesaria para ejercer el poder. Turquía, acusada en los documentos preparatorios de la Conferencia de aplicar una «política paranoica», estuvo demasiado ocupada tratando de defenderse, por lo que no comentó la declaración final del Grupo Internacional de Apoyo a Siria. Así que lo que hizo fue hacer tronar su artillería bombardeando las posiciones de los kurdos en el norte de Siria.

Elementos fundamentales :
Poniendo fin a 3 años de turbulencias internas y vacilaciones, la Casa Blanca recuperó el control del tema sirio, nombró a Brett McGurk para eliminar el Emirato Islámico en Siria y creó con el Kremlin un directorio para relegar a Jeffrey Feltman a su papel de alto funcionario de la ONU.
La declaración final de Munich prevé la libre circulación de la ayuda humanitaria y un cese de las hostilidades en el plazo de una semana.
La formulación de ese documento legitima los bombardeos rusos contra los grupos terroristas Ahrar al-Sham y Yesh al-Islam, grupos armados públicamente por Turquía, Qatar y Arabia Saudita.

NOTAS

[1] También designado indistintamente como Estado Islámico, por las siglas EI, EIIL, ISIS o ISIL o con el acrónimo árabe Daesh. Nota de laRed Voltaire.

La bandera de Estados Unidos flota sobre Europa

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Por Manlio Dinucci

Washington y la OTAN acaban de anunciar la decisión de multiplicar por 4 el presupuesto de las fuerzas estadounidenses en Europa. Esta decisión, que contradice todo lo que Estados Unidos había hecho en el marco de su posicionamiento ante China, se explica tanto por el reflejo anti-ruso de los occidentales como por la preparación de una segunda guerra contra Libia.

Al participar, como ahora se acostumbra, en el encuentro de los ministros de Defensa de la Unión Europea, realizado en Ámsterdam el 5 de febrero de 2016, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, elogió el «plan de Estados Unidos para acrecentar sustancialmente su presencia militar en Europa, cuadruplicando los financiamientos». Estados Unidos puede así «conservar más tropas en la parte oriental de la alianza, preposicionar allí armamento pesado, efectuar allí más ejercicios y construir allí más infraestructuras». De esa manera, según Stoltenberg, «se refuerza la cooperación UE-OTAN».

En 1992, inmediatamente después del fin de la guerra fría, Washington subrayaba la «fundamental importancia de mantener la OTAN como canal de la influencia y de la participación estadounidenses en los asuntos europeos, impidiendo la creación de dispositivos únicamente europeos que zaparían la estructura de mando de la alianza», o sea del mando de Estados Unidos.

Misión cumplida: 22 de los 28 países miembros de la Unión Europea, con más del 90% de la población de la Unión, son hoy miembros de la OTAN, que se mantiene bajo el mando de Estados Unidos y que es reconocida por la Unión Europea como «base de la defensa colectiva». Ejerciendo presiones sobre los gobiernos de los países del este de Europa, más vinculados a Estados Unidos que a la Unión Europea, Washington ha reabierto el frente oriental con una nueva guerra fría, rompiendo los crecientes vínculos económicos entre Rusia y la Unión Europea, peligrosos para los intereses de Estados Unidos.

En todo el este de Europa flota, en el mástil más alto, la bandera de las barras y las estrellas, junto al estandarte de la OTAN. En Polonia, la nueva primera ministra Beata Szydlo ha ordenado que en sus conferencias de prensa se ponga la bandera de la Unión Europea, bandera que a menudo queman en las plazas los «patriotas» que respaldan al gobierno en su rechazo a acoger a los refugiados (resultado de las guerras de Estados Unidos y la OTAN), a los que califican de «invasores no blancos».

En espera de la realización de la cumbre de la OTAN, que se desarrollará en Varsovia durante el mes de julio, Polonia ha creado con Lituania y Ucrania (que ya es miembro de facto de la OTAN) una brigada conjunta de 4 000 hombres entrenada por Estados Unidos.

En Estonia, el gobierno anuncia «un área Schenguen militar», que permite a las fuerzas de Estados Unidos y de la OTAN penetrar libremente en el país.

Y en el frente meridional, vinculado al frente oriental, Estados Unidos está a punto de iniciar, desde Europa y utilizando el Emirato Islámico como pretexto, una nueva guerra en Libia para ocupar las zonas costeras más importantes en el plano económico y estratégico. Esta última jugada es un intento de recuperar terreno ya que, en Siria, la intervención rusa en respaldo a las fuerzas gubernamentales ha bloqueado el plan de Estados Unidos y la OTAN tendiente a destruir el Estado sirio, como hicieron con Libia en 2011, mediante el uso de grupos islamistas armados y entrenados por la CIA, financiados por Arabia Saudita, con apoyo de Turquía, entre otros países.

La operación en Libia «bajo dirección italiana» –que, según el Pentágono, requiere «boots on the ground», o sea fuerzas terrestres– ha sido preparada en el marco de un acuerdo de Estados Unidos no con la Unión Europea, en cuyo seno no existe consenso sobre ese tema, sino con las potencias europeas dominantes, fundamentalmente con Francia, Gran Bretaña y Alemania. Estas potencias, aunque compiten entre sí y con Estados Unidos, aúnan sus acciones cuando están en juego intereses fundamentales.

Ejemplo de lo anterior es lo que ha salido a la luz con el escándalo de los e-mails de Hillary Clinton, secretaria de Estado en 2011: Estados Unidos y Francia atacaron Libia principalmente para bloquear «el plan de Kadhafi de utilizar las enormes reservas libias de oro y dinero en la creación de una moneda africana como alternativa al franco CFA», la divisa que Francia impuso a sus 14 ex colonias.

Como demostrábamos en abril de 2011 [1]), el plan libio iba incluso más lejos, pretendía liberar África de la dominación que sobre ella ejercen el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial. Fue por eso que se procedió a la destrucción de Libia, donde ahora pretenden desembarcar nuevamente las mismas potencias con el pretexto de traer «la paz»

Comentario de Thierry Meyssan

La Red Voltaire siempre afirmó que la cuestión de las reservas monetarias libias y de su uso constituían el eje de los motivos que permitieron conformar una coalición internacional contra aquel Estado soberano. Además de las informaciones que Manlio Dinucci ofreció en abril de 2011, nosotros mismos revelamos, en mayo de 2011, que el entonces director del FMI, Dominique Strauss-Kahn, había sido arrestado en el aeropuerto de Nueva York cuando partía hacia Alemania, y después hacia Libia, para hacer con Muammar el-Kadhafi un balance de los experimentos monetarios libios y presentarlo en la cumbre del G8 que había de realizarse en Deauville. Posteriormente, en julio de 2011, publicamos una entrevista con Mohamed Siala, ministro de Cooperación y administrador del Fondo Soberano libio. Sin embargo, a pesar de mi participación en el gobierno de Yamahirya Árabe Libia, nunca pudimos obtener detalles sobre las negociaciones que se habían desarrollado entre Libia y el FMI. En junio de 2012, el nuevo presidente de Francia, Francois Hollande, hizo asesinar al prefecto Edouard Lacroix (ex director general de la Policía Nacional y posteriormente director del grupo de trabajo de Charles Pasqua) quien había participado en aquellas negociaciones y tenía acceso a una parte del Tesoro libio.

Thierry Meyssan

NOTAS

Traducido al español por la Red Voltaire a partir de la versión al francés de Marie-Ange Patrizio.

[1] «La rapiña del siglo: el asalto de los voluntarios a los fondos soberanos libios», por Manlio Dinucci, Il Manifesto (Italia) , Red Voltaire, 22 de abril de 2011.

“A Rusia le preocupa la información sobre un “plan B” de EE.UU. para Siria”

“Ahora hay que concentrar todos los esfuerzos en el cumplimiento de los acuerdos alcanzados sobre el cese del fuego”, ha afirmado el viceministro de Exteriores ruso.

 

“Generan preocupación los anuncios de EE.UU. de que tienen un ‘plan B’. No sabemos nada sobre el mismo”, ha afirmado el viceministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Mijaíl Bogdánov, en la conferencia del Club Internacional de Debates Valdai “Oriente Medio: de la violencia a la seguridad”, informa TASS.

“Estamos convencidos de que ahora hay que concentrar todos los esfuerzos en el cumplimiento de los acuerdos alcanzados sobre el cese del fuego”, ha agregado el viceministro. Asimismo, ha subrayado que en caso de cumplirse, “los acuerdos sobre el alto el fuego pueden ser un ejemplo de las acciones conjuntas de la comunidad internacional”.

“Los planes de creación de una zona colchón en el norte de Siria son preocupantes”

“Los pasos que puedan conducir al empeoramiento de la crisis siria generan una profunda preocupación. En particular, tiene que ver con los intentos de la realización de la idea de creación de una zona colchón en la frontera sirio-turca y la formación de bloques para la operación terrestre”, ha dicho Bogdánov.

Rusia quiere afianzar los acuerdos con EE.UU. en la ONU

El viceministro ruso ha afirmado que a Rusia le gustaría reforzar los acuerdos alcanzados con EE.UU. sobre la tregua en Siria en el Consejo de Seguridad de la ONU. “Ahora es necesario lanzar todos los esfuerzos en la realización concienzuda de la iniciativa ruso-estadounidense sobre el cese de las hostilidades, que nos gustaría afianzar, sin más dilación, en la decisión correspondiente del Consejo de Seguridad de la ONU”, ha afirmado el viceministro Bogdánov.

Moscú cuenta con que Washington trabaje con la oposición siria para el alto el fuego

Bogdánov ha señalado que Rusia “está realizando el trabajo necesario con Damasco y el Gobierno legítimo de Siria y cuenta con que EE.UU. haga lo mismo con sus aliados, los grupos que apoya”. “Las acciones conjuntas acordadas con la parte estadounidense son capaces de cambiar drásticamente la situación de la crisis en Siria”, ha subrayado el viceministro.

actualidad.rt.com