El alarmante motivo por el que la Marina de EE.UU. enseña de nuevo a navegar en base a las estrellas

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Las computadoras sustituyen cada vez más a la navegación astronómica. Sin embargo, ante la amenaza de ‘hackers’ EE.UU. ha comenzado nuevamente a enseñarles a los marineros a navegar siguiendo las estrellas.

A medida que avanzan las tecnologías de posicionamiento global como el GPS o el GLONASS la dependencia de las personas que usan estos sistemas en su día a día también aumenta. El uso de navegadores de auto para llegar al lugar indicado o de aplicaciones de taxis que detectan la ubicación del cliente se ha vuelto cada vez más común, razón por la que, si la tecnología falla, nuestros planes también pueden verse afectados.

Sin embargo, los riesgos son significativamente mayores cuando se requiere pilotar un avión de combate o dirigir un portaviones, razón por la cual la Academia Naval de Estados Unidos ha decidido comenzar una vez más a enseñarles a los marineros a navegar tomando como referencia las estrellas.

Teniendo en cuenta que los ‘hackers’ son cada vez más eficaces a la hora de infiltrarse en las redes computacionales, la Armada estadounidense teme que sus equipos puedan ser objeto de ataques cibernéticos, que podrían dejar inservibles estos sistemas vitales, informa ‘The Washington Post’.

“Nos alejamos de la navegación astronómica porque las computadoras son geniales”, afirma Ryan Rogers, vicepresidente del Departamento de náutica y navegación de la academia, cita el periódico. Sin embargo, “el problema es que no hay ningún respaldo”.

¿Es tan precisa la navegación astronómica?, cabe preguntarse. Considerando que hay un amplio margen para el error humano, especialmente teniendo en cuenta el hecho de que la navegación celeste todavía requiere el uso de un sextante, una brújula, y un mapa como los antiguos exploradores, parece un poco inestable, pero es totalmente de fiar.

Según la Asociación de Pilotos y Propietarios de Aeronaves (AOPA, por sus siglas en inglés), la asociación de aviación más grande de EE.UU., un navegante celeste bien entrenado puede computar con rapidez los datos del cielo para llevar su avión o barco casi a cualquier lugar con un margen de error que roza los dos minutos.

ELESPIADIGITAL.COM

La trastienda del Pentágono… De militar a militar

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Por Seymour M. Hersh

Seymourh Hersh revela en esta investigación cómo el general Martin Dempsey y los demás jefes del Estado Mayor Conjunto estadounidense hicieron llegar información a la República Árabe Siria a espaldas de la Casa Blanca. Aunque incluye ciertas aproximaciones –probablemente en un esfuerzo por no chocar demasiado a sus lectores del mundo anglosajón– el célebre periodista muestra en este trabajo la envergadura de la rebelión de los generales estadounidenses ante la irresponsabilidad de sus políticos.

Protegido hasta que el secretario de Defensa Chuck Hagel (en primer plano en la foto) presentó su propia dimisión, el general Martin Dempsey (en segundo plano) organizó la rebelión de los generales del Estado Mayor Conjunto ante las contradicciones de la Casa Blanca.

La constante insistencia de Barack Obama en afirmar que el presidente Bachar al-Assad tiene que abandonar sus funciones –y que existen en Siria grupos de rebeldes «moderados» capaces de vencerlo– ha suscitado durante los últimos años moderadas disensiones, e incluso muestras de abierta oposición entre algunos de los oficiales más experimentados del Estado Mayor del Pentágono. Las críticas de estos militares se concentraban en lo que consideran una obsesión de la administración sobre el principal aliado de Assad: Vladimir Putin. Para estos militares, Obama está atrapado en una lógica de guerra fría en todo lo concierne a Rusia y China, y no ha adaptado su discurso sobre Siria al hecho que tanto Rusia como China comparten la angustia de Washington sobre la propagación del terrorismo dentro y fuera de Siria. Al igual que Washington, estos dos Estados estiman que hay que poner fin a las acciones del «Estado Islámico» [1].

La oposición de los militares se remonta al verano de 2013, cuando un informe ultrasecreto, redactado conjuntamente por la Defense Intelligence Agency (DIA, la agencia de inteligencia del Departamento de Defensa) y el Estado Mayor Conjunto, cuyo jefe era en aquel momento el general Martin Dempsey, preveía que la caída de Assad conduciría al caos y posiblemente al control de Siria por parte de los extremistas yihadistas, como ya había sucedido anteriormente en Libia. Un ex consejero del Estado Mayor Conjunto me dijo que aquel documento era una evaluación proveniente de fuentes múltiples, basado en informes sobre intercepciones, datos de inteligencia provenientes de fuentes humanas o satelitales, y que lanzaba una mirada sombría sobre la incoherencia de la administración Obama, que consistía en seguir financiando y entregando armamento a los grupos de supuestos rebeldes moderados. Hasta aquel momento, la CIA había organizado –durante más de un año–, con sus aliados del Reino Unido, Arabia Saudita y Qatar, un complot con el que enviaba a Siria armamento y otros medios –desde Libia y a través de Turquía– que debían ser utilizados para derrocar a Assad. Los últimos datos de inteligencia identifican a Turquía como principal obstáculo ante la política siria de Obama. El documento mostraba, según el consejero: «que lo que había comenzado como un programa secreto estadounidense para armar y apoyar a los rebeldes moderados que combaten a Assad había sido adoptado por Turquía y se había convertido en un programa general a nivel técnico, de armamento y logística a favor del conjunto de la oposición, incluyendo al Frente al-Nusra y el Estado Islámico. Los supuestos moderados se habían evaporado y el Ejército Sirio Libre (ESL) no era más que un vestigio de lo que alguna vez existió en una base aérea en Turquía». La conclusión era desastrosa: no existía tal oposición «moderada» viable contra Assad y Estados Unidos estaba entregando armamento a extremistas.

El general Michael Flynn, director de la DIA entre 2012 y 2014, ha confirmado que esa agencia alimentó a la dirección política con un flujo regular de advertencias clasificadas [secretas] sobre las consecuencias nefastas que tendría un derrocamiento de Assad. Los yihadistas, dijo el general Flynn, controlaban la oposición. Turquía no hacía lo suficiente para poner fin al tráfico de combatientes extranjeros y de armas que transitaba por la frontera. «Si el público estadounidense estuviera al corriente de los datos de inteligencia que nosotros producimos diariamente, al nivel más confidencial, se caería de espaldas», me aseguró Flynn. «Nosotros entendíamos la estrategia a largo plazo de Daesh y sus ofensivas, y discutíamos también sobre el hecho que Turquía daba la espalda cuando se hablaba del avance del Estado Islámico en Siria». Los informes de la DIA, dijo el general Flynn, «eran rechazados con firmeza» por la administración Obama. «Yo tenía la impresión de que no querían oír la verdad.»

«Nuestra política de armar a la oposición contra Assad era un fracaso y mostraba impactos negativos», declaraba el ex consejero del Estado Mayor Conjunto. «Este último [el Estado Mayor Conjunto] pensaba que Assad no debía ser reemplazado por fundamentalistas. La política de la administración era incoherente. Querían que Assad dejara el poder pero la oposición estaba dominada por extremistas. Entonces, ¿quién iba a sustituirlo? Una cosa era decir que Assad tenía que irse, pero si usted continúa la reflexión –resulta que hay que poner a otro cualquiera. Era sobre la cuestión del “serviría otro cualquiera” que el Estado Mayor Conjunto estaba en desacuerdo con la política de Obama.»

Los jefes del Estado Mayor Conjunto opinaban que una oposición directa a la política de Obama «tenía cero posibilidades de éxito». Así que en el otoño de 2013 decidieron tomar medidas contra los extremistas sin pasar por los canales tradicionales de la política, proporcionando datos de inteligencia estadounidenses a los militares de otros países, calculando que dichos datos serían retransmitidos al ejército sirio y utilizados contra el enemigo común: el Frente al-Nusra y el Estado Islámico.

Alemania, Israel y Rusia estaban en contacto con el ejército sirio y podían influir en ciertas decisiones de Assad –a través de esos países serían compartidos algunos datos de inteligencia de Estados Unidos. Cada uno de esos países tenía sus propias razones para cooperar con Assad: Alemania temía lo que pasaría entre su población –que incluye 6 millones de musulmanes– si el Estado Islámico llegaba a desarrollarse; Israel estaba preocupado por la seguridad de sus fronteras; Rusia tenía una alianza de mucho tiempo con Siria y estaba preocupada por la amenaza que se cernía sobre su única base naval en el Mediterráneo, en el puerto sirio de Tartús.

Según el consejero: «No teníamos ninguna intención de disentir de la política oficial de Obama. Pero compartir nuestras conclusiones, a través de las relaciones entre militares, con otros países era algo que podía resultar productivo. Estaba claro que Assad necesitaba mejores datos de inteligencia de carácter táctico y consejos operacionales. El Estado Mayor Conjunto llegó a la conclusión de que si convergían esas necesidades, ello mejoraría la lucha contra el terrorismo. Obama no estaba al corriente, pero Obama no sabe constantemente lo que hacen los jefes de estado mayor, y eso sucede con todos los presidentes.»

Cuando comenzó el flujo de datos de inteligencia estadounidense, Alemania, Israel y Rusia comenzaron a transmitir al ejército sirio información sobre las localizaciones e intenciones de los grupos yihadistas radicales. A cambio, Siria proporcionaba información sobre sus propias capacidades e intenciones. No había contacto directo entre Estados Unidos y los militares sirios. En vez de ello, dijo el consejero, «nosotros proporcionamos información –incluyendo análisis a largo plazo sobre el futuro de Siria, provenientes de personal contratado o de una de nuestras escuelas militares– y esos países podían hacer lo que querían con esa información, incluso comunicársela a Assad. Nosotros les decíamos a los alemanes y a los demás: “Aquí tienen algunas informaciones bastante interesantes y tenemos un interés común.” Fin de la conversación. El Estado Mayor podía concluir que algo positivo saldría de eso. Pero se trataba de una relación entre militares, no de una especie de complot siniestro de los jefes de estado mayor para evitar a Obama y respaldar a Assad. Era algo mucho más hábil que eso. Si Assad se mantenía en el poder, no era por lo que nosotros habíamos hecho. Era porque él mismo era lo bastante inteligente como para utilizar los datos y consejos tácticos apropiados que nosotros entregábamos a otros.»

La historia oficial de las relaciones entre Estados Unidos y Siria durante las últimas décadas está llena de gestos inamistosos. Assad había condenado los atentados del 11 de septiembre, pero se opuso a la guerra contra Irak. Durante toda su presidencia, George W. Bush asoció repetidamente a Siria con los tres países miembros del «Eje del Mal» –Irak, Irán y Corea del Norte. Cables del Departamento de Estado dados a conocer por WikiLeaks prueban que la administración Bush trató de desestabilizar Siria y que esos esfuerzos prosiguieron bajo la administración Obama.

En diciembre de 2006, William Roebuck, entonces a cargo de la embajada de Estados Unidos en Damasco, entregó un análisis sobre los «puntos débiles» del gobierno de Assad y enumeró los métodos que «aumentarían la probabilidad» de aprovechar las oportunidades de desestabilización. Recomendó que Washington cooperara con Arabia Saudita y con Egipto para reforzar las tensiones sectarias y focalizar la atención en «los esfuerzos de los sirios por combatir los grupos extremistas» –facciones disidentes kurdas y sunnitas– «con el fin de dar a entender que había debilidades, señales de inestabilidad y réplicas incontroladas». Recomendó también que «el aislamiento de Siria» debía estimularse a través del apoyo estadounidense al Frente de Salvación Nacional, encabezado por Halim Khaddam, un ex vicepresidente sirio cuyo gobierno en el exilio –en Riad– estaba financiado por los sauditas y la Hermandad Musulmana.

Otro cable de 2006 mostró que la embajada [de Estados Unidos en Damasco] había gastado 5 millones de dólares para financiar disidentes que se presentaban como candidatos independientes a la Cámara del Pueblo. Los pagos prosiguieron incluso cuando los servicios de inteligencia sirios ya sabían lo que se tramaba. Un cable de 2010 advertía que el financiamiento de un canal de televisión, con sede en Londres, dirigido por un grupo de oposición sirio sería considerado por el gobierno sirio «como un acto disimulado y hostil al régimen».

Pero, durante el mismo periodo, existe también una historia paralela de cooperación secreta entre Siria y Estados Unidos. Los dos países colaboraron contra al-Qaeda, su enemigo común. Un consejero de mucho tiempo del Mando Conjunto de Operaciones Especiales afirmó que después del 11 de septiembre «Bachar fue, durante años, extremadamente valioso para nosotros, mientras que por nuestra parte, en mi opinión, nosotros nos mostrábamos mezquinos y torpes en el uso que hacíamos de las preciosas informaciones que él nos proporcionaba. Aquella cooperación silenciosa prosiguió entre ciertos elementos, incluso después de la decisión (de la administración Bush) de demonizarlo».

En 2002, Assad autorizó a los servicios de inteligencia sirios a entregarnos cientos de documentos internos sobre las actividades de la Hermandad Musulmana en Siria y en Alemania. Durante aquel mismo año, la inteligencia siria impidió un atentado de al-Qaeda contra el cuartel general de la Quinta Flota estadounidense en Bahréin y Assad aceptó entregar a la CIA el nombre de un informante vital de al-Qaeda. Violando el acuerdo entre las partes, la CIA contactó directamente al informante. Este último rechazó el intento de acercamiento y rompió relaciones con los sirios que se ocupaban de él. Assad también entregó secretamente a Estados Unidos varios parientes cercanos de Sadam Husein que habían buscado refugio en Siria y –al igual que otros aliados de Estados Unidos en Jordania, Egipto, Tailandia y otros países– hizo torturar, por cuenta de la CIA, a varios sospechosos de terrorismo en una prisión de Damasco.

Fue esta historia de cooperación lo que permitió que, al parecer en 2013, Damasco diera su consentimiento a una nueva entrega indirecta de datos de inteligencia a Estados Unidos. Los jefes de estado mayor hicieron saber que, en pago, Estados Unidos solicitaría 4 cosas:
que Assad impidiera que el Hezbollah atacara Israel;
que aceptara retomar con Israel las negociaciones suspendidas sobre las Alturas del Golán,
que aceptara la ayuda de consejeros militares rusos y de otros países y
que se comprometiera a realizar después de la guerra elecciones abiertas con la participación de una gran diversidad de facciones.

«Nosotros teníamos reacciones positivas de parte de los israelíes, que se entusiasmaban con esa idea, pero que necesitaban conocer la reacción de Irán y de Siria», me cuenta el consejero de los jefes de estado mayor. «Los sirios nos dijeron que Assad no tomaría ninguna decisión unilateral, que necesitaba el apoyo de su ejército y de sus aliados alauitas. Lo que inquietaba a Assad era que Israel dijera “sí” y que no respetara después las condiciones del arreglo.»

Un consejero de mucho tiempo en el Kremlin, a cargo de los asuntos del Medio Oriente, me contó que a finales de 2012, después de haber sufrido toda una serie de reveses y deserciones en su ejército, Assad se había acercado a Israel, a través de un contacto en Moscú, proponiendo reabrir las negociaciones sobre las Alturas del Golán. Los israelíes rechazaron la proposición. «Dijeron que Assad estaba acabado», me afirmó el dirigente ruso. «Está cerca del fin.» Me dijo que los turcos habían dicho lo mismo a los rusos. Sin embargo, hacia mediados de 2013, los sirios pensaban que lo peor ya había pasado y querían garantías de que los estadounidenses y otros países eran serios en sus proposiciones de asistencia.

Durante las primeras fases de las discusiones, me dijo el consejero, los jefes de estado mayor trataron de entender lo que Assad necesitaba como prueba de sus buenas intenciones. La respuesta les llegó a través de uno de los amigos de Assad: «Tráiganme la cabeza del príncipe Bandar.» Los jefes de estado mayor no respondieron a aquel pedido. Bandar ben Sultan había sido durante décadas jefe de la inteligencia y de la Seguridad Nacional de Arabia Saudita y había sido embajador en Washington D.C. durante 20 años [2]. Durante los últimos años, era conocido como partidario de eliminar a Assad a cualquier precio. Aparentemente en mal estado de salud, Bandar ben Sultan renunció el año pasado a su cargo de director del Consejo de Seguridad Nacional de Arabia Saudita. Pero ese país sigue siendo la principal fuente de financiamiento de la oposición siria, financiamiento estimado por la inteligencia estadounidense en 700 millones de dólares el año pasado [2015].

En julio de 2013, los jefes de estado mayor habían descubierto una manera más directa de demostrar a Assad que su deseo de ayudarlo era serio. En aquella época, un tráfico de armas organizado en secreto por la CIA, desde Libia hacia la oposición siria y a través de Turquía, venía desarrollándose desde hacía más de un año (desde la muerte de Kadhafi, el 20 de octubre de 2011). La operación se dirigía en gran parte desde un anexo de la CIA en Bengazi, con el consentimiento del Departamento de Estado. El 11 de septiembre de 2012, el embajador de Estados Unidos en Libia, Christopher Stevens, resultaba muerto durante una manifestación anti-estadounidense que terminó con el incendio del consulado de Estados Unidos en Bengazi. Periodistas del Washington Postdescubrieron copias de la agenda del embajador entre los escombros del edificio. Aquellos documentos demostraban que el día anterior [10 de septiembre de 2011], el embajador Stevens había tenido una reunión con el jefe de la estación local de la CIA. Al día siguiente, poco antes de su muerte, el embajador se había reunido también con un representante de Al-Marfa Shipping and Maritime Services, una firma de frete marítimo con base en Trípoli, que –según el consejero de los jefes de estado mayor– era conocida por encargarse del envío de armamento.

A finales del verano de 2013, el informe de la DIA había sido ampliamente difundido. Pero, aunque muchos miembros de la comunidad estadounidense de inteligencia estaban al tanto de que los extremistas dominaban la oposición siria, el tráfico de armas organizado por la CIA seguía teniendo lugar, planteando un problema constante al ejército de Assad. Los alijos de armas que Kadhafi había acumulado se habían convertido en una verdadera caverna de Alí Babá del armamento internacional, a pesar de que se vendían a precios elevados. «No había manera de detener las entregas de armas que habían sido autorizadas por el presidente [Obama]», según el consejero de los jefes de estado mayor. «La solución era invocar la chequera. Un representante de los jefes de estado mayor contactó a la CIA con una sugerencia: había armas mucho más baratas y disponibles en Turquía y podían ser entregadas a los rebeldes sirios en pocos días, y sin utilizar la vía marítima.» Pero no sería la CIA la única en utilizarlas. «Nosotros trabajábamos con turcos que no eran leales a Erdogan», según el consejero, «y los incitamos a entregar a los yihadistas que operaban en Siria todo el armamento obsoleto de su arsenal, incluyendo carabinas M1 de los tiempos de la guerra de Corea y muchas armas soviéticas. Era un mensaje que Assad podía entender: “Tenemos la posibilidad de limitar los efectos de la política presidencial”».

El flujo de inteligencia estadounidense que se transmitía al ejército sirio y la degradación de la calidad del armamento entregado a los rebeldes llegaron en un momento crítico. El ejército sirio había sufrido grandes pérdidas en la primavera de 2013, luchando contra el Frente al-Nusra y otros grupos extremistas, y había perdido el control de la capital de la provincia de Raqqa. Ataques esporádicos de las fuerzas aéreas y terrestres sirias se sucedieron durante meses, sin éxitos notables, hasta que se tomó la decisión de abandonar Raqqa y otras zonas poco pobladas y difíciles de defender en el norte y el oeste para concentrar el fortalecimiento del control gubernamental en Damasco y en las zonas densamente pobladas que vinculan la capital con Latakia, en el noreste. Pero, mientras el ejército [sirio] se fortalecía gracias a la ayuda de los jefes de estado mayor, Arabia Saudita, Qatar y Turquía elevaron su financiamiento y sus entregas de armas al Frente al-Nusra y el Estado Islámico, que a finales de 2013 había avanzado enormemente en territorios situados a ambos lados de la frontera entre Siria e Irak. Los rebeldes no fundamentalistas que quedaban se vieron bruscamente luchando y perdiendo en verdaderas batallas contra los extremistas. En enero de 2014, el Estado Islámico había tomado control total de Raqqa y de las zonas tribales de al-Nusra y había convertido esa ciudad [siria] en su capital. Assad seguía controlando el 80% de la población siria, pero había perdido gran parte de su territorio.

Los esfuerzos de la CIA por entrenar las fuerzas rebeldes moderadas también resultaban un fracaso. «El campo de entrenamiento de la CIA estaba en Jordania y se hallaba bajo control de un grupo tribal sirio», me contó el consejero de los jefes de estado mayor. Se sospechaba que algunos de los voluntarios para el entrenamiento en realidad eran soldados regulares del ejército sirio sin uniforme. Era algo que ya había sucedido en el momento más fuerte de la guerra de Irak, cuando miles de miembros de milicias chiitas se presentaron en campos de entrenamiento estadounidenses para recibir uniformes nuevos, armas y algunos días de entrenamiento y desaparecer después en el desierto. Un programa de entrenamiento diferente, organizado por el Pentágono en Turquía, no tuvo mejor resultado. El Pentágono había reconocido en septiembre que sólo «4 o 5» de sus reclutas seguían luchando contra el Estado Islámico; días después 70 de ellos se pasaron al Frente al-Nusra inmediatamente después de haber cruzado la frontera siria.

En enero de 2014, desesperado ante aquella falta de progreso, John Brennan, el director de la CIA, convocó a los jefes de la inteligencia estadounidense y a los árabes sunnitas de todo el Medio Oriente a una reunión secreta en Washington, para persuadir a Arabia Saudita de que cesara su respaldo a los combatientes extremistas en Siria. «Los sauditas nos dijeron que estarían felices de oír lo que queríamos decirles», me contó el consejero de los jefes de estado mayor, «así que todo el mundo vino a Washington para oír a Brennan decirles que tenían que ponerse del lado de los autotitulados moderados. Su mensaje consistía en decir que si todo el mundo en la región ponía fin a su respaldo a al-Nusra y Daesh, estos últimos acabarían por quedarse sin armas ni municiones y los moderados podrían vencerlos». Los sauditas ignoraron el mensaje de Brennan, según el consejero, «regresaron a su país para reforzar su apoyo a los extremistas pidiéndonos más respaldo técnico. Y nosotros dijimos “OK” y nos encontramos respaldando a los extremistas».

Pero los sauditas estaban muy lejos de ser el único problema: la inteligencia estadounidense había coleccionado los mensajes interceptados e informaciones de origen humano que mostraban que el gobierno [turco] de Erdogan había respaldado al Frente al-Nusra durante años y que ahora estaba haciendo lo mismo con el Estado Islámico. «Nosotros podemos manejar a los sauditas», dijo el consejero. «Podemos manejar a los sauditas. Usted puede discutir que en realidad todo el equilibrio en el Medio Oriente está basado en una forma de destrucción mutua asegurada por Israel y el resto del Medio Oriente, y que Turquía puede destruir ese equilibrio –lo cual es el sueño de Erdogan. Nosotros le dijimos [a Erdogan] que queríamos que pusiera fin al flujo ininterrumpido de yihadistas extranjeros que llegan a Turquía. Pero él tiene un sueño –que es restaurar el Imperio Otomano– y no se da cuenta en qué medida pudiera lograrlo.»

Una de las constantes en la política de Estados Unidos desde el derrumbe de la Unión Soviética ha sido la relación entre sus militares y Rusia. Después de 1991, Estados Unidos gastó miles de millones de dólares para ayudar Rusia a garantizar la seguridad de su armamento nuclear, incluyendo una operación conjunta ultrasecreta para evacuar el uranio de uso militar de los depósitos de Kazajstán, cuya seguridad no estaba garantizada. Los programas conjuntos para garantizar la seguridad de las materias fisibles prosiguieron durante las dos décadas siguientes. Durante la guerra en Afganistán, Rusia concedió diariamente autorizaciones de sobrevuelo a los aviones estadounidenses de carga y de reabastecimiento en vuelo y permitió el flujo de los enormes volúmenes de armas, municiones, alimentos y agua que necesita la máquina de guerra de Estados Unidos. El ejército ruso proporcionó datos de inteligencia sobre los escondites de Osama ben Laden y ayudó a Estados Unidos a negociar los derechos de uso de una base aérea en Kirguistán. Los jefes de estado mayor [estadounidenses] han estado en contacto con sus homólogos rusos durante todo el conflicto sirio, y esos vínculos entre las fuerzas armadas [de Estados Unidos y Rusia] comienzan en lo más alto de la jerarquía. En agosto, semanas antes de su retiro como jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Dempsey hizo una visita de adiós al cuartel general de las Fuerzas de Defensa Irlandesas, en Dublín, y anunció a su auditorio que durante el cumplimiento de sus funciones había considerado como una cuestión de honor el mantenerse en contacto con el jefe del Estado Mayor de las fuerzas armadas de Rusia, el general Valeri Guerasimov. «De hecho, le sugerí que íbamos a terminar nuestras carreras como las habíamos comenzado», declaró Dempsey: uno como comandante de tanques en Alemania occidental y el otro en Alemania oriental.

Tratándose de arremeter contra el Estado Islámico, Rusia y Estados Unidos tienen muchas cosas que compartir. En la dirección y la jerarquía del Estado Islámico son numerosos los que han luchado durante más de una década contra Rusia en las dos guerras de Chechenia, que comenzaron en 1994, y el gobierno de Putin está profundamente implicado en la lucha contra el terrorismo islámico. «Rusia conoce la dirección de Daesh», nos dijo el consejero de los jefes de estado mayor, «conoce perfectamente sus técnicas operativas y tiene muchos datos de inteligencia que compartir». En cambio, agregó, «nosotros tenemos excelentes formadores con años de experiencia en el entrenamiento de combatientes rebeldes, experiencia que Rusia no posee». El consejero no mencionará lo que la inteligencia estadounidense también puede proponer: una capacidad para obtener datos sobre objetivos, a menudo pagando enormes sumas de dinero, datos provenientes de fuentes en el seno de las milicias rebeldes.

Un ex consejero de la Casa Blanca sobre asuntos rusos me dijo que, antes del 11 de septiembre [de 2001], «Putin acostumbraba a decirnos: “Nosotros [rusos y estadounidenses] tenemos las mismas pesadillas sobre lugares diferentes”. Hacía con ello alusión a sus problemas con el califato de Chechenia y a nuestros problemas anteriores con al-Qaeda. Actualmente, después del atentado contra el avión [ruso] de Metrojet sobre el Sinaí y las masacres perpetradas en París y en otros lugares, es difícil evitar la conclusión de que hoy estamos teniendo las mismas pesadillas en los mismos lugares».

Sin embargo, la administración Obama sigue condenando a Rusia por su respaldo a Assad. Un diplomático retirado que trabajó en la embajada estadounidense en Moscú expresó compasión ante el dilema de Obama como dirigente de la coalición occidental que se opone a la agresión rusa contra Ucrania: «Ucrania es un problema grave y Obama lo ha tratado seriamente mediante sanciones. Pero nuestra política hacia Rusia a menudo carece de concentración ya que eso no tiene que ver con nuestra acción en Siria. Se trata de garantizar que Bachar no sea derrotado en Siria. La realidad es que Putin no quiere ver el caos de Siria extenderse a Jordania o al Líbano, como sucedió en Irak, y no quiere que Siria acabe cayendo en manos de Daesh. Lo más contraproducente que Obama ha hecho, y eso perjudicó muchísimo nuestros esfuerzos por poner fin a los combates, ha sido declarar que “Assad tiene que irse como condición previa a las negociaciones”.»

El diplomático también se hizo eco de un punto de vista que algunos defienden en el Pentágono, al mencionar un factor de daños colaterales dando a entender la decisión de Rusia de realizar incursiones aéreas en respaldo al ejército sirio el 30 de septiembre: Putin quiere evitar a Assad el funesto destino de Kadhafi. A este ex diplomático le dijeron que Putin miró 3 veces el video de la muerte atroz de Kadhafi, donde se muestra cómo el líder libio fue sodomizado con una bayoneta. El consejero de los jefes de estado mayor también me habló de un informe de la inteligencia estadounidense que concluía que Putin se había quedado consternado con el fin de Kadhafi: «Putin se reprochó el haber abandonado a Kadhafi, no haber desempeñado un papel más importante en segundo plano» en la ONU cuando la coalición occidental presionaba para obtener autorización para realizar los golpes aéreos que destruyeron el régimen [libio]. «Putin creía que, si no se implicaba junto a él, Bachar al-Assad sufriría la misma suerte –la mutilación– y que él mismo vería la destrucción de sus aliados en Siria.»

En un discurso pronunciado el 22 de noviembre, Obama declaró que los «principales blancos» de los ataques aéreos [rusos] «habían sido la oposición moderada». Es una versión de la que la administración [Obama] –al igual que los principales medios de prensa estadounidenses– se han separado muy raramente. Los rusos insisten en el hecho que ellos apuntan contra todos los grupos rebeldes que amenazan la estabilidad de Siria –incluyendo el Estado Islámico. El consejero ruso del Kremlin sobre el Medio Oriente explicó en una entrevista que la primera serie de golpes aéreos rusos estaba destinada a reforzar la seguridad alrededor de la base aérea rusa de Latakia, un bastión alauita. El objetivo estratégico, declaró, era establecer un corredor libre de yihadistas desde Damasco hasta Latakia y la base naval rusa de Tartús, e ir moviendo progresivamente los blancos hacia el sur y el este, con una concentración más importante de las misiones de bombardeo sobre el territorio ocupado por el Estado Islámico. Desde inicios de octubre se reportaron golpes aéreos rusos sobre blancos del Estado Islámico en Raqqa y sus alrededores. En noviembre hubo otros golpes aéreos contra las posiciones del Estado Islámico cerca de la ciudad de Palmira y en la provincia de Idlib, bastión encarnizadamente disputado cerca de la frontera turca.

Las incursiones rusas en el espacio aéreo turco comenzaron poco después de que Putin autorizara los bombardeos y la aviación rusa desplegó medidas de interferencia electrónica que afectaron los radares turcos. El mensaje enviado a la aviación turca, nos dijo el consejero de los jefes de estado mayor, era el siguiente: «Enviaremos nuestros aviones de combate adonde nos parezca necesario y cuando lo creamos necesario e interferimos los radares de ustedes. No se metan con nosotros. Putin les estaba anunciando a los turcos con quién estaban lidiando.» La agresión de Rusia trajo nuevas protestas turcas y denegaciones rusas así como patrullajes fronterizos más agresivos por parte de la aviación turca. No hubo incidentes significativos hasta el 24 de noviembre, cuando 2 cazas F-16 turcos, actuando aparentemente según reglas de enfrentamiento más agresivas, derribaron un cazabombardero ruso Su-24M que había penetrado en el espacio aéreo turco por más de 17 segundos [3]. Durante los siguientes días, Obama expresó su respaldo a Erdogan y, después de su encuentro privado del 1º de diciembre, declaró en una conferencia de prensa que su administración se mantenía «muy comprometida con la seguridad y la soberanía de Turquía». Obama declaró que mientras Rusia siguiera siendo aliada de Assad «muchos recursos rusos estarán dedicados a atacar a los grupos de oposición (…) que nosotros respaldamos (…) Así que no creo que nosotros debamos alimentar la ilusión de que Rusia atacará exclusivamente blancos de Daesh. No es lo que está sucediendo ahora. Nunca lo ha sido. Eso no sucederá en las próximas semanas».

El consejero del Kremlin para el Medio Oriente, al igual que los jefes de estado mayor y la DIA, rechazan a los «moderados» que gozan del respaldo de Obama, considerándolos como grupos islámicos extremistas que luchan junto al Frente al-Nusra y el Estado Islámico («No hay que jugar con las palabras y separar los grupos terroristas en moderados y no moderados», declaró Putin el 22 de octubre en un discurso). Los generales estadounidenses los consideran milicias agonizantes que se han visto obligadas a concluir acuerdos con el Frente al-Nusra y con el Estado Islámico para poder sobrevivir. A finales de 2014, el periodista alemán Jurgen Todenhofer, quien fue autorizado a pasar 10 días en Irak y en Siria, en territorios bajo control del Estado Islámico, declaró a CNN que los dirigentes del Estado Islámico «se ríen constantemente del Ejército Libre Sirio (ELS). No lo toman en serio. Dicen: “Nuestro mejor proveedor de armas es el ELS. En cuanto tienen buen armamento, nos lo venden.” No los toman en serio. Toman en serio a Assad. Toman en serio las bombas, por supuesto. Pero no temen a nada y el ELS no desempeña ningún papel».

La campaña de bombardeos de Putin provocó una serie de artículos anti-rusos en la prensa estadounidense. El 25 de octubre, el New York Timespublicó un artículo, que citaba fuentes oficiales de la administración Obama, según el cual los submarinos y barcos-espías rusos operaban «agresivamente» cerca de los cables submarinos por donde transita la parte esencial del tráfico mundial de internet –aunque, como reconocía el artículo, no había «ninguna prueba hasta ahora» de un intento ruso de interrumpir ese tráfico. Diez días antes, el Times había publicado un resumen de las intrusiones rusas en las antiguas repúblicas satélites y describía los bombardeos rusos en Siria como «en cierto sentido un regreso a las iniciativas militares ambiciosas del pasado soviético». Aquel artículo mantenía en silencio el hecho que el gobierno de Assad había invitado a los rusos a intervenir en su país y omitía indicar que los ataques aéreos estadounidenses en Siria se desarrollaban desde septiembre [de 2014] sin ninguna autorización de Siria. En octubre, un editorial publicado en el mismo diario y escrito por Michael McFaul, el embajador de Obama en Rusia entre 2012 y 2014, decía que la campaña rusa de golpes aéreos apuntaba contra «todo menos el Estado Islámico». Los artículos anti-rusos no cesaron después de la catástrofe del avión de Metrojet, cuya responsabilidad reclamó el Estado Islámico. En el gobierno y los medios de prensa estadounidenses fueron pocos los que se plantearon la cuestión de saber por qué el Estado Islámico atacaría un avión civil ruso y sus 224 pasajeros si la aviación rusa estaba atacando solamente a los sirios «moderados».

Mientras tanto, las sanciones económicas contra Rusia siguen en vigor por lo que un gran número de estadounidenses consideran como crímenes de guerra de Putin en Ucrania. Lo mismo sucede con las sanciones del Departamento del Tesoro contra Siria y contra los estadounidenses que hacen negocios en ese país. En un artículo sobre las sanciones publicado a finales de noviembre, el New York Times volvió a agitar una afirmación vieja y sin fundamento, según la cual las medidas del Tesoro estadounidense «subrayan el litigio presentado por la administración sobre Assad, tratando de incitar a Rusia a retirarle su apoyo: que, aunque él afirme estar en guerra contra los terroristas islamistas, mantiene una relación de simbiosis con el Estado Islámico, lo cual le ha permitido aferrarse al poder».

Los 4 elementos fundamentales de la política siria de Obama siguen siendo los mismos hoy en día:
su insistencia en la salida de Assad;
que no es posible ninguna coalición con Rusia contra el Estado Islámico;
que Turquía sigue siendo un aliado sólido en la guerra contra el terrorismo
y que realmente existe una fuerza de oposición moderada significativa con respaldo de Estados Unidos.

Los atentados perpetrados en París el 13 de noviembre de 2015, con saldo de 130 víctimas, no han modificado el discurso oficial de la Casa Blanca, aunque varios dirigentes europeos, incluyendo a Francois Hollande, han reclamado una mayor cooperación con Rusia y han estado de acuerdo en coordinar más estrechamente sus acciones con la aviación rusa. También hay discusiones sobre la necesidad de mostrar mayor flexibilidad en cuanto al calendario de salida de Assad del poder.

El 24 de noviembre, el [presidente francés] Hollande viajó a Washington DC para discutir cómo deberían colaborar Francia y Estados Unidos para luchar contra Daesh. Durante una conferencia de prensa conjunta en la Casa Blanca, Obama dijo que él y Hollande habían estado de acuerdo en que «los bombardeos rusos contra la oposición moderada sólo sirven para sostener el régimen brutal de Assad ayudándolo a fortalecer el ascenso» del Estado Islámico. Hollande no llegó tan lejos, pero dijo que un proceso diplomático en Viena «conducirá a la salida de Assad… Se requiere unidad en el gobierno». La conferencia de prensa no logró resolver el principal obstáculo existente entre ellos [Obama y Hollande] en lo tocante a Erdogan. Obama apoyó el derecho de Turquía a defender sus fronteras. Hollande dijo que es urgente que Turquía tome las medidas necesarias contra los terroristas.

El consejero de los jefes de estado mayor me dijo que el principal objetivo del viaje de Hollande a Washington era convencer a Obama de unirse a la ONU en una declaración de guerra contra Daesh. Obama se negó. Los europeos no se unieron para hacer una declaración de ese tipo en el seno de la OTAN, siendo Turquía miembro de esa alianza militar. «El problema es Turquía», dijo el consejero de los jefes de estado mayor.

Naturalmente, Assad no acepta que un grupo de dirigentes extranjeros pueda decidir su futuro. Imad Mustafa, actualmente embajador de Siria en China, era rector de la facultad de la Universidad de Damasco en materia de tecnologías de la información y consejero cercano de Assad cuando fue nombrado embajador de Siria en Estados Unidos, cargo que ocupó durante 7 años. Mustafa es conocido como una personalidad que sigue siendo cercana a Assad y se puede confiar en él para interpretar su pensamiento [de Assad]. Me dijo que, para Assad, abandonar el poder equivalía a capitular ante «grupos terroristas armados» y que los ministros de un gobierno de unión nacional –tal y como lo proponen los europeos– serían considerados como deudores de las potencias extranjeras que los nombrasen. Esas potencias podrían recordar entonces al nuevo presidente «que ellas podrían reemplazarlo tan fácilmente como antes lo hicieron con su predecesor (…) Assad tiene ese deber para con su pueblo: él no puede irse porque quienes están pidiendo su salida son los enemigos históricos de Siria».

Mustafa también abordó el caso de China, un aliado de Assad que aparentemente ha previsto asignar 30 000 millones de dólares a la reconstrucción de Siria cuando termine la guerra. China también está preocupada por el Estado Islámico. «China considera la crisis siria según 3 perspectivas», dice Mustafa:
la legislación y la legitimidad internacional;
el posicionamiento estratégico mundial
y las actividades de los yihadista uigures, en la provincia del extremo oeste de Xinjiang.

Esta [provincia china] tiene fronteras con 8 países –Mongolia, Rusia, Kazajstán, Kirguistán, Tayikistán, Afganistán, Pakistán y la India– y, desde el punto de vista de China, sirve de pasarela al terrorismo mundial y dentro de China. Muchos combatientes uigures en Siria son conocidos como miembros del Movimiento Islámico del Turquestán oriental –una organización separatista, a menudo violenta, que pretende instalar un Estado islamista uigur en la provincia de Xinjiang. «El hecho que estén disponiendo de ayuda de la inteligencia turca para pasar de China hacia Siria atravesando Turquía ha provocado enorme tensión entre los servicios de inteligencia chinos y turcos», afirma Mustafa. «China está preocupada por el hecho que el papel de Turquía en el apoyo a los combatientes uigures en Siria podría extenderse en el futuro al apoyo de los proyectos de Turquía en el Xinjiang. Nosotros [los sirios] ya proveemos a la inteligencia china con información sobre los terroristas y las vías que utilizan para viajar hasta Siria».

Las preocupaciones de Mustafa han hallado eco en un analista de relaciones exteriores de Washington que ha seguido de cerca el tránsito de los yihadistas hasta Siria a través de Turquía. Este analista, a cuyas opiniones recurren regularmente personalidades de la cúpula del gobierno [estadounidense], me dijo que «Erdogan llevó uigures a Siria mediante transportes especiales mientras que su gobierno apoya la lucha [de los uigures] en China. Los terroristas uigures y los musulmanes birmanos que huyen hacia Tailandia obtienen pasaportes turcos y parten entonces por avión hacia Turquía, en tránsito hacia Siria». Agregó que desde China hacia Kazajstán también existía una verdadera red que organizaba el paso de los uigures, con un posible tránsito a través de Turquía –los estimados van desde varios cientos a varios miles al año– y de allí pasan al territorio bajo control del Estado Islámico en Siria. «La inteligencia de Estados Unidos no recibe información correcta sobre esas actividades porque quienes las conocen y están descontentos con la política no hablan con ella», señaló el analista. También dijo que no estaba claro si los responsables oficiales de la política hacia Siria en el Departamento de Estado y la Casa Blanca «estaban muy al corriente». La publicación especializada estadounidense IHS-Jane’s Defense Weeklyestimó en octubre que cerca de 5 000 voluntarios uigures decididos a luchar habían llegado a Turquía desde 2013, y que 2 000 de ellos habían entrado en Siria. Mustafa afirmó que él mismo tenía informes según los cuales cerca de 860 combatientes uigures están actualmente en Siria.

Las crecientes preocupaciones de China sobre el problema uigur y su vínculo con Siria y Daesh han sido fuente de trabajo para Christina Lin, una universitaria que estudia temas chinos desde hace una década, mientras trabajaba en el Pentágono en tiempos de Donald Rumsfeld. «Yo crecí en Taiwán y llegué al Pentágono siendo una crítica de China», me dijo Lin. «Acostumbraba a demonizar a los chinos como ideólogos, y están lejos de ser perfectos. Pero, al cabo de los años, al verlos abrirse y evolucionar, comencé a cambiar mi punto de vista. Yo considero a China como un socio potencial en diversos desafíos mundiales, particularmente en el Medio Oriente. Hay muchos lugares –Siria es uno de ellos– donde Estados Unidos y China deberían cooperar a favor de la seguridad regional y en materia de contraterrorismo.»

Chistina Lin me dijo que, varias semanas después, China y la India, ex enemigos de la guerra fría, que «se odiaban más que China y Estados Unidos, realizaron una serie de ejercicios conjuntos de contraterrorismo. Y hoy en día China y Rusia quieren cooperar ambas con Estados Unidos sobre los problemas de contraterrorismo». Desde el punto de vista chino, sugiere Lin, los militantes uigures que han llegado a Siria son entrenados por el Estado Islámico con técnicas de supervivencia destinadas a servirles de ayuda cuando regresen para realizar ataques terroristas en territorio chino. «Si Assad pierde», dice Lin en un artículo publicado en septiembre, «los combatientes yihadistas de la Chechenia rusa, del Xinjiang chino y de la Cachemira india volverán a su patria para continuar allí la yihad, con apoyo de una base de operaciones nueva y bien pertrechada en Siria, en pleno corazón del Medio Oriente.»

El general Dempsey y sus colegas del Estado Mayor Conjunto mantuvieron sus disensiones fuera de los canales burocráticos y así conservaron sus cargos. El general Michael Flynn no lo hizo. «Flynn se ganó la antipatía de la Casa Blanca al insistir en que se dijera la verdad sobre Siria», declaró Patrick Lang, un coronel retirado que ocupó durante cerca de una década las funciones de responsable civil de la DIA para el Medio Oriente. «Flynn pensaba que lo mejor era decir la verdad y ellos lo marginaron. Pero él no quería callarse.»

El propio Flynn me dijo que su problema iba más allá de Siria. «Yo estaba cambiando las cosas en la DIA –y no me limitaba a reinstalar las sillas en la cubierta del Titanic. Era una reforma radical. Yo tuve la impresión de que la dirección civil no quería oír la verdad. Eso me costó caro pero no me arrepiento.» En entrevista concedida recientemente aDer Spiegel, Flynn era categórico en cuanto a la entrada de Rusia en la guerra de Siria: «Tenemos que trabajar de manera constructiva con Rusia. Nos guste o no, Rusia tomó la decisión de intervenir militarmente. Están allí y eso cambió completamente la dinámica. Así que usted no puede decir que Rusia actúa mal y que tienen que regresar a su casa. Eso no sucederá. Miren las cosas de frente.»

En el Congreso de Estados Unidos son pocos los que comparten ese punto de vista. Una de las excepciones es Tulsi Gabbard, una representante demócrata de Hawái, miembro de la Comisión de la Cámara de Representantes sobre las fuerzas armadas. Como mayor de la Guardia Nacional, Tulsi Gabbard ha servido 2 veces en el Medio Oriente. En entrevista concedida a CNN en octubre declaró: «Estados Unidos y la CIA deberían poner fin a esa guerra ilegal y contraproducente destinada a derrocar el gobierno sirio de Assad y deberían concentrarse en la lucha contra (…) los grupos extremistas islamistas.»

El periodista le preguntó: «¿A usted no le preocupa que el régimen de Assad haya dado muestras de brutalidad, matando al menos 200 000 o quizás 300 000 ciudadanos de su propio pueblo?»

«Las cosas que se cuentan sobre Assad en este momento», respondió Gabbard, «son las mismas que se decían sobre Kadhafi, las mismas que se decían sobre Sadam Husein por parte de quienes se pronunciaban a favor de que Estados Unidos (…) derrocara esos regímenes (…) Si eso sucede en Siria, llegaremos a una situación donde habrá mucho más sufrimiento, mucha más persecución de minorías religiosas y de cristianos en Siria, y nuestro enemigo será mucho más fuerte.»

«O sea», agregó el periodista, «¿lo que usted dice es que la implicación militar rusa al nivel aéreo y la de Irán en tierra son, de hecho, un favor que se le hace a Estados Unidos?»

«Ellos están trabajando por la derrota de nuestro enemigo común», respondió T. Gabbard.

La propia Gabbard me dijo posteriormente que muchos de sus colegas en el Congreso, tanto demócratas como republicanos, le agradecieron en privado por haberse expresado de esa manera. «En el público hay mucha gente, incluso en el Congreso, que necesita que se le expliquen las cosas claramente», dijo Gabbard. «Pero es difícil, por tanto engaño que hay sobre lo que en realidad sucede. No se dice la verdad.»

No es usual ver a un político desafiar la política exterior de su propio partido dirigiéndose directamente a la prensa. Para alguien que está realmente al tanto de lo que pasa, que dispone de acceso a la información más confidencial, hablar tan abiertamente y de manera crítica puede significar el fin de su carrera. Una disensión bien informada puede transmitirse a través de una relación de confianza entre un periodista y personas bien informadas, pero eso implica invariablemente que no haya mención de nombres.

Sin embargo, la disensión existe. El consejero que trabajó durante mucho tiempo con el Mando Conjunto de Operaciones Especiales no pudo ocultar su desprecio cuando le pregunté su punto de vista sobre la política de Estados Unidos en Siria. «La solución en Siria está delante de nuestras narices», dijo. «La amenaza principal para nosotros es Daesh y todos –Estados Unidos, Rusia y China– tenemos que trabajar juntos. Bachar se quedará en el poder y cuando la situación en el país se haya estabilizado habrá una elección. No hay otra alternativa.»

El canal militar indirecto hacia Assad desapareció cuando Dempsey pasó a retiro, en septiembre [de 2015]. Su sucesor a la cabeza de los jefes de estado mayo, el general Joseph Dunford, compareció ante la Comisión del Senado para las Fuerzas Armadas en julio, 2 meses antes de asumir sus funciones. «Si ustedes quieren hablar de una nación que podría constituir una amenaza existencial para Estados Unidos, tengo que designar a Rusia», declaró Dunford. «Si observan ustedes su comportamiento, este es alarmante».

En octubre, como presidente de los jefes de estado mayor, Dunford negó los resultados de los bombardeos rusos en Siria, declarando ante la misma comisión que Rusia «no combate el Estado Islámico». Agregó que Estados Unidos debería «trabajar con sus socios turcos para garantizar la seguridad en la frontera norte de Siria» y «hacer todo lo que podamos para permitir a las verdaderas fuerzas de oposición sirias[entiéndase a los rebeldes “moderados”] combatir a los extremistas.».

Obama dispone ahora de un Pentágono más complaciente. Ya no habrá desafío indirecto de los dirigentes militares ante su política de desprecio hacia Assad o su respaldo a Erdogan. Dempsey y sus compañeros siguen asombrados ante el hecho que Obama continúa defendiendo a Erdogan, a pesar de las numerosas pruebas que la inteligencia estadounidense ha logrado acumular en contra del presidente turco. «Nosotros sabemos que ustedes trafican con los radicales en Siria», dijo el presidente al director de los servicios de inteligencia de Erdogan, en medio de una tensa reunión en la Casa Blanca. Los jefes del Estado Mayor Conjunto y la DIA han seguido informando a los dirigentes de Washington sobre la amenaza que representan los yihadistas en Siria y el respaldo que Turquía les aporta, mensaje que nunca ha sido escuchado. ¿Por qué?

NOTAS

[1] Referencia al Emirato Islámico, también designado como Daesh o con las EIIL, ISIS o ISIS. Nota de la Red Voltaire.

[2] A Bandar ben Sultan lo llamaban «Bandar Bush», por sus estrechos vínculos con la familia Bush (NdT.)

[3] Versión oficial y errónea ya que el avión ruso fue abatido al regreso de su misión [de bombardeo] sobre territorio sirio. NdT.

¿El pretexto perfecto? La OTAN admite la vulnerabilidad de sus fronteras

Las Fuerzas Armadas de muchos miembros clave de la alianza todavía sufren de “escasez crónica” y “aguda”.

 

Un grupo de especialistas militares de la OTAN ha preparado un informe en el que advierte sobre la vulnerabilidad de algunas de sus fronteras del este en el caso de que sufrieran una agresión por parte de Rusia, informa ‘Financial Times’.

El documento, que verá la luz este viernes, ha sido elaborado por seis expertos militares —entre ellos, el exsecretario general de la alianza, Jaap de Hoop Scheffer; el comandante supremo adjunto de sus fuerzas en Europa, Richard Shirreff; y el exministro de Defensa de Italia y presidente del Comité Militar de la OTAN, Giampaolo di Paola— y advierte sobre la “falta de progreso” a la hora de fortalecer a la alianza atlántica, decisión que la organización comenzó a planificar después de que comenzara el conflicto en Ucrania.

En particular, los autores de este estudio señalan que las Fuerzas Armadas de muchos de los países miembro que deberían tener un papel clave todavía sufren de “escasez crónica” y “aguda”, mientras que otros ni siquiera han logrado desarrollar sus sistemas de defensa de manera necesaria. Por ejemplo, de los 31 helicópteros Tiger de Alemania, apenas 10 están operativos, mientras que solo se pueden aprovechar 280 de los 406 vehículos blindados Marder.

‘Ni contigo, ni sin ti’

Moscú asume que la OTAN emplea “la amenaza de Rusia” como pretexto para desarrollar sus planes de fortalecimiento. En este sentido, el portavoz del Ministerio de Defensa ruso, el general Ígor Konashénkov, ha declarado que el hecho de que el director de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, James Clapper, considere que su país y China son sus principales amenazas está relacionado con la discusión sobre el presupuesto militar en el Congreso norteamericano.

El portavoz militar de Rusia ha destacado que “cada año sucede lo mismo” y ha insistido en que “es importante recordar que, desde mediados del siglo XX, la ‘amenaza rusa’ es la ‘más vendida’ por el Pentágono; no solo al Congreso de EE.UU., sino también a los aliados de la OTAN”, para terminar bromeando: “¿Qué harían sin nosotros?”.

La OTAN aumenta la presión sobre Rusia

“La OTAN, o dicho de otra forma, Washington y la Administración de Obama han decidido cuadruplicar sus fuerzas militares en las fronteras de Rusia. La última vez que hubo una fuerza militar semejante en esos lugares fue en 1941, cuando los nazis invadieron el país”, sostiene el el politólogo estadounidense Stephen Cohen.

actualidad.rt.com

Aviación rusa destruye 1589 objetivos de terroristas entre el 16 y el 24 de febrero. Sigue el avance sirio sobre Aleppo

Una fuente militar siria informó que la aviación militar rusa en cooperación con la siria realizó entre el 16 y el 24 del mes en curso 459 vuelos en los que logró destruir 1589 blancos de organizaciones terroristas en las provincias de Alepo, Latakia, Hama, Hassakeh, Deraa y Homs.

En las redadas se destruyeron 10 fortificaciones, tanques, vehículos artillados de los terroristas del Estado Islámico, además de la aniquilación de más de 50 terroristas suyos en la zona de Athraya en el campo este de Hama, dijo la fuente.

Agregó que las operaciones aéreas contra las posiciones del EI en el campo sureste de Homs causaron la eliminación de terroristas de esta organización con los morteros que usaban en Tloul al-Ramlat.

En el campo de Alepo, los aviones de combate destruyeron tres vehículos artillados y acabaron con 10 terroristas del EI en la zona de al-Bab al noreste de la ciudad de Alepo.

En el campo de Latakia, la aviación militar rusa destruyó un depósito de armas de los terroristas en el pueblo de Nahashba, y otro almacén de pertrechos bélicos en al-Ghariya al-Gharbiya en el campo noreste de Deraa.

A todo ello, el portavoz del Ministerio de Defensa ruso, Ígor Konashénkov reveló en una rueda de prensa que durante los últimos dos días, los aviones rusos realizaron 62 vuelos y contra 187 blancos de organizaciones terroristas en las provincias de Hama, Raqa, Alepo y Homs.

El alto militar ruso reafirmó que los terroristas del Estado Islámico y el Frente de al-Nousra son excluidos del acuerdo del cese del fuego.

Por otro lado dijo “desde el territorio turco hay ataques de artillería pesada contra los pueblos en la frontera”, exigiendo a las organizaciones internacionales dar su evaluación formal de “estos actos criminales de las fuerzas armadas turcas”.

El Ejército sirio arrebata al Estado Islámico una localidad clave en la ruta hacia Alepo

El pueblo de Khanasir se encuentra en el ‘camino de la vida’ de Alepo, a través del cual se suministran alimentos, combustible y otro material necesario a la ciudad.

Tras varios días de combates, el Ejército sirio ha conseguido retomar el control del pueblo de Khanasir de manos del Estado Islámico, ha informado a RIA Novosti una fuente militar siria.

Se trata de un punto clave en la carretera Asriya-Khanasir-Alepo, que es la única vía de suministro de los militares sirios a Alepo. Asimismo, es un “camino de la vida” a través del cual a la ciudad de suministran alimentos, combustible y otro material necesario.

En opinión de los militares sirios, al cortar la vía de suministro de Alepo, los terroristas contaban con ralentizar la ofensiva del Ejército sirio en el norte de la provincia de Alepo y en el oeste de la provincia de Raqa.

“El Ejército, gracias al apoyo de los destacamentos de milicias, ha logrado arrebatarle al EI Khanasir, con cuya conquista los combatientes interrumpieron el único camino a Alepo”, ha contado la fuente. La aviación y la artillería protegía los destacamentos de vanguardia.

No obstante, por el momento, el tráfico por la carretera Khanasir-Alepo todavía no se ha restablecido, ya que se mantiene el riesgo de que los terroristas contraataquen.

Ejército sirio toma localidad de Janasser

El Ejército sirio tomó el jueves el control de la estratégica ciudad de Janasser, al sureste de Alepo, dijeron fuentes militares a Al Manar.

El control de Janasser se produjo tras fuertes combates entre las unidades del Ejército sirio y los terroristas takfiris del EI.

El Ejército estuvo apoyado por las Fuerzas de Defensa Nacional y de la Liwa al Quds (la Brigada de Jerusalén), formada por voluntarios palestinos.

A principios del miércoles, el Ejército sirio tomó también Rasm al Nafel, cerca de Janasser.

Janasser estaba considerada como un bastión clave para los takfiris del EI porque la ciudad se encuentra junto a la carretera Izria-Janasser, que es la principal línea de suministros que une la ciudad de Alepo con el sur de la provincia.

La contraofensiva del Ejército se produjo poco después de que el EI tomara varias posiciones a lo largo de dicha carretera, bloqueando así los suministros militares.

El Ejército sirio y las fuerzas populares dieron muerte durante dicha contraofensiva al menos a 100 terroristas e hirieron a varias decenas más.

Además de Janasser, el Ejército y las Fuerzas de Defensa Nacional capturaron dos colinas importantes cercanas a dicha ciudad, las de Tal Siriatel y Talal al Sharguiya.

Las fuerzas gubernamentales tomaron también el pueblo de Shalala al Kabira después de violentos combates con los terroristas del EI, que habían capturado esta localidad el día anterior tras un feroz ataque.

El principal resultado de la toma de Janasser es que el Ejército se halla ahora a poca distancia de limpiar totalmente la carretera entre Janasser-Alepo, otra importante vía de comunicación en Alepo.

FFAA sirias recuperan el control sobre ruta vital para Alepo


Beirut (Sputnik) — Las tropas gubernamentales reestablecieron el control de la única arteria de abastecimiento de la ciudad siria Alepo, informó a RIA Novosti una fuente militar.

Anteriormente se comunicó que esta mañana los terroristas de Daesh, autodenominado Estado Islámico, cortaron un tramo de la carretera entre Ithriya y Khanaser.

“El Ejército recuperó el control del tramo Ithriya-Khanaser, sin embargo, la carretera sigue bloqueada”, dijo la fuente.

Explicó que “en el norte de Khanaser continúa el combate, y los terroristas pueden bombardear el camino desde allí”.

Según el militar, los yihadistas de Daesh, proscrito en Rusia y varios países más, minaron una parte de la carretera, pero los especialistas empezaron a desminar los lugares donde resulta posible esa labor.

Se trata de la única ruta para enviar provisiones al Ejército sirio en la provincia de Alepo y abastecer de alimentos, combustible y otros productos vitales a la ciudad homónima.

Al cortar esta carretera, los extremistas pretendieron frenar la ofensiva del Ejército sirio en el norte de la provincia de Alepo y en el oeste de la provincia de Al Raqa.

“Estados Unidos lleva a cabo una guerra indirecta contra sí mismo en Siria”

“Estados Unidos lleva a cabo una guerra indirecta contra sí mismo en Siria”, ya que varios grupos militares apoyados por Washington luchan entre sí, escribe Mike Giglio, el corresponsal del portal BuzzFeed en Oriente Medio, para quien “la confusión en la política sobre Siria afecta al campo de batalla”.

Giglio explica que Ahmed Othman, comandante de Furqa al Sultan Murad —que lucha contra el Ejército sirio—, le aseguró que la semana pasada su grupo fue atacado en la provincia de Alepo por kurdos sirios, una de las fuerzas más eficaces que combate contra el Estado Islámico.

“Es muy extraño, no puedo entenderlo”, indicó Ahmed, mientras el corresponsal señala que los grupos militares reciben apoyo de diversas agencias de EE.UU. Por ejemplo, Furqa al Sultan Murad consigue armas gracias al programa de la CIA, mientras que las Unidades de Protección Popular (YPG, por sus siglas en inglés), el brazo armado de los kurdos, obtiene parte de su arsenal y otro tipo de asistencia del Pentágono.

“Los estadounidenses deben detener al YPG y decirles: ‘Escuchen, están atacando a grupos a los que también apoyamos'”. Sin embargo, siguen contemplando la situación. No entiendo la política estadounidense”, continuó Othman.

El artículo reza que, desde el punto de vista de algunos analistas, este tipo de enfrentamientos entre diferentes grupos aliados de EE.UU. indica que el país norteamericano ha realizado graves errores de cálculo político. “El problema no es que se trate de una política tonta, sino que perdemos la influencia tan rápido ante Rusia que la gente ya no nos escucha”, comenta Andrew Tebler, un especialista sobre Siria del Instituto de Washington para Oriente Medio.

La historia de dos pueblos sirios asediados durante años por terroristas pero que nunca se rindieron

Los poblados sirios se negaron a vivir bajo el control de los islamistas durante más de tres años de asedio. Finalmente, fueron liberados semanas atrás.

Los pequeños pueblos sirios de Nubl y Zahra, que fueron sitiados durante 3 años y medio pero permanecieron leales al régimen sirio, no atrajeron la atención de los medios internacionales. Sin embargo, muchos habitantes chiitas de estas poblaciones se convirtieron en mártires: 100 de sus niños murieron de hambruna y fuego de artillería, publica ‘The Independent’.

Tres semanas atrás ambos pueblos fueron recapturados por el Ejército sirio, la Guardia Revolucionaria iraní y las milicias chiitas iraquíes. Sin embargo, la victoria largamente esperada costó un alto precio a la población.

Nubul y Zahra se encuentran en el norte de Siria, cerca de Alepo. Las banderas de Siria e Irán ahora flamean fuera de las mezquitas dañadas, “un poderoso símbolo de una alianza que llevó años de dolor”, escribe el periódico británico. En estos dos pueblos al menos 100 familias son sunitas que en 2012 se refugiaron con sus compatriotas chiitas porque se negaron a vivir bajo el control de los islamistas.

El comandante de policía Rakan Wanous contó que los terroristas del Frente al Nusra amenazaron con matar a todos y usar armas químicas. “Los que me amenazaban con frecuencia pertenecían a mi propia fuerza policial. […] Algunas llamadas [de amenazas] procedían de hijos de mis amigos”, contó Wanous al periodista de ‘The Independent’ Robert Fisk. De sus 15 oficiales, 5 se quedaron con él, y diez se pasaron al Frente al Nusra.

Nubl y Zahra fueron defendidos por sus propios milicianos leales al régimen contando con 5.000 hombres armados con fusiles y lanzacohetes. Los civiles quedaron atrapados en sus casas bajo un fuego permanente, y muchos de ellos ya no esperaban que el terror termine algún día.

Wanous revela que cuando comenzó el asedio, el gobierno sirio suministró a los aldeanos pan, harina y medicamentos, mientras que helicópteros dejaban municiones. Pero el 30 de junio de 2013 llegó un helicóptero y fue atacado con un cohete. El mismo se estrelló y murieron 17 personas a bordo. “Ese fue el último helicóptero que voló en nuestras aldeas”, contó Wanous.

Las autoridades afirman que al menos 50 civiles murieron de hambre en estos dos pueblos. Tampoco hubo medicamentos para curar heridas ni combustible ni electricidad. Así, durante más de tres años la gente esperó su destino. Aunque las aldeas fueron liberadas, la feroz lucha contra el terrorismo continúa. Para el Ejército sirio una de las ciudades estratégicas es Alepo. Su toma por las fuerzas del Gobierno podría ser un punto de inflexión en la guerra siria.

El Ejército Sirio Libre rechaza el cese del fuego sin la participación del Frente Al Nusra

Varios grupos que integran el grupo opositor el Ejército Sirio Libre se han negado a acordar una tregua con el Gobierno sirio y cesar el fuego sin la participación del Frente Al Nusra en este proceso.

Varios grupos que integran el Ejército Sirio Libre, que llevan a cabo una lucha armada contra las fuerzas del gobierno, se negaron a aceptar el acuerdo sobre el alto el fuego entre las partes en conflicto en Siria, que excluye al Frente al Nusra, informa la cadena de Líbano Al Mayadeen, cita TASS.

Las autoridades de Rusia y EE.UU. firmaron el lunes un acuerdo que establece el inicio del alto el fuego en Siria el 27 de febrero a las 00:00 (hora local). Sin embargo, organizaciones como el Estado Islámico y Frente al Nusra están excluidas del proceso por tratarse de terroristas.

El gobierno de Siria está dispuesto a cesar el fuego

El gobierno de Siria aceptó las condiciones del alto el fuego anunciado por Washington y Moscú, pero sus esfuerzos antiterroristas dirigidos contra el Estado Islámico, Al Qaeda y sus afiliados continuarán.

“Para garantizar que el cese de hostilidades comience con éxito en la fecha establecida, el sábado 27 de febrero, el gobierno sirio está dispuesto a continuar cooperando con Rusia para determinar las zonas y los grupos armados que entrarán en el alto el fuego”, reza el comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores.

Asimismo uno de los grupos de la oposición siria, el Alto Comité para las Negociaciones, aceptó de manera “condicional” el acuerdo del cese del fuego.

La oposición siria respetará el cese del fuego “durante dos semanas”

La oposición siria cree que una tregua provisional de “dos semanas” proporcionaría una oportunidad para determinar el compromiso de la otra parte respecto a la interrupción de las hostilidades.

La oposición de Siria ha declarado este miércoles que respetará el cese al fuego en el país “durante dos semanas”, informa AFP.

“El Alto Comité de Negociaciones cree que una tregua provisional de dos semanas proporcionaría una oportunidad para determinar el compromiso de la otra parte” respecto a la interrupción de las hostilidades, reza el comunicado de la oposición siria.

Este lunes, Rusia y EE.UU. firmaron un acuerdo que establece el inicio del alto el fuego en Siria a partir del 27 de febrero a las 00:00 (hora local). Los grupos terroristas como Estado Islámico y Frente Al Nusra están excluidos de este cese de las hostilidades.

Además, el presidente de Siria, Bashar al Assad, anunció el 22 de febrero que su país celebrará elecciones parlamentarias el próximo 13 de abril. Por primera vez en cinco años de conflicto, Gobierno y oposición podrían alcanzar algún acuerdo para cesar las hostilidades. Los últimos comicios de esta índole realizados en esa nación,  tuvieron lugar en el año 2012.

El Emirato Islámico apunta misiles químicos hacia el palacio presidencial sirio

El Emirato Islámico y miembros del Frente al-Nusra (la franquicia siria de al-Qaeda) están modificando misiles Scud obtenidos en Irak, trasladados a la localidad de Gharibe –en la provincia siria de Deir es-Zor– y modificados en las instalaciones del centro de administración de los campos petrolíferos de Jebissa. Estos misiles fueron trasladados después al edificio del centro agrícola de la ciudad siria de Raqqa.

Han trabajado en la modificación de esos misiles, el australiano Jonas Shelly, el británico Quint Frens y los estadounidenses Blair (alias «Abu Ahmed») y «Mitsou», bajo la supervisión y órdenes de Abdelrazzaq Issa el-Kahila (de Alepo) y de Bassam Rafdan.

La operación fue financiada por los sauditas Salibi Khaled Yunes, Fares Jueidan (militar con rango de oficial), Mahmud Dauahi el-Anazi y Turqui Jaddan Sarhan (alias «Abu el-Mghire»). El experto turco Cok Oktay supervisó la operación de armamento de los misiles con cabezas químicas.

Estos misiles fueron posteriormente transportados, a través de caminos no asfaltados, hasta la región de Qalamun, específicamente al sector de Jarajir e instalados apuntando a Damasco, la capital siria, esencialmente hacia el Palacio Presidencial, conforme a instrucciones impartidas por la organización terrorista Emirato Islámico, que ha asumido grandes gastos en los preparativos de esta operación tendiente a sembrar el pánico.

¿Cuáles son las ventajas para Siria del cese el fuego?

Un experto militar sirio ha señalado que aunque los grupos rebeldes iniciarán pronto un alto el fuego con el Ejército sirio, la tregua terminará en favor de Damasco, ya que las fuerzas gubernamentales han liberado en este último medio año la mayor parte de las regiones estratégicas del norte de Siria.

“Bajo las actuales condiciones en que la batalla del Este de Alepo se está aproximando a su fin, la implementación de un cese el fuego llevará a una victoria del Ejército en la provincia”, añadió el estratega militar, general de brigada Ali Maqsud, a Fars News el miércoles.

Él puso de relieve las ganancias del Ejército sirio en Alepo y dijo: “La carretera internacional que conecta Alepo con las provincias del Este, en especial Raqqa, ha sido recuperara por el Ejército, que ha tomado también la Planta de Energía Termal y otras 30 ciudades y pueblos que la rodean”.

De este modo, señaló, las tropas gubernamentales controlan ahora todas las regiones estratégicas de Alepo y el cese el fuego no puede ser de ninguna ayuda para los terroristas. El Ejército sirio y sus aliados capturaron precisamente el jueves la localidad estratégica de Janasser, en el sureste de Alepo, restableciendo su principal línea de suministros y cortando la del EI.

La victoria del Ejército sirio se concreta también en la incapacidad de los patrocinadores de los terroristas para hacer efectivos sus complots. No habrá una zona colchón ni una zona de exclusión aérea ni tampoco la ocasión de enviar más armas avanzadas a los grupos terroristas, tal como reclamaban Turquía y Arabia Saudí.

Peor aún es que el Frente al Nusra, la rama de Al Qaida en Siria, seguirá siendo atacada por rusos y sirios, a pesar de la irritación de Ankara y Riad y su títere, el grupo de Riad. Washington recibió presiones de Turquía y Arabia Saudí para librar a Al Qaida de estos ataques, pero el ministro ruso de Exteriores, Serguei Lavrov, rechazó tal petición y recordó a Kerry que Al Qaida es, según la versión oficial norteamericana, el grupo que derribó las Torres Gemelas de Nueva York en el 11-S. Difícil sería, pues, para el gobierno estadounidense justificar que Al Qaida no pueda ser atacada.

EEUU se ha negado también bajo presiones saudíes y turcas, a incluir al Yaish al Islam y Ahrar al Sham en la lista de organizaciones terroristas exceptuadas del cese el fuego, a pesar de las acciones de estos grupos y de que algunos de ellos están unidos de facto al Frente al Nusra en el campo de batalla. Sin embargo, los dos grupos han rechazado el cese el fuego, a pesar del hecho de que Kerry ha advertido que cualquier parte que lo hiciera pasaría a ser enemigo de EEUU.

De este modo, Rusia y EEUU podrían haber hallado un terreno común en la lucha contra los grupos terroristas. Recientemente, un think tank norteamericano señaló que Al Nusra era más peligrosa que el EI y estaba preparada para tomar las riendas del yihad global si el EI era derrotado. Washington, por su parte, está preparándose para un nuevo combate contra el EI en Libia y es consciente que sin el apoyo de Rusia e Irán a la lucha contra esta organización, nada podrá impedir su progresión por el mundo.

De este modo, el Ejército sirio podrá continuar la guerra contra sus dos enemigos más poderosos: el Frente al Nusra y el EI. La derrota de estos últimos llevará a un predominio total sobre el terreno del Ejército sirio. Los grupos rebeldes que estarán incluidos en el acuerdo, si es que hay alguno, tienen poco control sobre la situación. Recientemente, el opositor moderado Haizam Manna dijo que el grupo de Riad y los grupos armados vinculados al mismo controlan un 5% de la superficie de Siria, es decir, que son prácticamente irrelevantes.

Los grupos kurdos y sus aliados de las Fuerzas Democráticas Sirias, vinculadas a Manna, están compuestas por personas de diferentes orígenes étnicos y religiosos y están dispuestos a cooperar con el Ejército sirio y se oponen a los grupos terroristas y a las políticas de Arabia Saudí y Turquía. Esta oposición, más representativa que el grupo de Riad, controlaría un 16% del territorio, casi todo en el noreste del país, según Manna.

Todo ello llevará a que la lucha en provincias como Idleb, Alepo o Hama, donde están implantados el Frente al Nusra y el EI, no se detenga. Los mismo cabe decir de Deir Ezzor y Raqqa. Sin embargo, el Ejército sirio habrá de ser cuidadoso en no llevar a cabo acciones que puedan suponer una violación del cese el fuego para lo cual es previsible que consulte con la sala de observación del mismo creada en la base rusa de Hamaimam, en Latakia, antes de llevar a cabo cualquier operación. El acuerdo permite, sin embargo, la realización de acciones de autodefensa.

El acuerdo de cese el fuego servirá también para poner en práctica nuevos acuerdos de reconciliación en varias partes del país y permitirá a muchos sirios que se habían embarcado en la vía de la oposición armada regresar a sus hogares sentando así las bases para un final progresivo del conflicto.

ELESPIADIGITAL.COM

Arabia Saudita despliega tropas en Turquía para realizar ataques aéreos en Siria

Esta movilización de aviones de combate saudíes en territorio turco que comenzará este viernes será el primero en la historia del país.

 

Alrededor de 30 militares de la Fuerza Aérea de Arabia Saudita y un cargamento con equipamiento militar han llegado a bordo de dos aviones C-130 a la base aérea de Incirlik, ubicada al sur de Turquía, para preparar una campaña aérea conjunta con Estados Unidos en Siria, informa el periódico turco ‘Daily Dabah’.

Además, el canciller turco, Mevlut Cavusoglu, ha declarado que espera que cuatro aviones de combate saudíes, que supuestamente participarán en una campaña aérea contra el movimiento yihadista del Estado Islámico en territorio sirio, también aterricen en las mismas instalaciones militares este viernes.

La instalación militar conjunta de la Fuerza Aérea turca y de EE.UU. está ubicada junto a la ciudad de Adana (en el sur del país). El despliegue de aviones de combate de Arabia Saudita en Turquía sería el primero en la historia del país, mientras que la base de Incirlik ya alberga aviones pertenecientes a Estados Unidos, Reino Unido y Francia; todos ellos, supuestamente destinados a realizar ataques aéreos contra los terroristas del EI en Irak y Siria.

¿Se va a producir una operación terrestre en Siria?

Turquía, Arabia Saudita, Baréin y Emiratos Árabes Unidos (EAU) ya han expresado su disposición para enviar tropas a Siria y luchar contra el terrorismo. El pasado 4 de febrero, un portavoz de las Fuerzas Armadas saudíes afirmó que, si su país recibe una solicitud de la coalición internacional liderada por Estados Unidos, está dispuesto a ejecutar operaciones terrestres contra el grupo terrorista Estado Islámico (EI) en Siria. Por su parte, Catar también ha manifestado que se uniría a esas misiones en territorio sirio. Asimismo, el 13 de febrero el canciller turco declaró: “Si hay una estrategia común, Turquía y Arabia Saudita podrían lanzar una operación terrestre”.

La columnista política Marwa Osman comenta que Turquía quiere desplegar sus tropas en Siria porque el Ejército sirio ha logrado avances significativos en Alepo y Ankara busca derrocar a Bashar al Assad. Osman también opina que la idea turca y de Arabia Saudita de, primero, derrocar al líder sirio y, después, derrotar al Estado Islámico es “una tontería absoluta”, debido a que el Ejército del país es “la única fuerza terrestre” que está luchando contra los yihadistas.

 

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