Las armas del Estado Islámico acaban en manos africanas

Publicado: diciembre 13, 2016 en 1- NEWS
Un miliciano libio combate desde un tejado a los miembros del Estado Islámico en Sirte (Libia). HANI AMARA

Expertos encuentran en el Sahel una partida de AK47 procedentes del grupo yihadista

  • MARÍA RODRÍGUEZ
  • Bamako (Mali)

12/12/2016 02:28

El extenso desierto del Sáhara es testigo desde hace décadas de la circulación de las armas que sostienen los conflictos de esta región del planeta. Allí transitan armas fabricadas en muchos rincones del globo: desde Rusia, a Polonia, Bélgica, Francia, Sudán, Corea del Norte, China o Irak, entre otros. La mayoría son restos de stock antiguos que están documentados como comunes en la zona. Sin embargo, desde hace poco hay una nueva serie de armas que está en uso entre los grupos yihadistas en el sur del Sahel y que, según Conflict Armament Research (CAR), serían las también utilizadas por el Estado Islámico en Siria.

El pasado mes de noviembre, esta organización basada en Londres, publicó un informe en el que buscada identificar el tipo de armas provenientes de Libia, que han proliferado en los conflictos regionales tras la revolución que vivió este país en 2011, identificar el material militar ilícito circulando en la región del Sahel e identificar los grupos y redes implicadas. Entre los resultados obtenidos hubo unas cuantas sorpresas y entre ellas “un lote común de armas de pequeño calibre diferentes de todas las que habían sido precedentemente documentadas en la subregión“.

La aparición de este lote de armas por primera vez en los países del Sahel consta en agosto de 2015, cuando el grupo yihadista Al-Mourabitoun junto al Frente de Liberación de Macina (FLM) un grupo armado que actúa en el centro de Mali, atacaron el hotel Byblos, en Sévaré (Mali). Al-Mourabitoun es un grupo yihadista ligado a Al Qaeda que surgió en 2013 y que, desde mediados de 2015 ha sido el responsable de la serie de ataques a hoteles internacionales: en marzo y noviembre de 2015 en Bamako (Mali), en enero de 2016 en Uagadugú (Burkina Faso) y en marzo de 2016 en Grand-Bassam (Costa de Marfil).

Según la investigación que ha llevado a cabo CAR entre 2015 y principios de 2016, en todos esos ataques (menos el realizado contra La Terrasse en Bamako en marzo de 2015) se utilizó, entre otras armas, una similar: un fusil de asalto de tipo AK y modelo 56-1. Todas se fabricaron en China en el 2011 por la fábrica 26, son “más recientes que la mayoría de los fusiles clasificados en la región” y presentan el mismo número de serie -560- que los fusiles tomados por las fuerzas kurdas del YPG (Unidades de Protección Popular) tras luchar contra combatientes del Estado Islámico. Más concretamente, CAR habría clasificado dos de estos fusiles en enero de 2015 en Kobane (Siria).

“Esta correspondencia entre los números de serie sugiere que, en un primer momento, China podría haber transferido todos los fusiles de tipo 56-1 utilizados en los ataques mencionados a un solo usuario final, debidamente autorizado, y que los combatientes yihadistas responsables de los ataques en África del Oeste compartirían al menos una fuente común de aprovisionamiento con las fuerzas del Estado Islámico en Siria“, señala el informe, incluso si estos ataques son reivindicados por aliados a Al Qaeda y no al Estado Islámico.

Sin embargo, hasta el momento el gobierno chino no ha respondido a las demandas de trazado concernientes a estos fusiles solicitadas por CAR y Naciones Unidas, aunque sí ha negado cualquier suministro de armas chinas en Libia desde 2011, año en que se impuso el embargo de armas a este país.

Este dato revela que estos fusiles no provendrían de Libia, a pesar de que este país ha sido desde hace 40 años un centro de proliferación de armas hacia la región y que desde finales de 2014 es conocida la afluencia de combatientes extranjeros fieles al Estado Islámico en la región de Syrte. Así, según señala CAR a EL MUNDO, “hasta donde nosotros sabemos, por ahora ningún observador ni los investigadores de CAR, los periodistas y el Grupo de expertos de Naciones Unidas encargado de vigilar la aplicación del embargo, ha observado fusiles de este lote de producción en Libia“.

Por otro lado, en este tipo de fusil encontrado tras los diferentes ataques a los hoteles se ha observado que los códigos que indican normalmente el fabricante y el año de fabricación habían sido “deliberadamente” borrados. “Podemos suponer que el motivo de borrar los marcados de un arma sea para ocultar el origen y entorpecer los esfuerzos que indiquen su modo de aprovisionamiento”, indican desde CAR a EL MUNDO.

La organización también plantea otra hipótesis para explicar la aparición de estas armas entre los grupos yihadistas del Sahel. “Durante la ocupación del norte de Mali por los grupos yihadistas en 2012-2013, los combatientes extranjeros han estado presentes en los grupos armados. No podemos excluir la posibilidad de que la presencia de fusiles del mismo lote de producción en las manos de elementos del Estado Islámico en Kobane y en las manos de los autores de los ataques en África del Oeste se explica por el movimiento de combatientes individuales entre las dos regiones y grupos, más que un tráfico metódico de armas a los dos grupos. Nuestras investigaciones continúan sobre esta cuestión”.

ELMUNDO.ES

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