CSIS, los cruzados del petróleo

Publicado: febrero 7, 2017 en 1- NEWS

Red Voltaire

Creado en 1962 por iniciativa del director de Investigaciones de la CIA, el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), de Washington, no tardó en convertirse en el instituto predilecto de los analistas de la Guerra Fría agrupados alrededor de Henry Kissinger y Zbigniew Brzezinski.

En los años 80, Ronald Reagan reclutó allí a sus principales asesores para la Defensa y, a principios de los años 90, fue en ese mismo lugar que Bush padre encontró a Dick Cheney, ministro de Defensa durante su mandato. Multiplicando los análisis sobre la venidera crisis energética, el CSIS ha evolucionado durante los últimos años, bajo la presidencia del senador Sam Nunn, para centrar su atención en la lucha contra el surgimiento de poderes nucleares, las estrategias petroleras y la guerra de las civilizaciones.

En 1962, Ray S. Cline, que acababa de ser nombrado director adjunto de la CIA, favorecido así por los movimientos que sancionaban el fiasco de Bahía de Cochinos, decidió crear un instituto superior de estudios estratégicos tanto para reclutar expertos como para dirigir los trabajos en curso.

Ray S. Cline había sido agente del OSS durante la Segunda Guerra Mundial, luego analista de la guerra de Corea, agente de enlace entre los servicios norteamericanos y británicos, y finalmente jefe del puesto de la CIA en Formosa (1958-1962). Creó entonces la Liga Anticomunista de los Pueblos de Asia y la Academia de Cuadros de la Guerra Política en Taiwán [1].

A lo largo de su carrera se opuso a todo tipo de organización de la Agencia que mezclara la obtención de información con su análisis y las acciones que se desprendían de las mismas. Desarrolló en la CIA una dirección de Información cuyo objetivo era el tratamiento de los datos, la identificación de las zonas sin cobertura, la redacción de informes y su envío a quienes era debido. Fue precisamente en este marco que creó el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (Center for Strategic and International Studies – CSIS).

Para ello se apoyó en el almirante retirado Arleigh Burke, padre del programa Polaris, y en un historiador, David M. Abshire. Juntos, fundaron el Centro el 4 de septiembre de 1962 en la universidad jesuita de Georgetown, en Washington, para el que contratan como director permanente a Richard V. Allen.

Con el apoyo de la Relm-Earhart Foundation, el CSIS organiza una primera conferencia sobre cuestiones de seguridad nacional y economía con una treintena de oradores, entre quienes se encuentra el joven profesor de Harvard, Henry Kissinger. Se les une James R. Schlesinger (futuro director de la CIA y secretario de Defensa), el economista Murray Weidenbaum (futuro presidente del Consejo de la OCDE) y Donald Rumsfeld (entonces representante por Illinois en el Congreso).

En 1966 el Centro presenta sus análisis en cuanto al divorcio chino-soviético en la Cámara de Representantes.

En 1968 el CSIS se compromete políticamente. Richard V. Allen se convierte en el asesor de la campaña del candidato Richard Nixon para asuntos de política exterior y luego forma parte del Consejo de Seguridad Nacional. David M. Abshire pasa a ser asistente del secretario de Estado para las relaciones con el Congreso. En 1973 organizan una campaña para sensibilizar a la opinión pública en cuanto a las cuestiones energéticas para lo que producen un documental con los estudios Hanna-Barbera difundido a 40 millones de espectadores. A partir de esto el senador Hubert Humphrey logra que se vote la construcción de un oleoducto en Alaska.

En 1974 el presidente Gerald R. Ford le confía a una comisión independiente la redacción de una propuesta de una reforma de las instituciones gubernamentales dedicadas a la política exterior [2]. Entre otros, nombra para formar parte de la misma a David M. Abshire, que traba conocimiento con Anne L. Armstrong, quien se convierte en presidente del Comité Ejecutivo del CSIS.

Posteriormente, Gerald Ford nombra a Abshire al frente del sistema de propaganda radial hacia los países del Este. El CSIS crea entonces un grupo de trabajo alrededor de Frank Stanton, presidente de la CBS cuyas propuestas son aceptadas para reformar la public diplomacy (propaganda). Mientras tanto, Anne Armstrong es nombrada embajadora en Londres.

Bajo la administración Carter, el CSIS organiza audiencias en el Congreso para revelar la magnitud del genocidio camboyano. Produce también un asombroso documental sobre un atentado terrorista en Manhattan.

El CSIS muestra su satisfacción con la elección de Ronald Reagan [3]. Richard V. Allen, quien fuera uno de los más allegados asesores de este durante la campaña, se convierte en consejero de Seguridad Nacional y David M. Abshire es nombrado embajador en la OTAN. En cuanto a Anne Armstrong, preside el Comité Consultivo de Inteligencia en el Extranjero.

El representante del estado de Wyoming (EEUU), Richard B. Cheney, pasa a formar parte del Centro donde preside un grupo de estudios sobre la Gran Estrategia. Es el momento en que llegan el politólogo Zbigniew Brzezinski, el estratega Edward N. Luttwak, y los periodistas Arnaud de Borchgrave y Michael Ledeen. El Centro se convierte entonces en el lugar de elaboración de todo lo referente al control de armamentos alrededor del senador Sam Nunn, lo que da lugar a los acuerdos Nunn-Lugar con la URSS. Es también allí donde se elabora la reforma Goldwater-Nichols del Departamento de Defensa.

Durante veinticuatro años el Centro reclutó a profesores universitarios, produjo análisis y multiplicó las intervenciones en los medios de comunicación. Su financiamiento lo aseguraban las donaciones del banquero de extrema derecha Richard Mellon Scaife, del príncipe Turki bin Abdul Aziz, jefe de los servicios secretos saudíes y de la transnacional petrolera Mobil.

Sin embargo, el carácter marcadamente ideológico y bastante poco académico de sus trabajos, así como el apoyo sistemático brindado a la administración Reagan, dañaron la imagen de la universidad de Georgetown que decidió separarse del mismo. Así, en 1986 el CSIS se convierte en un think tank (centro de investigación, propaganda y divulgación de ideas, generalmente de carácter político) independiente, a lo que sigue un período incierto que se prolonga por varios años. En 1989 George H. Bush padre es electo para ocupar la Casa Blanca, nombra a Dick Cheney secretario de Defensa y este se rodea de expertos del CSIS. El think tank es provisionalmente decapitado.

De la Guerra Fría a la crisis energética

Retoma sus actividades cuando sus miembros abandonan sus funciones oficiales tras la elección de Bill Clinton. Se enfrasca en el acuerdo norteamericano de libre intercambio, luego, en 1995, lanza el tema de la lucha contra la proliferación de armas de destrucción masiva. La alianza con Arabia Saudita, que había sido sellada durante la Guerra Fría y consolidada durante la Guerra del Golfo, se desvanece poco a poco.

A medida que se aproxima la crisis energética [4], los partidarios del choque de las civilizaciones [5] pasan a integrar el Centro. Bernard Lewis, Samuel P. Huntington y Francis Fukuyama supervisan los trabajos. BP Amoco [6] , Exxon, y Chevron proponen su mecenazgo y el millonario japonés Kazuo Inamori, fundador del grupo Kyocera, y presidente y director general de la empresa de telecomunicaciones DDI, financia la creación de una Academia del Liderazgo, la AILA. Anthony H. Cordesman, especialista militar del Golfo, se hace cargo de la dirección de un programa de estrategia.

El CSIS vela sobre todo por el acercamiento atlántico. En 1997 organiza una vasta conferencia internacional nucleada por Zbigniew Brzezinski y Jacques Delors para la unidad europeo-estadounidense. Luego de los atentados del 11 de septiembre analiza el ascenso de lo que llama el antiamericanismo en Europa. Con el German Marshall Fund publica una declaración común Por la renovación de la asociación trasatlántica [7] para reafirmar los lazos entre la Unión Europea y la OTAN, y pedir que los Estados Unidos sean asociados a la elaboración del proyecto de Constitución europea.

En el año 2000, el CSIS, apoyado por Ted Turner, director de la CNN, instaura una red internacional de institutos atlantistas de estudios estratégicos para llevar a cabo investigaciones sobre la proliferación nuclear. El programa, llamado Iniciativa contra la Amenaza Nuclear (Nuclear Threat Initiative – NTI) es presidido por Sam Nunn e inspiró las recientes cumbres del G8.

 

Actualmente, el CSIS posee un capital de 25 millones de dólares. Dispone de un presupuesto anual de funcionamiento de 22 millones y emplea a 190 investigadores. Publica la revista trimestral Washington Quaterly, así como numerosas newsletters y libros. Además de la sede en Washington, donde son organizadas más de 600 conferencias anuales alrededor de Richard Fairbanks, tiene dos grupos locales en Texas: uno en Houston, nucleado por Robert Mosbacher (anteriormente presidido por Kenneth L. Lay, presidente y director general de Enron), y otro en Dallas, que se agrupa alrededor de Richard Cheney.
Para aumentar su prestigio, reúne dos veces al año a una veintena de millonarios en un Consejo Internacional presidido por Henry A. Kissinger [8].

 

El 9 de septiembre de 2002, el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales festejó sus cuarenta años, ocasión para la que se reunieron 850 personalidades en una cena de gala en Nueva York [9]. El evento fue conducido por John Hamre, S. Exc. el cardenal de Washington Theodore J. McCarrick, el senador Sam Nunn, David Abshire, Anne Armstrong y Henry Kissinger. El vicepresidente de los Estados Unidos, Dick Cheney, quien no pudo estar presente por razones de seguridad, intervino por videoconferencia desde su búnker subterráneo. El lobby conservador petrolero se encontraba presente en pleno.

NOTAS

[1] «La Liga Anticomunista Mundial, internacional del crimen», por Thierry Meyssan, Voltaire, 20 de enero de 2005.

[2] Commission on the Organization of the Government for the Conduct of Foreign Policy, presidida por el embajador antigaullisata Robert D. Murphy.

[3] «Ronald Reagan contre l’Empire du Mal», texto en francés, Voltaire, 7 de junio de 2004.

[4] «Le déplacement du pouvoir pétrolier» texto en francés, Voltaire du 10 mai 2004.

[5] «La guerra de civilizaciones», por Thierry Meyssan, Voltaire, 7 de diciembre de 2004.

[6] «BP-Amoco, coalition pétrolière anglo-saxonne», por Arthur Lepic, Voltaire, 10 de junio de 2004.

[7] «Renewing the Transatlantinc Partnership», por Madeleine K. Albright, Harold Brown, Zbigniew Brzezinski, Frank C. Carlucci, Warren Christopher, William S. Cohen, Robert Dole, Lawrence S. Eagleburger, Stuart E. Eizenstat, Alexander M. Haig Jr, Lee H. Hamilton, John J. Hamre, Carla A. Hills, Sam Nunn, Paul H. O’Neill, Charles S. Robb, William V. Roth Jr, James R. Schlesinger, 14 de mayo de 2003. Un resumen de este texto se encuentra disponible en nuestra sección Tribunes libres internationales.

[8] «Le retour d’Henry Kissinger» texto en francés, por Thierry Meyssan, Voltaire, 28 de noviembre de 2002.

[9] Miembros franceses del CSIS son Helène Ahrveiler, Bertrand Collomb y Christine Lagarde.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s