La Legión volverá a contar con una Unidad de Operaciones Especiales

El Jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra, Francisco javier Varela Salas pasa revista a las unidades de la Legión cuando desempeñaba el cargo de general jefe de la Brileg

El Jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra, Francisco javier Varela Salas pasa revista a las unidades de la Legión cuando desempeñaba el cargo de general jefe de la Brileg / RAFAEL GONZÁLEZ

 

 

La Legión recupera a los boinas verdes quince años después de su traumática integración dentro del Mando de Operaciones Especiales (MOE) con sede en Alicante. El nuevo Jefe de Estado Mayor del Ejército, Francisco Javier Varela, el que fuera entre los años 2009 y 2011 general jefe de la Brigada de la Legión Rey Alfonso XXI y último teniente coronel al frente de la Bandera de Operaciones Especiales de la Legión (BOEL), ya ha cursado las órdenes para que el Grupo de Operaciones Especiales Caballero Legionario Maderal Oleaga XIX recupere su identidad legionaria.

Dentro de las adaptaciones orgánicas del Ejército para el segundo semestre de este año se contempla que la BOEL vuelva a ser un cuerpo de adscripción legionaria. Según han confirmado fuentes de Defensa a este periódico, la recuperación de los boinas verdes se hará efectiva a partir de septiembre, lo que va a implicar una serie de cambios en la indumentaria y simbología: el uniforme específico de la Legión, con la boina y emblema propios de las unidades de operaciones especiales.

El distintivo de destino de brazo en todos los uniformes seguirá siendo el del MOE, pero se adoptará el antiguo distintivo de destino de bolsillo de la Bandera de Operaciones Especiales. La base de la BOEL será la de la Brigada de la Legión en Viator, si bien mantendrá la dependencia orgánica y funcional del Mando de Operaciones Especiales de Alicante. No se ha determinado aún la cifra de integrantes de una Bandera que el 1 de julio de 1998 se integraba en el Mando de Operaciones Especiales (MOE) y en junio de 2002 pasaba a ser Grupo de Operaciones Especiales una vez que se trasladaba a la alicantina Rabasa perdiendo su vinculación con la Legión, aunque manteniendo la denominación de Caballero Legionario Maderal Oleaga y su número XIX. La Bandera de Operaciones Especiales de la Legión dejó de ser una unidad adscrita a la Fuerza de Acción Rápida en el año 2002. Fue enviada a Alicante ya como Grupo de Operaciones Especiales y ahora va a recuperar su carácter legionario, su uniforme y su idiosincrasia, una identidad que convirtió a la BOEL en referente del Ejército al ser la primera en tener equipos de combate urbano, en formar a tiradores de elite y una de las que más innovaron en los procedimientos de operaciones especiales que hoy se siguen aplicando. Pocas reubicaciones de unidades han sido tan traumáticas para la Legión, como la que implicó la integración en el MOE tras la aplicación del nuevo plan de reorganización del Ejército, el Plan NORTE.

Con la creación de la BOEL en 1985 se había ampliado la capacidad de las unidades y se había elevado a la categoría de bandera (tipo batallón) con tres compañías de operaciones especiales (especialidades/instrucción, patrullas de combate y patrullas de reconocimiento profundo) y una de unidad de apoyo. El nivel de exigencia para entrar era muy elevado, con procesos similares a la de los cursos de mandos (9 meses).

En los años setenta se crearon las secciones de operaciones especiales de la Legión, grupos de elite surgidos para realizar operaciones helitransportadas de control sobre el Frente Polisario y los guerrilleros marroquíes. La creación de estas secciones en los Tercios Saharianos fue el inicio de las operaciones especiales dentro de la Legión. Se artículó una en cada bandera.

En 1975 existían ocho unidades. En 1981, el general Tomás Pallas Sierra las unificó y dotó de una estructura dentro de la Legión, creando la Unidad de Operaciones Especiales de la Legión (OUEL) que años más tarde con la especialización de los suboficiales, daría paso en 1985 (17 de mayo) a la creación de la Bandera de Operaciones Especiales de la Legión (BOEL) integrada en el Tercio Alejandro Farnesio IV ubicado en Ronda. Vio así la luz una bandera que había sido aspiración constante de las fuerzas legionarias durante años.

En 1996, once años después, quedaría integrada en la Fuerza de Acción Rápida sin perder dependencia administrativa del IV Tercio y se le daba el nombre de Maderal Oleaga, el último caballero legionario laureado, caído en combate durante la campaña de Ifni-Sáhara de 1958, con el número XIX correspondiente a la última Bandera de la Legión creada. Ha recibido diferentes denominaciones desde su génesis, primero como UOEL, después como BOEL y posteriormente como GOE y ha participado en numerosos ejercicios conjunto combinados y desplegado en operaciones internacionales en Bosnia-Herzegovina, Albania, Kosovo, Líbano y finalmente en Irak. En estos últimos quince años han mantenido parte de su espíritu legionario, además del emblema de la Legión sobre el fondo azul en el anverso de su guión, pero nunca fue lo mismo.

elalmeria.es

A Ucrania no le espera un arreglo pacífico: cuatro escenarios de la crisis en la región

alt

En los próximos años, en Ucrania es tan improbable una gran guerra como una solución política a la crisis en el país. A esta conclusión han llegado los autores del informe de la agencia rusa Política Exterior, citado por el diario ruso Kommersant.

El informe identifica cuatro escenarios posibles para la situación en Ucrania.

El primer escenario, denominado ‘Movimiento rutinario’, sugiere el mantenimiento del nivel actual de inestabilidad política en Ucrania con el apoyo de los Gobiernos occidentales. Al mismo tiempo, los líderes occidentales reconocen tácitamente la debilidad del presidente PetróPoroshenko, el fracaso de las reformas en el país y la creciente competencia entre las distintas fuerzas políticas. En este caso, una ofensiva a gran escala del Ejército ucraniano en el Donbás es poco probable, ya que la reanudación de las hostilidades conllevaría a una derrota para Kiev.

El segundo se titula ‘Kiev en el remolque’ y prevé una desestabilización política interna: protestas masivas en las calles, otro intento de un golpe de Estado y la reanudación de las hostilidades en el Donbás. En su forma más suave, la situación se convertirá en una confrontación entre el presidente y la Rada Suprema —Parlamento ucraniano— reelecta tras unos comicios parlamentarios anticipados.

En su versión más aguda, la desestabilización se manifestará en unas acciones masivas en las calles con la aplicación de la fuerza militar, así como la amenaza de un golpe de Estado y el colapso de las estructuras estatales. De este modo, una resolución pacífica en el Donbás queda completamente fuera del juego y aumenta el riesgo de reanudación de las hostilidades a gran escala. En este caso, Occidente puede llegar a ser rehén de su propia política exterior de inercia con respecto a Ucrania, se destaca en el documento.

El tercer escenario, ‘Colapso e indiferencia’, implica una reducción de la participación de Estados Unidos y la UE en los asuntos de Ucrania. “El acceso de Ucrania a la ayuda financiera occidental está limitado, las autoridades de Kiev se enfrentan a una amenaza inmediata de un nuevo desastre macroeconómico. En la prensa occidental y de los políticos suenan cada vez más críticas a Kiev por el fracaso de las reformas, una violencia política incontrolada y una gran influencia de los nacionalistas radicales”, dice el informe. En general, los círculos gobernantes de Ucrania pierden su principal fuente de fuerza que radica en el apoyo inequívoco de Occidente.

Según el cuarto escenario, ‘Amenaza de exclusión’, el régimen político en Kiev se mantiene estable, pero su apoyo en Occidente se reduce. Representantes de la OSCE, líderes de Alemania y Francia señalan públicamente que la posición de la parte ucraniana es contraria a sus obligaciones en virtud del Acuerdo de Minsk y dificulta el proceso de resolución pacífica en el Donbás.

En este escenario, las sanciones contra Rusia comienzan a separarse de la solución de la crisis en Ucrania en la mente de los líderes occidentales, expone el informe. No surgen condiciones para las elecciones anticipadas de la Rada y el presidente y las autoridades son capaces de mantener el control sobre todo el país. La influencia política de los grupos armados de derecha disminuye, al tiempo que la situación en el Donbás se estabiliza.

Asimismo, la resolución pacífica y el arreglo total del conflicto ucraniano no resulta posible por la siguiente razón: Rusia no quiere que Ucrania se consolide sobre una base pro-Occidente y anti-Rusia, mientras que Occidente no quiere que Ucrania se consolide sobre una base pro-Rusia, se resume en el documento.

El informe fue preparado por la agencia Política Exterior y editado por el administrador de la agencia, Andréi Sushentsov, y el investigador del Centro para los Problemas del Cáucaso y la Seguridad Regional Nikolái Siláev.

ELESPIADIGITAL.COM

El país latinoamericano donde “habrá todos los golpes de Estado que desee EE.UU.”

RT entrevistó al expresidente hondureño Manuel Zelaya sobre las próximas elecciones generales de esa nación centroamericana.

El país latinoamericano donde "habrá todos los golpes de Estado que desee EE.UU."

Un soldado en Tegucigalpa, Honduras, Junio de 19, 2017
Jorge Cabrera / Reuters

El próximo domingo 26 de noviembre habrá elecciones generales en Honduras, el corazón de Centroamérica. Un país que ha entrado en una espiral de violencia política desde el golpe de Estado ejecutado con apoyo estadounidense el 28 de junio de 2009.

Dos estadísticas dan cuenta de esa realidad. Honduras es considerado uno de los países latinoamericanos más peligrosos para el ejercicio del periodismo, con 70 comunicadores asesinados desde el año 2003, lo mismo que más de 120 activistas ambientales, desde 2010.

Analistas e investigadores independientes señalan al Gobierno como el principal responsable en las numerosas violaciones de los derechos humanos en el país.

No obstante, los opositores partidos Libertad y Refundación (LIBRE) e Innovación y Unidad (PINU-SD), conformaron la Alianza de Oposición Contra la Dictadura, que se enfila detrás de la candidatura de Salvador Nasralla para enfrentar al bipartidismo tradicional encarnado por las agrupaciones Liberal y Nacional.

En principio, el Partido Anti Corrupción (PAC) integró la alianza, pero una polémica decisión de la autoridad electoral hizo que ese partido ahora lleve candidato propio, al separarse de Nasralla, fundador de esa tolda política.

Con el panorama electoral por horizonte, RT entrevistó al derrocado expresidente Manuel ‘Mel’ Zelaya, actualmente diputado al Congreso y líder fundador del partido LIBRE.

Expresidente de Honduras, Manuel Zelaya en Tegucigalpa el 1 de diciembre de 2016. / Jorge Cabrera / Reuters

RT: ¿La Alianza Opositora puede esperar un resultado transparente en las elecciones de noviembre?

M.Z.: Las elecciones no son trasparentes. En Honduras está montado un fraude electoral horroroso desde el año 2009, cuando Estados Unidos ayudó a la derecha interna a asestar un duro golpe de Estado.

RT: Usted califica de dictadura al actual Gobierno hondureño. ¿Cuáles son sus razones?                       

M.Z.: Este es un Gobierno autoritario que no acepta la disidencia y persigue a la oposición. Es un Gobierno que ha venido cambiando todo el estamento legal hacia leyes tipo Colombia, Irak, o Afganistán (donde hay una abierta intervención estadounidense).

Este Gobierno violenta todos los derechos ciudadanos y colectivos, pero lo más grave es que guarda silencio ante la presencia de los escuadrones de la muerte. En Honduras se ha militarizado y se ha suprimido el debate nacional, porque el Gobierno controla el 99 % los medios de comunicación.

RT: ¿Por qué no optó a la presidencia de su país?

M.Z.: Porque participar como candidato sería legitimar un proceso de violación a la Constitución hondureña, ya que la reelección (a la que aspira el actual presidente Juan Orlando Hernández) es ilegal (según el artículo 239 de la Constitución de Honduras).

Además, porque el Gobierno no aceptó nuestra propuesta de realizar una consulta popular para que el pueblo hondureño legitimara o rechazara la reelección presidencial.

RT: ¿A qué se debe el apoyo a la candidatura de Salvador Nasralla?

M.Z.: La actual coyuntura política nos obligó a definir una estrategia de unidad. Hemos apostado por la unidad de varias fuerzas políticas frente al fraude y a la dictadura que se armó desde el golpe de Estado de 2009. Apoyamos a Salvador porque él tiene la popularidad para enfrentar esta campaña.

RT: ¿Ha sufrido presiones la Alianza Opositora hondureña?

M.Z.: Sí. Uno de los partidos de la alianza fue robado. Éramos tres partidos políticos, ahora quedamos solo dos.

El Tribunal Electoral expropió el Partido Anti Corrupción (PAC), se lo quitaron a Salvador Nasralla, su fundador, y se lo dieron a otra persona, una incondicional del actual Gobierno.

RT: El juicio que han iniciado para despojarlo de su residencia, ¿es también un ataque a la alianza?

M.Z.: Sí, pero además buscan intimidar y crear terror, cosa que no conseguirán.

RT:Si ustedes triunfan, ¿existen garantías de que no se repetirá un golpe de Estado como el que ejecutaron en su contra?

M.Z.: Honduras está controlado al cien por ciento por Estados Unidos. Quienes gobiernan este país se arrodillan ante el Comando Sur y las empresas trasnacionales. Eso intentaron hacerlo conmigo, pero no lo lograron, por eso me dieron un golpe de Estado y me sacaron. En Honduras habrá todos los golpes de Estado que convengan a Estados Unidos.

RT: Entonces ¿no hay esperanza?

M.Z.: El pueblo de Honduras no va retroceder y nosotros (la alianza opositora) tampoco.

 

Ernesto J. Navarro