Vean Caihong-5, dron gigante de fabricación china

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China probó con éxito su mayor avión no tripulado (dron) de fabricación nacional, Caihong-5, que ahora está listo para la producción en masa.

Según informó el domingo la televisión de China CGTN, este vehículo aéreo no tripulado tiene una envergadura de 21 metros y puede llevar una carga que puede pesar hasta una tonelada.

Caihong-5 es el más grande de la serie de drones chinos Caihong (arco iris) con un alcance máximo de 10.000 kilómetros y puede mantener un tiempo de vuelo de 60 horas.

Puede ser utilizado para operaciones de reconocimiento, vigilancia, patrulla, localización de objetivos y puede lanzar misiones de ataque. También es capaz de realizar operaciones civiles tales como llevar recursos y dar respuestas de emergencia.

Realizaremos más vuelos de prueba y podríamos agregar cambios finos para satisfacer las necesidades de varios clientes. Creemos que será un éxito en los mercados nacionales e internacionales”, señaló un responsable del proyecto dron Caihong-5.

“Realizaremos más vuelos de prueba y podríamos agregar cambios finos para satisfacer las necesidades de varios clientes. Creemos que será un éxito en los mercados nacionales e internacionales”, señaló un responsable del proyecto a la televisión.

Las pruebas de este gigante aparato aéreo se realiza mientras la Corporación de Ciencia e Industria Aeroespacial de China (CASIC), el principal fabricante de naves espaciales, cohetes y misiles del país, está desarrollando actualmente drones furtivos capaces de evadir radares y sistemas de defensa aérea.

Además, cabe añadir, que el dron militares chino Wing Loong II recibió a finales del mes de febrero el mayor encargo de un comprador extranjero. Este último con una extensión de más de 20 metros, es un avión no tripulado de mediana altitud y de larga duración con capacidades de reconocimiento y ataque, que alcanza los 340 kilómetros por hora y, en ocasiones, ha sido comparado con el estadounidense MQ-9 Reaper.

VIDEO DEL DRON

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Las opciones de EEUU en la posguerra siria y el papel de Israel

En la actualidad, Washington justifica la presencia de sus tropas en Siria por la lucha contra el terrorismo internacional. Sin embargo, según destacó recientemente el jefe de operaciones especiales de EEUU, el general Raymond Thomas, la caída definitiva de Daesh dejará al Pentágono sin argumentos para seguir violando la soberanía siria.

“Estamos operando en un país soberano, Siria. Los rusos, que los respaldan, ya les dijeron a los turcos que no son bienvenidos en Siria. No está muy lejos el día en que los rusos nos pregunten: ‘¿Qué hacen aún en Siria, EEUU?'”, explicó Thomas a los asistentes al Foro de Seguridad de Aspen.

El general reconoció, además, que la presencia de las tropas estadounidenses puede ser fácilmente cuestionada en términos de derecho internacional.

El experto en materia militar y jefe del centro de estudios Kassad, Borís Rozhin, opina que la decisión de quedarse o no en Siria no es algo que corresponda a los militares, sino a los políticos. Si la Administración estadounidense decide quedarse —y, probablemente, esa sea su intención— lo hará.

“Desde un punto de vista jurídico, EEUU, por supuesto, no tiene ninguna justificación para establecerse en el territorio de Siria, un país soberano. Por supuesto, ahora están utilizando la guerra contra Daesh como excusa para sus violaciones del derecho internacional, pero, tan pronto como termine la guerra, será imposible continuar haciéndolo”, compartió Rozhin, en declaraciones a la agencia FAN.

En ese caso, EEUU puede optar por dos caminos, opina el experto.

En primer lugar, Washington puede “actuar de acuerdo a la ley” y retirar sus tropas y bases militares del territorio de Siria, sin embargo, este desenlace es poco probable, considera Rozhin.

En segundo lugar, EEUU puede volver a la estrategia de desacreditación del Gobierno de Bashar Asad y así justificar su presencia en el país árabe bajo el pretexto de la defensa de los derechos humanos, por razones humanitarias, de seguridad regional o para ayudar al proceso de paz en el país.

En comparación con los tiempos de Barack Obama, los niveles de acusaciones infundadas contra el ‘régimen de Asad’ por parte de EEUU y sus aliados han disminuido. No obstante, asegura Rozhin, esto es solo la calma antes de la tormenta: en cuanto caiga el último bastión de Daesh, la campaña de desprestigio retomará niveles incluso más altos.

“Para empezar, creo que se organizará otra provocación con armas químicas. Después de eso, Trump dirá que Asad ha cruzado la línea roja y que ya no representa el Gobierno legítimo en Siria. Por lo tanto, ya no podrá señalar a las tropas estadounidenses qué hacer y dónde estar”, continúa Rozhin.

Lo más probable, concluye el especialista, es que EEUU intente mantener el control sobre el Kurdistán sirio, en el norte del país. La llamada ‘zona de responsabilidad’ en el sur, probablemente sea ocupada por tropas de Jordania, bajo la excusa de que Damasco es incapaz de vigilar los controles fronterizos con ese país.

De esta manera se habría repetido el guion de los Altos del Golán, un territorio originalmente sirio ocupado por Israel desde 1967, a pesar de que la comunidad internacional lo considera oficialmente un ‘territorio ocupado’.

Por qué a Israel no le interesa la paz en Siria

Tras la tregua alcanzada en el sur de Siria, Israel aún sigue resistiéndose a que la paz llegue a este país árabe. El periodista ruso Pável Vólkov analiza los motivos que pueden llevar al país hebreo a complicar la situación.

El 7 de julio, el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, anunció que expertos de Rusia, Estados Unidos y Jordania habían redactado un memorando para establecer una zona de distensión en el sudoeste de Siria.

Esta región, que incluye provincias como As Suwayda, Quneitra y Daraa, durante mucho tiempo ha sido un escollo para las negociaciones que buscaban establecer la paz en Siria, escribe el publicista ruso Pavel Vólkov en un artículo para el periódico Vzglyad.

Actualmente, las tropas de Asad controlan la mayor parte de la provincia de As Suwayda —que se encuentra en la frontera de Siria con Jordania—mientras que las fuerzas opositoras y los terroristas de Daesh y los del Frente al Nusra siguen en la provincia de Daraa —que comparte frontera con los Altos del Golán— y se niegan a deponer las armas y observar la tregua.

“No es difícil deducir que los enfrentamientos seguirán produciéndose en la zona de distensión situada cerca de los Altos del Golán”, una zona sensible para Israel, escribe.

El periodista presta especial atención al hecho de que durante mucho tiempo Israel no había participado en el arreglo de la situación en Siria, pero en cuanto Rusia y EEUU pudieron llegar a un acuerdo, las autoridades israelís aparecieron en escena y empezaron a crear problemas.

Así, el 16 de julio, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, se manifestó en contra del plan de tregua alcanzado por Rusia y EEUU.

Desde su punto de vista, el acuerdo ofrece a Irán la posibilidad de consolidar su presencia militar en la zona e incluso le da carta blanca para el establecimiento de un campo de operaciones desde el cual lanzar “la guerra santa” contra Tel Aviv.

Por su parte, el jefe del Comité de Asuntos Internacionales de la Cámara Alta del Parlamento ruso, Konstantín Kosachev, declaró en su página de Facebook que la resistencia de Tel Aviv no es razonable ya que el acuerdo logrado por ambas partes crea las condiciones necesarias para que algún día termine la guerra civil en Siria.

Además, el político apuntó al hecho de que Irán es un importante actor del proceso negociador sin el cual la situación en Siria no puede ser resuelta.

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Al Qaeda se impone a los opositores en la capital siria de Idlib

Miembros de la coalición ‘Jaish al Fateh’ en un control en la ciudad de Idlib. AMMAR ABDULLAHREUTERS

Un enfrentamiento entre facciones contrarias al presidente Bashar Asad ha dejado parte de la provincia noroccidental de Idlib, incluida su capital, en manos de la rama siria de Al Qaeda. A lo largo del fin de la semana pasada los enfrentamientos alcanzaron el paso fronterizo con Turquía de Bab al Hawa, y forzaron la firma de un delicado alto al fuego, favorable a los yihadistas, que amenaza con convertir toda la zona en blanco de nuevos ataques. En Idlib viven cerca de dos millones de personas, muchas desplazadas internas.

Los dos principales púgiles en este choque son dos ex aliados en la guerra contra el gobierno sirio: la Organización para la Liberación del Levante (conocida por sus siglas en árabe HTS), última encarnación de la red Al Qaeda en el país en guerra, y Ahrar al Sham, un grupo de corte salafista – ultraconservador – apoyado particularmente por Turquía y Qatar. El domingo pasado, el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos anunció que “Ahrar al Sham se retiró de la ciudad de Idlib, que ahora está bajo control de HTS”.

El repliegue de Ahrar al Sham fue resultado de la firma de una tregua el viernes, tras una semana de escaramuzas que, según varios recuentos, dejaron 92 muertos, incluidos quince civiles. Fue el mayor conflicto entre facciones desde el inicio de la guerra siria, en 2011. Domingo, mientras la bandera negra de Al Qaeda empezaba a copar los puestos de control de Idlib, los perdedores del pacto se desplazaban al sureste de Idlib, que seguirá en manos de Ahrar al Sham y otras brigadas del Ejército Libre de Siria (ELS).

La ruptura entre las dos milicias llegó a su punto álgido a mediados de semana. HTS acorraló a Ahrar al Sham en el paso de Bab al Hawa, por donde circulan la mayoría de bienes procedentes de Turquía. No contentos con ello, tras hacerse con él, los yihadistas arrebataron otro más, Jarbet al Juz, usado para transferir ayuda humanitaria. Durante su ofensiva relámpago, que les permitió tomar hasta 30 localidades, docenas de miembros de Ahrar al Sham desertaron a Al Qaeda, debilitando la primera.

El mayor temor ahora es la reacción turca. Si bien en el pasado, según numerosos testimonios, los miembros de Al Qaeda en Siria gozaron de cierta cobertura logística turca, la presente alianza estratégica Ankara – Moscú ha cambiado la ecuación. La consecuencia del refuerzo de HTS puede ir desde el cierre de fronteras, con el correspondiente perjuicio para la población, hasta una nueva fase de bombardeos rusos, que en el pasado destruyeron numerosas infraestructuras civiles y zonas residenciales.

La población civil fue la que, desde el principio, hizo la oposición más ruidosa al dominio yihadista. “Hay un rechazo amplio de la gente hacia HTS, porque representan el pensamiento de Al Qaeda”, explicó a este periódico, hace dos meses, un activista de Maarat al Numan, Abdelkader Lahib. Poblaciones de la provincia de Idlib como Saraquib y Atarib han albergado protestas callejeras contra la presencia de los yihadistas, quienes tratan de extender su dominio mediante la fuerza y el control de la economía.

El conflicto intestino en Idlib es síntoma de la difícil situación en que se encuentra la amalgama de milicias alzadas, en la que predominan las islamistas, después de su expulsión de Alepo, la segunda mayor ciudad de Siria, el pasado diciembre. La reciente decisión de EEUU de suspender el programa de la CIA de entrenamiento y equipación de rebeldes, visto como un gesto positivo hacia Rusia, ha supuesto un nuevo golpe para este frente, que no deja de perder terreno frente a Asad y sus aliados rusos e iraníes.

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