Archivos para agosto 6, 2017

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Thierry Meyssan

Comienza a concretarse la política del presidente Trump en el Gran Medio Oriente. Hasta ahora, Estados Unidos y sus aliados habían tratado de destruir los Estados de la región e imponer el caos, pero ahora están legitimando las alianzas contra los yihadistas. En los discursos, Irán, Siria y el Hezbollah siguen siendo los enemigos que habría que liquidar, pero en la práctica se han convertido en socios. Esta nueva situación podría permitir a los Estados de la región sacar a las transnacionales del juego político y lograr el restablecimiento de la paz.

De derecha a izquierda (sentido de la lectura de las imágenes en el mundo árabe), Bachar al-Assad, presidente de la República Árabe Siria; sayyed Hassan Nasrallah, secretario general del Hezbollah libanés; el general Mohammed Alí Jafari, comandante en jefe de los Guardianes de la Revolución iraníes; Michel Aoun, presidente del Líbano; y Haider al-Abadi, primer ministro de Irak, se ven convertidos de hecho en camaradas de armas contra los yihadistas.

Poco a poco, comienza a concretarse la política exterior del presidente Trump. En el Medio Oriente ampliado –o Gran Medio Oriente– Trump ha logrado, con ayuda de su consejero de seguridad nacional, el general H. R. McMaster, y de su director de la CIA, Mike Pompeo, poner fin a los programas secretos de ayuda a los yihadistas.

Contrariamente a lo que trata de dar a entender el Washington Post, aunque es cierto que esa decisión se tomó antes del encuentro que Trump sostuvo al margen del G20 con el presidente ruso Vladimir Putin, es importante el hecho que su adopción es también anterior a la preparación de la cumbre de Riad, celebrada a mediados de mayo. El objetivo de esa decisión no era arrodillarse ante el zar ruso, como afirma la clase política estadounidense, sino poner fin a la utilización del terrorismo, como Donald Trump había anunciado durante su campaña electoral.

Por supuesto, toda la prensa occidental se hizo eco de las insinuaciones del Washington Post. Si bien es posible imputar esto último al usual comportamiento de manada de los periodistas occidentales, se trata más probablemente de una nueva demostración del hecho que los grandes medios de difusión están en manos de los organizadores de la guerra que asola el Medio Oriente y de la confrontación con Rusia.

Las revelaciones provenientes de Bulgaria [1] sobre la existencia de una gran red de tráfico de armas, creada por el general estadounidense David Petraeus cuando era director de la CIA –en 2012– y posteriormente controlada por el propio Petraeus desde su oficina privada en el fondo de inversiones KKR, demuestran el enorme poder de los partidarios de la guerra.

Al menos 17 Estados han participado en esa operación, identificada como «Timber Sycamore», durante la cual Azerbaiyán garantizó el transporte de 28 000 toneladas de armas destinadas a los yihadistas mientras que Israel proporcionaba documentos falsos sobre la destinación final de todo ese armamento. Todo indica que David Petraeus y KKR actuaron con ayuda del secretario general adjunto de la ONU, el también estadounidense Jeffrey Feltman. Por supuesto, nadie será juzgado –ni en los países implicados, ni en el plano internacional– por haber participado en ese gigantesco tráfico de armas, cuyo volumen no tiene precedente en la historia.

Ya resulta más que evidente que, desde hace 4 años, los pueblos del Levante han estado luchando no sólo contra otros Estados sino, ante todo, contra un consorcio de transnacionales –o sea, una alianza de empresas privadas que incluye a los grandes medios de difusión internacionales– y varias potencias o Estados de nivel medio que, juntos, imparten órdenes a pequeños Estados, los que a su vez se encargan del trabajo sucio.

En todo caso, las dificultades que Donald Trump ha venido enfrentando para imponer su voluntad a la CIA y al Pentágono, así como la existencia misma de esa red paralela –de naturaleza simultáneamente pública (estatal) y privada– permiten entrever la complejidad de su tarea en el marco de un orden mundial que se halla bajo la nefasta influencia de intereses privados.

En un primer momento, y aunque se registraron varios incidentes, las fuerzas estadounidenses no han detenido la ofensiva de los ejércitos de Irak y Siria que tratan de restablecer la ruta de la seda.

La ofensiva que el Ejército Árabe Sirio emprendió con el Hezbollah, y en coordinación con el ejército libanés, en el jurd de Ersal [2] es el primer resultado visible de la nueva política de Washington. Aunque mantiene sus fuertes críticas contra la participación del Hezbollah en esa ofensiva, el primer ministro libanés Saad Hariri autorizó el ejército del Líbano, a pedido de Arabia Saudita, a participar en la operación. Es la primera vez que los ejércitos del Líbano y Siria y el Hezbollah actúan oficialmente de manera coordinada. Aunque mantiene su retórica contra Irán y el Hezbollah, Riad estimó que resulta más conveniente trabajar, al menos momentáneamente, junto al Hezbollah y priorizar la liquidación de los yihadistas.

El hecho es que esta guerra, concebida para destruir los Estados de la región, está arrojando un resultado exactamente inverso ya que está forjando la unidad entre las fuerzas iraníes, iraquíes, sirias y libaneses.

NOTAS

[1] «Armamento por miles de millones de dólares utilizado contra Siria», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 18 de julio de 2017.

[2] «Inicio de la batalla por el jurd de Ersal», Red Voltaire, 22 de julio de 2017.

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Rubén Ramos

El odio de las élites del poder de Estados Unidos hacia el pueblo de Venezuela viene de lejos. En el presente siglo, desde que a fines del anterior, el Comandante Hugo Chávez proclamara la segunda independencia de su país y restableciera la República que Bolívar legó a los pueblos que liberó.

Lo que esta nota quiere enfatizar es el recrudecimiento de ese odio en vísperas de la decisión histórica que tomará el pueblo originario de Venezuela para avanzar en la construcción del socialismo que anticipara la proclama de Chávez y su obra transformadora.

Aquí me ocuparé de las “sanciones” que Estados Unidos, el “gran hermano protector”, ha impuesto al pueblo de Venezuela como parte de su “derecho natural”.

UNO: Para empezar hay que decir que el tipo de “sanciones unilaterales” sólo las adopta Estados Unidos en contra de varios países del mundo. (Telesur, contabilizó 19 países en una reciente nota periodística Ver: Sanciones USA en el mundo)

DOS: El verdadero origen de las “sanciones” -unilaterales y multilaterales- no está, sin embargo, en la Cámara de Representantes de los Estados Unidos o en su Departamento del Tesoro. Está en ese apéndice que los “aliados” vencedores de la II GM crearon con el nombre de Consejo de Seguridad (CDS) en las entrañas mismas del necrosiado cuerpo de la ONU. Aquí incuban tanto las “sanciones multilaterales como las unilaterales”.

TRES: La imposición de las sanciones multilaterales es “prerrogativa” del propio sistema de las Naciones Unidas, de la Unión Europea y de la Mancomunidad Británica de Naciones que agrupa a todas las ex-colonias de Inglaterra que guardan actualmente el mismo grado de sumisión y obediencia a su “reyna” blanca, tal como ocurrió hace siglos.

CUATRO: Las “sanciones unilaterales” se aprueban en la Cámara de Representantes de los Estados Unidos.

Se imponen a través de la “Oficina de Control de Activos Extranjeros” del Departamento del Tesoro de Estados Unidos (OFAC por sus siglas en inglés).

La OFAC impone las sanciones utilizando a su antojo la llamada “ley Kingpin” (Foreing Narcotics Kingpin Designation Act-por sus siglas en inglés) aprobada en noviembre de 1999 por la Cámara de Representantes y promulgada por Bill Clinton en diciembre de ese año.

CINCO: La imposición de “sanciones” en aplicación de la “ley Kingpin” excede los límites para la que fue dada.

a) Estas “sanciones” se aplican sin que intermedie verificación o validación alguna de un juez competente. Son totalmente arbitrarias y violatorias de eso que en las “democracias” occidentales se llama división de poderes.

b) Su imposición franquea la acción persecutoria y punitiva de la Casa Blanca, del Departamento de Estado, de la Oficina del Fiscal General, del Departamento de Defensa y de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) contra los “sancionados” y sus gobiernos.

En este sentido, las sanciones a funcionarios del estado venezolano impuestas por la administración Trump, como antes por Obama, tienen como objetivo abrir las puertas para una intervención diplomático-militar sobre Venezuela. El terreno se viene preparando desde el 2008 en función de la “ley Kingpin” cuyos alcances son inaplicables a funcionarios de un Estado independiente.

Lo que EEUU pretende es legitimar su acción invasiva y destructora de los cimientos que sustentan la vida civilizada de un pueblo que ha optado por una alternativa de vida diametralmente opuesta al liberalismo capitalista que identifica a los Estados Unidos y a los demás Estados de Occidente.

SEIS: Al respecto y para que usted tenga una idea clara de cómo se conjugan la acción punitiva y terrorista de la ONU con la institucionalidad policiaca y terrorista del gobierno estadounidense esto es lo que se dice de la OFAC en su página web:

“La Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC) del Departamento de Hacienda de los Estados Unidos administra y aplica sanciones económicas y comerciales basadas en objetivos de política exterior y seguridad nacional de EE.UU. contra países y regímenes extranjeros objetivo, terroristas, narcotraficantes internacionales. A la proliferación de armas de destrucción masiva y a otras amenazas a la seguridad nacional, la política exterior o la economía de los Estados Unidos. OFAC actúa bajo las facultades presidenciales de emergencia nacional, así como la autoridad otorgada por la legislación específica, para imponer controles sobre las transacciones y congelar los activos bajo la jurisdicción de EE.UU. Muchas de las sanciones se basan en las Naciones Unidas y en otros mandatos internacionales, tienen un alcance multilateral e implican una estrecha cooperación con los gobiernos aliados (OFAC).

SIETE: Lo que usted acaba de leer advierte claramente la necesidad que tienen los pueblos y sus gobiernos progresistas de identificar la “autoridad” desde donde se imponen las “sanciones” y “con qué autoridad” lo hacen. Pero tan importante como esto es identificar su origen.

En este sentido no se puede soslayar la base legal que el sistema de Naciones Unidas otorga al Consejo de Seguridad en el capítulo VII artículo 39 de su Carta para que éste tome medidas de coacción cuando existen “actos de agresión” (contra el “gran hermano protector”); o “rupturas y amenazas a la paz” (canonizada por este mismo hermano e impuestas por el terror de sus invasiones, sus escudos de misiles, sus coaliciones para asesinar civiles y niños; sus atentados de falsa bandera; su bioterrorismo; sus emplazamientos nucleares).

OCHO: La existencia del CDS y de las instituciones financiero-monetaristas como el FMI y el BM hacen de la ONU el supra-organismo desde donde EEUU orquesta la perversa agresión que implica las “sanciones” económicas, políticas, militares  y culturales.

Con estas “sanciones” Estados Unidos se ha adjudicado el papel de “policía internacional” y cree tener el derecho de perseguir, intervenir y destruir Estados libres que defienden su soberanía e identidad.

NUEVE: Algo que no se puede perder de vista es que en la conversión de las “sanciones” en miedo y luego en pánico y terror juegan un papel de primer orden los medios de información y las “redes sociales” encargadas de minar cualquier atisbo de inteligencia. Los “analistas” a sueldo y los figuretis están a la orden de CNN y de otros medios incluyendo los alternativos.

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Miguel Ángel Barrios y Norberto Emmerich

La primera revolución industrial (Inglaterra, 1786) llevó cambios radicales a los medios de producción al incorporar instrumentos mecánicos de tracción (hidráulicos y a vapor), el telar mecánico y la locomotora.

Entre 1870 y 1914 se dio la segunda revolución industrial, en Inglaterra, Europa Occidental, Estados Unidos y Japón. Se desarrolló la electricidad, el radio transmisor, el automóvil y la combustión interna. La tercera revolución, de los elementos inteligentes, surgió en los últimos 30 años del siglo XX e impulsó la aviación, la era espacial, la energía atómica, la cibernética, los ordenadores personales, la tecnología de la información, la automatización de la producción e Internet.

La cuarta revolución industrial es descripta como la aplicación de Internet a los productos, mediante la digitalización, las TICs y los dispositivos inteligentes. Conecta redes, comunica máquinas, adapta los servicios al cliente en  cualquier parte del mundo. Es la era de la innovación que utiliza tecnología de última generación, transformando la forma de producir, distribuir y consumir bienes y servicios. Abarca la logística y el suministro de productos basados en impresión 3D, producción robotizada y el almacenamiento y distribución de drones.

En los próximos cinco años se perderán 7.1 millones de puestos de trabajo en las 15 economías más grandes del planeta y surgirán 2 millones de nuevas plazas. No es el fin del trabajo sino el cambio de las ocupaciones, con nacimientos y desapariciones.

Sin embargo a pesar de todo este desarrollo tecnológico asistimos a que el 1% de la población mundial posee el 99% de la riqueza y la brecha entre ricos y pobres, entre países y al interior de los países, se agranda.

Las áreas con más oportunidades de crecer serán las ciencias de la salud, la infraestructura, las ciencias de la información-matemáticas y la biotecnología.

En el apéndice del libro “La cuarta revolución industrial”, Klaus Schwab, fundador y director general del Foro Económico Mundial, analiza los cambios tecnológicos profundos de la cuarta revolución industrial. En términos de seguridad podemos mencionar:

  • Menor certeza sobre el control de los datos personales, empresarios, bancarios, de gobierno.
  • Aumento de los robos de identidad.
  • Escapismo, depresiones, encierros y adicciones.
  • Hostigamiento/acoso en línea, secuestros
  • Diseminación de información incorrecta o falsa, extorsión
  • Elaboración y comercio ilegal de perfiles individuales
  • Facilidad para desarrollar movimientos sociales en línea, como delincuencia organizada o grupos terroristas.
  • Piratería y amenaza a la seguridad comunitaria o global. Por ejemplo la red eléctrica o el sistema de satélites orbitales.
  • Un potencial “Pearl Harbor digital”: piratas o terroristas digitales paralizando la infraestructura, llevando a falta de  alimentos, combustible y energía durante períodos prolongados.
  • Ciberataques, delincuencia y sensación de vulnerabilidad, miedo, riesgo.
  • Riesgos de colapso (apagón total digital)
  • Crisis de confianza (a quién y cómo confiar los datos)
  • Alteración de las pólizas de seguros
  • Cambios legales, declaración financiera, riesgos
  • Menor claridad sobre el significado del empleo
  • Impresión de armamento en tecnología 3D y sus fallas
  • Guerra de robots en ejércitos, super-soldados, organizaciones terroristas, crimen organizado, policías y servicio penitenciario
  • Venta de órganos impresos en 3D y sus fallas
  • Venta de implantes médicos falsificados
  • Impresión falsificada de alimentos en 3D y sus fallas
  • Producción no regulada de partes del cuerpo, equipos médicos o alimentos, elaboración de prótesis no reguladas
  • Debates éticos derivados de la impresión de parte del cuerpo y órganos. ¿Quién controlara la capacidad de producirlo? ¿quién garantizará la calidad de los órganos?
  • Impacto sobre la agricultura por la impresión 3D de alimentos
  • Oportunidades para imprimir objetos con alto nivel de abuso
  • Disrupción importante en el comercio y en las fronteras, los controles de producción, las normas de consumo, las barreras comerciales, las patentes, los impuestos y otras restricciones estatales.
  • Espectáculos y juegos digitales ilegales interactivos con tecnología 7D

La próxima generación de ordenadores (entre ellos, el robot), cuyo diseño ha sido influido por la ciencia del cerebro, podrá razonar, predecir y reaccionar de la misma forma que la corteza cerebral humana pero sin profundizar su porcentaje de aprovechamiento.

Ya existe en España el primer prostíbulo de muñecas, en Japón y Dubai hay zoológicos interactivos 7D, en la Ciudad de México funciona el primer estacionamiento totalmente robotizado, en un aeropuerto de Nevada fue apresada una persona portando un arma fabricada con tecnología 3D, Rusia presentó el primer soldado robot, en China un niño fue herido por un robot doméstico que se salió de control.

Es un proceso acelerado que apenas empieza y muestra sus grandes campos de aplicación: servicios, industria, entretenimiento, guerra. La cuarta revolución industrial se trata de virtualidad aplicada, algo más lejos de lo que se preveía al final de la tercera revolución, cuando se suponía que la virtualidad sería el fin del camino.

Desde la Geopolítica de la Seguridad, entendemos que la 4RI es un retorno de lo físico, la aplicación de los avances de la 3RI a los productos de la 2RI. En términos de crimen, se trata de aportar nuevas formas audaces de hacer lo mismo. Los drones ayudarán a un mejor transporte de las mismas drogas; los robots impulsarán la cirugía y los implantes con la misma concepción intervencionista de salud (sin células madre); la producción mejorará la cantidad y calidad del mismo tipo de productos, sin perforar la lógica espacio-temporal existente; los entretenimientos expandirán las posibilidades visuales, táctiles e imaginativas, sin cambiar la matriz sensorial actual. Los servicios serán robotizados, pero serán básicamente los mismos servicios. No vemos una perforación dramática de las limitaciones espacio-temporales prevalecientes.