Los kurdos, el arma de desestabilización masiva de Washington en el Oriente Medio

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Sarah Abed

Como los Palestinos, los Kurdos aspiran a disponer de su propio estado. Sin embargo, desde la dislocación del Imperio Otomano, algunos de sus líderes han priorizado aliarse con potencias imperialistas más que con sus vecinos. Estos líderes —y las familias vinculadas a ellos— se han transformado en un comodín del imperialismo para desestabilizar el Oriente Medio. Intentaron instalar estados marionetas sucesivamente en Irán, Irak y Siria, es decir en las tierras de los que les habían acogido y protegido. Sarah Abed nos cuenta su historia.

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En 1917, la creación de Kurdistán, Armenia e Israel fue uno de los objetivos de guerra del presidente Woodrow Wilson. Después de haber ordenado el informe King-Crane para verificar la ubicación exacta de las poblaciones, proclamó la fundación del Kurdistán, aquí en rosa en el mapa, por el tratado de Sèvres (1920). El tratado reconocía también la posibilidad de que la zona rayada (hoy parte de Iraq) se uniera voluntariamente al Kurdistán por referéndum. Sin embargo, este estado nunca vio la luz y fue abrogado por el tratado de Lausanne. Este es el único territorio que los kurdos pueden reclamar con legitimidad.

Los hechos históricos de los Kurdos han despertado durante siglos el asombro y la perplejidad y han sido rara vez objeto de comentarios en los medios de comunicación de Occidente hasta recientemente. Desde la invasión de Irak y el conflicto abierto de Siria, tanto los medios de comunicación mainstream como los políticos norteamericanos han prestado un halo romántico a los Kurdos para justificar la narrativa intervencionista occidental en estos países. Desde que EEUU invadió Siria, EEUU e Israel han sostenido al Kurdistán semiautónomo, comprándoles Israel por valor de 3.84 billones de dólares en petróleo, un movimiento que podía tener ramificaciones geopolíticas y económicas para las dos partes [1].

En 2015, el Financial Times informó de que Israel había importado tanto como el 77% de su reserva en petróleo del “Kurdistán” en meses anteriores, adquiriendo unos 19 millones de barriles entre principios de mayo y el 11 de agosto. Durante este período, más de un tercio de todas las exportaciones de Irak del norte, embarcadas por el puerto turco de Ceyhan, fueron a parar a Israel, sumando transacciones del orden de casi 1 billón de dólares, según el informe que se apoyaba en “datos de embarque, fuentes comerciales y rastreo de petroleros por satélite”.

Las ventas son una muestra de la creciente asertividad del Kurdistán iraquí y de la consiguiente erosión de los lazos entre Erbil y Bagdad que desde hace tiempo alberga temores de que el objetivo último de los kurdos sea la plena independencia de Irak.

En 1966, el ministro de defensa iraquí Abd al-Aziz al-Uqayli acusó los kurdos de Irak de querer establecer un “segundo Israel” en Oriente Medio. También declaró que Occidente y Oriente están dando apoyo a los rebeldes para crear un nuevo estado de Israel en el norte de su territorio tal como lo hicieron en 1948 cuando fundaron Israel [2]. Sorprendentemente, la historia se repite en su relación actual —cuya existencia sólo se menciona de pasada por ambas partes por miedo a represalias.

Durante una gran parte del conflicto de Siria, varias milicias kurdas han llegado a contar entre los aliados más cercanos de la coalición norteamericana en el país, recibiendo cantidades masivas de armas y cargamentos de armas pesadas, así como entrenamiento por parte de miembros de la coalición [3]. Las milicias kurdas dominan también las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF), el grupo con respaldo norteamericano mejor conocido por liderar la ofensiva patrocinada por la coalición sobre Raqqa, la fortaleza de Daesh (ISIS). Las armas que EEUU ha proporcionado a los combatientes kurdos y árabes de la coalición contra el Estado Islámico incluyen artillería pesada, morteros, armas antitanques, vehículos blindados y equipamiento de ingeniería

En mayo, el presidente de EEUU, Donald Trump, aprobó armar a las milicias kurdas en Siria con armamento pesado, incluyendo morteros y ametralladoras [4]. Al mes de la aprobación de Trump, 348 camiones con asistencia militar fueron entregados al grupo, añadió Anadolu. Según los datos de la agencia de prensa, la lista de armas que el Pentágono entregará al grupo incluye 12.000 rifles Kalashnikov, 6.000 ametralladoras, 3.000 lanzagranadas y aproximadamente 1.000 armas antitanques de procedencia rusa o norteamericana.

Los envíos norteamericanos incluían 130 camiones, con 60 coches pasando el 5 de junio y 20 vehículos el 12 de junio, según Sputnik News[5].

El 17 de junio, Sputnik News informó que EEUU sigue proveyendo el Partido de Unión Democrática (PYD) en Siria con munición para combatir Daesh y había entregado 50 cargas de camión en un solo día, según informes de prensa turcos. Un poco antes, los camiones habían alcanzado la ciudad de al-Hasakah en Siria del noroeste.

Los lazos, tanto los históricos como los actuales, que unen los kurdos y los israelíes han reportado beneficios a ambas partes. En el pasado, Israel ha obtenido servicios de inteligencia y apoyo para miles de judíos que huían del Irak baazista. Los kurdos recibieron seguridad y ayuda humanitaria, así como vínculos con el mundo exterior, especialmente con EEUU. El primer reconocimiento oficial de que Jerusalén ha proporcionado ayuda a los kurdos data del 29 de septiembre de 1980, cuando el primer ministro Menachem Begin hizo saber que Israel había dado apoyo a los kurdos “durante su levantamiento contra los iraquíes de 1965 a 1975” y que EEUU estaba al corriente de este hecho. Begin añadió que Israel había enviado instructores y armas, pero no unidades militares.

Los kurdos son el mayor grupo nómada del mundo que ha permanecido sin estado desde el principio de los tiempos. Este hecho ha permitido a los poderes occidentales utilizar el desarraigo de los kurdos como herramienta para dividir, desestabilizar y conquistar Irak y Siria, donde los intereses coloniales apuestan fuerte por el petróleo y el gas.

La coalición de criminales de guerra dirigida por EEUU está usando elementos de la población kurda de Siria para lograr su objetivo de destruir el estado democrático no beligerante de Siria dirigido por su presidente popular democráticamente elegido, Bachar al-Assad [6]. Washington busca crear divisiones sectarias y étnicas en un país que, antes de la guerra iniciada por Occidente, no las tenía.

Sin embargo, los estudiosos del pueblo kurdo rechazan esta caracterización porque no encaja en su relato de los acontecimientos históricos, relato que les atribuye un estado en un punto concreto del tiempo. La mayoría de las fuentes demográficas estiman su población en 30 millones. Rechazan asimismo la idea de que son usados como peones [7].

Respondiendo a la pregunta de dónde la administración autonómica “trazaría la línea” sobre el apoyo de EEUU y de otras superpotencias, el colíder del Partido de Unión Democrática de los Kurdos Sirios (PYD), SalimMuslim Muhammad, afirmó “nuestra garantía es nuestra mentalidad. Depende de cuanto eduquemos y organicemos a nuestro pueblo. Si defendemos nuestros valores y nuestra ideología, las grandes potencias no nos pueden usar como peones” [8].

Tal vez ningún grupo humano de los tiempos modernos ha sido tan idealizado como los kurdos por la consciencia occidental. Retratados de manera consistente como “luchadores por la libertad” eternamente peleando por una tierra que les es negada, los kurdos han sido frecuentemente utilizados durante la historia por otros países e imperios como flecha sin llegar a ser nunca arco.

En el caso presente, los kurdos son utilizados por la OTAN e Israel para cumplir el propósito colonialista moderno de dividir grandes estados como Irak en pequeños estados para lograr metas geopolíticas. Cuando las naciones están divididas en pequeños estados, son fáciles de conquistar por entidades extranjeras. Es una jugada característica que las naciones imperialistas poderosas usan con el fin de colonizar naciones más pequeñas y menos influyentes. Los kurdos han sido manipulados a lo largo de la historia como títeres en esta estrategia de “divide y conquista” y se siguen dejando utilizar por poderes coloniales.

¿Oportunistas de extrema izquierda o auténticos revolucionarios?

En un artículo escrito en 2007, el analista de prensa senior del NPR Daniel Schorr afirmó que los kurdos de Irak tienen una larga historia de ser instrumentalizados como títeres en luchas de poder regionales [9]. En este momento se encuentran en medio de una disputa entre EEUU e Irán por el dominio del Oriente Medio.

En 1973, el presidente Richard Nixon y el secretario de estado Henry Kissinger hicieron que la CIA instigara un levantamiento en el norte de Irak contra Sadam Hussein. EEUU se retiró de la rebelión cuando Sadam y el Sha de Irán zanjaron sus diferencias, abandonando los kurdos a su suerte. Sorprendentemente, los kurdos parecen sufrir de amnesia al elegir cooperar una vez más con Washington, que les ha utilizado recurrentemente para su provecho.

Durante la Guerra del Golfo motivada por la toma de Kuwait por Irak en 1990, el presidente George H. W. Bush instó a los kurdos y a los chiíes del sur a rebelarse contra Sadam.

Tras la victoria, el ejército americano permitió a Sadam conservar sus helicópteros de combate y este los usó para represaliar a centenares de kurdos y chiíes. La opinión pública americana forzó finalmente la administración a establecer zonas de exclusión aérea en el norte y En el sur para proteger ambas poblaciones.

La lealtad kurda a América le ha costado un alto precio y no sin cierto narcisismo la administración Bush presumía de decir a los kurdos supuestamente autónomos qué relaciones podían mantener con otros países de la región, incluido Irán, el rival americano [10]. Pero en realidad los kurdos se encuentran una vez más en medio de una disputa entre EEUU e Irán por el domino del Oriente Medio.

Andrew Exum, un ex alto funcionario del Pentágono para la política del Medio Este, que sirvió como ranger del ejército, dijo “…esta decisión —armar un grupo estrechamente unido a una organización terrorista extranjera, una que ha librado una década de insurgencia conta el estado turco— probablemente repercutirá en las relaciones de EEUU con Turquía durante las próximas décadas” [11]. El gobierno turco ha insistido mucho sobre el hecho de que la milicia kurda está estrechamente vinculada con el Partido de los Trabajadores Kurdos, un grupo separatista conocido como PKK. Este grupo está listado por Turquía, EEUU y Europa como organización terrorista.

El libro mundial de datos de la CIA cifra la población kurda, a grandes rasgos, a 14,5 millones en Turquía, 6 millones en Irán, de 5 a 6 millones en Iraq y menos de 2 millones en Siria, lo que suma cerca de 28 millones de kurdos en lo que llaman el “Kurdistan” y las regiones limítrofes.

Sin embargo, otras fuentes afirman que sólo quedan 1.2 millón de kurdos en Siria a causa de la guerra — cuidadosamente planificada y calculada— impuesta por la OTAN y sus aliados del Golfo. Aproximadamente el mismo número migró a Alemania durante los últimos seis años.

Es importante diferenciar los kurdos que se han integrado en sus países de residencia actual y descartan la idea de fundar un “Kurdistán”, y los que, hambrientos de poder, se permiten formar equipo con Occidente e Israel para ayudar a desestabilizar la región. Algunos kurdos de Siria, especialmente los que residen en zonas no controladas por los kurdos, como Damasco, son leales al gobierno sirio y declararon haber votado por Assad en 2014.

Assad ganó estas elecciones libres y democráticas con 88.7 por ciento del voto popular sobre los otros dos candidatos [12]. Al principio de la guerra de Siria, había kurdos combatiendo en el ejército árabe sirio, que recibían armas y sueldos igual que sus homólogos sirios. Aún quedan unos pocos en el ejército árabe sirio en el sur de Siria.

Pero en Siria del noreste, muchos kurdos han desertado para unirse al SDF liderado por EEUU donde las armas, los salarios y el entrenamiento son dispensados por EEUU. Los sirios consideran los kurdos que han permanecido leales a Siria como sus hermanas y hermanos sirios y la traición kurda que describe este artículo no se aplica a ellos. La coalición flexible de grupos rebeldes sirios conocida como las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF), es armada, entrenada y respaldada por EEUU. El grupo está actualmente implicado en las primeras etapas de la batalla contra la fortaleza del ISIS de Raqqa, Siria.

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La coalición flexible de grupos rebeldes sirios, que incluye facciones kurdas, coalición conocida como Fuerzas Democráticas Sirias (SDF), es armada, entrenada y respaldada por EEUU.

Independencia y desunión

Una cuestión que es importante recordar es que el marcador étnico “kurdo” se refiere a hablantes de varias lenguas, relacionadas entre sí, pero distintas. Las dos más importantes son el sorani en Iraq e Irán y el kurmanji en Siria, Turquía y regiones limítrofes más pequeñas en Iraq e Irán. El sorani tiende a usar el alfabeto árabe mientras el kurmanji usa el alfabeto latino, lo que muestra lo diferentes que pueden ser una de otra.

El gobierno regional del Kurdistán iraquí (KRG) está predominantemente constituido por hablantes de sorani, mientras el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), el PYD y otros grupos nacionalistas en Siria y Turquía hablan kurmanji. Esta división ubica de manera natural estas expresiones políticas divergentes en el territorio. No es tan simple como superponer las fronteras del KRG sobre las de los territorios controlados por el PYD y el PKK.

Por otro lado, Turquía no combate las aspiraciones de los hablantes de sorani en el mismo grado en que combate las de los hablantes de kurmanji. Alentar la autonomía de los kurdos iraquíes no debería entrañar los mismos problemas para la alianza turco americana como lo haría alentar el nacionalismo kurdo sírio-turco.

La búsqueda de la independencia es intrínseca de la identidad kurda. Sin embargo, no todos los kurdos desean un Kurdistán unificado que reuniría las regiones kurdas de cuatro países soberanos diferentes. La mayoría de los movimientos y partidos políticos kurdos se centran en los problemas y la autonomía de los kurdos dentro de sus países respectivos. Dentro de cada país, hay kurdos que se han asimilado y cuyas aspiraciones pueden limitarse a mayores libertades culturales y reconocimiento político.

En todo el Oriente Medio, los kurdos han perseguido sus metas con vigor a través de múltiples grupos. Mientras algunos kurdos fundaron organizaciones y partidos políticos legítimos, esforzándose en promover los derechos y libertades de los kurdos, otros han librado conflictos armados. Algunos, como el PKK turco, han usado tácticas de guerrilla y ataques terroristas contra civiles, incluso contra sus conciudadanos kurdos.

El amplio conjunto de partidos políticos y grupos kurdos refleja la división interna de los kurdos, división que a menudo sigue las líneas divisorias tribales, lingüísticas y nacionales, tan pronto como es modelada por rivalidades y desacuerdos políticos. Las tensiones entre los dos partidos políticos kurdos iraquíes dominantes, el Partido Democrático del Kurdistán (KDP) y la Unión Patriótica del Kurdistán (PUK) escalaron hasta desembocar en una guerra civil que mató a más de 2.000 kurdos a mediados de los años 1990.

La desunión política se extiende también allende las fronteras, mediante partidos y organizaciones kurdas que se ramifican al exterior o que forjan alianzas con países vecinos. Hoy, los desacuerdos sobre las expectativas de autonomía en Siria o las relaciones de los kurdos iraquíes con el gobierno turco, han generado tensiones que han enfrentado el KDP iraquí y su organización siria hermana, el KDP-S, con el PKK y su rama siria, el PYD. Aún así, grupos adversarios kurdos han trabajado juntos cuando se ha mostrado conveniente. La amenaza representada por Daesh ha llevado el Peshmerga afiliado al KDP a luchar al costado de las fuerzas sirias del PYD.

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Determinados grupos kurdos han negociado, en ocasiones, no solamente con sus propios gobiernos sino también con los de países vecinos —en algunos casos a expensas de sus relaciones con sus hermanos kurdos. Las complejas relaciones entre los grupos kurdos y entre los kurdos y los gobiernos de la región han fluctuado y se han formado y desdibujado alianzas al ritmo en que han ido cambiando las condiciones políticas. Los expertos citan la desunión de los kurdos como la causa primaria de su incapacidad para formar un estado propio.

Las demandas de autonomía ilegales e injustificadas de los kurdos

Occidente declara que los kurdos son una de las fuerzas más morales y dignificadas que luchan contra Daesh en el Oriente Medio. Pero si su meta es vencer Daesh, como afirman, ¿por qué cometen genocidio contra los sirios en el proceso [13]? Tomando esto en consideración, es difícil justificar la afirmación recurrente de Occidente de que los grupos terroristas armados kurdos están tratando de ayudar a Siria. La realidad sobre el terreno contradice estos elogios vacíos que Occidente usa para blanquear el apoyo que está brindando a estas organizaciones terroristas. Esta narrativa falsa se usó de hecho para armar los kurdos en Siria con el fin de crear inestabilidad y división.

Es extraño que los kurdos sean tan antagonistas de los sirios, dado que el país ha sido ampliamente acogedor para ellos. Por ejemplo, se hicieron reformas en Siria en 2012 para beneficiar a los kurdos. “El presidente Assad emitió un decreto otorgando la ciudadanía siria árabe a las personas registradas como extranjeras en la provincia de Hassake”, según la agencia de noticias SANA. La medida, que benefició a unos 300.000 kurdos, llegó una semana después de que Assad encargara a un comité “resolver el problema del censo de 1962 en la provincia de Hassake”.

En enero 2015, la agencia de noticias SANA reportó que el entonces primer ministro, Dr. Wael al-Halqi había dicho “los kurdos son un componente profundamente arraigado en la sociedad siria y Ayn al- Arab es una parte de Siria cercana al corazón de todos los sirios” [14]. Al-Halqi pronunció su declaración durante un encuentro con una delegación kurda que incluía personalidades kurdas. También instó a todos que descartaran la violencia y extendieran la amistad, reiterando que se podía lograr una solución a la crisis siria “a través del diálogo nacional y consolidando las reconciliaciones nacionales”, indicando que el diálogo tenía que situarse, sin lugar a duda, bajo el paraguas nacional, lejos de los dictados extranjeros”.

En 2014, la Agrupación Democrática Civil de Kurdos Sirios dijo que la firmeza del pueblo de Ayn al-Arab frente a los terroristas expresaba el compromiso de los kurdos sirios con su afiliación a su patria siria [15]. El alto consejo de secretarías de la agrupación dijo que la firmeza de Ayn al-Arab era digna de admiración y que las tentativas de transgresión contra la integridad del territorio de Siria formaban parte de un complot destinado a crear el caos y la división y de dinamitar el eje de la resistencia.

Son solo unos ejemplos de las tentativas del gobierno sirio para unificar todos los que viven dentro de las fronteras del país. Pero aún con estas acciones de buena fe, el SDF ha elegido ponerse al costado de los enemigos de Siria en vez de trabajar con el ejército sirio.

Un acuerdo reciente —iniciado y negociado por EEUU entre una facción del Ejército Sirio Libre (FSA) y el SDF liderado por los kurdos establece condiciones por las cuales las negociaciones iniciadas por EEUU permitirían a una facción de la FSA, la brigada al-Muatasim hacerse pacíficamente con 11 pueblos del norte de Siria controlados por el SDF. Las líneas generales de este acuerdo sin precedente se anunciaron el 10 de mayo, haciendo saber que la coalición liderada por EEUU ha delegado en al-Muatasim la tarea de hacerse cargo y administrar los pueblos designados.

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Al-Muatasim es conocido por ser un fuerte aliado de EEUU, razón por la cual fue elegido para hacerse cargo de los pueblos designados. Esto prueba con más fuerza el hecho de que EEUU, SDF y FSA continúan trabajando juntos. Su cooperación forma parte de un esfuerzo para oponerse al progreso realizado por el ejército árabe sirio y sus aliados.

NOTAS

[1] “Israel Is Challenging America to Support Kurdish Independence”, Dov Friedman & Gabriel Mitchell, New Republic, July 3, 2014

[2] “Surprising Ties between Israel and the Kurds”, OfraBengio, Middle East Quarterly, Summer 2014 (Middle East Forum).

[3] “U.S., allies rush heavy weapons to Kurds to fight militants in Iraq”, David S. Cloud & Brian Bennett, Los Angeles Times, August 11, 2014. “Trump to Arm Syrian Kurds, Even as Turkey Strongly Objects”, Michael R. Gordon & Eric Schmitt, The New York Times, May 9, 2017.

[4] “Trump Approves Plan to Arm Syrian Kurds”, Courtney Kube, NBC News, May 9, 2017.

[5] “Syria’s Kurdish Militias Get 50 Trucks With US Armored Vehicles, Munition”, Sputnik, June 17, 2017.

[6] «Los proyectos (diferentes) de creación de un Kurdistán», por Thierry Meyssan, Red Voltaire , 5 de septiembre de 2016.

[7] “Syrian Kurdish PYD co-leader dismisses possibility of ‘being used as pawns’”, Kom News, April 16, 2017.

[8] “Middle-East – the Kurdish people used as a pawn by the Western powers”, Class Struggle 103, Winter 2014, (International Communist Union).

[9] “Kurds Often Used as Pawns in Power Struggles”, Daniel Schorr, NPR, January 15, 2007.

[10] “The Kurds as Charlie Brown”, Daniel Schorr, Christian Science Monitor, January 19, 2007.

[11] “Trump Moves To Defeat ISIS By Arming Syrian Kurds”, Jack Davis, Western Journalism, May 10, 2017.

[12] «El Pueblo de Siria ha hablado», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 6 de junio de 2014.

[13] «Estados Unidos e Israel inician la colonización del norte de Siria», Red Voltaire , 1ro de noviembre de 2015. “U.S. Coalition Cleansing Raqqa Of Arabs To Expand Kurdish “Autonomous Region””, Mint Press, June 20, 2017.

[14] “Premier al-Halqi: Kurds are integral part of Syrian society”, Sana, January 29, 2015.

[15] “Civil Democratic Gathering of Syrian Kurds: Ayn al-Arab will continue to raise the Syrian flag”, Sana, October 31, 2014.

Trump y el apoyo de Pakistán a los yihadistas

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 Thierry Meyssan

En su serie de análisis sobre la política de Donald Trump en el Medio Oriente, Thierry Meyssan muestra que, contrariamente a la opinión generalizada, el presidente de Estados Unidos no ha cambiado su estrategia. Rompiendo con sus predecesores, Trump ha tratado de cortar el apoyo de Pakistán a los yihadistas en Afganistán, como ya eliminó el respaldo de Arabia Saudita a los yihadistas en el Levante. El autor explica de paso que, aunque algunos electores de Trump dan muestras de inquietud al verlo desplegar más tropas en Afganistán, la lógica indica que deberían aprobar esa decisión.

El proyecto de Donald Trump de modificar la política exterior y militar de Estados Unidos para llevarla del imperialismo a la cooperación comienza a fructificar. Desde sus discursos en Riad y Bruselas, en mayo pasado, casi todos los países musulmanes –exceptuando Pakistán, Qatar, Sudán y Turquía– han cesado su respaldo a la multitud de grupos yihadistas surgidos del seno de la Hermandad Musulmana. Al mismo tiempo, hasta la OTAN ha comenzado a combatir los yihadistas que hasta ahora había respaldado en varios teatros de operaciones.

Si bien en los últimos 3 meses la situación ha mejorado considerablemente en Irak, Libia y Siria, no sucede lo mismo en Afganistán, donde sigue deteriorándose.

Es necesario recordar que, en total contradicción con las tranquilizadoras declaraciones de los presidentes Bush hijo y Obama, la presencia de las tropas de la OTAN en Afganistán, desde hace 16 años, no sólo no ha erradicado a los talibanes sino que ha hecho cada vez más precaria y peligrosa la vida de la población civil. Atentados y combates provocan hoy en Afganistán más muertes que en el pasado, en comparación tanto con el periodo comunista como con los tiempos del régimen islámico.

Todos estaban por tanto a la espera de las decisiones de Donald Trump en relación con ese país. Los estadounidenses quedaron tremendamente impresionados con las revelaciones de Michael Hastings sobre el manejo de la situación en Afganistán [1]. Así llegaron a la conclusión de que, al contrario de lo que afirma la retórica de consenso, la causa principal de los problemas actuales en Afganistán es la prolongada presencia de tropas estadounidenses en ese país. Esa idea se difundió a través del film de David Michod, que llevó a la pantalla el trabajo de Hastings en War Machine (Máquina de guerra). Esa película muestra al general estadounidense Stanley McChrystal (interpretado por Brad Pitt) explicando a los campesinos afganos su deseo de «ganarse sus corazones y mentes»… matando a sus vecinos.

En ese contexto, la prensa estadounidense –y, por imitación, la prensa de los países occidentales– acogió el anuncio del envío de refuerzos a Afganistán como un viraje de Donald Trump en relación con la política que había anunciado durante su campaña electoral y como una muestra de su supuesto alineamiento con la política de sus predecesores Bush hijo y Obama. En efecto, durante su campaña electoral, Trump había anunciado su intención de retirar las tropas estadounidenses de Afganistán.

Existen, en ese aspecto, dos errores de interpretación: el primero es una interpretación errónea de la opinión de los estadounidenses, el segundo es un error de interpretación sobre el objetivo del presidente Trump.

Los electores de Trump votaron por él para poner fin a la política terrorista de Bush hijo y Obama

Los comentaristas de moda no han admitido nunca la posición antiimperialista de Donald Trump y han calificado su política de «aislacionista», lo cual no es.

Un estudio de los profesores Douglas Kriner y Francis Shen, publicado en junio, muestra que los condados donde se registraron más votos a favor de Trump son precisamente los que cuentan las mayores cifras de militares muertos en Afganistán e Irak [2]. El apoyo popular al hoy presidente de Estados Unidos no tiene mucho que ver con la llamada rebelión de los «hombres blancos desclasados», de la que tanto se ha hablado, sino con la depresión de las familias estadounidenses que han perdido uno de sus hijos, jóvenes que creían luchar por la democracia y que murieron en esos países para imponer allí el caos.

Eso quiere decir que los electores de Trump no son «aislacionistas». Son perfectamente capaces de asumir el envío de refuerzos a Afganistán si comprenden y comparten la finalidad de esa decisión, o sea si Washington cambia de política.

Trump contra la manipulación del terrorismo que aplicaron sus predecesores

En su discurso a las tropas, transmitido en vivo por televisión el 21 de agosto, el presidente fue explícito sobre su estrategia: cortar todo apoyo estatal al terrorismo [3]. En Afganistán, se trata de cortar la ayuda de Pakistán a los talibanes y a los yihadistas en general.

Por su parte, el consejero presidencial de seguridad nacional, general H. R. McMaster, declaró a la prensa que la administración Trump no quiere convertir Afganistán en un «Estado a la imagen de Estados Unidos» sino respetar la cultura de ese país, declaración que sale al paso no sólo a las obsesiones del general Stanley McChrystal sino también a las manipulaciones de la CIA.

El comandante de las tropas de Estados Unidos y la OTAN en Afganistán, general John W. Nicholson, indicó mientras tanto que ya no tiene instrucciones de combatir a los talibanes sino de atraerlos a la vida civil [4].

Es importante observar que el presidente Trump ha confiado esa misión a sus tropas, no a las de la OTAN. Pudo haber solicitado la cooperación de la alianza atlántica, pero prefirió no hacerlo porque no está seguro de las intenciones de sus aliados.

El caso particular de Pakistán

Para conferir una identidad a Pakistán, cuyo territorio los británicos arrancaron a la India agitando la supuesta amenaza de un Estado confesional hindú, la CIA envió a ese país uno de sus agentes: Said Ramadán. Este difundió allí la doctrina de la Hermandad Musulmana. Posteriormente, con ayuda de Abul Ala Maududi, Said Ramadan constituyó en Pakistan la milicia de la Jamaat-i-Islami, que redactó la Constitución pakistaní.

Cuando el consejero estadounidense de seguridad nacional Zbigniew Brzezinski decidió derrocar el gobierno afgano aliado de la URSS, recurrió a la Hermandad Musulmana y esta envió a Osama ben Laden y sus muyahidines. Simultáneamente, derrocó en Pakistán a Zulfikar Alí Bhutto y puso en el poder al general Muhammad Zia-ul-Haq. Este último era miembro de la Jamaat-i-Islami, la rama pakistaní de la Hermandad Musulmana [5].

Desde entonces, y a pesar de alguna que otra peripecia, Pakistán ha servido de base de retaguardia a los yihadistas, no sólo para la acción de estos en Afganistán sino también para las que realizan por todo el mundo. Sin embargo, a fuerza de participar en el doble juego de los anglosajones, el Estado pakistaní ha sufrido un grave proceso de descomposición.

En respuesta a esa situación, China ha iniciado un amplio programa de ayuda a Pakistán, donde invertiría 50 000 millones de dólares. Actualmente, 3 000 chinos están construyendo rápidamente el tramo pakistaní de la «ruta de la seda», mientras que Pekín va armando el país. La influencia estadounidense está por tanto en pleno retroceso, a pesar de los 30 000 millones ya invertidos allí por Washington desde los tiempos de Bush hijo.

En los últimos meses, Nawaz Sharif, el primer ministro islamista de Pakistán, sucesor del general Zia-ul-Haq, se ha visto cuestionado a causa del viraje de su padrino, Arabia Saudita. Fue bruscamente destituido bajo la acusación de evasión fiscal, basada en los Panama papers, después de haber difundido una serie de documentos falsos para tratar de justificarse, y lo sustituyó «temporalmente» Shahid Khaqan Abbasi, cuyo padre por alianza dirigía los servicios secretos pakistaníes en tiempos de la guerra secreta contra los comunistas afganos. Después del discurso del presidente Trump, Abbasi viajó apresuradamente a Riad, el 23 de agosto, donde fue recibido por el príncipe Mohammed ben Salman, rey de facto de Arabia Saudita, quien le ordenó cooperar con Washington, actitud confirmada de inmediato por el embajador pakistaní en Washington [6].

Es poco probable que el hermano de Nawaz Sharif, Shehbaz Sharif, sea designado primer ministro en septiembre. Shahid Khaqan Abbasi debería mantenerse en ese cargo al menos hasta las elecciones generales de 2018, gracias al doble respaldo de Arabia Saudita y Estados Unidos. Habrá que ver si en los próximos meses cumple sus promesas en materia de lucha contra los yihadistas.

Incidencia sobre la India

Desde el punto de vista pakistaní, las cosas parecen difíciles de manejar. En 1893, sir Mortimer Durand trazó la frontera entre Afganistán y el actual Pakistán, dividiendo las tribus pashtunes entre los dos países. Durante la guerra secreta contra los comunistas afganos, los anglosajones empujaron los servicios secretos de Pakistán a utilizar esa etnia, de la que provienen los talibanes. Por consiguiente, cuando los indios trataron de desempeñar un papel en ese teatro de operaciones, se apoyaron en otras etnias, principalmente en los tayikos. Teniendo en cuenta que si Pakistán se aleja de Estados Unidos, la India se aleja de Rusia para acercarse a Israel –que se ha convertido en su principal proveedor de armamento–, Donald Trump recurrió a Nueva Delhi para presionar a Islamabad.

Este breve recuento de los hechos permite llegar a la conclusión de que el presidente Trump no ha modificado su política ni adoptado la que aplicaron Bush hijo y Obama. Trump sigue adelante con su propia política contra los yihadistas, en evidente coordinación con Moscú y Pekín.

NOTAS

[1] “The Runaway General”, Michael Hastings, Rolling Stone, 22 de junio de 2010. Este artículo obligó al presidente Obama a destituir al general Stanley McChrystal.

[2] “Battlefield Casualties and Ballot Box Defeat: Did the Bush-Obama Wars Cost Clinton the White House?”, Douglas Kriner y Francis Shen, SSRN, 19 de junio de 2017.

[3] “Remarks by Donald Trump on the Strategy in Afghanistan and Pakistan”, Donald Trump, Voltaire Network, 21 de agosto de 2017.

[4] “Gen. Nicholson explains what new U.S. South Asia policy means for mission in Afghanistan”, John W. Nicholson, Nato, 24 de agosto de 2017.

[5] Sous nos yeux. Du 11-Septembre à Donald Trump, Thierry Meyssan, éditions Demi-Lune, 2017. Este libro se encuentra actualmente en fase de edición con vista a su publicación en español. Nota de la Red Voltaire.

[6] “Pakistan’s ambassador: We want to work with Trump to end war in Afghanistan”, Waseem Abbasi, USA Today, 23 de agosto de 2017.

Fuerzas yemeníes atacan puesto militar saudí

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Las fuerzas yemeníes lanzaron el sábado un misil balístico contra las milicias saudíes en un puesto militar en Hajjah (noroeste de Yemen).

Como respuesta a la continua agresión saudí contra Yemen, el Ejército y las fuerzas de los comités populares de Yemen dispararon un misil balístico tipo Zelzal-1 contra la zona fronteriza Midi, en Hajjah, donde están estacionadas las milicias bajo el mando de Arabia Saudí.

Los medios de comunicación locales informaron, citando a fuentes militares, que el misil Zelzal-1 golpeó con precisión el puesto del enemigo, pero no ofrecieron detalles sobre las posibles bajas en este ataque.

Esto viene mientras en la misma jornada del sábado, las fuerzas yemeníes lanzaron un misil balístico de medio alcance Qaher M-2 contra un puesto militar en Jizan (suroeste de Arabia Saudí), matando o hiriendo a un gran número de militares saudíes.

Fuerzas yemeníes responden con misiles ataques aéreos de saudíes

Las fuerzas yemeníes golpearon con misiles una concentración de mercenarios saudíes en la región de Najran, en el sur de Arabia Saudí.

Una fuente militar yemení ha confirmado que la unidad de misiles del Ejército y las fuerzas de los comités populares de Yemen dispararon el miércoles por la noche varios misiles Katyusha contra las fuerzas saudíes concentradas en la base militar de Akefa.

En la misma jornada, los efectivos yemeníes intercambiaron fuego con un grupo de milicianos bajo el servicio de la llamada coalición liderada por Arabia Saudí en la provincia central de Marib.

Durante dicho enfrentamiento fueron abatidos 10 mercenarios en diferentes puntos de la región de Sarwah, en Marib.

Las ofensivas yemeníes se anuncian como operaciones en represalia ante una serie de bombardeos aéreos que llevaron a cabo Arabia Saudí y sus aliados contra blancos civiles en el distrito de Heiran en la provincia de Hayyah, ubicada en el oeste de Yemen.

Las autoridades yemeníes han informado que 3 civiles han perdido la vida y otros 6 han resultado heridos a consecuencia de la agresión mencionada.

La seguridad de Yemen se deteriora cada vez más desde marzo de 2015, cuando el régimen saudí lanzó una ilegal campaña de ataques aéreos contra su vecino sureño en un intento por restaurar en el poder al fugitivo expresidente yemení AbduRabu MansurHadi, su estrecho aliado.

A pesar de que muchos especialistas consideran que la actual crisis en Yemen sólo puede ser resuelta por vías políticas y no militares, Arabia Saudí sigue bombardeando al pueblo yemení, por lo que las fuerzas yemeníes responden con ataques de represalia.

Según critica la oenegé Human RightsWatch (HRW) la guerra ha causado en Yemen la mayor crisis humanitaria del mundo con al menos siete millones de personas al borde de la hambruna, cientos de miles sufriendo cólera y al menos 5110 civiles muertos (otras cifras indican un número mucho mayor).

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