¿Qué pinta China en Alaska?

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La inyección de financiación china y la explotación de los yacimientos de gas natural de Alaska (EEUU) será una de las motivaciones de la visita en mayo del gobernador del estado, Bill Walker, a Pekín.

Ya en noviembre de 2017, Walker y el presidente de la empresa estatal Alaska Gasline Development Cop., Keith Meyer, firmaron en la capital china un acuerdo para explotarlo. Lo hicieron en presencia del líder chino, Xi Jinping, y del presidente estadounidense, Donald Trump. La empresa estadounidense Sinopec, el fondo estatal China Investment Corp. (CIS) y el Banco de China también figuraron en el acuerdo.

El proyecto para explotar el gas natural del estado de Alaska tiene un coste de 43.000 millones de dólares y refleja la predisposición de ambos países de estudiar las posibilidades que brindan sus yacimientos.

Sin embargo, el documento que han firmado Estados Unidos y China no conlleva obligaciones de ningún tipo para ninguna de las partes debido a la complejidad de un proyecto que lleva retrasándose durante años, como explica a Sputnik el experto en China Alexéi Grómov.

“Este proyecto hace mucho que no se toca porque sus beneficios económicos no estaban claros. Los inversores estadounidenses lo dejaron al final del cajón todo el tiempo que pudieron porque, bajo las condiciones económicas de las que goza estos días el mercado del gas, incluso cuando se trataba del mercado asiático de lujo el coste de producción en Alaska era bastante elevado”.

Por eso, cuando China expresó su interés por colaborar con la empresa estadounidense, el país norteamericano lo calificó de “un gran éxito diplomático de Donald Trump”. El analista no subestima los acuerdos que ya se cerraron durante la segunda mitad de 2017, cuando ya se negoció la explotación de los depósitos de gas de Alaska y la producción de gas natural licuado que poder exportar al gigante asiático en el futuro. Es cierto que China todavía no ha decidido dónde invertir y que por ahora solo ha mostrado su predisposición a participar en el proyecto, por lo que “todavía es pronto para decir que los socios chinos están plenamente involucrados en el proyecto”.

De ahí que la visita que el gobernador de Alaska hará a Pekín en mayo debería, seguramente, resolver los flecos pendientes, entre ellos, si la suma de 43.000 millones de dólares acabará siendo la de un contrato vinculante. Por ahora, la fecha que se baraja para cerrar el acuerdo es finales de 2018. El proyecto Alaska LNG unirá el sur con el norte del estado: en la ciudad sureña de Nikiski se espera levantar una planta de extracción de gas que estará conectada con el campo petrolífero de Prudhoe Bay, al norte.

“Que China al final decida participar en el proyecto dará un nuevo impulso al mercado del gas natural chino. Algo que va en la línea de la estrategia general de China de comprar más y más gas en el mercado mundial. China ocupa el segundo lugar del mundo en importaciones [de este carburante] detrás de Japón. A largo plazo, esperamos un aumento constante en la compra de gas natural licuado en el país”, añade Grómov.

Desde 2011, el gigante asiático es el socio comercial más importante de Alaska por volumen de exportaciones. Sin ir más lejos, en 2016 ese volumen fue de 1.180 millones de dólares. El gobernador del estado ha reconocido que las exportaciones estadounidenses a China se han convertido en un obstáculo en la relación comercial de ambos países, y también, que Alaska tiene lo que China necesita.

Liu Ying, de la Universidad Popular de Pekín, cree que apostar por los lazos comerciales entre China, Alaska y otros estados de EEUU sería una buena oportunidad para minimizar las consecuencias de la guerra comercial que tienen entre manos ambos países:

“El presidente de EEUU, Donald Trump, practica una política de aislacionismo y de proteccionismo comercial que resulta perjudicial para las relaciones con China. Alaska y California, entre otros estados, desean apostar por los contactos económicos con China (…) El desarrollo [de esta cooperación] permite a ambos países minimizar las consecuencias de las desavenencias comerciales a nivel interestatal”.

Los planes de China en Alaska llegan pocos días después de que se supiese que el gas chino no era suficiente para abastecer a todo el país, por lo que China debería abastecerse más del que le compra a Rusia si quiere hacer frente al crecimiento que están experimentando muchas de sus regiones. Y es que el consumo de gas natural en el gigante asiático no ha hecho más que aumentar durante los últimos años, sobre todo, por la aceleración de su economía y, por ende, la necesidad de consumir más hidrocarburos para responder a la demanda.

ELESPIADIGITAL.COM

Guerra comercial: Trump deja ver la debilidad de EEUU

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Raúl Zibechi

La decisión de Donald Trump de desatar una guerra comercial con aranceles para el acero y el aluminio, con el argumento de que “son buenas y fáciles de ganar”, está mostrando las debilidades de EEUU, una nación que impulsó una globalización que ahora se le vuelve en contra, por el envejecimiento de su industria.

El presidente pretende recuperar puestos de trabajo y a la vez reducir el déficit comercial de su país, que asciende a la fabulosa cifra de 566.000 millones de dólares, el mayor en siete años. La mayor brecha comercial es con China, con la cual el déficit se ubicó en los 375.100 millones de dólares, lo que representa un aumento anual del 8,1%.

El segundo lugar en el déficit comercial de EEUU lo ocupa México, miembro junto a Canadá del TLCAN, que están en la mira del presidente. Desde que Trump llegó a la presidencia, el 20 de enero de 2017, el Departamento de Comercio duplicó sus investigaciones para una eventual aplicación de derechos compensatorios por prácticas de dumping.

Imponer 25% de aranceles al acero y 10% al aluminio, como anunció días atrás, puede provocar un mayor aislamiento de Washington, en particular entre sus aliados europeos que están estudiando medidas de “reciprocidad” que gravarían las importaciones comunitarias desde EEUU. En una marcha atrás inevitable, se informó que Canadá y México estarían exentos de los aranceles sobre las importaciones de acero y aluminio, si firman un nuevo Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

Es fácil y es popular decir que las prácticas comerciales de sus competidores roban empleos estadounidenses, pero el retorno al proteccionismo es uno de los virajes más complejos en el escenario global actual, encuentra trabas externas e internas y tiene escasa utilidad.

Es cierto que hay una sobreproducción de aluminio y acero en el mundo, en particular por la expansión de la producción de China. En 2016 China produjo el 51% del acero del mundo, pero en 2000 no llegaba a un tercio. Mientras todos los grandes países redujeron su producción de acero, China la duplicó desde comienzos de siglo. Algo similar sucede con el aluminio: EEUU fue un importante productor hasta 2005, siendo rebasado con creces por China que ya produce la mitad del aluminio del mundo.

Las tendencias históricas y de larga duración no se pueden revertir con algunas tasas a la importación. Aquí aparecen algunos problemas de las medidas que quiere imponer el Gobierno de Estados Unidos, que lo harán retroceder cuando empiece a sentir los daños que provocará su política.

La primera cuestión a tener en cuenta es que China no será la principal afectada por esas medidas, sino los aliados más cercanos de Washington. Estados Unidos es el mayor importador de acero del mundo, con 20 millones de toneladas anuales, por 24.000 millones de dólares. El principal abastecedor es Canadá, con el 17% del total, seguido de cerca por Corea del Sur y Brasil. Por el contrario, China es apenas el undécimo exportador de acero a EEUU. Aliados importantes como Japón, Alemania y Taiwán, serán también perjudicados por las medidas anunciadas.

La política comercial no tiene que dañar a los aliados estratégicos de ningún país, porque de ese modo estaría socavando su propia política económica, que debe estar subordinada a los objetivos centrales del país.

El segundo problema es que el proteccionismo puede abrir más grietas aún en el interior de EEUU. Orrin Hatch, jefe republicano del Comité de Finanzas del Senado, protestó el 1 de marzo porque “los aranceles sobre el acero y el aluminio son un aumento de impuestos que el pueblo estadounidense no necesita y no puede permitirse”.

La división interna en Washington tiende a agravarse con estos anuncios y empieza a afectar de lleno al Partido Republicano. El consejero económico de Trump, Gary Cohn, podría presentar su dimisión y las presiones en su propio partido no dejan de crecer, incluyendo al líder de la Cámara de Representantes, Paul Ryan.

El presidente de la central sindical AFL-CIO, Richard Trumka, dijo que el anuncio de aranceles al acero y aluminio es un “paso positivo” para proteger empleos en EEUU, y muestra por primera vez a un presidente que “no sólo habla del tema, también toma medidas”.

Es evidente que las guerras comerciales no son tan “fáciles de ganar” como había previsto Trump. Un editorial de Global Times le recordó a Trump, con bastante ironía, que el presidente George W. Bush en 2002 impuso aranceles para proteger a las empresas estadounidenses de acero, lo que provocó fuertes protestas de la Unión Europea. “Los aranceles aseguraron los puestos de trabajo de 20.000 trabajadores estadounidenses, pero hicieron que 200.000 personas perdieran sus empleos. La administración Bush finalmente abolió los aranceles en 2003 después de que la OMC falló en contra de EEUU”.

Por último, mientras EEUU se pelea con medio mundo, incluyendo a sus más cercanos aliados, China apuesta por más libre comercio y más globalización.

“El país reducirá muy notablemente las barreras de acceso al mercado, facilitará la inversión y alentará la entrada de capital extranjero en más regiones”, dijo Ning Jizhe, vicedirector de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma, el máximo órgano de planificación económica a Diario del Pueblo.

El funcionario aseguró que China “garantizará la competencia justa entre empresas nacionales y extranjeras de forma integral”, en un contrapunto completo a las medidas anunciadas por Trump. Con su política de apertura, el dragón apuesta a ganar cada vez más aliados y dejar en el aislamiento a su principal oponente en el terreno económico.

Es imposible tapar el sol con un dedo. Hace años EEUU dejó de ser la superpotencia que contenía el 50% de la producción mundial de bienes, luego de la Segunda Guerra Mundial. Hoy se trata de una nación endeudada, dividida y atravesada por pesados conflictos sociales. Ya no es el punto de referencia económico y político que fuera algún día para los países occidentales.

Escalada en Siria: ¿hasta dónde se les puede empujar a los rusos?

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The Saker

Los acontecimientos en Siria en los últimos tiempos claramente han empeorado y hay cada vez más pruebas de que la fuerza de tareas rusa en Siria está siendo blanco de una campaña sistemática de “ataques de hostigamiento”.

En primer lugar, estuvo el (relativamente exitoso) ataque con drones y morteros contra la base aeroespacial rusa en Khmeimin. Luego estuvo el derribo de un SU-25 ruso sobre la ciudad de Maasran, en la provincia de Idlib. Ahora nos enteramos de las bajas rusas en el ataque estadounidense contra una columna siria (junto con las afirmaciones, ampliamente exageradas, de “cientos” de muertos rusos). En el primer caso, los funcionarios expresaron abiertamente su fuerte sospecha de que el ataque fue planeado y ejecutado por los EEUU, por lo menos coordinado con las fuerzas estadounidenses en las cercanías. En el caso del derribo del SU-25, no se han hecho acusaciones explícitas, pero muchos expertos han afirmado que la altitud a la que el SU-25 fue impactado sugiere un MANPAD bastante moderno de un tipo que no suele verse en Siria (la insinuación no tan sutil de que estos Stingers estadounidenses fueron enviados a los kurdos por EEUU). En cuanto al último ataque a la columna siria, lo que se discute no es quién lo hizo, sino más bien qué tipo de personal ruso estaba involucrado, militares rusos o contratistas privados (esta última es una explicación mucho más probable ya que la columna siria no tenía cobertura aérea). Tomados por separado, ninguno de estos incidentes tiene mucho significado pero, en conjunto, podrían ser indicativos de una nueva estrategia de EE. UU. en Siria: castigar a los rusos lo más posible, menos que se produzca un ataque estadounidense abierto contra las fuerzas rusas. Para mí, esta hipótesis parece plausible por las siguientes razones:

Primero, EEUU e Israel siguen tambaleándose en la humillación y la rabia impotente por su derrota en Siria: Assad aún está en el poder, Daesh está más o menos derrotado, los rusos tuvieron éxito no sólo en sus operaciones militares contra Daesh sino también en su campaña para traer a la mesa de negociaciones tantos “terroristas buenos” como sea posible. Con la finalización de una exitosa conferencia sobre Siria en Rusia y el acuerdo general de todas las partes para comenzar a trabajar en una nueva constitución, había un peligro real de que estallara la paz, algo a lo que los anglosionistas están absolutamente decididos a oponerse (miren este aparentemente pirateado documento que, si es genuino, establece claramente la política de los Estados Unidos de no permitir que los rusos hagan nada).

Segundo, tanto Trump como Netanyahu han prometido traer muchas “victorias” para demostrar cuán varoniles y fuertes son (en comparación con las maricas que los precedieron). Comenzar una guerra abierta contra los rusos definitivamente sería una “prueba de hombría”, pero una muy peligrosa. Asesinar a los rusos “en los márgenes”, por así decirlo, ya sea con una negación plausible o, alternativamente, matando contratistas privados rusos, es una opción mucho más segura y, por eso, mucho más tentadora.

Tercero, próximamente hay elecciones presidenciales en Rusia y en los Estados Unidos. Los estadounidenses todavía se aferran desesperadamente a su noción adolescente de que si crean problemas para Putin (sanciones o bolsas de cadáveres de Siria) pueden de alguna manera impactar negativamente su popularidad en Rusia (en realidad logran el efecto opuesto, pero son demasiado grises e ignorantes para darse cuenta de eso).

Por último, pero no por ello menos importante, dado que los anglosionistas han perdido hace mucho tiempo la capacidad de hacer algo, su lógica posición de recuperación es no permitir que nadie más tenga éxito tampoco. Este es el objetivo principal de todo el despliegue estadounidense en el norte de Siria: crear problemas para Turquía, Irán, Siria y, por supuesto, Rusia.

La conclusión es la siguiente: dado que los estadounidenses han declarado que permanecerán (ilegalmente) en Siria hasta que la situación se “estabilice”, ellos ahora deben hacer todo lo posible para desestabilizar a Siria. Sí, hay una especie de lógica perversa en todo eso…

Para Rusia, todas estas malas noticias podrían resumirse de la siguiente manera: mientras que Rusia derrotó a Daesh en Siria, todavía está lejos de haber derrotado a los anglosionistas en Medio Oriente. La buena noticia es, sin embargo, que Rusia tiene opciones para enfrentar esta situación.

Primer paso: alentar a los turcos

Existe una solución contraintuitiva pero en muchos sentidos una solución ideal para que Rusia contrarreste la invasión estadounidense a Siria: involucrar a los turcos. ¿Cómo? No atacando directamente a las fuerzas estadounidenses, sino atacando a las milicias kurdas detrás de las cuales los estadounidenses actualmente se están “escondiendo” (al menos políticamente). Piénselo, mientras que los EEUU (o Israel) no tendrán dudas antes de atacar a las fuerzas sirias o iraníes, de hecho, atacar a las fuerzas turcas acarrearía un riesgo político inmenso: después del intento de golpe respaldado por Estados Unidos contra Erdogan y, para agregar sal a la herida, el respaldo de los EEUU para la creación de un “mini-Kurdistán” tanto en Irak como en Siria, las relaciones entre Estados Unidos y Turquía están en su punto más bajo y no tomaría mucho empujar a los turcos al precipicio con consecuencias potencialmente cataclísmicas para EEUU, UE, OTAN, CENTCOM, Israel y todos los intereses anglosionistas en la región. En verdad, no hay que exagerar la importancia estratégica de Turquía para Europa, el Mediterráneo y Medio Oriente, y los estadounidenses lo saben. De esto se deriva una consecuencia muy real aunque poco comprendida: las fuerzas armadas turcas en Siria básicamente disfrutan de lo que yo llamaría una “inmunidad política” de cualquier ataque estadounidense, es decir que (casi) sin importar lo que hagan los turcos, EEUU (casi) nunca consideraría usar abiertamente la fuerza contra ellos simplemente porque la consecuencia de, por ejemplo, un ataque de la USAF contra una columna del ejército turco sería demasiado seria para contemplarla.

De hecho, creo que la relación entre Estados Unidos y Turquía es tan mala y tan unilateral que veo un ataque turco contra una columna/posición kurda (o “terrorista bueno”) con fuerzas especiales estadounidenses embebidas en ella mucho más probable que un ataque estadounidense a una columna del ejército turco. Esto puede sonar contra-intuitivo, pero pongamos que los turcos atacaron una columna/posición kurda (o “terrorista bueno”) con personal de los EEUU y que los militares estadounidenses morirían como resultado. ¿Qué haría/podría hacer EEUU? ¿Tomar represalias en especie? ¡De ninguna manera! No solo es impensable la idea de que los EEUU ataquen a un socio miembro de la OTAN, sino que probablemente sería seguido por una demanda turca de que Estados Unidos/OTAN se retiren completamente del territorio y del espacio aéreo de Turquía. En teoría, EEUU podría pedirles a los israelíes que hagan su trabajo sucio por ellos, pero los israelíes no son estúpidos (aún estando locos) y no tendrán mucho interés en comenzar un tiroteo con Turquía sobre lo que es un problema creado por EEUU en un “mini-Kurdistán”, para que no se derramara ninguna “sangre judía” por algunos goyim básicamente inútiles.

No, si los turcos realmente mataran a los soldados estadounidenses habría protestas y una ráfaga de “consultas” y otras acciones simbólicas, pero más allá de eso, los EEUU tomarían las pérdidas y no harían nada al respecto. En cuanto a Erdogan, su popularidad en casa sólo se dispararía aún más. Lo que todo esto significa en términos prácticos es que si hay un actor que puede perturbar seriamente las operaciones estadounidenses en el norte de Siria, o incluso forzar a los EEUU a retirarse, es Turquía. Ese tipo de capacidad también le da a Turquía mucho poder de negociación con Rusia e Irán, y estoy seguro de que Erdogan lo utilizará cuidadosamente para su propio beneficio. Hasta el momento Erdogan sólo ha amenazado con ofrecer una “bofetada otomana” a los EEUU, y el secretario de Estado Tillerson está viajando a Ankara para tratar de evitar un desastre, pero el ejemplo de Turquía de que los EEUU eligieron, bien el lado turco, o bien el lado kurdo en el conflicto, limita muy severamente las posibilidades de cualquier avance real (el lobby de Israel está 100% detrás de los kurdos). Uno nunca debe decir nunca, pero yo afirmo que sería un milagro en este punto salvar realmente la relación entre Estados Unidos y Turquía. Rusia puede intentar capitalizar esta dinámica.

La principal debilidad de todo este concepto es, por supuesto, que los EEUU todavía son lo suficientemente poderosos, incluso dentro de Turquía, y sería muy peligroso para Erdogan intentar confrontar y desafiar abiertamente al Tío Sam. Hasta ahora, Erdogan ha estado actuando audazmente y en abierto desafío a los EEUU pero también comprende los riesgos de ir demasiado lejos y para que él siquiera considere tomar tales riesgos, tiene que haber perspectivas de grandes beneficios para él. Aquí los rusos tienen dos opciones básicas: o bien prometer a los turcos algo muy incitante o de alguna manera deteriorar aún más la relación actual entre EEUU y Turquía. La buena noticia aquí es que los esfuerzos de Rusia para abrir una brecha entre los EEUU y Turquía serán ampliamente ayudados por el apoyo de Estados Unidos a Israel, los kurdos y los gulenistas.

El otro riesgo obvio es que cualquier operación anti-kurda se convierta en otra partición de Siria, esta vez por los turcos. Sin embargo, la realidad es que los turcos no pueden quedarse mucho tiempo en Siria, especialmente si Rusia e Irán se oponen a esto. También está la cuestión del derecho internacional, que es mucho más fácil de ignorar para Estados Unidos que para los turcos.

Por todas estas razones, utilizar a los turcos para presionar a EEUU tiene sus limitaciones. Sin embargo, si los turcos siguen insistiendo en que EEUU deje de apoyar a los kurdos, o si continúan ejerciendo presión militar sobre las milicias kurdas, entonces todo el concepto estadounidense de un respaldo de Estados Unidos al “mini-Kurdistán” colapsa y, con ello, todo el plan de partición de EEUU para Siria.

Hasta el momento, los iraquíes se las han arreglado rápidamente contra el “mini-Kurdistán” patrocinado por EEUU en Irak y los turcos ahora están tomando las medidas necesarias para hacer frente al “mini-Kurdistán” patrocinado por EEUU en Siria y en ese punto *su* problema será resuelto. Los turcos no están interesados ​​en ayudar a Assad o, para el caso, a Putin, y no les importa lo que le pase a Siria, siempre y cuando *su* problema kurdo esté bajo control. Esto significa que los sirios, rusos e iraníes no deben poner demasiada esperanza en que los turcos se vuelvan contra EEUU a menos que, por supuesto, las circunstancias correctas sean creadas. Solo el futuro dirá si los rusos y los iraníes serán capaces de ayudar a crear tales circunstancias.

Paso dos: saturación de Siria con defensas aéreas móviles modernas de corto/medio rango

En este momento, nadie sabe qué tipo de sistemas de defensa aérea han estado entregando los rusos a los sirios en los últimos años, pero ese es claramente el camino a seguir para los rusos: entregar muchos sistemas de defensa aérea modernos y móviles a los sirios. Si bien esto sería costoso, la mejor solución sería entregar tantos sistemas móviles “Gun/SAM” Pantsir-S1 y MANPADs 9K333 Verba como sea posible para los sirios y los iraníes. La combinación de estos dos sistemas complicaría inmensamente cualquier tipo de operaciones aéreas para los estadounidenses e israelíes, especialmente dado que no habría una forma práctica de predecir con fiabilidad la ubicación desde la que podrían operar. Y dado que tanto EEUU como Israel operan en los cielos sirios en total violación del derecho internacional, mientras que las fuerzas armadas sirias estarían protegiendo su propio espacio aéreo soberano, tal entrega de sistemas de defensa aérea por parte de Rusia a Siria sería impecablemente legal. Lo mejor de todo es que sería absolutamente imposible para los anglosionistas saber quién les disparó en realidad, ya que estos sistemas de armas son móviles y fáciles de ocultar. Al igual que en Corea, Vietnam o Líbano, incluso se podrían enviar equipos rusos para operar los sistemas de defensa antiaérea sirios y no habría forma de que nadie pruebe que, cuando los aviones estadounidenses e israelíes comenzaran a caerse del cielo, “los rusos lo hicieron”. Los rusos disfrutarían de lo que la CIA llama “negación plausible”. Los estadounidenses y los israelíes, por supuesto, se volverían contra la parte más débil, los sirios, pero eso, aparte de sentirse bien, no marcaría realmente la diferencia sobre el terreno ya que los cielos sirios no serían más seguros para las fuerzas aéreas estadounidenses o israelíes.

La otra opción para los rusos sería ofrecer actualizaciones (software y misiles) a los sistemas de defensa antiaérea existentes en Siria, especialmente sus sistemas móviles autotransportados 2K12 Kub y 9K37 Buk. Tales mejoras, especialmente si se combinan con suficientes Pantsirs y Verbas desplegados, serían una pesadilla para los estadounidenses y los israelíes. A los turcos no les importaría mucho ya que básicamente están volando con la aprobación completa de los rusos de todos modos, y tampoco lo harían los iraníes que, hasta donde yo sé, no tienen operaciones aéreas en Siria.

Una objeción a este plan sería que dos pueden jugar este juego y que nada impide a los EEUU enviar incluso MANPADs más avanzados a sus aliados “terroristas buenos”, pero ese argumento es totalmente erróneo: si ambas partes hacen lo mismo, el lado que es más dependiente de las operaciones aéreas (EEUU) puede perder mucho más que el lado que tiene la ventaja sobre el terreno (los rusos). Además, al enviar MANPAD a Siria, EEUU está alienando a un aliado putativo, Turquía, mientras que si Rusia envía MANPAD y otros SAM a Siria, los únicos que se quejarán serán los israelíes. Cuando eso suceda, los rusos tendrán una respuesta simple y veraz: no comenzamos este juego, tus aliados de EEUU lo hicieron, puedes ir y agradecerles por este desastre.

El principal problema en Siria es el hecho de que los EEUU y los israelíes están actualmente operando en los cielos sirios con total impunidad. Si esto cambia, este será un proceso lento y gradual. En primer lugar, habría algunas pérdidas aisladas (como el F-16 israelí recientemente), luego veríamos que la ubicación de los ataques aéreos estadounidenses y/o israelíes caería gradualmente desde los centros urbanos y los puestos de mando centrales a objetivos más pequeños y aislados (como columnas de vehículos). Esto indicaría una conciencia de que los objetivos más lucrativos ya están muy bien defendidos. Eventualmente, la cantidad de incursiones aéreas sería gradualmente reemplazada por ataques de crucero y misiles balísticos. Detrás de todo esto estaría un cambio de las operaciones aéreas ofensivas hacia la protección de la fuerza que, a su vez, les daría a los sirios, iraníes y Hezbolá un entorno mucho más fácil para operar. Pero el primer paso necesario para que ocurra eso sería aumentar drásticamente la capacidad de las defensas aéreas sirias.

Durante décadas, Hezbolá ha operado con gran éxito bajo la supremacía aérea de los israelíes y su experiencia en este tipo de operaciones sería inestimable para los sirios hasta que hayan desarrollado suficientemente sus capacidades de defensa aérea.

Conclusión: ¿la contra-escalada es realmente la única opción?

Francamente, estoy empezando a creer que el Imperio ha decidido intentar una “reconquista” parcial de Siria, incluso Macron está haciendo algo de ruido sobre atacar a los sirios para “castigarlos” por el uso de (no existentes) armas químicas. Por lo menos, Estados Unidos quiere que los rusos paguen el mayor precio posible por su papel en Siria. Otros objetivos estadounidenses en Siria incluyen:

  • La imposición de una división de facto de Siria al tomar el control del territorio sirio al este del río Eufrates (podríamos llamarlo “plan C versión 3.0”)
  • El robo de los campos de gas ubicados en el noreste de Siria
  • La creación de una zona de concentración controlada por los EEUU a partir de la cual se pueden planificar y ejecutar buenas operaciones terroristas y malas operaciones terroristas kurdas.
  • El sabotaje de cualquier negociación de paz respaldada por Rusia.
  • El apoyo a las operaciones israelíes contra las fuerzas iraníes y de Hezbolá en Líbano y Siria.
  • Participar en ataques regulares contra las fuerzas sirias que intentan liberar a su país de los invasores extranjeros.
  • Presentar la invasión y ocupación de Siria como una de las “victorias” prometidas por Trump al MIC y al lobby de Israel.

Hasta ahora, la respuesta rusa a esta estrategia en desarrollo ha sido más bien pasiva y la escalada actual sugiere fuertemente que podría ser necesario un nuevo enfoque. El derribo del F-16 israelí es un buen primer paso, pero se necesita hacer mucho más para aumentar drásticamente los costos que el Imperio tendrá que pagar por sus políticas hacia Siria. El aumento en el número de comentaristas y analistas rusos que exigen una reacción más fuerte a las provocaciones actuales podría ser una señal de que algo está en proceso.

Choques entre manifestantes y fuerzas de seguridad marroquíes en la ciudad de Jerada

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Las fuerzas de seguridad marroquíes reprimieron nuevas protestas en la ciudad de Jerada, deprimida tras el cierre de minas y el incumplimiento de promesas de proporcionar ayuda y crear empleos.

Los medios oficiales se abstuvieron de mencionar los disturbios y sus consecuencias, pero activistas laborales refirieron que este miércoles los manifestantes incendiaron cinco carros celulares e hirieron a varios gendarmes enviados a dispersarlos con gases lacrimógenos, bastones y fusiles cargados con perdigones.

Desde el cierre de las minas, debido a un derrumbe que mató a dos hermanos, nueve dirigentes sindicales han sido arrestados. El malestar de la población de Jerada aumenta por la promulgación, con el beneplácito del Fondo Monetario Internacional, de medidas de austeridad para equilibrar el presupuesto, entre ellas el recorte de subsidios a productos de primera necesidad.

La magnitud de los disturbios inquieta al gobierno y la monarquía de Marruecos, país que no experimentó el impacto de las protestas de 2011 en Estados norteafricanos, entre ellos su vecino Túnez, cuyo presidente de la época huyó, y Egipto, donde el mandatario Hosni Mubarak se vio obligado a renunciar.

ELESPIADIGITAL.COM

La Policía de EE.UU. investiga un posible ataque en serie con explosivos en Austin

Una explosión en la capital de Texas deja dos heridos y la Policía investiga si tiene relación con otras tres ocurridas este mes en la misma urbe.

 

Las autoridades de Austin, capital de Texas, creen que la explosión ocurrida este domingo en la ciudad está conectada con otras tres explosiones registradas este mes en la misma urbe, informa The New York Times.

“Nosotros, evidentemente, estamos tratando con lo que creemos que es un atacante en serie con explosivos”, agregó el jefe de la Policía de Austin, Brian Manley, en rueda de prensa.

Este domingo una explosión registrada en la parte suroeste de la ciudad hirió de gravedad a dos jóvenes que permanecen hospitalizados. De momento, las autoridades descartan calificar la explosión de ataque terrorista.

Dos muertos, cuatro heridos

El pasado 2 de marzo un paquete bomba detonó en una zona de Austin de población mayoritariamente afroamericana e hispana, cobrándose la vida de un hombre de 39 años. La segunda explosión se produjo el 12 de marzo y costó la vida de un adolescente afroamericano de 17 años, cuya madre resultó también herida. La tercera deflagración, ocurrida el mismo 12 de marzo, hirió gravemente a una mujer latina de 75 años.

En total, el balance de víctimas asciende a dos muertos y cuatro heridos.

La doctora en ciencia política Guadalupe Correa-Cabrera opina que las explosiones, que están siendo investigadas por más de 500 oficiales de la Policía, incluidos expertos de FBI, no tienen que ver con el odio racial, si bien destaca que la sociedad norteamericana vive una fuerte polarización étnica, que da pie a especulaciones de este tipo.

“Tenemos una sociedad muy fragmentada en EE.UU. donde este tipo de hipótesis surge a partir de la gran polarización social y racial en EE.UU. que se ha acentuado el último año y medio”, recalca la experta.

actualidad.rt.com