Más rápido y más fuerte: revelan cómo será el traje del soldado ruso del futuro

alt

El traje militar ruso de nueva generación Soldado del Futuro será capaz de recorrer distancias más largas a una velocidad más alta llevando una mayor cantidad de municiones y de armas. Así de contundente se mostró el jefe de diseño del sistema de soporte vital del uniforme, Oleg Fáustov, en un comentario exclusivo a Sputnik.

“El equipo del traje de combate Soldado del Futuro estará dotado de nuevas fuentes de energía, equipamiento electrónico integrado y diferentes tipos de sensores que analizan el estado de salud del combatiente”, enfatizó.

La empresa fabricante planea aprovechar el uso de nuevos tipos de materiales en el traje de combate de nueva generación. Uno de estos materiales será la fibra de carbono ligera, que cuenta con una resistencia muy alta.

“El exoesqueleto activo —a diferencia de su versión pasiva— permitirá que los combatientes se muevan a una velocidad alta cubriendo grandes distancias. Paralelamente, gracias a este aparato, el soldado podrá portar una mayor cantidad de municiones y de diferentes tipos de equipamiento militar”, prosiguió Fáustov.

También se prevé que un ‘casco camaleón’ capaz de imitar el color del entorno complemente al Soldado del Futuro.

El traje Soldado del Futuro, también conocido como Ratnik 3, está siendo creado por Tsniitochmash (Instituto Central de Investigación Científica para la Construcción de Equipos de Precisión), una de las filiales del consorcio estatal Rostec.

En el pasado, el Ministerio de Defensa ya había revelado las características principales del traje militar.

Estará compuesto de un chaleco antibalas, varios tipos de armamento —fusiles de asalto, lanzagranadas, fusiles de francotirador y otros—, así como una gran variedad de sistemas diseñados para aumentar las capacidades de sus usuarios.

El organismo militar ruso destaca la dureza y resistencia del equipo ante los disparos y la eficacia de sus sistemas óptico-electrónicos.

El prototipo de este sistema militar se exhibe en la exposición de Rostec en el Foro Técnico Militar Army 2018, que se celebra en las proximidades de Moscú entre el 21 y el 26 de agosto.

Kalashnikov empieza producción en serie de fusil electrónico contra drones

KÚBINKA, RUSIA (Sputnik) — El rifle radioelectrónico REX-01, destinado a luchar contra drones, comienza a producirse en serie, declaró a Sputnik un representante de la empresa diseñadora del arma antidrón perteneciente al consorcio ruso Kalashnikov.

El prototipo de este fusil fue presentado durante el Foro Internacional Técnico-Militar Army 2017.

“El REX-01 de Zala Aero [perteneciente a Kalashnikov] comienza a producirse en serie y es comprado por diversas estructuras de las fuerzas del orden para operaciones especiales”, indicó.

Además, “el REX es comprado también por privados para proteger su vida personal”, señaló.

Por su parte, la empresa Kalashnikov informó que ese rifle es capaz de detener el trabajo de cualquier dron.

Este fusil no requiere de permiso especial para su compra, ya que no es un arma letal.

ELESPIADIGITAL.COM

China liquidó toda la red de inteligencia de EEUU en su territorio

alt

En tan solo dos años, entre 2010 y 2012, las agencias de inteligencia chinas destruyeron toda la red de inteligencia estadounidense implantada en el país.

Decenas de agentes ilegales y sus informantes fueron encarcelados o ejecutados. En Washington calificaron la operación como uno de los mayores fracasos de la CIA en las últimas décadas, escribe Foreign Policy.

A medida que China se desarrollaba y se convertía en una potencia peligrosa para Washington, EEUU mantenía una estrecha vigilancia sobre lo que estaba sucediendo en el país. Para fines de la década pasada, la CIA tenía información exhaustiva sobre los movimientos del Gobierno chino.

Los datos provenían directamente de círculos del poder, a donde los estadounidenses lograron infiltrar a sus agentes. Algunos de los informantes eran funcionarios desilusionados con un Estado plagado de corrupción o simplemente comprados.

Pero el flujo de inteligencia relacionada con China comenzó a secarse, y en 2011 la sede de la CIA se dio cuenta de que tenía un grave problema: sus fuentes de información estaban desapareciendo una a una.

¿Traición o ‘hacking’?

Ante esta situación existen dos explicaciones principales, escribe el columnista Vladímir Ardáev para Sputnik. La primera es la presencia de un topo en las profundidades de la inteligencia estadounidense que informara a Pekín sobre esta red en China. La segunda: piratas informáticos chinos descifraron el sistema de comunicación encriptado de la CIA.

La segunda versión sería confirmada por la velocidad y precisión con la que los servicios de seguridad chinos destapaban a los informantes estadounidenses. Además, ninguna persona en EEUU, por alto que fuera su nivel de acceso a la información clasificada, podía tener información sobre todos los agentes que China estaba cazando tan exitosamente.

Pérdida de olfato

Durante la investigación se reveló que los agentes de inteligencia desenmascarados cavaron sus propias tumbas. Después de haber logrado éxitos notables en China, el personal de la CIA se relajó, bajó la guardia con la vigilancia y descuidó las reglas del espionaje.

Los agentes en Pekín casi no cambiaban sus rutas y movimiento y mantenían citas secretas en los mismos lugares. Algunos agentes de EEUU hablaban con sus informadores en restaurantes que estaban bajo la vigilancia de los servicios especiales, con micrófonos en las mesas y los camareros trabajando en contrainteligencia.

Además, el sistema de comunicación secreta de la CIA, el Covcom, según los expertos era muy primitivo y también estaba conectado a internet. De hecho, era una copia del sistema que se usaba en Oriente Medio, donde su uso era mucho menos peligroso. Además, la capacidad de los piratas informáticos chinos fue totalmente subestimada.

Supuestos topos

En paralelo existe la versión de la existencia de un topo. En marzo de 2017 se dio a conocer la detención de una empleada del Departamento de Estado llamada Candace Marie Claiborne, que durante una entrevista con el equipo de investigación ocultó sus contactos con las autoridades chinas.

Desde China le llegaban regalos caros y dinero, pero Claiborne no admitió su culpa y tampoco lograron demostrar que había actuado como un topo durante la investigación.

En enero de 2018, Jerry Chun Shing Lee, de 53 años, fue detenido en el aeropuerto de Nueva York, pero se repitió la misma situación que con Claiborne y finalmente no pudo probarse su culpabilidad.

Consecuencias dramáticas

Topos, hackers, su propio descuido o todo junto: la CIA y el FBI no saben qué destrozó la red de inteligencia que habían construido en China. Ni siquiera saben cuán profundamente penetraron los chinos en los servicios especiales estadounidenses, destaca Ardáev.

La CIA está particularmente preocupada por si Pekín ha compartido información, así como el acceso a Covcom, con Moscú. Justo cuando la red de inteligencia estadounidense colapsó en China varios agentes que trabajaban en Rusia también cortaron la comunicación.

En cualquier caso, el fracaso es catastrófico. Washington reconoce que la restauración de la red destruida tomará años o incluso podría llegar a ser imposible.

Uno de los mayores fracasos de la CIA: decenas de sus agentes fueron eliminados en China en 2010

La vulnerabilidad de los sistemas de comunicación digitales, a pesar de estar muy encriptados, fue puesta de relieve tras el descubrimiento de una importante brecha de seguridad en la red de espionaje de la CIA en China.

El año pasado, una publicación del diario The New York Times reveló por primera vez el fracaso de la CIA en China, considerado uno de los más estrepitosos de la agencia en décadas. Entre 2010 y 2012, unos 30 agentes estadounidenses (o más, según algunas fuentes) fueron arrestados y ejecutados, y la red que la CIA había construido durante décadas en el país asiático fue desmantelada prácticamente por completo por las autoridades chinas.

Ahora, casi ocho años después, el portal ForeignPolicy ha publicado un artículo con testimonios de cinco funcionarios de inteligencia actuales y retirados sobre cómo Pekín logró desarticular la red de espías con talrapidez y precisión.

Las razones fueron investigadas por una comisión especial de la CIA en colaboración con el FBI, que logró identificar tres causas potenciales del histórico fracaso: una traición, un trabajo incorrecto de los propios agentes que permitió que las autoridades chinas los detectaran y una infracción en el sistema de comunicaciones. Como resultado, los investigadores llegaron a la conclusión de que fue la “confluencia y combinación” de los tres factores lo que facilitó que China destruyera la red de espionaje, según uno de los exfuncionarios de inteligencia.

Brecha en el sistema de comunicaciones

Cuando los oficiales de la CIA comienzan a trabajar con un nuevo agente, a menudo recurren al uso de un sistema de comunicación encriptado temporal que es totalmente independiente de la red principal de la CIA, algo que permite garantizar la seguridad en caso de que la persona resulte ser un agente doble.

Durante la investigación se descubrió que el sistema temporal de la CIA contenía un error técnico, a causa del cual se conectaba a la plataforma de comunicaciones principal. Según uno de los exfuncionarios, la CIA “jodió el cortafuegos” entre los dos sistemas. Así, los expertos chinos penetraron el sistema temporal a través de un agente doble, de la computadora de una de las fuentes reveladas por un traidor o tras detectar patrones de actividades sospechosas en la Red. Desde allí pudieron ingresar a la base común y descubrir toda la red de espionaje.

El sistema de comunicaciones encubiertas utilizado en China fue empleado por primera vez por las fuerzas de seguridad de EE.UU. en zonas de guerra en Oriente Medio, donde los desafíos de seguridad y los objetivos tácticos son diferentes, según las fuentes de ForeignPolicy. El sistema no fue diseñado para afrontar un servicio de inteligencia altamente sofisticado como el de China y un entorno digital completamente diferente, explicaron.

Un posible informante

En el desmantelamiento de la red de espionaje estadounidense también influyeron otros factores, incluido el supuesto reclutamiento por parte de China del exoficial de la CIA Jerry ChunShing Lee. Fiscales federales acusaron a Lee a principios de este año en relación con el asunto.

Documentos judiciales sugieren que Lee fue el posible informante de China y que estuvo en contacto con el Ministerio de Seguridad del Estado del país por lo menos hasta 2011. Las autoridades chinas le pagaron cientos de miles de dólares por sus esfuerzos, de acuerdo con los documentos.

Recurrir a métodos más antiguos

Uno de los exfuncionarios dijo que la agencia tenía “fuertes indicios” de que China compartió sus hallazgos con Rusia, donde algunas fuentes de la CIA estaban usando un sistema similar de comunicaciones encubiertas. Varias de esas fuentes en Rusia repentinamente cortaron su relación con sus mentores de la CIA en el mismo período en que tuvo lugar el desmantelamiento de la red en el país asiático.

Según los exfuncionarios, el fracaso del sistema de comunicaciones ha reavivado un debate dentro de la comunidad de inteligencia acerca de la conveniencia de recurrir a métodos más antiguos y menos tecnológicos para llevar a cabo interacciones encubiertas con las fuentes.

Los oficiales de la CIA que operan en China desde aquel fracaso han vuelto a los viejos métodos de comunicación, incluida la interacción subrepticia en persona con las fuentes, pese a que dichos métodos pueden consumir mucho tiempo y conllevan sus propios riesgos.

ELESPIADIGITAL.COM

¿Por qué fue derribado el vuelo MH17 de Malaysian Airlines?

Kees Van Der Pijl

Hace cuatro años, el 17 de julio de 2014, en medio de una guerra civil en el este de Ucrania, fue derribado el vuelo MH17 de Malaysian Airlines con los 298 pasajeros y la tripulación. El pasado 25 de mayo, el Equipo Conjunto de Investigación (JIT) encargado de la investigación penal del derribo y compuesto por los Países Bajos, Australia, Bélgica, Malasia y, paradójicamente, dada su posible participación, Ucrania, presentó su segundo informe sobre la investigación.

Al igual que el primer informe en septiembre de 2016, tomó la forma de una conferencia de prensa, con animaciones de video que respaldaban los hallazgos de la investigación. Esta vez hubo incluso menos para informar; la conclusión principal fue que elementos de la brigada de misiles Buk número 53 de Rusia fueron los culpables, una acusación ya realizado por el grupo de investigación londinense Bellingcat dos años antes. Todavía en febrero de 2016, esa afirmación había sido desestimada por el fiscal jefe holandés en el JIT, Fred Westerbeke, como no apta por las pruebas, en una carta a los familiares de las víctimas. ¿Cómo es posible que se haya convertido en el componente central del caso para la acusación dos años y dos meses después?

La conferencia de prensa de JIT fue seguida inmediatamente por una declaración formal por parte de los gobiernos holandeses y australianos que responsabilizaban a Rusia. Sin embargo, Malasia, miembro de JIT, se disoció de la acusación, mientras que Bélgica se mantuvo en silencio. La conclusión obviamente apresurada, en paralelo al supuesto incidente de gas nervioso sobre Skripal en Salisbury y el igualmente disputado ataque del gobierno sirio a las posiciones yihadistas en Douma, apuntan en la misma dirección: la Rusia de Putin debe mantenerse bajo ataque y no hay tiempo para esperar el veredicto del tribunal.

En mi libro El Vuelo MH17, Ucrania y la Nueva Guerra Fría. (Manchester University Press), me he abstenido de entrar en el terreno resbaladizo de hacer afirmaciones sobre quién apretó el gatillo, intencionalmente o por accidente, en la tarde del 17 de julio, o incluso qué tipo de arma se utilizó. Pero el derribo del avión de Malasia se ha convertido en parte de una guerra de propaganda que ya se estaba calentando antes de la catástrofe. En cambio, el libro trata acerca de lo que sabemos sobre los eventos que lo rodean, en los meses, semanas y días anteriores, de hecho incluso el día mismo. Los eventos posteriores solo han subrayado que es este contexto el que le da sentido a la tragedia.

Reenfocando la supremacía de los Estados Unidos después del colapso soviético

Hoy, el imperialismo occidental proyecta su poder global, en lo que respecta al capital, principalmente desde la perspectiva de la inversión especulativa en activos financieros. Atrás quedaron los días del compromiso internacional impuesto después de la Segunda Guerra Mundial. Al contrario, los instintos predatorios del capital financiero dominante requieren forzar a la fuerza a todos los estados para su mercantilización y explotación. Dada la extensión global de las cadenas de productos, el flujo continuo de ganancias hacia Occidente no puede darse por sentado mientras persista la soberanía estatal efectiva en otros lugares. Para el corazón liberal y anglófono del capital, la “defensa” no es, por lo tanto, meramente, ni siquiera primordialmente, una cuestión de defensa de la integridad territorial de los Estados que la constituyen, si mantienen abierto el sistema arterial de la economía global y manteniendo la centralidad de Occidente. El cambio de régimen es un corolario lógico y, desde esta perspectiva, debemos ver el golpe en Ucrania en febrero de 2014 y todos los acontecimientos posteriores, incluido el derribo del vuelo MH17 de Malaysian Airlines.

Desde el colapso soviético en 1991, la perspectiva global de Estados Unidos se articuló en varias nuevas doctrinas estratégicas. La primera y tal vez fundamental es la Doctrina Wolfowitz, que lleva el nombre de Paul Wolfowitz, subsecretario de defensa en la administración Bush padre, quien encargó una Guía de planificación de defensa para el año fiscal 1994-1999 (DPG) de 1992. Proclama que los Estados Unidos el la única superpotencia del mundo, que debe permanecer por delante de todos los posibles contendientes en tecnología de armas y nunca más aceptar la paridad militar, como con la URSS durante la Guerra Fría. También se advirtió oblicuamente a la Unión Europea recién segura de sí misma que solo los EE. UU. se encargarían de la vigilancia global.

A las doctrinas adicionales, que especifican como se fundamenta la intervención armada de los EE. UU. y como se emprende y justifica, agregaron elementos como la intervención humanitaria (El Informe Carnegie Endowment de 1992, Autodeterminación en el Nuevo Orden Mundial ); se aplicó en Yugoslavia y nuevamente en Libia. A continuación, la ‘Guerra contra el terror’, originalmente lanzada en las conferencias israelíes Likud / US Neocon entre 1979 y 1984, fue revivida luego del colapso de la URSS como el ‘Choque de civilizaciones’ del estratega de la Guerra Fría Samuel Huntington; Afganistán e Iraq son monumentos de la aplicación de esta doctrina. Finalmente, El gran tablero de ajedrez de Zbigniew Brzezinski de 1997 se ocupó específicamente de la reorganización de la ex URSS, incluida Ucrania.

A través de diferentes episodios, la OTAN se transformó en una estructura policial global al servicio de los intereses del capital atlántico. Las “operaciones fuera del área”, impensables en la época de Yalta, se probaron por primera vez contra los serbios de Bosnia a mediados de la década de 1990. La ampliación de la alianza hacia el antiguo bloque soviético, que comenzó también en esa época, fue obviamente motivada para evitar que los europeos se alejaran de la tutela estadounidense, de ahí su audaz avance. Ya en 1994, Ucrania se convirtió en la primera ex república soviética en unirse a la Asociación para la Paz, la sala de espera recientemente creada para la membresía de la OTAN. Para sofocar las preocupaciones rusas sobre el avance de Occidente, la Ley Fundacional OTAN-Rusia de 1997 estableció que no se llevarían armas nucleares y despliegues de tropas permanentes en los nuevos estados miembros.

La movilización de Georgia y Ucrania contra Rusia

Rusia bajo Yeltsin había entregado efectivamente su soberanía al capital transnacional y a Occidente y como resultado se había convertido en una zona de desastre social y económico. Bajo su sucesor, Vladimir Putin, el país comenzó a mutar de nuevo a una sociedad dirigida por un estado directivo, ayudada por el aumento de los precios del petróleo. Después de que Estados Unidos se retiró unilateralmente del Tratado de Misiles Antibalísticos en 2002 y anunció un sistema de defensa antimisiles desplegado en la República Checa, Polonia y Rumania, Rusia cambió a una posición internacional más sólida. La invasión angloamericana de Irak con un falso pretexto dejó en claro que Occidente estaba abandonando las reglas del orden internacional de la posguerra. La “promoción de la democracia” destinada a evitar que la soberanía nacional se movilice contra la gobernanza global occidental, ahora se convirtió en una prioridad.

Sin embargo, incluso una revolución del color significa poco si no hay una transformación complementaria de la relación fundamental estado / sociedad. Por lo tanto, el director entrante de planificación política del Departamento de Estado de EE. UU., el profesor de Stanford Stephen Krasner y Carlos Pascual, ex embajador de EE. UU. en Kiev, desarrollaron una amplia doctrina de cambio de régimen en 2004. Esto sería un elemento clave en la subsiguiente intervención en Ucrania. Para asegurar que los países incorporados a la esfera de influencia de Estados Unidos y la OTAN se convirtieran realmente en estados clientes neoliberales, Pascual y Krasner idearon una estrategia de intervención preventiva con un reglamento que enumeraba las medidas por las cuales se establecería una “democracia de mercado”. Ucrania era un objetivo clave y un campo de batalla, porque ahora, Rusia comenzaba a cuestionar el avance occidental.

En la Conferencia de Seguridad de Munich en enero de 2007, Putin recordó a su audiencia las promesas hechas a Gorbachov en 1991 de no expandir la alianza atlántica y advirtió que nuevos intentos de ampliación (los estados bálticos se habían incluido en 2004) implicarían grandes riesgos. Sin embargo, la OTAN y la UE avanzaban inexorablemente. En la cumbre de la OTAN en Bucarest en abril de 2008, los estadounidenses hicieron la oferta de ingreso en la OTAN a Georgia y Ucrania, solo para que Alemania y Francia la vetaran. Posiblemente para forzar el tema, el presidente prooccidental llevado al poder por la Revolución Rosa en Georgia, Mikheil Saakashvili, armado y alentado por Estados Unidos e Israel, más tarde ese año se embarcó en una aventura militar para recuperar la provincia de Osetia del Sur. Terminó en una debacle completa, pues un ejército ruso estaba listo en Osetia del Norte para dar a los invasores con un golpe importante, aunque muy costoso. Esto, entonces, fue lo que Richard Sakwa llama “la guerra para detener la ampliación de la OTAN”. A partir de ahora, todas las repúblicas postsoviéticas tentadas a unirse a la alianza atlántica tendrían que contar con la protección rusa para los grupos que se resisten a tal integración, independientemente de si se trataba de rusos o de las casi doscientas nacionalidades de la antigua URSS.

La ecuación energética UE-Rusia y Ucrania

El gas de Rusia que hoy alimenta a Europa se descubrió en la década de 1960; el oleoducto de la Amistad se construyó en 1964 y los oleoductos Soyuz, Urengoi y Yamal siguieron luego de que Alemania Occidental comenzara a comprar gas soviético. La conexión culminó en 1980 con el contrato para un gasoducto desde Urengoi en el norte de Siberia hasta Baviera, firmado por un consorcio de la industria pesada encabezado por Deutsche Bank.

Después del colapso de la URSS, el gas ruso tuvo que pasar a través de la red de tuberías de la Ucrania independiente, que mientras tanto se había convertido en la presa de oligárquicos clanes rivales. Para la mayoría de ellos, el gas fue la principal fuente de enriquecimiento rápido, directamente, como en el caso de la subsecretaria Yuliya Timoshenko, “la princesa del gas”, o indirectamente, suministrando tubos de acero para el transporte de gas, como en el caso del yerno del presidente Leonid Kuchma, Victor Pinchuk, el ‘Pipeline King’. La mala gestión económica y las luchas internas de los diferentes clanes oligárquicos en Ucrania provocaron retrasos en los pagos y repetidos cierres del suministro de gas de Rusia, y Gazprom, la compañía estatal de gas rusa, desde el principio comenzó a buscar formas de eludir la red ucraniana.

Después de que Putin llegó al poder, disciplinó a los oligarcas rusos como parte de la restauración de la soberanía estatal. Mikhail Khodorkovsky, el oligarca de la energía y el multimillonario ruso más rico de la época, en ese momento estaba comprando ayuda en la Duma para construir un oleoducto transiberiano hacia China; mientras negociaba con ExxonMobil y Chevron sobre la participación de EE. UU. en su compañía Yukos, que planeaba fusionar con Sibneft en la mayor compañía petrolera del mundo. En 2005 fue condenado a una larga pena de prisión. Yukos fue devuelto al patrimonio ruso a través de una operación indirecta que involucraba a las empresas estatales Rosneft y Gazprom, como parte de una subordinación más amplia de la economía al estado.

Mientras tanto, Gazprom comenzó a construir alianzas para evitar la interrupción futura de suministros a través de Ucrania y asegurar su mercado europeo. En 2005, acordó con el gobierno saliente de Gerhard Schröder construir un oleoducto a través del Báltico directamente a Alemania, ‘Nord Stream’, con un consorcio de compañías alemanas. Schröder se convirtió en el presidente del consejo de administración de la empresa conjunta, Achimgaz, y dos años después, un oleoducto de South Stream en el Mar Negro a Bulgaria fue contratado por ENI de Italia. Se extendería a Europa sudoriental hasta Austria. De esta manera, Gazprom y el estado ruso estaban superando a varios proyectos de la UE para oleoductos destinados a eludir a Rusia. De hecho, fue el plan de Romano Prodi y la UE de utilizar un gasoducto Nabucco en toda Turquía para conectarse a las reservas de energía del Caspio que impulsaron el proyecto de $ 40 mil millones de South Stream.

La conexión euroasiática ahora representaba una amenaza directa a la cohesión del bloque atlántico ampliado. Además de Nord Stream y South Stream, la colaboración de Gazprom con NIOC de Irán y una empresa conjunta con ENI en Libia hizo sonar todas las alarmas en Washington. Ya en mayo de 2006, pocos meses después del cierre de gas a Ucrania, el Senado de los EE. UU. aprobó por unanimidad una resolución que insta a la OTAN a proteger la seguridad energética de sus miembros y hacer que desarrolle una estrategia de diversificación lejos de Rusia. El senador Richard Lugar en un discurso muy conocido antes de la cumbre de la OTAN en Riga, Letonia, en noviembre de 2006, argumentó a favor de designar la manipulación del suministro de energía como un “arma” que puede activar el Artículo 5 del tratado de la OTAN (defensa común).

En un informe al Parlamento Europeo en 2008, el director del Eurasian Policy Center del Hudson Institute en los EE. UU. recomendó que la UE debería ayudar a liberalizar y modernizar la red ucraniana en lugar de apoyar a South Stream.  Su informe señaló con franqueza que la tensión en el área del Mar Negro podría servir para bloquear esa tubería por completo. Sin embargo, después de la elección de 2010 del presidente Victor Yanukovych, el líder de los poderosos oligarcas del este y del sur, el alquiler de la base naval rusa de Crimea en Sebastopol, sede de su flota del Mar Negro, se extendió a 2042, por lo que las perspectivas de agitación y disturbios allí se vieron mitigados por la perdurable preponderancia naval de Moscú.

Cambio de régimen en Kiev

Un aspecto del resurgimiento de una Rusia soberana fue el plan para una Unión Económica Euroasiática para reconstruir las relaciones con las antiguas repúblicas soviéticas (Ucrania obtuvo el estatus de observador desde el principio). La Asociación Oriental de la UE fue una respuesta directa. Fue ofrecido a las ex repúblicas soviéticas en 2008, en un gesto que señaló que Europa ahora actuaba de manera efectiva como subcontratista del diseño antirruso más amplio redactado en Washington. Concretamente, la UE ofreció a Ucrania y otras ex repúblicas soviéticas un Acuerdo de Asociación que también incluía disposiciones para la alineación del país con la política de seguridad de la OTAN, además de un cambio neoliberal en el espíritu de la doctrina Krasner-Pascual. Las reformas previstas serían devastadoras para la estructura de poder existente del país, en particular para los oligarcas de Donbass cuyo líder era Yanukovych.

Por ello, cuando tanto la UE como Rusia trataron de convencer a Yanukovych de unirse a sus respectivos bloques y Bruselas descartó el acuerdo triangular por el que el presidente ucraniano esperaba posponer la elección, no podía dejar de firmar el Acuerdo de Asociación de la UE en Noviembre de 2013 y aceptar a la vez una contraoferta rusa. Para entonces, “Europa” se había convertido en una palabra clave para poner fin a la rapacidad oligárquica, en la que Yanukovych y sus hijos también se habían involucrado. La decisión del presidente desencadenó manifestaciones y ocupaciones masivas, que esta vez incluyeron una insurrección armada de ultranacionalistas ucranianos en el oeste del país, históricamente antirruso. Creó el espacio para que los ultranacionalistas secuestraran las protestas y prepararan un golpe.

Para evitar que la situación se descontrolara por completo, los cancilleres de Alemania, Francia y Polonia volaron a Kiev el 20 de febrero de 2014. Sin embargo, mientras negociaban un acuerdo con Yanukovych y la oposición, los embajadores de EE. UU. y de la OTAN se reunieron con Andriy Parubiy, el cofundador del partido fascista de Ucrania y ex jefe de su milicia, Patriot de Ucrania. Parubiy, luego presidente del parlamento de Kiev, estaba al mando de las bandas armadas en el Maidan; dos días después tomaron el poder en la capital, instalando un gobierno de corte nacionalista ucraniano, seleccionado por diplomáticos estadounidenses. Parubiy fue nombrado secretario del Consejo Nacional de Seguridad y Defensa (NSDC), un puesto clave que supervisa todas las operaciones militares y de inteligencia, que continuó realizando hasta tres semanas después del derribo del MH17. Con la mitad del país ruso-ucraniano privado de sus derechos, el golpe fue respondido por la secesión de Crimea y una insurrección armada en el Donbass. Los disturbios de la revuelta en Odessa y Mariupol serían reprimidos con gran violencia, en la cual Parubiy y otras figuras de extrema derecha estaban directamente involucradas.

Enfrentando a los BRICS en Ucrania

Desde finales de marzo en adelante, el partido de guerra en los Estados Unidos y la OTAN comenzaron a elaborar una estrategia que convertiría a Ucrania en el terreno para una prueba de fuerza contra Rusia y China. La secesión de Crimea y su reincorporación a la Federación Rusa se explotaron para evocar el espectro de una inminente invasión rusa en varios frentes. El general Philip Breedlove, comandante de los EE.UU. El Eucom (Comando europeo, uno de los nueve comandos militares regionales de EE. UU. en todo el mundo) y el Comandante Aliado Supremo de la OTAN en Europa (Saceur), coordinó la posición occidental con el general Wesley Clark, veterano de las guerras de Yugoslavia. Clark ya estaba asesorando a las fuerzas de Kiev en el este de Ucrania antes de que el Donbass realmente se hubiera rebelado. Silos ucranianos pierden el control de la narración, los rusos lo verán como una puerta abierta’. Luego, Clark trabajó ​​sobre la situación geopolítica general, dando más información sobre por qué el partido de guerra en los EE. UU. creía que Ucrania sería “retenida” y elegida como campo de batalla para enfrentarse a Rusia y China. No se desperdició tiempo en la democracia del mercado aquí. Afirmando que “Putin ha hecho la lectura adecuada sobre la inacción de EE. UU. en Georgia y Siria como” debilidad “de los EE. UU.,” Clark explicó que

China está mirando de cerca. China tendrá cuatro portaaviones y dominio del espacio aéreo en el Pacífico occidental dentro de 5 años si las tendencias actuales continúan. Y si dejamos que Ucrania se vaya, definitivamente aumenta los riesgos de conflicto en el Pacífico. Porque, China preguntará, ¿Estados Unidos entonces se arriesgaría por Japón, Corea, Taiwán, Filipinas, el Mar del Sur de China?… Si Rusia toma Ucrania, Bielorrusia se unirá a la Unión Euroasiática, y, a continuación, la Unión Soviética (con otro nombre) volverá. …Ni los países bálticos ni los Balcanes resistirán fácilmente las perturbaciones políticas potenciadas por una Rusia resurgente. ¿Y de qué sirve una “garantía de seguridad” de la OTAN contra la subversión interna? … Y entonces Estados Unidos enfrentará una Rusia mucho más fuerte, una OTAN que se desmorona y un gran desafío en el Pacífico occidental. Ahora es más fácil [mantener] la línea, en Ucrania que en cualquier otro lugar, más adelante.

El fin de semana del 13 al 14 de abril, el director de la CIA, John Brennan, se encontraba en la capital ucraniana. La operación anti-terrorista (ATO, llamada así porque el uso de la fuerza militar en el país sólo se justifica bajo esa etiqueta) comenzó inmediatamente después de la visita de Brennan; Parubiy envió un mensaje de Twitter el día 15 en el que los veteranos del levantamiento de Maidan estaban listos para unirse a la lucha. Dado que la OTAN había implorado anteriormente a Yanukovych que no usara la fuerza contra manifestantes (armados), Moscú ahora le pidió a la alianza que frenara a los líderes del golpe por turno. Pero según el ministro de Asuntos Exteriores, Lavrov, la respuesta que obtuvieron fue que “la OTAN les pediría que usen la fuerza proporcionalmente”.

De hecho, incluso el oligarca, Petro Poroshenko, elegido presidente el 25 de mayo de 2014 para dar una apariencia de legitimidad al régimen golpista, demostró ser incapaz de contener a los intransigentes. El 30 de junio, después de una reunión de NSDC de cuatro horas con Parubiy, el ministro del Interior Avakov y otros cuyos seguidores armados se manifestaban en el exterior, Poroshenko declaró que se levantaría el alto el fuego y se lanzaría una nueva ofensiva. Tres días más tarde, las maniobras navales de la OTAN en el Mar Negro comenzaron con la participación de los EE. UU. y con la guerra electrónica como un componente clave. Sobre el terreno, las fuerzas de Kiev progresaron rápidamente, aparentemente haciendo un anillo alrededor de la gran ciudad rebelde de Donetsk. La OTAN tenía sus propias preocupaciones: se esperaba que una próxima cumbre en Gales en septiembre aceptara el cuento de una “invasión rusa”, vital después de la debacle de Afganistán,

Los BRICS, creados primero como un club de banqueros, nunca fueron más que una colección suelta de ‘economías (re) emergentes’, pero desde la perspectiva de Washington, las entidades soberanas que no se someten a la gobernanza global neoliberal son inaceptables. Entonces, cuando el 16 de julio, los jefes de estado de los BRICS, auspiciados por la presidenta brasileña, Dilma Rousseff (removida por una conspiración de derecha en mayo de 2016), firmaron un acuerdo estableciendo un Nuevo Banco de Desarrollo, o BRICS Bank, como un desafío directo al El Banco Mundial y el FMI, dominado por Estados Unidos y Occidente, impusieron nuevas sanciones a Rusia por Ucrania, apuntando específicamente al vínculo energético con la UE. Era la creación de un equivalente del Banco Mundial con un capital de $ 100 mil millones con un fondo de reserva de moneda del mismo tamaño (un equivalente del FMI).

Aún en Brasil, antes de volar de regreso a Moscú, el presidente ruso Putin al margen de la final de la copa mundial de fútbol también acordó con la canciller alemana, Angela Merkel, buscar un Land global para el acuerdo del gas.. Sus disposiciones provisionales incluían la normalización de Crimea a cambio de un plan masivo de rehabilitación económica y un reembolso del precio del gas para Ucrania. Sin embargo, una reunión especial del Consejo Europeo convocada el día 16 no pudo llegar a un acuerdo sobre si la UE debería seguir el liderazgo estadounidense en esta ocasión, ya que los países con intereses exportadores a Rusia y dependientes de su gas se estaban resistiendo. En cambio, el Consejo hizo hincapié en el compromiso de la UE de “proseguir las conversaciones trilaterales sobre las condiciones del suministro de gas de la Federación de Rusia a Ucrania” con el fin de “salvaguardar la seguridad del suministro y el tránsito de gas natural a través de Ucrania”.

El del vuelo MH17 y el South Stream

El derribo de MH17 el 17 de julio cambió todo eso. Como dije antes, quién lo hizo y cómo sigue siendo oscuro, aunque hay varios perseguidos por personas familiarizadas con las circunstancias locales, o revelados por personas que saben quiénes fueron los activos militares que operaron ese día, pero todo eso no es concluyente. Los informes oficiales del Dutch Safety Board y el JIT pueden ser desechados convenientemente, aunque el DSB señaló acertadamente la cuestionable decisión de Kiev de permitir que los aviones civiles sobrevolasen una zona de guerra. Sin embargo, independientemente del perpetrador real, y si fue un acto intencional o un accidente, no hay duda sobre la intención de Occidente de explotar el evento al máximo.

La exsecretaria de Estado y aspirante presidencial Hillary Clinton en una entrevista televisiva el día 18 pidió que “Rusia pague el precio” una vez que se haya establecido su culpabilidad. Su lista de cosas que debería hacer la UE incluía, una, ‘endurecer las sanciones’; dos, encontrar alternativas a Gazprom, y tercero, ‘hacer más junto con nosotros para apoyar a los ucranianos’. Las negociaciones de ‘Land for gas’ quedaron archivadas y el día 22 Europa abandonó las vacilaciones restantes cuando suscribió las sanciones de Estados Unidos dirigidas contra papel de Rusia como proveedor de energía. Como señaló Mark Leonard, fundador y director del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, en una entrevista en un periódico un año después, ” sin el MH17 habría sido bastante difícil encontrar suficiente apoyo para el aumento de las sanciones a la economía rusa”.

En 2009, la UE introdujo una nueva política energética, denominada «Tercer paquete energético». No permitía que el gas fuera transportado a la UE por la empresa que lo produce, lo que obligó a Gazprom a vender incluso el gas canalizado a través de la red ucraniana a otras compañías antes de que pudiera ingresar a la UE. Nord Stream todavía estaba exento de las normas de competencia de la UE, pero South Stream no lo era, sin importar que la mayoría de los contratos con Gazprom se hubieran firmado antes de la entrada en vigor del Tercer Paquete de Energía. Incluso en el momento del golpe de Kiev, los comentaristas se preguntaron en qué medida el gas de esquisto de EE. UU. podría utilizarse para compensar las entregas rusas. Se proyectó que las instalaciones de GNL planificadas en Florida y Maryland servirían al mercado europeo a expensas de Gazprom, una perspectiva mucho más realista.

La secesión y la incorporación de Crimea a la Federación Rusa evidentemente jugaron su propio papel aquí. Crimea es una región históricamente rusa; habiendo sido asignado a Ucrania por capricho del líder del partido soviético Khrushchev en 1954, nunca aceptó ser parte de una Ucrania independiente. Después del golpe nacionalista a fines de febrero, el futuro de la base naval rusa en Sebastopol estaba en cuestión. En 1991, el Mar Negro había sido un mar interior de bloque / soviético, con un país de la OTAN (Turquía) que lo bordeaba. Ahora había otros dos países de la OTAN / UE y dos miembros pro-occidentales, aspirantes a la OTAN en su litoral. Entonces, una semana después del golpe, tres ex presidentes ucranianos, Kravchuk, Kuchma y Yushchenko, pidieron al gobierno golpista en Kiev que cancelara el acuerdo bajo el cual se arrendaba Sebastopol, hogar de la flota rusa del Mar Negro, hasta el año 2042, la cuestión de quién sería capaz de proyectar el poder naval sobre el Mar Negro se agudizó. La pregunta ahora era si Rusia podría proporcionar cobertura para un proyecto a gran escala como South Stream.

South Stream entró en la línea de fuego directamente. El Parlamento Europeo, que nunca planteó la cuestión de por qué se negoció el acuerdo de febrero de la UE con Yanukovych, se vio marginado por el golpe, y adoptó el 17 de abril de 2014 una resolución no vinculante que se opone al gasoducto South Stream y recomendó una búsqueda de fuentes alternativas de gas. El 28 de abril, Estados Unidos impuso una prohibición sobre las transacciones comerciales dentro de su territorio a siete funcionarios rusos, incluyendo Igor Sechin, el CEO de Rosneft, la petrolera estatal rusa, así como Gennady Timchenko, cuyo Grupo Volga controla Stroytransgaz, la compañía encargado de construir la sección búlgara de South Stream. Sin embargo, el parlamento búlgaro aprobó South Stream dos semanas después de la reincorporación de Crimea, eludiendo la legislación antimonopolio de la UE al renombrar el oleoducto como una “conexión tierra-mar”. La Comisión Europea ordenó a Bulgaria detener el trabajo en South Stream y procedió a cortar decenas de millones de fondos de desarrollo regional muy necesarios, mientras que el embajador EE. UU. advirtió a las empresas búlgaras de trbajar con Timchenko. Una última visita de los senadores estadounidenses John McCain y Ron Johnson, en combinación con otras medidas punitivas, condujo a la cancelación del proyecto a principios de junio. Como Eric Draitser comentó en ese momento, ‘South Stream se ha convertido en uno de los principales campos de batalla en la guerra económica que Occidente está librando contra Rusia’.

El derribo del vuelo MH17 también selló definitivamente el destino de South Stream. Los bancos rusos que financiaban el proyecto, liderados por Gazprombank, fueron golpeados por nuevas sanciones, por lo que el capital necesario ya no podría aumentarse internacionalmente. Putin antes había insinuado mover el tránsito de gas para la UE a países no europeos; en agosto, se informó que había un Plan B en proceso de exportación a través de Turquía. El 1 de diciembre de 2014, durante una visita de estado a Ankara, el presidente ruso anunció que a la luz de las sanciones occidentales y la denegación de permisos de construcción en la UE, South Stream sería reemplazado por el oleoducto ‘Turkish Stream’, además del Blue Stream existente. Sin embargo, en noviembre de 2015, un F-16 turco derribó un caza ruso sobre el norte de Siria, lo que provocó   una profunda crisis en las relaciones entre Moscú y Ankara y la cancelación de Turkish Stream. Esto solo fue superado después del intento de golpe de estado de julio de 2016 contra Erdoğan, en el que Rusia se puso de parte del presidente turco, incluso advirtiéndole de antemano. Dado que el F-16 que derribó el avión ruso era parte de una unidad de la OTAN con base en la base aérea Inçirlik que participó en el intento de golpe, el incidente sobre Siria parece encajar en un marco que también puede haber decidido el destino de Vuelo MH17: una provocación para desordenar las relaciones con Rusia, pero no estamos seguros.

Cambio de régimen en Moscú

El desastre del MH17 se produjo en el contexto de una profunda crisis, en la cual la disciplina capitalista impuesta desde su epicentro histórico en Occidente, se ha vuelto principalmente depredadora, dependiendo cada vez más de la violencia. Las operaciones financieras especulativas en combinación con la “Guerra contra el Terror” han extendido el riesgo económico y la represión en el país, la guerra y el cambio de régimen en el exterior. La propia supervivencia humana se ha convertido en una apuesta global que se juega sobre la cabeza de las poblaciones afectadas para obtener beneficios privados. Occidente, liderado por unos Estados Unidos que están efectivamente en bancarrota y depende cada vez más de la fuerza para sabotear la formación de cualquier alternativa, algo que su propia formación social ya no puede producir.

En la década de 1980, cuando lanzó la segunda Guerra Fría, la administración Reagan intentó desestabilizar el bloque soviético y provocar un cambio de régimen en Moscú. Este es también el objetivo de la actual y nueva Guerra Fría. Un informe de 2015 de Chatham House, “The Russian Challenge”, analiza esto con cierto detalle. Aunque reconoce que Occidente no puede tener interés en que Rusia se deslice hacia la anarquía completa, tampoco debería protegerse la Presidencia de Putin “contra el cambio, ya sea que sea controlado o violento “. Por lo tanto, “si Putin fuera derrocado por un golpe interno, por enfermedad o por el descontento popular …, sería sensato que Occidente reflexionara sobre cómo podría manejar las consecuencias del cambio de régimen en Rusia”.

La comunicación efectiva con el pueblo ruso y la defensa de los valores humanos de antemano serían esenciales para la credibilidad occidental … La planificación para el futuro debería, por último, desde cubrir los escenarios de los cambios de liderazgo dentro de las estructuras actuales, a la aparición de un grupo listo para continuar las reformas estructurales en algún tipo de diálogo responsable con la población rusa, hasta el colapso del régimen .

El presidente de la Fundación Nacional para la Democracia, Carl Gershman, en un artículo para el Washington Post en octubre de 2016 sugirió lanzar una nueva campaña sostenida contra Putin, por la cual el asesinato por contrato de la periodista Anna Politkovskaya, diez años antes, podría ser utilizado como una espoleta.

Para una campaña de este tipo, se podía confiar en que la Open Society Foundation de George Soros diseñara los escenarios de la “sociedad civil” / revolución del color, al tiempo que identifica los grupos que podrían movilizarse para su ejecución. El plan de acción de OSF para 2014-17, titulado Russia Project Strategy , identifica a los intelectuales rusos activos en redes académicas y de opinión occidentales, el movimiento gay ruso y otros como posibles palancas para la protesta de la sociedad civil contra el bloque conservador en el poder en Moscú. De los documentos OSF pirateados por el colectivo CyberBerkut, la Fundación Anti-Corrupción de Alexei Navalny emerge como el beneficiario clave, y portales de discusión y medios liberales como la estación de radio Echo of Moscow , RBKagencia de noticias, y el periódico Vedomosti, como los canales preferidos para difundir contenido.

No hay necesidad de repetir que todo esto es parte una poderosa ofensiva para descarrilar el bloque de contendientes alrededor de China y Rusia, que se había constituido frente a la agresividad y la crisis occidental. La toma del poder en Ucrania, así como la secesión de Crimea y la guerra civil en el este, que costó la vida a más de 13,000 personas y desplazó a un millón, así como la guerra económica contra Rusia por parte de los EE. UU. y la UE , han traído de nuevo el peligro de una gran guerra europea. Si el derribo del vuelo MH17 fue un acto premeditado intencional o un accidente, ya sea que implique un ataque de un avión a reacción, un misil antiaéreo o ambos, en última instancia, no se puede establecer con certeza. Sin embargo, tanto el partido de guerra de la OTAN como el régimen golpista en Kiev, que en muchas ocasiones ha demostrado que sus antecedentes ultranacionalistas y fascistas están muy vivos, habría sido perfectamente capaz de tal acto y tenía los medios para ello. Y lo más importante, ellos tenían un motivo. Quienes estaban en el poder en Kiev ya habían intentado varias veces llevar a Moscú a intervenir en la guerra civil, directamente y provocar una intervención de la OTAN. Si este fuera su objetivo, también habría servido al compromiso decidido desde hacía mucho tiempo del bloque atlántico de forzar a la Europa continental a una relación antagónica con Rusia.

En la coyuntura global actual, incluso la coalición que combina la Unión Euroasiática, los BRICS y la Organización de Cooperación de Shanghai constituye un grave peligro para un Occidente capitalista en crisis. Si los Estados Unidos y la OTAN, por lo tanto, estarían dispuestos a correr mayores riesgos de lo que están haciendo ahora es una perspectiva demasiado atemorizante como para contemplarla. Sin embargo, debe ser confrontado, o el destino de las 298 personas en el vuelo MH17 puede convertirse en el de la humanidad en general.

*Kees van der Pijl es miembro del Centro de Economía Política Global y Profesor Emérito de la Escuela de Estudios Globales de la Universidad de Sussex.

Sobre el libro del autor: El Vuelo MH17, Ucrania y la Nueva Guerra Fría

El 17 de julio de 2014, el vuelo MH17 de Malaysian Airlines fue derribado en medio de disturbios en Ucrania, un conflicto que condujo a un enfrentamiento entre la OTAN y Rusia y el inicio de un nuevo período de confrontación Este-Oeste.

Este es el primer trabajo académico sobre los disturbios en Ucrania y el trágico derribo del MH17. Ofrece un análisis que desafía el consenso occidental en torno a estos eventos, enfatizando el contexto geopolítico y económico del enfrentamiento de Occidente con Rusia, el bloque BRICS y las luchas por el suministro de energía de la UE.

Basado en documentos gubernamentales e inéditos de la OTAN, así como en una amplia gama de fuentes, este libro ofrece un análisis de la economía política mundial y debates contemporáneos sobre Rusia y las relaciones Este-Oeste.

Reseñas

El derribo del vuelo MH17 el 17 de julio de 2014 marca una ruptura en la política internacional posterior a la Guerra Fría. En este meticuloso estudio detallado, Kees Van der Pijl sitúa hábil y hábilmente la tragedia en el contexto más amplio del inicio de un nuevo período. de confrontación Este-Oeste, mientras que al mismo tiempo proporciona un análisis experto del evento en sí mismo. El libro se opone valientemente a muchas ideas convencionales y proporciona así un correctivo necesario a los estereotipos. Esta es una lectura esencial para los analistas y sobre todo para los hacedores de políticas ” – Richard Sakwa, profesor de política rusa y europea, Universidad de Kent

Un libro incontrovertiblemente importante. No es una investigación sobre la catástrofe MH17 per se, sino más bien una explicación de la campaña contra Rusia que se desarrolló después. A través del prisma del desastre del MH17, van der Pijl analiza el contexto histórico más amplio que condujo a la tragedia, y cómo continúa repercutiendo hasta el día de hoy. Argumenta que no deberíamos verlo como un accidente aislado, sino “colocarlo en el contexto de una confrontación más amplia, la que enfrenta al Occidente liberal contra un bloque de contendientes más amplio”. “… la perspectiva teórica neomarxista de van der Pijl, y la disposición a utilizar el estudio del caso como ilustración de las amplias tendencias mundiales, es una reminiscencia de los escritos clásicos del fallecido Gabriel Kolko. No es exagerado decir que este libro es a diferencia de cualquier otro actualmente disponible el mejor sobre la tragedia del MH17.”- Nicolai N. Petro, Profesor de Política, Universidad de Rhode Island

El MH17, Ucrania y la Nueva Guerra Fría del Profesor Kees van dér Pijl serán considerado por mucho tiempo como un hito tanto en la geopolítica como en la economía política mundial. Ha demostrado convincentemente que ahora estamos en una nueva Guerra Fría, después de la crisis financiera mundial de 2007-08, comenzando con el colapso de Lehman Brothers en septiembre de 2007. El capital financiero, que se había convertido en la fuerza dominante en la economía mundial desde finales de la década de 1990 ahora buscaba ampliar sus operaciones especulativas a corto plazo al tratar de expropiar los activos de una gran parte de la ex URSS, y Rusia se convirtió en el principal contendiente de Occidente en esta Guerra Fría“. – Profesora Amiya Kumar Bagchi, profesora emérita del Instituto de Estudios del Desarrollo de Kolkata y profesora adjunta de la Universidad de Monash

Proporcionando un contrapunto esencial a la narrativa postsoviética dominante – que el capitalismo neoliberal trae democracia y prosperidad – Kees van der Pijl se abre paso a través de décadas de creación de mitos occidentales para exponer una realidad brutal: que el impulso de Estados Unidos para la dominación global continúa. Mientras Estados Unidos se debilita económicamente usa su poder militar para imponer un mundo unipolar indiscutible, su objetivo es la gobernanza global neoliberal respaldada por el dominio militar y la primacía nuclear estadounidense. Pero poderosas fuerzas políticas y económicas están trabajando para resistir este interminable expansionismo. Van der Pijl revela las últimas etapas de esta lucha global, esta nueva guerra fría, en una investigación forense y cautivadora, centrada en el conflicto en Ucrania, un microcosmos de la actual crisis mundial“. – Kate Husdon.

El ‘cowboy’ Trump contra el ‘sultán’ Erdogan

Alfredo Jalife-Rahme

Desde 2016 enuncié la configuración paulatina del “triángulo geopolítico de Rusia, Turquía e Irán”, tomando en cuenta que “una de las mayores vulnerabilidades a corto plazo de Erdogan son las finanzas y la economía muy dependientes de Occidente”, también alerté que “la lira turca se había revaluado en forma antigravitatoria”.

En uno de sus últimos libros, el fallecido Zbigniew Brzezinski, quien padecía rusofobia delirante, llegó en un momento hasta alucinar en sus clásicos esquemas simplistas que Turquía, país que consideraba “pivote” para su “visión estratégica” sobre EEUU, era comparable a la superpotencia rusa, basado en acrobacias estadísticas.

Turquía ha tenido peripecias circulares tanto con Rusia como con EEUU. Las relaciones con Rusia del ‘sultán‘ Erdogan llegaron a un punto crítico después del asesinato del embajador ruso en Ankara por un fanático paramilitar turco —en diciembre 2016— y dos años más tarde, el derribo de un avión ruso en el cielo sirio y el asesinato de su piloto por los guerrilleros turcomenos.

Pese a todos los avatares, Rusia ha sabido maniobrar mejor que EEUU su relación con Turquía, con quien comparte el superestratégico Mar Negro de más de 436.000 km2, sin incluir el Mar de Azov de 39.000kms2. Turquía detenta las llaves geoestratégicas del estrecho de los Dardanelos que conectan el mar Negro con el Mediterráneo.

La Unión Europea sigue sin aceptar la membresía de Turquía con quien su relación se ha deteriorado debido al flujo masivo de migrantes, mientras que con EEUU ha llegado al punto más bajo. En primer lugar debido al fallido golpe de Estado de la CIA para derrocar al ‘sultán‘ Erdogan, que el mismo Brzezinski consideró había sido un grave error estratégico de Obama, a grado tal que se encuentra en riesgo el cierre de la base militar estadunidense en Incirlik. Luego, con Trump la relación periclitó todavía más debido a su guerra económica/financiera a la que Erdogan tilda de “golpe”.

Las multas estratosféricas de EEUU contra el banco estatal turco HalkBank, han desplomado sus acciones en mas del 60% en lo que va del año, sumado a la degradación de Turquía por las calificadoras Moody’s y Standard & Poor’s, lo cual ha puesto a la defensiva a Turquía, miembro de la OTAN y que, paradójicamente, cuenta en su seno con el segundo Ejército convencional más numeroso después del de EEUU.

Pese a los avatares de Turquía en Oriente Medio —con la espada de Damocles de las veleidades independentistas de los kurdos en su frontera con Siria y con Iraq y donde sufrió reveses desde Egipto hasta Siria debido a su alianza con los Hermanos Musulmanes—, la dinámica de los eventos la ha empujado a mirar más del lado asiático para acercarse a Rusia, China e Irán.

La guerra financiera del ‘cowboy‘ Trump contra el ‘sultán‘ Erdogan —al final de cuentas, dos personalidades muy recias— ha devaluado en 40% a la lira turca frente al dólar, ante lo cual el presidente turco ha declarado estar listo para la guerra: “El secreto de los Estados exitosos es su prontitud para la guerra. Estamos listos con todo lo que tenemos”.

Consideró que la devaluación de la lira turca carecía de “base financiera” y que constituía “un ataque a Turquía”, mientras recibía una ayuda de su gran aliado árabe Qatar por 15.000 millones de dólares para apuntalar su alicaída divisa.

En alusión a las sanciones contra dos ministros de su gabinete y del incremento de las tarifas de acero y aluminio por Trump, Erdogan refirió que “por un lado eres aliado estratégico y por el otro disparas al país en el pie”.

El ‘cowboy‘ Trump ha tomado como pretexto la detención del pastor protestante estadunidense Andrew Brunson, a cargo de una iglesia en Izmir de 25 feligreses y considerado por las autoridades turcas como un vulgar espía de la CIA y bajo la férula del prelado islámico Fethullah Gülen que incitó al Golpe de Estado contra Erdogan y que se encuentra exiliado en Pennsylvania (EEUU).

Trump usa el asunto del pastor, a dos meses de las elecciones intermedias del 6 de noviembre, con el fin de tener el apoyo de la base electoral de los WASP (White Anglo-Saxon Protestant), a lo que Erdogan ha replicado: “Están cambiando a su socio estratégico de la OTAN por un pastor”.

El pleito inédito de dos miembros de la OTAN es mucho mas profundo y comporta características de una “guerra multidimensional” en varios frentes desde el ámbito financiero/económico hasta el rubro estratégico militar cuando Turquía ha optado por comprar los célebres misiles de defensa S-400 a Rusia, mientras el Congreso de EEUU boicotea la entrega de varios aviones F-35.

En el ‘intermezzo‘ de la dinámica geopolítica de Turquía que ha virado hacia el Este, y en medio del triunfo de su enemigo, el presidente sirio Bashar Asad, apuntalado por un conspicuo despliegue militar ruso, se ha gestado un realineamiento espectacular de las alianzas en el “Gran Oriente Medio“. En la definición del fallecido General israelí Ariel Sharon, va en una línea vertical desde el Cáucaso hasta el Cuerno de África y en una línea horizontal desde Mauritania/Marruecos hasta Cachemira.

Los realineamientos no son únicamente de Turquía, también varios países de la región se acomodan a la nueva realidad geopolítica en medio del repliegue de EEUU cuando, después de dos décadas, los cinco países ribereños del mar Caspio han acordado primordialmente prohibirla presencia militar de la OTAN en sus aguas territoriales.

En paralelo, y también casi después de dos décadas, la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), ha incrustado en su seno a dos medianas potencias nucleares: Pakistán, con el padrinazgo chino, e India, con bendición rusa.

Turquía anhela adherirse al OCS y no hay que perder de vista que ostenta una gran influencia etnoreligiosa de los islámicos pueblos túrquicos de origen mongol de 160 millones.

Se puede aducir que el acercamiento de Turquía con Irán cobraría una mayor dimensión geoestratégica mediante la conectividad de ambos con Pakistán cuando los tres relevantes países euroasiáticos conformarían lo que he bautizado un “bastón de golf estratégico”, donde las 130 armas nucleares de Pakistán representarían su ‘cabeza’, sostenido por la ‘varilla’ de Turquía e Irán.

El talón de Aquiles de Turquía es su dependencia financiera con sus otrora aliados occidentales cuando Trump precipitó su grave crisis.

En su reciente entrevista a Reuters, el ‘cowboy’ Trump exhibió su desprecio a la crisis económica/financiera de Turquía y a la devaluación de la lira turca, al unísono de la crisis en los mercados emergentes.

Erdogan no ha querido quemar todas sus naves con Trump y se ha dado el lujo de escribir en el rotativo New York Times —aliado de Soros, el enemigo de Trump— que “antes de que sea muy tarde, Washington debe abandonar la noción mal guiada de que nuestra relación puede ser asimétrica y entender el hecho de que Turquía tiene alternativas”.

Para Tim Bartz, del Der Spiegel, “la OTAN puede ser el perdedor, mientras Moscú sería el principal beneficiario” sin dejar, a mi juicio, tampoco de lado a China.

Las “alternativas” evidentes del ‘sultán‘ Erdogán en la nueva geopolítica del Gran Oriente Medio son: Rusia y China, además de formar parte del nuevo ‘bastón de golf geopolítico’ con Irán y Pakistán.

Rusia ya tiene potenciales »satélites asesinos» en órbita alrededor de la tierra

alt

Joseph Trevithick

En realidad, son satélites de mantenimiento especiales, pero cualquier satélite que pueda ayudar a reparar un satélite amigable también puede potencialmente deshabilitar uno enemigo.

Un alto diplomático estadounidense acusó a Rusia de desplegar otro satélite pequeño y especializado en órbita que podría usar como  arma antisatélite . Este es al menos el cuarto sistema de este tipo que el Kremlin ha lanzado desde 2013 y destaca la continua falta de reglas básicas internacionalmente aceptadas para  las actividades hostiles en el espacio, ahora cuando Estados Unidos busca  aumentar sus capacidades militares por encima de la atmósfera terrestre .

Yleem Poblete, Secretario de Estado Adjunto de Estados Unidos para Control de Armas, Verificación y Cumplimiento,  planteó las preocupaciones sobre la “inspección de aparatos espaciales” rusos en una reunión de la Conferencia de Desarme en Ginebra, Suiza, el 14 de agosto de 2018. Rusia  públicamente anunció el lanzamiento de este satélite en junio de 2017, pero insiste en que su única función es inspeccionar los sistemas espaciales propios del país en busca de daños u otros posibles problemas y potencialmente repararlos.

El “comportamiento en órbita del satélite ruso era inconsistente con cualquier cosa vista antes o las capacidades se las que somos conscientes en este tipo de misiones espaciales, incluidas las actividades de otros satélites de inspección rusos”, dijo Poblete  en la reunión . “Nos preocupa lo que parece ser un comportamiento muy anormal para los ‘inspectores de aparatos espaciales’ conocidos. No sabemos con certeza de qué se trata y no hay forma de verificarlo”.

Cuando Poblete mencionó “otras” actividades, probablemente se refirió a tres  satélites de inspectores adicionales que los rusos lanzaron  entre 2013 y 2015 . Estos sistemas, también conocidos como Kosmos-2491, Kosmos-2499 y Kosmos-2504, llevaron a cabo una serie de pruebas, acercándose relativamente a varias piezas de desechos espaciales, antes de quedar latentes en 2016. El año que viene, Rusia volvió a encender uno de ellos y lo envió cerca de un satélite meteorológico chino, que ese país había destruido en una prueba antisatélite en tierra en 2007.

El siguiente video, de la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de la Defensa de EE. UU., muestra cómo usar un pequeño satélite de reparación para dar servicio a otros sistemas espaciales.

Es importante tener en cuenta que el concepto de un pequeño satélite de inspección no es nuevo y tiene sentido. El envío de misiones tripuladas para examinar satélites y otros objetos espaciales y potencialmente realizar reparaciones o modificaciones ha sido históricamente muy costoso y complicado.

Al mismo tiempo, arreglar o hacer modificaciones a un satélite en el espacio ahorra el problema de construir un reemplazo y pagar para ponerlo en órbita. Es famoso que Estados Unidos envió astronautas para reparar el  Telescopio Espacial Hubble en 1993 luego de que la NASA descubriera una falla en el espejo principal del sistema.

Tener una sistema de reparación semi-autónoma  en el espaciopodría simplificar la disposición de manera significativa. Estos inspectores robóticos podrían evaluar el problema rápidamente para que el personal sobre el terreno pueda tomar una decisión informada sobre cómo proceder.

El problema es que cualquier satélite que pueda maniobrar muy cerca de otro, puede llevar armas pequeñas o sondas para destruir físicamente su objetivo, es decir, puede convertirse en un arma. Cualquier sistema de reparación de este tipo podría destruir fácilmente la óptica sensible y otros componentes, o simplemente chocar contra el objetivo, actuando como un arma cinética. Su pequeño tamaño significa que sus operadores terrestres podrían ser capaces de enseñarles a tratar de esconderse cerca de otros objetos, especialmente entre la creciente ” basura espacial ” que flota alrededor de la tierra.

También podrían ser capaces de transportar bloqueadores de guerra electrónicos o armas de energía dirigidas que podrían cegar la óptica o evitar que un satélite comunique información, incluidas las  advertencias sobre misiles entrantes o datos de inteligencia vital a las instalaciones de Tierra. Los “inspectores” podrían actuar como pequeños agentes de inteligencia, interceptando transmisiones dirigidas a sistemas de comunicaciones basados ​​en el espacio. En ese caso, es posible que también que  envíen señales falsas con mensajes confusos o  coordenadas de navegación falsas .

Desde entonces, Rusia  ha denunciado los comentarios del subsecretario de Estado Poblete como “acusaciones infundadas y difamatorias basadas en sospechas”. Sin embargo, declaraciones del propio Ministerio de Defensa del país sobre el nuevo satélite Kosmos-2519 , un satélite militar que tiene una misión desconocida, indican fuertemente que este satélite tiene un conjunto robusto de capacidades que podría tener una aplicación militar secundaria.

“En los ensayos que implican control la maniobra de defensa se probaron los sistemas de comunicación terrestre y orbital, y se emplearon métodos que implican estimaciones balísticas y software nuevo”, informó el periódico  ruso  Izvestia basándose en información del Ministerio de Defensa. “Las fuerzas espaciales probaron su capacidad para asegurar el desacoplamiento automático del satélite de la plataforma, el control remoto de su vuelo y la activación de la carga del satélite, incluido el hardware de vigilancia, la transferencia de datos a la Tierra y el procesamiento de datos”.

Durante años, expertos einvestigadores, incluidos nosotros  en  The War Zone , hemos señalado la clara amenaza que podrían representar estos satélites de doble uso. El  Estados Unidos y  China, todavía están explorando sistemas avanzados basados en el espacio de tipo inspector, entre ellos el escenario de una situación aún más compleja que podría involucrar a grupos de pequeños satélites de ataque y defensa. El ejército de EE. UU. también está trabajando en aviones espaciales hipersónicos reutilizables y rentables,  incluido el secreto X-37B de la Fuerza Aérea de EE. UU.  ,que podría desplegar rápidamente pequeños satélites para diversas funciones o realizar sus propias misiones ofensivas en el espacio.

“El potencial de un incidente grave en el espacio exterior está siendo impulsado por los avances tecnológicos que desafían las reglas y normas existentes que rigen la actividad espacial”, Jeffery Lewis, ahora a cargo del Programa de No Proliferación del Este de Asia en el Centro James Martin para Estudios de No Proliferación en el Instituto Middlebury de Estudios Internacionales en Monterey, lo escribió en 2004. “Las operaciones de proximidad de microsatélites estarían mejor reguladas con medidas de fomento de la confianza en el espacio ultraterrestre”.

Más de una década después, las reglas y regulaciones internacionales aún no se han puesto al día con estos continuos desarrollos. El Subsecretario de Estado Poblete hizo sus primeros comentarios en agosto de 2014 para subrayar la continua oposición del gobierno estadounidense a una propuesta ruso-china para un Tratado sobre Prevención de la Colocación de Armas en el Espacio Ultraterrestre y de la Amenaza o Uso de la Fuerza contra el Objetos en el Espacio Ultraterrestre, convenientemente abreviado PWTT.

“¿Cómo verificamos qué dicen los países que están haciendo sus naves espaciales?”, Preguntó retóricamente. “¿Qué información sería suficiente para demostrar cuál es el propósito de un objeto?”

La posición del gobierno de EE. UU. es que el PWTT no es suficiente porque no prohíbe explícitamente el desarrollo o la prueba de sistemas espaciales, como los inspectores, con un posible papel antisatélite. Esto podría permitir a los países acumular una “capacidad de ruptura” si alguna vez decidieran abandonar el acuerdo.

El acuerdo propuesto tampoco prohíbe los sistemas antisatélites terrestres o lanzados desde el aire, que Rusia y China también han estado desarrollando. En febrero de 2018, los militares chinos probaron lo que describieron como un interceptor de defensa de misiles antibalísticos, pero que podría ser una tapadera para  un arma antisatélite . Rusia ha dicho públicamente que está trabajando en  interceptores antisatélites y  armas de energía dirigida .

Rusia y China, así como otros críticos de la posición estadounidense, contrarrestan al señalar que el gobierno de Estados Unidos está buscando activamente militarizar el espacio y poner armas reales en órbita, aparentemente para  la defensa de misiles antibalísticos. Los dos países ya han  respondido negativamente a  los planes del ejército de EE. UU. de crear una posible  infraestructura militar centrada en el espacio .

Sin tal acuerdo, lo que constituye un ataque al interés de una nación en el espacio ha permanecido en el debate. Es un área gris complicada por la probabilidad de que Estados Unidos y sus oponentes potenciales tengan satélites en órbita que no reconocen que son vitales para la seguridad nacional o por qué están  ahí arriba .

“¿El bloqueo es un ataque? ¿Un láser que ciega es un ataque? ¿Tiene que ser un ataque cinético a un satélite para ser un ataque? “, Preguntó Douglas Loverro, entonces Subsecretario de Defensa Adjunto para Política Espacial, durante  una charla en 2016 . “Es realmente difícil seguir adelante y justificar cómo atacar de alguien si han sacado un satélite que ni siquiera admites que existe”.

Desafortunadamente, está claro que las definiciones básicas de lo que constituye conflicto en el espacio, si nada más, son necesarias ahora más que nunca. Sin ellos, solo hay una posibilidad creciente de errores de cálculo peligrosos.

Las actividades del último satélite de Rusia, los propios desarrollos antisatélites de China y los planes de los Estados Unidos para armas de defensa antimisiles balísticas basadas en el espacio muestran que estos problemas continuarán siendo más pronunciados en el futuro, haya o no algún tipo de del tratado internacional que busque gobernar la actividad militar en el espacio.

Dos países petroleros deciden abstenerse de usar el dólar de EE.UU. en sus tratos comerciales

El volumen de movimientos comerciales que mantienen las dos naciones alcanza los 8.000 millones de dólares.

 

Dos países petroleros deciden abstenerse de usar el dólar de EE.UU. en sus tratos comerciales

Thaier Al-Sudani / Reuters

El dólar estadounidense “ha sido eliminado” de la lista de monedas utilizadas por Irán en sus transacciones comerciales con Irak, según declaraciones del presidente de la Cámara de Comercio Irán-Irak, Yahya Ale Eshaq.

Según Eshaq, en los acuerdos financieros la moneda estadounidense será reemplazada por el euro, el dinar iraquí y el rial iraní. Asimismo, explicó que en casos especiales y tratos con algunos comerciantes los acuerdos “se mantienen en su lugar” y será utilizado un sistema de intercambio mutuamente beneficioso.

“Resolver el problema del sistema bancario debe ser una prioridad tanto para Irán como para Irak, ya que los dos países mantienen transacciones por valor de al menos 8.000 millones de dólaresen los peores momentos”, subrayó.

Las declaraciones de Eshaq obedecen a la imposición de sanciones unilaterales a Irán por parte de EE.UU. Las medidas afectan al sector automotriz y el comercio con oro y metales preciosos, así como al rial iraní, que entraron en vigor el pasado 7 de agosto.

actualidad.rt.com