Así serán los drones futuristas de EE.UU. que derribarán con láser los misiles enemigos

Estos drones podrán patrullar los cielos durante más de un día sin aterrizar o reabastecerse, y atacarán misiles enemigos mientras “abandonan la plataforma de lanzamiento”, revela una analista.

 

Así serán los drones futuristas de EE.UU. que derribarán con láser los misiles enemigos

Imagen ilustrativa
Erik Hildebrandt/Northrop Grumman / Reuters

Los drones equipados con láser que desarrolla EE.UU. podrán atacar misiles enemigos durante la fase inicial de lanzamiento “desde alturas imposibles de ver a simple vista”, asevera Allison Barrie, analista militar de la cadena Fox News, que describe cómo serán estas armas futuristas.

Barrie recuerda que Lockheed Martin, General Atomics y Boeing han estado “allanando el camino” para que estos drones, que ahora “parecen un producto de ciencia ficción”, puedan convertirse en realidad. Esta semana la Agencia de Defensa de Misiles (MDA, por sus siglas en inglés) anunció una inversión adicional en las tres compañías para que avancen en sus proyectos.

Atacar en la fase más vulnerable

Según explica la analista, en lugar de lanzar interceptores desde tierra y buques de guerra mientras los misiles ya se dirigen hacia el objetivo, “estos drones increíbles podrían patrullar preventivamente los cielos enemigos” durante más de un día sin tener que aterrizar o reabastecerse de combustible, de forma que, una vez detectada la amenaza de lanzamiento, “harían explotar los misiles enemigos mientras literalmente abandonan la plataforma de lanzamiento”.

El dron atacaría “desde alturas indetectables a simple vista” y con rayos invisibles, por lo que a las fuerzas enemigas “les parecería que las cosas repentinamente comenzaron a destruirse y desintegrarse”, explica la experta.

Para Barrie, la capacidad de atacar misiles balísticos intercontinentales (ICBM) durante la fase de impulso es una de las ventajas más importantes del dron, ya que en esta etapa los misiles “se encuentran en su punto más vulnerable”. Además, en lugar de tener que derribar cada ojiva después de salir del ICBM, la fase de impulso implica que “solo un disparo puede destruir múltiples ojivas nucleares”, detalla.

Características

Para poder llegar hasta la plataforma de lanzamiento y destruir los misiles enemigos en la fase de impulso, los drones deberán reunir una serie de características.

  • La MDA planea crear aviones no tripulados que puedan volar a una altura de al menos 19 kilómetros y permanecer en la zona listos para atacar durante más de 36 horas sin aterrizar o reabastecerse de combustible.
  • Estos drones tendrán una velocidad de crucero de Mach 46 mientras patrullan y podrán volar al manos 3.000 kilómetros hasta un objetivo.
  • El avión no tripulado tendrá que ser capaz de llevar al menos 5.670 kilos de carga. Según Barrie, esto “es clave” porque un poderoso láser requiere una gran generación de energía. Además, el dron necesita poder transportar un sistema óptico de aproximadamente 1,5 metros para el láser.
  • Además, la experta destaca que, aunque las armas láser “ya son reales”, el objetivo ahora es que el láser tenga una potencia de al menos 140 kilovatios.

 

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“Pagas 8.000 euros o te entrenan unos meses y luchas”: hablan los desertores de Assad

Foto: Un soldado del Ejército sirio leal a Bashar Al-Assad fuma sobre un tanque en Adra al-Omalia. (Reuters)
Un soldado del Ejército sirio leal a Bashar Al-Assad fuma sobre un tanque en Adra al-Omalia. (Reuters)

El final de la guerra de Siria aún está lejos y Bashar Al Assad es consciente de ello. El dictador sirio está desesperado por encontrar nuevos reclutas y reservistas dispuestos a luchar. Antes de que estallara el conflicto, en 2011, las fuerzas armadas sirias sumaban unos 250.000 soldados; ahora, casi ocho años después, no se sabe cuántos militares se mantienen aún con el ánimo y la fuerza de seguir combatiendo. Las deserciones masivas y los cientos de miles de insumisos al servicio militar son el talón de Aquiles del ejército sirio, que ha tenido que recurrir a las milicias chiíes de Irán e Irak y a los combatientes de Hezbollah del Líbano, sin olvidar la ayuda militar rusa.

Por ello, la retirada de Siria de los efectivos iraníes o milicianos chiíes de Hezbollah “es innegociable”, declaró recientemente el viceministro de Relaciones Exteriores sirio, Faisal Mekdad, en relación a la exigencia de Estados Unidos de que Irán y sus aliados se retiren del país árabe.

El año 2010 contempló la última promoción de jóvenes sirios que hicieron el servicio militar obligatorio de dos años y medio, ya que el estallido de la revolución en marzo de 2011 lo cambió todo.

La acuciante necesidad de efectivos militares, primero para acabar con las protestas y después para luchar contra los insurrectos suníes, redujo la ‘mili’ a prácticamente “unos meses de entrenamiento”. “Después te obligan a quedarte en tu regimiento como si fueras un soldado regular porque estamos en guerra”, explica a El Confidencial Ali, un universitario que como muchos otros jóvenes sirios huyó del país para no tener que incorporarse al servicio militar obligatorio.

Fuerzas leales a Bashar al Assad se calientan junto a un fuego en la ciudad de Rabiya, provincia de Latakia. (Reuters)
Fuerzas leales a Bashar al Assad se calientan junto a un fuego en la ciudad de Rabiya, provincia de Latakia. (Reuters)

Las calles de Beirut están llenas de universitarios sirios como Ali que, cuando estaban en el último año de carrera, huyeron al Líbano o Turquía porque no querían luchar por el régimen. Una generación de jóvenes que no podrá regresar a Siria porque “la deserción se paga como mínimo con cinco años de cárcel, trabajos forzosos y te reclutan para el ejército, pero si eres desertor y opositor te condenan a pena de muerte”, asegura Ali.

“Con estas condiciones y sin una amnistía refrendada por Naciones Unidas, además de las falsas promesas que el régimen ha hecho en el pasado, ¿cómo vamos a poder volver a Siria?”, se pregunta el joven. “No creo en las amnistías del régimen. No es la primera vez que el Gobierno autoriza algo y cuando regresas no tienes garantías ni seguridad. En el Líbano hay al menos 400.000 varones sirios entre 18 y 40 años que están obligados a ir a filas. ¿Crees que el régimen va a perdonarnos a todos si no ven como a traidores?”, sentencia.

ETHEL BONET. BEIRUT

Ali llegó a Beirut a finales de 2013 e intenta sobrevivir trabajando como traductor para ONGs internacionales o dando clases de árabe. “Los sirios no tenemos derecho a trabajar en el Líbano. Si eres refugiado únicamente puedes encontrar trabajo en la construcción, en el campo o servicios de limpieza. Muchos jóvenes refugiados somos universitarios y la única opción que tenemos es trabajar en la vendimia”, se queja.

Únicamente están exentos del servicio militar aquellos que tienen una enfermedad que los exima o si es el único varón en la familia. Otra manera de librarse del servicio militar “es paga8.000 euros y comprometerte a vivir cinco años fuera de Siria para que quiten tu nombre de la lista”, revela Ali. Aún así, asegura, “no hay garantías de que puedas librarte de ser llamado a filas”.

El universitario explica que dentro de Siria hay miles de reservistas escondidos: “Las autoridades van como locas a la busca y captura de reservistas, haciendo redadas en barrios y viviendas”.

90.000 entrenados por “asesores” iraníes

Ser desertor se paga caro en Siria, pero más aún si encima eres alauí, la secta a la que pertenece Al Assad. Essa tuvo que huir de Siria hace seis años y en todo este tiempo ha estado entre Turquía, El Líbano, México y, ahora, de nuevo en el Líbano. El joven abandonó Damasco 10 días antes de que terminase su prorroga por estudios universitarios. “Para mi es impensable regresar. Para la comunidad alauí, para mi familia, soy un traidor”, lamenta. “Como alauíes debemos defender al régimen y proteger a nuestra comunidad religiosa, eso nos enseñan desde muy jóvenes. Nos hacen creer que estamos en peligro, que los suníes quieren masacrarnos, y si tú no matas, ellos te matarán a ti”.

“Como alauíes debemos defender al régimen. Nos hacen creer que los suníes quieren masacrarnos, y si tú no matas, ellos te matarán a ti”

Ante las deserciones, el régimen ha tenido que recurrir a voluntarios a los que paga más del doble que un soldado regular, que cobra 5 euros al día. Alrededor de 90.000 varones entrenados por “asesores” iraníesintegran las denominadas “Brigadas de Defensa Local”. La mayoría de los reclutados para estas milicias locales o han evadido el servicio militar obligatorio o no se presentaron a sus responsabilidades en la reserva.

Mientras cientos de miles de hombres eluden su obligación de defender al país, un puñado de mujeres voluntarias intenta llenar el vacío que han dejado los desertores, aunque se trate únicamente de propaganda del régimen. Recientemente, la primera dama, Asma Al Assad, se dirigió en un vídeo a los jóvenes sirios, a los que reprende por haber desertado mientras, detrás de ella, un grupo de mujeres toma las armas para defender Siria. Estas “amazonas” forman parte del primer y único batallón de 800 mujeres dentro del ejércitosirio. Estas mujeres están entrenadas como fuerzas de élite que luchan contra los “terroristas”, ya sean rebeldes salafistas o yihadistas del Estado Islámico o de Al Qaeda.

Este batallón femenino se formó para contrarrestar la escasez de efectivos militares, aunque el régimen sirio nunca reconocerá que está escaso de soldados por las deserciones o por las decenas de miles de militares o milicianos chiíes de Irak, Irán o Hezbollah que han caído en batalla.

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Equipos cifrados y apoyo político: el golpe a Maduro que barajó el Gobierno Trump

Foto: El presidente Maduro, rodeado de figuras militares durante el 196º aniversario de la batalla de Carabobo, en Caracas, el 24 de junio de 2017. (Reuters)
El presidente Maduro, rodeado de figuras militares durante el 196º aniversario de la batalla de Carabobo, en Caracas, el 24 de junio de 2017. (Reuters)
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La animadversión de Donald Trump hacia Nicolás Maduro es bien conocida. Pero la hostilidad de la Casa Blanca hacia el ejecutivo de Caracas va más allá de la diplomacia, hasta el punto de haber sopesado su participación en una operación militar para derrocar al mandatario venezolano: representantes de la Administración Trump se reunieron en secreto con militares venezolanos que planeaban un golpe de Estado en el país, según ha revelado el diario ‘The New York Times’, que cita como fuentes a “funcionarios estadounidenses y un excomandante militar venezolano que participaron en las conversaciones”.

Los encuentros, según lo publicado, tuvieron lugar en varias ocasiones a lo largo del año pasado. EEUU, sin embargo, decidió finalmente que no cooperaría con los golpistas, y el plan quedó aparcado. La información ha sido confirmada de forma independiente por la CNN con dos funcionarios estadounidenses, uno en activo y otro retirado, que aseguran que lo publicado por el rotativo neoyorquino es correcto.

Aunque los miembros de la Administración —un total de 11— son quienes han aportado las principales claves, la confirmación definitiva a los periodistas ha llegado de boca del militar venezolano, quien no es precisamente un elemento marginal en el régimen de Maduro: se encuentra en la lista de individuos sancionados por el Departamento del Tesoro por presuntas violaciones de derechos humanos y delitos como el narcotráfico.

ALICIA HERNÁNDEZ. CARACAS

Según el ‘Times’, los golpistas llevan mucho tiempo buscando una oportunidad para llevar a cabo sus planes. En su momento, trataron de obtener el apoyo del Gobierno de Barack Obama pero no lo obtuvieron. Las opciones no parecían necesariamente más prometedoras con el nuevo presidente, hasta que este habló directamente acerca de Venezuela ante el deterioro de la situación humanitaria y política a mediados del año pasado.

“Tenemos muchas opciones para Venezuela. Y, por cierto, no voy a descartar una opción militar”, afirmó Trump en agosto de 2017. Preguntado por la posibilidad de una intervención en el país, el presidente respondió que eso es algo que EEUU “ciertamente puede buscar”. Los conspiradores decidieron que merecía la pena volver a intentarlo. “Ahora era el presidente quien lo decía”, declara el excomandante al ‘Times’. “No iba a dudar de la información si provenía de ese mensajero”, indica.

Meses antes se había producido una purga en las fuerzas armadas, precisamente para evitar una asonada de este tipo: 14 militares habían sido detenidos en abril y recluidos en la prisión de Ramo Verde bajo sospecha de traición y rebelión. Las prebendas y los privilegios a los oficiales del ejército han sido una de las estrategias del chavismo para asegurarse su lealtad y desactivar posibles rebeliones. La mayoría de los observadores, de hecho, considera muy difícil que un golpe pueda tener éxito en Venezuela, precisamente por la connivencia de los altos mandos con el poder civil en Caracas.

El presidente colombiano Juan Manuel Santos y otros líderes latinoamericanos durante una cena de trabajo en la que Trump habló de ordenar una intervención en Venezuela, en Nueva York, el 18 de septiembre de 2017. (Reuters)
El presidente colombiano Juan Manuel Santos y otros líderes latinoamericanos durante una cena de trabajo en la que Trump habló de ordenar una intervención en Venezuela, en Nueva York, el 18 de septiembre de 2017. (Reuters)

La clave: comunicaciones cifradas

De acuerdo con el excomandante venezolano, hasta tres grupos distintos dentro de las fuerzas armadas habían conspirado contra Maduro. Según el diario neoyorquino, “uno estableció contacto con el Gobierno estadounidense a través de la embajada de Estados Unidos en una capital europea”, pero fue recibido con desconfianza por los norteamericanos, que temían una encerrona. No obstante, el deterioro de la situación en Venezuela llevó a los funcionarios estadounidenses a concluir que merecía la pena correr el riesgo de encontrarse con los golpistas. El Gobierno sopesó enviar a Juan Cruz, un veterano de la CIA y en esos momentos asesor de la Casa Blanca sobre América Latina, pero finalmente se decidió por un diplomático de carrera.

Las reuniones comenzaron en otoño de 2017 y continuaron a lo largo de este año. “Los militares le dijeron al Gobierno estadounidense que representaban a varios cientos de miembros de las fuerzas armadas que no estaban de acuerdo con el autoritarismo de Maduro”. Su exigencia: que EEUU les proporcionase equipos de comunicaciones cifradas que les permitiesen estar en contacto de forma segura mientras ultimaban sus planes. No obstante, el enviado estadounidense concluyó que los conspiradores no tenían un plan definido, y que más bien esperaban que EEUU les aportase las directrices para ejecutar con éxito un golpe. Según el excomandante venezolano, nunca pidieron una intervención militar estadounidense en Venezuela.

De acuerdo con su testimonio, los golpistas sopesaron actuar el verano pasado, tras la suspensión de la Asamblea Nacional dominada por la oposición y la instauración de la Asamblea Nacional Constituyente controlada por el oficialismo, pero decidieron no actuar ante el temor a que se produjese un baño de sangre. Después, barajaron la fecha del pasado marzo, pero el plan se filtró y tuvieron que abortarlo. Por último, planificaron la operación para el 20 de mayo, durante las pasadas elecciones, pero una vez más sus planes fueron detectados por los servicios de inteligencia bolivarianos. Por ello, los conspiradores estaban convencidos de que la clave del éxito residía en disponer de un sistema de comunicaciones seguro, para poder detener a Maduro y a otros altos cargos del Gobierno al mismo tiempo. Eso fue lo que le solicitaron a EEUU, que, sin embargo, optó finalmente por no apoyar el plan.

JAVIER G. JORRÍN

Estos contactos se produjeron al mismo tiempo que Trump presionaba a sus subordinados para que preparasen una intervención militar en Venezuela, al estilo de la invasión de Panamá de 1989, tal y como reveló en julio la agencia Associated Press. Según la investigación de AP, Trump sacó el tema en al menos tres ocasiones: el día anterior a sus declaraciones públicas sobre la “opción militar”, y en dos encuentros con políticos latinoamericanos, entre ellos el entonces presidente colombiano Juan Manuel Santos, quienes trataron de convencerle de que era una malísima idea. Finalmente, el general H.R. McMaster, todavía asesor de Seguridad Nacional, consiguió disuadir a Trump tras una larguísima conversación en la que le explicó todas las consecuencias adversas de dicha intervención.

En febrero, el entonces secretario de Estado Rex Tillerson dijo en un discurso que EEUU “no había promovido un cambio de régimen ni la destitución del presidente Maduro”, pero al ser preguntado sobre un posible golpe de Estado, dijo que lo consideraba una opción real. “Cuando las cosas estén tan mal que el mando militar se dé cuenta de que ya no puede servir a los ciudadanos, encontrará la forma de realizar una transición pacífica”, afirmó. Lo que ahora conocemos es que Tillerson probablemente era consciente de lo que se estaba fraguando entre bambalinas.

Tras la revelación del ‘New York Times’, la Casa Blanca ha dicho en un comunicado que, respecto a sus contactos con los golpistas, consideró necesario participar en un “diálogo con todos los venezolanos que expresan el deseo de restablecer la democracia” con el fin de “aportar un cambio positivo a un país que ha sufrido mucho bajo el gobierno de Maduro”.

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