Rusia crea entidad única para luchar contra ciberataques

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MOSCÚ (Sputnik) — El Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB) creó un centro nacional que coordinará la lucha contra los ataques cibernéticos a la infraestructura crítica, tras la orden correspondiente del director de la entidad, AlexandrBórtnikov.

“Ordeno crear el Centro Nacional de Coordinación para Incidentes Computarizados [NKTsKI, por sus siglas en ruso]”, afirma el documento publicado en el sitio web oficial de información legal.

Entre las misiones de la nueva entidad está la coordinación “en temas de detección, alerta y erradicación de las consecuencias de ataques computarizados”, intercambio de información entre las instituciones especializadas y con los colegas extranjeros, análisis de los recientes ataques cibernéticos y generación de métodos para enfrentarlos.

La entidad estará encabezada por un director que compartirá este cargo con el puesto de subdirector del servicio científico-técnico y jefe del Centro de Protección de Información y Comunicaciones Especiales del FSB ruso.

Encuentran huellas claras de falsificación en la investigación del derribo del MH17 realizada por Holanda y sus cómplices

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Un grupo de especialistas rusos estudió las grabaciones presentadas por el equipo de investigación de la catástrofe del vuelo MH17 y detectó varias huellas de falsificación.

Por ejemplo, en el vídeo no se cumple la ley de la perspectiva. Según esta ley, todas las líneas horizontales paralelas deben converger en un punto de fuga situado en el horizonte, pero al aplicarla en las secuencias donde el Buk y el camión con el tráiler están presentes, da como resultado diferentes puntos de fuga de las líneas de referencia.

También se perciben huellas de montaje, evidenciadas por las condiciones de iluminación; se notan diferencias en la resolución de las imágenes de diferentes objetos.

Tras un análisis pormenorizado, queda claro que estas imágenes fueron captadas en diferentes condiciones de rodaje como secuencias estáticas, y luego montadas y animadas para crear un vídeo falsificado.

El 17 de julio de 2014, el vuelo MH17 de la compañía Malaysia Airlines, que iba desde Ámsterdam a Kuala Lumpur, fue alcanzado por un misil cuando sobrevolaba la provincia de Donetsk, en el este de Ucrania, zona convulsionada por los enfrentamientos entre las tropas ucranianas y las milicias.

Expertos de los Países Bajos, Malasia, Australia, Bélgica y Ucrania conforman el llamado Equipo de Investigación Conjunto, que se encarga de esclarecer el siniestro.

La evidencia de Rusia en la investigación del MH-17 es vital e irrefutable

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Monique Giménez, una figura pública de Francia, expresó su opinión sobre la evidencia proporcionada por Rusia en relación con el desastre del Boeing MH17 en 2014.

Igor Konashenkov, portavoz del Ministerio de Defensa de Rusia, anunció nuevas pruebas que llevarían al hecho de que el ejército ucraniano sería responsable del accidente del Boeing MH-17 en la zona de enfrentamiento en el este de Ucrania. De hecho, según un portavoz del ministerio, hay pruebas de que el sistema Buck fabricado en 1986 que se utilizó contra un avión fue llevado a Ucrania y nunca regresó a Rusia, es decir, ya no se utilizó en el ejército ruso, ya que es un sistema obsoleto, y en los últimos años el ejército ruso no ha detenido la modernización de este sistema de armas. Por otro lado, el ejército ucraniano continúa trabajando con los viejos sistemas de misiles, porque no puede permitirse la modernización, y dado que los ejércitos de la República Popular Democrática de Donestk y la República Popular de Lugansk para 2014 no tenían el nivel de profesionalismo que adquirieron durante estos cuatro años de la guerra, no tenían ese tipo de armas, lo que fue reconocido por los oficiales ucranianos.

Ahora surge la pregunta de si el comité de investigación, encabezado por los holandeses y los australianos, aceptará examinar la evidencia presentada por Rusia, lo que parece ser poco obvio. Es anormal en esta historia que Ucrania, siendo una de las partes en el conflicto, también sea juez, lo cual es ilegal, mientras que Rusia, que no es parte en el conflicto, no participa en la investigación. Además, este comité hace todo lo posible para no tener en cuenta los datos rusos mientras acepta las llamadas “evidencias” ucranianas.

Investigando este derribo, en la cual todos los pasajeros fueron asesinados, el comité simplemente se burla de la tragedia.

Para este caso, que todos los pasajeros estén muertos a dicho comité no parece importarle; lo único que ven es el beneficio que Occidente y Ucrania pueden conseguir, dado el nivel de rusofobia existente.

No deberíamos engañarnos a nosotros mismos, porque si hubiera un cambio en este comité, y tomra en cuenta la evidencia presentada por Rusia, sería como cuestionar toda su investigación desde el principio: culpar a Rusia. Del mismo modo, la posición de los políticos occidentales sería difícil, porque esto se debe al hecho de que son cómplices de Ucrania en el caso del colapso del Boeing. No creo que quieran ser desacreditados, porque continúan apoyando al ejército ucraniano en el conflicto del Donbass. Por lo tanto, hay pocas posibilidades de que haya algún cambio. Al igual que no se puede entender que el satélite espía estadounidense no haya detectado nada, lo cual es curioso, ya que, aparentemente, durante el incidente, estuvo presente. ¿Por qué no hay fotos de los Estados Unidos?

Hay muchas preguntas que requieren respuestas, ¿aparecerán alguna vez?

ELESPIADIGITAL.COM

Manteniendo al mundo pobre: la agenda monopolística detrás del caos del “cambio de régimen”

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Caleb Maupin*

El desarrollo y la erradicación de la pobreza pueden ser de interés general para la raza humana, pero ciertas fuerzas poderosas lo ven como una amenaza para su posición como gobernantes hegemónicos de la economía global.

Antes de 2011, Siria era un próspero país de Medio Oriente. El gobierno Baath había tomado medidas tremendas para mejorar las vidas de la gente de Siria. Entre 1970 y 2009, la esperanza de vida para los sirios aumentó en 17 años, y la tasa de mortalidad infantil se redujo exponencialmente. Según la Biblioteca del Congreso de EE. UU., en 1981 el cuarenta y dos por ciento de la población adulta siria era analfabeta, pero solo diez años después, en 1991, el analfabetismo había sido aniquilado por una campaña educativa masiva.

Siria construyó la Presa Tabqa en el río Éufrates con la asistencia de 900 técnicos y un préstamo de 100 millones de dólares de la Unión Soviética. En 2007, China ya había comenzado a invertir “cientos de millones de dólares” en Siria con el fin de modernizar su ” infraestructura de petróleo y gas”.

Pero mira a Siria hoy. Millones han huido como refugiados. Más de medio millón han muerto. Los grupos terroristas controlan grandes franjas de territorio. Gran parte de la infraestructura general del país, incluidas las instalaciones de tratamiento de agua, las centrales eléctricas y las escuelas, se han destruido.

¿Puede alguien argumentar racionalmente que los intentos de los países occidentales de eliminar al gobierno baazista liderado por Bashar Assad han beneficiado a la población?

Países devastadores en nombre de la “democracia”

Nicaragua es una historia similar. El gobierno de los sandinistas, bajo el lema “Cristianismo, Socialismo y Solidaridad” ha realizado enormes esfuerzos para mejorar la vida de las personas. Entre 2005-2014, la pobreza en Nicaragua se redujo en un 30%. El PIB aumentó en un 36% entre 2007-2016. Mientras que sus vecinos en América Central, Guatemala y Honduras son ruinas de pobreza, delincuencia y subdesarrollo, Nicaragua ha sido una potencia de crecimiento . El índice de felicidad mundial incluso notó cómo el optimismo sobre la vida aumentó más entre los nicaragüenses que en cualquier otro país en 2016.

Pero, al igual que Siria, ha sido barrido en una orgía de violencia, aclamada por los medios occidentales como “revolución”. TheEconomist escribe “La economía ha sido una de las más fuertes en Centroamérica con un crecimiento anual del 5%”, pero a raíz de los disturbios antigubernamentales “alrededor de $ 1bn en capital, el equivalente al 8% del PIB, ha abandonado el país, debilitando a los bancos”, y el turismo “ha caído en picado “.

En Venezuela, el gobierno bolivariano dirigido por Hugo Chávez logró enormes ganancias para la población. La pobreza se redujo. El analfabetismo fue aniquilado. Se brindó atención médica a la población. Incluso el Wall Street Journal admitió que: “En 2013, la fiesta aún estaba encendida. El petróleo estaba llegando a $ 100 por barril y el gobierno populista de Maduro estaba arrojando petrodólares sobre todos. El horizonte de Caracas estaba salpicado de grandiosos proyectos de construcción, los asadores compraban escocés vintage por la carga de contenedores y los hoteles debían reservarse con semanas de anticipación “.

Sin embargo, Venezuela ahora enfrenta disturbios internos, con el sabotaje económico por parte de los importadores de alimentos y, más recientemente, con un atentado contra la vida del presidente Maduro llevado a cabo por medio de drones. Al igual que en Siria y Nicaragua, los medios de comunicación occidentales aplauden a las fuerzas que queman almacenes de alimentos y disparan a los policías, que en muchos casos, están directamente conectadas con el Departamento de Estado de los EE. UU. y ONG con sede en los EE. UU.

Los mismos líderes que pronuncian discursos en la sede de las Naciones Unidas sobre la necesidad del “desarrollo sostenible” y la erradicación de la pobreza son los que han reducido a esas naciones a la pobreza, ya sea por ataque militar directo o por “revoluciones” respaldadas por Occidente.

No importa cuán brutal fue Saddam Hussein, nadie puede argumentar que Irak se benefició de la invasión de 2003. Libia tuvo la mayor esperanza de vida en el continente africano antes de la guerra de 2011, en la que los misiles de la OTAN respaldaron a los “rebeldes” armados por occidente. Las condiciones en Libia se han vuelto tan malas que las personas huyen rutinariamente del país en balsas. Afganistán ha sido un nido de cárteles de la droga, terroristas e inestabilidad general desde la invasión de 2002, con condiciones mucho peores que antes del derrocamiento de los talibanes.

La inestabilidad en Medio Oriente, los cárteles de la droga y la pobreza en América Latina, tienen resultados negativos que afectan al mundo entero. La migración masiva a los Estados Unidos y Europa de aquellos que escapan de este caos es fuente de gran controversia y división cultural. La delincuencia y el terrorismo han aumentado, no solo en el mundo en desarrollo, sino en los países occidentales.

La justificación de estas destructivas campañas de “cambio de régimen” es por la “democracia” y los “derechos humanos”. Sin embargo, no es ningún secreto que muchos regímenes opresivos y que violan los derechos humanos están en buenas relaciones con Wall Street y Londres. El más visible de ellos es Arabia Saudita, un país que decapita y tortura a su propia gente mientras bombardea Yemen y mata a civiles.

El surgimiento de Rusia y China

¿Por qué las fuerzas de los países occidentales están tan determinadas a fomentar la agitación? ¿Cuál es la motivación? Para entender esto, es necesario revisar la historia del siglo XX.

En el momento de la revolución bolchevique de 1917, Rusia era un país agrario con muy poca industria. La mayoría de la población era analfabeta, y muy poco del país tenía acceso a agua corriente o electricidad. Después de la revolución, hubo una guerra civil en la que murieron millones mientras los bolcheviques luchaban por el control del país contra los invasores extranjeros y la oposición interna. Al mismo tiempo, el propio gobierno bolchevique se enfrentó a divisiones internas y agitación, con el Partido de Izquierda menchevique y el Partido de la Revolución Socialista de Izquierda fuera de la ley, y una prohibición de las facciones dentro del partido que se instituyó para garantizar la unidad ideológica.

En 1928, después de que la “oposición de derecha” Bujarinista y la “oposición de izquierda” trotskista habían sido derrotadas, Stalin lanzó el programa de construcción del “Socialismo en un País”. Presentó un Plan de Cinco Años para desarrollar la economía de la Unión Soviética. El analfabetismo fue aniquilado. La electricidad y el agua corriente se llevaron a todo el país. La Unión Soviética comenzó a producir más acero que cualquier otro país en el mundo. La planta de energía hidroeléctrica más grande del mundo, la presa Dneiper, fue construida en la República Soviética de Ucrania.

Los grandes proyectos de construcción conmocionaron al mundo. Se rieron del plan quinquenal, pero una vez que se completó en cuatro años, el mundo quedó maravillado por los logros económicos. Maurice Dobb, un profesor de economía de la Universidad de Cambridge, describió los detalles específicos de los logros económicos soviéticos en su libro “Desarrollo económico soviético desde 1917” publicado en 1948.

En 1938, la cantidad de energía eléctrica en la Unión Soviética era siete veces mayor que diez años antes. La producción de carbón fue 3,5 veces mayor que antes del plan de cinco años. El número de camas de hospital en las áreas rurales se duplicó. Se construyeron 20 nuevos sistemas de tranvías y 80 nuevos sistemas de autobuses que brindan acceso de transporte a las personas que viven en las ciudades soviéticas. El mundo nunca había visto resultados de este tipo. Un país profundamente empobrecido se convirtió en una superpotencia industrial mundial, al mismo tiempo que el resto del planeta sufría una gran depresión.

El ascenso de China durante el siglo XX tuvo resultados aún más drásticos y dramáticos. En 1949, China era mucho más pobre que Rusia en 1917. China era conocida como el “enfermo de Asia” con muy poca producción industrial, con estructuras feudales y agricultura primitiva en el campo.

El gobierno chino recibió ayuda de la Unión Soviética desde 1949 hasta 1961. Con ayuda soviética se construyeron las primeras fábricas de acero y plantas de energía eléctrica. Después de que se retirara la ayuda soviética, China intentó continuar desarrollándose sin ayuda extranjera, teniendo una serie de logros en medio de algunos reveses dramáticos. En 1978, DengXiaoping lanzó la “Reforma y Apertura” y comenzó a construir ciudades modelo y “Zonas Económicas Libres”.

Hoy, China produce más de la mitad del acero en el mundo, en su industria de acero masiva controlada por el gobierno. China también produce la mayoría del cobre y el aluminio del mundo. China también tiene el mayor fabricante de telecomunicaciones del mundo, Huawei. 700 millones de personas han salido de la pobreza, con el objetivo de alcanzar la erradicación total de la pobreza en 2020.

La estrategia mundial monopolista

Antes del ascenso de Rusia y China en el siglo XX, los países capitalistas occidentales tenían un monopolio. Detener el desarrollo de los países en el mundo colonial era una práctica estándar. El famoso imperio británico quemó las fábricas textiles y telares de la India, lo que obligó al país a importar telas de Inglaterra y Escocia.

El ascenso de Rusia y China ha introducido competencia en el mercado global. Wall Street y Londres ya no tienen el monopolio. El establishment británico y estadounidense se enfurece abiertamente por la construcción del oleoducto Nordstream 2, porque preferiría que los países de Europa compraran gas natural a las corporaciones estadounidenses, en lugar de hacerlo al sector energético controlado por el Estado de Rusia.

Los Estados Unidos y China están actualmente involucrados en una guerra comercial. Wall Street y Londres preferirían que el mundo comprara su acero, chips de computadoras y otros productos de las empresas occidentales, en lugar de la vibrante y creciente economía controlada por el Estado en China.

Lo que Rusia y China hicieron durante el siglo XX, ahora están ayudando a otros países a hacerlo en todo el mundo. La iniciativa Belt and Road liderada por China y la Unión Económica Euroasiática dirigida por Rusia están ayudando a los países en desarrollo a fortalecerse económicamente.

En la Conferencia Internacional para el Desarrollo del Parlamento, los representantes de Guinea describieron cómo las corporaciones mineras estatales de Rusia han trabajado con este país africano en desarrollo con el objetivo de fabricar su propio aluminio. Rusia también está trabajando con Siria para desarrollar su mercado de gas natural. El programa de China Belt and Road involucra la construcción de sistemas ferroviarios en Asia Central, brindando acceso marítimo a regiones remotas, lo que permite comenzar la producción y la exportación.

AlseToje, del Instituto Nobel de Noruega, describió la situación diciendo que “especialmente en el continente euroasiático, esta es una época dorada, y en el continente euroasiático vemos que se está acumulando mucha energía, estamos viendo caminos, ciudades, redes de trenes serpenteando por el desierto postsoviético y creando una cantidad fabulosa de riqueza y dinamismo “.

Todo esto significa que los países en desarrollo no dependerán del mundo capitalista occidental y sus corporaciones. Los países están fabricando sus propios productos y tomando el control de sus propias economías. La planificación central del estado es vital para garantizar que los monopolios occidentales no arruinen las empresas nacionales.

El caos y el cambio de régimen es la esperanza de Wall Street para mantener el monopolio global. Para mantenerse ricos, deben tratar de mantener al resto del mundo pobre.

Sin embargo, Rusia y China hablan un idioma diferente, con una ideología diferente. En sus políticas económicas y en su lenguaje diplomático, hablan de “cooperación de beneficio mutuo” y de prosperidad compartida. Hablan de un mundo conectado por el comercio, donde los países tienen un interés material, no en desgarrarse unos a otros, sino en verse prosperar.

Dos modelos diferentes de desarrollo chocan en el escenario global, uno en el que la producción es controlada por el estado y racionalmente planificada, y el otro en el que los mercados y las ganancias reciben un trato de “laissez faire”, lo que permite una atmósfera de competencia despiadada con el objetivo de monopolizar hegemonía.

Esta es la batalla que se desarrolla en el escenario global, mientras la humanidad mira, esperando nerviosamente que se pueda mantener la paz y que las confrontaciones internacionales no se intensifiquen.

* Analista político y activista con sede en Nueva York. Estudió ciencias políticas en Baldwin-Wallace College

¿Y ahora qué? ¿Sanciones de Moscú y Washington contra Londres, París y Tel Aviv?

Thierry Meyssan

El ataque de la semana pasada contra la ciudad siria de Latakia puede conducir a una completa redistribución de las cartas a nivel mundial. Así es por 2 razones, siendo la segunda de ellas algo que se sigue escondiendo a la opinión pública occidental.

En primer lugar, el ataque contra Latakia costó la vida a 15 militares rusos. En segundo lugar, en esa agresión, además de Israel, tambien estuvieron implicados el Reino Unido y Francia. Esta es la crisis potencialmente más peligrosa de los últimos 60 años. La interrogante que ahora se plantea es saber si el presidente estadounidense Trump, en plena campaña electoral legislativa, está en condiciones de apoyar a el presidente ruso, de manera que Estados Unidos y Rusia adopten sanciones contra las potencias coloniales, como ya lo hicieron en 1956, ante la crisis de Suez.

En la imagen, el general Amikam Norkin, jefe del estado mayor de la fuerza aérea de Israel, llega a Moscú, el 20 de septiembre de 2018, en un viaje urgente, para explicar su versión de los acontecimientos alrededor del derribo de un avión militar de la Federación Rusa en Siria. La ulterior verificación de las “pruebas” israelíes y su comparación con otros registros demuestran que Israel miente descaradamente.

El 17 de septiembre de 2018, Francia, Israel y el Reino Unido realizaron una operación militar conjunta contra objetivos sirios. Como consecuencia del enfrentamiento provocado por esa operación, un avión ruso de reconocimiento fue derribado por fuego amigo sirio. El estudio de las grabaciones demuestra que un F-16 israelí “se escondió” tras el Il-20 para protegerse del fuego de la defensa antiaérea siria, que acabó derribando por error el avión militar ruso.

El derribo de un avión militar ruso por causa de Israel durante una operación conjunta israelo-franco-británica ha provocado estupor en todas las cancillerías. Si en los 7 años que han transcurrido desde el inicio del conflicto en Siria había existido una línea roja, era que los protagonistas nunca ponían en peligro fuerzas rusas, estadounidenses o israelíes.

 

Sobre lo sucedido sólo se sabe a ciencia cierta que:
Un avión de reconocimiento británico despegó de Chipre hacia Irak. En su trayectoria violó el espacio aéreo de Siria para “escanear” las defensas sirias y posibilitar el posterior ataque.
Menos de una hora después, 4 aviones israelíes F-16 y la fragata francesa Auvergne dispararon misiles contra objetivos en Siria –ubicados en la provincia de Latakia. La defensa antiaérea siria protegió su país disparando misiles tierra-aire S-200 contra los misiles franceses e israelíes.
Durante el enfrentamiento, uno de los aviones agresores israelíes se escudó tras un avión de reconocimiento Ilushin-20ruso que concluía su misión de vigilancia en la zona y de localización de lugares de lanzamiento de drones de los yihadistas. La defensa antiaérea siria disparó un misil tierra-aire dirigido a la señal térmica del F-16 israelí y es teóricamente posible que haya derribado por error el avión ruso, cuya señal térmica, al ser más importante que la del avión israelí –más pequeño– que se escondía tras él, pudo haber atraído el misil antiaéreo.

 

Sin embargo, esta explicación parece fantasiosa ya que los misiles antiaéreos S-200 disponen de un sistema de reconocimiento que distingue los aviones amigos de los aviones enemigos, detalle que el ministerio ruso de Defensa confirmó y posteriormente desmintió. En todo caso, el avión ruso de reconocimiento fue derribado sin que pueda decirse con certeza cómo y por quién.

La cobardía de los dirigentes británicos y franceses los ha llevado a censurar toda información sobre su propia responsabilidad en la operación. Londres no ha hecho absolutamente ningún comentario y París negó los hechos. La BBC y los medios vinculados a France-Television no se han atrevido a mencionar lo sucedido. Para el Reino Unido y Francia, la realidad de la política exterior está más que nunca totalmente excluida del debate democrático.

Interpretación inmediata de los acontecimientos

No sabemos en realidad si el derribo del avión ruso, que provocó la muerte de los 15 militares que se hallaban a bordo, es imputable al piloto israelí –lo cual parece muy poco probable– a los militares israelíes o a los países implicados en el ataque a Siria.

De la respuesta a esa pregunta depende un posible conflicto entre 4 potencias nucleares. Esta situación es, por tanto, extremadamente grave. De hecho, no tiene precedente desde la creación de la Federación Rusa, a finales de 1991.

La agresión britanico-franco-israelí es la respuesta de Londres, París y Tel Aviv al acuerdo ruso-turco firmado en Sochi sólo horas antes. Se produce después de la negativa estadounidense, a principios de septiembre, de bombardear nuevamente Siria con un pretexto falso y al envío de una delegación de la administración Trump al mundo árabe para dar a conocer el desacuerdo de la Casa Blanca con las iniciativas franco-británicas [1].

Turquía firmó los acuerdos de Sochi bajo una fuerte presión de Rusia. En Teherán, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan se había negado antes a firmar el Memorándum sobre el repliegue de las fuerzas yihadistas y las tropas turcas en Idlib y el presidente ruso le había respondido secamente, reafirmando la soberanía y la integridad territorial de Siria [2] y subrayando además –por primera vez– que a la luz del derecho internacional la presencia militar turca en Siria es ilegal. Muy inquieto, Erdogan aceptó una invitación a viajar a Rusia 10 días después.

El acuerdo ruso-turco de Sochi –además de alejar un poco más a Turquía de la OTAN con contratos vinculados al sector energético– de hecho obligaba a Ankara a retirarse de una parte del territorio que ocupa en Siria, supuestamente en aras de mejorar la protección que ofrece a los “rebeldes” reunidos en la provincia de Idlib [3]. Además, Turquía sólo dispone de un mes de plazo para confiscar el armamento pesado de sus compinches de al-Qaeda y Daesh (el Emirato Islámico) [4].

 

Por supuesto, para Londres, París y Tel Aviv, el acuerdo ruso-turco es inaceptable porque en definitiva implica:
el fin de los yihadistas como ejército que Londres ha organizado, dirigido y manipulado durante décadas [5];
el fin del sueño de un mandato francés sobre Siria y de la creación de una nueva colonia de Francia en el norte de ese país árabe, creación colonial que se justificaría denominándola abusivamente “Kurdistán” (la creación de un Kurdistán sería legítima únicamente dentro de las fronteras reconocidas en 1920 por la Conferencia de Sevres, o sea no en Irán, ni en Irak o en Siria sino únicamente en la actual Turquía [6]);
el fin del dominio regional de Israel, que se vería ante una Siria estable bajo la protección de Rusia.

 

Interpretación a mediano plazo de los acontecimientos

La alianza militar Reino Unido-Francia-Israel no había entrado en acción desde la crisis del Canal de Suez, en 1956. En aquella época, Anthony Eden, Guy Mollet y David Ben Gurión habían implicado las fuerzas de esos tres países de forma conjunta para humillar a los nacionalistas árabes, principalmente al líder egipcio Gamal Abdel Nasser, y restaurar los imperios coloniales de Inglaterra y Francia mediante la «Operación Mosquetero» [7].

Es exactamente lo mismo que ha sucedido en el ataque contra Latakia: como ha confirmado el secretario general del Hezbollah libanés, Hassan Nasrallah, ninguno de los blancos del ataque tenía relación alguna con Irán ni con el Hezbollah. Esta acción militar británico-franco-israelí no tenía ninguna relación con la lucha internacional contra los yihadistas en general o contra Daesh en particular. Sólo estaba relacionada con el deseo de los participantes de propiciar el derrocamiento de la República Árabe Siria o de su presidente, Bachar al-Assad. Su principal objetivo era matar científicos militares, principalmente a los especialistas en cohetería del Instituto de Industrias Técnicas de Latakia.

El ataque contra Latakia es, por consiguiente, la continuación de la política de asesinatos selectivos que Israel ha venido aplicando durante una veintena de años, sucesivamente contra los científicos iraquíes e iraníes y ahora contra los científicos sirios. Este es uno de los pilares de la política colonial: impedir que los pueblos a los que se pretende someter sean capaces de lograr acceso a los mismos sectores del saber que las potencias coloniales. Antiguamente, las metrópolis occidentales prohibían bajo pena de muerte que sus esclavos aprendieran a leer. Hoy en día, asesinan a los científicos de los pueblos que quieren esclavizar.

La política de asesinatos de científicos se interrumpió con la firma del acuerdo 5+1 (JCPOA) con Irán, que de todas maneras impedía el acceso de ese país al saber ya que estipulaba el cierre de las facultades de física nuclear en las universidades iraníes. Pero ha sido reactivada a raíz de la retirada estadounidense de ese acuerdo –el 8 de mayo de 2018. En efecto, exactamente un mes después, el Reino Unido, Francia y Estados Unidos bombardeaban Siria –el 14 de abril de 2018– y el único blanco de ese bombardeo fue el centro de investigación científica ubicado en la localidad siria de Barzeh [8].

Se trata de una simple repartición del trabajo: los yihadistas destruyen el pasado, los occidentales se encargan de destruir el futuro.

Interpretación de los acontecimientos a más largo plazo

Desde que Rusia desplegó fuerzas en Siria –el 13 de septiembre de 2015– para ayudar a ese país en la lucha contra los terroristas, los aliados de Estados Unidos comprendieron que se hacía imposible concretar el plan estadounidense sin arriesgarse a desatar una guerra mundial. Con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, esos aliados comenzaron a revisar sus objetivos de guerra, abandonaron los del grupo llamado «Amigos de Siria» y se replegaron hacia sus estrategias históricas respectivas [9].

Fue esta lógica lo que los ha llevado a volver a formar la alianza que dio lugar a la crisis de Suez. Y es también esta lógica lo que ha llevado a Alemania a mantenerse a distancia de esa alianza.

Al principio de la Primera Guerra Mundial, los imperios británico, francés y ruso habían decidido cómo iban a repartirse el mundo cuando ganaran la guerra. El británico Mark Sykes, el francés Georges Picot y el ruso Serguei Sazonov se encargaron de negociar esa repartición del mundo. Durante la guerra mundial, los bolcheviques derrocaron al zar en Rusia, así que las regiones asignadas al imperio ruso volvieron a quedar disponibles. En definitiva, al término de la Primera Guerra Mundial, la única parte del plan que llegó a aplicarse fue la que tenía que ver con el Medio Oriente, lo que aún llamamos los «Acuerdos Sykes-Picot».

El regreso de Rusia a la palestra internacional viene por tanto a cuestionar la repartición colonial del Medio Oriente pactada entre británicos y franceses. La posibilidad de un choque acaba de surgir, por accidente o por voluntad de alguien, con el derribo del Ilushin-20ruso durante la operación militar conjunta del Reino Unido, Francia e Israel contra la ciudad siria de Latakia.

Cómo reaccionar

El estupor de la comunidad internacional ante el repentino resurgimiento de un conflicto que ya tiene un siglo de existencia es palpable en el silencio de la cuenta de Twitter de la Casa Blanca.

Durante la crisis de Suez, las tropas israelíes implicadas contaban el doble de efectivos que el conjunto de las tropas británicas y francesas. El total de aquella fuerza conjunta se elevaba a 250 000 hombres. Comparada con la operación contra Latakia, la de Suez era por tanto una operación de muy gran envergadura. Pero ambas responden a la misma lógica diplomática y pueden llevar a lo mismo.

Durante la crisis de Suez, en plena guerra fría, la Unión Soviética amenazó al Reino Unido, Francia e Israel con una respuesta nuclear si no se retiraban de Egipto. Al principio, la OTAN respaldó a los europeos amenazando a Moscú con una guerra mundial, pero luego… lo pensó mejor. En plena guerra fría, Estados Unidos apoyó temporalmente a la URSS para detener la locura europea.

Para Washington, permitir que los europeos siguieran adelante habría sido empujar a todos los países árabes en brazos de los soviéticos. Era además imposible aceptar la intervención franco-británica en Egipto precisamente en momentos en que denunciaban la intervención del Pacto de Varsovia contra la revuelta húngara.

El presidente estadounidense Dwight D. Eisenhower y su vicepresidente Richard Nixon desataron un ataque monetario contra la libra esterlina, enviaron fuerzas navales y aéreas estadounidenses a interferir las acciones del dispositivo británico-franco-israelí y prohibieron el uso del material militar francés financiado con fondos de Estados Unidos.

Fue posible preservar la paz internacional gracias a personalidades de terceras partes, como el secretario general de la ONU Dag Hammarskjöld (asesinado 3 años después y laureado con el Premio Nobel de la Paz a título póstumo), el ministro canadiense de Exteriores Lester B. Pearson (también laureado con el Premio Nobel de la Paz) y el líder del Movimiento de Países No Alineados y primer ministro de la India Jawaharlal Nehru.

 

La crisis de Suez reorganizó profundamente no sólo la vida política internacional sino también la escena política nacional en Reino Unido, Francia e Israel.
Burlando el derecho de veto de los europeos en el Consejo de Seguridad, la Asamblea General de la ONU intimó los invasores a retirarse de Egipto y creó la primera fuerza de interposición de las Naciones Unidas.
En el Reino Unido, la Cámara de los Comunes exigió el fin de la política colonial para favorecer los intereses económicos de Londres sólo a través del Commonwealth.
En Francia, comunistas, gaullistas y poujadistas (entre ellos Jean-Marie Le Pen) se unieron contra los centristas y los socialistas, algo que nunca volvió a suceder desde entonces. Seis años después, el presidente De Gaulle consideró que, al reconocer la independencia de Argelia, ponía fin a la colaboración militar francesa con el Estado colonial de Israel y retomaba la política de amistad y cooperación con los pueblos árabes que siempre había caracterizado a Francia, exceptuando sólo el paréntesis colonial [10].

 

La posición de los occidentales sobre la agresión contra Latakia es especialmente difícil porque, en violación de lo que ellos mismos habían acordado con Rusia, los israelíes sólo informaron a Moscú mucho después del inicio de la operación y sólo un minuto antes de disparar sus misiles. El Pentágono afirma que nunca fue informado. Pero tenemos que recordar que el acuerdo de no agresión mutua entre Israel y Rusia existe únicamente porque Israel es el arsenal de Estados Unidos en el Medio Oriente –en Israel se encuentran todos los depósitos estadounidenses de municiones para el conjunto de la región. Si Israel no avisó por adelantado al Pentágono sobre la operación contra Latakia, Israel ya no puede gozar de la protección estadounidense y, por consiguiente, Rusia puede cuestionar su pacto de no agresión con Israel.

La respuesta rusa depende de la posición de la Casa Blanca, posición que hoy se desconoce. Esa respuesta estará guiada por la voluntad de reducir la tensión –si fuera posible– y de mantener a la vez su disuasión castigando al o a los culpables que el Kremlin señale. Ni siquiera será necesario que Rusia haga pública esa sanción, a condición de que sean informadas las cancillerías interesadas.

La respuesta rusa

Rusia puede elegir entre ver el derribo de su avión como una falta cometida por un piloto israelí, atribuirlo a las fuerzas armadas de Israel o responsabilizar a los 3 países implicados (Reino Unido, Francia e Israel).

El ministro de Defensa de la Federación Rusa, Serguei Choigu, telefoneó a su homólogo de Israel, Avigdor Lieberman y le informó que considera a Israel responsable del incidente y que se reserva el derecho de respuesta. Un poco después, el presidente ruso Vladimir Putin declaró que «se trata de una serie de acontecimientos trágicos ya que nuestro avión no fue derribado por un aparato israelí». Putin puso énfasis en diferenciar esta situación del incidente del Sukhoi 24-Mderribado deliberadamente por la aviación turca en noviembre de 2015. Así que nos dirigimos hacia la designación pública de Israel como único responsable y la adopción de alguna sanción secreta contra los 3 países implicados.

El encargado de negocios de Israel en Moscú, Keren Cohen Gat, fue convocado por el ministerio ruso de Exteriores mientras que el primer ministro israelí, Benyamin Netanyahu, seguía su primer reflejo tratando de culpar a Irán del incidente. Una delegación israelí, encabezada por el general Amikam Norkin, jefe del estado mayor de la fuerza aerea de Israel, corrió a Moscú con celeridad nunca vista. El general Norkin discutió las declaraciones del ministerio ruso de Defensa, clamó la inocencia de Israel y se esforzó por culpar a los sirios.

El presidente Donald Trump, gran admirador de la política exterior de Richard Nixon, tiene así en la mano la oportunidad que necesitaba para acabar con el apoyo del Reino Unido, Francia e Israel al Estado Profundo estadounidense. Pero, en plena campaña electoral legislativa, no puede dar la impresión de que apoya al rival ruso sancionando a los aliados de Estados Unidos. Trump está por lo tanto buscando cómo presentar a la opinión pública estadounidense ese importante cambio de posición. Es con esa perspectiva que ya condenó, en una entrevista concedida al sitio web Hill TV, la decisión de George Bush hijo de incrementar la implicación militar de Estados Unidos en el Medio Oriente a raíz de los atentados del 11 de septiembre de 2001.

 

El domingo 23 de septiembre, el general Igor Konachenkov, vocero del ministerio ruso de Defensa, presentó una síntesis de las informaciones rusas y de los datos que Siria e Israel entregaron a Rusia.
El general Konachenkov señaló que –al no avisar con suficiente antelación a la parte rusa sobre su ataque y al mentir sobre la localización de los objetivos de la acción– Israel violó deliberadamente el acuerdo de no agresión mutua de 2015.
Señaló que Israel puso en peligro los vuelos civiles en esa zona del Mediterráneo y denunció además que Israel es «enteramente» responsable del derribo del Ilushin-20 ruso.
Denunció que Israel no prestó ayuda a los militares rusos al ser alcanzado el avión.
Acusó al general Amikam Norkin, jefe del estado mayor de la fuerza aérea de Israel, de haber mentido al afirmar que los F-16israelíes ya habían regresado a Israel cuando el avión ruso fue alcanzado.
Finalmente, el vocero del ministerio de Defensa de Rusia descartó las acusaciones de amateurismo lanzadas contra la defensa antiaérea de la República Árabe Siria.

 

Sin embargo, el general Konachenkov se abstuvo de cuestionar públicamente al Reino Unido y Francia a pesar de que estas dos potencias occidentales están implicadas en sus señalamientos contra Israel.

Si la Casa Blanca halla una narración de los hechos aceptable para sus electores, Rusia podría prohibir al Reino Unido, Francia e Israel toda intrusión no autorizada por el gobierno de Damasco en el espacio aéreo, marítimo y terrestre de Siria. Londres y París tendrían entonces que poner fin a sus amenazas de bombardeo contra Siria, que hasta ahora habían justificado con pretextos como los incidentes químicos bajo falsa bandera, y se verían obligados a retirar de Siria sus fuerzas especiales. Esta última medida se aplicaría a todos los protagonistas en general, con excepción de Estados Unidos y, en Idlib, de Turquía.

NOTAS

[1] «¿Quién quiere reactivar la guerra en Siria?», por Thierry Meyssan, Al-Watan (Siria), Red Voltaire, 4 de septiembre de 2018.

[2] «Joint Statement by Irán, Russia and Turkey dealing with Syria», Voltaire Network, 7 de septiembre de 2018.

[3] «Se pospone la batalla de Idlib», Red Voltaire, 18 de septiembre de 2018.

[4] «Memorándum para la estabilización de la situación en la zona de desescalada de Idlib», Red Voltaire, 17 de septiembre de 2018.

[5] Ver la segunda parte del libro De la impostura del 11 de Septiembre a Donald Trump, Thierry Meyssan, Orfila Valentini, 2017.

[6] «Los proyectos (diferentes) de creación de un Kurdistán», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 5 de septiembre de 2016.

[7] La «Operación Mosquetero» (en francés «Opération Mousquetaire» y en inglés «Operation Musketeer») fue la operación militar conjunta franco-israelo-británica durante la cual tropas de esos países se apoderaron (en 1956) del Canal de Suez, nacionalizado por el presidente egipcio Gamal Abdel Nasser. Nota de la Red Voltaire.

[8] «El fiasco del bombardeo occidental contra Siria», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 24 de abril de 2018.

[9] «Salir de la guerra contra Siria», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 11 de septiembre de 2018.

[10] «Conferencia de prensa de Charles De Gaulle, fragmento sobre Israel», Re Voltaire, 27 de noviembre de 1967.

Siria: “La entrega del sistema S-300 hará a Israel reconsiderar la idea de volver a atacarnos”

El vicecanciller sirio precisó que en caso de un nuevo ataque “nos defenderemos como lo hemos hecho antes”.

 

Siria: "La entrega del sistema S-300 hará a Israel reconsiderar la idea de volver a atacarnos"

El sistema de misiles antiaéreos S-300
Russian Defence Ministry / Sputnik

El suministro del sistema de misiles antiaéreos ruso S-300 a las Fuerzas Armadas de Siria hará a Israel reconsiderar la idea de volver a atacar territorio sirio, ha afirmado este martes el viceministro de Exteriores de ese país, Faisal Mekdad, a la agencia Xinhua.

“Israel, que se acostumbró a lanzar muchos ataques con distintos pretextos, tendría que recalcular y reconsiderarantes de volver a atacar”, indicó Mekdad.

El político precisó que el sistema, que Rusia entregará a su país durante las próximas dos semanas, será usado solo en caso de agresión contra Siria. A continuación, comentó la posibilidad de nuevos ataques por parte de Israel, después de que el Ejército sirio obtenga el sistema y subrayó: “Nos defenderemos como lo hemos hecho antes”.

Este lunes, el Ministerio de Defensa ruso anunció que Rusia entregará a las Fuerzas Armadas de Siria el sistema de misiles antiaéreos S-300, que es capaz de interceptar misiles a una distancia superior a 250 kilómetros e impactar a la vez en varios blancos aéreos.

La decisión fue tomada después de que la semana pasada, 15 militares rusos fallecieran por el derribo de un avión Il-20 en medio de un ataque de la Fuerza Aérea israelí contra el país árabe. Datos de radar demostraron que un F-16 israelí usó a la aeronave rusa para esconderse de un misil sirio del sistema defensivo S-200, ocasionando de esta forma la tragedia.

actualidad.rt.com

La aviación rusa patrulla los cielos sirios e intercepta a un caza F-22 de EEUU y dos cazas israelíes

Un avión de guerra ruso Sujoi Su-35S ha interceptado un caza de quinta generación F-22 Raptor estadounidense que sobrevolaba Siria, según reportan medios.

El portal Defence-Blog, citando una foto subida a Instagram por un piloto militar no oficial ruso, detalló el lunes que “la fotografía, tomada (el pasado 24 de septiembre) por el sistema de control infrarrojo de búsqueda y rastreo del Su-35S, muestra en el espectro infrarrojo un caza F-22 Raptor sobrevolando Siria”.

De este modo, el piloto afirma haber detectado el F-22, que tiene sigilo de todos los aspectos y es prácticamente invisible a los radares tradicionales, durante las operaciones de combate en Siria.

Después de describir detalladamente cómo suelen ser estos encuentros (hay líneas dedicadas de comunicación utilizadas para evitar el conflicto entre Rusia y EE. UU. Ya que operan muy cerca en Siria), el aviador dijo haber puesto el F-22 en su punto de mira.

A este respecto, Justin Bronk, un experto de combate aéreo del instituto británico Royal United Services Institute, indicó al portal Business Insider que posiblemente el “F-22 se enteró de la presencia del Su-35 desde que este último despegó”.

Por el momento, ni la llamada coalición anti-EIIL (Daesh, en árabe) dirigida por Estados Unidos ni el Ministerio ruso de Defensa han confirmado la información.

La interceptación se produjo días después del derribo del avión militar ruso Ilyushin Il-20 cerca de la costa de la provincia siria de Latakia (oeste), del que Moscú culpa a los pilotos de cuatro F-16 del régimen israelí que estaban atacando objetivos en la zona.

Como respuesta, el Ministerio de Defensa de Rusia ha anunciado que dentro de dos semanas entregará al Ejército sirio un sistema de defensa aérea S-300 que será capaz de destruir varios blancos a la vez a una distancia de más de 250 kilómetros.

Dos aviones rusos Su-34 expulsan a dos aviones israelíes F-16 del espacio aéreo libanés

Dos F-16 israelíes han sido interceptados sobre el Líbano por aviones de combate rusos que los obligaron a regresar a Israel, señala el sitio Press TV.

Los aviones de combate rusos habrían interceptado a aviones israelíes sobre Líbano. Dos aviones SU-34 rusos se enfrentaron a dos F-16 de la Fuerza Aérea Israelí en los cielos libaneses sobre la ciudad de Trípoli y los obligaron a regresar a Israel a pesar de un mecanismo para evitar conflictos entre Moscú y Tel Aviv.

Se informa que los aviones israelíes a menudo sobrevuelan el espacio aéreo libanés para misiones de espionaje. Según los informes, muchos ataques israelíes contra objetivos en Siria se han lanzado desde el espacio aéreo libanés.

Rusia presenta nuevos datos sobre el derribo del Il-20

MOSCÚ (Sputnik) — El Ministerio de Defensa ruso publicó nuevos datos que demuestran que la responsabilidad por el derribo del avión Il-20 ruso recae en la Fuerza Aérea israelí, comunicó el portavoz del ente, Ígor Konashénkov.

“Los datos publicados hoy [24 de septiembre] demuestran que la responsabilidad por la tragedia del avión ruso Il-20 recae enteramente en la Fuerza Aérea de Israel y en las personas que habían tomado las respectivas decisiones”, dijo en una rueda de prensa.

Según reveló Konashénkov, que utilizó una pantalla especial durante su intervención, los nuevos datos muestran que el misil del sistema S-200 sirio que derribó el avión ruso apuntaba contra un caza israelí.

“En la pantalla pueden verse claramente la trayectoria de vuelo del misil S-200 disparado por la defensa antiaérea siria y las posiciones de los aviones ruso e israelíes, y además se ve bastante bien que el misil sirio apuntaba contra un caza israelí”, señaló el portavoz castrense.

Comentó, además, que las tímidas declaraciones del Ministerio de Defensa de Israel, que intenta desmarcarse de la tragedia del avión ruso, son falsas.

Volviendo a las posiciones de los aviones ruso e israelíes en el cielo de Siria, Konashénkov relató que en el momento de producirse la tragedia uno de los cazas israelíes se encontraba en el mismo acimut que el Il-20 ruso.

“Uno de los aviones israelíes con la marca 149 (asignada por el radar) momentos antes de la tragedia se encontraba a una altura de entre 9 y 10 kilómetros, en el mismo acimut que el avión Il-20 con relación a la trayectoria del misil antiaéreo, que apuntaba contra un caza israelí”, detalló.

Poco después –continuó el portavoz– la “ojiva de autoguiado del misil cambió de objetivo de ataque eligiendo otro, con una superficie reflectora más grande y con la velocidad de desplazamiento más baja, que era el Il-20 ruso”.

“Puede verse que el misil se acercaba al avión israelí y cambió bruscamente su trayectoria de vuelo, dirigiéndose hacia el Il-20”, apuntó el militar.

Konashénkov desmintió las afirmaciones de los militares israelíes, quienes habían afirmado que sus cazas ya estaban regresando a su base y se preparaban a aterrizar cuando el misil sirio alcanzó el avión ruso.

Según explicó y mostró en la pantalla Konashénkov, el caza israelí que se escudó con el avión ruso, después del derribo del Il-20 cambió de trayectoria y altura de vuelo, pero permaneció en la zona.

Los otros tres cazas israelíes que participaron en el ataque a Siria también permanecieron en esa zona, situada al oeste de la costa de Latakia.

“La marca asignada al avión ruso desapareció de la pantalla… Pero los F-16 israelíes permanecieron en la zona, uno de ellos muy cerca del lugar de la tragedia”, indicó.

El portavoz del Ministerio de Defensa ruso comentó que todos los datos presentados provienen de los radares de los sistemas S-400 rusos instalados en la base aérea de Hmeymim.

“Subrayo una vez más que las acciones provocadoras de los cazas de la Fuerza Aérea israelí en la noche del 17 de septiembre se realizaron cerca de las rutas de aterrizaje en el aeródromo de Hmeymim no solo de aviones militares, sino también de pasajeros”, dijo Konashénkov.

En la noche del 17 de septiembre, la base aérea rusa en Hmeymim, cerca de Latakia, perdió la comunicación con un avión de reconocimiento Ilyushin Il-20 que estaba regresando al aeródromo y se encontraba a unos 35 kilómetros de la costa del Mediterráneo.

Al día siguiente, el Ministerio de Defensa de Rusia informó que el Il-20 fue derribado por un misil del sistema S-200 de la defensa antiaérea siria, lo que provocó la muerte de los 15 efectivos que iban a bordo.

Según el departamento castrense ruso, cuatro cazas israelíes F-16 estaban atacando en aquellos momentos instalaciones en Latakia y usaron al Il-20 como escudo, exponiéndolo al fuego del sistema sirio de defensa antiaérea.

El Ministerio de Defensa ruso calificó las acciones de Israel de intencionadas y hostiles.

Israel lamentó el derribo del avión ruso en Siria y atribuyó la responsabilidad a Damasco, Teherán y al movimiento chií libanés Hizbulá.

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