Armas, bases y mercenarios: el poder militar ruso se abre paso en África

Foto: Un soldado ruso en Alepo, Siria, en diciembre de 2016. (Reuters)
Un soldado ruso en Alepo, Siria, en diciembre de 2016. (Reuters)

El pasado 30 de julio, tres periodistas rusos viajaban por una carretera rural de la República Centroafricana cuando fueron interceptados por una decena de hombres encapuchados. Obligados a bajar del vehículo a punta de pistola, fueron llevados a un lado de la carretera y ejecutados a sangre fría. La versión oficial, sostenida tanto por las autoridades rusas como por las centroafricanas, es que habían sido víctimas de delincuentes comunes que les mataron para robarles.

Los reporteros trataban de llegar a un yacimiento de oro en una zona controlada por un grupo insurgente cerca de Ndassima. Querían comprobar hasta qué punto eran ciertos los rumores de que esta mina estaba siendo operada por una compañía propiedad de Yevgueni Prigozhin. Este empresario ruso es conocido como ‘el chef de Putin’, gracias una serie de lucrativos contratos de catering para abastecer al Kremlin. Pero también tiene otros negocios: aparece señalado formalmente como el máximo responsable de la célebre ‘granja de trolls’ de San Petersburgo en la investigación estadounidense sobre la presunta injerencia rusa en las elecciones de 2016. Y es el principal propietario de la compañía militar privada Wagner, cuyos miembros han sido desplegados recientemente en teatros como Ucrania o Siria.

De hecho, los amigos y colegas de los periodistas asesinados creen que la verdadera razón del crimen podría ser la investigación que estaban llevando a cabo sobre las actividades de Wagner en el país africano. Para respaldarlo, apuntan a las debilidades de la teoría oficial: que el chófer de los reporteros, superviviente de lo sucedido, ha contado varias historias parcialmente contradictoria, y se encuentra desde entonces en paradero desconocido, se cree que en manos de las fuerzas de seguridad centroafricanas; que otro coche que viajaba por la misma carretera pudo salir de allí sin percance alguno; que si los atacantes fuesen simples bandoleros, podrían haberles robado sin necesidad de matarles; y que otros periodistas que han investigado a Wagner han salido malparados, como Maxim Borodin, que cayó al vacío desde un décimo piso en Ekaterimburgo después de que miembros de las fuerzas de seguridad se presentasen en su casa, o el reportero de San Petersburgo Denis Korotkov, forzado a esconderse tras recibir amenazas de muerte debido a sus pesquisas.

DANIEL IRIARTE

Sea como fuere, haya o no miembros de Wagner en la República Centroafricana, este país se ha convertido en la punta de lanza de la penetración militar rusa en el continente. Faustin-Archange Touadéra, presidente desde 2016, está tratando de deshacerse de la tradicional influencia de Francia desplazándola por una mayor presencia de Rusia. Su asesor de seguridad nacional es un ciudadano ruso, y varios más forman parte de su guardia presidencial. Touadéra, de hecho, está convencido de que existen planes occidentales para derrocarle, por lo que considera que tiene motivos de sobra para echarse en los brazos de Moscú.

“Rusia está intensificando sus relaciones en África, y la República Centroafricana es uno de sus puntos de entrada. El Gobierno es débil, así que es un objetivo fácil”, afirma Thierry Vircoulon, experto en África Central del International Crisis Group, en una entrevista con la publicación Ozy. El propio Kremlin admite que a finales de 2017, 175 instructores rusos fueron enviados al país: cinco de ellos eran militares, y el resto “civiles”, aunque muchos observadores creen que eso significa en realidad que son miembros de Wagner, o tal vez de otra compañía militar privada rusa. “Todo el mundo en la República Centroafricana está diciendo que Wagner está allí”, señala Lewis Mudge, investigador para África de Human Rights Watch, en el mismo artículo.

En julio, el medio de investigación Africa Intelligence, con base en París, indicó que el Gobierno centroafricano había empezado a extraer diamantes en un yacimiento aluvial cerca de la capital, Bangui, con ayuda de una firma llamada Lobaye Invest. Según descubrió Africa Intelligence, la firma es una subsidiaria de la compañía de San Petersburgo M Invest, fundada por Prigozhin. Y de acuerdo con ese mismo medio, soldados de Wagner están transportado maquinaria de extracción al yacimiento en camiones blindados. De hecho, en octubre del año pasado, durante una visita a la ciudad rusa de Sochi, Tuadéra discutió con el ministro de Exteriores ruso Serguéi Lavrov “el considerable potencial de asociación para la explotación de recursos minerales” en la República Centroafricana.

Asistentes al funeral de Alexander Rastorguyev, uno de los tres periodistas rusos asesinados en la República Centroafricana, en Moscú, el 7 de agosto de 2018. (Reuters)
Asistentes al funeral de Alexander Rastorguyev, uno de los tres periodistas rusos asesinados en la República Centroafricana, en Moscú, el 7 de agosto de 2018. (Reuters)

Intereses geopolíticos

De confirmarse, Wagner estaría utilizando el mismo modelo de negocio que en Siria, donde sus tropas servirían para estabilizar y asegurar una zona, beneficiándose de sus recursos, que de otra forma no podrían ser explotados. Tal y como explicaba recientemente a El Confidencial el analista de la Fundación Jamestown Sergey Suhankin, uno de los especialistas que más en profundidad ha estudiado el fenómeno de las compañías militares privadas rusas, estas “pueden ser usadas como poderes efectivos para poner bajo el control de uno riquezas y recursos, como minerales, petróleo, gas, en algunas regiones, como África o países poco desarrollados o zonas de inestabilidad. En ese sentido pueden ser usadas como ejércitos privados, no solo empresas. De hecho, Wagner es un ejército privado, no una CMP según la comprensión occidental del término”.

Pero los intereses rusos van mucho más allá de la extracción de minerales. La presencia rusa en la República Centroafricana, un estado hasta ahora considerado irrelevante para Moscú, ha sorprendido a los analistas, pero en realidad forma parte de una implicación militar rusa cada vez mayor en suelo africano. Rusia consiguió el año pasado una exención del embargo de armas vigente en el país desde el inicio del conflicto civil en 2014, y desde entonces se han producido al menos nueve envíos de armamento para el Gobierno central. “Los rusos quieren implantarse en la República Centroafricana, para tener un eje de influencia a través de Sudán en el norte, y al sur, hacia Angola. A los franceses se les odia como el viejo poder colonial. Las tropas estadounidenses se han ido. Es un país libre para ser tomado”, señala un alto oficial de las Naciones Unidas de forma anónima en un artículo de Newsweek.

En julio, un titular de la agencia rusa RIA Novosti proclamaba: “Rusia toma África sin luchar”, apuntando al peso creciente de Moscú en la región. En lo que va de año, Rusia ha cerrado acuerdos de cooperación militar con la República Democrática del Congo, Etiopía, Guinea y Mozambique, a lo que hay que sumar las crecientes exportaciones de armas. En septiembre, una veintena de países africanos enviaron delegaciones a la feria de armamento “Army 2018”, y muchos de ellos firmaron acuerdos de compra, incluyendo a Burkina Faso, Burundi, Chad, Ruanda y Zimbabwe. A esto se suman las ventas a países como Marruecos y sobre todo Argelia, cuyas adquisiciones suponen el 10% del total de las armas rusas que se exportan en todo el mundo.

DANIEL IRIARTE

Pero tal vez el socio más importante de Rusia en el continente africano en este ámbito sea Egipto, que en 2015 estableció una comisión bilateral de cooperación militar y tecnológica. Al año siguiente, los dos países empezaron a realizar ejercicios antiterroristas conjuntos, y en 2017 se firmó un acuerdo mediante el que se le permitió a la fuerza aérea rusa la entrada en el espacio aéreo egipcio y el uso de sus bases militares, lo que supondría “el despliegue más sustancial de fuerzas extranjeras en el norte de África desde los años 70”, según el Fondo Carnegie para la Paz Internacional.

Tropas rusas se encuentran acantonadas en el oeste de Egipto, muy cerca de Libia… donde se cree que puede haber también presencia rusa sobre el terreno. Este país parece haberse convertido en uno de los focos de interés militar de Moscú, abiertamente alineado con el general rebelde libio Jalifa Haftar, quien controla la mitad oriental del territorio libio y se niega a aceptar la autoridad del Gobierno respaldado por la ONU en Trípoli. Soldados rusos podrían estar apoyando a las fuerzas de Haftar y haber establecido gradualmente bases en varios puntos del país, donde según algunos medios se habrían desplegado incluso misiles antiaéreos y antinavales.

Se cree que fuerzas rusas también tienen presencia en Sudán. En diciembre, el periodista ruso Alexander Kots, que trabaja para un medio pro-Kremlin, publicó un vídeo que aparentemente mostraba a instructores rusos entrenando a soldados locales en el desierto sudanés. Y un miembro de una CMP habló recientemente de compañeros suyos afectados por la malaria a su regreso de Sudán. Según un medio local, numerosos testigos afirman haber visto a medio millar de soldados rusos en la región suroccidental, en la frontera con la República Centroafricana.

El presidente sudanés Omar Al Bashir con Putin en Sochi, el 23 de noviembre de 2018. (Reuters)
El presidente sudanés Omar Al Bashir con Putin en Sochi, el 23 de noviembre de 2018. (Reuters)

Sudán, la llave a África

Todas estas sospechas parecen confirmadas por una carta abierta publicada por la llamada Asamblea de Oficiales de Toda Rusia, una organización de veteranos de guerra, en la que pedían al Gobierno que legalice las compañías militares privadas, cuyos miembros reciben “medallas y signos de distinción militar del estado ruso” al tiempo que permanecen en un limbo legal que permite al Kremlin utilizar estos grupos a conveniencia manteniendo la posibilidad de negar toda implicación, e incluso castigar a sus integrantes si no se pliegan plenamente a sus deseos. Según dicha carta, solo en 2018 los miembros de las CMP han estado activos “no solo en Siria, sino también en la República Centroafricana, Sudán, Yemen, Libia y varios países africanos y árabes más”.

Desde hace al menos un año, el presidente sudanés Omar Al Bashir está buscando activamente la protección de Rusia frente a lo que define como “los actos agresivos de EEUU”, que, según él, buscan partir su país en cinco entidades diferentes. Al Bashir fue invitado a Sochi el pasado noviembre, pese a que sobre él pesa una orden de busca y captura del Tribunal Penal Internacional por crímenes de guerra en Darfur, pero no parece que eso le quite el sueño a Vladímir Putin, que ve las oportunidades que el país le ofrece.

“Sudán tiene amplios lazos en África y puede ayudar a Rusia a desarrollar relaciones con países africanos. Sudán podría convertirse en la llave de Rusia a África. Somos miembtros de la Unión Africana. Tenemos grandes relaciones con todas las naciones africanas y estamos dispuestos a ayudar”, ha declarado Al Bashir, subrayando su posición como puente entre el mundo árabe y el continente africano.

GRÁFICOS: DANIELE GRASSO

Además de ser un importante comprador de gas ruso, Sudán ha sido el primer estado árabe en obtener cazas avanzados Sukhoi Su-35, y con anterioridad Rusia tampoco tuvo problemas en violar el embargo impuesto contra el país a raíz del conflicto en Darfur. Además, Al Bashir le ha ofrecido a Putin la construcción de una base militar rusa en el mar Rojo, en la zona de Port Sudan, aunque no está claro que Moscú vaya a aceptarlo, ante las importantes dificultades que el proyecto implicaría.

Pero el punto más sorprendente de la carta de los veteranos rusos es la mención a otra CMP hasta ahora desconocida, Patriot, que también contaría con vínculos estrechos con el aparato de seguridad ruso. Según la cadena rusa Dozhd, un representante del ministerio de Defensa ha confirmado que Patriot está protegiendo la construcción de una base militar rusa en Burundi. Además de eso, Rusia se prepara para construir un centro logístico en un puerto de Eritrea, y existen rumores sobre el establecimiento de una base naval en Somalilandia, la región separatista de Somalia no reconocida internacionalmente.

“A diferencia de su contraparte estadounidense, francesa o británica, el ejército ruso y sus derivaciones en forma de CMPs no son vistos como llevados por intereses políticos regionales que podrían inducirles a tomar parte en medidas desestabilizadoras; al contrario, los intereses continentales de Rusia pasan totalmente por asegurar la estabilización de África, y por lo tanto facilitar contratos comerciales, extractivos y de obras públicas para sus compañías”, indica Andrew Korybko, un analista geopolítico muy cercano al Kremlin. Por ello, no resulta demasiado sorprendente la experiencia del periodista Igor Pushkarev, quien en marzo de este año se presentó en el centro que Wagner tiene en Krasnodar y se hizo pasar por un recluta potencial. “La mitad de nuestros chicos se están preparando para África”, le dijo un instructor. Tanto por medios convencionales como de forma irregular, las fuerzas militares de Rusia han regresado al continente.

elconfidencial.com

Las nuevas guerras del hambre

Una mujer abraza a un niño malnutrido en el hospital de Saná, Yemen. Khaled AbdullahREUTERS

De Yemen a Siria, pasando por Sudán del Sur, se extiende el uso de hambruna inducida como arma en conflictos

Las tácticas van desde el bombardeo de convoyes humanitarios al cierre de carreteras o la matanza del ganado

Guta: el hambre como arma de guerra en Siria

815 millones de personas pasan hambre en el mundo

Más de cinco millones de niños, al borde de la hambruna por la guerra en Yemen

El hambre siempre ha formado parte del escenario bélico desde los conflictos de la Antigüedad. Hasta el Apocalipsis le tiene reservado uno de sus cuatro jinetes. Es un arma de guerra de primera magnitud que resulta fácil de aplicar, no deja huellas y se ejecuta de forma silenciosa. No se trata de la falta de alimentos que todo enfrentamiento provoca, sino de la estrategia intencionada de privar al enemigo de comida para que acabe muriendo.

Aunque se trata de un gravísimo crimen de guerra, nunca se ha juzgado a nadie por ello. Por desgracia, se trata de una práctica que se ha puesto de moda. En Yemen la usa a diario la coalición que dirige Arabia Saudí con la población sitiada. El mes pasado se publicó que 5,2 millones de niños, toda una generación, pueden fallecer por falta de alimentos. La culpa no es de las malas cosechas, ni una plaga, ni la inflación de precios. Forma parte de un plan para matar de hambre a la población.

Manuel Sánchez Montero, director de Incidencia de Acción contra el Hambre, asegura que “es una forma de provocar la muerte que no salta a los titulares como las armas químicas o los bombardeos indiscriminados. Puede hacerse de muchas maneras: bombardeando las vías de abastecimiento de alimentos o cerrando las carreteras simplemente con un ‘checkpoint'”, dice. “A veces se consigue también destruyendo cosechas, almacenes de alimentos o robando los pequeños ‘stocks’ que guardan las familias para momentos de carestía. O se mata al ganado, que deja de proporcionar carne y leche. Otros envenenan los pozos de agua”.

Un genocidio sin balas

El gran maestro del hambre inducida fue Joseph Stalin. En los años 1932 y 33, durante la colectivización de la Unión Soviética, sus políticas provocaron lo que se llamó el ‘holodomor’, es decir, una hambruna artificial que causó la muerte de entre 1,5 y cuatro millones de ucranianos. Para muchos se trata de un genocidio que no necesitó balas, sino un desabastecimiento general de alimentos para reprimir las protestas antisoviéticas.

Este acontecimiento fue denunciado por los nazis, que también usaron el hambre en el asedio de Leningrado. En casi tres años, de una población de tres millones de habitantes la ciudad pasó a 1,8 millones. La falta de alimentos llevó a la población a alimentarse de palomas, gatos y ratas. También hubo actos de canibalismo y compraventa de cadáveres.

Manuel Sánchez Montero recuerda otro clásico del hambre como arma de guerra: “El bombardeo de las colas del pan”, una práctica que remite a la guerra siria, donde se sitiaron barrios enteros en los que se dejó morir de hambre a la población. El más célebre fue el campo de refugiados palestinos de Yarmuk, con 18.000 habitantes hacinados en los peores momentos de la guerra, donde el Ejército de Bashar Asad cortó todas las vías de abastecimiento y no permitió a Naciones Unidas repartir alimento alguno. En Guta el dictador hizo exactamente lo mismo y provocó cientos de muertos por hambre. En la actualidad, hay 17 territorios que siguen bajo asedio en Siria.

David del Campo, director de Acción Humanitaria de Save the Children, cree que “son estrategias militares en toda regla, con Yemen, con su bloqueo humanitario, como más flagrante ejemplo de ese plan para hacer daño no a los soldados o a los terroristas, que no tendrán problemas para encontrar comida. Se trata de una práctica indiscriminada contra los civiles, un crimen de guerra”.

800 millones pasan hambre

En 1992, la ayuda humanitaria y los alimentos que la ONU llevaba a Somalia para paliar la hambruna eran secuestrados por los señores de la guerra e intercambiados en otros países por armas. Más de 500.000 personas murieron por falta de alimentos y EEUU acabó interviniendo para asegurar que los repartos se llevaran a cabo. Desde entonces, el país del cuerno de África ha sufrido varias hambrunas provocadas por la mano del hombre.

Hoy son 800 millones de personas las que pasan hambre. De ellos, al menos 500 millones viven en zonas de conflicto y sufren este tipo de hambrunas inducidas. Se trata de un delito contra el Derecho Internacional Humanitario y, por desgracia, sus perpetradores gozan de total impunidad porque es un crimen difícilmente demostrable.

El hambre no es inocente. En Sudán del Sur es una decisión política. Desde la sangrienta guerra contra el vecino del norte en los años 90, los señores de la guerra saben cómo administrarla con éxito. Cerrando las carreteras al comercio para generar desabastecimiento y atacando los convoyes humanitarios y hospitales. Las hambrunas, declaradas o no, se suceden en áreas rebeldes de todo el país, mientras el Gobierno las desabastece a propósito.

En otros escenarios, el hambre inducida también avanza: zonas ocupadas por Boko Haram, territorios tuareg del norte de Mali o las regiones rohingya que aún quedan en Birmania. Pocas armas de destrucción masiva resultan más letales.

ELMUNDO.ES

Dimite el ministro de Defensa de Portugal tras un robo de armamento

Foto: José Alberto de Azeredo durante un acto en Ayamonte el pasado 9 de octubre. (EFE)
José Alberto de Azeredo durante un acto en Ayamonte el pasado 9 de octubre. (EFE)
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El ministro de Defensa de Portugal, José Azeredo Lopes, presentó este viernes su dimisión después de ser muy cuestionado en las últimas semanas a raíz del robo de armamento en un depósito militar de Tancos. La dimisión fue confirmada en una nota publicada en la web del presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, que fue informado por el primer ministro luso, António Costa, de la renuncia del titular de Defensa y se mantiene a la espera del nombramiento de un sustituto.

Azeredo Lopes integraba el Gobierno socialista de Costa desde el inicio de la legislatura, en 2015, y deja el Ejecutivo tras un último año marcado por la polémica de Tancos, un depósito militar en el centro de Portugal del que se robaron explosivos y municiones valorados en 34.000 euros en junio de 2017. Gran parte de las armas aparecieron cuatro meses después a veinte kilómetros del depósito militar, pero el mes pasado el caso dio un giro al ser detenidos varios militares acusados de encubrimiento.

Las polémicas han debilitado la posición de Azeredo Lopes, a pesar de que Costa reiteró esta semana su confianza en él en varias ocasiones

Según la tesis del Ministerio Público, la recuperación de las armas fue un montaje elaborado por uniformados de la Policía Militar Judicial y la Guardia Nacional Republicana para proteger al autor del robo, un exsoldado con el que habían compartido pasado profesional. El hasta ahora ministro de Defensa aseguró que desconocía que hubiese existido un plan para encubrir la recuperación de las armas y que solo se enteró cuando se produjeron las detenciones de los sospechosos.

A este caso se unió en septiembre la desaparición de una caja de 1.000 municiones que cayó de un furgón militar en un traslado y que nadie echó en falta al hacer inventario, y esta misma semana salió a la luz que varios militares estaban realquilando a turistas las viviendas que les ofrecía el Estado. Estas polémicas debilitaron la posición de Azeredo Lopes, a pesar de que Costa reiteró esta misma semana su confianza en él en varias ocasiones.

La salida de Azeredo Lopes, la tercera en el Ejecutivo de Costa desde que arrancó la legislatura, se produce cuando el Gobierno está ultimando el borrador de los Presupuestos del Estado de 2018, que debe ser entregado en el Parlamento el próximo lunes.

ELCONFIDENCIAL.COM

Al menos 12 muertos en una explosión durante un mitin en Afganistán

La explosión este sábado de una motocicleta bomba durante el mitin electoral de una candidata a las legislativas del 20 de octubre en Afganistán causó al menos 12 muertos y 32 heridos en la provincia de Takhar (norte), informaron las autoridades.

“La moto estalló” cuando los asistentes se iban. “La candidata Nazifa Yusefibek no resultó herida”, dijo Mohamad Jawad Hejri, portavoz del gobernador de la provincia.

Según el portavoz provincial de la policía, Jalil Asir, el balance es de 13 muertos y 21 heridos. “La bomba se activó a distancia”, dijo.

Al menos nueve candidatos a estas elecciones legislativas fueron asesinados.

El atentado del sábado no ha sido reivindicado pero los talibanes anunciaron en un comunicado su intención de hacer descarrilar el proceso electoral. Ordenaron a los candidatos que se retiren y advirtieron que atacarán las elecciones y a quienes participen en ellas.

ELMUNDO.ES

“La burbuja va a explotar”: Se avecina una crisis económica “mucho más dolorosa” que la del 2008

"La burbuja va a explotar": Se avecina una crisis económica "mucho más dolorosa" que la del 2008

La Bolsa de Nueva York (NYSE), EE.UU.
Brendan McDermid / Reuters

Wall Street y la economía de EE.UU. están al borde de la recesión, según el economista, inversionista y corredor de bolsa Peter Schiff, quien ya predijo la crisis económica global del 2008 y generó alarmas luego de la venta masiva del mercado de esta semana.

“Esta es una burbuja no solo en el mercado de valores, sino en toda la economía“, aseguró Schiff en una entrevista a FOX Business. Según el economista nos espera una recesión, acompañada por el aumento de los precios al consumidor, que será “mucho más dolorosa” que la Gran Recesión de 2007-2009.

“Creo que a medida que los estadounidenses pierdan sus empleos, verán que el costo de la vida aumentará drásticamente, por lo que esto lo hará particularmente doloroso“, explicó el dueño y director ejecutivo de Euro Pacific Capital Inc., empresa de servicios de bolsa.

Los mercados bursátiles se hundieron este miércoles y jueves por una fuerte caída en las acciones tecnológicas y la preocupación por el rápido aumento de las tasas, lo que hizo que los inversores abandonaran las acciones de riesgo.

Este 11 de octubre, tanto el índice Dow Jones Industrial Average como el S&P 500 registraron sus peores días desde la ‘corrección’ de mercado en febrero (-3,15% y -3,28% respectivamente), mientras que el Nasdaq se desplomó el 4,08%, su peor bajada desde junio del 2016, según The Financial Times.

Pinchar su propia burbuja

El presidente Donald Trump criticó a la Reserva Federal de EE.UU. (Fed) por continuar con sus aumentos sostenidos de las tasas de interés, horas después de que Wall Street experimentara su peor jornada en ocho meses y afirmó que la Fed “se ha vuelto loca”.

Según Schiff, la Reserva Federal ha estado actuando de manera irracional durante mucho tiempo: “Lo que es una locura es que la Fed crea que puede elevar las tasas de interés sin pinchar su propia burbuja“.

“Todos los mercados bajistas comienzan como ‘correcciones’. Creo que este es probablemente un mercado bajista”, sostuvo el economista al concluir que “esta es una burbuja más grande que la que explotó en el 2008, y la crisis que va a surgir será mucho más grande“.

actualidad.rt.com

Augusto Ferrer-Dalmau: “El Ejército ruso tiene un plan de ayuda a los civiles en Siria”

Javier Benítez

Reveladores. Así fueron para el insigne pintor español Augusto Ferrer-Dalmau los días que transcurrió con el Ejército ruso en el frente de Alepo, cuyo fruto será una obra pictórica de su autoría. En su gran sensibilidad, este artista se descubrió en medio de soldados con carta cabal, a los que percibe como muy parecidos a los militares españoles.

La rebeldía de este revolucionario de la paleta, el pincel y el lienzo, hizo que un día tomara una decisión drástica que cambiaría para siempre su vida en el mundo artístico, y tumbara mitos y creencias respecto a las modas en el arte de la pintura: prefirió ir a contracorriente, antes que ir a contracorazón. Se quitó sus ropajes de paisajista para vestirse de ‘Pintor de Batallas’, tal como lo bautizó su amigo y escritor español Arturo Pérez-Reverte.

Una decisión que terminó llevándolo escasos días atrás –entre finales de septiembre y principios de octubre– a acompañar a los soldados rusos en el frente de Alepo, en Siria, para tomar nota de la que será su próxima gran obra que habitará en Moscú a partir de mayo de 2019: el tiempo dirá si la fecha en que sea descubierta en la capital rusa, coincida con el noveno día de ese mes.

No obstante, la idea es que la pintura pueda en algún momento hacer un tour por varios países para que pueda ser apreciada, incluso que llegue a ser expuesta en la propia Siria, cuando el final de la guerra y la derrota definitiva de los terroristas así lo permitan. Y que dentro de cien años, se cumpla otro de los sueños del artista: que la gente sepa cómo eran realmente las calles de Alepo –en una época tan catastrófica para sus moradores– contada por su sensibilidad presencial.

“Quiero que la gente cuando pasen los años y vea el cuadro diga: ‘mira, Alepo era así hace cien años. Ahora es así’. Quiero que quede esa constancia, entonces es un documento histórico. Quiero que digan ‘esa calle era así, la pintó Ferrer-Dalmau que estuvo ahí, que fue a verla, que estuvo con los soldados cuando aún estaban en guerra’. Quiero que sea un documento histórico”, subraya el artista.

Esta obra es, entre otras cosas, hija de la oportunidad, la virtud de aprovechar el lugar y el momento. Y es que el pasado año Ferrer-Dalmau fue invitado a través del embajador y del Ministerio de Defensa ruso a visitar el taller Grékov de pintura militar en Moscú. Palabra va, palabra viene, y tras mencionar que ya había pintado en operaciones y misiones militares de otros países, el artista vio el agujero y se metió: “Yo me ofrecí: ‘oye, yo quiero ir a pintar Siria, quiero conocer al soldado ruso que no lo conozco”. Y entonces, todo comenzó.

Respecto a lo que trasmitirá su obra, el pintor dice que su idea “es una imagen humana de lo que es la misión”, al explicar que su escenario será dantesco.

“Alepo es una ruina, un drama de la guerra de siete años que quiero plasmar en el cuadro, pero quiero que se vea también mucho la ayuda, la operación que está haciendo el Ejército ruso con la población civil, cómo se está volcando todos los días. Hay un plan de desarrollo, hay un plan de ayuda y esto yo lo he visto con mis ojos. Cómo la población se vuelca dentro de un riesgo real que existe de que en cualquier momento pueda caer una bomba o haber un ataque, porque no olvidemos que en Alepo aún sigue habiendo guerra”, observa.

Su estancia en suelo sirio significó también para el pintor situarse entre bambalinas de un teatro en cuyos afiches globales –anunciados por el mainstream y disparados en ráfaga a un público heterogéneo y geográficamente disperso– se vende a un Ejército ruso como duro y malo.

En este sentido, el artista vuelve su mirada hacia Hollywood, donde el cine “siempre ha dado unas imágenes de un Ejército [ruso] un poco villano, un esperpento de Ejército, cuando en realidad es muy disciplinado, muy ordenado, [conformado por] buenas personas, gente muy simpática, muy cariñosa. Un Ejército que me sorprende porque he visto que muchos soldados leían. He visto muchísimos solados con sus libros leyendo en sus ratos libres”, dice al explicar que se le ha desmontado el mito del Ejército ruso duro y malo.

Ferrer-Dalmau recita un rosario de gratas sorpresas que experimentó en el frente. Confiesa haberse sentido seguro todo el tiempo con los soldados rusos, con quienes se halló “como cuando voy con los soldados españoles. Como en casa. Protegido. [Son] soldados profesionales, sabían dónde tenían que pisar, por dónde teníamos que andar. O sea, [me sentí] muy, muy tranquilo. Exactamente como cuando voy con el Ejército español. Me sentía en casa”.

En los días que no había a dónde ir para tomar referencias para su obra, Ferrer-Dalmau cuenta que permanecía en el cuartel, departiendo con soldados y oficiales, y donde reinaba la camaradería. “Charlábamos de lo humano, pues también forma parte de la pintura conocer el espíritu de las personas que voy a pintar”.

A pesar de haberse sentido seguro todo el tiempo y no vivir en carne propia ningún ataque, admite que “sí  que es cierto que por la noche en Alepo se sentían los cañonazos del enemigo a partir de las 0:30 o 1:00 [de la madrugada] que es cuando ellos [los terroristas] disparan. Se oían las bombas, algún disparo de francotirador, pero no recibí ningún tiro de ningún tipo”, dice con sentido del humor.

“Había protección, [los soldados rusos] sabían dónde nos tenían que  meter en ese momento, nos decían ‘por aquí no, por aquí sí’. Hablamos de ir con profesionales”.

Ferrer-Dalmau ha estado en muchas misiones a lo largo de su vida, entre las que menciona Afganistán –dos veces, una con los españoles y otra en el sur con los georgianos y norteamericanos–, en el Líbano, en Mali, con la UE, con la OTAN, con la ONU. “Todas son similares, en cierta manera. Lo que cambian son las personas”, dice, al indicar que de casi todas ellas ha pintado cuadros, que se suman a los ya históricos que ha realizado con anterioridad.

En este momento el artista se encuentra en Madrid en la etapa de aglutinar todas las anotaciones que realizó en campo. “Estoy lleno de papeles por el suelo, con mil cosas, mil fotografías que tengo que clasificar. El cuadro la verdad lo tengo en la cabezota, lo tengo más o menos dibujado, pero tengo que encontrar todos esos elementos para ir casándolos”. Una etapa que le demandará alrededor de dos meses antes de plantarse ante el lienzo y comenzar a pintar.

“Tengo muchísimas secuencias de ruinas de Alepo, algunas impresionantes. Son terribles, pero estéticamente bonitas. No sé cómo explicarlo. La ruina es de una belleza que a veces no tiene un paisaje con agua. Tiene grandeza la ruina. Y entonces tengo unas secuencias que estoy analizando”.

La obra aún no tiene nombre, pero lo tendrá, y el autor de ese nombre será nada más y nada menos que Arturo Pérez-Reverte. “Cuando lo termine lo llamaré y le diré: ‘Arturo, mira el cuadro, ponle un nombre, y él le pondrá el nombre”, dice entre risas. Habla con admiración del escritor de quien confiesa recibir consejos bonitos, y apunta que entre artistas siempre hay que aunar esfuerzos. “Cuando hay más creativos alrededor, las cosas salen mejor”, reconoce.

Mientras, este año ha visto la luz un libro con gran parte de sus obras, titulado ‘El Pintor de Batallas’. Su lanzamiento, según explica el artista, “fue después de navidades [de 2017], hemos sacado una monografía muy grande. El libro pesa cuatro quilos, es una burrada. He hecho una recopilación de los cuadros más conocidos de mi obra militar, algo de los temas paisajísticos. Ahora dentro de poco con [la editorial] Planeta vamos a sacar un libro que es ‘Bocetos para la historia’, un libro de bocetos muy bonito. Hay un público para esto, que disfruta de estos trabajos, de ver imágenes del pasado, [de saber] de dónde venimos, quiénes somos, y la verdad me sorprende mucho que haya gente le guste”.

​Augusto Ferrer-Dalmau es académico de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, y es considerado como el más prestigioso autor vivo de pintura militar española. Por tal razón ha recibido varias condecoraciones, como la Gran Cruz al Mérito Militar con distintivo blanco, o la Cruz de Plata de la Orden del Mérito de la Guardia Civil. Y ahora, ha recibido otra medalla en Rusia por su “contribución en la lucha contra el terrorismo internacional”.

El próximo mayo de 2019, en plena primavera, Moscú abrirá sus ojos absortos de admiración a esta obra sobre la guerra en Siria, con Alepo como escenario incidental, con el ‘Pintor de Batallas’, Augusto Ferrer-Dalmau, como su autor, y que tendrá plasmado lo que han visto sus ojos.

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Carrera hipersónica: Cómo EE.UU. ayudó involuntariamente a Rusia a crear superarmamento

Carrera hipersónica: Cómo EE.UU. ayudó involuntariamente a Rusia a crear superarmamento

mil.ru

A finales de septiembre, un informe de Inteligencia de EE.UU. aseguró que el sistema de antimisiles estadounidense no sería capaz a día de hoy de defender el país frente a la flota submarina rusa, equipada con ojivas nucleares hipersónicas, que se prevé esté lista para 2024. Washington expresó su preocupación y prometió que incorporará este tipo de armamento a su arsenal antes de lo que se esperaba. Sin embargo, y paradójicamente, es precisamente EE.UU. quien habría provocado el surgimiento de tales tecnologías en Rusia.

En 1972, la URSS y EE.UU. firmaron el Tratado sobre Misiles Antibalísticos (ABM, por sus siglas en inglés) con el objetivo de limitar el número de sistemas de misiles antibalísticos. Durante muchos años, esto proporcionó un equilibrio estratégico y un balance de fuerzas en el mundo. Sin embargo, Washington abandonó el acuerdo en 2002.

La carrera de armamentos entre Estados Unidos y Rusia comenzó “en el momento en que Washington se retiró del Tratado sobre Misiles Antibalísticos”, aseguró el presidente ruso Vladímir Putin este año.

Durante la década de 2000, la OTAN continuó su avance al este hacia las fronteras de Rusia, y EE.UU. comenzó a construir sistemas de defensa en la República Checa y Polonia. Mientras tanto, en Moscú se presentaron informes sobre el desarrollo de armas láser e hipersónicas, pero los expertos los percibieron con escepticismo.

Punto de quiebre

En marzo pasado, en su mensaje anual ante ambas Cámaras de la Asamblea Federal (la Duma Estatal y el Consejo de la Federación), Putin presentó innovadores avances del Ejército de su país, entre ellos, misiles hipersónicos.

De acuerdo con el portal Life, las capacidades de este nuevo armamento sorprendieron no solo a Occidente, sino también a parte de la comunidad de expertos rusa. Fue inesperado ver tal poderío militar, principalmente en Rusia, que no podía permitirse gastar miles de millones de dólares como EE.UU., según el autor del artículo.

No obstante, todas las interpretaciones erróneas y las conjeturas alrededor del tema fueron desmentidas aproximadamente una semana después de la alocución del mandatario ruso, cuando el Ministerio de Defensa del país mostró una serie de imágenes de las exitosas pruebas del misil hipersónico aire-tierra del sistema aéreo Kinzhal (‘daga’, en español).

Estos misiles vuelan a una velocidad 10 veces superior a la del sonido y son capaces de maniobrar en todos los tramos de su trayectoria. Esto les permite superar todos los sistemas de defensa existentes, llevando cargas convencionales o nucleares a 2.000 kilómetros de distancia. La revista Military Watch señaló en junio pasado que el sistema Kinzhal puede ser un arma letal contra portaaviones e incluso “inhabilitar buques de guerra más grandes” a distancias “extremas”.

Vladímir Putin asegura que parte del progreso logrado por la nación se consiguió en los últimos siete años gracias a un equipo bastante joven de expertos. Esto no solo garantizará la seguridad del país en las próximas décadas, sino que también ha generado nuevos empleos y ha abierto una nueva dirección para el progreso científico. Sin embargo, estos avances, en gran medida, no habrían sido posibles sin la presión involuntaria que provocó en Rusia la salida de EE.UU. del ABM, señala la publicación.

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