Cybertonia: el proyecto secreto de la URSS para crear internet hace medio siglo

Jorge Benítez

En 1970, Viktor Glushkov presentó al Kremlin un plan para conectar 20.000 terminales en la URSS. Pero la burocracia retrasó su idea y la caída del Muro la frustró por completo

Esta historia podría ser un bulo de los amantes de la teorías conspiranoicas, un informe desclasificado por Vladimir Putin del antiguo KGB o un relato de Stanislaw Lem, el gran escritor polaco de ciencia ficción. Sin embargo, es el sueño -100% real- de un genio informático llamado Viktor Glushkov de crear una red civil que interconectara toda la Unión Soviética a principios de los años 70… y todo esto dos décadas antes del nacimiento de la World Wide Web.

Sin embargo, hoy nadie se acuerda del padrastro de internet y el visionario de Cybertonia, el Silicon Valley comunista.

Todo arranca el 1 de octubre de 1970, cuando el ingeniero informático Glushkov acudió al Kremlin para explicar su gran proyecto. Por aquel entonces, existía una gran inquietud entre las autoridades soviéticas porque sabían que los estadounidenses acababan de iniciar el desarrollo de Arpanet, una red de computadoras creada por encargo del Departamento de Defensa que actuaría como sistema de comunicación entre instituciones académicas y estatales.

En su comparecencia, Viktor Mikhailovich Glushkov (1923-1982) propuso iniciar la era del cibersocialismo. Este matemático, ingeniero y primer director del Centro Cibernético de Kiev, era plenamente consciente del potencial de las redes de ordenadores y lo que podían llegar a hacer. «No sólo tenía una gran formación científica, también hablaba inglés y alemán y era capaz de ridiculizar a los ideólogos del partido citando párrafos enteros de Marx», explica Ben Peters, investigador de la Universidad de Tulsa (EEUU), uno de los mayores expertos en Occidente de la figura de Glushkov y autor de Cómo no conectar una nación: la incómoda historia del internet soviético (editado en inglés en 2016).

La URSS ya tenía redes de comunicación de defensa militar a gran escala desde los años 50. Por lo tanto podía haber desarrollado una versión civil con relativa facilidad. «Los soviéticos se especializaron en proyectos de modernización en masa, desde la desastrosa colectivización agrícola hasta la electrificación de todo su territorio, pasando por la carrera espacial y la apuesta por la energía nuclear», dice Peters.

Este internet 1.0 estaba basado en una iniciativa previa de Anatoly Kitov, pionero de la informática rusa, un coronel que en 1959 quiso presentar un plan al líder soviético, Nikita Kruschev, para unir el país con una red informática. Algunos de sus informes exponían la urgencia de una colaboración entre profesionales civiles y el Ejército Rojo y fueron interceptados por sus superiores antes de que llegaran al despacho del premierToda la documentación se clasificó y un tribunal militar secreto expulsó a Kitov del Partido Comunista y de las Fuerzas Armadas.

La idea de Gluskhov era todavía más ambiciosa. Bajo las siglas OGAS,su objetivo era erigir una red central con sede en Moscú que se comunicaría con 200 centros dispersos por todo el país. Un total de 20.000 terminales harían posible la conexión gracias a la red telefónica estatal. Entre los planes de Gluskhov también estaba diseñar un sistema de pago electrónico, una especie de PayPal socialista cuyo desarrollo terminaría con la circulación de billetes y monedas. El nombre completo de todo el conjunto parecía el típico chiste sobre comunistas: ‘Sistema Automatizado para la Recopilación y el Procesamiento de Información para la Contabilidad, la Planificación y la Gobernanza de la Economía Nacional’.

El rechazo del Gobierno a financiar un proyecto de este calibre no desanimó al matemático. Durante 12 años, Viktor Glushkov lo siguió intentando. Su principal argumento ante las autoridades es que esta red generaría una economía más eficiente. Dedicó más tiempo a pelearse con los ministerios que a investigar, lo que le generó una gran frustración. Tanta que tituló sus memorias A pesar de las autoridades.

Quizá el mayor logro de Gluskhov fue aglutinar una comunidad de informáticos de gran nivel e imaginación que se permitió el lujo de pensar más allá de las mentes cuadradas del funcionario común. Entre sus diseños mancomunados estaban unos autómatas, una oficina que no necesitaba papel y los primeros pasos de un lenguaje que permitiera comunicar seres humanos con ordenadores. Sólo cabe imaginar lo que habría ocurrido si Stanley Kubrick hubiera conocido a Gluskhov cuando rodaba en 1968 su película 2001: una odisea en el espacio.

Un club social

Según cuenta Peters, en la celebración del Año Nuevo de 1960 el grupo se bautizó con el nombre Cybertonia, un club social que llegó a emitir pasaportes de este país virtual y certificados matrimoniales. Incluso se redactó una Constitución. También se atrevieron a idear un organigrama de gobierno, que era una clara coña respecto a su realidad política.

Cybertonia estaba regida por un comité de robots que rendía cuentas a un robot que tocaba el saxofón. Su moneda era el cybertono; su periódico, el Evening Cyber y, entre otras cosas, también tendría una peluquería y una cibersauna.

En realidad, recogía el sueño de montar a las afueras de Kiev una copia marxista de un Silicon Valley que ya daba sus primeros pasos. Un lugar dedicado a la creatividad tecnológica.

La muerte temprana de Gluskhov, en 1982, fue el fin del embrión del internet soviético, a pesar de intentos posteriores de sus seguidores iniciados durante la década. Todos fueron interrumpidos con la caída del Muro de Berlín en 1989… justo el año en que el británico Tim Berners-Lee desarrollaba la World Wide Web y cambió internet para siempre.

Fuente: El Mundo

Antiterrorismo versión Trump

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Thierry Meyssan

La nueva estrategia antiterrorista de Estados Unidos no cambia gran cosa en esa lucha, pero sí modifica profundamente las reglas de trabajo del Pentágono y del Departamento de Seguridad de la Patria. No es tanto una racionalización de lo que ya existía desde el 2001 sino más bien una redefinición de las misiones del Estado federal.

La Casa Blanca publicó, el 4 de octubre de 2018, la National Strategy for Counterterrorism, o sea la nueva «Estrategia Nacional contre el Terrorismo» [1], documento que está siendo presentado como una ruptura con todo lo anterior en ese sector. El texto anterior era el de la administración Obama y se había dado a conocer en 2011. Pero el nuevo es en realidad un compromiso entre el presidente Trump y el Pentágono.

Preámbulo

El terrorismo es un método de lucha que cualquier ejército se reserva el derecho de utilizar. Las cinco potencias miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU lo utilizaron en momentos específicos de la guerra fría.

En aquella época, las acciones terroristas podían ser mensajes de un Estado a otro u operaciones secretas tendientes a contrarrestar o impedir alguna otra acción de un protagonista. Pero hoy en día las acciones terroristas se han generalizado. Ya no son parte del diálogo secreto entre Estados sino que buscan debilitarlos.

Por ejemplo, nuestros lectores franceses seguramente recuerdan que durante la guerra civil libanesa (1975-1990), el presidente francés Francois Mitterrand ordenó el atentado perpetrado contra la Oficina de Conscripción Militar de Damasco –en Siria–, atentado que dejó un saldo de 175 muertos, como represalia por el asesinato del embajador de Francia en Beirut, Louis Delamarre. Ese mismo presidente francés nos proporciona otro ejemplo ya que fue también por orden de Francois Mitterrand que se perpetró, en 1985, la voladura del barco de Greenpeace Rainbow Warrior, provocando la muerte de una persona, porque aquel navío estaba obstaculizando la realización de ensayos nucleares franceses en el Pacífico.

Ambigüedades

Tres ambigüedades aparecen permanentemente en la retórica estadounidense, desde 2001:

La noción de «guerra mundial contra el terrorismo» (GWOT, siglas en inglés), formulada por George Bush hijo, siempre careció de todo sentido. El «terrorismo» no es un enemigo sino una forma de lucha. Por consiguiente, la fórmula «guerra contra el terrorismo» resulta tan absurda como hablar de «guerra contra la guerra» y carece de verdadero significado. Lo que en realidad se quería era anunciar lo que Donald Rumsfeld llamó la «guerra sin fin», o sea la aplicación de la estrategia del almirante estadounidense Arthur Cebrowski para destruir las estructuras mismas de los Estados y sociedades en los países no conectados a la economía globalizada.

El desarrollo de las organizaciones musulmanas que practican el terrorismo se basa en una ideología –la del islam político– defendida y divulgada por la Hermandad Musulmana. Algunas corrientes iraníes difunden una variante de esa ideología pero raramente recurren al terrorismo. O sea, de nada sirve luchar contra el síntoma (la multiplicación de los actos de terrorismo) sin luchar contra la enfermedad que lo provoca (el islam político).

La palabra «terrorismo» se ha convertido en un término peyorativo aplicado a organizaciones que han utilizado esa forma de lucha muy excepcionalmente pero a las que la Casa Blanca quiere demonizar –como el Hezbollah.

Evolución del antiterrorismo

Iniciada por el presidente Bush hijo después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, la guerra mundial contra el terrorismo no ha alcanzado su supuesto objetivo. En realidad, ha sido más bien todo lo contrario ya que la cantidad de actos terroristas se ha multiplicado y extendido por todo el mundo. Toda la algarabía sobre la «guerra contra el terrorismo» no fue más que una excusa para imponer a los estadounidenses una vigilancia generalizada (la «Ley Patriótica» o Patriot Act), la creación del Departamento de Seguridad de la Patria (United States Department of Homeland Security) y justificar guerras de agresión (como las guerras contra Afganistán e Irak).

El presidente Barack Obama maquilló ese sistema. Puso fin a algunas prácticas (como el uso de la tortura) y no utilizó esa retórica para justificar las agresiones contra Libia y Siria. Enterró la polémica sobre los atentados del 11 de septiembre, mantuvo la Patriot Act y desarrolló las agencias dedicadas a vigilar a la población. Barack Obama sólo mencionó la guerra contra el terrorismo para crear un vasto sistema de asesinatos selectivos, a menudo perpetrados con drones. Al mismo tiempo montó la «muerte» de Osama ben Laden para facilitar la reincorporación de los camaradas de armas de ese personaje al dispositivo inicial de la CIA, lo cual le permitió utilizar hombres de al-Qaeda en las operaciones terrestres contra Libia y en Siria. Finalmente, Barack Obama respaldó la creación –por parte del Emirato Islámico (Daesh)– de un Califato en territorios de Irak y Siria, mientras Estados Unidos fingía luchar contra Daesh.

El presidente Donald Trump, quien había previsto poner fin al terrorismo por parte de las potencias occidentales, se vio obligado a modificar sus objetivos a raiz de la dimisión –provocada por sus adversarios– del general Michael Flynn, a quien había nombrado consejero de seguridad nacional. Sin embargo, Trump logró finalmente obligar las monarquías del Golfo a poner fin al financiamiento que garantizaban a los ejércitos terroristas –facilitando así el fin del Califato como Estado– e incluyó la lucha contra el terrorismo entre los objetivos de la OTAN.

La nueva estrategia antiterrorista de Estados Unidos

La nueva doctrina estadounidense trata de conciliar el objetivo enunciado en la consigna America First! y las herramientas del Estado federal. Por consiguiente, plantea que en lo adelante Washington combatirá únicamente contra las organizaciones terroristas que atacan sus intereses. Se trata, por supuesto, de «sus» intereses en el sentido más amplio, incluyendo a Israel.

Para justificar esta anexión estratégica, la nueva doctrina recicla la retórica de Bush hijo proclamando la necesidad de defender Estados Unidos –otra vez incluyendo a Israel– porque ese país constituye «la vanguardia de la libertad, de la democracia y de la gobernanza constitucional» (sic).

  • El presidente Trump señala como organizaciones a las que habrá que combatir:
  • los grupos al estilo de al-Qaeda, Daesh, Boko Haram, Tehrik-e-Taliban y Lashkar-e-Tayyiba, en la medida en que sigan estimulando a sus seguidores a atacar intereses estadounidenses;
  • los grupos de resistencia que se enfrentan a Israel (Irán, el Hezbollah, el Hamas);
  • otros extremistas (los neonazis del Movimiento de Resistencia Nórdica y del National Action Group, los sikhs del Babbar Khalsa, e incluso los fanáticos del especismo).

Es evidente para todos que al designar grupos musulmanes y sikhs con base en Pakistán se prepara probablemente una operación de desestabilización contra ese país. Después de Daesh en Palmira, los nazis en Ucrania y la «revolución» contra el actual gobierno de Nicaragua, Pakistán pudiera ser el cuarto punto seleccionado para contrarrestar el proyecto chino de «Nueva Ruta de la Seda», que Pekín suele identificar en inglés como «The Belt and Road Initiative (BRI)».

Las prioridades

La nueva estrategia enuncia seguidamente una serie de acciones a realizar. El presidente Trump reconoce de buena gana que Estados Unidos no puede hacerlo todo al mismo tiempo y define por tanto varias «prioridades», una manera elegante de exponer lo que ya no puede hacer.

Señalemos de paso que el presidente Trump avala la detención de yihadistas en nombre de las leyes de la guerra, detención que pudiera prolongarse por toda la vida debido a la imposibilidad de terminar esta guerra en un plazo razonable.

Las 3 grandes innovaciones son:

El dispositivo, de concepción puramente estadounidense, de vigilancia de las entradas al territorio nacional y fichaje de sospechosos, se extenderá a todos los países aliados de Estados Unidos. «America First!», o sea “¡Primero Estados Unidos!”, no significa ¡Sólo Estados Unidos! Le guste o no a la Casa Blanca, el Pentágono tratará de reinstaurar el «Imperio estadounidense» utilizando como pretexto la coordinación de la lucha antiterrorista.

Si hasta ahora existía una propaganda para luchar contra el reclutamiento de nuevos yihadistas, el Pentágono y el Departamento de Seguridad de la Patria han sido autorizados a convertir esa política en ideología del Estado para movilizar toda la sociedad en ese sentido. El antiterrorismo está llamado a convertirse en lo que fue el anticomunismo en tiempos del senador Joseph McCarthy.

Aunque luchará contra los grupos clasificados como «terroristas», el Pentágono considerará en lo adelante que no puede prevenir todos los atentados en suelo estadounidense. Desarrollará por tanto un programa de reparación de los daños causados. Esto constituye un completo cambio de mentalidad. Hasta ahora se consideraba que no había enemigo capaz de alcanzar el suelo estadounidense y que las fuerzas armadas de Estados Unidos se desplegaban por el mundo para imponer la ley de Washington. El Pentágono comienza a verse a sí mismo como una fuerza de defensa del territorio estadounidense.

En resumen, esta nueva Estrategia Nacional Antiterroristase sitúa muy lejos de los análisis que el general Flynn y el propio Donald Trump habían formulado durante la campaña presidencial. Pero no tendrá gran impacto en ese ámbito. Su verdadera utilidad es otra: el presidente está modificando poco a poco los objetivos del aparato de seguridad del Estado federal. Si se aplica, este texto tendrá profundas consecuencias a largo plazo. En definitiva, implementa la voluntad de convertir las fuerzas armadas imperialistas en verdaderos órganos de defensa nacional.

NOTAS

[1] National Strategy for Counterterrorism, The White House, octubre de 2018.

El asesinato de Jamal Khashoggi: Petróleo, sanciones y el ‘establishment’ anti-Trump

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Joe Quinn

Jamal Khashoggi, quien desapareció de la embajada saudí en Estambul hace dos semanas y se presume muerto, es (o era) un periodista y autor saudí. Su abuelo (de origen turco) se casó con una mujer saudí y sirvió como médico personal del rey Abdulaziz Al Saud, fundador del reino de Arabia Saudita. Es sobrino del difunto y famoso traficante de armas saudí Adnan Khashoggi, conocido por su participación en el escándalo Irán-Contra, y su primo era Dodi Fayed, el amante de la princesa Diana, cuando ambos fueron probablemente asesinados en un accidente automovilístico deliberado en un túnel de París en 1997.

Khashoggi era miembro de la Hermandad Musulmana, una organización a la que elogió en sus recientes columnas en The Washington Post, junto con los “rebeldes moderados” en Siria. La Hermandad Musulmana existe para liberar al mundo musulmán de la influencia occidental y sus seguidores aspiran a inculcar el Corán y la Sunna como el “único punto de referencia para ordenar la vida de la familia, el individuo, la comunidad y el Estado musulmanes”. La única diferencia entre los miembros de la Hermandad Musulmana y los wahabistas islámicos radicales es que los primeros están dispuestos a aceptar alguna forma de democracia en su sistema político.

A finales de los años ochenta y noventa, Khashoggi fue contratado por los servicios de inteligencia saudíes (y supuestamente por las fuerzas estadounidenses) en Afganistán. Se afirma que fue asesor del ex jefe de la inteligencia saudí, el príncipe Turki Al Faisal, quien renunció a ese cargo apenas diez días antes de los atentados del 11 de septiembre. Khashoggi se hizo amigo de Osama Bin Laden en Afganistán y Sudán y apoyó su yihad contra los soviéticos en sus artículos periodísticos. Entrevistó a Bin Laden varias veces y se reunió con él en Tora Bora y Sudán en 1995. Khashoggi era, por lo tanto, el único saudí que no pertenecía a la realeza y que conocía las relaciones íntimas de la realeza con Al Qaeda en el período previo a los atentados terroristas del 11 de septiembre. Pero nadie debería pensar que Khashoggi era un simple periodista imparcial. Abajo hay una foto de él (arriba a la izquierda con lanzagranadas al hombro) con los mujaidines afganos, en un artículo de periódico que escribió él mismo.

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“Jóvenes árabes luchan al lado de los mujaidines.”

En marzo de 2003, Khashoggi se convirtió en redactor jefe del diario saudí Al Watan. Sin embargo, menos de dos meses después, fue despedido por el ministerio de información saudí porque había permitido que un columnista criticara al erudito islámico Ibn Taymiyya, considerado el padre fundador del wahabismo. Dos años más tarde, cuando su ex mentor, el príncipe Turki, fue nombrado embajador saudí en Estados Unidos en 2005, Khashoggi se convirtió en su asistente para los medios de comunicación.

En abril de 2007, Khashoggi volvió a trabajar como redactor en jefe para Al Watan. Pero en mayo de 2010 supuestamente renunció “para enfocarse en sus proyectos personales”, aunque se especuló que se vio obligado a dimitir debido al disgusto del gobierno saudí por los artículos publicados en el periódico que criticaban las duras normas islámicas del Reino.

Después de 2010, Khashoggi mantuvo vínculos con las élites saudíes, incluidas las de su aparato de inteligencia. En 2015 lanzó el canal de noticias por satélite Al-Arab, con sede en Bahrein, fuera de Arabia Saudita, ya que el país no permite que los canales de noticias independientes operen dentro de sus fronteras. El canal de noticias fue respaldado por el multimillonario y príncipe saudita Alwaleed Bin Talal, y se asoció con el canal de noticias financieras estadounidense Bloomberg Television. Pero el canal estuvo al aire menos de 11 horas antes de que Bahrein lo cerrara. Khashoggi también fue comentarista político para canales saudíes e internacionales, incluyendo la MBC de Corea del Sur, la BBC, Al Jazeera y Dubai TV.

En diciembre de 2016, un informe en el Middle East Eye decía que las autoridades saudíes habían prohibido a Khashoggi publicar o aparecer en televisión “por criticar al presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump”.

En septiembre de 2017, Khashoggi huyó de Arabia Saudita después de que el gobierno saudí le prohibiera el acceso a Twitter, donde tenía casi 2 millones de seguidores. Se mudó a los Estados Unidos, donde comenzó a escribir para el periódico oficial de la CIA, The Washington Post. Desde entonces, ha escrito artículos que critican duramente al gobierno saudí y al príncipe heredero, Mohammad bin Salman, y al rey Salman. También se opuso a la intervención de Arabia Saudita en Yemen y, a principios de este año, estableció un nuevo partido político llamado Democracia para el Mundo Árabe Ahora (DAWN, por sus siglas en inglés), que fue visto por el Príncipe Heredero Mohammed como una amenaza para su gobierno:

Jamal Khashoggi, un prolífico escritor y comentarista, estaba trabajando en silencio con intelectuales, reformistas e islamistas para lanzar un grupo llamado Democracia para el Mundo Árabe Ahora. Quería crear una organización de vigilancia de los medios de comunicación para darle seguimiento a la libertad de prensa.

También planeaba lanzar un sitio web centrado en la economía para traducir informes internacionales al árabe con el fin de informar sobre realidades aleccionadoras a una población a menudo hambrienta de noticias reales, no de propaganda.

Parte del enfoque de Khashoggi era incluir a los islamistas políticos en lo que él veía como la construcción de la democracia. […]

Khashoggi había constituido su grupo de defensa de la democracia, DAWN, en enero en Delaware, dijo Khaled Saffuri, otro amigo. Se esperaba que el proyecto llegara a los periodistas y presionara por el cambio, representando tanto a islamistas como a liberales, dijo otro amigo, Azzam Tamimi, un destacado activista palestino-británico y presentador de televisión.

Los movimientos de Khashoggi en esa dirección, sin duda con la ayuda de individuos de inteligencia y otras “partes interesadas” en los EE.UU., representaban una motivo de preocupación comprensible para Mohammed Bin Salman y compañía. “La promoción de la democracia” es, después de todo, la forma en que los occidentales (específicamente, la CIA) organizan a los disidentes para derrocar a los regímenes extranjeros.

El 2 de octubre de 2018, Khashoggi fue visto entrando por la puerta principal del consulado saudí en Estambul para obtener un documento que probara que estaba divorciado. Este documento le permitiría casarse con su prometida, Hatice Cengiz, ciudadana turca, que lo esperaba fuera. A las 4 de la tarde, Khashoggi no había aparecido a pesar de que el horario de oficina del consulado era hasta las 3:30 de la tarde. Su prometida denunció su desaparición cuando el consulado cerró. Mientras que el gobierno saudí afirma que había abandonado el consulado por una entrada trasera, las autoridades turcas han dicho que las cámaras de videovigilancia prueban que no lo hizo.

La policía turca cree que Khashoggi fue torturado y asesinado dentro del consulado saudí en Estambul por un equipo de 15 miembros traído desde Arabia Saudí para la operación. Una fuente anónima de la policía afirmó que el cadáver fue cortado en pedazos y sacado silenciosamente del consulado, y que todo esto fue “grabado en video para probar que la misión había sido cumplida y que la cinta fue sacada del país”.

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Funcionarios de inteligencia de EE.UU. dijeron recientementeal Washington Post (casualmente) que se les han presentado estas grabaciones de video y audio del asesinato dentro del consulado en Estambul. Las grabaciones supuestamente capturan los momentos anteriores y durante lo que describieron como la muerte violenta del Sr. Khashoggi.

El gobierno saudí (como la mayoría de sus aliados occidentales) tiene un largo historial de asesinatos (incluyendo por crucifixión) o “desapariciones” de personas que no les gustan.

Atraer a los disidentes a las reuniones para que “desaparezcan” es una artimaña común utilizada por las autoridades de Arabia Saudita, dijo un príncipe del reino de Oriente Medio, antes de revelar que al menos cinco miembros de la realeza habían desaparecido en la última semana sólo por hablar en contra de la desaparición del periodista Jamal al-Khashoggi.

Si el gobierno oficial saudí quisiera deshacerse de alguien como Khashoggi, matarlo en una embajada saudí en Turquía sería la forma más destacada, contraproducente y, por lo tanto, la peor de hacerlo. La desaparición de Khashoggi y su probable desaparición es, por lo tanto, poco probable que sea obra del régimen saudí bajo Mohammed Bin Salman (MBS). Hay muchos miembros de la “Casa de Saúd” que le pueden guardar rencor a MBS y que mantienen contactos estrechos con agencias de inteligencia occidentales. Estas mismas personas tendrían fácil acceso a los pasaportes diplomáticos utilizados para entrar en la embajada en Turquía, ordenar al personal que se vaya y eliminar a Khashoggi, dejando que la culpa recaiga, naturalmente, en el gobierno oficial saudí.

A este respecto, el asesinato de Khashoggi recuerda la forma en que ciudadanos rusos de alto nivel (incluidos periodistas que criticaban al gobierno ruso) han sido asesinados en suelo extranjero, echándose la culpa, naturalmente, al gobierno ruso, y al propio Vladimir Putin (como pensarían algunos ignorantes). El asesinato de Khashoggi es más o menos una copia de este tipo de operación manipuladora.

El rey Salman hizo pública una declaración en la que insinuaba la existencia de algún tipo de intriga política detrás del acontecimiento: enfatizó la fuerza de la relación de Riad con Ankara y “subrayó que nadie podía socavar su relación”.

Pero si eso es así, quienquiera que haya hecho esto ha realizado un buen trabajo implicando a MBS. Los periodistas turcos han publicado fotos de la cabeza del equipo de 15 hombres presuntamente responsable, y afirman haber identificado a varios de ellos:

Ragip Soylu: Aquí están las fotos del escuadrón saudí que supuestamente jugó un papel central en la desaparición de Khashoggi, de acuerdo a un reporte de sabah.

Ragip Soylu: GUAU, si esto se verifica, es enorme.

Esta foto y nombre coincide con el reporte de sabah. Qattouby dice que uno de los miembros del escuadrón saudí que visitó Estambul era el jefe de Evidencia Forense en el Departamento General de Seguridad Saudí.

Ragip Soylu: Un funcionario turco confirma al NYT que los 15 visitantes saudíes eran miembros del gobierno y servicios de seguridad saudíes. Uno era experto en autopsias, supuestamente presente para ayudar a desmembrar el cuerpo.

“Es como Pulp Fiction”, dice el funcionario.

Ragip Soylu: Washington Post: “Antes de la desaparición de Khashoggi, la inteligencia de EE.UU. interceptó comunicaciones de funcionarios saudíes hablando de un plan para capturarlo, de acuerdo a una persona familiarizada con la información”.

Según esta cuenta de Twitter, “De los 15 nombres publicados por Sabah, hasta ahora parece que hay 2 médicos oficiales, 2 oficiales de inteligencia, 2 pilotos, y 8 de los 15 son de la Guardia Real, 6 de ellos de la oficina de MBS y su círculo más cercano”. Al parecer, los medios de comunicación saudíes insisten en que sólo eran turistas.

Qutaiba: Al parecer no hay registros del #15 Saif Saad al-Qahtani. Sin embargo, el consejero más cercano del Príncipe Heredero, que conduce sus equipos de seguridad personales, es Saad Said al-Qahtani. ¿Podría ser él o su hijo mayor?

Qutaiba: De los 15 nombres publicados por Sabah, hasta ahora parece que hay 2 médicos oficiales, 2 oficiales de inteligencia, 2 pilotos, y 8 de los 15 son de la Guardia Real, 6 de ellos de la oficina de MBS y su círculo más cercano.

Así que o bien MBS está realmente loco, enviando a miembros de su propia camarilla para llevar a cabo esencialmente un asesinato público y recibir toda las críticas de la prensa que obviamente le siguen, o alguien ha hecho un gran esfuerzo por utilizar a personas cercanas a él para implicarlo.

En cuanto a Trump, el horrible asesinato de alto perfil llega en un mal momento. Trump y los republicanos de EE.UU. se enfrentan (supuestamente) a una dura lucha por las elecciones de medio período el próximo mes, un día después de que las sanciones petroleras a Irán entren en vigor el 4 de noviembre. Para evitar una crisis petrolera y un aumento masivo de los precios del petróleo, Trump necesita que los saudíes aumenten gradualmente su producción de petróleo y mantengan razonables los precios de la gasolina, para no enemistarse con el automovilista estadounidense que va a las urnas -al menos esa es la teoría que ofrece Jim Krane, miembro de geopolítica energética del Instituto Baker de la Universidad de Rice. Por supuesto, el aumento de los precios del petróleo no sólo significa un aumento de los precios de la gasolina, sino también un aumento de los costos de fabricación en los EE.UU., un aumento de la inflación y una reducción del crecimiento económico.

Bajo la Ley Magnitsky de EE.UU., se supone que los EE.UU. imponen sanciones contra cualquier país involucrado en asesinatos extrajudiciales (ya sé, “el burro hablando de orejas”). En los últimos días, altos senadores de la Comisión de Relaciones Exteriores han pedido a Trump que imponga sanciones contra cualquiera que sea encontrado responsable del destino de Khashoggi. En el caso de Arabia Saudita, la opción obvia serían las sanciones petroleras, a las que los saudíes no reaccionarían bien -amenazaroncon responder a las sanciones con precios del petróleo que alcanzarían “100 dólares, o 200 dólares, o incluso el doble de esa cifra”, estableciendo el precio de los barriles en monedas distintas al dólar estadounidense, y “más de 30” otras respuestas que se aplicarían “directamente, sin pestañear”. Sí, los sauditas saben fanfarronear tan bien como Trump.

Esto podría posiblemente frustrar el plan de Trump de ayuda saudí para embargar con éxito el petróleo iraní, y pondría en suspenso su relación con MBS (y la de Jared Kushner), por no hablar de esos miles de millones de dólares en ventas de armas. ¿Es esta una razón suficiente para que los enemigos de Trump del ‘Estado Profundo’ desempeñen un papel (aunque sólo sea a través de sus contactos en Arabia Saudita) en la organización del asesinato público de Khashoggi? ¿Para estropear la relación entre Trump y MBS y darle un problema importante en Oriente Medio? ¿Está Estados Unidos en un punto en el que está dispuesto a realizar un “cambio de régimen” contra su antiguo aliado y de vital importancia en Oriente Medio? Si nos fijamos en la opinión de John Brennan, un furioso anti-Trumpista, sobre el asesinato de Khashoggi, la respuesta parece ser “sí”.

Estoy seguro de que las agencias de inteligencia de Estados Unidos tienen la capacidad de averiguar, con un alto grado de certeza, lo que le sucedió a Khashoggi. Si es hallado muerto a manos del gobierno saudí, su muerte no puede quedar sin respuesta -de parte de la administración Trump, del Congreso o de la comunidad mundial. Lo ideal sería que el rey Salman tomara medidas inmediatas contra los responsables, pero si no tiene la voluntad o la capacidad, Estados Unidos tendría que actuar. Eso incluiría sanciones inmediatas a todos los saudíes involucrados; un congelamiento de las ventas militares de Estados Unidos a Arabia Saudita; la suspensión de toda cooperación rutinaria de inteligencia con los servicios de seguridad saudíes; y una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, patrocinada por Estados Unidos, condenando el asesinato.

Pero mientras que MBS se enfrenta a un desafío directo a su gobierno, puede usted estar seguro de que no está completamente desprovisto de amigos:

Khashoggi y la cuestión judía

Eran Lerman, vicepresidente del Instituto de Estudios Estratégicos de Jerusalén y ex jefe adjunto del Consejo de Seguridad Nacional, dijo: “Definitivamente no nos interesa que el estatus del gobierno saudí disminuya en Washington.”

[…]
Lerman prevé un escenario en el que las organizaciones políticas judías en Washington -como el Comité Judío Americano, para el que una vez trabajó como jefe de su oficina en Israel- puedan ir al Capitolio, como lo han hecho en el pasado, y presionar discretamente a favor de los saudíes, algo que paradójicamente podría acercar aún más a los dos países.

Cualquiera que sea la verdad sobre quién mató a Jamal Khashoggi, su muerte y el contexto en el que ocurrió no deja lugar a dudas de que le faltaban muchas piezas del rompecabezas y descubrió demasiado tarde que no era más que otro peón en un juego mucho más grande, y cada vez más sucio, de la geopolítica mundial.

Rusia puede hundir todos los portaviones estadounidenses que naveguen al este de Groenlandia

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Valentin Vasilescu

Valentin Vasilescu había señalado en un artículo anterior que el Pentágono no puede instaurar un bloqueo naval contra Rusia, ni en el Mediterráneo ni en ninguna parte. Prolongando ese razonamiento, hoy nos muestra que Estados Unidos ya no tiene la capacidad necesaria para librar una guerra naval contra Rusia al este de Groenlandia. En Siria, Moscú ya dejó demostrada la superioridad de su armamento terrestre. Aunque el enfrentamiento entre los Dos Grandes se ha evitado cuidadosamente, hoy es evidente que Rusia ya no teme un eventual ataque convencional estadounidense.

Estados Unidos dispone de una posición geográfica favorable [1] y posee la fuerza naval más poderosa del mundo.

Pero imponer a Rusia un bloqueo naval estadounidense en el Mar Negro y en el Mediterráneo –como dijo en Pittsburgh un ministro estadounidense, Ryan Zinke, en el encuentro Consumer Energy Alliance– en realidad es casi imposible ya que los nuevos misiles hipersónicos rusos Kh-47M2 Kinzhal y 3M22 Zircon son capaces de neutralizar cualquier grupo naval de Estados Unidos en cuanto trate de cruzar el Estrecho de Gibraltar.

El Reino Unido ha anunciado que enviará 800 comandos al norte de Noruega para enfrentar una posible «agresión» rusa.

En medio del despliegue de nuevas tropas adicionales de la OTAN en las Republicas bálticas y en Polonia, la marina de guerra de Estados Unidos ha anunciado la reactivación de su Segunda Flota, que había desactivado hace 7 años. Esa fuerza naval estadounidense debe operar en el norte, el Báltico y el Océano Ártico.

El enclave de Kaliningrado –en el Báltico– y el gasoducto Nord Streamson los principales puntos vulnerables de Rusia en el flanco este de la OTAN. ¿Podría Estados Unidos, con apoyo de la OTAN, imponer un bloqueo naval contra Rusia utilizando su Segunda Flota en el Atlántico, el Báltico y el Ártico? Los portaviones no se arriesgan a operar en aguas del Ártico porque pueden quedar atrapados en el hielo. En las otras dos zonas, parece posible intentarlo, pero sin la menor probabilidad de éxito.

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Rusia puede atacar cualquier grupo naval que tratara de implantar ese bloqueo. Puede hacerlo utilizando misiles hipersónicos contra las unidades de superficie de la fuerza naval en cuanto entren en el Estrecho de Skagerrak –que vincula el Mar del Norte con el Báltico.

Además, los submarinos nucleares rusos, armados con misiles hipersónicos, pueden golpear cualquier grupo naval estadounidense en cuanto se encuentre a 1 000 kilómetros de la costa este del Atlántico, al sur de Islandia.

Los rusos también utilizar misiles hipersónicos KH-47M2 desde sus bombarderos de largo alcance Tu-160 y Tu-23M3, si el grupo naval estadounidense lograra llegar al sur de Groenlandia. Para evitar ser interceptados, los bombarderos rusos pasarían por encima del polo norte.

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¿Qué posibilidades de sobrevivir tendría el grupo naval de Estados Unidos? El tiempo de reacción del Pentágono ante un ataque con misiles hipersónicos sería extremadamente corto, debido a la elevada velocidad de desplazamiento de esos misiles y al mínimo lapso de tiempo que necesitan para penetrar la zona de reacción de los misiles antiaéreos. El misil ruso Kinzhal tiene un alcance de 2 000 kilómetros, su velocidad es de 12 250 km/h y su altitud máxima de crucero se sitúa entre 40 000 y 50 000 metros. El misil Zirkon tiene 1 000 kilómetros de alcance, su velocidad es de 9 800 km/h y su altitud máxima de crucero es 40 000 metros.

La probabilidad de destruir un portaviones con esos dos tipos de misiles hipersónicos, penetrando con ellos la defensa antiaérea enemiga es de 88%. Eso significa que de 100 misiles hipersónicos lanzados, 88 penetrarían las defensas antiaéreas y destruirían sus objetivos.

En el caso específico de Estados Unidos, si se disparasen 11 misiles hipersónicos rusos contra los 11 portaviones existentes de Estados Unidos, sólo 1,3 misiles no alcanzarían sus blancos. Eso significa que después de la primera salva de misiles hipersónicos rusos sólo le quedarían al Pentágono 2 portaviones –uno de ellos ya averiado–, una gravísima catástrofe para la US Navy.

NOTAS

[1] El autor se refiere a las posibilidades de defensa del territorio continental estadounidense. Nota de la Red Voltaire.

¿Por qué teme EE.UU. al arsenal de misiles de China?

¿Por qué teme EE.UU. al arsenal de misiles de China?

Camiones lanzacohetes del Ejército Popular de Liberación de China durante un desfile militar en la Plaza de Tiananmén, Pekín, el 1 de octubre de 2009
David Gray / Reuters

Para la administración Trump, presionar a China es una parte clave de su política exterior. A principios de este año, el secretario de Defensa de EE.UU., James Mattis, presentó una nueva estrategia del Pentágono que identificó a China y Rusia como amenazas clave para el país y pidió una inversión financiera sostenida en el Ejército para superar “un período de atrofia estratégica”.

Moviéndose en la misma dirección hacia el aumento del poderío militar, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recientemente ha manifestado su intención de retirarse del Tratado sobre Misiles de Alcance Medio y Corto (INF, por sus siglas en inglés) al explicarlo con la necesidad de resistir no solo a Rusia, que supuestamente viola dicho acuerdo –señalamiento que Moscú rechaza vehementemente–, sino también a China. “China no forma parte de este tratado, pero debería incluirse”, sostuvo el líder estadounidense este 22 de octubre.

Por su parte, el asesor de seguridad del presidente de EE.UU., John Bolton –que se percibe como una fuerza impulsora detrás de los movimientos de Trump–, ha sugerido que China podría ser incluso un factor más importante que Rusia. En este sentido dijo a los aliados de Estados Unidos que el Tratado INF pone a Washington en una “posición excesivamente débil” frente Rusia “y, lo que es más importante, contra China“, según reveló a The Washington Post un diplomático bajo condición de anonimato.

“La fuerza de misiles más grande y diversa del mundo”

Con ello, China nunca ha sido parte del Tratado INF, pacto alcanzado entre EE.UU. y la entonces URSS en 1987. Por ello, Pekín no ha tenido las mismas limitaciones impuestas a sus arsenales de misiles corto y medio alcance en las últimas tres décadas. Es la razón, por la cual muchos funcionarios de seguridad nacional de EE.UU. creen que estas armas chinas amenazan los intereses militares estadounidenses en la región.

Así, durante un discurso en el Senado el año pasado antes de retirarse como jefe del Comando del Pacífico de Estados Unidos y convertirse en el embajador estadounidense en Corea del Sur, el almirante Harry Harris afirmó que el Ejército Popular de Liberación de China actualmente tiene la “fuerza de misiles más grande y diversa del mundo, con un inventario de más de 2.000 misiles balísticos y de crucero“. Agregó que el 95% de esos misiles violaría el Tratado INF si China fuera signataria.

 

A pesar de que Pekín no ha publicado los datos cuantitativos con respecto a su arsenal de misiles, ya que suponen un secreto militar, los militares estadounidenses insisten en que sus posiciones –y las de sus aliados– en la región se ven amenazadas. Por ejemplo, a principios de este año, Eric Sayers, un asistente especial de Harris, indicó que “en la próxima década, el creciente desequilibrio militar convencional bien podría significar que Estados Unidos no podrá cumplir sus compromisos de seguridad con los aliados o tranquilizar a sus socios en la región del Indo-Pacífico frente a una China cada vez más asertiva”.

actualidad.rt.com

Rusia endurece la postura contra Israel en los cielos de Siria

En las últimas semanas, Rusia ha estado tomando una postura más fuerte hacia Israel con respecto a la actividad de la Fuerza Aérea de Israel en el norte.

Rusia exigen más aclaraciones a las Fuerzas de Defensa de Israel a través de la “línea directa” que pretende evitar cualquier choque aéreo entre las dos partes, y ha habido varios casos en que se activaron radares de defensa aérea rusos en Siria en conexión con actividades de la Fuerza Aérea de Israel en el norte.

El comportamiento de Rusia se está interpretando en Israel como una respuesta al incidente en el que un misil antiaéreo sirio derribó un avión de inteligencia ruso de Ilyushin el 17 de septiembre al final de un ataque aéreo israelí cerca de Latakia, en el noroeste de Siria.

El primer ministro, Benjamin Netanyahu, y el ministro de Defensa, Avigdor Lieberman, dijeron la semana pasada que Israel continuará operando en Siria con el propósito de frustrar la concentración militar de Hezbolá.

Al final de la semana pasada, el periódico ruso Izvestia informó que tres sistemas de defensa aérea suministrados a Siria por Rusia a finales de septiembre, luego del incidente del 17 de septiembre, eran del modelo más avanzado de los misiles S-300 con el radar y capacidades de identificación de objetivos más elevados.

El periódico también informó que las baterías de misiles serán operadas inicialmente por expertos rusos. El establecimiento de seguridad israelí cree que, de ser necesario, la fuerza aérea de Israel aún podría lograr atacar objetivos en Siria a pesar de las nuevas baterías de misiles.

Aparentemente, las baterías de misiles se desplegarán en el área de Masyaf, al norte de la ciudad de Homs, en el norte de Siria.

Un complejo de la industria de defensa siria ubicado en el área de Masyaf ya ha sido atacado varias veces en los últimos años, según informes de los medios de comunicación árabes, debido a un esfuerzo iraní y sirio para fabricar armas de precisión allí para Hezbolá. Se espera que el proceso de entrenamiento de los soldados sirios para operar las baterías de misiles tome algún tiempo y las baterías aún no estén completamente operativas.

Sin embargo, el movimiento principal de Rusia es en el frente público y diplomático: Moscú está señalando a Israel para limitar la libertad de maniobra de Israel en los cielos sirios.

La presencia de tropas rusas con las baterías de misiles también hará más difícil para la Fuerza Aérea de Israel atacar esas baterías si se disparan misiles contra sus cazas.

Netanyahu dijo hace dos semanas que habló con el presidente ruso Vladimir Putin y que acordaron reunirse pronto. Aún no se ha anunciado la fecha de dicha reunión.

En los contactos que se produjeron en los días posteriores al incidente, los rusos no estaban entusiasmados con la idea de celebrar una reunión de alto nivel y sintieron que la visita a Moscú de una delegación militar israelí encabezada por el mayor general de Israel, Amikam Norkin, comandante de la fuerza aérea, fue suficiente.

Norkin compartió con sus homólogos rusos los hallazgos detallados de la investigación de la fuerza aérea sobre el incidente, que asignó toda la responsabilidad por el derribo del avión al ejército sirio.

Pero  Rusia rechazó estos hallazgos y emitió su propia descripción que acusaba a la Fuerza Aérea de Israel de conducta peligrosa y confiaba en un calendario completamente diferente de los eventos.

Los movimientos de Rusia no significan el final de los ataques aéreos israelíes en Siria. Pero ahora, más de un mes después del incidente, está claro que algo ha cambiado fundamentalmente y que Israel tendrá que adoptar un nuevo enfoque diplomático y militar para preservar al menos parte de su libertad de operación.

Por lo tanto, vale la pena reexaminar las políticas de los últimos años. La serie de éxitos de la comunidad de inteligencia y la fuerza aérea llevó a un sentimiento en el gobierno de que Israel podía hacer prácticamente lo que quisiera en Siria.

Quizás antes de que se produjera el derribo del avión ruso, Israel no comprendió completamente el cambio de actitud en Moscú y Damasco que se produjo con las mayores ganancias del régimen de Assad en el sur de Siria.

Después de la ofensiva en Latakia durante la cual el avión Ilyushin fue derribado, las FDI dijeron que el objetivo golpeado incluía maquinaria para fabricar equipo que mejoraría la precisión de los cohetes de Hezbolá. Según Israel, los guardias revolucionarios iraníes y los militantes de Hezbolá estaban a punto de contrabandear este equipo desde Siria hasta el Líbano.

La pregunta, en retrospectiva, es si este fue un objetivo que justificó un ataque israelí en el corazón del área de influencia e interés de Rusia, cerca de la base aérea de Hmeimim y el puerto de Tartus, ambos en poder de Rusia. No sería la primera vez que una demostración impresionante de las capacidades tácticas y de inteligencia de Israel causa un enredo en el nivel estratégico.

La semana pasada, Fox News informó, citando a fuentes de inteligencia occidentales (a menudo un nombre en clave para Israel) que Irán ha aumentado recientemente la frecuencia de sus envíos de armas a Hezbolá utilizando vuelos civiles a Beirut.

Según el informe, los componentes para instalar sistemas de navegación GPS en los cohetes de Hezbolá para convertirlos en armas guiadas de precisión fueron transferidos en un Boeing 747, algunos de los cuales hicieron escalas en el aeropuerto de Damasco.

Por lo que se sabe, al parecer, Hezbolá aún carece de la capacidad tecnológica necesaria para instalar estos componentes en sus cohetes en el Líbano de manera rápida y efectiva de una manera que mejore rápidamente su precisión.

En su discurso ante la Asamblea General de la ONU el mes pasado, Netanyahu advirtió sobre los esfuerzos de Irán y Hezbolá para construir líneas de producción para instalar los componentes en varios sitios en Beirut, incluido un complejo subterráneo debajo de un estadio de fútbol y uno adyacente al aeropuerto. Es muy posible que Israel pronto tome más medidas públicas para exponer los planes de Hezbolá.

En respuesta al discurso de Netanyahu en la ONU, el líder de Hezbolá, Hassan Nasrallah, dijo en un discurso en un mitin que ya había tenido suficiente de los informes israelíes y que de ahora en adelante, no comentaría públicamente las acusaciones sobre los movimientos de Hezbolá.

El enfoque iraní en los esfuerzos de contrabando directamente al Líbano se está produciendo conjuntamente con una cierta disminución durante el mes pasado en el contrabando a través del territorio de Siria. Israel no está descartando la posibilidad de que el cambio se deba a una directiva rusa a raíz del incidente en el que el avión ruso fue derribado. Este desarrollo podría reflejar un intento por parte de Moscú de establecer nuevas reglas del juego en Siria y de reducir la fricción entre Israel e Irán como parte del esfuerzo por estabilizar el gobierno de Assad.

Turquía da una última advertencia a los terroristas de Idleb para que abandonen la zona desmilitarizada

Turquía ha dado a los rebeldes terroristas dentro de la zona de amortiguación de Idleb una última advertencia para que abandonen el área desmilitarizada designada, informó esta mañana el periódico Al Watan de Siria.

Al citar a una fuente del Frente de Liberación Nacional respaldado por Turquía, Al Watan informó que Ankara ha enviado repetidamente advertencias a los grupos para que abandonen la zona desmilitarizada que se encuentra dentro de las provincias de Idleb, Aleppo, Latakia y Hama.

El informe de Al Watan señala que esta última advertencia fue “firme” y que afirmaba si los militantes se niegan a salir de la zona de amortiguación, Turquía no pondrá objecciones a que el Ejército sirio y la Fuerza Aérea rusa reanuden sus operaciones contra los militantes en el noroeste de Siria y que estos últimos “perderían sin ninguna duda la batalla”.

En la actualidad, el Frente al Nusra y sus aliados, como el Partido Islámico de Turkestán, continúan operando dentro de la zona desmilitarizada de Idleb.

El Ejército sirio ya ha enviado varias advertencias a estos grupos sobre las consecuencias que conllevaría el permanecer en la zona de amortiguación de Idleb.

Todas las advertencias del Ejército sirio han sido ignoradas hasta el momento por los terroristas, lo que ha llevado al Ejército a comenzar a incrementar el despliegue de efectivos y equipos en los frentes del norte de Latakia, Idleb oriental y Alepo occidental.

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