¿Está China a punto de hacerse con el misil balístico submarino más potente del mundo?

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El gigante asiático lanzó por primera vez su misil balístico desde un submarino casi tres décadas más tarde que la URSS y EEUU, pero ahora, con los nuevos avances tecnológicos, se está acercando a la capacidad de las mayores potencias nucleares.v

Con su nuevo misil balístico submarino JL-3, China podría incluso tomar la delantera, informa el medio estadounidense The Military Watch. De acuerdo con el medio, con el mayor énfasis que se le ha dado en los últimos años a la disuasión nuclear marítima ha habido considerables avances en este ámbito.

Aunque las tecnologías submarinas de China aún no están al nivel de Rusia o EEUU, el país asiático logró progresar considerablemente en el desarrollo de misiles balísticos, señala el medio.

Los proyectiles balísticos DF-21D y DF-41, que se convirtieron en los más avanzados del mundo en el momento de su entrada en servicio de las Fuerzas Armadas chinas, son un ejemplo de ello.

Se especula con que Pekín podría aprovechar estos avances para desarrollar misiles lanzados desde submarinos con estas mismas tecnologías. Así, aunque se desconozcan las prestaciones exactas del nuevo JL-3, se considera que son muy similares a las de DF-41.

Las primeras pruebas del proyectil tuvieron lugar supuestamente en noviembre de 2018, y se estima que tendrá un alcance de entre 12.000 y 14.000 kilómetros. Será un misil extremadamente difícil de interceptar, puesto que su velocidad estimada supera el Mach 20, según The Military Watch.

Esta es un gran complicación para los sistemas de defensa antimisiles estadounidenses, puesto que ya tienen problemas con la intercepción de blancos que se mueven a más de Mach 3.

Los nuevos misiles se emplazarán en los nuevos submarinos Type 096, que deberían estar a la par con los buques sumergibles rusos y estadounidenses. Aunque también es posible que se instalen en submarinos más antiguos y reemplacen a los misiles JL-2, según el medio.

ELESPIADIGITAL.COM

La retirada de Estados Unidos de Siria allana el camino para los ataques israelíes

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Tony Cartalucci*

Los Estados Unidos anunciaron repentina e inesperadamente la retirada de las tropas estadounidenses de Siria después de años de ocupar ilegalmente el país. La presencia de EE. UU. tuvo como objetivo derrocar al gobierno sirio, impulsar a los grupos militantes que EE. UU. y sus socios han armado y respaldado desde que comenzó el conflicto de 2011, y negar a Damasco el acceso a sus propios recursos, especialmente el petróleo concentrado al este del río Éufrates.

La ocupación de Siria por parte de los Estados Unidos es solo una parte de una campaña mucho más larga y prolongada de décadas para lograr, mantener y expandir la hegemonía de los Estados Unidos en el norte de África, Medio Oriente y Asia Central, así como el objetivo final de rodear y contener ambos Rusia y China

Un retiro genuino del conflicto sirio indicaría un cambio sísmico en la política exterior de los Estados Unidos y marcaría una disminución irreversible en la hegemonía estadounidense.

Es difícil creer que un cambio tan sísmico pueda ocurrir, y tan repentinamente.

También es un cambio no fundado en la política exterior de los Estados Unidos.

Hay varias posibilidades clave a considerar:

  • Una retirada estadounidense allana el camino para los ataques unilaterales israelíes;
  • También allana el camino para una incursión turca ampliada;
  • Las tropas de EE. UU. no estarán en el terreno como objetivos inmediatamente después de un conflicto más amplio que provoque Israel o Turquía;
  • Las tropas estadounidenses pueden volver a entrar en el teatro con un pretexto renovado para luchar contra Damasco directamente en defensa de los aliados de Israel o Turquía y;
  • Las tropas estadounidenses pueden volver a entrar en el teatro a lo largo de un frente mejor formado y protegido que Turquía intenta crear.

Las posibilidades anteriores provienen no de la especulación, sino de varios documentos de políticas de EE. UU. que abarcan décadas.

La retirada de Estados Unidos de Siria se produce por obstrucciones a la escalada, no por la paz

Los formuladores de políticas de los EE. UU. han elaborado planes durante años con respecto a la primacía de los EE. UU. en Oriente Medio. En el documento de política de 2009 publicado por el think tank financiado por las corporaciones financieras, Brookings Institution, el uso de representantes estadounidenses como Israel para llevar a cabo ataques importantes contra Irán recibió su propio capítulo.

Sin embargo, el único obstáculo para esta opción fue la necesidad de que los aviones de guerra israelíes sobrevolaran a Jordania, aliado de EE. UU., o al Iraq ocupado por EE. UU.

El informe afirmaría bajo un capítulo titulado ” Dejen a Bibi: Permitir o alentar un ataque militar israelí” (.pdf) que (énfasis agregado):

Una campaña aérea israelí contra Irán tendría una serie de diferencias muy importantes con respecto a una campaña estadounidense. Primero, la Fuerza Aérea Israelí (IAF, por sus siglas en inglés) tiene el problema de sobrevolar de Israel a Irán. Israel no tiene portaaviones, por lo que sus aviones deben despegar de las bases aéreas israelíes. Tampoco posee bombarderos de largo alcance como el B-1 o B-2, o enormes flotas de aviones de reabastecimiento de combustible,  todo lo cual significa que, a diferencia de los Estados Unidos, Israel no puede evitar volar a través del espacio aéreo de alguien. La ruta más directa desde Israel a las instalaciones de Natanz en Irán es aproximadamente 1.750 kilómetros a través de Jordania e Irak. Como potencia ocupante en Irak,  Estados Unidos es responsable de defender el espacio aéreo iraquí.

También indicaría (énfasis agregado):

Desde la perspectiva estadounidense, esto niega la opción (distanciarse de los Estados Unidos) y podría poner en peligro los esfuerzos estadounidenses en Irak, lo que lo convierte en un punto imposible de partida para Washington. Finalmente, la violación israelí del espacio aéreo jordano probablemente crearía problemas políticos para el rey Abdullah de Jordania, uno de los amigos árabes más cercanos de Estados Unidos (y de Israel) en la región. Por lo tanto, es sumamente improbable que los Estados Unidos le permitan a Israel sobrevolar a Irak, y debido a los problemas que crearía para Washington y Amman, es poco probable que Israel intente sobrevolar Jordania.

Y finalmente, el artículo de Brookings reclamaría (énfasis agregado):

Un ataque israelí contra Irán afectaría directamente los intereses estratégicos estadounidenses clave. Si Israel sobrevuela a Irak, tanto los iraníes como la gran mayoría de las personas en todo el mundo verían el ataque como si estuviera autorizado por los Estados Unidos. Incluso si Israel utilizara otra ruta, muchos iraníes verían el ataque como apoyado por los estadounidenses o incluso como orquestado por los estadounidenses. Después de todo, las aeronaves F-15 y F-16en cualquier ataque serían suministradas y financiadas por los Estados Unidos, y gran parte de la artillería sería estadounidense. De hecho, $ 3 billones de dólares en asistencia estadounidense sostienen anualmente la superioridad convencional de las FDI en la región.

Por lo tanto, al eliminar las tropas estadounidenses de Irak con respecto a 2009, los planes de Estados Unidos de que Israel golpee a Irán en ese momento, o de que las tropas estadounidenses se retiren de Siria para alejar a los Estados Unidos de la culpabilidad antes de los ataques israelíes en el futuro cercano, los Estados Unidos pueden eliminar esta obstrucción crítica hacia una mayor escalada e incluso guerra de mayor intensidad, no hacia la paz.

En cuanto a lo que haría Estados Unidos a raíz de un ataque israelí supuestamente “unilateral”, Brookings también tuvo una respuesta (énfasis agregado):

Sin embargo, como se señaló en el capítulo anterior, los ataques aéreos en sí mismos son solo el comienzo de esta política. Una vez más, los iraníes sin duda reconstruirán sus sitios nucleares. Probablemente tomarían represalias contra Israel y también podrían tomar represalias contra Estados Unidos (lo que podría crear un pretexto para los ataques aéreos estadounidenses o incluso una invasión ). Y parece poco probable que dejen de apoyar a los grupos extremistas violentos o los esfuerzos para anular el statu quo regional después de los ataques aéreos israelíes. Su oposición a un tratado de paz árabe-israelí probablemente se redoblaría. Por lo tanto, Estados Unidos todavía necesitaría una estrategia para manejar a Irán después de los ataques aéreos israelíes, y esto podría significar un marco de tiempo mucho más largo para alcanzar todos los objetivos de Estados Unidos.

Esta política dentro del contexto sirio podría significar ataques israelíes importantes y sin precedentes contra objetivos sirios, una escalada importante de los ataques anteriores y más limitados, pero evitando los objetivos rusos, bajo el supuesto de que Moscú no tomará represalias para evitar una guerra a gran escala.

Israel ya ha dejado en claro sus intenciones de que continuará enfrentando a “Irán” en Siria después de la retirada de las fuerzas estadounidenses.

Cualquier represalia de Damasco, real o por etapas, se utilizará para llevar a los Estados Unidos de nuevo al conflicto con un pretexto más amplio para tomar Damasco directamente, con el beneficio adicional de no contar con tropas de los Estados Unidos en el terreno como objetivos fáciles en el inmediato. Las consecuencias serían un conflicto mucho más grande.

¿Turquía también?

También hay que considerar a Turquía: una nación que ha desempeñado un papel central en la facilitación de la guerra contra Siria desde su inicio en 2011. Los responsables de la formulación de políticas de los Estados Unidos han incluido a Turquía junto con Israel como dos puntos de presión de coordinación contra Damasco durante décadas.

Un documento de 1983 firmado por el ex oficial de la CIA, Graham Fuller, titulado ” Llevando el músculo real al oso contra Siria” (PDF), afirma (su énfasis):

En la actualidad, Siria tiene un martillo contra los intereses estadounidenses tanto en el Líbano como en el Golfo: a través del cierre del oleoducto de Irak, lo que amenaza la internacionalización de la guerra [Irán-Irak]. Los EE. UU. deberían considerar una  escalada abrupta de las presiones contra Assad [Sr.] a través de la organización encubierta de  amenazas militares simultáneas contra Siria desde tres estados fronterizos hostiles a Siria: Irak, Israel y Turquía.

El informe también establece:

Si Israel aumentara las tensiones contra Siria simultáneamente con una iniciativa iraquí, las presiones sobre Assad se intensificarían rápidamente. Un movimiento turco lo presionaría psicológicamente aún más.

Más recientemente, los formuladores de políticas de EE. UU. en el documento de la Brookings Institution de 2012, titulado “ Salvando a Siria: evaluando las opciones para el cambio de régimen” (PDF) , afirmaron (énfasis agregado):

Algunas voces en Washington y Jerusalén están explorando si  Israel podría contribuir a coaccionar a las élites sirias para que eliminen a Asad.

El informe continúa explicando (énfasis añadido):

Israel podría imponer fuerzas en o cerca de los Altos del Golán y, al hacerlo, podría desviar a las fuerzas del régimen de la lucha contra la oposición. Esta postura puede evocar temores en el régimen de Asad de una guerra de varios frentes, especialmente si Turquía está dispuesta a hacer lo mismo en su frontera y si la oposición siria recibe una dieta constante de armas y entrenamiento. Tal movilización tal vez podría persuadir al liderazgo militar de Siria para que destituya a Asad para preservarse.

Con respecto a los eventos sobre el terreno, Turquía ya está señalando sus intenciones de ingresar a Siria al este del Éufrates y expandir su ocupación militar en más territorio sirio.

Las fuerzas turcas que ingresan a Siria servirían de frente contra las fuerzas sirias en el estallido de una guerra más amplia con líneas de suministro protegidas hasta la frontera con Turquía y en el territorio turco. Las fuerzas estadounidenses que vuelven a entrar en el teatro pueden hacerlo desde Turquía y evitar ser cortadas en bases estadounidenses actualmente dispersas en el este de Siria.

Ya sea que Rusia e Irán hayan creado o no una cantidad suficiente de incentivos y elementos disuasorios para colocar entre Turquía y su papel continuo en desestabilizar a Siria desde entonces, aún está por verse. Solo Moscú, Teherán y Damasco pueden saber qué acuerdos tienen con Ankara y dónde encajan sus planes aparentes para entrar en territorio sirio.

El Imperio muere matando

La participación de los Estados Unidos en Siria siempre tuvo como objetivo socavar, rodear, contener y, finalmente, derrocar primero a Irán y luego acercarse más a Rusia.

A menos que creamos que Estados Unidos ha abandonado sus ambiciones hegemónicas más amplias, y no hay evidencia que sugieran que lo haya hecho, es irracional y poco aconsejable creer que Estados Unidos realmente se está alejando de Siria sin planes de escalar peligrosamente el conflicto mientras está minimizando su propia culpabilidad.

Los Estados Unidos han pasado de ser una superpotencia mundial no disputada al final de la Guerra Fría, a un hegemon cada vez más peligroso y desesperado. Cuanto más débil aparece, más impredecibles y peligrosas se están volviendo sus acciones. Un retiro genuino de Siria no se ajustaría a las ambiciones globales actuales de Estados Unidos, ni a su patrón reciente de políticas cada vez más peligrosas y desesperadas implementadas desde Europa del Este a Medio Oriente y África del Norte, a Asia Central y a través de Asia Oriental.

Un público escéptico no deja espacio para creer que EE. UU. capitalice la aparente “buena voluntad” que está tratando de cultivar a través de su supuesta retirada de Siria antes de las provocaciones que respaldará completamente y se moverá de inmediato para explotar hacia una guerra mayor.

*investigador y escritor geopolítico en Bangkok

Los críticos de la retirada de Siria de Trump favorecieron el ascenso de ISIS

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Max Blumenthal*

Demasiados de los que protestan por la retirada de las fuerzas estadounidenses son los autores de la catástrofe que hizo pedazos a Siria.

El anuncio del presidente Donald Trump de una inminente retirada de las tropas estadounidenses del noreste de Siria provocó un previsible paroxismo de indignación en el establishment de la política exterior de Washington. La ex secretaria de Estado y autodenominada “icono del cabello”, Hillary Clinton, resumió perfectamente el pánico bipartidista en un solo tuit, acusando a Trump de “aislacionismo” y de “caer en el juego de Rusia e Irán”.

Michelle Flournoy, la burócrata apparatchik de Washington DC que habría sido la secretaria de Defensa de Hillary, calificó la retirada como una “mala práctica de política exterior”, mientras que el sucesor de Hillary en el Departamento de Estado, John Kerry, arrojó trozos de carne roja a la base demócrata, enloquecida por el “Russiagate”, al tildar la decisión de Trump de “regalo de navidad para Putin”. Desde los pasillos del Congreso hasta los pasillos de los grupos de reflexión financiados por los países del Golfo Pérsico en K Street, un coro de protesta proclamó que sacar a las tropas estadounidenses de Siria simultáneamente alentaría a Irán y traería de vuelta a ISIS de la tumba.

Sin embargo, pocas de esas estruendosas condenas a la medida del presidente parecían capaces de explicar por qué se habían desplegado unos cuantos miles de soldados estadounidenses en el interior de Siria en primer lugar. Si la misión era destruir a ISIS, ¿por qué surgió ISIS en primer lugar? ¿Y por qué la organización yihadista seguía proliferando en plena ocupación militar estadounidense?

Demasiados críticos de la retirada habían desempeñado un papel central en la crisis siria como para responder honestamente a estas preguntas. Ellos o bien habían servido como animadores de los medios de comunicación para la intervención, o habían elaborado las políticas dirigidas a derrocar el gobierno de Siria que impulsaron el surgimiento de ISIS. La catástrofe siria fue su legado, y estaban dispuestos a defenderla a cualquier precio.

Nacimiento de ISIS desde el vientre del cambio de régimen

Durante el período previo a la invasión de Irak, Clinton, Kerry y el resto de personas de Beltway se alinearon detrás de George W. Bush por reflejo. La insurgencia que siguió a la eliminación violenta del gobierno baazista de Irak preparó el escenario para la declaración del primer Estado Islámico por Abu Musab Zarqawi en 2006.

Cinco años después, con el consentimiento casi total del Congreso, Hillary presidió con entusiasmo el ataque de la OTAN contra Libia, cacareando de alegría cuando se enteró de que el líder del país, Moammar Gaddafi, había sido sodomizado con una bayoneta y asesinado a tiros por los insurgentes islamistas: “¡Vinimos, vimos, murió!“. No pasó mucho tiempo antes de que se estableciera un Emirato Islámico en Sirte, la ciudad natal de Gaddafi, mientras que 31 versiones de las milicias yihadistas se propagaron en Trípoli y Bengasi.

Mientras aún defendía su voto sobre Irak, Hillary abogó por armar a la oposición anti-Assad en Siria. “En un conflicto como éste”, dijo, “los hombres duros con armas serán actores más probables en cualquier transición política que los que están afuera y sólo están hablando”.

En 2012, la CIA inició una operación para armar y equipar a los llamados “rebeldes moderados”, unidos bajo la bandera del Ejército Sirio Libre (FSA, por sus siglas en inglés). En un memorando confidencial de la Agencia de Inteligencia de Defensa, distribuido por los canales de la administración Obama en agosto de ese año, se advirtía que las fuerzas yihadistas que emanaban de Irak intentaban explotar el vacío de seguridad que generó la guerra subsidiaria respaldada por los Estados Unidos para establecer un “principado salafista en el este de Siria”, un “Estado Islámico”, en las palabras exactas de ese memorando.

Refiriéndose a Al Qaeda en la filial siria de Mesopotamia por su nombre, Jabhat al-Nusra, antes de que los medios de comunicación occidentales lo hicieran, la DIA enfatizó los estrechos vínculos que el grupo había cultivado con los “rebeldes moderados” de Siria: “AQI apoyó a la oposición siria desde el principio, tanto ideológicamente como a través de los medios de comunicación. AQI declaró su oposición al régimen de Assad desde el principio porque lo consideraba un régimen sectario contra los sunitas”.

El memorando fue escrito bajo la supervisión del entonces teniente general Michael Flynn, quien fue condenado este año por no haberse registrado como agente extranjero de Turquía, un hecho extremadamente irónico si se tiene en cuenta el papel de Turquía en el fomento de la insurgencia siria. Como era de esperar, el documento fue ignorado en todos los aspectos por la administración Obama. Mientras tanto, las armas pesadas salían de la base aérea de Incirlik en Turquía y caían en manos de cualquiera que pudiera tomarlas en la frontera con Siria.

Ya en febrero de 2013, un informe de una investigación independiente de las Naciones Unidas concluyó: “El FSA sigue siendo sólo un nombre de marca”. Además, la ONU emitió una evaluación condenatoria del papel de Estados Unidos, el Reino Unido y sus aliados del Golfo en el fomento del extremismo en Siria.

“La intervención de patrocinadores externos ha contribuido a la radicalización de la insurgencia, ya que ha favorecido a los grupos armados salafitas como el Frente al-Nusra, e incluso ha alentado a los principales insurgentes a unirse a ellos debido a su superior capacidad logística y operativa”, señala el informe.

Armas de EE.UU., califato de ISIS

La forma en que ISIS invadió grandes franjas de territorio en el noreste de Siria y estableció su capital de facto, Raqqa, apenas se comprende, y mucho menos se discute en los medios de comunicación occidentales. Ello se debe en parte a que la verdadera historia es sumamente inconveniente para el relato establecido del conflicto sirio, que culpa a Assad de todas las atrocidades que han ocurrido en su país y de algunos horrores que tal vez nunca se hayan producido. Haciéndose eco de los desacreditados intentos de la administración Bush de vincular a Saddam Hussein con Al Qaeda, algunos expertos neoconservadores tramaron una teoría de conspiración que acusaba a Assad de orquestar encubiertamente el ascenso de ISIS para conseguir el apoyo de Occidente. Pero la evidencia documentada estableció firmemente el éxito de ISIS como un subproducto del programa semioculto estadounidense para armar a la supuesta oposición moderada contra Assad.

En marzo de 2013, una coalición de fuerzas rebeldes sirias que representaban al FSA, apoyado por la CIA, al subsidiario turco y qatarí, Ahrar al-Sham, y al afiliado de Al Qaeda, al-Nusra, aplastaron al ejército sirio en al-Raqqa. Los activistas de la oposición declararon que la ciudad era el “icono de la revolución” y celebraron en el centro de la ciudad de Raqqa, ondeando las banderas tricolores del FSA junto con las banderas negras de ISIS y al-Nusra, grupos que instalaron su sede en el ayuntamiento de la ciudad.

Pero el desorden se extendió rápidamente por toda la ciudad a medida que sus residentes intentaban organizar sus asuntos a través de los consejos locales. Mientras tanto, el FSA, respaldado por Estados Unidos, había cedido la ciudad a al-Nusra, llevando la lucha al frente contra las fuerzas gubernamentales en otros lugares. El caos provocado por los insurgentes y sus partidarios extranjeros había creado la placa de Petri perfecta para que el yihadismo se propagara.

Un mes después de la toma de Raqqa, el fanático iraquí y comandante del ISIS Abu Bakr al-Baghdadi reveló que al-Nusra había sido un caballo de Troya para su organización, refiriéndose a su comandante, Mohammed Jolani, como “nuestro hijo”. Jolani, a su vez, admitió que había entrado en Siria desde Irak como soldado del Estado Islámico, declarando: “Acompañamos a la yihad en Irak como escoltas militares desde su inicio hasta nuestro regreso [a Siria] después de la revolución siria”.

En agosto, Baghdadi completó su golpe de estado, anunciando el control de la ciudad. Según el sitio web anti-Assad, Syria Untold, el FSA, respaldado por Estados Unidos, “había retrocedido ante ISIS y había evitado cualquier confrontación militar con ellos”. Muchos de sus combatientes abandonaron rápidamente el bando para unirse al Estado Islámico o a al-Nusra.

“Los batallones [del FSA] tienen miedo de convertirse en el eslabón más débil, que serán tragados por ISIS”, dijo un activista de los medios de comunicación llamado Ahmed al-Asmeh a la periodista Alison Meuse. “Algunos se unieron a ISIS, y los que estaban con la gente se unieron a Yabhat al-Nusra”.

Respaldando al “ISIS Territorial”

A medida que la insurgencia avanzaba hacia las costas de Siria, dejando montones de cadáveres a su paso e impulsando una crisis de refugiados de proporciones sin precedentes, Estados Unidos intensificó su programa de armamento y equipo. Para 2015, la CIA estaba vertiendo misiles antitanque en el escuadrón de Nourredine Al-Zinki, una milicia extremista que finalmente forjó una coalición con grupos de fanáticos que no hicieron ningún intento de disfrazar su ideología. Entre el nuevo grupo paraguas de la oposición había un grupo llamado “El Frente Bin Laden”.

A pesar de toda su guerra contra la fanfarronería terrorista, Estados Unidos estaba tratando a ISIS como un recurso en su intento de derrocar a Assad. El entonces secretario de Estado Kerry admitió la estrategia en una reunión privada filtrada con activistas de la oposición siria en septiembre de 2016:

“Estábamos observando”, reveló Kerry. “Vimos que Daesh [ISIS] se estaba fortaleciendo y pensamos que Assad estaba amenazado. Pensamos, sin embargo, que probablemente podríamos manejarlo, ya sabes, que Assad podría negociar y en lugar de negociar, ahí está a Assad, ah, ahí está Putin apoyándolo”.

Cuando Rusia intervino directamente en Siria en 2015, los intervencionistas más enérgicos de la administración Obama se opusieron a su campaña para echar atrás la presencia de Al Qaeda y sus aliados, comparándola con el genocidio ruandés. Estos mismos funcionarios se quedaron curiosamente callados, sin embargo, cuando Rusia combinó fuerzas con el ejército sirio para expulsar a ISIS de la ciudad de Palmira, para evitar la destrucción del hogar de las antigüedades más preciadas del mundo.

En una rueda de prensa el 24 de marzo de 2016, un reportero le preguntó al portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, Mark Toner: “¿Quieren ver al régimen sirio retomar Palmira, o preferirían que se quede en las manos de Daesh [ISIS]?”

Toner hiló clichés vacíos durante un minuto entero.

“No estás respondiendo a mi pregunta”, protestó el reportero.

Toner emitió una risa nerviosa y admitió: “Yo sé que no lo estoy haciendo”.

Aproximadamente un año después, el columnista del New York Times Thomas Friedman instó abiertamente a Estados Unidos a usar a ISIS como una herramienta estratégica, reiterando la lógica cínica para la estrategia que ya estaba en marcha.

“Podríamos simplemente dejar de luchar contra el ISIS territorial en Siria y convertirlo en un problema para Irán, Rusia, Hezbolá y Assad”, propuso Friedman. “Después de todo, son ellos los que están sobrecargados en Siria, no nosotros. Hagámoslos pelear en una guerra de dos frentes: los rebeldes moderados por un lado e ISIS por el otro”.

Darle a ISIS un ”espacio de respiro”

Cuando Estados Unidos finalmente decidió hacer un movimiento en contra de ISIS en 2017, estaba agobiado por la ansiedad ante la posibilidad de que el gobierno sirio restaurara el control sobre las áreas ricas en petróleo que ISIS controlaba en el noreste.

Con la ayuda de Rusia y a pesar de la oposición de Estados Unidos, Siria ya había liberado la ciudad de Deir Ezzor de un asedio de años de duración por parte del Estado islámico. Temiendo que Raqqa, ocupada por ISIS, pudiera ser devuelta a manos del gobierno, Estados Unidos desató una brutal campaña de bombardeos mientras sus aliados kurdos de las Fuerzas Democráticas Sirias (un nuevo nombre de las Unidades de Protección del Pueblo o YPG) atacaban la ciudad por tierra.

La campaña dirigida por Estados Unidos redujo a escombros gran parte de Raqqa. A diferencia de Alepo, donde la reconstrucción estaba en marcha y los refugiados estaban regresando, Raqqa y los pueblos periféricos bajo el control de Estados Unidos fueron aislados de los servicios básicos del gobierno y sumidos en la oscuridad.

Estados Unidos procedió a ocupar la ciudad y sus alrededores, insistiendo en que el gobierno sirio y sus aliados eran demasiado débiles para impedir el resurgimiento de ISIS por sí solos. Pero casi tan pronto como las botas de EE.UU. tocaron el suelo, ISIS comenzó a fortalecerse. De hecho, un informe de agosto de este año del Equipo de Monitoreo de Sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU encontró que en áreas bajo el control directo de Estados Unidos, ISIS había encontrado de repente “un respiro para prepararse para la siguiente fase de su evolución hacia una red mundial encubierta”.

Este octubre, cuando Irán lanzó ataques con misiles contra ISIS, que casi mataron al emir de ISIS, Baghdadi, el Pentágono se quejó de que los misiles habían impactado a sólo tres kilómetros de las posiciones de Estados Unidos. La protesta suscitó preguntas incómodas sobre qué hacían los altos mandos del Estado Islámico tan cerca de los militares estadounidenses, y por qué Estados Unidos no estaba dispuesto a hacer lo que Irán acababa de hacer y atacarlos. Ninguna respuesta del Pentágono ha llegado hasta ahora.

Objetivo: Irán

Con el nombramiento en agosto de este año de James Jeffrey, un autodenominado partidario de “Nunca Trump” del Instituto Washington para la Política del Cercano Oriente que es favorable a Israel, como representante especial de Trump para el involucramiento con Siria, quedó claro que la misión de erradicar a ISIS era de importancia secundaria. En testimonio ante el Congreso este diciembre, Jeffrey presentó una agenda que se enfocó fuertemente en lo que llamó “la influencia maligna de Irán en la región”, “la lucha contra Irán en Siria” y “la remoción de todas las fuerzas iraníes comandadas por Irán y sus fuerzas subsidiarias en todo el territorio de Siria”. En total, Jeffrey hizo 30 menciones a Irán, todas ellas hostiles, mientras se refirió sólo 23 veces a ISIS. Estaba claro que tenía un cambio de régimen en Teherán en mente.

Trump, por su parte, había estado reflexionando sobre la retirada de las fuerzas estadounidenses del norte de Siria desde al menos la primavera pasada, cuando presentó una visión de una fuerza militar totalmente árabe financiada por Arabia Saudita para reemplazarlas. Pero cuando el periodista saudí Jamal Khashoggi fue descuartizado en la embajada de su país en Estambul el pasado octubre, el plan de Trump también se vino abajo. El presidente turco Recep Tayyip Erdogan aprovechó a la perfección la saga de Khashoggi, ayudando a transformar al príncipe heredero de la Corona Saudita, Mohamed Bin Salman, que era el favorito de la élite estadounidense, en persona non grata en Washington. Como resultado, dispuso una posición de liderazgo para Turquía tras la retirada de Estados Unidos.

Ahora hay razones reales para temer que un avance turco desencadene un resurgimiento de ISIS. Turquía no sólo fue una fuente de ayuda y venta de petróleo al grupo yihadista, sino que actualmente supervisa una fuerza mercenaria de milicianos salafitas que incluye a multitudes de ex combatientes del Estado Islámico. Si el ataque turco resulta desestabilizador, Irán y sus milicias chiítas aliadas podrían aumentar su despliegue en Siria, lo que desencadenaría una dura reacción por parte de Israel y sus títeres de Beltway.

Por otra parte, el gobierno kurdo está en negociaciones de alto nivelcon Damasco y puede que se asocie con el ejército sirio para llenar el vacío. Desde un punto de vista anti-ISIS, esta es claramente la mejor opción. Por lo tanto, es la menos popular en Washington.

Pase lo que pase en Siria, los que presidieron la política de Estados Unidos hacia el país en los últimos siete años no están en condiciones de criticar. Prepararon el escenario para toda la crisis, impulsando el surgimiento de ISIS en un intento por decapitar otro estado insuficientemente complaciente. Y aunque puede que nunca tengan que rendir cuentas como lo merecen, la inminente retirada de las tropas estadounidenses es una reprimenda largamente esperada y muy satisfactoria.

*Max Blumenthal es un periodista galardonado y autor de libros entre los que se encuentra el best seller Gomorrah: Inside the Movement That Shattered the Party, Goliath: Life and Loathing in Greater Israel, The Fifty One Day War: Ruin and Resistance in Gaza

La policía militar de Rusia comenzó a patrullar Manbij. Las milicias proturcas retrocede ante los ataques de los yihadistas

MANBIJ, SIRIA (Sputnik) — La policía militar de las Fuerzas Armadas de Rusia comenzó a patrullar el territorio de la ciudad de Manbij, en la provincia siria de Alepo, cerca de la frontera con Turquía, comunicó a la prensa el portavoz de la policía, Yusup Mamátov.

“Hoy comenzó el patrullaje de la zona de seguridad en la localidad de Manbij y sus alrededores; la tarea es garantizar la seguridad en el área de responsabilidad, controlar la situación y la circulación de las formaciones armadas”, dijo Mamátov.

Agregó que residentes locales informan a la policía sobre depósitos de armas y proyectiles sin explotar que permanecieron allí desde que el territorio fue ocupado por los combatientes.

A finales de diciembre, el Ejército sirio entró en Manbij, controlado antes por las milicias kurdas de las YPG, e izó la bandera nacional en la ciudad.

Poco antes las YPG anunciaron que abandonaban Manbij por las amenazas de Turquía de invadirla, y llamaron a tropas gubernamentales sirias a tomar el control sobre la ciudad.

A principios de enero, se informó de que unos 400 milicianos kurdos de las YPG abandonaron Manbij, según lo pactado con Damasco, y se dirigieron a la orilla oriental del río Éufrates.

Según declaraciones del presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, Ankara estaba preparada para lanzar una ofensiva al este del Éufrates y en la zona siria de Manbij contra las fuerzas kurdas, si EEUU, su principal aliado, no las retiraba de allí.

Para Turquía, las YPG son un brazo armado del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), proscrito en el país como organización terrorista.

El Ejército sirio bombardea las posiciones de Al Nusra y el ESL en Alepo y Hama

El Ejército sirio ha lanzado poderosos ataques contra las posiciones de los terroristas en el oeste de la provincia de Alepo.

Según una fuente militar en la ciudad de Alepo, el Ejército sirio lanzó el viernes y sábado varios misiles superficie a superficie contra  las áreas recién capturadas del Frente al Nusra cerca del eje occidental de la capital provincial.

La fuente dijo que el ataque se concentró en las defensas del Frente al Nusra.

Este ataque del Ejército sirio se produjo apenas dos horas después de que la Fuerza Aérea Rusa lanzara sus primeros ataques aéreos del año en el norte de Siria.

Por otro lado, el Ejército sirio ha enviado refuerzos hacia la parte occidental de la ciudad de Alepo después de que Al Nusra haya capturado la mayor parte del oeste de la provincia de Alepo de manos de grupos militantes pro-Ankara.

Una fuente siria señaló que el avance de Al Nusra va a obligar al Ejército sirio a lanzar una ofensiva para liberar el oeste de la provincia de Alepo.

Bombardeos en Hama

Por otro lado, el Ejército sirio logró matar a varios miembros del Ejército Sirio Libre (ESL) en el campo norte de la provincia de Hama el lunes.

Liderado por la Guardia Republicana, el Ejército sirio lanzó una andanada de misiles tierra-tierra y proyectiles de artillería hacia una concentración de combatientes del Yaish al Izza, un grupo afiliado al ESL, cerca de la ciudad clave de Al Latamnah.

Según un comunicado militar de la provincia de Hama, el ataque del Ejército sirio contra esta reunión causó la muerte de varios militantes cerca del eje sur de Al Latamnah.

Este ataque del Ejército sirio se produjo el lunes en respuesta a un asalto nocturno del Yaish al Izza cerca de la gran ciudad cristiana de Mhardeh, en el norte de Hama.

El Frente al Nusra avanza en la provincia de Idleb frente a los grupos pro-turcos

Tras su éxito al expulsar a los militantes pro-Ankara del oeste de la provincia de Alepo, los terroristas del grupo Frente al Nusra están tratando de ampliar su control en la provincia siria de Idleb mediante una ofensiva contra el puesto de avanzada de la oposición armada apoyada por Turquía en la ciudad de Maarat al Numan, informó Al Hadath TV el martes.

Según el canal de televisión, los militantes de Al Nusra de otras áreas están acudiendo a la región.

Anteriormente, las fuerzas de Al Nusra establecieron un control sobre otro puesto de avanzada de militantes pro-Ankara en la ciudad de Atarib, al oeste de Alepo.

Más de mil miembros de los grupos radicales de las Brigadas Ahrar al Sham y Nureddin al Zinki tuvieron que abandonar esta ciudad junto con sus familias. En total, el Frente al Nusra ha tomado el control de más de 20 localidades en el oeste de Alepo desde el 1 de enero, incluida la ciudad de Darat Izza.

La agencia de noticias kurda Firat señaló que los terroristas se están aproximando actualmente a la ciudad de Yindires, cercana a la región de Afrin, controlada por las fuerzas turcas y sus aliados de la fragmentada oposición siria.

Según el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos, con sede en Londres, 114 terroristas de ambos bandos y ocho civiles han muerto desde que los grupos terroristas iniciaron su lucha a finales de diciembre.

El 3 de enero, los grupos armados vinculados al llamado Frente Nacional de Liberación, apoyado por Turquía, anunciaron que iban a dar inicio a una contraofensiva contra las posiciones del Frente al Nusra en las provincias de Alepo y Idleb.

En la actualidad, sin embargo, los grupos militantes pro-Ankara se hallan a la defensiva mientras Al Nusra combate cerca de la ciudad de Ariha, situada a unos 14 kms de la capital provincial, Idleb.

El Frente al Nusra se halla cerca también de la ciudad de Maarat al Numan y ha avanzado también dentro de la Planicie de Gad, que se halla al sur de Yisr al Shugur. Si Maarat al Numan es capturada, esto significará que el grupo terrorista controla ahora dos grandes ciudades dentro de la provincia de Idleb.

El Frente al Nusra rechazó en octubre de 2018 someterse al acuerdo de Sochi firmado entre Vladimir Putin y Recep Tayyib Erdogan para entregar sus armas pesadas y retirar sus militantes de la zona desmilitarizada, que ha sido creada en en la provincia de Idleb y las vecinas Alepo y Hama.

Al Nusra, muy cerca de tomar el control de la autopista Alepo-Latakia de manos de las milicias proturcas

Los terroristas del grupo Hayat Tahrir al Sham —antiguo Frente al Nusra, proscrito en Rusia— establecieron el control sobre la ciudad de Atarib, en la provincia siria de Alepo y la carretera internacional que conduce hasta una localidad fronteriza con Turquía, informa el periódico sirio Al-Watan.

Según fuentes cercanas al opositor Frente de Liberación Nacional, Hayat Tahrir al Sham estableció el control total sobre Atarib el 6 de enero. Esta ciudad es la principal sede de la oposición siria en la parte occidental de la provincia de Alepo.

De acuerdo con la información preliminar, el grupo terrorista bloqueó completamente todas las carreteras y cruces que conectaban la parte occidental de la provincia de Alepo con la norteña para evitar la llegada de refuerzos de la oposición.

Los terroristas concentraron sus fuerzas alrededor de la ciudad de Arija en la carretera Alepo-Latakia, enviando un ultimátum a los miembros de Ahrar al Sham y Sukur al Sham para que abandonaran la ciudad en un plazo de 48 horas. El periódico señala que, en caso de tomar Arija, los rebeldes controlarán una parte importante de la carretera Alepo-Latakia. Al mismo tiempo, los terroristas rodearon la ciudad de Maarat Numan en la provincia de Idlib, bajo control de la oposición.

Las fuentes del periódico resaltaron el “silencio oficial” de Turquía y la falta de cobertura en los medios turcos de lo que está sucediendo en el norte de Siria, incluida la exclusión de los militantes del grupo Nur al Din al Zenki patrocinado por Ankara. Esto significa que Turquía acepta todo lo que planea Hayat Tahrir al Sham “sin ninguna reacción en el terreno”, dijeron las fuentes del periódico.

Erdogan: Bolton ha cometido un serio error atacando a Turquía por su campaña contra las milicias kurdas

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ha comentado unas declaraciones del asesor de seguridad nacional de EEUU, John Bolton, en las que este pedía a Ankara para que no realice operaciones militares en Siria sin un acuerdo con Washington.

Erdogan ha criticado la reciente declaración de Bolton, diciendo que este cometió un “grave error” y que Turquía nunca podría comprometerse en nada en el tema de la milicia kurda YPG.

“La lucha de la milicia YPG kurda siria contra el Daesh no es más que una gran mentira”, dijo Erdogan, hablando a los miembros de su partido AKP en el Parlamento.

“Es imposible aceptar el mensaje lanzado por Bolton en Israel”, dijo Erdogan.

“Las afirmaciones de que Turquía ataca a los kurdos (como población) en Siria es deshonrosa, vulgar y difamatoria”, dijo Erdogan.

El domingo, Bolton dijo que EEUU no retirará tropas del noreste de Siria hasta que el gobierno turco garantice que no atacará a los combatientes kurdos.

Un alto responsable turco ha señalado también que Erdogan había evitado reunirse con Bolton debido a las declaraciones de este. “Sus declaraciones han sido un factor para no ir adelante con el encuentro”, señaló.

Turquía podría pedirle a EE.UU. que le entregue sus bases militares en Siria

La posible solicitud, de la que informa el periódico Hurriyet, podría complicar aún más las discusiones sobre la retirada de Washington del país árabe.

Durante las conversaciones previstas para este martes con funcionarios estadounidenses, Turquía pedirá que Washington entregue sus bases militares en Siria a Ankara o que las destruya. La posible solicitud, de la que informa el periódico Hurriyet, podría complicar aún más las discusiones sobre la retirada de Washington del país árabe.

“Entréguenlas o destrúyanlas”, reza el titular del artículo dedicado al futuro de las 22 bases militares estadounidenses en Siria. En particular, Hurriyet afirma, citando fuentes anónimas, que Turquía no aceptaría que Washington entregara las bases a las Unidades de Protección Popular (YPG), consideradas por Ankara como grupo terrorista, informa Reuters.

El asesor de seguridad nacional de EE.UU., John Bolton, y el jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Joseph Dunford, ya se encuentran en Turquía, donde tienen previsto reunirse este martes con funcionarios turcos para abordar la cuestión siria.

Bolton señaló este domingo que las tropas de EE.UU. no se retirarán de Siria hasta que sean erradicados los últimos reductos terroristas del Estado Islámico y Turquía garantice la seguridad de las milicias kurdas respaldadas por Washington.

  • El pasado viernes el secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, afirmó que Washington comenzó a retirar a sus tropas de Siria. Según Pompeo, a pesar de ello EE.UU. continuará persiguiendo sus objetivos en Oriente Medio. Asimismo, Pompeo destacó que asegurarse de que los militares turcos no masacren a los kurdos aún forma parte de la misión de EE.UU. en Siria.
  • El pasado 19 de diciembre Trump declaró la victoria sobre el Estado Islámico en Siria, señalando que esa era la única razón para la presencia del Ejército estadounidense en el país.
  • El pasado domingo el presidente de EE.UU. se volvió a negar a indicar las fechas de la retirada de las tropas estadounidenses de Siria, subrayando que no prometió una salida rápida. “Retiraremos nuestras tropas […] Nunca dije que se haría tan rápido”, señaló el presidente.

‘Israel desató conflicto sirio para desintegrar Oriente Medio’

Damasco asegura que el conflicto que agobia a Siria desde 2011 es parte de la agenda de Israel que quiere desmembrar países de la región.

“La guerra en Siria fue más bien un comienzo para la desintegración de los países de la región, es por ello que toda la infraestructura e instalaciones educativas y sanitarias fueron destruidas, acciones que van en línea de la agenda de los sionistas”, declaró el lunes el viceministro sirio de Defensa, Mahmud al-Shawa.

Durante una intervención en la Conferencia Internacional de Defensa y Seguridad del Oeste de Asia, celebrada en Teherán, capital iraní, Al-Shawa resaltó que las bandas terroristas Frente Al-Nusra (autoproclamado Frente Fath Al-Sham) y el EIIL (Daesh, en árabe) “agreden a Siria” porque así lo ha querido el régimen de Israel.

“Los terroristas sembraron discordia y ocasionaron conflictos sectarios para desatar la guerra en el país y debilitar de este modo el eje de la Resistencia, que integran Irán, Siria y el Hezbolá (Movimiento de Resistencia Islámica de El Líbano)”, agregó.

Varios países árabes de la región apoyaron estas “políticas hostiles” contra Damasco y se convirtieron en peones de Washington y Tel Aviv, lamentó Al-Shawa.

La guerra en Siria fue más bien un comienzo para la desintegración de los países de la región, es por ello que toda la infraestructura e instalaciones educativas y sanitarias fueron destruidas, acciones que van en línea de la agenda de los sionistas”, declaró el viceministro sirio de Defensa, Mahmud al-Shawa.

Por otra parte, en declaraciones vertidas al margen del foro, el titular sirio señaló que no habrá ningún diálogo con las fuerzas estadounidenses en Siria por el apoyo del país norteamericano a los terroristas.

“La presencia de tropas estadounidenses en Siria es para fortalecer a los grupos armados terroristas. Ya todo el mundo lo sabe que el objetivo de EE.UU. es respaldar a las bandas extremistas con distintos nombres”, manifestó.

Con respecto a la retirada de los efectivos norteamericanos de Siria, Al-Shawa indicó que el Ejército del país levantino es más firme en su deseo de liberar “cada centímetro” del territorio de las fuerzas extranjeras y terroristas.

El mismo lunes, Al-Shawa se reunió con el ministro iraní de Defensa, el general de brigada Amir Hatami, para agradecer el apoyo de la República Islámica a Damasco en su victoriosa campaña antiterrorista.

La conferencia de Teherán se celebró en momentos en que el mundo árabe está barajando retomar las relaciones con el Gobierno sirio y admitir su retorno a la Liga Árabe (LA) después de 8 años de expulsión del bloque.

Bloque mayoritario en el Parlamento de Iraq rechaza la presencia de las tropas norteamericanas

El bloque parlamentario Sairun, del clérigo musulmán shií Muqtada al Sadr, que quedó en primer lugar en las elecciones legislativas celebradas en Iraq el año pasado, reiteró su rechazo a la presencia de los militares estadounidenses en Iraq tras la participación de un general del Pentágono/ en un acto en la capital de este país árabe.

El director de Operaciones Conjuntas para la Fuerza de Tarea Conjunta Combinada en Iraq, Austin Renforth, causó protestas durante una visita al centro cultural capitalino Mutanabi, donde participó en un homenaje a las fuerzas estadounidenses.

Esto se viene a sumar a la reciente visita a una base en Iraq del presidente estadounidense, Donald Trump.

“Es un desafío a la voluntad nacional, otra violación de la soberanía iraquí y otro ejemplo de mal comportamiento revelador de la cara fea del gobierno estadounidense,” expresó hoy un portavoz del bloque Sairun, Hamdallah Rikabi.

“Condenamos y rechazamos esos homenajes que, advertimos, no deben repetirse”.

El legislador iraquí recabó del Gobierno una explicación oficial sobre ese acto que el bloque mayoritario en el Parlamento estimó que pisoteó la dignidad nacional.

“Nuestra posición sigue siendo la misma, rechazo a las políticas estadounidenses que no respetan la soberanía de las naciones, su integridad territorial ni la dignidad de los pueblos”, apuntó Hamdalá. “Nuestra posición es pedir la retirada de todas las fuerzas norteamericanas de Iraq”.

Occidente está en desorden y es algo que solo puede empeorar

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Federico Pieraccini

Estamos presenciando la retirada de Siria del contingente militar estadounidense, las protestas en Francia, la posibilidad de un Brexit británico fuerte, el declive político de Angela Merkel en Alemania, Netanyahu en crisis y Mohammad bin Salman de Arabia Saudita convirtiéndose repentinamente en un paria internacional.

La crisis contemporánea de liderazgo en Europa, los Estados Unidos y entre sus principales aliados ha arrojado a Occidente al caos, llevándolo a uno de sus momentos más críticos en las últimas décadas. Es una situación provocada por los Estados Unidos y su política contradictoria, que resulta en la disminución de la soberanía y el poder de decisión de los aliados de Washington.

Mucho antes de la elección de Donald Trump, los líderes de la Unión Europea Merkel, Cameron y Hollande ya estaban vacilando y evidenciaban signos de fracaso.

Hollande cayó en las urnas debido a políticas que favorecen los intereses de las élites a expensas de la población francesa cada vez más pobre y endeudada. Cameron, para evitar una victoria laborista bajo Jeremy Corbyn, prometió una votación sobre Brexit, una decisión que eventualmente terminará costándole su carrera política. El partido de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) de Angela Merkel, el maestro indiscutible de la escena política alemana, sufrió por primera vez en quince años las grandes derrotas electorales derivadas de las recientes políticas migratorias. La Canciller, severamente criticada por estos resultados, renunció al cargo de presidente del partido y dejó a la CDU dividida en dos facciones. La situación empeoró en el Reino Unido y Francia durante los próximos doce meses, con Cameron renunciando después de la votación de Brexit y Hollande obligado a renunciar a la idea de postularse para la reelección debido a su impopularidad.

Theresa May y Emmanuel Macron reemplazaron a Cameron y Hollande. Macron se comprometió de inmediato a revolucionar la política francesa, prometiendo un renacimiento francés. May (con miras a sabotearlo) prometió negociar vigorosamente con la UE para obtener las mejores condiciones posibles para el Brexit del Reino Unido, programado para marzo de 2019. Ambos han actuado en contra de sus promesas, sellando sus destinos políticos.

Mientras tanto, en Estados Unidos ha habido un fuerte empujón entre las élites de la guerra política y financiera por el dominio de la política exterior de Trump. El Presidente, ya sea por inexperiencia, ineptitud o intencionalmente, pronto sucumbió al establishment de la política exterior, con sus ofrecimientos habituales de neoliberalismo y brutal imperialismo. El uso armado del dólar por parte de Trump terminó en un ataque involuntario, con las bolsas de dinero de Trump, Arabia Saudita e Israel, recibiendo un poco de fuego amigo además de los objetivos previstos, Irán, Rusia y China. Por lo tanto, se llegó a un acuerdo entre Trump y el establishment de la política exterior, sellado con los nombramientos de Bolton y Pompeo, estableciendo un modus vivendi entre los intereses en conflicto.

Este dogma del neoliberalismo y el brutal imperialismo propugnado por el establishment de la política exterior está en el centro de los problemas entre los Estados Unidos y el resto del mundo, especialmente Europa, que solo sirve para acelerar la transición a un orden mundial multipolar. El neoliberalismo y el excepcionalismo estadounidense están ahora arraigados en una política de «América Primero», que combina los peores elementos del imperialismo estadounidense y los intereses de la oligarquía financiera.

La adopción por parte de Washington de políticas económicas agresivas, destinadas a agotar los recursos de los aliados y al mismo tiempo aislar a sus enemigos, ha acentuado aún más las diferencias entre Europa y los Estados Unidos. El uso de aranceles y derechos de aduana, combinados con las sanciones contra Moscú y Teherán, han acabado por distanciar a Macron de Trump, colocando al presidente francés firmemente en el campo liberal-globalista, apoyando a Merkel. May está aislada, criticada por prácticamente todos (Bruselas, Trump, Merkel) y especialmente por Corbyn en el Parlamento.

May se encuentra manejando una situación más allá de ella, con un fracaso total de la posición de negociación británica con la UE. Cuanto más nos acerquemos al 29 de marzo, más se acallarán los medios británicos como la BBC sobre la catástrofe de un Brexit sin acuerdos, muy probablemente debido a que May ha hecho todo lo posible por sabotear el proceso de negociación con la UE. . El objetivo es convencer a la población de que no solo es legítimo sino, sobre todo, necesario revocar la solicitud de implementación del artículo 50 de la UE para evitar la catástrofe de un Brexit difícil. Es un ejemplo perfecto de cómo la élite crea un problema (fallando intencionalmente las negociaciones para Brexit) para justificar actuar en una cierta dirección, al contrario de lo que la población ha votado.

Macron, además de una serie repetida de desastres políticos internos, demostró aún más su fidelidad permanente a las elites globalistas financieras al concebir un nuevo impuesto al petróleo en aras de una mayor sostenibilidad ambiental, una provocación negligente para el pueblo francés, ya sobrecargada por Impuestos y una falta de servicios gubernamentales inconmensurables. Este movimiento fue suficiente para desencadenar grandes protestas en Francia, la más grande en más de veinte años, que no se detendrá hasta la renuncia del títere Macron.

En Alemania, las políticas migratorias de Angela Merkel en los últimos años han acabado consumiendo su crédito en términos de popularidad. Recientemente fue reemplazada por su protegida, Annegret Kramp-Karrenbauer, como jefa de la CDU. Merkel ya ha afirmado que se retirará de la vida política al final de su mandato como canciller. Con Merkel como con May y Macron, bailar al ritmo de las elites globalistas termina siendo políticamente costoso.

Lo que ha alimentado la erosión del consenso político entre los líderes europeos tiene mucho que ver con que sus países soporten los costos de ser meros ejecutores de los intereses estadounidenses. La ruptura del Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA) con Irán creó importantes fricciones entre Washington y los países de la UE. Las sanciones a Rusia, los aranceles a los países europeos y la guerra comercial con Pekín han hecho el resto, empujando a Macron, e incluso a May, a posiciones directamente en oposición a Donald Trump, este último cada vez más intentando un acercamiento con Angela Merkel como su posición empeorando progresivamente. May, Macron y Merkel están colgando de un delgado hilo. El intento de desviar la atención a otros países como Rusia, en el caso de los británicos (el caso Skripal), o Siria, en el caso de los franceses (bombardeo del país), solo amplía la brecha entre los europeos y los intereses de Rusia y Irán, perjudicando a las empresas y trabajadores de la UE en el proceso.

El riesgo es que la precaria situación en la que se encuentran los líderes europeos podría llevarlos a una provocación abierta contra Irán o Rusia en Siria (¿un ataque químico de bandera falsa en Idlib?) O en Ucrania (¿un ataque de bandera falsa en Mariupol?). Este es un peligro muy real. Las élites en Kiev parecen estar dispuestas a ofrecer a su país como un área de preparación desde la cual lanzar una provocación final contra Moscú. Sin embargo, ni Merkel, May ni Macron parecen sentirse particularmente atraídos por la posibilidad de convertir a Europa en un montón de escombros solo para complacer a las élites financieras y militares euroamericanas. Además, ninguno de ellos (afortunadamente) tiene el capital político que les permitiría participar en tales movimientos demenciales.

En este caos generalizado que caracteriza a Occidente, Trump quizás hizo el primer movimiento sensato de su presidencia al anunciar la retirada de las tropas estadounidenses de Siria, ante los aullidos de protestas de los imperialistas globalistas. Washington está siendo expulsado del Medio Oriente como resultado de sus repetidos fracasos. Moscú es el nuevo destino para todas las negociaciones relativas a Oriente Medio y más allá. Arabia Saudita, Israel, Qatar y Turquía parecen haber recibido ya el mensaje, con varios niveles de negociaciones lanzadas directa o indirectamente con Moscú para salvar la poca influencia que aún tiene en Siria Doha, Tel Aviv y Riyadh. El caso es un poco diferente con Ankara, que, a través de Idlib, aún mantiene cierta influencia en Siria.

Mientras tanto, el Congreso de los Estados Unidos ha votado para condenar las acciones saudíes en Yemen y retirar el apoyo de los Estados Unidos al esfuerzo de guerra de Riad. Esto está motivado menos por la preocupación por la difícil situación de los civiles yemeníes, que sufren la embestida de las bombas suministradas por Estados Unidos, que por el deseo del estado profundo de seguir perjudicando a Trump al socavar a su aliado Mohammed bin Salman (MBS), quien ha sido declarado anatema por las élites políticas y financieras euroamericanas.

En Israel, Netanyahu se encuentra en una situación difícil, con su esposa investigada por corrupción y su mayoría en el gobierno cada vez más precaria. La reciente capitulación de Israel en Gaza, que precipitó la renuncia del ministro de Defensa Avigdor Lieberman, junto con el reciente incidente con los rusos en Siria y la perspectiva poco realista de una guerra con Hezbollah, ha reducido a Bibi a una broma dentro de Israel. Su tiempo está terminando.

Como si la situación de los líderes occidentales no se hubiera comprometido lo suficiente, sus pocas acciones conjuntas se deciden en Washington y tienen como objetivo antagonizar a China, Rusia e Irán. Después de 24 meses de la presidencia de Trump, los países europeos terminaron por renunciar incluso a las pequeñas apariencias de autonomía y soberanía que conservaban. Trump exige lealtad absoluta, sin dar nada a cambio.

La obediencia ciega a una ideología globalista neoliberal, combinada con el daño de Trump a amigos y enemigos por igual, ha llevado a los líderes europeos y aliados del Medio Oriente a encontrarse en una situación precaria que corre el riesgo de llevar a Europa al caos en los próximos años o incluso meses, con una crisis de la deuda que también se avecina más que nunca.

Macron, May, Merkel, Netanyahu y MBS continuarán ofreciendo resistencia y tratarán de resistir; pero el guión ya está escrito en la pared.

Cerramos, irónicamente, rechazando a los imperialistas occidentales, como un boomerang, el mantra que solían nivelar contra Bashar al Assad: ¡May, Merkel, Macron, MBS y Netanyahu deben irse!

Militares saudíes atacan una aldea chií y matan a cinco personas

Las fuerzas de seguridad de Arabia Saudí irrumpieron en una aldea en la ciudad de Al-Qatif, de mayoría chií, y mataron a cinco personas.

Los militares realizaron una redada en la aldea de Um al-Hamam, ubicada en la provincia Oriental, donde mataron a tiros a cinco personas e hirieron a varias otras. Las fuerzas saudíes destruyeron varias viviendas, disparando ráfagas de artillería y granadas de mortero.

El objetivo de la operación, según las fuerzas gubernamentales, era la detención de varias personas buscadas por el régimen.

El incidente provocó el lunes una ola de indignación y protestas en las redes sociales. Los internautas denunciaron el uso de la fuerza excesiva por los militares saudíes y la campaña incesante de represión contra la minoría chií en Arabia Saudí.

Desde el año 2011, la provincia Oriental ha sido escenario de protestas y enfrentamientos debido a la marginación legal que sufren los chiíes, que no pueden ingresar en el Ejército o trabajar para los Ministerios del Interior o Asuntos Exteriores.

La población chií reclama también la protección de la libertad de expresión, la liberación de los presos políticos y el fin de la discriminación económica y religiosa.

El régimen gobernante de Al Saud ha respondido siempre con mano dura las protestas de la población chií, lo que ha tensado aún más la situación en esta región. Las manifestaciones antigubernamentales en la provincia Oriental se han intensificado desde enero de 2016 cuando el régimen ejecutó al prominente clérigo chií el sheij Nimr Baqer al-Nimr.

En 2017, las protestas se extendieron en la ciudad chií de Al-Awamiya, también en la provincia Oriental. Arabia Saudí reprimió con fuerza varias protestas que se estaban celebrando contra el intento del Ejecutivo de demoler el histórico barrio de Al-Musawara.

Decenas de civiles fueron asesinados durante la represión militar que duró una semana en Al-Musawara y unas 30 000 personas tuvieron que huir de la ciudad.

ELESPIADIGITAL.COM

El equipamiento ruso de los ‘soldados del futuro’ incorporará sistemas robóticos y drones

El equipamiento ruso de los 'soldados del futuro' incorporará sistemas robóticos y drones

Foto ilustrativa
Ramil Sitdikov / Sputnik

El equipo militar Rátnik de tercera generación incorporaría sistemas robóticos y drones, según lo ha anunciado este martes el Ministerio de Defensa de Rusia en un comunicado.

“El futuro equipo de combate Rátnik de tercera generación prevé la integración de sistemas robóticos portátiles y de vehículos aéreos no tripulados para aumentar el conocimiento de las unidades de fuerzas terrestres en el campo de batalla”, reza el comunicado.

El Ministerio precisa que los sistemas estarán hechos de materiales “ultraligeros y duraderos”, mientras que la inclusión de exoesqueletos en los equipos “mejorará las capacidades físicas de los militares”. Por otro lado, detalla que ya se ha desarrollado y fabricado un módulo electrónico que permitirá evaluar en tiempo real el estado y los parámetros fisiológicos del soldado.

En definitiva, las unidades equipadas con estos novedosos uniformes militares poseerán “autonomía y autosuficiencia para realizar diferentes misiones de combate”, concluye el departamento militar.

‘El kit del soldado del futuro’

El Rátnik-3, conocido también como ‘el kit del soldado del futuro’, consta de más de 40 componentes, incluidas armas de fuego, chalecos antibalas, sistemas ópticos y de comunicación y dispositivos de navegación, así como de soporte de vida y de alimentación, que permitirán a los soldados combatir en temperaturas extremas de entre -50º C y +50º C.

Se espera que incorpore un exoesqueleto activo que incrementaría las capacidades físicas de los soldados y les ayudaría a llevar más municiones y armas, ser más ágiles y realizar las tareas militares de manera más eficaz.

actualidad.rt.com