Defensa de Rusia ya tiene su propio procesador

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Rusia ha terminado con éxito el proceso de cinco años para crear su propio microprocesador universal. El Elbrús-8SV ha sido aprobado por el Ministerio de Industria y Comercio.

“El proyecto ‘Procesador 9’ con la arquitectura de Elbrús se completó en 2018. El procesador fue desarrollado en su totalidad, y fue probado y adoptado por la comisión del Ministerio. No se han registrado objeciones sobre los resultados del trabajo y todo está listo para la producción en masa. El plazo de fabricación de microprocesadores desde el momento del pago es de cuatro a cinco meses”, informa el comunicado del Ministerio, citado por el medio ruso CNews.

​La fabricación del Elbrús-8SV le costó a Moscú 621 millones de rublos (9,4 millones de dólares). El proyecto fue realizado por la empresa rusa de microelectrónica MCST bajo encargo del Gobierno de Rusia para el Ministerio de Defensa que será el principal cliente.

​El Elbrús-8SV de ocho núcleos está basado en una tecnología de 28 nanómetros, tiene un rendimiento máximo de 576 gigaflops de precisión simple y 288 gigaflops de doble precisión.

“Es comparable en rendimiento con los extranjeros Intel Itanium 9760, Intel Xeon E5-2609 v3 e Intel Xeon E7-4850 v4, fabricados con tecnologías más avanzadas”, subrayan desde el Ministerio de Industria y Comercio.

Con el Elbrús-8SV sería posible crear computadoras personales, estaciones de trabajo de alto rendimiento y servidores de diversos propósitos con una capacidad de hasta dos teraflops, afirman desde el Ministerio.

ELESPIADIGITAL.COM

El Grupo de Lima profundiza la división latinoamericana

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Francisco Herranz

El Grupo de Lima, creado en 2017 por 14 países de América para encontrar una solución pacífica a la situación en Venezuela, está teniendo una actividad frenética. En menos de dos años ha convocado ya once encuentros de sus ministros de Relaciones Exteriores.

Ese es un rasgo positivo, pues subraya la extrema relevancia que tiene para todos sus integrantes la resolución de la crisis venezolana. Pero el Grupo, conscientemente o no, está profundizando la división de Latinoamérica, y agrietando las diferencias entre naciones hermanas, al seguir un guion impuesto que no ha sido escrito por ellos mismos sino por Estados Unidos, un país que no forma parte del colectivo.

La última reunión del Grupo de Lima, celebrada en Bogotá, la capital de Colombia, parió un comunicado de 18 puntos muy contundente. Aunque descarta expresamente el “uso de la violencia”, el escrito aumenta de forma notoria la presión política, económica y diplomática sobre las autoridades de Caracas. Por ejemplo, abre la vía para denunciar a Nicolás Maduro ante la Corte Penal Internacional. El punto número 5 del documento solicita a ese organismo judicial con sede en La Haya que “tome en consideración la violencia criminal del régimen de Nicolás Maduro en contra de la población civil, y la denegación del acceso a la asistencia internacional, que constituyen un crimen de lesa humanidad”.

El apartado undécimo del comunicado del Grupo recoge un llamamiento expreso a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana —el Ejército de Venezuela— para que reconozca al autoproclamado presidente Juan Guaidó como su comandante en jefe y, en consecuencia, retire su apoyo a Nicolás Maduro. Aquí se encuentra el meollo de la cuestión, pues la oposición, a pesar de todas sus manifestaciones ciudadanas, no ha conseguido todavía que los militares den la espalda al actual inquilino del Palacio de Miraflores.

​El párrafo número 13 lanza un requerimiento a aquellas naciones que todavía mantienen “vínculos de cooperación” con el chavismo. Es un mensaje, sin nombres concretos, dirigido especialmente a México y Uruguay, dos Estados latinoamericanos que mantienen una posición de neutralidad en este conflicto larvado y que han sido vituperados por eso mismo desde distintas instancias. El Grupo de Lima les solicita que apoyen “el proceso de transición democrática”, es decir, que desautoricen a Maduro, de quien exigen “la salida inmediata” del poder como paso previo a la celebración de los comicios presidenciales.

El vicepresidente de Brasil, Hamilton Mourao, presente en la reunión ministerial, hizo unas declaraciones muy interesantes, que seguramente levantarán polvareda. En primer lugar, el representante de Jair Bolsonaro recordó que el Grupo de Lima tiene como principio básico que la solución sea pacífica y por medios diplomáticos. También puntualizó que Estados Unidos no forma parte del Grupo de Lima.

El número dos del Estado brasileño comparó la situación con la caída del Muro de Berlín en 1989 y se metió en un jardín muy delicado cuando habló por boca de China y Rusia, dos potencias que apoyan a Maduro. Mourao declaró que el gigante asiático “está buscando recibir lo que Venezuela le debe, independiente de su Gobierno”. “China —indicó el político brasileño—  tiene una concepción muy clara de que Maduro no va a pagar. Quien va a pagar será Guaidó y su grupo cuando lleguen” al poder. De Rusia dijo que no tienen la forma de “proyectar poder” en América Latina.

Esas declaraciones de Mourao no han debido sentar muy bien en los centros de poder de Pekín y Moscú, sobre todo teniendo en cuenta quién era el emisor, uno de los cinco países integrantes del BRICS, esa asociación económica pancontinental de naciones emergentes. ¿Tendrán consecuencias esas palabras en la próxima cumbre del BRICS que debe celebrarse este año precisamente en Brasil y más concretamente en Curitiba, la capital de Paraná? Todavía es pronto para pronunciarse.

Pese a que formalmente Washington no está incluido en el Grupo de Lima, a Bogotá acudió nada menos que el vicepresidente norteamericano, Mike Pence, para adelantar el siguiente capítulo del guion. El emisario y amigo de Donald Trump no se anduvo por las ramas y abogó a favor de que los países latinoamericanos congelen los activos que PDVSA —la empresa estatal petrolera venezolana— posee en sus respectivos territorios. Es decir, propuso otra vuelta de tuerca. También les invitó a que transfieran los activos venezolanos de las manos de los representantes de Maduro a los de Guaidó. O a que apliquen restricciones a los visadosa funcionarios fieles al chavismo. Todavía hay espacio para más sanciones económicas.

Pence pidió expresamente a “México, Uruguay y las naciones del este del Caribe” que se unan a las tesis de Guaidó y vertió un claro reproche a su vecino del sur cuando enfatizó que en la crisis de Venezuela “no puede haber espectadores”. Es evidente que Washington está comprometiendo la independencia, en materia de política exterior, del Gobierno mexicano presidido por Antonio Manuel López Obrador.

La Casa Blanca ha trazado una estrategia de control e intenta imponer su ritmo, insistiendo en que “todas las opciones están sobre la mesa”, a pesar del manifiesto rechazo del Grupo de Lima al uso de la violencia, es decir, a una invasión militar extranjera.

Las palabras de Pence son el fruto de esa manía recurrente de Washington de dar órdenes a otros Estados para salvaguardar sus propios intereses, incluso a costa de promover acciones que, sin duda, desatarían un incendio incontrolado en toda la región latinoamericana.

El Brasil de Bolsonaro —recordemos, un militar de carrera— está en las antípodas, ideológicamente hablando, de la Venezuela de Maduro y aun así el primero comprende a la perfección que una intervención exterior a lo Panamá o Granada provocaría una respuesta armada de las fuerzas chavistas que no sólo se enfrentarían a los marines estadounidenses sino también a los grupos opositores, desatando una indeseable guerra civil. La confrontación se extendería a otros países limítrofes, especialmente a Colombia. Promover esa opción es una locura, un acto irresponsable y criminal.

Irán: nuevas realidades y nuevos desafíos

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Victor Mikhin*

Todavía hace menos de un año que la Unión Europea dio a luz, en palabras de Pushkin, “ni hijo ni hija, rana ni ratón, sino una criatura que nadie había visto antes”. La “criatura” a la que nos referimos es el tan esperado mecanismo financiero para el comercio con Irán, que lleva el nombre de INSTEX (Instrumento de apoyo a los intercambios comerciales). Francia, Alemania y Gran Bretaña finalmente han anunciado la creación conjunta de este instrumento, que les permite cumplir con sus obligaciones en virtud del acuerdo nuclear de 2015 celebrado con Irán (denominado oficialmente Plan de Acción Integral Conjunto o JCPA). El objetivo de este sistema es autorizar el comercio entre Irán y las entidades europeas, a pesar de las sanciones impuestas por los EE. UU. tras su retiro del acuerdo nuclear el año pasado.

Ahora que hemos tenido la oportunidad de revisar y analizar cuidadosamente el nuevo documento muy esperado, nos quedamos con algunas dudas sobre su verdadero propósito: ¿está destinado a beneficiar a Irán o a los Estados Unidos? Sin duda, Teherán tiene una expectativa natural (y bastante realista) de que este mecanismo se implementará lo antes posible, especialmente considerando los esfuerzos poco adecuados de la Unión Europea y sus demoras en su elaboración. Según lo establecido y acordado en la Declaración firmada por el Ministro de Asuntos Exteriores iraní y los gobiernos de los tres países europeos mencionados en mayo pasado, el mecanismo debe cubrir otras áreas de comercio entre Irán y las naciones europeas.

Para Teherán, los aspectos económicos de la JCPA, y la forma en que se realiza, son de gran importancia, y los iraníes observarán, sin duda, la forma en que los partidos europeos abordan el cumplimiento de sus obligaciones y sacan las conclusiones apropiadas, que afectarán a y servir como base para el desarrollo de futuras relaciones entre Irán y Europa. Es completamente inaceptable tratar de hacer que la implementación de ese mecanismo (que Teherán ve como una obligación según la JCPA) sea condicional al cumplimiento de una variedad de otras demandas.

Desde el principio, la conducta de los líderes europeos ha sido injustificada y sorprendente, por decir lo menos. Por ejemplo, han presentado regularmente acusaciones infundadas en Teherán, incluso en relación con la presunta planificación o perpetración de ataques terroristas en Europa. Hacer tales afirmaciones sin fundamento y sin sentido, y expresar tales temores, en un momento en que todos saben que las organizaciones terroristas y criminales pueden actuar libremente en ese continente, no solo es absolutamente no constructivo, sino que tiene el efecto de jugar en las manos de los europeos que buscan dañar aún más las relaciones entre Europa e Irán. Como dijo el Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán en una declaración oficial: “La República Islámica de Irán es en sí misma una de las principales víctimas de los ataques terroristas y está constantemente en la línea del frente en la lucha contra grupos terroristas como DAESH que ha amenazado incluso la seguridad europea en el pasado y seguir haciéndolo. Irán espera que la UE deje de aplicar los llamados dobles estándares y con una visión realista de este problema tome medidas serias en la lucha contra esta amenaza“.

Los líderes políticos del país han declarado en varias ocasiones que la República Islámica de Irán está a favor de una asociación constructiva con la Unión Europea, siempre que se base en intereses compartidos y en el respeto mutuo. Teherán ha declarado que si la Unión Europea cumple con todas sus obligaciones, entonces el mundo, y el Medio Oriente en particular, muy pronto verán una mejora en las relaciones entre las dos partes.

Por lo tanto, Teherán está expresando claramente sus dudas con respecto a la sinceridad y la corrección, en términos de la forma en que se preparó, del documento en el que el liderazgo iraní ha puesto tanta esperanza. “Hoy en día, el pueblo iraní considera que ciertos países europeos son tortuosos y poco confiables, junto con la América criminal”, escribió el ayatolá Ali Khamenei en un discurso dedicado al 40 aniversario de la Revolución Islámica de 1979. Continuó: “El Gobierno de la República Islámica Irán debe proteger las fronteras del país”. Agregó que seguir la política de precaución en los tratos con Europa no tenía por qué significar romper relaciones con ella.

El Líder Supremo iraní hizo hincapié en que eran los jóvenes del país los que tenían la responsabilidad de crear un “Gran Irán islámico”, y que deberían asumir este desafío y hacer avanzar al país, ya sea aprovechando su propia experiencia personal o aprendiendo lecciones de el pasado. Como escribió, “las décadas venideras son tus décadas, y eres tú quien necesita proteger tu revolución, mientras puedas y tengas la motivación y la acerques a su gran ideal: el logro de una nueva civilización islámica”.

Los miembros de Majles (el Parlamento iraní) han saludado la creación del instrumento especial INSTEX, diseñado por la UE para permitir el comercio legal con Irán, como el “momento adecuado” para brindar un apoyo efectivo a la economía iraní, que está sufriendo las duras sanciones de Estados Unidos.

Ali Larijani, el presidente de Majles, ha declarado que solo cuando esté en funcionamiento podrá decir qué tan efectivo es el sistema.

Hablando sobre INSTEX, Sergey Ryabkov, el viceministro ruso de Asuntos Exteriores, criticó a la UE por sus “dobles estándares” en sus relaciones con Irán. “La UE debe dejar de lado sus dobles estándares y dejar de tratar de evitar irritar a los estadounidenses, en lugar de eso, debe hacer algo para mostrarle a Irán que está haciendo un verdadero esfuerzo, necesita tomar la decisión correcta, tomar una decisión que promueva una cooperación real”. ”Enfatizó que la UE, y muchos de sus estados miembros individuales, habían impuesto restricciones a Irán que limitaban sus derechos garantizados por el derecho internacional y las resoluciones de la ONU. Por ejemplo, las demandas de los países europeos de que Irán reduzca o abandone su programa de misiles fueron dictadas por su “deseo de complacer a los estadounidenses”.

Cabe señalar que el 40 aniversario de la Revolución Islámica se está celebrando actualmente en Irán con una serie de reuniones masivas y manifestaciones de apoyo público, así como eventos más formales. La televisión y otros medios de comunicación están transmitiendo imágenes de calles concurridas en ciudades grandes y pequeñas aldeas de todo el país: decenas de millones de iraníes se muestran entusiasmados y espontáneamente celebrando este importante hito en la historia del país. Este brote de sentimiento popular llevó al ministro de Relaciones Exteriores, Mohammad Javad Zarif, a declarar que la presión extranjera nunca podrá hacer que el gobierno o el pueblo iraní se pongan de rodillas y pedir a Occidente que abandone su política de presionar a Irán. Como dijo, “Ningún otro país ha sido sujeto a sanciones tan severas por parte de países extranjeros como lo hemos hecho nosotros”.

Los iraníes no han olvidado las palabras del Asesor de Seguridad Nacional de Donald Trump, John Bolton, quien se jactó de que en 2019 celebraría el Año Nuevo en Teherán. Como dicen los medios de comunicación iraníes: “Sea cual sea el calendario que use, el Año Nuevo ya llegó y se fue, y John Bolton todavía está en casa y nadie tiene planes de invitarlo a Teherán. Tal vez solo podrá visitar a Irán en sus sueños”.

Podemos recordar a otros “profetas de la fatalidad” estadounidenses, como Zbigniew Brzezinski, quien también declaró una vez con confianza que la República Islámica no duraría mucho y estaba destinada a colapsar.

En 1980, cuando Estados Unidos incitó a Saddam Hussein a declarar la guerra a Irán, predijo que Irán no duraría más de una semana. Pero tanto Zbigniew Brzezinski como Saddam Hussein están muertos, y la república islámica de Irán continúa como antes. Al observar la situación actual de Irán, es evidente que no hay fundamento para tales predicciones, ni ahora ni en el futuro previsible.

Aunque Irán, como cualquier otro país, puede tener su parte justa de descontento popular, la tendencia general del sentimiento público es muy diferente de lo que los supuestos conquistadores estadounidenses y sus compañeros de viaje desearían imaginar.

* miembro correspondiente de RANS

The Guardian: emerge ruptura entre el rey saudí y el príncipe heredero

El diario británico TheGuardian, informa sobre el crecimiento de una ruptura entre el rey saudí, Salman binAbdulaziz Al Saud y su heredero, Muhamadbin Salman

Según ha reportado hoy miércoles TheGuardian, hay indicios de una eventual ruptura entre el rey saudí y el príncipe heredero que se cree que ello podría conllevar la desestabilización del reino.

“Se entiende que el rey Salman binAbdulaziz Al Saud y el príncipe heredero Muhamadbin Salman han estado en desacuerdo sobre una serie de cuestiones políticas importantes en las últimas semanas, incluida la guerra en Yemen”, citó el diario británico.

TheGuardian escribió que probablemente el malestar entre ellos se ha ido acumulando desde el asesinato del periodista saudí disidente, Jamal Khashoggi, que según los informes de la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU. (CIA, por sus siglas en inglés) fue ordenado por el príncipe Muhamad.

Sin embargo, las tensiones aumentaron dramáticamente a fines de febrero cuando el rey de 83 años, visitó Egipto y sus asesores le advirtieron que corría el riesgo de un posible movimiento en su contra.

El príncipe heredero se enfrentó a una condena internacional sobre el caso de Khashoggi, quien fue asesinado y desmembrado en el consulado saudí en Estambul. El Gobierno saudí ha negado cualquier participación del príncipe.

Desde la llegada al poder del rey Salman binAbdulaziz Al Saud en Arabia Saudí, su hijo Muhamad se ha convertido en un hombre poderoso tras ser nombrado príncipe heredero, pese a las severas críticas de otros príncipes. Las críticas han aumentado desde que muchos de los príncipes de la familia real fueron detenidos en el marco de una supuesta “campaña anticorrupción” encabezada por Bin Salman.

La purga promovida por el heredero de la corona de los Al Saud fue motivo de preocupación de altos mandos en Arabia Saudí, dado que las detenciones de príncipes dañaban las bases tradicionales, lo que llevó al país al borde de un golpe de Estado.

Las reformas impulsadas por el príncipe heredero saudí empeoraron su popularidad entre los miembros de la familia real. De hecho, el príncipe MuhamadbinNayef—que fue destituido como heredero y posteriormente apartado de la vida pública por el rey saudí— dijo que los choques cerca del palacio real reflejan la indignación del pueblo contra las políticas de Bin Salman.

Canal saudí Al Arabiya interrumpió su conexión en directo con Argel cuando los manifestantes cantaron eslóganes anti-saudíes

El canal por satélite saudí Al Arabiya se vio obligado a detener su transmisión durante las protestas del viernes en Argelia debido a los eslóganes anti saudíes que cantaban los manifestantes argelinos, según el canal por satélite iraní Al Alam.

Los activistas en los sitios de redes sociales publicaron un vídeo de un momento en que se impidió que la corresponsal de Al Arabiya en Argel continuara la cobertura en directo.

Los manifestantes cantaron, en directo, eslóganes que señalaban que el régimen saudí y Al Arabiya están conspirando contra el pueblo argelino.

Los eslóganes anti-saudíes hicieron que el presentador del estudio del canal interrumpiera su conexión con el corresponsal.

Cabe señalar que las autoridades saudíes no han hecho comentarios sobre las manifestaciones que tienen lugar desde hace varias semanas en Argelia contra el quinto mandato del presidente argelino Abdelaziz Buteflika.

Por otro lado, varios medios de comunicación qataríes, con Al Yazira a la cabeza, se han centrado en una pancarta llevada por los manifestantes argelinos el viernes pasado, en la que estaba escrito en árabe: “¡Abajo los Emiratos Árabes Unidos! ¡Abajo Buteflika!”.

Al Yazira señaló que esto muestra el rechazo de los manifestantes a la injerencia de los Emiratos Árabes Unidos, que estaría buscando manipular las protestas argelinas para desviarlas hacia otros objetivos.

Según Al Yazira, los Emiratos se han propuesto a sí mismos, con la ayuda del padrino saudí, llevar a cabo “contrarrevoluciones” en los países árabes donde se produzcan protestas. Ya lo habrían hecho en Egipto, apoyando al general Sissi contra los Hermanos Musulmanes; en Libia, financiando al mariscal Haftar contra el gobierno pro-qatarí y pro-Hermanos Musulmanes de Trípoli, e incluso en Túnez, donde lograron expulsar del poder el movimiento islamista An Nahdah de Rached Ghannouchi. Argelia también estaría inscrita en la agenda de los EAU con el fin de “matar la revuelta”, según el canal qatarí.

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