Parte de los explosivos del 11-M salió de “depósitos de la Guardia Civil”, denuncia Villarejo al juez

C.L.
 

Las revelaciones del excomisario José Manuel Villarejo sobre el 11-M no terminan en la presunta implicación de espías marroquíes y franceses en el atentado, según ha sostenido en un escrito remitido a la Audiencia Nacional. Además, el exmando policial investigado en el caso Tándem y en prisión desde noviembre de 2017 asegura en el documento remitido al juez Manuel García-Castellón que parte del explosivo utilizado en los trenes salió en realidad de “los depósitos de armas de la Guardia Civil”. Eso explica, según el exagente, la existencia de distintos tipos de explosivo (Titadine o Goma 2 ECO) en los atentados.

Según la versión aportada por Villarejo, que ha pedido que el Gobierno desclasifique los documentos oficiales que le vinculen con el 11-M para poder “defenderse”,  la operación de compra de 200 kilos de explosivos por parte de Jamal Ahmidan, alias El Chino, el 29 de febrero de 2004, era en realidad una “entrega controlada” por la Guardia Civil, que “con el fin de colocar un dispositivo de seguimiento” integró entre la dinamita “algún material explosivo existente en los depósitos de armas” del instituto armado, según la versión del excomisario.

El objetivo que había detrás, según Villarejo, era crear un intento de atentado ficticio, una compra controlada de dinamita que serviría para detener a los presuntos terroristas en posesión de la munición y acreditar así su intención de atentar en suelo español de forma inminente. Pero, según él, algo salió mal.

El comisario jubilado sostiene que los yihadistas contaron con “ayuda externa” para burlar la vigilancia y terminar perpetrando el atentado y apunta directamente a encubiertos de la inteligencia francesa. “De no haber contado con ayuda muy profesional, esos delincuentes comunes de tan escasa preparación jamás habrían burlado a un experimentado y muy fogueado equipo de seguimiento de la Guardia Civil”, sostiene en el escrito remitido al Juzgado Central de Instrucción número 6.

“Inexplicablemente la vigilancia y el dispositivo fallaron y El Chino se perdió al entrar en Madrid, a pesar de que el control fue tan riguroso que se le llevó a parar en varias ocasiones para verificar que por el peso detectado en la amortiguación no había transferido su letal carga a ningún otro vehículo”, sostiene el exagente encubierto.

El excomisario José Villarejo.

El excomisario José Villarejo.

Mentiras en el juicio

El uso de distintos explosivos en los diez artefactos que estallaron en los trenes de Madrid dejando 191 muertos es uno de los principales puntos de discordia en la investigación judicial del 11-M. Sobre el papel, los terroristas tuvieron acceso únicamente a la Goma 2 ECO que el minero y confidente de la Guardia Civil, José Emilio Suárez Trashorras, obtuvo de forma ilegal de la explotación minera donde trabajó, Mina Conchita.

Sin embargo, tanto los análisis oficiales como los realizados por los distintos peritos de las acusaciones determinaron que en al menos en una de las explosiones el reactivo tenía componentes que no se encontraban en la Goma 2 ECO utilizada para uso minero. Por los componentes, allí se utilizó un tipo distinto de dinamita, llamada Titadine.

Ahora, el excomisario Villarejo mantiene ante la Audiencia Nacional que ese explosivo dispar salió de un polvorín de la Guardia Civil y que se camufló entre los 200 kilos de dinamita adquiridos por El Chino, propiciando así “la confusión de Titadine o Goma 2 ECO con cordón detonante”.

El excomisario, acusado de encabezar una presunta organización criminal para enriquecerse por medio de investigaciones ilegales, señala además a dos mandos de la Guardia Civil, a los que acusa de mentir en el juicio para ocultar que la compra de los explosivos fue una operación concertada por la Guardia Civil con Trashorras, que era su confidente.

“Cuando se produjo el atentado, el coronel jefe que era el responsable de la operación [Félix Hernando, entonces responsable de la Unidad Central Operativa] negó la existencia de la misma durante el juicio y después, antes de su pase a la reserva, fue ascendido a general ante su amenaza de hablar”, explica el policía en el documento remitido la pasada semana al juez que le investiga.

“Respecto al cabo responsable del control de armas y explosivos de la Guardia Civil, de nombre L.A [Villarejo revela al juez el nombre completo], pasó de inmediato al CNI y el libro de registro se perdió y fue sustituido por uno nuevo, adecuadamente maquillado”, concluye el excomisario en su alegato.

elespanol.com

Un documento filtrado de la OPAQ pone en duda las conclusiones sobre el ataque químico en Duma, Siria

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La Organización para la Prohibición de Armas Químicas concluyó que el 7 de abril de 2018 en la ciudad siria se usó como arma una sustancia química tóxica que contenía cloro reactivo.

Un informe elaborado por ingenieros de la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ) contradice el informe final del organismo de la ONU sobre lo que pasó en la ciudad siria de Duma (Guta Oriental) en abril de 2018 y genera preguntas sobre la existencia de una presión política por parte de EE.UU., Reino Unido y Francia.

¿Qué pasó en Duma?

Tras la recuperación de Duma por las fuerzas gubernamentales sirias de manos de insurgentes que el Gobierno de Bashar al Assad calificó como militantes islamistas, los Cascos Blancos denunciaron más de 40 muertes a causa de un ataque químico con “gas tóxico“. Occidente responsabilizó a Al Assad del “ataque químico” y en la madrugada del 14 de abril EE.UU., Reino Unido y Francia realizaron un ataque múltiple con misiles de crucero contra el territorio de Siria que no fue aprobado por el Consejo de Seguridad de la ONU.

En su informe final sobre el ataque del 7 de abril en Duma, publicado en marzo de este año, la OPAQ descartó el uso de sarín, pero sí estableció que hubo un ataque con una sustancia tóxica y que el químico utilizado “contenía cloro reactivo” y “probablemente era cloro molecular“. El organismo afirmó que el cloro reactivo “posiblemente” estaba en dos cilindros industriales y sugirió que los mismos fueron lanzados desde el aire, ya que en el techo de los edificios en los que los hallaron había aperturas consistentes con la forma de los recipientes.

El informe citó a los “expertos” externos sin especificar sus nombres, ni entidades con las que estaban vinculados, y no incluyó datos de otro informe, que fue fruto de investigación de los ingenieros de la propia OPAQ y que genera más preguntas sobre las conclusiones oficiales.

¿De verdad lanzaron los cilindros desde el aire?

El documento se filtró la semana pasada al Grupo de Trabajo sobre Siria, Propaganda y Medios, un grupo de investigadores y académicos que afirma ser independiente. “Tenemos confirmación de múltiples fuentes de que es auténtico”, comentó a RT el académico británico Piers Robinson, que forma parte de este Grupo de Trabajo.

Según este informe, “existe una mayor probabilidad” de que ambos cilindros de gas utilizados en el ataque “fueron colocados manualmente en aquellas dos ubicaciones en lugar de ser arrojados desde las aeronaves”. Esto implica que, si bien a diferencia del Gobierno sirio los milicianos no tenían su propia aviación para poder lanzar los cilindros por el aire, no se puede descartar que los podían colocar de manera manual.

“Las dimensiones, características y el aspecto de los cilindros y del entorno de los incidentes fueron inconsistentes con lo que habría que esperar en el caso de que cualquiera de los cilindros hubiera sido arrojado desde una aeronave”, concluyeron los ingenieros.

Robinson señaló que la OPAQ no desmiente la veracidad de este documento, pero en vez de hacer uso del informe interno de sus ingenieros, por alguna razón en la versión final incluyó resultados de análisis de “organizaciones oscuras, sin nombres, anónimas”, lo que genera preguntas sobre quién está exactamente detrás de las conclusiones publicadas.

“El informe final de la Misión de Investigación de la OPAQ no fue aprobado. No pusieron el nombre de nadie ahí. Es muy inusual para los informes finales de la OPAQ”, indicó a RT.

¿La OPAQ bajo presión política?

Robinson se pregunta “qué tipo de presión política podrían haber ejercido sobre la OPAQ” desde Francia, Reino Unido y EE.UU. para acallar un informe interno y recurrir a los esfuerzos de investigadores externos. En el caso de que la organización de verdad haya sufrido este tipo de presión, esto sería “un asunto increíblemente grave”, agregó el miembro del Grupo de Trabajo, detallando que las atrocidades en Duma aún requieren ser investigadas a fondo.

RT solicitó información de la OPAQ al respecto hace casi una semana, pero todavía no ha recibido respuesta. No obstante, la entidad sí le respondió al columnista de The Mail on Sunday Peter Hitchens, diciendo que están llevando a cabo “una investigación interna sobre la divulgación no autorizada del documento en cuestión” y sin pronunciarse más sobre su informe final.

Tras la publicación del informe final de la OPAQ, el representante permanente de Rusia ante este organismo, Alexánder Shulguín, comentó a RT que la OPAQ estaba sometida a “cierta presión” durante la investigación y simplemente “no se atrevió” a contradecir la narrativa de Washington.

“Admitir que en abril de 2018 en Duma tuvo lugar una provocación escenificada negaría a EE.UU. y sus aliados la legitimidad que reclamaron para llevar a cabo su ataque de misiles en Siria el 14 de abril del año pasado”, concluyó.

Análisis: Más evidencia de que Estados Unidos atacó a Siria en base a una falsa bandera

Tony Cartalucci*

Han surgido nuevas pruebas que indican que el presunto ataque químico en Douma, Siria en 2018, fue organizado por militantes respaldados por Estados Unidos, no por el gobierno sirio.

Con los EE.UU. planeando una guerra desde Sudamérica hasta el Mar de China Meridional, comprender cómo los militantes respaldados por Estados Unidos organizaron el ataque, lo que permite a los medios de comunicación occidentales vender la intervención militar de los Estados Unidos al público mundial basada en una mentira.

Las recientes revelaciones significan que los Estados Unidos no solo acusaron falsamente a Damasco de haber llevado a cabo el ataque, sino que lanzaron ataques militares contra Siria basados ​​en un pretexto totalmente falso. Hasta la fecha, los EE. UU. no han presentado ninguna evidencia convincente que respalde sus afirmaciones originales.

A la inversa, una investigación posterior llevada a cabo por la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPCW, por sus siglas en inglés)  produjo pruebas condenatorias que sugieren que un evento de bandera falsa fue llevado a cabo por militantes respaldados por Estados Unidos. Esto incluía un cilindro de gas de cloro encontrado en un taller de armas de los terroristas inspeccionado por investigadores de la OPCW que coincidía con los dos cilindros presuntamente utilizados en el ataque Douma de 2018.

Mientras que los militantes respaldados por Estados Unidos insistieron en que los helicópteros del gobierno lanzaron dos cilindros de gas en Douma, la OPAQ observó que los presuntos cráteres causados ​​por el impacto de los cilindros coincidían con los de los edificios cercanos claramente causados ​​por artefactos altamente explosivos.

El informe final de la OPCW con respecto al incidente de Douma afirmó:

El equipo de [la Misión de Investigación de la OPAQ en Siria] observó que un cráter similar estaba presente en un edificio cercano.

La implicación es que los cilindros pueden no haber creado los cráteres que les atribuyeron los militantes apoyados por Estados Unidos y los medios occidentales que respaldan su versión de la historia. En su lugar, implica que los cilindros se colocaron manualmente cerca de cráteres preexistentes creados por artillería convencional.

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Si bien el informe final de la OPCW incluía fotografías de daños en el edificio adyacente, no dio más detalles ni exploró las implicaciones obvias de cráteres similares vistos explícitamente en las cercanías.

Sin embargo, más recientemente, un informe no publicado previamente de la OPAQ titulado, “ Evaluación de la ingeniería de dos cilindros observados en el incidente de Douma – Resumen ejecutivo” (PDF) , elaboró ​​(énfasis agregado):

Se consultó a los expertos para evaluar la apariencia del cráter observado en el Lugar 2, particularmente en la parte inferior. El punto de vista de los expertos fue que era más consistente con lo esperado como resultado de explosiones muy energéticas (por ejemplo, de una ronda de artillería de cohetes o mortero HE) que como resultado del impacto de un objeto que cayó. Esto también fue confirmado por la observación de varilla corrugada deformada en la parte inferior del cráter, lo que no se explica por la aparente falta de penetración y el daño mínimo del cilindro. La probabilidad de que el cráter haya sido creado por un mortero / artillería o similar, también fue respaldada por la presencia de más de un cráter de apariencia muy similar en losas en la parte superior de los edificios cercanos, por un patrón de fragmentación (inusualmente elevado, pero posible) en las paredes superiores, por las indicaciones de que el hormigón se deshilacha debajo del cráter, y (cuando se observó que se había creado un fuego en la esquina de la habitación), un chamuscado negro en la parte inferior del cráter y techo.

La evaluación de ingeniería concluiría (énfasis agregado):

En resumen, la observación en la escena de las dos ubicaciones, junto con un análisis posterior, sugiere que existe una mayor probabilidad de que ambos cilindros se colocaran manualmente en esas dos ubicaciones en lugar de ser lanzados desde aviones.

La evaluación agrega aún más peso a lo que muchos analistas concluyeron en el momento en que la OPAQ publicó su informe final y oficial sobre el incidente, que el evento se fabricó.

Damasco carecía de motivación para llevar a cabo el ataque de 2018. Ocurrió en vísperas de la victoria total de las fuerzas sirias sobre los militantes respaldados por Estados Unidos que se encontraban en la capital siria. Siria había utilizado una gran fuerza convencional para vencer las posiciones de los militantes e incluso si Damasco creía que el uso de armas químicas aceleraría la victoria, es poco probable que cayeran solo 2 cilindros de gas con una cantidad insignificante de cloro para ese fin.

Por el contrario, los militantes respaldados por Estados Unidos enfrentaban una derrota inevitable y completa junto con un gobierno de los Estados Unidos que necesita desesperadamente un pretexto para usar la fuerza militar para frenar o detener el avance de las tropas sirias y mentir sobre ello desde entonces.

Si el análisis político del presunto ataque que explora las posibles motivaciones de ambas partes para llevar a cabo el ataque no fue lo suficientemente concluyente, esta evaluación de ingeniería recientemente publicada de la OPCW deja el tema resuelto.

¿Por qué Douma sigue siendo importante?

La propensión de Washington a organizar provocaciones como pretexto para una guerra más amplia no se limita solo a Douma, en Siria. El período previo a la invasión estadounidense de Irak en 2003 se basó enteramente en una mentira deliberada construida sobre pruebas inventadas.

Y EE. UU. todavía busca provocar una guerra en Ucrania, en Venezuela, contra Irán y, probablemente, también en Siria cuando las fuerzas gubernamentales comiencen a retomar Idlib.

Comprender cómo los militantes respaldados por Estados Unidos organizaron el ataque de Douma en 2018, cómo los medios de comunicación occidentales mintieron al público global después de vender la posterior intervención militar occidental, y cómo los investigadores expusieron evidencia que revela que el ataque fue una operación de bandera falsa,  dejan en evidencia el impacto político de las futuras provocaciones de falsas banderas.

*investigador y escritor geopolítico en Bangkok

ELESPIADIGITAL.COM