Quince miembros de las fuerzas de operaciones especiales saudíes muertos en ataque a sus cuarteles en Asir por fuerzas yemeníes

En el sur de Arabia Saudí, una operación relámpago de las fuerzas yemeníes reconocida por los medios de comunicación saudíes el jueves 25 de julio, causó al menos 13 muertos en las filas de los “comandos especiales” de Riad y sus aliados han desplegado para contrarrestar el avance de Ansarulá. El ataque tuvo lugar en la provincia de Asir y los saudíes está ahora contando sus bajas. Al Masirah habló de una “operación sorpresa dirigida contra tres cuarteles generales de las Fuerzas Especiales de Arabia Saudí, que ha dejado decenas de muertos y heridos”.

Los tres cuarteles generales están ahora controlados por Ansarulá, que ha podido penetrar profundamente en la provincia de Asir. Dos factores clave para este éxito espectacular: “La naturaleza montañosa de esta región y la presencia de fuerzas que dominan perfectamente las tácticas de guerra en las montañas”.

La situación también es catastrófica en el terreno para las fuerzas saudíes en Yizan, otra provincia en el sur de Arabia Saudí. Es una provincia limítrofe con las provincias yemeníes de Sadaa, Amran y Hayya, donde Ansarulá acumula ganancias estratégicas recientes. El Ejército y las unidades de francotiradores de Ansarulá mataron e hirieron a 10 mercenarios saudíes al sur del Monte al Dud. Se trata de la puerta sur de Yizan, que está al noroeste de Sadaa.

En las montañas de Yizan, las operaciones de las fuerzas yemeníes se multiplican, al igual que en Asir. Ansarulá ahora controla el sureste y el sur del puerto de Yizan, donde Riad y sus mercenarios sudaneses luchan por mantener sus posiciones. Ni los incesantes ataques aéreos ni las unidades de artillería han podido cambiar el juego a favor de las fuerzas de la agresión. La iniciativa se encuentra ahora en Ansarulá, en el sur y sureste de Yizan, para disgusto del régimen saudí, que está en pánico.

Junto con estas operaciones terrestres, la presión balística de Ansarulá continúa.

Recientemente, las fuerzas yemeníes han aumentado sus ataques de represalia contra las posiciones de la coalición. Ya llevan varios meses optando por una nueva estrategia llamada “aeropuerto por aeropuerto”. Esto implica forzar al enemigo a poner fin al bloqueo del aeropuerto de Sanaa y los ataques continuados contra civiles yemeníes.

Como parte de esta estrategia, los aeropuertos de Abha, Yizan y Nayran ya han sido atacados unas 15 veces.

Mohammed Abdel Salam, jefe de la delegación de Ansarulá para las negociaciones en Suecia, anunció el miércoles (24 de julio) que los Emiratos Árabes Unidos habían decidido retirarse de la guerra por temor a que sus aeropuertos quedaran expuestos a los misiles y drones de los combatientes yemeníes.

Ataque aéreo saudí contra un mercado yemení mata a 14 civiles

Bombarderos saudíes han atacado este lunes un concurrido mercado en la provincia de Saada, sita en el norte de Yemen, dejando al menos 14 civiles muertos.

Entre las víctimas mortales, se encuentran dos niños, reporta la cadena yemení de noticias Al Masirah, sobre la operación de cazas saudíes que ha golpeado el mercado de Al-Sabet, situado en el distrito de Qataber.

El informe también señala que la agresión aérea ha dejado otros 23 heridos, entre ellos 11 niños. El Ministerio de Salud de Yemen, por su parte, ha advertido del posible aumento de muertos.

Este crimen del régimen saudí no quedará sin respuesta, ha especificado el portavoz de las Fuerzas Armadas yemeníes, el general de brigada Yahya Sari, además de asegurar que el Ejército de Yemen no se quedará, en general, de brazos cruzados frente a las arremetidas mortales de los enemigos, sino que aumentará su fuerza y ​​resolución para responder a la agresión injusta y asedio brutal.

Arabia Saudí y varios de sus aliados regionales lanzaron una campaña devastadora contra Yemen en marzo de 2015, con el objetivo de restaurar en el poder al fugitivo expresidente yemení Abdu Rabu Mansur Hadi, un firme aliado de Riad.

Yemen vuelve a atacar con drones una base aérea de Arabia Saudí

En otra ofensiva de represalia, las fuerzas yemeníes han lanzado varios ataques con drones contra el aeródromo de Malik Jalid, en el sur de Arabia Saudí.

El Ejército y las fuerzas del movimiento popular Ansarolá de Yemen han realizado la noche de este lunes (hora local) múltiples ataques con drones, modelo Qasif 2K, de fabricación nacional, contra el aeródromo Malik Jalid, situado en la localidad de Jamis Mushait, en la provincia de Asir (sur de Arabia Saudí).

Los asaltos yemeníes golpearon, con alta precisión, los blancos designados en el recinto aéreo saudí, entre los que se encontraban varias instalaciones militares, según ha informado el portavoz de las Fuerzas Armadas de Yemen, el general de brigada Yahya Sari, citado por la cadena local Al Masirah.

La nueva ofensiva aérea yemení, ha proseguido el general Sari, es una más de las operaciones de venganza que se realizan en respuesta a las constantes agresiones y al injusto bloqueo del régimen de los Al Saud y sus aliados contra el pueblo yemení.

Esta operación militar yemení ha seguido a un ataque de aviones de guerra saudíes, perpetrado la misma jornada, contra un concurrido mercado en la provincia yemení de Saada (norte), que ha dejado al menos 14 muertos y 23 heridos entre la población civil, niños y mujeres incluidos.

En un intento para vengarse de los crímenes de guerra de los saudíes y sus aliados, el Ejército y Ansarolá de Yemen realizan ingentes esfuerzos para incrementar sus capacidades militares. En esta línea, las fuerzas yemeníes inauguraron a principio de julio una exposición de armasen la que han mostrado los logros de la industria de defensa nacional. Las imágenes publicadas de la exhibición incluían unos 15 drones y varios misiles de diferentes rangos.

Las avanzadas armas yemeníes han probado su efectividad en múltiples ocasiones, en las que las defensas aéreas saudíes y emiratíes no han logrado hacer frente a los ataques de misiles y con drones que las fuerzas yemeníes lanzan con frecuencia contra las posiciones militares de los agresores.

El portavoz de Ansarolá, Muhamad Abdelsalam, ha asegurado en reiteradas ocasiones que “los ataques de represalia de las tropas yemeníes no se detendrán a menos que Arabia Saudí ponga fin a su agresión militar y levante el bloqueo contra el pueblo yemení”.

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Un ataque con misiles provoca un cierre temporal del Aeropuerto Internacional de Trípoli

EL CAIRO (Sputnik) — Un ataque con misiles provocó un cierre temporal del Aeropuerto Internacional de Trípoli.

“El espacio aéreo del Aeropuerto Internacional de Trípoli está abierto, las aerolíneas comienzan a realizar sus vuelos, programadas para hoy [el 29 de julio]”, dice la nota del aeropuerto publicada en Facebook.

El pasado 18 de julio el aeropuerto también suspendió temporalmente sus operaciones tras sufrir un ataque aéreo.

Los ataques al Aeropuerto Internacional Mitiga de Trípoli se intensificaron tras el inicio de combates por la capital libia.

Libia continúa sumida en una crisis desde que el derrocamiento de su líder histórico, Muamar Gadafi, en 2011, derivó en violentos enfrentamientos entre facciones rivales, la aparición de grupos yihadistas y de mafias que se dedican al tráfico de migrantes irregulares de África a Europa.

Desde finales de marzo de 2016 en Trípoli funciona el Gobierno de Unidad Nacional, presidido por Fayez al Sarraj.

Sin embargo, este Ejecutivo no cuenta con el apoyo de la Cámara de Representantes, parlamento unicameral con sede en la ciudad de Tobruk (este), que proclamó su propio Gobierno, apoyado por el Ejército Nacional Libio (ENL).

A principios de abril pasado, Libia entró en una nueva espiral de violencia después de que Haftar ordenara una ofensiva contra Trípoli para “liberarla de terroristas”.

Las fuerzas leales al Gobierno de Unidad Nacional respondieron con la operación Volcán de Ira contra las tropas de Haftar.

Las fuerzas aliadas del Gobierno afgano han matado en 2019 a más civiles que los insurgentes, según la ONU

Afghan boys look the site of Sunday's attack in Kabul,...
Dos niños afganos observan los daños provocados por el atentado del domingo, en Kabul, Afganistán. Mohammad Ismail REUTERS

La misión de la ONU en Afganistán (Manua) ha denunciado este martes que, durante los seis primeros meses de 2019, han muerto más civiles a manos de las fuerzas progubernamentales que de los grupos insurgentes (717 muertos frente a 531), en gran medida debido a los ataques aéreos afganos y estadounidenses, según la Manua.

De esta manera, las fuerzas aliadas del Gobierno han provocado un 31% de bajas civiles más en el primer semestre de 2019 que en el de 2018. En cambio, las muertes atribuidas a diferentes grupos insurgentes -principalmente los talibán y el autodenominado Estado Islámico– se han reducido en un 43%, debido a la caída de los atentados suicida y de los ataques complejos.

Durante un histórico encuentro en Doha a principios de julio entre responsables talibanes y representantes del Gobierno afgano, las dos partes publicaron una resolución común en la que instaban a reducir el número de víctimas civiles a “cero”. Pero los civiles siguen siendo asesinados y heridos a un ritmo “inaceptable”, según valora Manua.

“Todo el mundo escuchó alto y claro el mensaje de los delegados afganos durante las conversaciones de Doha: ‘¡Reduzcan el número de víctimas civiles a cero!'”, ha dicho en un comunicado el dirigente de Manua, Tadamichi Yamamamoto. “Instamos a todas las partes a considerar este imperativo y a responder al llamado de los afganos para que se tomen medidas inmediatas con el fin de reducir los terribles daños infligidos”, añadió.

A pesar de que el número de víctimas en los seis primeros meses de 2019 se ha reducido un 27% respecto al mismo periodo de 2018, 1.366 civiles han muerto y otros 2.446 han resultado heridos, ha señalado la Manua en su informe semestral.

“El daño que se hace a los civiles es chocante e inaceptable”, ha destacado la misión de la ONU, que considera “insuficientes” los “esfuerzos” hechos por las dos partes para limitar las pérdidas de vidas de civiles. Un tercio de las víctimas son niños (327 muertos y 880 heridos), debido sobre todo a las municiones sin explotar que éstos manipulan sin ser conscientes de los riesgos.

El año 2018 fue el más mortífero para los civiles afganos, con 3.804 muertos, entre ellos 900 niños y 7.189 heridos.

elmundo.es

La primera guerra del cambio climático

ALBERTO ROJAS
A man from <HIT>Dinka</HIT> tribe holds his AK 47 rifle in front of...
Un pastor dinka protege su rebaño con un AK 47 en Sudán del Sur.Goran Tomasevic REUTERS

Nunca habían visto tan al sur de África el rostro de María Theresa Thaler, la antigua emperatriz del Imperio austrohúngaro. Las viejas monedas de plata, grandes como galletas María y acuñadas en 1870 con su cara impresa en plata, viajan como adorno en el pelo de las mujeres nómadas desde hace siglos, los mismos siglos que lleva su pueblo haciendo la travesía desde los desiertos hacia las zonas verdes del continente en busca de alimentos para sus rebaños. Nadie sabe de dónde sacaron los peul, la tribu sin Estado más grande del mundo, esos millones de Thaler (pronunciado dáler, el origen de la palabra dólar), llamadas así por la cara de la emperatriz que manejan como moneda de curso legal, cuando la última acuñación oficial fue en 1858. Las antiguas huellas de la transhumancia, abiertas como arterias en el continente durante siglos, se prolongan cada vez más en busca de nuevos territorios. Esos territorios ya están ocupados y sobreexplotados por agricultores, que ven como las vacas de los nómadas acaban comiendo sus cosechas. Eso está provocando conflictos, matanzas, saqueos y venganzas. En definitiva, una guerra.

Al margen de la anécdota numismática, la falta de lluvias y la desertización galopante más allá de sequías puntuales, los están llevando cada vez a explorar nuevos territorios en busca de pastos verdes.

La primera gran sequía registrada y documentada fue la de 1915 y provocó una gran migración hacia las zonas más fértiles del sur. Esta situación se ha repetido durante los 70 y los 80, unido además a la sobreexplotación de los pozos y los acuíferos. El lago Chad, que era la principal fuente de agua del Sahel, imprescindible para esos rebaños de las tribus nómadas, ha perdido un 90% de su superficie en cuatro décadas, dejando en su interior miles de pequeñas islas. Eso provoca, además, que se esté acabando su pesca, de la que viven 40 millones de personas en Camerún, Nigeria, Níger y Chad. Hoy el lago se evapora por las altas temperaturas sin que nadie intente revertir el proceso.

El pasado mes de junio, 95 personas de la etnia dogon, la mayor parte de ellos agricultores, fueron masacradas en la aldea de Sonankoubou, el centro de Mali. Un grupo de hombres armados llegó al poblado y lo rodeó por completo,antes de prender fuego a las viviendas con sus habitantes dentro. Los testigos describieron a milicianos peul o fulani. A los que trataban de huir los atacantes los abatieron a tiros. Tres meses antes, había sido al contrario: cazadores dogon mataron a 150 nómadas en Ogossagou. En Nigeria, los enfrentamientos entre pastores y agricultores dejan ya 3.641 muertos desde 2016. En República Centroafricana, país en conflicto desde 2012, es mucho más difícil contar los muertos pero todo el norte del país sufre la violencia por el control de las tierras. Este mismo año, en Burkina Faso, un conflicto interétnico en el centro del país, dejó 46 muertos entre los pueblos mosi y fulani. En cada país del Sahel tienen un nombre, pero el origen de la violencia es el mismo.

Jesús Díez Alcalde, analista de África del Instituto Español de Estudios Estratégicos, cree que “ha habido largos periodos de tiempo en que estos grupos nómadas y sedentarios han convivido en paz. Aunque el dominio del imperio teocrático musulmán de los fulani contra los pueblos paganos -incluidos otros fulani no religiosos- fue el factor clave que explica el actual enfrentamiento, la lucha actual cada vez se debe más a un asunto de mera supervivencia y control de los escasos recursos naturales. El cambio climático y la creciente desertificación de las zonas fértiles han agudizado progresivamente los enfrentamientos entre los pueblos nómadas y sedentarios”.

RADICALIZACIÓN

Esos enfrentamientos están provocando la radicalización de las dos partes. En el caso de las milicias que acompañan a los nómadas, que son musulmanas, tienen un enorme riesgo de mezclarse con grupos yihadistas. En algunos casos, ya sucede. El Frente de Liberación de Macina, que amenazaba a Francia y a sus aliados por su presencia militar en Malí, está compuesto por tribus peul y fulani y ya ha reivindicado la matanza del hotel Byblos en la periferia de Mopti, en la que murieron 13 personas, y también el asalto al hotel Radisson Blue de Bamako, el 18 de noviembre de 2015, que acabó con la muerte de 27 rehenes.

“Este grupo yihadista reclama el pasado musulmán rigorista del Imperio de Macina para hacer un llamamiento a todos los fulani. Este discurso está teniendo éxito entre las comunidades nómadas, que siguen denunciando el desprecio social de su pueblo y de los propios Estados nacionales.Frente a la extrema violencia que están desplegando, surgen otros movimientos que reaccionan y responden con más fanatismo“, dice Jesús Díez Alcalde. “En este convulso escenario, los yihadistas no tienen ningún reparo en usar los enfrentamientos ancestrales entre agricultores y ganaderos para desestabilizar la zona, y que tiene visos de extenderse a otros muchos países de la región”, concluye. A estos grupos nómadas, que se mueven desde Guinea hasta Sudán por viejas rutas de beduinos, es difícil censarlos o hacerles cartillas sanitarias porque no pertenecen a ningún lugar. Su patria es un pozo con agua. Por eso usan esas monedas antiguas como pago por el valor que posee su plata, aunque ningún Estado las reconozca.

Estos hijos del camino siempre van armados con rifles de asalto y cuchillos tradicionales. Nadie sabe cuál es su origen étnico y hace siglos que abrazaron el islam. Sus facciones son más afiladas que las de la población local, mientras que su color de piel es caoba, más claro que el de sus vecinos. Hasta el idioma es diferente a los de la población local. Llevan unas escarificaciones tribales en la piel, una especie de pequeño código de sangre que los distingue del resto de pueblos de la región. La guerra que se libra por los cultivos y los pastos es a la vez el primer conflicto del cambio climático y una guerra bíblica que lleva librándose desde los tiempos del Génesis. Caín trabajaba el campo como agricultor y Abel movía sus rebaños. La lucha entre ambos, dedicar las zonas verdes a una cosa u otra, explica muchos choques armados en África.

PASTORES BIEN ARMADOS

En Sudán del Sur, donde venden su mantequilla, han chocado habitualmente con las etnias ganaderas nilóticas, como los dinka y los nuer, que pastorean sus cabezas de ganado tan bien armados como ellos. Hablamos de Estados fallidos, muchos de ellos en conflicto, saqueados por sus dirigentes donde mafias de todo pelaje trafican con drogas, armas o personas con total impunidad.

“Los niveles de desigualdad en el Sahel son de los más elevados del mundo, lo que agrava la falta de recursos y medios para hacer frente al cambio climático, incluyendo una mayor duración de la sequía y la falta de acceso a agua que también genera tensiones cada vez mayores entre agricultores y nómadas”, asegura el analista en Seguridad Sergio Maydeu-Olivares. “La debilidad de los estados y su escasa presencia en las grandes extensiones del Sahel es uno de los grandes problemas. Cuando el estado, entendido como poder, deja de ejercerlo siempre es sustituido por otro actor. Eso pasa con los grupos yihadistas, con el crimen organizado o con los nómadas. Lo hemos comprobado los últimos años en Libia, y el Sahel no es una excepción. De hecho, uno de los mayores esfuerzos de los gobiernos europeos que tienen intereses en la región es apuntalar y fortalecer los estados del Sahel, siendo conscientes que, sin Estado, el Sahel es territorio abonado para la presencia de otros actores”.

Los fulani, supervivientes procedentes de una cápsula de tiempo conservada en las dunas del desierto siguen moviendo sus vacas cada vez más al sur, en un mundo sin carreteras, expuestos al camino, donde un puñado de viejas monedas de plata puede significar la diferencia entre , poder comprar un camello, vender un rebaño de cabras, negociar una partida de tabaco o adquirir armas para defender el ganado de la tribu. Algo tan simple como la vida o la muerte.

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Bombardeos de la aviación rusa causan una amplia destrucción a los terroristas en Idleb

La Fuerza Aérea Rusa continuó su ofensiva aérea sobre el noroeste de Siria el miércoles, atacando varias áreas bajo el control de los terroristas.

Procedentes de la Base Aérea de Hamaimim en Latakia, los aviones rusos bombardearon varias áreas clave bajo el control del Frente al Nusra, incluidas las bases del grupo en su bastión de Jan Sheijun.

Según una fuente militar en Hama, la Fuerza Aérea Rusa bombardeó repetidamente las bases de Al Nusra y la ruta de suministro del Yaish al Izza desde Jan Sheijun hasta Kafr Zita y Al Lataminah, cortando así la ruta de suministros de los terroristas de Idleb que se extiende hasta el noroeste de Hama.

Estos ataques aéreos causaron grandes pérdidas para las fuerzas terroristas, que se han visto obligados a permanecer inactivos a lo largo del eje Hama-Idleb en los últimos días.

El miércoles, una fuente del ejército sirio dijo a Al Masdar que el total de muertes de militantes en julio superó todos los meses anteriores.

La fuente agregó que los militantes han sufrido más de 300 muertos hasta ahora en julio. Un gran número de sus muertes son debidas a los bombardeos aéreos de la Fuerza Aérea Rusa y la Fuerza Aérea Siria.

Además, gran número de equipos militares y municiones han sido destruidos en estos ataques.

Según ha informado el portal de noticias Al-Masdar News, las aviaciones de las fuerzas gubernamentales y rusas bombardearon ayer jueves muchas áreas bajo el control de la alianza llamada Hayat Tahrir al-Sham (HTS) y de Yeish Al-Izza en la zona que abarca a lo largo del eje Hama-Idlib.

Los aliados bombardearon varias localidades del eje Hama-Idlib entre las ciudades de Jan Sheijun, en el sur de Idlib, y la colina de Tal Malah, en el noroeste de Hama.

En junio, Tal Malah cayó en manos de dichos grupo terroristas —ambos vinculados a la banda Frente Al-Nusra (ahora Frente Fath Al-Sham)— después de que tuvo lugar una ofensiva en el mismo eje de la provincia de Hama.

Una fuente local estimó la operación de ayer como una de las más fuertes realizadas por las fuerzas sirias y rusas durante el mes en curso que se llevó a cabo en represalia por los ataques de los grupos terroristas a la ciudad de Mhardeh, en Hama, y a la ciudad de Alepo (norte de Siria) en los que murieron dos niños.

El Gobierno sirio ha intensificado sus ofensivas antiterroristas en el noroeste de Hama y el suroeste de Idlib después de que los grupos armados terroristas lanzaran de vez en cuando ataques contra las zonas residenciales en dichas localidades, violando abiertamente el alto el fuego acordado por Turquía y Rusia el 17 de septiembre pasado.

El pasado 29 de mayo, el viceministro de Asuntos Exteriores de Siria, Faisal al-Miqdad, anunció que su país estaba determinado a liberar la provincia de Idlib, desde donde los terroristas suelen lanzar bombardeos indiscriminados, que se saldan con la muerte de los civiles y la destrucción deliberada de infraestructura civil.

El Ejército ruso, por su parte, ha advertido en reiteradas ocasiones a los grupos terroristas y armados presentes en Idlib que se retiren de la zona desmilitarizada establecida. Ante esta situación, Moscú ha asegurado que respaldará la ofensiva siria en Idlib en el caso de que los terroristas continúen violando el pacto de desescalada.

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Se disfrazan de policías y roban 750 kilos de oro en el aeropuerto de São Paulo

Utilizaron dos furgonetas como las de la Policía Federal para robar una carga valorada en unos 27 millones de euros

Roban casi una tonelada de oro en el aeropuerto internacional de São Paulo, Brasil

Robo de película en el aeropuerto internacional de São Paulo. La tarde del jueves, a plena luz del día, un grupo de ladrones disfrazados de policías y fuertemente armados robaron casi 750 kilos de oro.

Llegaron a la terminal de cargas del aeropuerto con dos furgonetas iguales que las que usa la Policía Federal, pero sin matrículas. Una se quedó en la entrada del recinto, vigilando, y la otra entró en el hangar de mercancías. Allí, el grupo hizo rehén al jefe de logística del aeropuerto y a su familia, que sólo serían liberados al final de la operación en un barrio de la periferia.

Las cámaras de seguridad del aeropuerto captaron el momento en que los ladrones colocan la carga en la furgoneta con la ayuda de un montacargas. Según las primeras informaciones, se trata de casi 750 kilos de oro, una carga evaluada en 30 millones de dólares (unos 27 millones de euros) que estaba a punto de ser embarcada hacia Zurich y Nueva York.

Tras dejar el aeropuerto, los ladrones abandonaron las furgonetas clonadas en el barrio de Jardim Pantanal, en la zona este de São Paulo, y entraron en una camioneta S-10 y en una ambulancia con la carga robada.

La policía de São Paulo tuvo grandes dificultades en seguirles la pista en un primer momento, al no poder utilizar el helicóptero de rastreo por estar en los alrededores del aeropuerto internacional, el de más tráfico de Suramérica.

El robo no afectó al tránsito normal de pasajeros, no hubo tiroteos ni ningún tipo de altercado y los aviones aterrizaron y despegaron con normalidad. Este fue el tercer ataque a terminales de carga en los últimos cuatro años en São Paulo.

En 2015, una carga millonaria de móviles y tablets fue robada en esta misma terminal, y el año pasado, en el aeropuerto de Viracopos, en Campinas, unos ladrones se llevaron cinco millones de dólares en metálico.

ELMUNDO.ES

Skyborg: EE.UU. pondrá a prueba el ‘cerebro’ de futuros drones que acompañarán a sus cazas en combate

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El programa busca crear un vehículo aéreo autónomo y apto para múltiples tareas, que apoyará a los aviones tripulados en misiones bélicas.

La Fuerza Aérea de EE.UU. comenzará a probar este verano una serie de algoritmos de autonomía e inteligencia artificial en el marco de su programa Skyborg, cuyo objetivo final es crear para fines de 2023 un dron autónomo y listo para el combate que acompañará a los aviones tripulados.

Se espera que las pruebas, que se desarrollarán en la base de la Fuerza Aérea de Edwards, en el condado de Kern (California), se realicen en un “pequeño pero representativo avión sustituto de alta velocidad“, según confirmó Cara Bousie, portavoz de esa rama militar.

Bousie no proporcionó muchos detalles con respecto a los próximos ensayos, pero explicó que formarán parte de un proyecto de experimentación de dos años, diseñado para ver cómo actúa la autonomía avanzada en un entorno controlado.

Compañero de ala

Desarrollado por el Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea, el Skyborg se concibe como un ‘compañero de ala’ robótico para pilotos, que utilizará inteligencia artificial para volar y controlar la aeronave y gestionará algunas tareas de la misión de combate, explica Air Force Magazine.

El subsecretario de Adquisiciones, Tecnología y Logística de la Fuerza Aérea de EE.UU., Will Roper, adelantó en marzo que el Skyborg podría integrarse a los drones BQM, los QF-16 de Boeing o los sigilosos XQ-58 Valkyrie de Kratos.

La idea es que las aeronaves no tripuladas que acompañen a los aviones de combate principales sean lo suficientemente económicas como para permitirse perderlas en batalla. Así podrán cumplir una variedad de tareas, como volar delante para explorar el terreno o absorber el fuego enemigo en caso de que el grupo sea atacado.

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