Las Fuerzas Democráticas de Siria atajan totalmente la rebelión de terroristas de Daesh presos en Al-Hasaka

Un miembro de las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS) hace guardia en una prisión donde hombres sospechosos de estar afiliados a Daesh son encarcelados en el noreste de Siria en la ciudad de Al-Hasaka

AFP/FADEL SENNA  –   Un miembro de las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS) hace guardia en una prisión donde hombres sospechosos de estar afiliados a Daesh son encarcelados en el noreste de Siria en la ciudad de Al-Hasaka

Las Fuerzas Democráticas de Siria (FSD) lograron sofocar la revuelta llevada a cabo por los reclusos detenidos en Siria miembros del grupo terrorista Daesh. En la ciudad siria de Al-Hasaka, situada al noreste, se encuentran las prisiones más grandes en las que son retenidos los insurgentes; cuatro de estos lograron escapar tras el motín protagonizado este pasado lunes en la cárcel de Ghweran, pero la alianza liderada por los kurdos logró arrestarlos nuevamente y devolverlos a prisión hace escasas horas. 

Según fuentes del Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), organización radicada en Reino Unido que cuenta con una amplia red de informadores en el país árabe, los comandos antiterroristas pertenecientes a las FSD, coalición liderada por facciones kurdas como las Unidades de Protección del Pueblo Kurdo (YPG, por sus siglas en turco), consiguieron controlar la rebelión protagonizada por los terroristas en la cárcel de Ghweran la pasada jornada con la ayuda de un avión de la coalición internacional apoyada por Estados Unidos.

Dentro del amplio grupo de elementos subversivos, hasta cuatro de ellos lograron escapar finalmente de la penitenciaria, aunque fueron neutralizados y arrestados nuevamente, según el propio OSDH, que también indicó que estas fuerzas antiterroristas “impusieron un gran cordón de seguridad en las cercanías de la prisión, pudiendo hacerse también con las propias familias de prisioneros que fueron tomados como rehenes”.

Un combatiente de las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS) vigila en pantallas de vigilancia a los presos de Daesh  en una prisión de la ciudad siria nororiental de Al-Hasaka
AFP/FADEL SENNA – Un combatiente de las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS) vigila en pantallas de vigilancia a los presos de Daesh  en una prisión de la ciudad siria nororiental de Al-Hasaka

Mustafa Bali, director de comunicación de las FSD, reseñó en la red social Twitter que los prisioneros de Daesh se habían hecho con el control de la planta baja de la cárcel de Ghweran y que varios habían conseguido escapar, y confirmó también la captura definitiva de estos mientras las fuerzas de seguridad enviaban refuerzos para volver a restaurar la normalidad en esta planta baja. El mismo portavoz de las FSD afirmó que estas “fuerzas antiterroristas” también lograron dominar la situación en el primer piso de la instalación carcelaria para sofocar las revueltas.

Según la agencia oficial de noticias de Siria SANA, en esta prisión de Al-Hasaka permanecen recluidos unos 3.000 afiliados a Daesh, un número que el OSDH eleva a 5.000 individuos de varias nacionalidades, más de 50, según los números manejados.

Ya hace un año, las FSD anunciaron también el final de las operaciones militares contra el último enclave de Daesh en la aldea de Al-Baghouz, en el campo de Deir Ezzor, al este de Siria. Las milicias lideradas por los kurdos y respaldadas por EEUU lograron derrotar a los yihadistas y capturaron a familias de miles de ellos en la nación de Oriente Medio consiguiendo retener hasta 12.000 terroristas presos dentro de los siete centros de reclusión que la alianza kurdo-siria controla al norte del territorio sirio. Estos comandos kurdos mantienen a decenas de miles de familiares de estos combatientes de Daesh en campos como el de Al-Hol, también situado en Al-Hasaka, donde desde 2015 han ido confinando a los evacuados de Daesh durante la ofensiva que acabó con la derrota de los yihadistas.

Combatientes de las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS)
AFP/DELIL SOULEIMAN – Combatientes de las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS)

Las FSD capturaron en 2017 Al-Raqa, ciudad que constituía la base central de las operaciones de los terroristas desde 2014, y les fueron comiendo terreno hasta la derrota yihadista materializada hace un año.

El último bastión resistente de los insurgentes se sitúa ahora en Idlib, enclave situado al noroeste de Siria y que sigue siendo cercado por el Ejército del régimen oficial sirio de Bachar al-Asad, el cual es apoyado por su principal aliado en esta contienda, la Rusia de Vladimir Putin, de cara a lo que consideran una pugna para erradicar de raíz el terrorismo yihadista en Siria.

Frente a esta alianza sirio-rusa se opone desde hace varios meses Turquía, que entró en territorio de la nación árabe para perseguir a las fuerzas kurdo-sirias de las YPG en el marco de la campaña de hostigamiento que el país presidido por Recep Tayyip Erdogan lleva a cabo contra la etnia kurda, a la que acusa de actividad terrorista al sur de la nación otomana.

Unas YPG que fueron básicas en la victoria de Estados Unidos sobre Daesh y que también fueron abandonadas a su suerte por el Gobierno norteamericano de Donald Trump tras la decisión de este de retirar sus tropas de Siria dejando el camino libre a turcos y rusos para hacerse con la zona situada en la frontera turco-siria.

Miembros de las fuerzas especiales de las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS) dirigidas por los kurdos
AFP/DELIL SOULEIMAN – Miembros de las fuerzas especiales de las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS) dirigidas por los kurdos

Después de la marcha estadounidense, el presidente turco Erdogan selló un pacto con el Departamento de Estado y de Defensa de EEUU por el que se establecía una zona de seguridad en la frontera entre Turquía y Siria, de la cual debían salir los kurdos por exigencia otomana de cara a finalizar las hostilidades en la región.

El mes pasado hubo contactos entre Ankara y Moscú para llegar a una solución sobre la problemática en Siria, pero Vladimir Putin no accedió a la exigencia de Recep Tayyip Erdogan sobre la retirada de tropas rusas de Idlib, emplazamiento al noroeste de Siria, que es el último bastión que mantiene la insurgencia opuesta al Ejecutivo de Bachar al-Asad.

atalayar.com

El LNA derriba un dron turco en Trípoli mientras se recrudecen los combates

Dron turco del modelo Bayraktar TB2

AFP/BIROL BEBEK  –   Dron turco del modelo Bayraktar TB2

La muerte de Muammar Gadafi ha convertido a Libia en un estado destinado a vivir en una guerra que enfrenta al Ejército Nacional Libio (LNA) y al Gobierno de Acuerdo Nacional.  En geopolítica las naciones fuertes suelen aprovecharse de los estados más débiles. A principios del mes de enero, un contingente de tropas aprobado por el Parlamento turco comenzó a desembarcar en Libia con el objetivo de apoyar al gobierno asentado en Trípoli y liderado por Fayez Sarraj. Desde entonces el país presidido por Recep Tayyip Erdogan ha ido aumentando sigilosamente su presencia en el país.

El Ejército Nacional Libio no ha visto con buenos ojos que, durante las últimas semanas, Ankara haya seguido enviando armas y equipo militar desde puertos turcos a los muelles de Trípoli y Misrata con el fin de apoyar al Gobierno de Acuerdo Nacional, liderado por Fayez Sarraj. En las últimas horas, la División de Información Militar del Ejército de Liberación Nacional libio (LNA, por sus siglas en inglés), liderada por el mariscal de campo Jalifa Haftar, ha informado del derribo de un dron turco en Trípoli.  Así, este la propia división ha informado en su cuenta oficial de Twitter que las “plataformas de defensa aérea de las Fuerzas Armadas Árabes Libias apuntaron a un avión turco que despegó de la Base Aérea de Mitiga, y fue derribado en la parte sur de la capital”.

El derribo de la aeronave turca, que se cree que es un avión teledirigido de ataque avanzado, marcó la primera vez en pocas semanas que el Ejército Nacional Libio derribó uno de estos vehículos aéreos no tripulados (UAV). A pesar de los llamamientos a la cesación del fuego en Libia, las principales partes beligerantes, el Ejército Nacional Libio y el Gobierno del Acuerdo Nacional (GNA), continúan intercambiando ataques entre sí, mientras aumentan los casos de coronavirus en el país. El diario digital Al Masdar News ha informado de que este lunes el Ejército Nacional Libio capturó más zonas del GNA en torno a la capital y la frontera con Túnez. 

Un miembro del Ejército Nacional Libio (LNA), comandado por el mariscal Jalifa Haftar
REUTERS/ESAM OMRAN – Un miembro del Ejército Nacional Libio (LNA), comandado por el mariscal Jalifa Haftar

Una de las armas más importantes utilizadas por las milicias de Trípoli en sus batallas contra las fuerzas del LNA son los drones. Sin embargo, la Unión Europea llegó a un acuerdo la semana pasada para poner en marcha una nueva misión naval y aérea en el Mediterráneo a partir del mes de abril para supervisar el embargo de armas impuesto a Libia por el Consejo de Seguridad de la ONU (UNSC) en su Resolución 1970 (2011), según ha informado este martes Nordic Monitor.

Esta nueva misión, denominada Irini, sustituirá a la anterior conocida como Operación Sophia. El objetivo de este proyecto es aumentar la capacidad operativa de los actuales esfuerzos de la UE dirigidos por Francia y Alemania para detener los envíos de armas a una Libia devastada por la guerra, en parte, por la intervención de Turquía.  Esta operación se pondrá en marcha tres meses después de que el portaaviones francés Charles de Gaulle divisara un carguero con bandera libanesa, el Bana, escoltado por una fragata turca y que transportaba vehículos blindados a Libia. El cargamento incluía tanques, ametralladoras y sistemas de defensa aérea.

Un carguero de bandera libanesa, el Bana, atracado en el puerto de Génova, en el norte de Italia, el jueves 20 de febrero de 2020, tras ser interceptado por transportar armas turcas
PHOTO/AP – Un carguero de bandera libanesa, el Bana, atracado en el puerto de Génova, en el norte de Italia, el jueves 20 de febrero de 2020, tras ser interceptado por transportar armas turcas

Asimismo, el número de drones en Turquía ha aumentado en 2019, llegando a 34.150, mientras que las personas que tienen una licencia de piloto para este tipo de aviones teledirigidos ascienden a 52.120, según han recogido varios medios locales. Turquía utiliza los drones para distintos propósitos armamentísticos, profesionales y artísticos. Mientras que el número de drones era de unos 8.000 en 2016, casi se cuadruplicó en dos años y llegó a 27.000 en 2018. El aumento en el número de licencias también ha provocado un incremento de las multas.

La ambiciosa campaña del presidente de Turquía Recep Tayyip Erdoğan para diseñar, desarrollar y construir sistemas de armas autóctonos a principios del siglo XXI ha comenzado a dar sus frutos y ha impulsado la industria de defensa local. Sin embargo, gran parte de la comunidad internacional critica que estas armas sean utilizadas con fines criminales como lo pueden ser participar en una guerra como la de Libia. 

“Me complace que hoy en Bruselas hayamos llegado a un acuerdo sobre la nueva operación de la UE para aplicar el embargo de armas a Libia”, aseguró el ministro de Asuntos Exteriores de Alemania, Heiko Maas, en una declaración. “Todavía queda mucho camino por recorrer antes de que el embargo de armas se aplique plenamente y se logre una paz duradera en Libia. Hoy en día, en la UE hemos demostrado que no cesamos en nuestro compromiso y mantenemos la presión sobre las partes en el conflicto y sus partidarios”, concluyó Maas.

atalayar.com

Nicolás Maduro anunció la “operación tun-tun” para todos los que conspiren en su contra

Mientras Venezuela sigue en cuarentena por el avance del coronavirus, cada vez son más las denuncias por la ola represiva del régimen de Nicolás Maduro contra médicos, periodistas y opositores que critican el penoso estado del sistema sanitario de Venezuela. Sumado a esto, la semana pasada la justicia norteamericana presentó cargos en su contra por narcoterrorismo.

Este lunes, el dictador chavista amenazó con endurecer esa persecución durante el estado de emergencia por la pandemia. Desde el Puesto de Comando Presidencial, hizo un repaso de las medidas que se tomaron para contener la epidemia, y destacó “el frente de la seguridad interna, de la paz”.

“Mil ojos, mil oídos frente a los conspiradores, a los malvados, a los complotados, a los terroristas. ¿No quieren oír? ¿No quieren ver la realidad? ¿Mantienen sus planes miserables de ataques golpistas? No se quejen después. Salen a llorar después por las redes sociales cuando la justicia les llega, y la justicia le va a llegar a todos. No me gusta hablar por hablar, solo digo hoy, la justicia le va a llegar, operación tun-tun a todos los terroristas, a todos los violentos, a todos los conspiradores, y a todos los complotados”, señaló Maduro, quien estuvo por su vicepresidenta Delcy Rodríguez, dos miembros del Ejército y otros dos funcionarios del régimen, todos cubiertos con barbijos negros y blancos.

Seguido a ese mensaje, lanzó una enigmática amenaza: “Hasta a ti que me ves. Hasta a ti te va a llegar. ¿Crees que no te va a llegar? A tí te va a llegar la justicia cuando te toque el tun-tun, no te pongas a llorar por las redes sociales”.

La justicia chavista abrió una investigación contra Juan Guaidó

La justicia chavista abrió una investigación contra Juan Guaidó

Todo indica que esa persona es Juan Guaidó, el presidente interino del país a quien el chavismo viene amenazando desde hace meses pero aún no lo encarceló.

Luego del pasado jueves, cuando el Departamento de Justicia de EEUU presentó los cargos contra Madurola justicia chavista abrió una investigación contra Guaidó, a quien acusan de haber pedido esas medidas durante su última gira internacional por Norteamérica y Europa.

En medio de la ola represiva, dos miembros del equipo de trabajo de Guaidó, Rómulo García y Víctor Silio, fueron detenidos este domingo por las fuerzas de seguridad del régimen. Asimismo, este lunes la policía chavista secuestró a Andrea Bianchi, novia de Rafael Ricouno de los asistentes del líder opositor.

En más de una oportunidad Maduro aseguró que algún día Guaidó deberá rendir cuenta ante la justicia. No obstante, el gobierno de Estados Unidos advirtió que cualquier amenaza contra la seguridad del presidente interino “sería la última acción” de Maduro.

infobae.com

Terroristas de Daesh encarcelados en Siria escapan de prisión

Prisioneros de Irak y Siria, sospechosos de formar parte de Daesh, en una celda en Al-Hasaka, Siria, el 11 de enero de 2020

REUTERS/GORAN TOMASEVIC  –   Prisioneros de Irak y Siria, sospechosos de formar parte de Daesh, en una celda en Al-Hasaka, Siria, el 11 de enero de 2020

Terroristas de Daesh se amotinaron en la prisión situada en la ciudad de Al-Hasaka, al noreste de Siria, y varios de ellos lograron escapar de su confinamiento tras destruir parte de las instalaciones carcelarias, según informaron fuentes de las Fuerzas de Siria Democráticas (FSD), grupo kurdo que controla el centro de reclusión y que es apoyado por Estados Unidos.

La fuga se produjo este domingo después del motín protagonizado en la cárcel de Qaviran, radicada en Al-Hasaka, la mayor de las existentes que acogen a yihadistas de Daesh, con hasta 3.000 provenientes de 54 países diferentes que se niegan a recibir a este tipo de prisioneros.

La agencia oficial de noticias de Siria SANA se hizo eco del asunto, pero no detalló el número de fugitivos huidos. Por su parte, el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), organización opositora al régimen oficialista de Bachar al-Asad que está localizada en Reino Unido y que cuenta con una amplia red de informadores en Siria, habló de al menos cuatro fugados.

Combatientes de Daesh sentados en una camioneta mientras son retenidos como prisioneros por las Fuerzas de Siria Democráticas, cerca de la ciudad de Al-Shadadi, en Al-Hasaka, Siria, el 18 de febrero de 2016
PHOTO/REUTERS – Combatientes de Daesh sentados en una camioneta mientras son retenidos como prisioneros por las Fuerzas de Siria Democráticas, cerca de la ciudad de Al-Shadadi, en Al-Hasaka, Siria, el 18 de febrero de 2016

Mustafa Bali, director de comunicación de las FSD, indicó que “los terroristas de Daesh se apoderaron por completo de la planta baja de la prisión de Al-Hasaka, demolieron las paredes internas y destruyeron las puertas”. “Algunos lograron escapar y se les está buscando”, explicó Bali en la red social Twitter, añadiendo que “la situación es tensa” dentro de la cárcel.

El portavoz de las FSD, una alianza liderada por kurdos que controla el noreste de Siria, afirmó que “fuerzas antiterroristas” tratan de controlar la situación en el primer piso de la instalación para sofocar las revueltas.

Combatientes de las Fuerzas de Siria Democráticas
PHOTO/REUTERS – Combatientes de las Fuerzas de Siria Democráticas

SANA, vinculada al Gobierno de Al-Asad, señaló también que aviones de la coalición internacional que abandera EEUU sobrevuelan el área para detectar a insurgentes. Según la agencia de noticias, en la prisión de Al-Hasaka hay unos 3.000 afiliados a Daesh, un número que el OSDH eleva a 5.000 individuos de varias nacionalidades.

Los kurdos mantienen detenidos en diferentes centros de reclusión a miles de miembros de Daesh que fueron capturados durante meses de combate en los que fueron ganando terreno a la organización yihadista en Siria. Hasta siete cárceles controlan los kurdos en el norte del territorio sirio, en las que mantienes retenidos a unos 12.000 extremistas.

Las milicias kurdas mantienen, además, a decenas de miles de familiares de combatientes de Daesh en campos como el de Al-Hol, también situado en Al-Hasaka, donde desde 2015 han ido confinando a los evacuados de Daesh durante la ofensiva.

Las FSD capturaron en 2017 Al-Raqa, ciudad centro de operaciones de los yihadistas desde 2014, y les fueron recuperando terreno hasta la derrota de los terroristas hace un año.

El último bastión resistente de los insurgentes se sitúa en Idlib, enclavo situado al noroeste de Siria y que sigue siendo cercado por el Ejército de Al-Asad, el cual es apoyado por su principal aliado en esta contienda, la Rusia de Vladimir Putin.

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, junto a su homólogo sirio Bachar al-Asad durante su reunión en el Kremlin de Moscú el 20 de octubre de 2015
AFP/RIA NOVOSTI/KREMLIN POOL/ALEXEY DRUZHININ – El presidente de Rusia, Vladimir Putin, junto a su homólogo sirio Bachar al-Asad durante su reunión en el Kremlin de Moscú el 20 de octubre de 2015

Ante esta coalición se opone desde hace varios meses Turquía, que incursionó en el vecino territorio sirio para hostigar a las fuerzas kurdo-sirias de las Unidades de Protección del Pueblo (YPG, por sus siglas en turco) dentro de la campaña de persecución que lleva a cabo contra la etnia kurda, a la que acusa de actividad terrorista al sur de la nación otomana.

Rusia llevó a cabo una aproximación a las YPG, que fueron básicas en la lucha liderada por Estados Unidos que acabó con los terroristas yihadistas y que fueron abandonadas a su suerte por el Ejecutivo norteamericano de Donald Trump cuando este tomó la determinación de retirar sus tropas de Siria, dejando el camino expedito a Turquía para perseguir a los kurdos y a las tropas rusas para ocupar ese espacio dejado.

Tras la salida estadounidense, llegó un pacto a finales del año pasado entre Recep Tayyip Erdogan, presidente de Turquía, y el Departamento de Estado y de Defensa de EEUU por el que se establecía una zona de seguridad en la frontera turco-siria, de la cual debían salir los kurdos por exigencia otomana de cara a finalizar las hostilidades en la región.

Se habilitó así una zona de seguridad en la frontera entre Turquía y Siria, de 32 kilómetros de ancho y 240 de largo; un área a cuya creación dio luz verde la Administración Trump con su abandono de tropas del territorio, y que suponía la salida de las fuerzas kurdo-sirias de las YPG y la búsqueda del realojo de más de tres millones de refugiados sirios emplazados en suelo turco.

Posteriormente, en febrero pasado Erdogan instó a Al-Asad a retirar soldados de Idlib, pero los contactos diplomáticos que hubo entre Ankara y Moscú, aliado de Siria, no surtieron efecto, demostrándose así el firme apoyo de Putin al régimen oficial sirio.

atalayar.com

Sandra, la “sicaria” de 15 años que controló al crimen organizado

Sandra (Foto: Redes sociales)
Sandra (Foto: Redes sociales)

La vida de Sandra dentro del narcotráfico duró solamente tres años. En su momento de mayor poder tuvo a más de 50 sicarios al servicio de Los Zetas, uno de los cárteles mexicanos más sanguinarios. Ordenaba secuestros y asesinatos y tenía una hija a quien mantener.

A los 15 años, Sandra se mudó de Tabasco a Cancún, Quintana Roo, para trabajar y poder mantenerse a ella y a su hija. Su primer trabajo fue como sexoservidora. En el informe Adolescentes: vulnerabilidad y violencia, publicado en el 2016 por el Centro de Investigación y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), cuenta que su primer intento por ser edecán fracasó. “Mis senos y mi vientre son mi orgullo porque, a pesar de mi embarazo, no tengo cicatrices”, relató.

Después de ser ignorada por una agencia de modelos que solicitaba jóvenes para promover productos en centros comerciales comenzó a desesperarse. Antes había vendido zapatos, ropa usada, y cuidado a niños a domicilio. Fue hasta que la amiga de una ex pareja la introdujo al mundo del crimen que comenzó, poco a poco, a escalar. “Esa amistad es clave para entender por qué estoy en prisión”, contó.

El ataque al centro nocturno El Caballo Blanco en Veracruz en el 2009 fue por un enfrentamiento entre Los Zetas y el Cártel Jalisco Nueva Generación (Foto: Cuartoscuro)

El ataque al centro nocturno El Caballo Blanco en Veracruz en el 2009 fue por un enfrentamiento entre Los Zetas y el Cártel Jalisco Nueva Generación (Foto: Cuartoscuro)

Primero trabajó como sexoservidora en una fiesta de criminales para luego ser halcón (persona que vigila y alerta a algún cártel sobre la presencia de enemigos y autoridades) y finalmente participar en grupos de secuestro. “Fui jefa de los halcones y, al final, me pasaron a secuestros y a ejecutar a los secuestrados. Mi grupo era de 53 personas”, aseguró. De acuerdo a Excélsior,las jóvenes “sicarias” del grupo de Los Zetas cobraban mil 200 pesos quincenales o por ejecución en el 2011.

 Me cansé de tanto abuso: un cliente me violó y quedé embarazada. Por eso regresé a Tabasco.

A Sandra nunca le gustó estudiar porque le aburría. Nunca sufrió de abusos ni maltratos pero sí de un entorno lleno de drogas y alcohol. Su papá, que sólo vivió con ella por un corto periodo de tiempo, murió de tuberculosis. Su mamá trabajó en plataformas de Petróleos Mexicanos (PEMEX) por lo que pasaba meses fuera de casa.

Cuando la detuvieron declaró que trabajaba con el Cártel del Golfo porque sabía que si decía Los Zetas su condena sería mayor. “Me agarraron en el último secuestro cuando iba por el rescate”, afirmó.

Hoy Sandra tiene aproximadamente 21 años de edad y está internada en el Centro de Reinserción Social del Estado de Tabasco (Creset). En la cárcel sufre de ataques de ansiedad y taquicardia. Quiere reiniciar su vida: estudiar para ser laboratorista dental, trabajar, cuidar a su hija, y crear una familia. Hasta el 2017 le quedaban cuatro años de su sentencia por homicidio y secuestro.

Quinceañeras celebran su cumpleaños en el Centro Femenil de Reinserción Social Santa Martha Acatitla

Quinceañeras celebran su cumpleaños en el Centro Femenil de Reinserción Social Santa Martha Acatitla

Pasa 22 horas al día dentro de una celda de tres por tres metros, donde intenta hacer ejercicio al lado de siete mujeres acusadas de los mismos crímenes. “Grito, lloro, siento que me hago humo. Hasta mi sombra se ha enfermado”, contó. Asegura que sufre de migrañas, pérdida de pelo, y gastritis cuando antes sólo se preocupaba por el maquillaje y la piel de su cara.

Afortunadamente, asegura, nadie la recibió con golpes ni amenazas. Nadie cumplió su miedo de ser chantajeada o esclavizada o golpeada de manera cotidiana.

Sólo una hora, una vez por semana, puede salir a un espacio abierto. Usa15 minutos para realizar llamadas telefónicas y el resto para caminar o jugar básquetbol y vóleibol. “El resto de los días pienso que afuera ya estaría muerta y que por eso Dios me trajo aquí”, relató.

infobae.com

Nicolás Maduro, el sueño de Pablo Escobar y su entrega a Rusia y China en tiempos de coronavirus

Nicolás Maduro, Diosdado Cabello, Hugo Carvajal y Cliver Alcalá Cordones fueron acusados junto a otros diez chavistas de formar parte de una red de narcotraficantes que operan bajo el paraguas del Cartel de los Soles (Departamento de Justicia y DEA)

Nicolás Maduro, Diosdado Cabello, Hugo Carvajal y Cliver Alcalá Cordones fueron acusados junto a otros diez chavistas de formar parte de una red de narcotraficantes que operan bajo el paraguas del Cartel de los Soles (Departamento de Justicia y DEA)

Nicolás Maduro no se preocupa por el dilema que desvela al mundo libre: economía o muertes por el coronavirus. Una falsa dicotomía en la que pareciera que la primera es inhumana y excluye a la segunda. Ningún sistema de salud, por más desarrollado que sea el país, podría tolerar un tsunami constante de pacientes. Sencillamente porque el escenario actual no fue imaginado jamás. Sin embargo, esto no exime de responsabilidad a quienes siquiera dedicaron presupuesto para el bienestar de su población o minimizaron la epidemia que asomaba por el COVID-19 desde enero.

 

Al pandemonium de Maduro -colapso económico, sanitario y moral en medio del devastador brote- se sumó la brutal embestida que el Departamento de Justicia de los Estados Unidos le propinó el pasado jueves, cuando lo acusó formalmente de formar parte del Cartel de los Soles, una organización criminal narcoterrorista con nexos históricos con la Sinaloa mexicana. “El usurpador cumplió el sueño de Pablo Emilio Escobar Gaviria… ser presidente y patrón narco al mismo tiempo”, dijo en estricto off the record un reconocido intelectual venezolano desde el exilio.

Más allá de la comparación, Maduro ve cómo de súbito su cerco se cierra. Junto a él fueron señalados otros catorce popes chavistas, entre los que destacan: Diosdado Cabello, titular de la Asamblea Nacional Constituyente; el general Hugo Carvajal, ex director de la Inteligencia Militar de Venezuela (DGCIM); Clíver Alcalá, General Mayor y Tareck El Aissami, ministro de Industria y Producción Nacional. Por ellos, la bolsa que reparte Washington por datos sobre sus actividades suma 55 millones de dólares.

 

Curioso. Dos ex sospechados de conspirar hace casi un año contra el Palacio de Miraflores no tienen precio pero formarían parte de la órbita solar que describió el fiscal general William BarrVladimir Padrino López, el generalísimo que haría trastabillar al dictador, y Maikel Moreno, el guardaespaldas que se tropezó con la presidencia del Tribunal Supremo de Justicia, y quien podría dar una salida en términos legales a cualquier arranque del uniformado.

La preocupación del heredero de Hugo Chávez es cada vez más tangible. A las pocas horas de formalizarse en conferencia de prensa las acusaciones del Departamento de Justicia y de la Agencia de Lucha contra las Drogas de los Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés), un primer militar se ofreció raudo a colaborar. Lo hizo en medio de teorías conspirativas y acusaciones cruzadas. Cliver Alcalá Cordones, de él se trata, cruzó la frontera colombiana y se entregó. Horas después fue puesto en un avión con destino a Nueva York. El mayor general tiene una memoria prodigiosa y todo anotado.

Otro viejo conocido de los fiscales norteamericanos estaba trazando la fórmula para también sentarse a conversar con garantías: se trata de quien manejó los hilos de la inteligencia chavista durante casi 10 años. Información es lo que le sobra a “El Pollo” Carvajal, quien permanece oculto en España a la espera de sellar un acuerdo que le permita una vida nueva, aunque seguramente tras las rejas. “El Pollo” estuvo a punto de caer en Aruba en julio de 2014. Allí era cónsul del chavismo. La DEA lo interceptó y luego de un entramado legal que duró apenas días logró retornar a Caracas donde fue recibido como un héroe por su antiguo aliado Maduro. Fue una jornada de júbilo. Como los días de gloria de Escobar en su íntimo Medellín. Sólo le faltó repartir dólares a los presentes.

 

Mientras tanto, Maduro le miente a su población sobre el avance del amenazante virus al tiempo que intenta que nadie salga a las calles. Es una misión absurda. No porque la pujante clase trabajadora tema por su empleo, sino porque nadie tiene para alimentarse más allá de lo que marca un reloj. Salvo los enchufados. Es por eso que el falso dilema no le pesa al hombre que dice hablar con aves. Su sistema sanitario ya estaba en ruinas y degradado desde mucho antes que el coronavirus desembarque en América LatinaHace poco más de un año rechazó ayuda humanitaria internacional que hubiera servido entonces para sus demacrados hospitales. Ahora, sin rumbo, el mismísimo presidente acusa al primer muerto confirmado de poseer el COVID-19 en Venezuela de ser el culpable de su deterioro mortal. Cinismo ilimitado.

 

A la crisis de la salud, alimenticia, de seguridad, monetaria y económica, se le suma la energética que está al borde del quiebre. Decenas de miles denuncian una cada vez mayor restricción de suministro de gasolina y de gas propano. El país que supo ser el abanderado de la energía en la región y el mundo ya no sustrae una gota de crudo para su propio pueblo. Es por eso que en desesperación le rogó a Rusia que se hiciera cargo de su industria: Rosneft anunció el cese de la actividad en Venezuela. No es un golpe contra Maduro, sino un salvavidas pesadísimo. Moscú se hará cargo -ahora formalmente- de la operación y así conseguirá eludir las sanciones del Tesoro norteamericano y quedarse con la mayor porción del subsuelo local. La debilidad y la torpeza del dictador hipotecan el futuro del pueblo.

 

China hará lo propio: su contribución en la lucha del coronavirus no será gratuita. Prometió un puente aéreo con el país latinoamericano a cambio de proveerle insumos para luchar contra la cepa nacida en Wuhan, una de las ciudades industriales más prósperas del país oriental. Es parte del plan lavado de imagen que lleva adelante el régimen. Aquella ciudad, con gran parte de la provincia que la contiene y sus habitantes, fueron los grandes olvidados de las autoridades cuando los primeros indicios de un peligroso brote infeccioso se hacían públicos.

 

La negligencia, el abandono y la responsabilidad de la conducción china comienzan a ser reprochadas en voz alta hasta en Europa. Josep Borrell, jefe de la diplomacia de la Unión, dijo que había que tener cuidado con la “política de la generosidad” que quiere imponer un relato de victimización y de ayuda internacional. “Armados con hechos, necesitamos defender a Europa de sus detractores”, dijo en referencia a las campañas de desprestigio que impulsó la maquinaria comunicacional del régimen para cuestionar el accionar de Italia y España, por ejemplo. Podría agregarse que confiar en las cifras que se informaron y aún hoy se comunican desde Wuhan podría ser cuanto menos naive.

 

En ese complejo contexto, Juan Guaidó -el presidente interino- tiene una oportunidad histórica a su alcance para erigirse en el líder absoluto de los venezolanos. Deberá convocar a todas las instituciones nacionales e internacionales para actuar en conjunto y abrir sus confines al salvataje humanitario que indefectiblemente llegaría para resguardar a la población aunque el resto del planeta esté clausurando sus propias fronteras por temor a un virus cuya hoja de ruta es aún un misterio. Guaidó es el único que puede marcar un rumbo en alguna medida seguro y hablarle al pueblo venezolano sin mentiras. “Maduro no podría rechazar esa ayuda. Es ahora cuando debería actuar con mayor agresividad. Todos lo acompañarían”, comparte Carlos Sánchez Berzaín, ex ministro boliviano desde el exilio.

 

La única amenaza que tiene a su vista el opositor es la última tentación de la dictadura: apresarlo. Una avalancha de acusaciones pesaron sobre él en las últimas horas, alentadas por las declaraciones de Alcalá, el general entregado que ya duerme en los Estados Unidos. Sería la última línea roja de Maduro. ¿Se atreverá a cruzarla?

A ciegas y sin un GPS que los guíe, los líderes de la región se encerraron en sus fronteras y resolvieron clausurar sus economías. Como la mayoría en el mundo. Nadie puede arriesgar con certeza cómo se desarrollará el virus y si el golpe más duro en la estructura de salud será en una, dos o tres semanas. O acaso en más de un mes vista. Lo que sí está claro es que la productividad se verá seriamente comprometida y la recesión y depresión en cada uno de los sectores se resentirá como pocas veces en la historia. El resultado de esto último sí es conocido.

 

Twitter: @TotiPI

infobae.com

General venezolano se entrega en Bogotá y va rumbo a New York en vuelo de la DEA

Se entregó General Cliver Alcalá va rumbo a Miami en vuelo de la DEA  General venezolano se entrega en Bogotá y va rumbo a New York en vuelo de la DEA Foto: Archivo particular

Desde la base antinarcóticos de la Policía partió rumbo a New York el general venezolano Cliver Alcalá. Su nombre aparece en órdenes de captura tanto del gobierno de Estados Unidos como de Venezuela. Para el departamento de justicia estaba en la segunda línea de oficiales vinculados al cartel de los soles y se ofrecían 10 millones de dólares por su captura. En Venezuela, se expidió una orden de detención por su participación en un supuesto complot para atacar el regimen de Nicolás Maduro.

Alcalá estaba en Barranquilla desde hacía varios meses. Una vez se conocieron los detalles del indicment en su contra, salió a medios de comunicación y en sus redes sociales a explicar cómo estaba conformando un grupo armado con ayuda de Juan Guaidó.

Cliver A. Alcalá C.@cliver2013

Mis declaraciones ante las noticias que circulan el día de hoy 1/4

Video insertado

4.149 personas están hablando de esto

En declaraciones parecían increíbles, pues Alcalá confesó que era el destinatario de un cargamento de armas incautado el pasado lunes por la Policía de Carreteras en Colombia. Se trataba de un arsenal de 26 fusiles de asalto, sin marca ni serie; 36 culatines de fusil; 27 visores nocturnos; ocho silenciadores de fusil; y 45 miras de fusil.

“Hay en manos del gobierno venezolano una campaña de destrucción y estoy en una situación sumamente incómoda por la mención que acaba de hacer el gobierno norteamericano”, admitió Alcalá en un video que publicó en su cuenta de Twiiter después de la incautación.

Señaló además: “Las armas pertenecen al pueblo venezolano de un pacto o convenio firmado por el presidente Guaidó, el señor JJ Rendón, el señor Vergara y asesores norteamericanos desde hace muchos meses, venimos trabajando la conformación de una unidad que se llama Libertad para Venezuela”, aseguró en las imágenes.

En medio de su confesión, el general aseguró que una vez conoció la incautación de las armas se puso en contacto con la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI) en Colombia para advertir el contexto en que habían sido adquiridas. Aseguró además que estaba en Colombia con permiso del mismo Gobierno.

Luego de la publicación de los videos, Nicolás Maduro dio a conocer una orden de captura en su contra, anunciada por el fiscal general, Tarek William Saab.  Además de una investigación penal contra Juan Guaidó, se solicitó orden de captura contra Cliver Alcalá Cordones, Antonio Sequera Torres y otros involucrados por delitos de traición a la patria, tráfico ilícito de guerra, terrorismo e intento de magnicidio.

En contexto:

Para cuando Alcalá hizo su confesión pública, el departamento de Justicia de Estados Unidos acababa de divulgar también su acusación contra Nicolás Maduro como el jefe del llamado Cartel de los Soles. En el cartel de más buscados, el nombre de Alcalá aparece al lado de Diosdado Cabello y los generales (r) Hugo Carvajal (oficial de inteligencia) y Tarek Al Aissami. Para Estados Unidos, son los líderes de una organización que entre 1999 y 2020 tenían una “conspiración narcoterrorista” con las Farc.

En medio del revuelo por sus declaraciones y la orden de captura del gobierno de Venezuela, Alcalá se trasladó desde Barranquilla hasta Bogotá este jueves en la noche para entregarse a la justicia de Estados Unidos como testigo contra Nicolás Maduro y la cúpula militar. Sobre las 10 de la noche de este viernes aterrizará en New York, en donde lo requiere la corte del Distrito Sur. Una vez sea legalizada su situación dado el requerimiento judicial, el oficial comenzará a servir como colaborador.

semana.com

Daesh cayó hace un año en Siria, pero aún no está derrotado

Isaac J. Martín/EFE

Combatientes de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) muestran el signo de la victoria junto a su bandera desplegada sobre un tejado en Baghouz (Deir Ezzor)

AFP/ GIUSEPPE CACACE  –   Combatientes de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) muestran el signo de la victoria junto a su bandera desplegada sobre un tejado en Baghouz (Deir Ezzor)

La última bandera negra que se atribuyó el grupo yihadista Daesh cayó hace un año cuando fue derrotado territorialmente en Baghouz, su último feudo, aunque hoy persiste en sus ataques en Siria e Irak, mientras se busca juzgar a los extremistas capturados.

El 23 de marzo de 2019, las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), una alianza liderada por kurdos y respaldada por la coalición internacional liderada por Estados Unidos, anunció la derrota territorial de la organización yihadista tras meses de ofensiva y semanas de dura campaña en la pequeña población de Al Baguz, limítrofe con Irak.

“Después de que las FDS eliminaran a Daesh en su última batalla en Al Baguz, ya no hay áreas geográficas controladas por Daesh, pero un año después los ataques terroristas contra civiles y militares no se han detenido y siguen realizándose con sus células activas”, dijo a Efe Mervan Qamishli, portavoz militar de las FDS.

Objetivo: evitar la reinsurgencia

“Nuestras operaciones deben continuar porque Daesh todavía tiene el objetivo de resurgir”, afirmó a Efe el portavoz de la alianza antiyihadista, el coronel Myles B. Caggins III.

Las unidades estadounidenses se retiraron del norte de Siria el pasado octubre por no entrar en conflicto con Turquía, que lanzó una ofensiva contra los kurdos, pero se posicionaron más tarde en la provincia de Deir Ezzor para proteger las plantas de crudo y evitar la reinsurgencia de Daesh. “Daesh está tocado, pero no derrotado”, dijo el portavoz.

Durante este año, el líder de Daesh, Abu Bakr al-Baghdadi, murió en una operación estadounidense en una aldea en Idlib, en el noroeste de Siria y a pocos kilómetros de la frontera turca, aunque su muerte no ha detenido a la organización.

Según un informe de Rojava Information Center, un grupo de información conformado por activistas locales y extranjeros en territorio kurdo en el noreste de Siria, “los ataques de células durmientes se redujeron a un mínimo histórico en septiembre de 2019”, con 43 ataques.

Aunque, según sus datos publicados el 21 de marzo, esto “repuntó” con la ofensiva de Turquía desde octubre, ya que en noviembre y diciembre registraron 83 y 84 ataques de esas células, respectivamente.

Un combatiente de las Fuerzas Democráticas Sirias hace guardia a la entrada de la aldea siria oriental de Baghouz el 13 de marzo de 2020, un año después de la caída del califato de Daesh  AFP/ DELIL SOULEIMAN
AFP/ DELIL SOULEIMAN – Un combatiente de las Fuerzas Democráticas Sirias hace guardia a la entrada de la aldea siria oriental de Baghouz el 13 de marzo de 2020, un año después de la caída del califato de Daesh 
Contener Irak

En diciembre de 2017 se declaró el fin de Daesh en Irak, pero la ofensiva en el noreste de Siria elevó el nivel de alerta por la posible huida de los yihadistas a Irak por la incontrolable frontera. “Las Fuerzas de Seguridad iraquíes continúan presionando a los remanentes de Daesh en las zonas montañosas del centro norte de Irak, las llanuras de Nínive y el desierto de Anbar”, indicó el coronel Caggins.

Sam Heller, analista senior del Crisis Group, aseveró a Efe que actualmente las células “más activas y peligrosas” del Daesh se encuentran “en la orilla norte del Éufrates, en Deir al Zur” así como en Majmur en Irak, “desde donde los insurgentes de Daesh pueden organizar ataques en otros lugares”.

Ahora la coalición ha entregado una de sus bases en Irak, la de Al Qaim (frontera Irak-Siria) a las fuerzas iraquíes en el marco del “éxito” de la campaña antiyihadista.

¿Juzgar a los yihadistas?

Irak ha celebrado juicios contra yihadistas locales y extranjeros que fueron capturados o se rindieron durante la ofensiva, condenando a muchos de ellos a muerte, mientras que los kurdosirios, que tienen a más de 10.000 tras las rejas, no pueden por no tener una autoridad reconocida.

Un funcionario de la administración kurdosiria, que pidió el anonimato, arguyó a Efe que desde el fin de Daesh han pedido formar un tribunal internacional, aunque hasta el momento no se ha puesto en marcha ningún proceso para llevarlo a cabo. “Hay más de 10.000 combatientes extremistas, casi la mitad de ellos de Siria e Irak, mientras el resto son de 50 países”, afirmó la fuente, que aseguró que hay españoles entre ellos, aunque rechazó dar una cifra puesto que solamente “se comparte esta información con las autoridades oficiales”.

Además de los yihadistas, decenas de miles de mujeres y niños continúan hacinados en campos de desplazados habilitados durante los últimos meses de la ofensiva para recibir a los familiares y miembros de Daesh en condiciones que pueden generar un nuevo foco de radicalización, sobre todo para los más pequeños. Por ello, las autoridades kurdosirias han llamado en repetidas ocasiones a los países para repatriar a los menores, pero hasta el momento solo han entregado a unos 300 niños durante este último año, zanja la fuente.

Asciende el balance de bajas de mercenarios proturcos en Libia

Combatientes de la unidad Shelba, aliada con el GNA libio, se preparan para el combate en el frente del barrio de Salah al-Din en Trípoli, Libia

AP/RICARD GARCIA VILANOVA  –   Combatientes de la unidad Shelba, aliada con el GNA libio, se preparan para el combate en el frente del barrio de Salah al-Din en Trípoli, Libia

La guerra en Libia sigue su curso. A pesar de los llamamientos constantes de Naciones Unidas y de la expansión del COVID-19, las tropas del Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA, por sus siglas en inglés) de Fayez Sarraj continúan luchando contra los efectivos del Ejército Nacional Libio (LNA) del mariscal Jalifa Haftar.

Se suceden los muertos en los dos bandos. El Observatorio Sirio de Derechos Humanos (SOHR) ha actualizado el balance de bajas correspondiente a los mercenarios que Turquía tiene desplegados en el país norteafricano. Según la entidad con sede en Londres, son ya 151 los combatientes sirios bajo las órdenes de Ankara que han perdido la vida en los enfrentamientos armados en Libia.

En total, se estima que la cifra de estos milicianos enviados por el presidente Recep Tayyip Erdogan a ese territorio asciende a unos 6.000. Muchos de ellos proceden del conflicto sirio, donde ya combatían afiliados a grupos armados cercanos a la órbita del terrorismo yihadista. Además, Turquía lleva meses desplegando soldados profesionales de sus propias Fuerzas Armadas.

Las últimas bajas entre las filas de milicianos proturcos han tenido lugar en las divisiones Al-Muta’sim y Sultán Murad y en las brigadas Suqur al-Shamal, Al-Hamzat y Suleiman Shah.

Los combates se suceden en los alrededores de Trípoli, la capital, aún controlada por el GNA de Sarraj, y de Misrata, una de las principales ciudades portuarias del país. En Trípoli, la línea de frente se sitúa en la localidad de Salah al-Din, algo al sur de la ciudad, y en Al-Ramlah, otro pueblo emplazado cerca del aeropuerto.

A pesar de que los portavoces del LNA anunciaron hace pocas semanas que sus unidades se encontraban a poco más de dos kilómetros de la sede del poder, parecen haber encontrado más resistencia de la prevista inicialmente.

Libia se encuentra en una situación de conflicto interno ingobernable prácticamente desde la caída de Gadafi en 2011. Este mes de abril, va a cumplirse un año desde que las tensiones se recrudecieron. En abril de 2019, Haftar y los militares rebeldes emprendieron una campaña militar para conquistar todo el territorio del país. Hasta el momento, han podido asentar su sede del poder en Tobruk, al este del país. Controla ya gran parte del territorio -incluidos sus ingentes recursos gasísticos- y cuenta con el apoyo militar, entre otros, de Rusia y Egipto.

Frente a ellos, el GNA, que es la Administración reconocida como legítima por Naciones Unidas, resiste en buena medida gracias al apoyo militar desplegado en los últimos meses por Qatar y, sobre todo, Turquía. Como ha hecho en Siria, Erdogan busca expandir su influencia en la esfera del Mediterráneo oriental para quedarse con los recursos de la zona y propagar su ideario político islamista.

De hecho, una de las razones por las que está apoyando a Trípoli es porque el Gobierno de Sarraj tiene en su seno a los Hermanos Musulmanes. Este movimiento, calificado como grupo terrorista en muchos países, ha contado con el beneplácito y la ayuda de Turquía para desplegar sus actividades.

En efecto, la rama en Libia de la Hermandad ha estado en contacto permanente con el entorno de Erdogan; tanto es así que ha depositado importantes sumas de dinero -de hasta miles de millones de dólares- en bancos turcos cercanos al presidente.

atalayar.com

Afganistán, la guerra que no existe

Marine de EEUU mira mientras los soldados del Ejército Nacional Afgano izan la bandera nacional afgana en un vehículo armado durante un ejercicio en Helmand

AFP/ WAKIL KOHSAR  –   Marine de EEUU mira mientras los soldados del Ejército Nacional Afgano izan la bandera nacional afgana en un vehículo armado durante un ejercicio en Helmand

Los soldados estadounidenses de Afganistán no tienen dónde caerse muertos. El cementerio de Arlington, donde EEUU entierra a sus héroes de guerra, se está quedando sin espacio. Cada semana entre 27 y 30 familias lloran a sus seres queridos, aunque los sábados hay más entierros, hasta ocho. Las tumbas blancas de mármol se extienden hasta el horizonte. A simple vista uno puede distinguir por su tamaño los sepulcros de los tenientes, capitanes y almirantes. Siempre hay clases. También en la muerte.

El camposanto está separado de Washington solo por un río y desde lo alto de una colina se ven la Casa Blanca y el Congreso. Ellos deciden quién va a Afganistán y por qué. En la parte de abajo, arrinconada, se abre paso la “sección 60”, donde descansan los que perdieron la vida en la “guerra contra el terror” que George W. Bush inició tras los atentados del 11 de septiembre. Dieciocho años después, los muertos siguen llegando al cementerio.

Antes, los entierros eran públicos, la prensa podía fotografiar la despedida de una mujer demasiado joven para ser viuda, el ataúd arropado por una bandera de EEUU y el carro de caballos que lo mecía. Ahora las ceremonias son privadas, el luto es secreto.

A las 9:10 de la mañana, ni un alma pasea por la zona menos turística del cementerio de Arlington. Después de veinte minutos de caminata, uno sabe que ha llegado a la “sección 60” porque la hierba se tiñe de amarillo ahí donde hace poco se introdujo un ataúd.

“Vas a los funerales, te encuentras con la familia del amigo que murió y tienes que decirles que mereció la pena. Y mientes, porque no merece la pena”, Matthew Hoh tiene 46 años y dedicó dos a las guerras de Irak y Afganistán.

Fotografía de archivo. Un militar durante un funeral en el Cementerio Nacional de Arlington
AP/STEVE HELBER – Fotografía de archivo. Un militar durante un funeral en el Cementerio Nacional de Arlington
Roto por dentro

Matthew mide casi dos metros y tiene el rostro rosáceo. Dice que ha ganado peso desde que comenzó a tomar hace unos meses unas pastillas para paliar el síndrome de estrés postraumático. Los primeros síntomas aparecieron cuando regresó por primera vez de Irak en 2005. De repente no podía mirar a los ojos a su novia, se asustaba por cualquier ruido y no podía sentarse de espaldas a ninguna puerta porque creía que, en cualquier momento, irrumpiría un terrorista con un chaleco explosivo.

“Cuando volví es cuando la culpa empezó a brotar a borbotones. Cuando estás allí suprimes todo. Alguien es asesinado y sigues haciendo lo que estabas haciendo, se hace un pequeño funeral y eso es todo. No hay tiempo nunca para llorar. Nunca piensas en las bajas del enemigo o de los civiles. Hicimos cosas terribles. Una de las cosas que ahora me molesta es que, cuando matábamos a un miembro de la insurgencia, no permitíamos que sus familias lo recogieran de la calle. Dejábamos que los perros se los comieran”.

“Luego, vuelves a casa y te das cuenta. ¡Dios santo! Era el hijo de alguien y dejamos que los perros se lo comieran”, por unos segundos, Matthew para y se muerde el labio inferior.

En esta foto de archivo del 1 de enero de 2020, soldados del ejército de EEUU de la 82º Aerotransportada abordan un avión C-17 en Fort Bragg para ser desplegados en Oriente Próximo
PHOTO/AP – En esta foto de archivo del 1 de enero de 2020, soldados del ejército de EEUU de la 82º Aerotransportada abordan un avión C-17 en Fort Bragg para ser desplegados en Oriente Próximo

A este veterano le llevó tiempo reconocer que no quería ser parte de la guerra. Al volver de Irak, se reincorporó a su puesto en el Pentágono e intentó anestesiar el dolor con rutina. Se despertaba al alba para ir a trabajar, luego pasaba horas en el gimnasio y, ya en casa, bebía y bebía hasta perder el conocimiento y quedarse dormido. Se despertaba y repetía el mismo círculo. “La bebida se convirtió en una medicina, apareció la idea del suicidio y el alcohol se convirtió en una forma de ir muriendo muy despacio. Vives como si fueras un zombi”.

En 2009, regresó a Afganistán. Su idea era que, si iba a morir, prefería que fuera sobre el terreno haciendo lo que se le daba “bien”, en vez de a golpe de botella. Se convirtió en el representante de mayor rango de EEUU en la provincia afgana de Zabul, un bastión talibán. Intentó recuperar la ilusión, convencerse de que la presencia estadounidense en el país asiático ayudaría a garantizar la seguridad, la estabilidad y la paz con la que soñaban los afganos, pero cada vez le resultaba más evidente que el despliegue solo servía para alimentar una espiral de violencia.

“Después de cinco meses, no podía más. Estaba roto por dentro y renuncié”, recuerda mientras aparta la vista.

Su nombre -Matthew Hoh- sacudió los cimientos políticos de EEUU y saltó a la portada de The Washington Post. Era el primer funcionario estadounidense en dimitir en protesta por la guerra de Afganistán. La razón: había perdido la fe, no entendía por qué Washington desperdiciaba dinero y sangre tan lejos de casa. Y no estaba solo. El escepticismo había florecido progresivamente entre los estadounidenses. En 2001, cuando comenzó la intervención de EE.UU., solo el 10% la consideraron un error, mientras que en 2009, cuando Matthew renunció, el 30% rechazaba la guerra. Actualmente, la cifra supera el 40%, según datos de la consultora Gallup.

La bandera americana ondea en el edificio del Capitolio de Estados Unidos
REUTERS/TOM BRENNER – La bandera americana ondea en el edificio del Capitolio de Estados Unidos
Afganistán les da igual

La aversión a la guerra se mezcla con la indiferencia, uno de los factores que han contribuido a su larga duración. Muy pronto soldados estadounidenses serán enviados a una contienda que empezó antes de que ellos nacieran. Sin oposición de la opinión pública, sin canciones de protesta y sin pancartas en los campus universitarios, Afganistán ha cumplido ya 18 años y ha hecho historia como la guerra más larga de EEUU, superando incluso a la de Vietnam.

“Uno nunca se equivoca al subestimar lo poco que los estadounidenses se preocupan del resto del mundo”, lamenta el profesor Trevor Thrall, especializado en conflicto y opinión pública. “Somos una nación vasta y narcisista rodeada por dos cuerpos de agua muy grandes y dos vecinos muy débiles y amables (México y Canadá). Simplemente, no necesitamos preocuparnos a diario del resto del mundo. Nuestra seguridad no depende de lo que ocurra en Afganistán”, reflexiona mientras frunce el ceño.

Aunque la indiferencia es generalizada, cada generación de estadounidenses siente la guerra de una manera distinta. Los ‘baby boomers’, nacidos entre 1946 y 1964, se muestran a favor de la intervención militar mucho con más frecuencia que los ‘milenials’. De hecho, este grupo social compuesto por unos 87 millones de estadounidenses nacidos entre 1980 y 1997, profesa escepticismo y apatía hacia Afganistán. A diferencia de sus mayores, los ‘milenials’ prefieren la cooperación a las intervenciones castrenses y creen que el mundo no es tan peligroso como lo pintan.

Según Thrall, eso se debe a que los ‘milenials’ son la generación que nació al final de la Guerra Fría. En la escuela, no tuvieron que esconderse debajo de un pupitre para ensayar cómo sería su respuesta ante un holocausto nuclear. Es cierto que su infancia se vio marcada por los ataques del 11 de septiembre, pero lo que más afectó a los ‘milenials’ fue la consecuencia de esos atentados. Es decir, las guerras de Irak y Afganistán, los ataques con drones y la polémica ley antiterrorista “Patriot Act”, que coartó sus libertades y amplió a un nivel sin precedentes el espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA).

Soldados americanos en la provincia de Logar, Afganistán
AP/RAHMAT GUL – Soldados americanos en la provincia de Logar, Afganistán
Eclipsado por Irak

La culpa del olvido también la tiene la Administración de George W. Bush y su decisión de iniciar la guerra de Irak en 2003. La razón: el falso argumento de las armas de destrucción masiva. Desde ese momento, la atención de los medios y los recursos del Gobierno se desparramaron en Irak y Afganistán se quedó casi sin presupuesto. A cambio, pasó a ser conocida como la “buena guerra”, porque, en los ojos de algunos estadounidenses, era el único conflicto legítimo, el que había comenzado en 2001 para dar caza a Osama Bin Laden, el “cerebro” de los atentados del 11 de septiembre, y para castigar a los talibanes que le habían dado refugio.

Dave Lapan fue uno de los artífices de la estrategia informativa del Pentágono en las dos guerras. Años después, retirado del servicio público, reconoce que se cometieron fallos.

“Hay gente que piensa que deberíamos habernos centrado en Afganistán y no haber desviado nuestra atención y recursos a Irak”. Debido a la división de recursos, dinero, soldados, atención mediática y liderazgo, EEUU se distrajo y dio a los talibanes una oportunidad para recuperar fuerzas y terreno. En 2001, los insurgentes gobernaban en tres cuartas partes de Afganistán y con la invasión, lo perdieron todo; pero, en los últimos años han ido incrementando su control, y en la actualidad dominan el 12% del país, de acuerdo con datos oficiales de EEUU.

“Perdimos concentración, perdimos el momento. Hay quien piensa que hoy en día aún seguimos en la guerra de Afganistán porque desviamos nuestros recursos y nuestra atención a Irak, en vez de terminar lo que habíamos empezado”.

Soldado estadounidense durante la entrega de las fuerzas de la Coalición lideradas por EEUU a las fuerzas de seguridad iraquíes en el aeródromo de Qayyarah Oeste en Mosul
PHOTO/REUTERS – Soldado estadounidense durante la entrega de las fuerzas de la Coalición lideradas por EEUU a las fuerzas de seguridad iraquíes en el aeródromo de Qayyarah Oeste en Mosul
Solo los muertos ven el final de la guerra

Pero ¿cómo se pone punto final a 18 años de guerra con 147.000 muertos entre civiles, soldados e insurgentes? Hace un mes, el Gobierno de Donald Trump firmó un acuerdo con los talibanes para sacar a las tropas estadounidenses de Afganistán. Sin embargo, la violencia amenaza ese pacto y la paz es aún una utopía.

Quienes lucharon allí saben que el repliegue no significará el fin de la contienda, pero esperan que un acuerdo ayude a cicatrizar las heridas. “Creo que, para nosotros, los que estuvimos en las guerras, la idea de que acabe nos ayudará a sentir un poco de alivio porque, cuando está sin finalizar, cuando continúa, ¿Cómo puedes pasar página? ¿Cómo empiezas de nuevo, cuando todavía está en desarrollo?”, pregunta Matthew Hoh.

El soldado cita al escritor de origen español Georges Santanyana: “Solo los muertos han visto el final de la guerra”. En el caso de Afganistán, puede que tenga razón

atalayar.com