La Guerra Fría que se libra en el cielo de Siria

Ana Rodríguez

Aviones rusos SU 25 SM (en tierra) y cazas MIG 29 (despegando) en una sesión de entrenamiento

AFP/ SERGEY VENYAVSKY  –   Aviones rusos SU 25 SM (en tierra) y cazas MIG 29 (despegando) en una sesión de entrenamiento

El petróleo es y ha sido siempre la codiciada riqueza de Oriente Medio. El tan apreciado oro negro, recurso relativamente escaso en Siria en comparación con otros países de la región, ha marcado la evolución de algunos de los conflictos más sangrientos del siglo XXI. Siria se ha convertido en los últimos años en el escenario de combate entre Estados Unidos y Rusia. Sin embargo, en los últimos meses, la guerra se ha trasladado al cielo, sobre todo después de que EEUU anunciase el pasado mes de mayo su decisión de retirarse del tratado de Cielos Abiertos, un documento enmarcado dentro de la Organización de Seguridad y Cooperación Europea, OSCE, y en el que participan 34 países. Este pacto permite a los países firmantes sobrevolar cualquier parte del territorio de otro Estado miembro.

Aviones de combate MIG-29
REUTERS/GLEB GARAN – Aviones de combate MIG-29

“Rusia no tiene amigos. Temen nuestra inmensidad. Solo tenemos dos amigos en los que se puede confiar: nuestro Ejército y nuestra Armada”. Esta frase, pronunciada por el zar Alejandro III de Rusia hace más de cien años, sigue marcando la política exterior del país presidido por Vladimir Putin. La campaña militar y diplomática de Moscú en Siria ha sido la operación rusa más importante desde el final de la Guerra Fría, un enfrentamiento político, económico, social y militar que dividió el mundo tras la Segunda Guerra Mundial. Su presencia en el conflicto que asola al país dirigido por Bachar Al-Asad, un importante socio regional, ha transformado en gran parte el pensamiento militar ruso, quien ha decidido en los últimos años ampliar su influencia en Oriente Medio, y apostar por el desarrollo de su industria armamentística.

Una imagen publicada por el US AFRICOM, el Comando de África de EE.UU. responsable de las relaciones militares con las naciones y organizaciones regionales en África, el 26 de mayo de 2020, muestra, según se informa, un avión ruso Mig-29 Fulcrum en suelo libio
AFP PHOTO / HO /US AFRICOM – Una imagen publicada por el US AFRICOM, el Comando de África de EE.UU. responsable de las relaciones militares con las naciones y organizaciones regionales en África, el 26 de mayo de 2020, muestra, según se informa, un avión ruso Mig-29 Fulcrum en suelo libio

El 27 de mayo, el Comando África de Estados Unidos (Africom) reveló que Rusia había hecho sobrevolar Libia con 14 aviones de combate MiG-29 y Su-24, para apoyar la ofensiva del líder del Ejército Nacional Libio (LNA), Jalifa Haftar, contra el Gobierno del Acuerdo Nacional (GNA) respaldado por las Naciones Unidas. Moscú, ha negado estas acusaciones, pero ha confirmado la entrega de más aviones de combate miG-29 a Siria.

La Embajada de Rusia en Damasco ha anunciado a través de la red social Twitter que un “segundo lote” de aviones de combate MiG-29 han sido entregados a los militares sirios “en el marco de cooperación en materia de defensa”. “La parte rusa entregó al Ejército Árabe Sirio el segundo grupo de aviones de combate MiG-29 en su versión avanzada y modernizada”, ha señalado una fuente militar siria a la agencia de noticias SANA.

Un convoy militar estadounidense hace una parada en el campo occidental de la ciudad siria nororiental de al-Malikiyah (Derik), mientras patrulla las ciudades kurdas cerca de la frontera con Turquía, el 7 de junio de 2020
AFP/DELIL SOULIMAN – Un convoy militar estadounidense hace una parada en el campo occidental de la ciudad siria nororiental de al-Malikiyah (Derik), mientras patrulla las ciudades kurdas cerca de la frontera con Turquía, el 7 de junio de 2020

Estos aviones fueron entregados en una ceremonia efectuada en la base de Hemeymim en la provincia siria de Latakia. La efectividad de los cazas MiG-29 es mayor que su generación anterior, según esta agencia de noticias quien ha destacado que “a partir del 1 de junio de 2020, los pilotos sirios comenzarán a realizar misiones en esos aviones en el espacio aéreo sirio”. Mientras tanto, la hoja de ruta de EEUU para Siria la protagoniza la apertura de una nueva base en el enclave de Deir Ezzor, al este del país, para reforzar sus posiciones en el conflicto que sufre esta nación desde 2011.

Soldados estadounidenses se encuentran cerca de un vehículo militar ruso en la ciudad siria nororiental de al-Malikiyah (Derik), en la frontera con Turquía, el 3 de junio de 2020
AFP/  DELIL SOULEIMAN – Soldados estadounidenses se encuentran cerca de un vehículo militar ruso en la ciudad siria nororiental de al-Malikiyah (Derik), en la frontera con Turquía, el 3 de junio de 2020

Al mismo tiempo que Rusia anunciaba la entrega de aviones de combate MiG-29, la coalición internacional que lidera EEUU para combatir al grupo terrorista Daesh en Siria desplegaba un sistema antimisiles Patriot en los alrededores de la planta de gas de Koniko en la región de Deiz Ezzor, en el noreste de la región; un despliegue que se produjo varios días después de que la agencia de noticias SANA denunciase que “un avión de las fuerzas de ocupación americanas ha dejado caer varios globos térmicos sobre las tierras agrícolas del campo de Shaddadi, al sur de Al-Hasaka, prendiendo fuego a los cultivos de trigo que hay en esta provincia”.

Rusia, un aliado incondicional del Gobierno sirio, lanzó una campaña aérea militar en 2015 para ayudar a Damasco a recuperar partes del país que estaban en manos de los rebeldes, respaldados entre otros países por Turquía. Desde entonces, Moscú ha insistido en repetidas ocasiones de que la presencia de la coalición liderada por EEUU es “ilegal”. 

Vehículos blindados rusos circulan como parte de una patrulla militar conjunta turco-rusa a lo largo de la autopista M4, que une las provincias sirias septentrionales de Alepo y Latakia
AFP/ OMAR HAJ KADOUR – Vehículos blindados rusos circulan como parte de una patrulla militar conjunta turco-rusa a lo largo de la autopista M4, que une las provincias sirias septentrionales de Alepo y Latakia

La creación de esta coalición, cuyo objetivo es coordinar distintas operaciones militares para detener el avance de Daesh, fue anunciada en diciembre de 2015.Un corresponsal del diario Syrian Observer aseguraba hace dos semanas que las milicias de la coalición han estado trabajando en los alrededor de la planta de Koniko, anexando un área de aproximadamente 1.000 dunam al campo (10 dunams equivalen a una hectárea). Los últimos movimientos del gigante norteamericano en la región ponen de manifiesto el interés que despierta este país en Estados Unidos, aunque ellos defienden que su presencia en el noreste de Siria es fundamental para para mantener los yacimientos petrolíferos del país fuera de las manos de Daesh. 

Presidente sirio Bashar al-Assad
PHOTO/SANA – Presidente sirio Bashar al-Assad

En los últimos meses, EEUU ha aumentado su presencia militar en Siria y ha llegado a controlar varias posiciones en campos de petróleo y gas de la región ante la supuesta amenaza del resurgimiento de Daesh en la región. En este contexto, el Observatorio Sirio de Derechos Humanos ha informado este jueves de la muerte de al menos tres miembros de las fuerzas del régimen en un ataque perpetrado por Daesh en la zona de al-Rawda, al este de Aqirbaat en la zona oriental de Hama. Esta institución con sede en Londres y una red de informantes en suelo sirio ha notificado otro ataque contra un puesto de control perteneciente a las fuerzas del régimen en la zona rural de la ciudad de Al-Sukhna en el desierto de Homs, en el que han perdido la vida al menos cuatro personas.

En este escenario, Rusia ha dejado clara su intención de expandirse en el noreste de Siria, región controlada por EEUU, un acontecimiento que ha provocado el aumento de tensiones entre las dos potencias. Hace una semana hubo un enfrentamiento entre las tropas estadounidenses y rusas en el noreste de Siria, después de que un convoy ruso circulara por el territorio controlado por la coalición internacional dirigida por Estados Unidos. El enfrentamiento bloqueó el tráfico civil local durante horas, lo que llevó a las autoridades policiales locales a intentar intervenir, según ha señalado el periódico Al Monitor.

Un helicóptero militar ruso vuela sobre vehículos estadounidenses y rusos en la ciudad siria nororiental de al-Malikiyah (Derik), en la frontera con Turquía, el 3 de junio de 2020
AFP/ DELIL SOULEIMAN – Un helicóptero militar ruso vuela sobre vehículos estadounidenses y rusos en la ciudad siria nororiental de al-Malikiyah (Derik), en la frontera con Turquía, el 3 de junio de 2020

Varias horas después, este distanciamiento se trasladó a los cielos del país. Al menos dos helicópteros, uno ruso y otro perteneciente a la coalición liderada por EEUU volaron sobre la escena.  Este enfrentamiento -el segundo que se registra en la zona en los últimos días- se produce después de que el Observatorio Sirio de Derechos Humanos asegurase que el ejército ruso está construyendo una nueva base militar en Qeser Dib, una aldea en las afueras de Derik, lo que podría suponer un desafío a la influencia de Estados Unidos en la región.  En los últimos meses, Rusia y EEUU han compartido una serie de tensos encuentros en los cielos del noreste de Siria, un hecho que ha llevado a las autoridades de Estados Unidos a acusar al Kremlin de poner a prueba la determinación de Washington.

Combinación de imágenes de archivo del Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump  y del Presidente de Rusia, Vladimir Putin
AFP/ JIM WATSON Y EMMANUEL DUNAND- Combinación de imágenes de archivo del Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump  y del Presidente de Rusia, Vladimir Putin

Los últimos acontecimientos ponen en evidencia la dificultad que supone encontrar una manera de crear un cambio duradero en las relaciones diplomáticas entre Washington y Moscú, una diplomacia que de cierto modo afecta de manera directa a otros países como Siria o Libia. El hecho de que esta relación se defina en términos de competencia en vez de en términos de cooperación pone en peligro el futuro de esta región. No obstante, si las medidas de fomento de la confianza que tuvieron éxito durante la Guerra Fría se adoptaron en un contexto internacional realmente tenso, es posible alcanzar un acuerdo en las actuales circunstancias. 

atalayar.com

Sáhara Occidental, el gran olvidado

Alejandro Salamanca
Sáhara Occidental

Las últimas semanas han supuesto un revés para la causa saharaui en España. El Frente Polisario parece haber perdido el apoyo del Ejecutivo. A nivel político, esto se ha manifestado tanto de forma práctica -la ministra de Exteriores ha ordenado dejar de reconocer los “pasaportes diplomáticos” emitidos por el Frente Polisario- como simbólica -la bandera de la RASD no fue incluida en el acto institucional del día de África el pasado 25 de mayo. El varapalo ha sido aún más duro a nivel jurídico, pues el Tribunal Supremo ha dictaminado que los nacidos en el Sáhara Occidental antes de noviembre de 1975 dejan de tener acceso automático a la ciudadanía española. Esto se suma a una recomendación por parte de Exteriores de no visitar los campamentos de refugiados saharauis en Argelia ante un posible atentado terrorista el pasado invierno, que fue interpretado por el Polisario como un intento de aislar a la organización.

El conflicto del Sáhara Occidental, atascado desde hace más de cuatro décadas, ha supuesto un quebradero de cabeza para la mayoría de los gobiernos de la democracia española. Por un lado, como potencia administradora en 1975, España tiene una responsabilidad moral respecto a los habitantes de su antigua colonia -o provincia, tal y como era denominada en la época franquista-, a quienes prometió un referéndum de autodeterminación que jamás se celebró. Por otro lado, las relaciones con Marruecos son esenciales para cualquier gobierno español, especialmente en un contexto como el actual en el que las autoridades marroquíes se encargan del ‘trabajo sucio’ de controlar los flujos migratorios que parten del África subsahariana. El irredentismo marroquí sobre los antiguos territorios españoles no es negociable, de modo que para mantener una relación cordial con los vecinos del sur la mayoría de los líderes españoles han optado por el pragmatismo y se han limitado a protestar de forma tibia ante los abusos marroquíes.

Marruecos, recordemos, ocupó el Sáhara a finales de 1975 junto con Mauritania -con el beneplácito de España, que afrontaba la sucesión de Franco- y causó el desplazamiento forzoso de varias decenas de miles de saharauis, que desde entonces viven en varios campos de refugiados a lo largo de la frontera con Argelia. El Frente Polisario, una organización armada surgida en los años 70 y que se arroga la representación del pueblo saharaui, organizó la resistencia frente a los invasores con el apoyo de Argelia. Desde entonces, Marruecos ha erigido un muro de arena y minas antipersona de 1.700 km de largo para impedir que el Polisario y los refugiados saharauis puedan acceder a los territorios ocupados. Además, los sucesivos ejecutivos marroquíes han impulsado campañas de colonización y repoblamiento con la esperanza de alterar el balance demográfico ante un hipotético referéndum. Mientras tanto, la misión de la ONU para la región, la MINURSO -por cierto, la única misión de la ONU sin un mandato para denunciar abusos de los derechos humanos-, se ha limitado a observar impasible y posponer indefinidamente la organización del referéndum.

A nivel internacional, el Polisario y la RASD se encuentran cada día más aislados. Marruecos ha sabido moverse hábilmente tanto a nivel diplomático como económico, ganando apoyos en la ONU y la Unión Africana y asegurando la inversión de grandes empresas europeas, a pesar de las restricciones impuestas por la UE. En los territorios ocupados del Sáhara se extraen fosfatos, arena y modestas cantidades de petróleo, y en sus aguas territoriales hay ricos caladeros de pesca. Durante los últimos años, Marruecos ha conseguido varios contratos con empresas extranjeras para la explotación de estos recursos, a pesar de que esto va en contra de la legalidad internacional. Como de costumbre, los negocios y la ‘realpolitik’ se han acabado imponiendo en las relaciones diplomáticas y comerciales. Marruecos controla el territorio y sus recursos y ha sabido ejercer su poder blando, mientras que el Polisario, cuestionado recientemente por su falta de democracia interna, tan solo puede apelar a la legalidad internacional, los derechos humanos y la resolución de la 1974 de la Corte Internacional de Justicia. Si bien los argumentos morales son poderosos para la sociedad civil española y occidental, que ha organizado numerosas campañas de solidaridad y apoyo a los refugiados saharauis, los gobiernos suelen guiarse por criterios estratégicos y económicos.

El principal obstáculo al que se enfrenta la RASD es la indiferencia internacional, incluso entre los propios árabes. El Polisario no cuenta con apoyos entre los países árabes más allá de Argelia. Los movimientos populares del Levante y el norte de África, siempre atentos a la causa palestina, apenas han prestado atención a la ocupación marroquí del Sáhara, a pesar de que la situación de los refugiados saharauis es objetivamente mucho peor que la de los palestinos. De hecho, la RASD o el frente Polisario son bastante desconocidos entre la sociedad civil árabe, quizá por falta de interés de los medios de comunicación o por las sutiles presiones de la monarquía marroquí. Personalmente he conocido a activistas por los derechos humanos de varios países árabes que no habían oído hablar nunca del Sáhara Occidental y que no me creían cuando les contaba sobre la ocupación y la construcción del muro. Del mismo modo, a medida que pasan los años cada vez menos españoles conocen la problemática del Sáhara, pues no se suele enseñar en las escuelas e institutos.

La situación es sin duda difícil para los representantes de la RASD y del Polisario, que además del aislamiento internacional deben hacer frente a cierta disidencia interna representada por la Iniciativa Saharaui para el Cambio y, recientemente, el Movimiento Saharaui por la Paz.  Este último ha sido acusado por medios afines al Polisario de ser una herramienta al servicio de los intereses de la monarquía marroquí, pues parecen apoyar la salida autonomista defendida por Rabat. Por si fuera poco, la crisis del coronavirus ha paralizado muchos de los programas de ayuda humanitaria que la sociedad civil española llevaba a cabo en los campamentos de refugiados saharauis. Uno de los más célebres, ‘vacaciones en paz’, mediante el cual cada verano muchas familias españolas acogían a niños saharauis, ha sido suspendido hasta, por lo menos, el año que viene. Por suerte, la COVID-19 no parece haber llegado a los campamentos de refugiados, que se arriesgaban a sufrir una crisis sanitaria sin precedentes dada la escasez de médicos e infraestructura.

El Sáhara Occidental, desgraciadamente, no parece ser más que un molesto obstáculo para las relaciones hispano-marroquíes. Independientemente de la naturaleza política del Frente Polisario o de las relaciones con la RASD, el Estado español lleva más de cuatro décadas haciendo caso omiso de miles de personas que, hasta 1975, eran ciudadanos españoles de pleno derecho, pues al fin y al cabo el régimen franquista se jactaba de no tener colonias sino provincias. A pesar de que el realismo y los intereses estratégicos y económicos suelan primar en las relaciones internacionales, resulta difícil asimilar el desinterés de los gobiernos españoles por el pueblo saharaui.

atalayar.com

Los territorios que necesitará controlar el Cártel Jalisco Nueva Generación para dominar México

CJNG en la Ciudad de México (Foto: Captura de pantalla)CJNG en la Ciudad de México (Foto: Captura de pantalla)

El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) es actualmente considerado uno de los más poderosos y sanguinarios de México, de acuerdo con los reportes del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, pero aún está en la lucha por ascender al trono del crimen organizado en México.

El CJNG surgió tras la separación del Cartel de Sinaloa en 2010 con Nemesio Oseguera Cervantes, mejor conocido como “El Mencho”, como líder de la organización criminal y acompañados de sanguinarios grupos de élite encargados de limpiar plazas, realizar atentados o matar a integrantes contrarios.

Además, su estructura jerárquica y disciplinada les permitió ascender entre otros grupos que se fragmentaron tras las capturas de sus cabecillas, convirtiéndoles en uno de los principales traficantes de drogas sintéticas. En aproximadamente cinco años, señala Victoria Dittmar en la radiografía de Insight Crime, el CJNG se posicionó como de las más graves amenazas para la seguridad nacional.

Sin embargo, aún hay áreas en el territorio nacional donde no tienen presencia. Un ejemplo es el triángulo dorado que comprende la región los límites entre los estados de Chihuahua, Sinaloa y Durango en el noroeste del país, caracterizada por la producción de heroína.

El Cartel de Sinaloa continúa como el grupo criminal con más influencia en dicha zona. Tanto el Ismael “El Mayo” Zambada como los herederos de Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera mantienen sus actividades delictivas y dominan el territorio.

Presuntos integrantes del Cártel de Jalisco Nueva Generación violaron y extorsionaron a una abogada en CDMX (Foto: ESPECIAL /CUARTOSCURO.COM)Presuntos integrantes del Cártel de Jalisco Nueva Generación violaron y extorsionaron a una abogada en CDMX (Foto: ESPECIAL /CUARTOSCURO.COM)

En el norte del país, sobre todo Tijuana, Baja California, se encarna una de las batallas más violentas por el control de la frontera con Estados Unidos. El tráfico de algunas drogas sintéticas como el fentanilo es caracterízco de la zona y tanto el CJNG como el Cartel de Tijuana Nueva Generación han peleado la plaza con el Cártel de Sinaloa, quienes les llevan ventaja en presencia, contactos y palancas con las autoridades.

En Ciudad Juárez mantienen una alianza con el Cártel de Juárez, pero grupos como Los Salazar, vinculados al Cártel de Sinaloa; La Línea, el brazo armado del Cártel de Juárez o las pandillas que quieren el control del narcomenudeo no se lo han puesto fácil al CJNG.

Tamaulipas no ha sido diferente para la gente de “El Mencho”. El Cártel del Noreste, Los Zetas Sangre Nueva o el Cartel del Golfo no están dispuestos a ceder el control de la plaza al CJNG con tanta facilidad.

La conocida región de Tierra Caliente, comprendida por los estados de Michoacán, Guerrero y el Estado de México, es una de las rutas más importantes para la droga que llega de los países sudamericanos, además de la trata de personas, el secuestro, la extorsión.

Aunque el CJNG es uno de los más fuertes en dicho territorio, todavía no han logrado desplazar a grupos como Los Viagras o El Cártel del Abuelo, incluso algunos grupos de autodefensas en Michoacán, Los Rojos y por último, La Familia Michoacana.

(FOTO: JUAN JOSÉ ESTRADA SERAFÍN /CUARTOSCURO.COM)(FOTO: JUAN JOSÉ ESTRADA SERAFÍN /CUARTOSCURO.COM)

En la Ciudad de México abunda la extorsión y el narcomenudeo a cargo de grupos como la Unión Tepito, quienes controlan el territorio, pero también otros como el Cártel de Tláhuac, mismos que han hecho frente al CJNG.

Por último, en el sureste de México, donde Cancún, Playa de Carmen y Chetumal son principalmente atractivos por la trata de personas, el lavado de dinero, la extorsión, la entrada de químicos para la producción de drogas o el narcomenudeo, aún mantienen el control el Cártel de Sinaloa, Los Zetas o el llamado grupo de Los Pelones.

Sin embargo, el CJNG mantiene su control en Jalisco y algunos municipios de Zacatecas, Aguascalientes y las costas de Nayarit, Colima y Michoacán. En la zona del robo de combustible o huachicol también mantienen gran influencia, sobre todo en Guanajuato, Querétaro e Hidalgo.

infobae.com

Nuevas conversaciones entre Estados Unidos e Irak para pactar una reducción de tropas en el terreno

El general de brigada estadounidense Vincent Barker da la mano al general iraquí Mohammed Fadel durante la entrega de las fuerzas de la coalición lideradas por EE.UU. a las fuerzas de seguridad iraquíes en el aeródromo de Qayyarah Oeste en el sur de Mosul, Iraq, el 26 de marzo de 2020.

PHOTO/REUTERS  –   El general Vincent Barker da la mano al general iraquí Mohammed Fadel durante la entrega de las fuerzas de la coalición lideradas por Estados Unidos a las fuerzas de seguridad iraquíes el pasado 26 de marzo

Estados Unidos e Irak han retomado las conversaciones este jueves tras meses de tensas relaciones entre ambos, según informa la agencia AFP. Los expertos consultados por la agencia de prensa auguran que estos contactos no supondrán cambios importantes, pero se contemplará la reducción de tropas sobre el terreno. Este diálogo ha sido promovido por el nuevo primer ministro, el exjefe de inteligencia Mustafa al-Kazemi, considerado un hombre cercano a Washington y a sus aliados árabes.

Las relaciones Estados Unidos-Irak no van a redefinirse de un día para otro, pero esta vez tenemos a las personas correctas en el lugar y el momento adecuados”, ha explicado Robert Ford, investigador del Middle East Institute, en declaraciones a la agencia AFP.

Se espera que las charlas, que comenzaron con una sesión inicial por este jueves por la tarde con un debate en torno a las medidas para hacer frente al coronavirus, se prolonguen durante varios meses, según informa la agencia Associated Press. La creciente influencia de Irán en Irak también será uno de los puntos destacados durante las conversaciones.

Sentimiento antiestadounidense

Más de dos años y medio después de la “victoria” sobre los yihadistas, miles de soldados estadounidenses aún siguen desplegados en el país. Tras una treintena de ataques con cohetes contra los norteamericanos, y tras el asesinado en enero por parte de Washington del general iraní Qassem Soleimani y su lugarteniente iraquí en Bagdad, el sentimiento de rechazo contra Estados Unidos entre la población se ha disparado, según indica la agencia AFP.

Primer ministro de Irak, Mustafá al-Kazemi
PHOTO/ Oficina de Medios del Primer Ministro Iraquí – El primer ministro iraquí Mustafa al-Kazemi

Los diputados iraquíes chiitas votaron la expulsión de los soldados extranjeros y Washington respondió con amenazas de ataque a lugares paramilitares. La llegada de al-Kazemi ha cambiado la situación. Ha asumido la dirección de un país en plena crisis económica y con una ciudadanía que reclama justicia para los 550 manifestantes muertos en la represión de una inédita revuelta popular. A diferencia de su predecesor Adel Abdel Mahdi, jamás invitado a Washington, Kazimi podría ser recibido este año en la Casa Blanca, aseguran a la AFP dos responsables gubernamentales.

“Había un problema de confianza con el anterior Gobierno, pero eso ha cambiado ahora”, asegura uno de los responsables gubernamentales. Uno de los principales asuntos que se han tratado en la reunión es la presencia estadounidense en Irak. La coalición que dirige Estados Unidos solo cuenta con tres bases en la nación de Oriente Medio. “No conocemos con detalle el número de soldados norteamericanos, la propuesta de Estados Unidos será una reducción de las tropas sobre el terreno”, asegura un responsable iraquí a la agencia AFP.

Es poco probable que se produzca una salida drástica de soldados, ya que la amenaza yihadista persiste, según han advertido el resto de miembros de la coalición, muy pendientes de estas conversaciones en las que no han participado. “Los no estadounidenses de la coalición se quedarán en Irak únicamente si los estadounidenses se quedan”, ha afirmado un diplomático a AFP.

Problemas económicos

La crisis económica ocasionada por la COVID-19 ha impacto de manera directa a Irak debido al desplome del precio del barril de petróleo. El país trata de garantizar los contratos de reconstrucción acordados con los norteamericanos. Las autoridades también buscan cerrar tratos con los países del Golfo y el Banco Mundial para recibir ayudas.

Militares
PHOTO/REUTERS – El teniente coronel estadounidense Jace Neuenschwander estrecha la mano del general iraquí Mohammed Fadel, el pasado 30 de marzo tras un acuerdo de reducción de tropas de la coalición internacional

Los aliados de Irán en Irak también están muy pendientes de las nuevas conversaciones del país con Estados Unidos, aunque no participarán. Ahmed Asadj, portavoz de su bloque parlamentario, que lideró el voto en favor de la expulsión de soldados extranjeros, ha reiterado que les da seis meses a los norteamericanos para abandonar el país.

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