Por qué el Mencho le tendría más miedo al COVID-19 que a la DEA

Estados Unidos ofrece USD 10 millones por su captura (Fotoarte: Infobae/Jovani Silva)Estados Unidos ofrece USD 10 millones por su captura (Fotoarte: Infobae/Jovani Silva)

Apenas a inicios de marzo, el gobierno de Estados Unidos lanzó una intensa cacería en contra de Nemesio Oseguera Cervantes “El Mencho”, cabecilla del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), la administración de Donald Trump envió una advertencia al narcotraficante con el llamado Proyecto Phyton logró la captura de más de 700 integrantes de la organización criminal que operaban en ese país.

Previamente, en febrero, los gobiernos de México y de EEUU habían lanzando otro mensaje contundente, el hijo del Mencho, Rubén Oseguera González “El Menchito” fue extraditado, y su hija, Jessica Johanna Oseguera González fue detenida mientras acudía a una de las audiencias de su hermano.

Desde octubre del 2018, el gobierno de Estados Unidos comenzó una cacería pública contra “El Mencho y su organización criminal. Documentos de la Agencia Antidrogas de EEUU (DEA, por sus siglas en inglés), señalan que el cártel opera en al menos 21 zonas del territorio estadounidense, principalmente en Los Angeles, El Paso, Nueva York, Chicago y distintas áreas de Florida.

Uno de los brazos que operan en el CJNG (Foto: OFAC)Uno de los brazos que operan en el CJNG (Foto: OFAC)

“El Mencho” no sólo se encuentra escondido en las montañas desde hace más de un año sino que de acuerdo con medios locales de Jalisco, padece insuficiencia renal, un mal que lo mantiene con diálisis y atado a una cama.

La insuficiencia renal es una afección que provoca que los riñones pierdan la capacidad de eliminar los desechos y equilibrar los fluidos.

Aunque tiene 53 años, su presunto padecimiento lo ubica en el grupo de personas más vulnerables a contagiarse de coronavirus.

De acuerdo con las cifras ofrecidas por el portal de la Fundación del Riñónlos adultos mayores y las personas con enfermedad renal u otras afecciones médicas crónicas graves parecen tener un mayor riesgo de contraer una enfermedad por coronavirus más grave.

Un padecimiento renal dificulta la huida del narcotraficante (Foto: archivo)Un padecimiento renal dificulta la huida del narcotraficante (Foto: archivo)

Los pacientes con insuficiencia renal crónica al igual que los trasplantados tienen un sistema inmunológico bajo, lo que los hace suceptibles a otras enfermedades.

A pesar de ser una población con amplias posibilidades de contagio, Jonathan Chávez, médico adscrito al Servicio de Nefrología del Hospital Civil de Guadalajara señaló a Infobae México que este tipo de pacientes también tienen altas posibilidades de recuperarse del COVID-19.

Citó un estudio realizado en China entre 34 pacientes con daño renal que resultaron positivos al coronavirus y no se registró ningún fallecimiento.

Nemesio Oseguera estaría escondido en las montañas de Jalisco, el tercer estado con mayor número de casos de COVID-19 en el país, con 46, de acuerdo con el conteo oficial hasta el martes.

El 5 de diciembre de 2019, el fiscal estadounidense William P. Barr se reunió en Ciudad de México con el presidente Andrés Manuel López Obrador para sentar las bases de lo que será una nueva cooperación bilateral en el combate al crimen y la inseguridad.

Eduardo Guerrero Gutiérrez, consultor en seguridad pública y analista político, señaló que durante la reunión se habló de la conformación de un grupo de élite binacional compuesto por elementos de la Secretaría de Marina (Semar), pero con asesoría, armamento e inteligencia estadounidense, pero el punto central habría sido “El Mencho” y cómo lograr su captura.

Para el gobierno estadounidense, que ofrece USD 10 millones como recompensa por su cabeza, la captura de Oseguera Cervantes es fundamental, ya que el CJNG está inundando a los EEUU con miles de kilos de metanfetaminas, heroína, cocaína y fentanilo cada año, lo que genera para ese país un problema de adicciones y de salud en general.

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Chad enviará 1.500 soldados a Libia en apoyo al mariscal Haftar

Soldados chadianos patrullando cerca del pueblo de Gamboru el 4 de febrero

AFP/STÉPHANE YAS  –   Soldados chadianos patrullando cerca del pueblo de Gamboru el 4 de febrero

Al menos 1.500 soldados chadianos serán enviados a Libia este sábado como refuerzo temporal a las fuerzas del mariscal Jalifa Hafter, tutor del Ejecutivo no reconocido en el este del país, informaron hoy a Efe fuentes del Estado Mayor del Ejército de Chad. “Esta no es la primera vez que Chad accede a la solicitud del mariscal Jalifa Haftar. Entre octubre de 2017 y enero de 2019, ya enviamos a unos 2.500 soldados chadianos para apoyar a Haftar”, explicó a Efe un alto mando militar bajo condición de anonimato. “Las autoridades chadianas creen que Haftar forma parte de la solución al problema libio”, en contraposición a las milicias que respaldan al Gobierno de Acuerdo Nacional sostenido por la ONU en Trípoli (GNA), agregó la citada fuente.

Una decisión, sin embargo, criticada por organizaciones de derechos humanos en Chad, que consideran que el presidente chadiano, Idriss Déby, solo persigue su propio beneficio. “Es mercenarismo lo que el presidente está practicando. Al mandar soldados a Libia espera el apoyo de Hafter para luchar contra los oponentes armados (a su Gobierno) que operan desde Libia”, explicó a Efe el secretario general de la Convención Chadiana de Derechos Humanos (Ctddh), Mahamat Nour Ahmat Ibedou. “Este despliegue de miles de soldados chadianos no tiene nada que ver con el Chad. El presidente Déby debe detener esta política”, continuó este activista.

El poder político del jefe de Estado se encuentra amenazado por grupos rebeldes chadianos con sede en el sur de Libia, entre ellos, la Unión de Fuerzas para la Resistencia (UFR), el Consejo de Comando Militar para la Salvación de la República (CCSMR) o el Frente para la Alternancia y la Concordia en Chad (HECHO). Estos grupos realizan con frecuencia incursiones en Chad, por lo que Déby quiere contar con el respaldo de Haftar para poner fin a estas actividades insurgentes, las cuales podrían desestabilizar el poder que ostenta desde 1990.

Libia es un estado fallido, víctima del caos y la guerra civil, desde que en 2011 la OTAN contribuyera militarmente a la victoria de los diversos grupos rebeldes sobre la dictadura de Muamar al Gadafi. Desde el fallido proceso de paz impulsado por la ONU, el conflicto fratricida ha devenido en un enfrentamiento multinacional totalmente privatizado, sin ejércitos, librado por milicias locales y mercenarios extranjeros. En los últimos 14 meses, los combates se han intensificado y han segado la vida de más de 1.800 personas -cerca de 400 de ellas civiles-, causado heridas a unas 20.000 y obligado a unas 200.000 a abandonar sus hogares y convertirse en desplazados internos. 

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