Las dictaduras encubiertas

F. Javier Blasco
Las dictaduras encubiertas

No hay cosa más criticable que todo aquello que sea encubierto, oculto o bañado de una cierta apariencia que no es real, que solo busca o pretende el engaño de quien lo ve, palpa, compra o comparte. Son muy típicas y conocidas las frases e imágenes de los antaño comerciantes de ganado, mayoritariamente personas de raza gitana, que trataban de vender animales de raza equina tratando de disimular u ocultar sus años, deficiencias o problemas físicos a base de engordes momentáneos, pinturas, tintes o lacas e incluso inyecciones de estimulantes para darle al equino una apariencia más sana y diferente.

Dicha costumbre sigue existiendo y aunque haya cambiado de modus operandi y de grupo de actuación, está cada vez más en boga y realmente, es muy frecuente encontrarla entre la ralea de los que se dedican a la política. La razón de esto es bien sencilla, a falta de verdaderos valores, buena formación, sinceridad y sesudos programas que realmente enamoren al votante, los mendaces y vacíos de contenido aspirantes a gobernantes tienen que recurrir al engaño y la añagaza. 

Así, aquellos que tienen en mente la adoración, el culto u obsesión por las ancladas y viejas políticas muy desechadas en el mundo por malignas o nefastas; los que no saben hacer nada que no sea bajo el engaño o son incapaces de presentar algo serio y de plena aceptación por su atractivo, se suelen disfrazan de corderos para aparentar lo que no son. Hoy en día, todo el mundo desecha por ruin y nefasta cualquier tipo de dictadura; da lo mismo que sea militar o civil. Ejemplos más o menos recientes de aquellas nos traen a la memoria épocas pasadas trufadas de periodos dictatoriales en los que el propio mundo o amplias zonas del mismo han sufrido mucho por sus avatares, penas, persecuciones e injusticias.

Creo que ha quedado ampliamente demostrado que ninguna de las pretéritas o de las escasas dictaduras actuales puedan ser ejemplo de nada bueno, sino al contrario, de grandes represiones, persecuciones, injusticias y despropósitos que sacan a relucir lo más feo y nefasto del ser humano; que, en definitiva, solo sirven para que vivan y disfruten algunos privilegiados a costa de que el resto estén subyugados.

Quedan pocas de estas y no todas siguen el mismo patrón o tendencia política, pero si coinciden en sus métodos, vías de ejecución y objetivos intermedios y finales. Ejemplos de lo dicho lo vemos en Corea del Norte, China, Irán, Venezuela y Cuba, así como ciertas primas hermanas en la Federación Rusa, algún que otro país bolivariano, otros pobres desgraciados en Oriente Medio y también en el continente africano.

Lo peor de esta forma de actuación, no solo viene de aquellos que como los anteriores, se declaran como tales; sino en aquellos que, una vez alcanzado el poder -mediante el uso y hasta el abuso de aparentar ser partidos democráticos- actúan soterradamente para ir introduciendo poco a poco sus modos, usos, costumbres y hasta forzar la implementación de leyes aunque realmente sean plenamente dictatoriales no lo aparentan ser.

Leyes, que sin lugar a la menor duda, recortan los derechos y libertades de los ciudadanos y les llevan clara, progresiva y sin desmayo a un estado dictatorial aunque jamás sea reconocido por ellos, como tal. Estos son más peligrosos porque usando los poderes del Estado, comprando los medios de comunicación, intensificando el control de las redes y tras grandes y muy efectivas campañas de propaganda, consiguen anular la oposición, persiguen a quien quiera mostrar su desacuerdo, evitan que nadie pueda ejercer su derecho a la libre expresión y, en fases sucesivas, hasta llegan a coartar los movimientos de las personas, el derecho a la propiedad privada o el acceso a las cuentas bancarias o de ahorro; tratan de expropiar las empresas y otro tipo de libertades amparándose en determinadas circunstancias endógenas o exógenas, que de una forma u otra, les permiten justificar y alargar al máximo su postura y capacidad de legislar a su libre albedrío o para cubrir cualquier necesidad.

Para mantener la paz social, elemento fundamental para retener a la gente en sus casas y evitar manifestaciones o protestas -una vez anulada o quebrada la supervivencia del país por diversas situaciones propias o provocadas- llega el momento de actuar y presionar sobre el medio del trabajo limitando el marco del libre comercio, la continuidad en el empleo o la eficacia del sistema industrial y bancario. Es entonces cuando se crean las necesidades en la población que se suplen con un sinfín de diferentes subvenciones, gratificaciones, dádivas, regalías, prebendas y apoyos diversos sobre ellos y crean un ambiente de total dependencia del Estado, la subvención y una forma de mantener “libremente” sus apoyos ejerciendo la política de miedo “o yo o el caos”.

Si además, como ha sucedido en esta ocasión a nivel mundial, aparece una pandemia o una crisis económica general; es entonces cuando el terreno para todo lo anterior queda abonado de por sí, con lo que los pasos a dar y el tiempo necesario para ejecutarlos e implantarlos, quedan reducidos una barbaridad.

A veces, no es tan fácil lograr los objetivos previstos ni seguir paso a paso el camino marcado para llegar al punto de situación final deseable. La gente puede resistirse a pesar de las grandes campañas de propaganda o aunque les envuelvan en papel de celofán de bellos colores las peladillas de almendras amargas. Entonces es necesario actuar bajo mano, sembrando el camino poco a poco a base de ir justificando la necesidad de proteger a la autoridad “en peligro” ante los intentos malignos de las fuerzas políticas de la oposición; fuerzas, que según ellos, solo buscan derrocar al gobierno legalmente constituido por medios poco ortodoxos a base de intentonas de golpes de Estado y en su busca,  se ven obligados a delatar imaginarias fuerzas político-patrióticas que les pretenden atacar o derrocar; cuando la realidad, es todo lo contrario, ya que son ellos los que las han implantado para proteger sus espaldas y apartar e incluso perseguir al que pretende, aunque solo sea por criticarles su forma de gobernar.

Lo hacen por y con todos los medios posibles, hasta de forma oficial tras el señuelo de proteger a la Constitución -esa que quieren cambiar totalmente e incluso derogar- el Estado, el Gobierno y las personas que lo integran y para perseguir todo tipo de “ataque personal” contra ellos por nimio que este sea, al que califican de impropio, una muestra de odio y totalmente ilegal.

Sin embargo, no les importa haber sido previamente muy permisivos con otro tipo de ataques, incluso efectuados por ellos mismos, en contra de personas de otros partidos e instituciones del Estado -ajenas o contrarias a sus propósitos- ya que a estos, para allanar sus espurios propósitos, conviene atacarles o al menos, desprestigiarles lo más posible para que sean vistos por el público en general como algo indigno, decimonónico  o residual.

Tras mantener al Ejército despistado, apartado, aparcado y bien atado; a la vista está que su segundo paso consiste en lograr, mediante los necesarios ceses o expulsiones de los inflexibles, convencer las cúpulas policiales, judiciales, fiscales y de la Abogacía del Estado de la necesidad de actuar en su defensa de tal modo y manera que a ellos no les perjudiquen jamás. Para ello, tampoco escatiman en medios y formas de aproximación sucesiva, directa o indirecta, usando inclusive la coacción o la siempre acertada oferta y tentación de la promoción personal y profesional, acortando los plazos necesarios, saltándose los inconvenientes que lo hacen difíciles de lograr y buscando, que siempre las hay, personas débiles de carácter, poco formadas o aquellos que siendo muy de su propia cuerda, ponen siempre delante su beneficio personal o del partido que lo que se espera de un funcionario por el bien nacional.

Tampoco dudan en aplicar anormales alianzas e incluso emplear cargos oficiales y representantes del gobierno para urdir oscuros planes contra los partidos o las autoridades que gobiernan en las comunidades que no le son propias o favorables; prevaricando posiblemente al usar su cargo para esconder realidades o tergiversar los datos oficiales y pretender forjar feas alianzas basadas en mentiras, a cambio de ciertas bagatelas que les lleven a gobernar en sitos donde no lo hacen y así poder ejercer un mayor control regional.

Antes, durante y con posterioridad a todo lo anterior, es primordial la conquista del “cuarto poder”, el de los medios de comunicación, que constituye un sector que debe o puede ejercer una gran influencia en los asuntos sociales y económicos de la población. A primeras luces parece ser difícil conquistar o convencer; pero al final, todo y todos solemos tener un precio y es increíble ver, leer y escuchar a personas y medios, otrora dignos representantes de la verdad y la honestidad, vendidos a la causa por una serie de contratos o subvenciones por incluir en sus artículos o tertulias asuntos que favorezcan los cambios en la opinión de sus seguidores en beneficio de los que pretender cambiar la situación.

Por último, pero no por ello menos importante, está el papel que juegan los cada vez más comunes de encontrar partidos nacionalistas, separatistas, filo terroristas, verdes, animalistas y de todo tipo de elementos, tendencias y pensamientos extraños, que con tal de conseguir sus propósitos, benéficos personales o complementar sus oscuras y ocultas agendas, son capaces de vender su alma al diablo; por ello, no dudan aunarse en coalición con los que por pura necesidad de votos para el necesario apoyo de su causa final, quienes tienen abierto el amplio abanico de ofertas de toda entidad para complacer las ansias y aspiraciones de aquellos, aunque precisen ponerse una pinza en las narices a la hora de votar juntos una misma propuesta o Ley, o tan solo pocos días antes, de ellos renegaban y hasta negaban repetidas veces que con dichos partidos, jamás iban a pactar.

No es una tarea sencilla en muchos casos ya que, la mayoría de las veces, se precisan determinados cambios en la mentalidad del ciudadano, que realmente solo se consiguen si previamente y durante años, se ha conseguido profundizar en la formación y opinión de las personas, penetrando poco a poco en los sistemas y formas de adoctrinamiento en la formación y a la hora de crear los programas e impartir la educación.

Cuando la conjunción de todos estos astros se consigue alinear, solo hace falta un pequeño brote o golpe de gracia para poder ejercer la idea primaria con plena convicción de que ya nada se va a interponer en dicha tarea. Es a partir de entonces, cuando puede hacerse imposible que los propios países amigos o miembros de las mismas asociaciones intergubernamentales a las que se pertenece sean capaces de hacer cambiar la tendencia o reconducir la situación. Hoy en día, el mundo ha perdido su capacidad de arbitrio, influencia y liderazgo. Cada uno sigue su senda, pocos piensan en los demás y salvo en caso de una potencial guerra, a cada uno se le deja seguir su propio camino sin problemas para los demás.

Recuperar el tiempo y el espacio perdidos, si es que algún día se pudieran recuperar, no es tarea sencilla ni corta porque las ideas, necesidades y formas de vivir han tomado el necesario y fuerte arraigo o acomodo entre la población. Para muchos se ha convertido en la única forma de vivir y tener que cambiarla, supone realizar muchas adaptaciones, riesgos y cambios de mentalidad, que no están dispuestos a realizar.

No sé si todo lo dicho hasta este momento les podría sonar conocido, cercano o ya implantado en su entorno. Yo les puedo decir que a mí me suena y mucho. Es más, creo que estamos al borde de llegar al punto de no retorno. Además, soy una de esas víctimas mencionadas que no pueden ejercer su derecho constitucional de aplicar su libertad de opinión y expresión, a veces, -incluso hoy mismo- cuando intento presentar mis comentarios sobre hechos ampliamente conocidos y puntuales para el análisis y opinión de los que me siguen habitualmente que sobrepasan con creces más de algún millar. Hecho que suele ocurrir con mayor frecuencia cuando los temas tratados giran sobre ciertas actuaciones del gobierno, llamémosle, poco ortodoxas.

atalayar.com

De palos y piedras a portaaviones y bombas atómicas: con qué arsenal se amenazan China e India

En esta foto de archivo pueden verse a tropas chinas en la región de Ladakh, reclamada también por India, con un cartel en inglés que dice "ha cruzado la frontera, por favor de la vuelta" (AP)En esta foto de archivo pueden verse a tropas chinas en la región de Ladakh, reclamada también por India, con un cartel en inglés que dice “ha cruzado la frontera, por favor de la vuelta” (AP)

Las Fuerzas Armadas de China e India se encuentran entre las más poderosas de todo el mundo, sólo superadas por Estados Unidos y Rusia, y ambos países cuentan armas nucleares y una nutrida variedad de medios de lanzamiento para éstas.

Sin embargo, el lunes por la noche soldados chinos e indios entraron un combate cuerpo a cuerpo, y usando armas tan sofisticadas como piedras y varas con clavos, en un sector de la frontera en el valle de Galwan que ambas potencias reclaman. Nueva Delhi reconoció la muerte de al menos 20 de sus tropas, mientras que Beijing casi no se refirió al incidente ni habló de bajas propias, que algunas fuentes cifran en cerca de 40.

El extraño enfrentamiento ha llevado el foco del mundo a esta inhóspita región de Cachemira, parte de los 3.500 kilómetros de frontera que ambos países comparten y sobre la cual han habido numerosos desencuentros en el pasado. La zona está, de hecho, militarizada y la tensión y la desconfianza reinan allí desde hace décadas e incluso llevaron en 1962 a una corta guerra entre China e India, antes de que las dos potencias desarrollaran armas nucleares.

Y aunque Beijing y Nueva Delhi han decidido, al igual que tantas otras veces, no inflamar la situación con declaraciones contundentes y movimientos de tropas, ambos gobiernos reafirmaron tanto su voluntad de lograr un resolución pacífica como su capacidad de defender la soberanía propia, mientras mandos medios militares mantienen diálogos en la misma frontera en un intento de reducir tensiones.

Una imagen de las presuntas armas utilizadas en el enfrentamiento en la frontera (@ajaishukla)Una imagen de las presuntas armas utilizadas en el enfrentamiento en la frontera (@ajaishukla)

Los conflictos limítrofes son viejos y determinantes, y los arsenales tan grandes como para destruirse mutuamente varias veces, por lo que China e India se encuentran ahora en el delicado juego de negociar una reducción de la escalada y mantener su prestigio como potencias al mismo tiempo y el contexto de la pandemia de COVID-19, y para el cual se necesitarán cabezas frías ancladas en arsenales muy calientes.

El mismo juego que llama al uso de rocas y palos, como si se trataste de una batalla en la Edad de Piedra, en lugar de armas de fuego, una señal de “moderación” que se viene practicando al menos desde el acuerdo de confianza firmado en 1996 y que el lunes tuvo un desenlace inesperado.

Con un gasto en 2019 estimado en 261.000 millones de dólares, de acuerdo a datos del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI, en inglés), China ostenta el segundo nivel de gasto militar del mundo, sólo superado por Estados Unidos, y entre 2018 y 2019 éste creció un 5,1%.

El aumento progresivo ha estado directamente relacionado al crecimiento de su economía y sus aspiraciones geopolíticas tanto en el Pacífico, donde mantiene también fuertes conflictos limítrofes, como también en África y América Latina. En la última década el gasto en defensa se ha estabilizado en torno 1,9% del PBI.

India, en cambio, tiene el tercer presupuesto militar del mundo, estimado en 71.100 millones de dólares, sólo superado por Estados Unidos y China, y entre 2018 y 2019 creció un 6,8%. Los conflictos limítrofes históricos tanto con Pakistán como con China son los principales impulsores del gasto militar indio.

Armas convencionales

Además de ser los dos países más habitados del mundo, con poblaciones estimadas en 1.400 millones para China y 1350 millones para India, sus ejércitos son también los más grandes del planeta en término de soldados.

De acuerdo a estimaciones del portal especializado Global Firepower, el Ejército Popular de Liberación de China cuenta con 2.183.000 miembros activos mientras que el Ejército Indio cuenta con 1.444.000 soldados.

China cuenta además con 3.500 tanques, entre los que se destaca el Tipo 99, y 3.210 aviones de diferentes roles. Mientras que su marina de guerra cuenta con 777 buques de todo tipo, incluyendo dos portaaviones, el Liaoning y el Shandong.

India, en cambio, posee unos 4.292 tanques, muchos de diseño soviético aunque también figura el local Arjun MkIII, y 2.123 aviones de todo tipo. La marina, más limitada, cuenta con 285 buques, incluyendo el portaaviones INS Vikramaditya.

Un cazabombardero Chengdu J-10, de la Fuerza Aérea de ChinaUn cazabombardero Chengdu J-10, de la Fuerza Aérea de China

De acuerdo al reporte sobre la postura estratégica de China e India publicado en marzo de 2020 por el Belfer Center de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, el ejército indio tiene destinados cerca de 225.000 soldados en la frontera con China o asignados a la responsabilidad de protegerla. De este número, 3.000 forman parte de una brigada de tanques y 1.000 están asignados a un regimiento de misiles de crucero.

La Fuerza Aérea, en cambio, cuenta con 270 cazas y 68 aviones de ataque en la región.

China, por su parte, cuenta con un total de entre 200.000 y 230.000 soldados afectados a su Comando de Operaciones Occidental, que tiene bajo su responsabilidad no sólo la frontera con India sino también las regiones de Xinjiang y Tibet dentro del territorio chino, históricamente afectadas por tensiones internas.

La Fuerza Aérea china cuenta, en cambio, con unos 157 aviones de todo tipo y una gran variedad de drones en la zona.

Estos números indican una leve superioridad numérica tanto en soldados como en aviones de parte de India. En el caso de las Fuerzas Aéreas, la superioridad también es cualitativa: el Sukhoi Su-30MKI de fabricación rusa y operado por India es considerado un mejor aparato que los cazas Chengdu J-10 y Shenyang J-11 de China.

Además, India cuenta también con una mayor cantidad de bases aéreas militares en la región, lo que aumenta su capacidad de continuar operando en caso de un conflicto bélico.

Armas Nucleares

China cuenta actualmente con unas 320 ojivas nucleares, número que ha venido en lento pero constante aumento en los últimos años (eran 260 en 2015), de acuerdo a datos del SIPRI. Del total, 240 están asignadas a unidades operacionales y los métodos de lanzamiento corresponden a la tríada nuclear: misiles balísticos basados en tierra, submarinos para disparar misiles balísticos desde el mar, y aviones adaptados para bombas nucleares desde el aire. Las restantes 80 ojivas están asignadas a unidades no operacionales, es decir en almacenamiento o en desarrollo de nuevos sistemas.

Un cazabombardero Mirage 2000, utilizado por la Fuerza Aérea India para el lanzamiento de bombas nucleares (REUTERS/Pawan Kumar)Un cazabombardero Mirage 2000, utilizado por la Fuerza Aérea India para el lanzamiento de bombas nucleares (REUTERS/Pawan Kumar)

China ha adoptado una doctrina de “represalia asegurada”, es decir la capacidad de sobrevivir a un bombardeo inicial y responder con ataques nucleares que produzcan daños inaceptables en el atacante, como señalan los analistas F. Cunningham y T. Fravel en su artículo de 2015 “Assuring assured retaliation: China’s nuclear posture and US–China strategic stability” (Asegurando la represalia asegurada: la postura nuclear de China y la estabilidad estratégica de la relación entre Estados Unidos y China).

De esta manera, se trata de una postura disuasoria orientada a desalentar los ataques contra China, y por lo tanto se basa en mantener el mínimo indispensable de armas atómicas destinadas a cumplir este rol, disperas por todo el país para evitar que un ataque concentrado del enemigo las inhabilite.

En 2019 el gobierno chino reafirmó esta doctrina renunciar al “primer uso”. Un reporte del mismo año preparado por el Departamento de Estado de Estados Unidos confirma este consenso entre los militares y tomadores de decisión en el país asiático.

En los últimos años el foco de Beijing ha estado en modernizar las armas existentes, además de sumar nuevas, aunque no hay evidencia de que China tenga armas nucleares listas para usar, a la manera de Estados Unidos y Rusia. Por el contrario, se cree que las ojivas están almacenadas por separado de sus vehículos de lanzamiento.

Una formación de misiles nucleares estratégicos intercontinentales Dongfeng-41 en Beijing (Xinhua /Reuters/archivo)Una formación de misiles nucleares estratégicos intercontinentales Dongfeng-41 en Beijing (Xinhua /Reuters/archivo)

China posee misiles balísticos de alcance corto, medio y largo con capacidad nuclear, incluyendo los ICBM, de alcance intercontinental (DF-5, DF-31A y DF-41) y sofisticadas ojivas múltiples. En su mayoría se trata de proyectiles que operan con combustible sólido y son lanzados desde silos, aunque también se están ampliando las unidades que operan con misiles de combustible sólido y que pueden ser lanzadas desde vehículos especiales.

De acuerdo al reporte del Belfer Center, hay al menos 104 tipos de misil desplegados por China con la capacidad de alcanzar blancos en India, incluyendo Nueva Delhi.

También cuenta con submarinos con capacidad de lanzar misiles balísticos nucleares, como los seis Tipo 094 de la marina, y bombarderos comos los Xian H-6K y H-20, operados por la Fuerza Aérea.

En el ámbito de las armas nucleares, India también ha adoptado la doctrina de prescindir del “primer uso”, aunque los últimos años ha habido intensos debates sobre la posibilidad de abrir las puertas a doctrinas más agresivas que incluyen un primer ataque y un uso más ofensivo.

Al igual que China, su enfoque se basa en la capacidad de lanzar un segundo ataque de represalia que desaliente a sus enemigos a atacar primero.

Un misil balístico indio Agni V durante un desfile en el Día de la República, en 2013Un misil balístico indio Agni V durante un desfile en el Día de la República, en 2013

Actualmente se cree que el país cuenta con 150 ojivas nucleares, entre 10 y 20 más que las que tenía en 2019, de acuerdo al SIPRI. India cuenta también con la tríada nuclear, pero a diferencia de China, donde el acento (y su superioridad) está puesto en la Fuerza de Misiles, el componente más desarrollado por los indios para el envío de armas nucleares es el aeronáutico.

En total se calcula que 48 ojivas del total están colocadas en bombas aéreas para ser lanzadas por los aviones Mirage 2000H, de fabricación francesa y próximos ser reemplazadso por los Dassault Rafale, de la misma procedencia.

Además, India cuenta con misiles balísticos de corto y mediano alcance (la serie Prithvi y Agni, pero no poseen los alcances ni la capacidad de las armas chinas, y ha desplegado un submarino con capacidad de lanzar proyectiles nucleares, el INS Arihant, con otros tres en camino, aunque su operatividad plena no está aún comprobada.

Al igual que China, se estima que India no cuenta con armas nucleares ensambladas y listas para disparar a todo momento, y que estas se encuentran separadas en ojivas y medios de lanzamiento, a su vez dispersos por todo el país.

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