Indignación en Alemania por el uso de Turquía de armas de fabricación germana en la guerra de Libia

Un tanque de los combatientes libios leales al Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA) durante los enfrentamientos con las fuerzas de Jalifa Haftar, al sur del suburbio de Ain Zara de la capital, Trípoli

AFP/MAHMUD TURKIA  –   Un tanque de los combatientes libios leales al Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA) durante los enfrentamientos con las fuerzas de Jalifa Haftar, al sur del suburbio de Ain Zara de la capital, Trípoli

La Turquía de Recep Tayyip Erdogan persiste en la violación del embargo de armas decretado por la Organización de Naciones Unidas (ONU) en el marco de la guerra civil de Libia; un choque sangriento que se sigue desarrollando desde 2014 entre el Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA, por sus siglas en inglés), radicado en Trípoli y dirigido por el primer ministro Fayez Sarraj, y el Ejército Nacional libio (LNA, por sus siglas en inglés), liderado por el mariscal Jalifa Haftar y asociado con el otro Ejecutivo oriental de Tobruk. En este caso se ha conocido que el país euroasiático, presente en el conflicto a favor del bando tripolitano, dispone de armamento servido desde Alemania, lo que ha provocado la estupefacción en la nación germana al vincularse esto con la infracción del bloqueo impuesto por la ONU encaminado a detener el cruento enfrentamiento en el país norteafricano.

La transferencia de vehículos blindados y otro tipo de material bélico de fabricación alemana a la capital libia de Trípoli ha provocado irritación en la esfera política y social germana. Una disposición de armas que fue conocida a través de la información del semanario alemán Stern, cuya investigación periodística señaló que este material militar se vendió a Turquía para su uso local, durante los contratos armamentísticos habituales entre los dos países, especialmente teniendo en cuenta que Ankara es uno de los mayores consumidores de armas alemanas en el mundo y que hay un gran vínculo turco-alemán en todos los ámbitos (cabe recordar la gran colonia de turcos que reside en suelo alemán). Pero el régimen de Recep Tayyip Erdogan pasó en secreto de contrabando estos vehículos blindados y equipamiento a Libia para asistir a las milicias del GNA, en clara violación de la resolución de la ONU que prohibía las exportaciones de armas a Libia.

Según la publicación Stern, “el 24 de enero, un barco zarpó del puerto turco de Mersin (importante nodo naval ubicado en la costa nororiental del mar Mediterráneo al sur de Turquía) con destino a Génova, Italia”. “Se suponía que el barco debía transportar vehículos regulares y pasar por Creta y Chipre”, reseñó la revista, pero esta apuntó que el barco desapareció del radar a partir del 27 de enero durante dos días, antes de que apareciese posteriormente a 25 kilómetros de Trípoli, continuando posteriormente su viaje a Génova como si nada hubiera pasado. El medio alemán indicó que “el barco cerró la señal para evitar el radar y llevar a cabo una misión en Libia, antes de regresar a la ruta natural hacia Génova”. Explicó que “según las declaraciones hechas por los marineros a la Policía en Génova, el barco descargó armas bajo la supervisión de los soldados turcos en Trípoli”. Además, agregó que “uno de los marineros dijo que vio los vehículos blindados de la compañía Mercedes en el barco”, y que “algunos de estos vehículos blindados estaban equipados con un cañón y sistemas de radar”. También se hizo referencia a un video tomado en secreto durante el viaje del barco a Trípoli, mostrando vehículos militares Unimog de Mercedes-Benz a bordo, según recogió también el medio Al-Ain News.

Combatientes del GNA se encuentran junto a un camión lanzador de cohetes en la ciudad de Tarhouna, a unos 65 kilómetros al sudeste de la capital, Trípoli, el 5 de junio de 2020
AFP/MAHMUD TURKIA – Combatientes del GNA se encuentran junto a un camión lanzador de cohetes en la ciudad de Tarhouna, a unos 65 kilómetros al sudeste de la capital, Trípoli, el 5 de junio de 2020

La revista Stern manifestó además que este tipo de vehículo aparecía en un video que la milicia del GNA publicó en las redes sociales, el cual mostraba a un grupo de sus miembros conduciendo vehículos Unimog cerca del puerto de Trípoli. Otras imágenes mostrarían también un convoy militar de las milicias de Fayez Sarraj con la presencia de automóviles militares producidos por la firma alemana MAN.

Según la misma investigación, el contrabando de vehículos producidos por compañías alemanas a Libia también es controvertido para el Gobierno alemán, ya que este patrocinó la pasada conferencia de Berlín del 19 de enero que reunió a las partes en conflicto en Libia comprometiéndose estas a respetar el embargo de armas y a decretar un alto el fuego, algo que claramente se incumplió.

La revista Stern dijo que el contrabando de armas alemanas a Libia estaba causando una gran ira en Berlín. Por lo que se pedía la prohibición de la exportación de armas alemanas a países involucrados en el conflicto en Libia, especialmente a Turquía.

El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan
AFP/MANDEL NGAN – El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan

Por su parte, desde la esfera turca se ha denunciado también que Jalifa Haftar ha utilizado camiones militares de fabricación alemana en violación del embargo de armas impuesto por Naciones Unidas, según la propia revista Stern.

La publicación hizo referencia a imágenes que mostraban sistemas de misiles rusos Pantsir-S1 montados en camiones MAN-SX 45 construidos en Alemania. El Ejecutivo alemán ha criticado durante mucho tiempo a otros países por violar el embargo de armas de la ONU, ha pedido reiteradamente el fin de la influencia extranjera en Libia y ha defendido la Operación Irini de la Unión Europea, una misión naval cuyo principal objetivo es aplicar el embargo de armas impuesto por la ONU a través de medios aéreos y recursos marítimos.

El semanario informó que las autoridades creen que los sistemas de misiles Pantsir-S1 y los camiones militares MAN-SX 45 fueron suministrados a las fuerzas de Jalifa Haftar por Emiratos, según informó la agencia oficial de noticias turca Anadolu. Los camiones militares fueron producidos por una empresa conjunta de MAN y el gigante de defensa alemán Rheinmetall.

Fayez Sarraj, primer ministro del GNA
PHOTO/REUTERS – Fayez Sarraj, primer ministro del GNA

En este punto, el GNA sigue padeciendo las embestidas dentro de la última operación de asedio a Trípoli lanzada por las Fuerzas Armadas de Jalifa Haftar desde el pasado 4 abril de 2019. Ante esto, el GNA lanzó la Operación Tormenta de Paz el 26 de marzo para contrarrestar los ataques a la capital, con el apoyo turco, gracias a la cual recuperó la base aérea de Al-Watiya y enclaves importantes de la región como Sabratha y Sorman.

Libia ha sido devastada por la guerra civil desde el derrocamiento del difunto líder Muamar El Gadafi en 2011. Los esfuerzos para un acuerdo político de momento han fracasado. Todo ello dentro de un conflicto que se ha internacionalizado por la intromisión de varios países interesados en posicionarse. Destacando el caso de Turquía y su intento de extender su influencia en el arco mediterráneo a través de la participación en las guerras civiles de Libia y Siria, bajo el claro interés de obtener beneficios económicos, ligados a las prospecciones de gas y petróleo, y geoestratégicos. No en vano, la intervención turca en el país norteafricano viene reforzada desde el pacto que suscribieron a finales del año pasado Recep Tayyip Erdogan y Fayez Sarraj, por el que se acordó el apoyo militar turco al GNA y el reparto de zonas económicas exclusivas en el Mediterráneo, que entraron en conflicto con fronteras marítimas de países como Grecia y Chipre. Un apoyo que viene potenciado por el músculo financiero de Qatar, país asociado en el plano internacional con Turquía.

Jalifa Haftar, mariscal del LNA
PHOTO/REUTERS – Jalifa Haftar, mariscal del LNA

En la guerra civil libia las facciones enfrentadas reciben un fuerte apoyo exterior bastante marcado. Por un lado, el GNA, reconocido internacionalmente por la ONU desde 2016, recibe el sustento de Turquía, Qatar e Italia; mientras, por otro, el LNA cuenta con el apoyo de naciones como Rusia, Francia, Egipto, Arabia Saudí, Emiratos o Egipto.

atalayar.com

Marruecos niega tener relación con la empresa NSO Group y sus softwares de espionaje

El periodista y activista Omar Radi en Casablanca, Marruecos, el 12 de marzo de 2020

REUTERS/YOUSSEF BOUDLAL  –   El periodista y activista Omar Radi en Casablanca, Marruecos, el 12 de marzo de 2020

Amnistía Internacional ha publicado un informe este lunes sobre el uso de programas de espionaje producidos por la empresa israelí NSO Group para controlar al activista y periodista Omar Radi, conocido por trabajar para varios medios de comunicación nacionales e internacionales como Atlantic Radio o TelQuel. Sin embargo, Marruecos ha negado estas acusaciones alegando que nunca ha tenido una relación con NSO Group, empresa encargada de diseñar este tipo de softwares. 

Sede del grupo israelí NSO, en Herzliya, cerca de Tel Aviv
AFP/ JACK GUEZ – Sede del grupo israelí NSO, en Herzliya, cerca de Tel Aviv

“La falta de transparencia en torno a la industria de la vigilancia dificulta el conocimiento de las herramientas que se utilizan, venden, compran y abusan, y por lo tanto, que las víctimas y los organismos de vigilancia exijan responsabilidades”,  advertía el informe publicado por Amnistía Internacional en el cual esta organización señalaba que, tras analizar el teléfono móvil de Omar Radi, habían llegado a la conclusión de que estaba infectado con un potente sistema de software espía diseñado por una compañía israelí. “Estos dispositivos actúan como estaciones base portátiles y se hacen pasar por torres celulares legítimas”, recalcaba Amnistía quien además ha asegurado que este spyware permite el acceso a todos los datos almacenados en el teléfono e incluso activar la cámara y el micrófono.

Los servicios marroquíes no tienen relación con la empresa israelí NSO y Marruecos no tiene el software Pegasus. Todo lo que ha planteado Amnistía Internacional a este respecto es erróneo e infundado”, ha explicado un oficial de inteligencia marroquí al digital Le360. El Grupo NSO alerta en su página web de que solo venden sus productos a agencias gubernamentales, alegando que “los productos de NSO son utilizados exclusivamente por los organismos gubernamentales de inteligencia y de aplicación de la ley para luchar contra el crimen y el terror”.

Tarjetas SIM. El 14 de mayo de 2019, WhatsApp animó a sus usuarios a actualizar la aplicación para cubrir una brecha de seguridad que permitía a atacantes sofisticados introducir a escondidas programas espía en los teléfonos
PHOTO/AP – Tarjetas SIM. El 14 de mayo de 2019, WhatsApp animó a sus usuarios a actualizar la aplicación para cubrir una brecha de seguridad que permitía a atacantes sofisticados introducir a escondidas programas espía en los teléfonos

Así, en el informe emitido por Amnistía Internacional, esta organización aseguraba que al analizar el iPhone de Omar Radi habían encontrado rastros del software Pegasus. “En octubre de 2019, documentamos por primera vez las pruebas de que las herramientas del Grupo NSO se utilizaron para atacar a dos defensores de los derechos humanos marroquíes”, han subrayado. En apoyo a esta acusación, Amnistía Internacional ha informado de que “había encontrado rastros en el teléfono de Radi que sugieren que fue sometido a los mismos ataques de inyección que los observados contra otros defensores de derechos humanos del país como le ocurrió a Maati Monjib”. 

El digital Le360 ha señalado que Maati Monjib se presentaba a sí mismo como un defensor de derechos humanos perseguido por las autoridades públicas cuando realmente estaba siendo investigado por un “caso de derecho consuetudinario”. “Maati Monjib es propietario de varias propiedades inmobiliarias y de tierras que no pueden ser adquiridas con sus ingresos, aunque viva hasta los 1.000 años”. Según Amnistía, el sistema de piratería de NSO utilizó una técnica basada en el envío de un mensaje de texto al teléfono móvil. Una vez que el usuario abría este SMS, el dispositivo estaba infectado. No obstante, esta técnica evolucionó en 2018 provocando que al hacer clic en un enlace de Internet, el usuario fuera redirigido durante unos segundos a otro enlace que era capaz de proporcionar acceso a todos los datos del teléfono.

Un experto en redes  informáticas ha explicado a Le 360 que en ambos casos es posible “tener una huella dactilar que identifique ya sea al operador telefónico utilizado en el caso de piratería de SMS, o la ubicación geográfica en el caso de redireccionamiento a otro sitio” y se ha cuestionado por qué el laboratorio de Amnistía no ha hecho un esfuerzo para identificar al remitente del mensaje. “Cada acto en la web deja un rastro para identificarlo. La IP es el equivalente al certificado de residencia de este acto”, ha incidido este experto.

El periodista y activista Omar Radi habla con los medios de comunicación fuera del tribunal en Casablanca, Marruecos, el 12 de marzo de 2020
REUTERS/YOUSSEF BOUDLAL – El periodista y activista Omar Radi habla con los medios de comunicación fuera del tribunal en Casablanca, Marruecos, el 12 de marzo de 2020

En este punto, el analista entrevistado por Le 360 se pregunta quién es Omar Radi y por qué el Gobierno marroquí tendría que preocuparse por él. Un artículo publicado previamente por el canal Chouf TV al que ha tenido acceso Le 360 arroja luz sobre las “relaciones arancelarias entre Omar Radi y dos empresas extranjeras especializadas en inteligencia económica”. Según esta información, desde 2018, Radi ha estado reuniendo información en nombre de dos empresas anglosajonas:  G3 (Good Governance Group Limited) y K2 Intelligence Limited. “Cuando juegas a ser espía, no debes jugar a ser la víctima cuando a su vez eres espiado por agencias internacionales”, ha recalcado el digital Le360.

Asimismo, en su informe Amnistía Internacional ha recomendado a las autoridades marroquíes y a los países exportadores de este software que apliquen un marco reglamentario que rija la vigilancia. “Hasta que entre en vigor este marco, debería aplicarse una moratoria a la venta, transferencia y uso de equipo de vigilancia, tal como recomendó el Relator Especial de las Naciones Unidas para las cuestiones relativas a la libertad de expresión, David Kaye”, han aseverado. Mientras tanto, Marruecos considera que el acoso de Amnistía al Grupo NSO por vender un exitoso sistema de piratería en Marruecos “tampoco está probado”.

Fotografia de archivo Shalev Hulio, cofundador del Grupo NSO
PHOTO/REUTERS – Fotografia de archivo Shalev Hulio, cofundador del Grupo NSO

“La inteligencia que Marruecos comparte con países extranjeros es producto de sus agentes en el campo y no del rendimiento tecnológico. Este apego de la comunidad de inteligencia marroquí al elemento humano parece estar volviendo a ponerse de moda en varios países, que han reconocido las limitaciones de la tecnología”, ha dicho el analista entrevistado por Le360.

El pasado mes de noviembre, WhatsApp presentó una querella en una corte de Estados Unidos contra la compañía NSO Group. El servicio de mensajería cifrada WhatsApp detectó en mayo una vulnerabilidad en su sistema que permitió la instalación de ‘software’ espía en teléfonos para así acceder a datos de los dispositivos. “Esto debería servir de alerta para las compañías de tecnología, Gobiernos y todos los usuarios de internet. Las herramientas que permiten la vigilancia de nuestra vida privada están siendo usadas de forma abusiva, y la proliferación de esta tecnología en manos de compañías irresponsables y de Gobiernos nos pone a todos en riesgo”, indicó por aquel entonces el jefe de WhatsApp, Will Cathcart.

atalayar

El Sáhara Occidental sin amnesia y sin manipulación

Jamal Eddine Mechbal
Sáhara Occidental

En la página de Opinión de Atalayar, del jueves 11 de junio 2020, Alejandro Salamanca publicó un artículo bajo título “Sáhara Occidental, el gran olvidado”. Los lectores, sin embargo, merecen tener una mirada amplia, plural y diferente a la expuesta en el artículo, con puntualizaciones, aclaraciones respecto de las afirmaciones infundadas o no documentadas.

El artículo resalta que el Frente Polisario parece haber perdido el apoyo del Gobierno español a dos niveles: manifiesto, primero, al “dejar de reconocer los ‘pasaportes diplomáticos’ emitidos por el Frente Polisario” y, segundo, al no incluir la bandera de la RASD en el acto institucional del día de África, el pasado 25 de mayo. En mi opinión, estas dos decisiones muestran coherencia en la política exterior de España.

España, como todos los países de la UE y la mayoría de los países del mundo, no reconoce a la RASD. Los países respetuosos del derecho internacional no pueden reconocer una supuesta república establecida en un territorio ajeno, sin pueblo, sin territorio, sin ejercicio de soberanía. Por lógica y coherencia, España no puede aceptar el llamado “pasaporte diplomático” que emite la RASD, cosa que tampoco hacen el resto de países europeos. Es el régimen argelino quien incubó a su imagen a la virtual RASD. Es Argelia quien expide pasaportes argelinos para que los delegados, autodenominados diplomáticos, y cabecillas del Polisario puedan moverse entre países.

Lo mismo ocurre en lo referente a “la bandera de la RASD que no fue incluida en el acto institucional del día de África el pasado 25 de mayo”. Si España, país que no reconoce a la RASD, incluyera en el mapa de África el territorio del Sáhara Occidental con la bandera de esa entidad virtual cometería una flagrante contradicción en su posición diplomática y, además, falsearía la situación real e imperante sobre el terreno. En el territorio del Sáhara Occidental, la bandera que hoy ondea es la marroquí.

Sorprende en el artículo una infundada acusación dirigida en contra de Marruecos y de España. El articulista sostiene que: “Marruecos, recordemos, ocupó el Sáhara a finales de 1975 junto con Mauritania -con el beneplácito de España, que afrontaba la sucesión de Franco- y causó el desplazamiento forzoso de varias decenas de miles de saharauis…”. En ningún documento de las Naciones Unidas se encuentra referencia alguna que corrobore tan grave e irresponsable acusación de “ocupación” con el “beneplácito” conspiratorio de España.

El artículo silencia y salta sobre hechos importantes, por ejemplo, había coincidencia y unanimidad entre todas las partes (Marruecos, Mauritania, Argelia y su Polisario) para que España saliera de inmediato del Sáhara. Marruecos, para lograrlo, contempló la vía pacífica y la acción diplomática de la negociación, mientras el Polisario, al contrario, nació como movimiento armado, auspiciado por Argelia y Libia, con la opción predeterminada de llevar a cabo una lucha armada contra España para expulsarla del territorio.

Durante la visita de la comisión investigadora de la ONU al Sáhara, en mayo de 1975, los polisarios no solamente expresaron la exigencia de la salida inmediata, sino que animaron manifestaciones en contra de España gritando de manera insultante “Fuera España” y “muerte a España”. El ministro de Asuntos Exteriores de España, en ese entonces, Pedro Cortina Mauri, expresó ante los diputados del Congreso de los Diputados: “Se produjeron, durante la semana que estuvo [la Misión de la ONU] una serie de manifestaciones que estuvieron todas condicionadas por el Frente Polisario, pidiendo la independencia y muchas contrarias a nuestro país”. Resaltó, además, que en la “víspera de la llegada de la misión se había producido, al propio tiempo, la captura de dos patrullas por el Frente Polisario, incidente que iba a influir mucho en el devenir de todo el proceso de descolonización”.

Otro hecho de vital importancia que no se menciona fue el de la Marcha Verde, la marcha de 350.000 civiles marroquíes desarmados hacia el Sáhara, una medida de presión política a raíz de la cual el Consejo de Seguridad adoptó, el 6 de noviembre 1975, la resolución 380. En la resolución, el Consejo de Seguridad se conformó con deplorar la Marcha Verde, al tiempo que instó a las partes a negociar. Por supuesto, si se hubiera tratado de una invasión, como se afirma en el artículo, aunque con un beneplácito, la ONU hubiese condenado a Marruecos.

España, a raíz de lo citado, se encontraba atrapada entre Argelia y Marruecos en un momento crucial para un cambio hacia un régimen democrático que sería imposible de lograr con el peso colonial sobre la espalda. El proyecto del hombre fuerte de Franco, Luis Carrero Blanco, que consistió en crear un nacionalismo postizo, llevando a cabo una autodeterminación trucada para que la España franquista permaneciera para siempre en el Sáhara, fracasó. España no tenía otra alternativa que elegir entre Argelia y Marruecos. Argelia aspiraba no solo a ser la primera potencia en el Mediterráneo, como declaraba su presidente Boumedian, sino también una salida al océano Atlántico con los ojos puestos en Canarias; contó para ello con Cubillo, líder del IMPAIAC. En el contexto de la Guerra Fría, se cernía el peligro de instalar bases de los soviéticos en el Sáhara.

Entre dos difíciles opciones, España optó por la que consideró menos dañina a sus necesidades e intereses: negoció con Marruecos, en conformidad con la resolución ya citada y que instaba a las partes a la negociación de acuerdo con la Carta de las Naciones Unidas. La negociación culminó el 14 de noviembre con la declaración de Madrid mediante la cual se descolonizó el Sáhara. La declaración fue depositada ante la Secretaría General de la ONU y la Asamblea General tomó nota de ella el 10 de diciembre de 1975.

El artículo de Salamanca hace referencia al “muro de arena y minas antipersona de 1.700 km de largo para impedir que el Polisario y los refugiados saharauis puedan acceder a los territorios ocupados”. En esto hay que recordar que el mencionado muro de contención puso fin a las incursiones armadas del Polisario, incursiones que procedían de territorio argelino y en las cuales se cometían todo tipo de agresiones y actos terroristas contra bienes y población civil, incluidos los actos de piratería contra barcos de pesca españoles. El Polisario asesinó a civiles y raptó a saharauis y a españoles que fueron conducidos -como rehenes- a sus bases en Tinduf. Desde que Marruecos levantó ese costoso muro de contención puso fin a esos actos terroristas contra barcos y ciudadanos españoles ajenos al conflicto. La Asociación Canaria de Víctimas del Terrorismo (ACAVITE) lleva el registro de 300 familias españolas que son víctimas de los actos terroristas perpetrados por el Polisario. Por lo anterior, es posible señalar que el artículo no se corresponde de manera cabal con la realidad de los hechos. A Marruecos se le debe agradecer la construcción de ese muro de defensa que, además, dejó patente que no es el pueblo en el Sáhara el que está en armas sino bandas armadas pagadas por Argelia. Gracias a ese muro, hoy los barcos de pesca españoles pueden faenar sin amenazas terroristas, los barcos mercantes pueden navegar con toda seguridad y los aviones transitar en ese espacio aéreo con normalidad.

De otra parte, el muro dispone de pasadizos abiertos para el paso de la población y no altera la circulación de las personas que están en la zona. Lo que es anormal y se omite a menudo es que la frontera entre Marruecos y Argelia se mantiene cerrada desde 1994 por decisión unilateral del régimen argelino, siendo esa frontera junto a la de las dos Coreas las únicas cerradas en el mundo.

Cuando se afirma con rotundidad que “la MINURSO -por cierto, la única misión de la ONU sin un mandato para denunciar abusos de los derechos humanos-, se ha limitado a observar impasible y posponer indefinidamente la organización del referéndum”, se falta a la verdad y se da curso a la desinformación y a una falsa propaganda del Polisario y de Argelia.

No es cierto que la MINURSO sea la única misión de la ONU sin mandato sobre el tema de los derechos humanos. Diferentes misiones de la ONU no contemplan esa misión porque no todos los conflictos son iguales. Hay misiones que se crean a raíz de un conflicto según contempla el Consejo de Seguridad en conformidad con el Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas y otras misiones que se crean en el marco del Capítulo VI que refiere al arreglo pacífico de controversias. El diferendo sobre el territorio del Sáhara Occidental, conocido como ex Sáhara español o Sáhara Occidental marroquí, siempre ha sido tratado conforme al capítulo VI. Por ello, la MINURSO fue creada mediante negociaciones y acuerdos específicos entre las partes, con misión determinada y bien definida. Ningún cambio puede tener lugar fuera de un acuerdo entre las partes y no por decisión del Consejo de Seguridad de la ONU.

La misión de la MINURSO consiste esencialmente en vigilar el alto el fuego y organizar el referéndum. La celebración del referéndum no ha sido posible porque el Polisario pretendía que se celebrarse a su medida con resultados garantizados a su favor o como declaraba Cortina Mauri, “una autodeterminación predeterminada” (1), lo que explica la razón de la autoproclamación de la RASD por parte del Polisario antes de celebrar el referéndum de la autodeterminación. En 1975, el Polisario declaraba ante la comisión de la ONU en visita al Sáhara que la población saharaui era de unos 400.000 y para recibir ayudas hoy pretende que  en Tinduf  (Argelia) albergan a más de 200.000 personas, pero en cambio durante la confección de la lista de votantes para el referéndum insistió que solo los que figuraban en el censo español tenían derecho a votar, excluyendo así a más de las tres partes de la población que él mismo declaraba. De hecho, algunas tribus que figuran en el censo español fueron también rechazadas por el Polisario. Marruecos no podía aceptar un referéndum excluyente e insistió en la participación de todos los saharauis sin excepción. Atendiendo a estas circunstancias, la ONU consideró que el referéndum es inaplicable. Por lo anterior, la MINURSO actualmente solo vigila el alto el fuego y cumple otras tareas acordadas entre las partes. Incluir el tema de los derechos humanos, como pretende el Polisario, supondría empezar otras negociaciones y caminar por nuevos senderos en lugar de concentrarse en lo principal: negociar una solución justa, duradera y realista y consensuada entre las partes como indican las resoluciones del Consejo de Seguridad.

Finalmente, la MINURSO no “pospone indefinidamente la organización del referéndum” como se afirma de forma errónea, porque esa decisión no es de su competencia sino corresponde directamente al Consejo de Seguridad. A la fecha está claro que el referéndum para elegir entre dos opciones extremas –independencia o integración– fue abandonado desde hace muchos años, se reemplazó en 2001 por el proyecto del ‘Acuerdo marco’ (Ver informe de la ONU S/2001/613 del 20 de junio 2001). En el ‘Acuerdo marco’ se abandonaron las dos opciones extremas en favor de una tercera vía. Esa tercera vía apuntó a una solución intermedia (basada en una amplia autonomía) que fue rechazada por Argelia y su Polisario. Por su parte, Argelia y el Polisario presentaron como contrapropuesta una solución basada en el reparto del Sáhara. Marruecos rechazó esa propuesta. Desde entonces, la ONU no hace ninguna mención al referéndum, sino que insta a las partes a negociar una solución duradera, justa, consensuada, realista y pragmática.

(1) Intervención de Pedro Cortina Mauri sobre el tema de la descolonización del ex Sáhara español- DIARIO DE SESIONES DEL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS. NÚM 32 DEL 15 DE MARZO DE 1978.-NÚM. 32

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