Operación conjunta maliense-francesa mata un centenar de yihadistas en enero

EFE

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REUTERS/BENOIT TESSIER  –   Soldados franceses patrullan en un vehículo blindado todoterreno BvS10 en la región de Gourma durante la Operación Barkhane en Ndaki, Mali

Un centenar de presuntos yihadistas han muerto en el curso de tres semanas (del 2 al 20 de enero) durante una operación conjunta entre las Fuerzas Armadas Malienses (FAMA) y los soldados franceses de la fuerza Barkhane, desplegados en varios países del Sahel en misiones antiterroristas.

Las FAMA publicaron un comunicado en el que explican que la operación conjunta, denominada “Eclipse”, tenía como fin “expulsar al enemigo fuera de sus escondrijos”, concretamente los situados en la zona comprendida entre las localidades de Serma, Boulkessi, Foulssaret y Doni, cerca de la frontera de Mali con Burkina Faso.

Los soldados han capturado además a veinte yihadistas vivos y se han incautado de “material de guerra” y de abundantes motos, el medio de transporte preferido por los yihadistas para lanzar ataques sorpresa y huir con relativa facilidad.

La operación necesitó una preparación de dos meses para permitir una mayor compenetración entre los militares malienses y los franceses, antes de internarse juntos en la zona de operaciones, situada en la región de Gourma, escenario donde se concentran los ataques en los últimos meses.

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AFP/ PASCAL GUYOT – Un helicóptero Eurocopter Tiger (Eurocopter EC665 Tigre) aterriza en el aeropuerto de Mopti, en Sevare 

El saldo del centenar de muertos no incluye los registrados el pasado domingo en un doble ataque yihadista contra dos cuarteles, uno de las FAMA y otro de la fuerza G5-Sahel, el grupo de cinco países del Sahel aliados contra el terrorismo yihadista, y que se saldó con seis soldados muertos, así como treinta yihadistas.

Aquel doble ataque fue abortado precisamente gracias a la intervención de Barkhane, que empleó contra los atacantes helicópteros de ataque Tigre hasta hacerlos huir.

El último comunicado de FAMA resalta así la cooperación francesa, decisiva en este pasado mes y parece responder a las críticas cada vez más abiertas, en Mali y en Francia, contra la participación francesa en una guerra ajena, percibida ampliamente como un proyecto colonialista que no está logrando en absoluto rebajar los niveles de violencia.

Varios grupos yihadistas, fieles a Al Qaeda o al autodenominado Estado Islámico, pero también independientes, combaten sin cuartel a los estados de Mali, Níger, Burkina y Nigeria, habiendo convertido al Sahel en su principal zona de actividad en los últimos dos años. 

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Antiguos servicios de seguridad argelinos acusan a Marruecos de apoyar la secesión en la Kabilia

Daniel Abascal

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La publicación en redes sociales de un supuesto apoyo del rey Mohamed VI de Marruecos a Farhat Mehenni, líder del Movimiento por la Independencia en la región de Kabilia en Argelia ha causado estupor y malestar en el entorno del monarca alauí y del Gobierno marroquí, así como en varias capitales occidentales muy pendientes en estos momentos de una posible opción de diálogo entre Rabat y Argel para lograr una solución al conflicto del Sáhara Occidental. 

En el mensaje publicado en una extraña cuenta de Twitter, Mehenni saludaba la sabiduría de Marruecos y de Su Majestad el rey Mohamed VI, “cuyo apoyo a nuestra lucha por la independencia rompió una cerradura y abrió la puerta para que otras naciones reconocieran a los pueblos tribales en Argelia”.

Fuentes marroquíes señalan que el intento es una burda maniobra para distraer la atención de aspectos delicados para un reducido grupo de poder en Argelia, tanto entre los militares como en el Servicio de Inteligencia, que en la nueva situación política argelina van a perder su poder e influencia, por un lado, y, por otro, pretenden orquestar una nueva operación con Marruecos como enemigo para justificar la falta de vacunas contra el coronavirus que sufre el Estado argelino por su precaria situación económica. 

Las mismas fuentes aseguran que es totalmente absurdo plantear que en este momento en que la decisión de la administración de Estados Unidos ha reconocido la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental, el gobierno marroquí iba a cometer una injerencia inaceptable que podría afectar a la integridad y estabilidad del vecino magrebí y cometer la incongruencia de apoyar grupos separatistas cuando Marruecos lleva luchando contra un grupo separatista como el Frente Polisario durante 45 años. 

Precisamente, otro argumento para intentar este manobra de culpar a Marruecos de apoyar la secesión de la Kabilia es la debilidad del Polisario tras el fracaso de su acción de bloqueo del puesto fronterizo de Guerguerat, entre Mauritania y Marruecos, y el escaso apoyo recibido a su estrategia de intentar volver a los enfrentamientos armados como forma de cortar la dinámica local e internacional de respaldo a la propuesta marroquí de una amplia autonomía para el Sáhara Occidental bajo soberanía de Marruecos. Además, en el seno de la ONU se prepara el nombramiento de un nuevo enviado especial y la organización de una nueva ronda de negociaciones en Ginebra entre todas las partes involucradas en el conflicto que podría poner las bases para una solución. 

En los nuevos mandos del Ejército argelino y de los Servicios de Inteligencia se atisba la opción que podría estar siendo impulsada por el propio presidente Tebboune de demostrar una nueva voluntad de negociación y de acuerdo que contribuyera a concentrar esfuerzos y recursos en la transición que vive el país tras la nueva Constitución y un nuevo presupuesto que pueda servir para afrontar la delicada situación económica que es uno de los factores de mayor desestabilización del país.Atalayar_tweet argelia marruecos

Los graves daños causados por el coronavirus no son ajenos a la necesidad que tienen tanto Marruecos y sobre todo Argelia de poner fin a un conflicto que dura demasiado tiempo, tiene cautivos en condiciones muy precarias a miles de saharauis en los campamentos de Tinduf que manifiestan ya su hartazgo y los jóvenes son captados por los grupos terroristas del Sahel por un poco de dinero. Un entendimiento entre Marruecos y Argelia supondría la apertura de la frontera con un beneficio directo para miles de familias en los dos países, el incremento del comercio y la cooperación y una unión frente a terceros, como la Unión Europea, que supondría un claro reforzamiento de sus posiciones desde el punto de vista político, económico-comercial y social con mayor apoyo para el control de la inmigración irregular y la lucha contra las mafias.

La lucha contra el coronavirus tiene gran influencia en estos momentos en las decisiones políticas a tomar en los dos países vecinos del norte de África. Mientras Mohamed VI transmite la imagen de su vacunación y puede anunciar que la población marroquí puede empezar el proceso de inmunización, en Argelia hay serios problemas para poder acceder a alguna de las vacunas, aunque se realizan todas las gestiones posibles para remediar la situación.

En el ámbito interno argelino, el problema de la Kabilia es real, pero con unas dimensiones que han sido controladas por las autoridades. Si bien, algunos altos mandos militares denunciaron la aparición del movimiento independentista después de intentar acusar y relacionar con los independentistas a los dirigentes de las protestas populares, el hirak que ha congregado en las calles de todas las ciudades argelinas pacíficamente a miles de personas reclamando una transición democrática y un estado civil que sustituya al militar heredado desde la independencia.

La situación en la Kabilia pretende ser utilizada para dar cobertura a quienes pretenden mantener el status de los últimos años frente a los cambios que exigen los argelinos con sus masivas protestas en las calles, ahora controladas por el coronavirus y la necesidad de evitar aglomeraciones. Otra de las principales intenciones es desviar la atención de la grave situación económica y de crisis alimentaria que vive Argelia, cerca de la quiebra, a pesar del petróleo y el gas. 

Las fuentes marroquíes advierten de que las mentiras que se pretenden utilizar para crear un nuevo enfrentamiento con Marruecos para camuflar todos los problemas internos en Argelia se ven desmentidas directamente en los hogares de numerosas familias argelinas que ven la televisión marroquí y pueden comprobar una situación mucho mejor de la que ellos están soportando.

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La Guerra del Polisario: Enésimo capítulo

Fórum Canario Saharaui

La Guerra del Polisario: Enésimo capítulo

Atalayar_Frente Polisario

Cuando llevamos más de dos meses desde que el Polisario le declarase la guerra a Marruecos por una presunta violación del alto al fuego, a raíz de los sucesos de sobra conocidos por todos de la zona fronteriza del Guerguerat, algunas situaciones no dejan de sorprendernos, por lo impostado e inverosímil de las mismas.

Como resultado de ello, en los días precedentes se escenificó un episodio más de este sainete cuando, de acuerdo con el comunicado del Polisario, “el ejército saharaui lanzó cuatro misiles contra la brecha ilegal de Guerguerat y sus alrededores”. Si bien en el mismo comunicado calificaron el ataque de ofensiva contundente, en otro comunicado, las Fuerzas Armadas de Marruecos catalogaron el ataque contra el paso fronterizo como “hostigamiento sin incidencia”, y declararon que la situación en Guerguerat es tranquila y el tráfico por carretera “no está en absoluto perturbado”, no entrando en mayores provocaciones. Sin duda se trataba de otro intento por parte del Polisario de convertir una refriega sin incidencia en algo absolutamente desproporcionado, con la pretensión de llevar este sinsentido bélico a una nueva etapa, con la correspondiente y habitual dosis de propaganda a nivel internacional.

La realidad es que, analizando geográficamente la zona, resulta casi imposible otorgar cualquier tipo de credibilidad a esta supuesta “ofensiva”, quedando reducida a otra leve escaramuza más, lo cual tiene una explicación: La población de Inal (Mauritania) se encuentra a poco más de 30 kilómetros al sur de Tichla, que actualmente posee guarnición marroquí. Inal fue asimismo un antiguo campamento francés de la línea de ferrocarril que transcurre paralelo a la frontera, en la ruta mauritana que transcurre desde los yacimientos de hierro de Zouerate hasta Nouadhibou, cerca de 200 kilómetros al este del paso del Guerguerat.

Entre ambas localidades, se encuentra también el punto donde el muro de separación cambia de dirección y enfila hacia el oeste, acompañando también casi en paralelo a la mencionada frontera. La evidencia es que, a partir de este punto, el espacio entre el muro y la línea fronteriza con Mauritania es muy estrecho, por lo que apenas hay espacio para moverse con agilidad y planear ataques sin franquear la frontera mauritana, lo cual presentaría un problema mucho más grave por las implicaciones obvias que conllevaría.

En algunos puntos del recorrido que estamos detallando, la distancia entre el muro construido por Marruecos y la frontera mauritana es tan pequeño, que la distancia llega a rondar los 500 metros. Por ello se puede considerar descabellado, si no imposible, una ofensiva continuada en condiciones óptimas sin que acarree consecuencias imprevisibles para los atacantes, teniendo en cuenta además que Guerguerat está casi a 300 kilómetros de Duguey, la última posición del Polisario.

Atalayar_Mapa Guerguerat Frontera MauritaniaEn definitiva, desde un punto de vista táctico, no hay apenas espacio para moverse a lo largo de una manga estrecha de tierra de 200 kilómetros, y finalizar el trayecto en un ataque efectivo que culmine con éxito, sin los riesgos antes mencionados. Por todo ello es inconcebible en las actuales circunstancias un ataque sin además comprometer a Mauritania. Esta es la razón por la que debemos darle escasa o nula credibilidad a esta nueva campaña de propaganda bélica que desde el Polisario lleva ya unos días en marcha.

Dicha campaña tiene otro punto de apoyo que se remonta unos días más atrás. Y es que, durante la reunión de la Secretaría General del Frente Polisario del pasado 11 de enero, se acordó decretar un toque de queda en los campamentos de Tinduf que aún perdura. Desde la creación del Fórum Canario Saharaui, hace más de una década, son muchas las publicaciones en las que hemos hecho referencia a la cuestión de la libre circulación de personas en los campamentos de Tinduf, criticando vehementemente las restricciones a las mismas. Ahora que por fin hay un motivo que las justifique, que no es otro que la pandemia provocada por el Covid-19, nos encontramos que el Polisario cierra a cal y canto los campamentos, no por este más que comprensible motivo, sino para servir a la causa bélica que el Polisario se empeña en trasmitir de puertas hacia fuera. Sin duda, la conclusión es que dicho cierre tiene como objetivo apoyar la campaña de propaganda sobre la guerra que el Polisario afirma librar contra Marruecos. Un perjuicio más hacia una población que vive con alarma y preocupación las consecuencias humanitarias del exilio.

Prueba de lo anteriormente expuesto, ha sido ver como el Polisario daba buena cuenta de dicha propaganda a través de sus medios, en un comunicado emitido por el Ministerio de Información de la RASD. Unas advertencias divulgadas vía “llamamiento urgente a raíz del ataque pronosticado en Guerguerat”, a todos los países del mundo e intereses públicos y privados para que “se abstengan de realizar cualquier actividad de cualquier tipo en el Sáhara Occidental, que conoce una situación de guerra abierta”.

Por último, esta situación se complementa con las maniobras militares realizadas por Argelia en la frontera con Marruecos, con el pretexto de probar la preparación de sus unidades destacadas al sur de Tinduf, así como distintos materiales armamentísticos. Esto, unido a lo anterior, ha elevado más si cabe las ínfulas beligerantes de los componentes del Frente Polisario. En espera de nuevos acontecimientos por las partes implicadas y los distintos actores internacionales que de alguna manera participan de este contencioso, falta por ver si desde Naciones Unidas y su Secretaria General se da algún paso firme para rebajar la tensión en la zona. Más allá de palabras vacuas y una pusilánime inacción hacia la parte beligerante.

La única realidad es que, a día de hoy, la situación es de absoluta normalidad en el paso de Guerguerat que une la frontera mauritana con la oficina de la aduana marroquí, según expresaron fuentes mauritanas presentes en la zona a la agencia EFE. “El tráfico rodado continúa prácticamente con la misma frecuencia de antes de los bombardeos”, indicaron desde la aduana mauritana.

Poco más se puede añadir. En este enésimo episodio de guerra virtual, llevamos ya más de dos meses de presuntos bombardeos sin videos, sin víctimas y sin credibilidad alguna, dentro de esta lamentable estrategia propagandística ausente de veracidad a la que se ha entregado el Polisario. Tan solo, como siempre, ruido y fuegos artificiales en sus medios afines, sus redes sociales, y sus acólitos militantes. Donde en esto último, como siempre, ocupa un lugar preeminente España.

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Las protestas en Trípoli suman 82 heridos y un fallecido en una noche

Mariam Azarkan

Se ha reportado un total de 220 lastimados en los últimos tres días en las manifestaciones contra las restricciones en El Líbano 

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Al menos una persona ha muerto durante las protestas en Trípoli y la Cruz Roja Libanesa reportó por la noche un total de 82 heridos. La tensión se mantuvo alta la noche del miércoles entres los manifestantes y las fuerzas de seguridad, conflicto que se ha mantenido durante 3 días consecutivos.  

La agencia estatal libanesa de noticias, NNA, informó que el fallecido es un hombre de 30 años que había sido ingresado en un hospital de Trípoli tras los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y los manifestantes.  

Se han sumado en estos tres días un total 220 lastimados en la gran metrópoli del norte. Quince de los afectados de la noche del miércoles tuvieron que ser evacuados a hospitales. Anteriormente, la Cruz Roja había reportado 67 heridos.  

Los manifestantes salieron a las calles contra las medidas propuestas por el gobierno para contener la COVID-19. Protestan contra la contención estricta y la ausencia de ayudas estatales que dificulta las condiciones de vida de los libaneses.  

Asimismo, la policía antidisturbios se desplegó este martes para evitar que manifestantes cerrasen una calle principal de Beirut, movidos por el mismo motivo que los protestantes de Trípoli. El despliegue se realizó en Corniche al-Mazraa tras el intento de bloqueo de esta calle de un pequeño número de residentes. No hubo enfrentamientos directos entre los dos bandos y la carretera se mantuvo abierta.  

Más tarde, los manifestantes cerraron carreteras y una vía clave en las partes norte y sur del país con neumáticos y piedras en llamas antes de que los soldados libaneses entraran rápidamente y las reabrieran.  Allí tampoco hubo incidentes. 

Según L’Orient Today la Fuerza de Seguridad Interna (ISF) había indicado que nueve de sus miembros habían resultado heridos y uno de ellos se encontraba en estado crítico. 

AFP / Fathi AL-MASRI
AFP / Fathi AL-MASRI-El miércoles por la noche, los manifestantes intentaron atravesar las puertas del Serrallo de Trípoli.

Amnistía Internacional ha expuesto nuevos datos que revelan el uso ilegitimo de El Líbano con equipos franceses para reprimir dichas protestas. “Una nueva investigación de Amnistía Internacional expone hoy el vergonzoso papel desempeñado por equipos para mantenimiento de la ley de origen francés en la represión de protestas en su mayoría pacíficas en El Líbano desde octubre de 2019, así como en las protestas de agosto de 2015.” Introducen en el comunicado publicado este jueves. 

La investigación de Amnistía Internacional documenta “el uso innecesario o excesivo de la fuerza por las fuerzas de seguridad libanesas contra manifestantes mediante el uso de armas de fabricación francesa, sin rendir cuentas de las graves lesiones causadas.”  

Antes de la crisis sanitaria causada por la COVID-9, Trípoli ya era una de las ciudades más pobres del Líbano. Los diversos cierres decretados por las autoridades en el último año empeoraron las condiciones de vida de sus habitantes. Muchos residentes se han encontrado sin ingresos desde el comienzo del último encierro, especialmente los jornaleros.  

Asimismo el país está sumergido en una crisis económica más grave que nunca y una depreciación de su moneda, hiperinflación y desempleo. La mitad de la población vive ahora en la pobreza.  

Hasta ahora Líbano cuenta con 282.249 casos de COVID-19 y 2.404 fallecimientos. La crisis sanitaria ha conllevado a un encierro que consta de un toque de queda de 24 horas y cierre de comercios. Los casos se dispararon después de que durante las vacaciones de navidades y de fin de año las autoridades permitiesen las reuniones familiares.

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Biden suspende las ventas de armas a Arabia Saudí y Emiratos

Álvaro Escalonilla

Atalayar_Joe Biden presidente Estados Unidos Casa Blanca (2)

 –   Joe Biden, presidente de Estados Unidos

“Es típico al inicio de una Administración revisar las ventas pendientes, para asegurarse de que lo que se está considerando sea algo que avance en nuestros objetivos estratégicos y en nuestra política exterior”, declaró Antony Blinken, el nuevo secretario de Estado de los Estados Unidos.

Así explicaba el titular de política exterior de Biden la decisión tomada por su Administración de suspender varios acuerdos de venta de armas con Arabia Saudí y Emiratos. Fuentes del Departamento de Estado alegan que es una “acción administrativa rutinaria típica de la mayoría de las transiciones”. 

Los acuerdos comprendían la venta de 50 cazas furtivos F-35 a Emiratos por un valor de 23.000 millones de dólares, así como la bomba inteligente Paveway IV de Raytheon, equipada con modo dual y sistema de guía GPS y láser INS capaz de atacar en todas las condiciones climáticas, además de unas 3.000 municiones a Arabia Saudí por 478 millones de dólares. 

Desde la Administración precisan que, por el momento, ambos acuerdos se mantienen “en revisión”. Sin embargo, mientras que el de municiones con Arabia Saudí está “bloqueado”, el alcanzado con los Emiratos Árabes Unidos sobre los cazas F-35 está “bajo examen”.

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PHOTO/REUTERS – Un avión de combate F-35

El embajador emiratí en Estados Unidos, Yousef al-Otaiba, quitó hierro al asunto a través de un comunicado: “Como en transiciones anteriores, los Emiratos Árabes Unidos anticiparon una revisión de las políticas actuales por parte de la nueva Administración”. 

Al-Otaiba manifestó que el paquete F-35 les permite mantener disuadir agresiones y tranquilizar a los socios regionales. “También permite a los Emiratos Árabes Unidos asumir una mayor carga regional de la seguridad colectiva, liberando activos estadounidenses para otros desafíos globales”, añadió. 

No obstante, el embajador de Emiratos se mostró tajante pese a la suspensión del acuerdo: “Trabajaremos en estrecha colaboración con la Administración Biden en un enfoque integral para la paz y estabilidad en Oriente Medio”. Las autoridades saudíes, por su parte, aún no han realizado declaraciones al respecto. 

El acuerdo de los cazas F-35 se produjo el pasado mes de diciembre entre EEUU y Emiratos, dentro del marco de los Acuerdos de Abraham. Entonces el objetivo era acercar posturas entre los Emiratos Árabes Unidos e Israel. Estos últimos eran, además, el único país de la región que poseía cazas F-35, pero permitió la venta a Emiratos avalados, en parte, por el fracaso de los demócratas en el Congreso, que fueron incapaces de bloquear la transacción. 

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AP/JOSE LUIS MAGANA – Anthony Blinken, el candidato del presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, para el cargo de secretario de Estado

Las miradas puestas en Yemen

Durante el año 2019, la Administración Trump aprobó ventas de armas por valor de 8.100 millones de dólares destinadas tanto a Arabia Saudí como a Emiratos. El Congreso no intervino, pues el entonces presidente decretó el “estado de emergencia” para evitar el trámite.

Fueron varios los congresistas críticos con esta decisión, incluso algunos republicanos. Varias organizaciones en defensa de los Derechos Humanos denunciaron que la venta de armas estadounidense servía al ejército saudí para atacar contra objetivos civiles en Yemen. 

La guerra de Yemen se ha convertido ya en la mayor crisis humanitaria del planeta. Tras el levantamiento de hutí en marzo de 2015, Arabia Saudí comenzó a asediar el país causando la muerte de miles de civiles. 

Los saudíes contaban entonces con el apoyo de Estados Unidos, su principal proveedor armamentístico, y con los Emiratos Árabes Unidos. El objetivo era evitar que los hutíes, el grupo insurrecto chií influenciado por Irán, tomasen el poder. 

El secretario de Estado bajo la Administración Trump, Mike Pompeo, anunció días antes de abandonar el cargo la designación de los hutíes como organización terrorista. La decisión traería consigo un paquete de sanciones que impediría la ayuda humanitaria en Yemen. 

Su sucesor en el puesto, Tony Blinken, anunció que su prioridad en este momento es revertir las sanciones a los hutíes, pese a las “continuas agresiones a Saná, a nuestros aliados saudíes y a los abusos contra los Derechos Humanos y otras atrocidades, entre las de impulsar a grupos radicales violentos”. 

Sin embargo, Blinken reconoció la existencia de una “campaña liderada por Arabia Saudí” que también ha contribuido a la “mayor crisis humanitaria en el mundo”. Y que es necesario que la Administración Biden haga “todo lo que esté en su mano” para mantener la ayuda humanitaria en Yemen.  

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Turquía extiende su presencia en el Golfo de Adén

Álvaro Escalonilla

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PHOTO/REUTERS  –   El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, durante una conferencia de prensa en Estambul

El presidente turco, Recep Tayipp Erdogan, ha enviado un memorándum al Parlamento con la petición de extender por un año la duración de la presencia militar de Turquía en el enclave del Golfo de Adén, así como en el Mar Arábigo y en las aguas territoriales de Somalia.

Tras la rúbrica de la cámara, la medida entrará en vigor el próximo 10 de febrero. Los expertos apuntan que esta decisión consiste en enviar un recordatorio a Arabia Saudí, pues, pese a la desescalada de las tensiones entre ambos, Turquía pretende mantener un rol de importancia en estas tres áreas.

Aprobada por primera vez en el año 2008, la medida ha sido extendida posteriormente en un total de 13 ocasiones por el parlamento turco, todas a petición de la Presidencia. La última extensión se aprobó hace justo un año, el pasado 4 de febrero de 2020.

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas adoptó por unanimidad una resolución que permitía la cooperación de los Estados con el Gobierno de transición de Somalia durante seis meses, así como la entrada en las aguas territoriales del país en junio de 2008.

El texto fue adoptado con el consentimiento de Somalia, sin embargo, el país trata de alcanzar la estabilidad desde entonces. Inmersa en las luchas contra el terrorismo, contra la piratería del Índico y contra la división interna, Somalia arrastra una crisis profunda.

El Golfo de Adén, situado en la costa sur de Yemen, se encuentra próximo del estrecho de Bab el-Mandeb. Este sirve como enlace entre el propio Golfo de Adén y el Mar Rojo, además de separar el cuerno de África y la península arábiga.

Su importancia estratégica reside, no obstante, en que es el cuarto estrecho más grande del mundo para el tránsito de petróleo. Por este motivo, el control de la zona es clave para los Estados de la región.Turquía y Arabia Saudí: cruce de intereses

El asesinato del periodista Jamal Khashoggi a manos de agentes saudíes en octubre de 2018 empañó las relaciones entre Turquía y Arabia Saudí. Sin embargo, dos años después de aquel cruce de acusaciones, los lazos entre Ankara y Riad parecen estar a punto de volver a la cordialidad gracias, en parte, al papel de Qatar.

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REUTERS/FEISAL OMARAR – Ceremonia de apertura de la base militar turca en Mogadiscio, Somalia, el 30 de septiembre de 2017 

Aunque algunos expertos apuntan a una doble vía iniciada por el Gobierno turco. Detrás de las muestras de acercamiento de las últimas semanas, Turquía sube la apuesta por mantener un papel hegemónico en la región. Una prueba fehaciente ha sido la prolongación de su presencia en el Golfo de Adén.

Esta decisión permitiría a Erdogan ‘matar dos pájaros de un tiro’, según los analistas. Por una parte, hacerse con el control estratégico del estrecho de Bab el-Mandeb y, por otra, mantener el caos en Yemen hasta asegurar un apoyo estratégico claro en el país.

El apoyo turco a grupos y milicias vinculados a los Hermanos Musulmanes en Yemen es otro de los factores que han obstaculizado la consecución del Acuerdo de Riad. Arabia Saudí señala a Erdogan como culpable de imposibilitar un pacto de paz en el país.

La tensión con Turquía impide, por el momento, promover una fórmula que garantice los objetivos de seguridad nacional de Riad en Yemen y que restrinja la influencia iraní en la región.

Sin embargo, el conflicto de intereses no acaba allí. Los últimos movimientos de Turquía obstruyen los intereses de Arabia Saudí y de sus vecinos del Golfo en el cuerno de África. Ambos tratan de asegurar posiciones en los enclaves de Somalia y Djibouti. Este movimiento les permitiría, además, dominar las importaciones y exportaciones en el continente.

Las últimas informaciones señalan que Turquía ha establecido una gran base militar en Mogadiscio para la preparación de tropas, además del establecimiento de un poder blando en Djibuti a través de impulsos económicos a la industria local.

El objetivo de estos movimientos es, según los expertos, contener una serie de pérdidas económicas provocadas por las malas políticas del presidente Erdogan. El líder turco trata de compensar los errores capitales de su Gobierno durante los meses de pandemia.

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El papel del islam en el arraigo del salafismo en África

Carolina Collado/ IEEE

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Con la intención de romper el vínculo existente en el imaginario colectivo occidental entre islam y terrorismo, y con el fin de entender el fenómeno yihadista para prevenir futuros escenarios de conflicto y abordar aquellos coetáneos, el presente estudio pretende evaluar los factores que subyacen a la consolidación de la ideología salafista. A continuación, se estudiarán tres países altamente afectados por el terrorismo yihadista en los cuales el porcentaje de población musulmana no constituye una mayoría de la población.

El fin de utilizar Nigeria, Mozambique y República Democrática del Congo (RDC) como base de la investigación es el de recalcar la interdependencia de los factores influyentes en la presencia y arraigo del salafismo en las sociedades africanas, independientemente del papel que pueda tener el islam en ellas. De esta forma, se pone de relieve la importancia del contexto socioestructural y psicosocial en la expansión del yihadismo a nuevos territorios y la necesidad de abordar problemas relacionados a estos ámbitos para frenar su propagación. Más que realizar un estudio exhaustivo y profundo sobre la historia y actualidad del terrorismo en cada país, se analizarán las variables coincidentes en los tres casos, así como las diferencias existentes, para entender el peso de los factores que contribuyen al arraigo y expansión de la ideología salafista.Terrorismo religioso

De entre las cuatro oleadas del terrorismo moderno establecidas por Rapoport1, la cuarta oleada se caracteriza por sus motivaciones y aspiraciones religiosas. En efecto, en este periodo han surgido organizaciones no necesariamente vinculadas a la religión musulmana, pero innegablemente esta se ha convertido en uno de sus mayores exponentes. El advenimiento de esta etapa fue impulsado por ciertos acontecimientos que realzaron el ánimo y la esperanza acerca del triunfo del islam en las sociedades islámicas frente a la secularización sufrida durante el periodo colonial2. En un principio, diversas organizaciones insurgentes violentas dieron forma a lo que hoy conocemos como terrorismo yihadista, produciéndose una transformación de la yihad3 a una de carácter ofensiva y violenta.

Si bien el terrorismo yihadista suní, al que se hará referencia a lo largo de este análisis, tuvo sus orígenes en el contexto de la guerra afgano-soviética, rápidamente adquiriría connotaciones internacionales. Así, el enemigo cercano, es decir, los Gobiernos locales, dejarían de ser la principal amenaza para Al Qaeda, pasando a centrar sus esfuerzos en combatir a las tropas e intereses extranjeros, particularmente estadounidenses, ya no solo en clave local, sino a nivel internacional. Tras un proceso de descentralización del terrorismo yihadista, con incontables células y redes operativas a lo largo y ancho del globo, y en la última década con la figura del actor solitario gracias a la propaganda ejercida a través de las redes sociales y otros medios de comunicación públicos y propios de las organizaciones, el yihadismo se ha convertido en una de las principales amenazas para la seguridad nacional de los Estados.

Frente a esta amenaza asimétrica, que pretende sembrar el miedo en la población, se ha extendido una creencia maniquea identificando el islam, en tanto que movimiento heterogéneo, ya no solo con la tendencia al radicalismo, sino también con el terrorismo yihadista, produciéndose, en efecto, una criminalización de la religión. Si bien este fenómeno se ha producido especialmente en las sociedades occidentales, también ha tenido lugar en ciertos países africanos donde el islam forma parte de una amalgama de minorías religiosas.

El yihadismo, cuya doctrina ideológica es el salafismo, representa una visión de entre las numerosas interpretaciones que se dan dentro del movimiento islámico. Concretamente, se basa en una interpretación fundamentalista, es decir, literal, de los hadices del profeta y del texto sagrado, el Corán. Sin embargo, esta literalidad es también arbitraria, puesto que las aleyas utilizadas para justificar el terrorismo salafista yihadista están en muchos casos incompletas o sacadas de contexto4. En base a esta afirmación se puede cuestionar, por tanto, la religiosidad a la que aluden los grupos yihadistas, especialmente teniendo en cuenta la victimización de las poblaciones musulmanas. Estas se han convertido en las principales afectadas por el terrorismo salafista yihadista, cuya justificación radica en la idea takfirista por la cual es aceptable matar a un musulmán si es considerado un kafir o infiel, es decir, si su visión del islam es contraria a la del salafismo o no es igual de rigorista.

En los últimos años, ha aumentado dicha victimización en el continente africano al tiempo que se ha convertido en un escenario de proliferación de grupos yihadistas cuyos niveles de violencia y capacidad operativa se han visto reforzados. Si bien la franja saheliana es actualmente el epicentro del yihadismo en África5, la violencia terrorista ha aumentado exponencialmente en otras partes del continente. Por tanto, resulta comprensible el creciente foco de interés en la región del Sahel, convertida en frontera avanzada para España, pero también el estudio de las estrategias, modus operandi y estructuras de los grupos terroristas en otros puntos más alejados de África puede permitir una previsión del devenir del movimiento yihadista a nivel regional e incluso global.Islam y terrorismo en el África subsahariana

Conocer las bases teóricas del islam es un elemento fundamental para comprender la realidad del fenómeno terrorista en las sociedades estudiadas. Como se ha destacado anteriormente, el salafismo hace referencia a la base ideológica del yihadismo y es la doctrina más radical y ortodoxa dentro de la rama sunita del islam, caracterizada por su intransigencia, fundamentalismo y por su aceptación y justificación de recurrir a la violencia. Partiendo de esta base e idealmente bajo un califato regido por la ley islámica o sharía, el objetivo de esta doctrina religiosa es el retorno a los primeros tiempos del islam, borrando toda tradición adquirida posteriormente al óbito de Mahoma6.

Existen cuatro escuelas jurídicas dentro de la rama suní del islam que interpretan los textos del Corán: la hanbalímalikíshafií hanafí. El predominio de una determinada escuela coránica en la sociedad puede servir como indicador de las posibilidades que tiene la ideología salafista de penetrar en ella, aunque no siempre es determinante. Esto se debe a que existen otros factores importantes tanto en el proceso de adhesión a ideas radicales de ciertos sectores de la población como en el establecimiento de los grupos en algunos lugares.

En los últimos años, ha tenido lugar un aumento de la influencia de la escuela jurídica hanbalí, «de la que descendería el salafismo»7, a la par que se ha extendido la amenaza yihadista a múltiples puntos de África. El terrorismo de etiología salafista yihadista afecta, en mayor o menor medida, a 23 países del continente según un mapa elaborado por el American Enterprise Institute8. Este hecho ha estado acompañado de una labor de proselitismo traducida en la inversión por grupos yihadistas en la creación de escuelas y mezquitas, y la colocación de imanes y líderes religiosos que cumplan con su visión rigorista. Se ha propagado, de esta forma, una visión del islam de carácter radical y violento, especialmente entre la población más joven, que constituye un elevado porcentaje del total de la población de estos países.

Sin embargo, en el continente africano, la escuela jurídica predominante es la malikí9, cuyas interpretaciones de las aleyas y leyes islámicas son más moderadas y liberales que otras escuelas. Además, en África occidental predomina el sufismo, «una forma popular de islam por incorporar prácticas locales en los lugares donde se ha  asentado», lo que propicia un clima de sincretismo, comprensión y empatía entre las distintas tradiciones, religiones y ramas del islam —pues tanto suníes como chiíes pueden ser sufistas— promoviendo una convivencia pacífica entre ellas10. Esta práctica de interiorización, meditación y espiritualidad característica de la umma o comunidad musulmana en África la convierte en «escasamente propensa al uso de la fuerza armada para acrecentar su amplia colectividad»11. Sin embargo, a pesar de la existencia de un islam sufista en muchas partes del continente, en estos países existen tradiciones, islámicas o no, que pueden ser violentas. Este tipo de tradiciones «no es cura contra el yihadismo, sino más bien una condición de su posibilidad»12, por lo que podrían contribuir a crear un entorno propicio a la radicalización violenta, facilitando la aceptación social de dicha violencia.Análisis geográfico de la actividad yihadista

El terrorismo yihadista en los tres países objeto de estudio refleja la amplia capacidad y posibilidades de expansión de las que disponen los grupos terroristas, llegando a establecerse en numerosos países a pesar de las ostensibles diferencias porcentuales de población musulmana. A continuación, se expone un análisis geográfico de la relación entre la actividad yihadista y la población musulmana en cada país, estudiando concretamente el modus operandi de las organizaciones y la localización de los ataques.

En la República Democrática del Congo, existe una minoría musulmana asentada en el noreste del país13 que, unido a la minoría que habita en la capital, Kinshasa, conformaría entre un 10 y 15 % de la población total. Tras analizar datos recabados por el Observatorio Internacional de Estudios sobre Terrorismo (OIET), entre enero y septiembre de 2020, este último mes incluido, 5 atentados fueron perpetrados en Ituri y 9 en Kivu del Norte, la mayoría en la localidad de Beni, provincias limítrofes situadas precisamente en el noreste del país14. Si bien existen numerosas milicias y grupos armados, los grupos yihadistas activos en la zona son las Fuerzas Democráticas Aliadas y el Estado Islámico de la Provincia de África Central (ADF e ISCAP, según sus siglas en inglés). Las ADF, grupo de origen ugandés, es conocido por haberse establecido en esta zona del Congo montañosa y fronteriza con Uganda15, mayoritariamente musulmana.

En el caso de Nigeria, alrededor de la mitad de la población profesa la religión cristiana, y el otro 50 %, aproximadamente, es musulmana16 y habita las provincias septentrionales del país. De los 140 atentados cometidos por los diversos grupos terroristas, principalmente Boko Haram y Estado Islámico de la Provincia de África Occidental (ISWAP, por sus siglas en inglés), 99 fueron cometidos en la provincia de Borno, al noreste del país, y el resto fueron perpetrados en otras localidades del norte. Además, la zona del Lago Chad, enclave fronterizo entre Nigeria, Camerún, Níger y Chad, se ha convertido en la zona donde Boko Haram ha establecido sus campos de entrenamiento y refugio por la dificultad de acceso para las fuerzas de seguridad. Además, el bosque Sambisa, en el noreste de Nigeria, cerca de la frontera con Camerún, es un punto estratégico de su actividad operativa debido a la porosidad fronteriza y la vasta extensión del terreno, lo que limita la actuación de las fuerzas de seguridad.

En Mozambique, que cuenta con un 18 % de población musulmana, el terrorismo yihadista ha aumentado exponencialmente en los últimos años. Tanto el grupo Ansar al-Sunna como la filial de Dáesh antes mencionada, ISCAP, centran su actividad en la provincia de Cabo Delgado, en la región más septentrional, donde el islam constituye una mayoría17. Según datos recabados, 23 de los 24 atentados entre enero y septiembre de 2020 han tenido lugar en Cabo Delgado, mientras que el único restante ocurrió en la localidad de Manica, al oeste del país. Es sabido que en la zona de los Grandes Lagos de Tanzania se han establecido los grupos terroristas, entre ellos Ansar al-Sunna, para llevar a cabo actividades de entrenamiento18. Por otra parte, debido a la situación costera y estratégica de Cabo Delgado, los grupos terroristas obtienen financiación del contrabando de materias primas como la madera o el marfil hacia África y Asia a través del puerto.

En base a la correlación explicada anteriormente, en estos países los grupos yihadistas llevan a cabo una victimización de la población musulmana, puesto que las áreas habitadas por esta son el objetivo principal donde realizar sus ataques, y sentar su base logística y operativa, además de sus actividades de proselitismo. Dicha victimización no solo se percibe por el hecho de que los atentados terroristas se cometan en las zonas donde está establecida la población musulmana, sino por la recurrencia a los ataques contra la población civil. Como podrá observarse en el siguiente gráfico, en RDC y Mozambique, las incursiones en poblado son el tipo de atentado predominante, mientras que en Nigeria constituye un modus operandi recurrente, pero no es el más popular.

La victimización de la población en zonas de mayoría musulmana en cifras (enero- septiembre 2020)

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Cabe destacar también la elevada cifra de civiles fallecidos en el caso de la República Democrática del Congo y Mozambique frente al número de miembros de las fuerzas de seguridad asesinados, lo que puede responder a que estos grupos se encuentran en una fase inicial en comparación con los grupos terroristas operativos en Nigeria. Es decir, las organizaciones creadas hace relativamente pocos años o con una capacidad operativa menor que Boko Haram, por ejemplo, como Ansar al-Sunna en Mozambique, surgida en 2017, y las Fuerzas Aliadas Democráticas en RDC, surgida en 1995 pero tradicionalmente dedicada a otros tipos de violencia colectiva, centran sus recursos, evidentemente limitados, contra la población con tres objetivos prioritarios. Entre estos objetivos destacan la captación de adeptos, aunque sea mediante el uso de la fuerza y la violencia, la obtención de financiación mediante el saqueo de poblados, y el propiciar una respuesta por parte de las fuerzas de seguridad. De esta forma, la táctica de desgaste contra las fuerzas de seguridad y la represión que estas emplean en respuesta a la violencia terrorista, que termina afectando a la población musulmana establecida en las zonas, deslegitiman al poder estatal.

En Nigeria, sin embargo, a pesar de que el número de civiles fallecidos a causa de los ataques terroristas es mucho mayor que en Mozambique y RDC, se da el caso de que las incursiones en poblado, si bien siguen siendo frecuentes, son menores en número que los ataques contra las fuerzas de seguridad. Las causas subyacentes puede ser la mayor capacidad operativa, financiera y logística para realizar este tipo de ataques, o la creciente pérdida de apoyos sociales debido a la indiscriminación y la brutalidad empleadas por los grupos, como Boko Haram19, unido al hecho de que «la población musulmana no solo no adhiere a esta radicalización de la religión, sino que la rechaza»20. Es precisamente esta indiscriminación característica de su modus operandi, que está vinculado al takfirismo anteriormente mencionado y a la consideración de infiel de musulmanes moderados, provocando escisiones en el seno de la organización. En contraposición, el modus operandi más recurrente de ISWAP en Nigeria, al igual que sucede en RDC y Mozambique con el Estado Islámico de África Central (ISCAP) —cuyo nivel de operatividad es menor que los otros grupos activos en la zona— consiste en la lucha contra las fuerzas de seguridad21. En efecto, el que puedan seguir expandiéndose también tiene que ver con la cooperación entre diversas organizaciones, tanto terroristas como de delincuencia organizada.

El establecimiento de las organizaciones terroristas en estas zonas responde a una serie de factores que serán analizados a continuación, pero el entorno geográfico también ofrece oportunidades para el establecimiento de los grupos, y para el aumento de su operatividad y financiación. Las fronteras, especialmente cuando se trata de zonas geográficamente adversas para la vigilancia policial como los parques naturales, desiertos, selvas o lagos, suponen una oportunidad para los grupos terroristas, así como para los grupos de delincuencia organizada. Estos lugares permiten la creación de campos de entrenamiento y adoctrinamiento o simplemente sirven como lugar de refugio para los grupos terroristas.El contexto político y social como oportunidad

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, en relación con el Índice de Desarrollo Humano, Nigeria se encuentra en el puesto 158 de 189; RDC en el puesto 179; y Mozambique en el 180 de los países examinados22. Paradójicamente, estos tres Estados son ricos en recursos naturales. Nigeria posee ingentes reservas de hidrocarburos; Mozambique, y en concreto la provincia de Cabo Delgado, posee una de las mayores reservas de gas del mundo; y RDC es rica en zonas mineras de oro, coltán y diamantes, precisamente situadas en Kivu del Norte y del Sur23. Sin embargo, y a pesar de toda esta riqueza, la población en las zonas de estudio experimenta serias dificultades económicas, lo que facilita el reclutamiento de los grupos terroristas a cambio de incentivos económicos, unido a los elevados niveles de densidad demográfica, especialmente en Nigeria y RDC. Podemos encontrar factores de tipo socio-estructural, es decir, relacionados a la demografía, economía, política y sociedad, que suponen oportunidades para el establecimiento y consolidación de los grupos terroristas en las zonas de estudio.

En el caso de Mozambique, el grupo Ansar al-Sunna «explota el islam y los agravios locales», teniendo en cuenta que la provincia de Cabo Delgado es una de las más pobres del país, para llevar a cabo tareas de reclutamiento y adoctrinamiento24. La pauperización y marginación sufrida por parte del gobierno central, especialmente por la población musulmana en esta provincia, es uno de los puntos principales en la narrativa de captación de los grupos yihadistas. De esta forma, instrumentalizan no solo el islam, sino también la forma de islam africano predominante, el sufismo, arremetiendo contra su misticismo en una evidente visión takfirista, al tiempo que cuestionan la inacción de los líderes sufíes frente al Gobierno local y estatal.

En la República Democrática del Congo, el aislamiento de la vida pública y política de la comunidad musulmana por el gobierno central se remonta al periodo colonial, aunque se ha perpetuado con el paso del tiempo25. Actualmente, sigue existiendo una falta de representación de la minoría musulmana, marginada a todos los efectos, pues ni tan siquiera es reconocida como una minoría de manera oficial en el país. Sin embargo, es precisamente la «efervescencia religiosa» que da cabida a numerosas confesiones entre las que elegir26, y también a tensiones interétnicas y religiosas entre los propios musulmanes, lo que promueve la dicotomía entre el sufismo y el salafismo en la RDC, tendiendo a enfrentar a aquellas generaciones más antiguas y tradicionales y a los grupos más jóvenes27.

La marginación de la comunidad musulmana por los gobiernos y el reclutamiento de jóvenes debido; por un lado, a los altos niveles de desempleo y a la escasez de oportunidades; y, por otro lado, a que pueden estar abiertos o dispuestos a aceptar ideologías más radicales, también sucede en Nigeria. El norte, habitado mayoritariamente por musulmanes, ha estado tradicionalmente aislado por el Estado, quien privilegiaba a la población cristiana en el sur. En base a esto, Boko Haram, por ejemplo, instrumentaliza el islam de forma que explota la frustración de los creyentes, en especial de aquellos más jóvenes, producida por «las altas tasas de desempleo juvenil, pobreza extrema, corrupción gubernamental, la falta de educación y el sentimiento de exclusión religiosa y étnica», aunando en su narrativa el contexto histórico, social y político de la etnia Kanuri presente en la zona del Lago Chad28.

A estos factores socio-estructurales, podemos añadir el fácil acceso a armamento debido al flujo de municiones tras el fin de conflictos pasados regionales y locales y de la existencia de bandas dedicadas al tráfico de armas, lo que ha materializado la conflictividad social ya existente en estas zonas, donde existen milicias de autodefensa, milicias étnicas, grupos armados separatistas, de crimen organizado y terroristas. Un caso paradigmático es el de la RDC, donde las tensiones interétnicas, la proliferación de milicias y la lucha por el control de los recursos naturales, que se tradujeron en las guerras del Congo, están todavía en el centro de la violencia de los grupos armados.

El fenómeno terrorista es multifactorial, por lo que sería incorrecto determinar que solo una de las características anteriormente mencionadas es la causa de la aparición del terrorismo en las zonas tratadas, especialmente teniendo en cuenta que las deficiencias socio-estructurales se dan en múltiples puntos del continente. Por tanto, ha de entenderse el arraigo del salafismo y la proliferación del yihadismo como una miscelánea de elementos que no solo tienen que ver con el contexto sociopolítico y económico, sino también con los llamados factores psicosociales. Resulta evidente que los procesos de radicalización del individuo —en tanto que ser social— se encuentran condicionados por este contexto, pero también están íntimamente vinculados a la condición psicológica individual.

No obstante, «ni la psicología individual», «ni los atributos de los entornos sociales» son suficientes para comprender el fenómeno terrorista, por lo que parece necesario analizarlo desde la perspectiva de la psicología social29. Pueden distinguirse algunos factores psicosociales, destacados por De la Corte et al., entre los países objeto de estudio que causan el terrorismo salafista yihadista. La característica más evidente es la «activación de sentimientos e indignación moral», aprovechando la marginación política, social y económica sufrida por la población musulmana. Por otra parte, los grupos terroristas tratan de ejercer una influencia social sobre la minoría musulmana mediante la violencia para lograr sus objetivos, evidenciado por los numerosos ataques contra la población civil. Además, los «entornos de socialización» primaria, como son las escuelas y mezquitas radicales de la escuela hanbalí, que se han extendido por el continente, y secundaria, es decir, los centros de adoctrinamiento de las  organizaciones terroristas también contribuyen a un mayor arraigo de la ideología salafista, pues estos entornos forman parte del núcleo de interacción social del individuo. Esto resulta especialmente importante cuando se trata de personas jóvenes y de niños, como sucede en Nigeria y en la RDC con el reclutamiento de niños desde muy temprana edad.

Adicionalmente, existe otro factor que contribuye al arraigo y expansión de la ideología salafista. En general, las minorías musulmanas sufren una doble victimización: la ya mencionada, por los grupos terroristas, quienes las convierten en sus principales objetivos de ataque y de reclutamiento, pero también por las fuerzas de seguridad. Esto sucede, por ejemplo, en la RDC, donde se encuentran bajo el escrutinio del Estado debido a las acusaciones de colaboración de la población con el grupo terrorista ADF, pues sus miembros proceden de la minoría musulmana situada en el noreste del  país30. Por otra parte, según la Unión Europea, «las fuerzas de seguridad del Gobierno mozambiqueño han respondido con una violencia desproporcionada», a la amenaza terrorista incurriendo en la violación de derechos humanos de la población31. Esta criminalización de la población musulmana por parte del Estado y de las fuerzas de seguridad puede propiciar la radicalización de aquellos que se encuentran atraídos por los discursos más extremistas propios del salafismo.Consideraciones finales

En base al anterior análisis, se puede observar que el papel del islam en relación con el terrorismo en los países africanos mayoritariamente no musulmanes se vuelve circunstancial, pues es utilizado por los grupos yihadistas beneficiándose del contexto y del entorno geográfico en una tendencia claramente oportunista. El enfoque estratégico de las organizaciones terroristas se basa en la explotación de vulnerabilidades sociales para protagonizar acciones disruptivas que causen caos y desestabilicen a los Gobiernos, ya de por sí frágiles y corruptos, y a las sociedades fragmentadas. Así, la marginación y desatención que sufre la población musulmana por parte del Estado o del Gobierno local, como ocurre en los tres casos de estudio, se vuelve una oportunidad para el grupo terrorista en tanto que sienta las bases para la radicalización y permite el arraigo de discursos e ideologías extremistas.

Los casos de Nigeria, RDC y Mozambique revelan la elección de las organizaciones terroristas de centrar su ámbito de actuación en zonas de mayoría musulmana. Esta victimización de la población también se observa mediante la recurrencia a las incursiones en poblado y el elevado número de víctimas civiles causadas. De esta forma, la población musulmana es, en efecto, el objetivo de reclutamiento de los grupos yihadistas, para lo cual utilizan la violencia o unas narrativas mediante las que instrumentalizan el descontento generalizado con el gobierno.

Ciertamente, el desarraigo a nivel social e institucional, la precariedad económica y la falta de oportunidades pueden propiciar un entorno de fidelidad y connivencia entre los sectores más radicales, a veces incluso presentándose la organización yihadista como una autoridad capaz de cumplir con el contrato social —el cual el Gobierno es incapaz de honrar— sirviendo como vector de entrada para el salafismo. Sin embargo, precisamente los ataques tienen lugar en zonas de mayoría musulmana dada la reticencia general de esta a incorporar el salafismo a su visión religiosa en favor de las tradicionales prácticas sufistas, generalmente no violentas, del islam en el África subsahariana. El sufismo predominante es cuestionado y degradado por los grupos terroristas, enfatizando su impureza y la incapacidad de sus líderes para ayudar a la población musulmana, con el fin de aumentar la conflictividad y el malestar social y, en última instancia, de engrosar sus filas.

La confluencia de otros muchos factores ha facilitado la implantación de la ideología salafista en la sociedad, y del yihadismo en un nivel operacional en Mozambique, Nigeria y RDC. El entorno geográfico, la existencia de zonas donde se dan otras actividades de delincuencia como el flujo de tráficos ilícitos y, en especial, la porosidad fronteriza, suelen contribuir a la propagación del yihadismo. Además, tanto el entorno de interacción social del individuo, destacando las mezquitas y los centros educativos, teniendo en cuenta la proliferación de imanes y centros radicales, como la conflictividad y tensión social ya existentes en estas regiones auguran mayores niveles de radicalidad. Para más inri, la criminalización de la población musulmana por parte de los gobiernos y de las fuerzas de seguridad en respuesta al terrorismo también ofrece una coyuntura social de frustración que puede suponer un aumento de los apoyos sociales a los grupos terroristas y promover la radicalización.

Desvincular el islam del terrorismo pasa por aceptar que la existencia de dicha religión se vuelve necesaria para el arraigo de la ideología salafista en una sociedad en tanto que esta supone una oportunidad para los grupos terroristas, que hacen una utilización estratégica del islam. Por ende, lo que propicia el yihadismo en los países mayoritariamente no musulmanes no es el islam en sí, sino la instrumentalización y manipulación de los diversos factores coyunturales que pueden crear un entorno propenso al radicalismo.

Carolina Collado/Máster en Estudios Avanzados en Terrorismo: Análisis y EstrategiasBIBLIOGRAFÍA Y NOTAS A PIE DE PÁGINA

  1. RAPOPORT, David. Las cuatro oleadas del terror insurgente y el 11 de septiembre. En Reinares, F. y Elorza, A. (Eds). “El nuevo terrorismo islamista. Del 11-S al 11-M”, Temas de Hoy, Madrid, 2004, pp.45- 74.
  2. Estos acontecimientos fueron la revolución iraní liderada por el ayatolá Homeini y la invasión soviética de Afganistán, ambos en 1979, a pesar de defender distintas ramas del islam (chiísmo y sunismo, respectivamente).
  3. El término yihad significa «esfuerzo» en tanto que lucha interna personal (yihad mayor) o la conversión de no creyentes o de musulmanes “que no cumplen con lo estipulado”, o la consideración subjetiva de esto, al islam (yihad menor). GONZÁLEZ HERNÁNDEZ, Manuel. Definiendo términos: fundamentalismo, salafismo, sufismo, islamismo, wahabismo. Documento de análisis IEEE 88/2015, p.4 http://www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_opinion/2015/DIEEEO88-Antiislamismo_MGlezHdez.pdf (consultado: 25.09.2020).
  4. ALTUNA GALÁN, Sergio. “Literalidad coránica a medida: las aleyas incompletas de al-Qaeda en el Magreb Islámico”, Real Instituto Elcano, no.54, mayo de 2019. Disponible en: https:www.realinstitutoelcano.org/ (consultado 25.10.2020)
  5. Los enclaves especialmente candentes son los de Liptako-Gourma, área de triple frontera entre Malí, Níger y Burkina Faso, y del Lago Chad, también una zona fronteriza entre Nigeria, Níger, Chad y Camerún.
  6. GONZÁLEZ HERNÁNDEZ, Manuel. Definiendo términos: fundamentalismo, salafismo, sufismo, islamismo, wahabismo. Artículo de opinión IEEE 88/2015, p.6 http://www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_opinion/2015/DIEEEO88-Antiislamismo_MGlezHdez.pdf (consultado 25.09.2020)
  7. ALBARES BUENO, José Manuel. Impacto y transformaciones del islam en África Occidental. Cuaderno de Estrategia no. 163, 2013, p. 254. Disponible en: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4473780 (consultado 3.10.2020) ISSN: 1697-6924
  8. ESTELLE, Emily. “The US is unprepared for Africa’s growing terror threat”, American Enterprise Institute, septiembre de 2020. Disponible en: https://www.aei.org/foreign-and-defense-policy/the-us-is- unprepared-for-africas-growing-terror-threat/ (consultado 28.09.20)
  9. BRAMON, Dolors. Una introducción al islam: religión, historia y cultura, Editorial Crítica, Barcelona, 2002, p.174. ISBN: 84-8432-358-7.
  10. ALBARES BUENO, José Manuel. Impacto y transformaciones del islam en África Occidental. Cuaderno de Estrategia no. 163, 2013, p. 254. Disponible en: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4473780 (consultado 3.10.2020) ISSN: 1697-6924
  11.  INIESTA, Ferrán. El islam del África Negra, Edicions Bellaterra, Barcelona, 2009, p.18. ISBN: 978-84- 7290-458-3.
  12. ALBARES BUENO, José Manuel. Impacto y transformaciones del islam en África Occidental. Cuaderno de Estrategia no. 163, 2013, p. 255. Disponible en: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4473780 (consultado 3.10.2020) ISSN: 1697-6924
  13. Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación (MAEC), “Ficha País República Democrática del Congo”, Oficina de Información Diplomática, julio de 2020. Disponible en: http://www.exteriores.gob.es/Documents/FichasPais/CONGOKINSHASA_FICHA%20PAIS.pdf (consultado 1.10.2020).
  14. Observatorio Internacional de Estudios sobre Terrorismo (OIET). “Atentados Yihadistas 2020”, octubre de 2020. Disponible en: https://observatorioterrorismo.com/category/atentados-yihadistas-2020/ (consultado 1.10.2020)
  15. UN Security Council. “Allied Democratic Forces (ADF)”, diciembre de 2016. Disponible en: https://www.un.org/securitycouncil/sanctions/1533/materials/summaries/entity/allied-democratic-forces-%28adf%29 (consultado 9.11.2020)
  16. Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación (MAEC) “Ficha País Nigeria”, Oficina de Información Diplomática, marzo de 2019. Disponible en: http://www.exteriores.gob.es/documents/fichaspais/nigeria_ficha%20pais.pdf (consultado 1.10.2020)
  17. Parlamento Europeo. “Situación humanitaria en Mozambique – Resolución del Parlamento Europeo”, septiembre de 2020. Disponible en: https://www.europarl.europa.eu/doceo/document/TA-9-2020- 0235_ES.pdf (consultado 2.11.2020)
  18. BUKARTI, Bulama. y MUNASINGHE, Sandun. “The Mozambique conflict and deteriorating security situation”, Tony Blair Institute for Global Change, junio de 2020, p.6. Disponible en: https://institute.global/policy/mozambique-conflict-and-deteriorating-security-situation (consultado 25.10.2020)
  19. BOHM, Vera. “Boko Haram in 2020”, International Institute for Counter-Terrorism, agosto de 2020, p.16 Disponible en: https://www.ict.org.il/images/Boko%20Haram%20in%202020.pdf (consultado 4.11.2020)
  20. ALBARES BUENO, José Manuel. Impacto y transformaciones del islam en África Occidental. Cuaderno de Estrategia no.163, 2013, p. 255. Disponible en: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4473780 (consultado 2.10.2020) ISSN: 1697-6924
  21. BOHM, Vera. “Boko Haram in 2020”, International Institute for Counter-Terrorism, agosto de 2020, p. 6. Disponible en: https://www.ict.org.il/images/Boko%20Haram%20in%202020.pdf (consultado 4.11.2020)
  22. CONCEIÇAO, Pedro. “Panorama General – Informe sobre desarrollo humano 2019”, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, 2019, pp. 27-28. Disponible en: http://hdr.undp.org/sites/default/files/hdr_2019_overview_-_spanish.pdf (consultado 10.11.2020)
  23. LÁZARO, Bustince. “El actual saqueo sistemático de los recursos africanos delata la más cruel esclavitud jamás impuesta sobre los pueblos de África”, África Fundación Sur, enero de 2019. Disponible en: http://www.africafundacion.org/IMG/pdf/el_actual_saqueo_sistematico_de_los_recursos_africanos.pdf (consultado 15.11.2020)
  24. BUKARTI, Bulama. y MUNASINGHE, Sandun. “The Mozambique conflict and deteriorating security situation”, Tony Blair Institute for Global Change, junio de 2020, p.5. Disponible en: https://institute.global/policy/mozambique-conflict-and-deteriorating-security-situation (consultado 25.10.2020)
  25. YILDRIM, Emre. “Muslims of the Democratic Republic of the Congo”, INSAMER, IHH Humanitarian and Social Research Center, Muslim Minorities, s.f. Disponible en: https://insamer.com/en/muslims-of-the- democratic-republic-of-the-congo-drc_1090.html (consultado 10.11.2020)
  26. INIESTA, Ferrán. El islam del África Negra, Edicions Bellaterra, Barcelona, 2009, p.65. ISBN: 978-84- 7290-458-3
  27. YILDRIM, Emre. “Muslims of the Democratic Republic of the Congo”, INSAMER, IHH Humanitarian and Social Research Center, Muslim Minorities, s.f. Disponible en: https://insamer.com/en/muslims-of-the- democratic-republic-of-the-congo-drc_1090.html (consultado 10.11.2020)
  28. BOHM, Vera. “Boko Haram in 2020”, International Institute for Counter-Terrorism, agosto de 2020, p.6. Disponible en: https://www.ict.org.il/images/Boko%20Haram%20in%202020.pdf (consultado 9.11.2020)
  29.  DE LA CORTE IBÁNEZ, Luis, KRUGLANSKI, Arie, DE MIGUEL, Jesús. SABUCEDO, José Manuel, DÍAZ, Darío. “Siete principios psicosociales para explicar el terrorismo”, Psicothema, 2007, vol. 19, no. 3, pp. 36-374. Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=72719302 (consultado 2.10.2020)
  30. YILDRIM, Emre. “Muslims of the Democratic Republic of the Congo”, INSAMER, IHH Humanitarian and Social Research Center, Muslim Minorities, s.f. Disponible en: https://insamer.com/en/muslims-of-the- democratic-republic-of-the-congo-drc_1090.html (consultado 10.11.2020)
  31. Parlamento Europeo. “Situación humanitaria en Mozambique-Resolución del Parlamento Europeo”, septiembre de 2020. Disponible en: https://www.europarl.europa.eu/doceo/document/TA-9-2020- 0235_ES.pdf (consultado 2.11.2020)

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Siguen aumentando las víctimas de minas antipersona en Colombia: 2020 cerró con 165 y ya van 5 en lo corrido del año

Meta. 14 de Noviembre del 2020. Desminado humanitario. (Colprensa-Sergio Acero)Meta. 14 de Noviembre del 2020. Desminado humanitario. (Colprensa-Sergio Acero)

El flagelo de las minas antipersona es una problemática humanitaria que, según información de Descontamina Colombia, de la Oficina del Alto Comisionado para la paz (OACP), ha dejado en el país 9.653 personas heridas, es decir, el 80.5 % de las víctimas, y 2.322 fallecimientos, el 19.5 % de los ciudadanos que sufrieron accidentes con estos artefactos. Estos índices señalan que 1 de cada 5 víctimas muere.

De acuerdo con el Gobierno nacional, en 2020 se liberaron 25 nuevos municipios de sospecha de minas antipersona (MAP) y municiones usadas sin explosionar (Muse), en 13 departamentos del territorio nacional.

Lea también: Durante el 2020 se produjeron 21.602 muertes violentas, el 51% de ellas fueron homicidios

Con este anuncio, entregado el pasado 9 de diciembre por el presidente Iván Duque, se completan 432 municipios en todo el país libres de sospechas de minas, desde el inicio de las operaciones de desminado humanitario que se adelantan en todo el territorio nacional, y 154 en los últimos dos años.

Pese a esto, la Campaña Colombiana Contra Minas dio a conocer que, hasta el pasado 15 de enero, se han registrado 5 víctimas de minas antipersonal, 4 de ellas menores de edad. La iniciativa recoge que los hechos se presentaron en el departamento de Nariño (municipios de Policarpa y Tumaco) y en Arauca (municipio de Saravena), donde lamentablemente dos de los menores de edad fallecieron.

“Estas situaciones son inaceptables, instalar estos artefactos es dañar a la población civil; niños, niñas, abuelos, abuelas, madres, padres… a comunidades enteras que pierden la posibilidad del paso, sus desarrollos culturales, el uso productivo de sus territorios y lamentablemente a veces alguien termina su vida o es mutilado en una de estas terribles explosiones”, relata la Campaña Colombiana Contra Minas.En más de la mitad de los municipios de Colombia hay minas antipersonales plantadas El Colombiano 163En más de la mitad de los municipios de Colombia hay minas antipersonales plantadas El Colombiano 163

Por su lado, Descontamina Colombia señala que, en lo corrido de 2020 se presentaron 165 víctimas de minas antipersonal en el país. A su vez, la entidad asegura que hasta el 31 de diciembre del año pasado, “se han registrado 11.975 víctimas por minas antipersonal y munición sin explosionar, siendo 2006 el año más crítico, pues se presentaron 1228 víctimas, el mayor número en toda la historia de Colombia”.

Da a conocer además, que en la última década esta tendencia ha venido cayendo, con excepción de 2012, hasta ubicarse en 2016 en niveles que no se presentaban desde 1999. Según la OACP, actualmente se están interviniendo otros 145 municipios en diferentes regiones del país por parte de las organizaciones acreditadas por el Gobierno para el desminado humanitario.

Esta iniciativa, liderada por el Ejecutivo, está diseñada para la reactivación económica y social del país que se llevará a cabo hasta 2022, en donde participan ministros, gobernadores, alcaldes y empresarios de diferentes sectores.

En esta limpieza de minas y municiones usadas sin explosionar han participado ocho organizaciones de desminado en el país, en la que se han vinculado más de 4.000 trabajadores acreditados para esta labor humanitaria.

De acuerdo con el Comité Internacional de la Cruz Roja, durante el primer trimestre del año pasado el número de víctimas (118) se incrementó en un 45,6 %, con relación al mismo periodo de 2019, donde se registraron 81 víctimas y de 2018, cuando se presentaron 48.

Según el informe de la Cruz Roja presentado en abril del 2020, después de Afganistán, Colombia es el país con más víctimas de minas antipersona en el mundo.

INFOBAE.COM

Emiratos firma un acuerdo de 23.000 millones de dólares para comprar aviones F-35 y drones de EEUU

Atalayar

F35 avión de combate

 –   El F-35 Lightning II es una familia estadounidense de aviones de combate multiusos furtivos de un solo asiento, un motor y para todo clima.

Emiratos Árabes Unidos ha completado la firma de un acuerdo de 23.000 millones de dólares con Estados Unidos para comprar equipo de defensa y hasta 50 aviones de combate F-35 estadounidenses. En un comunicado en su sitio web, la Embajada de Emiratos Árabes Unidos en Washington manifestó que ha finalizado “las cartas de acuerdo (LOA) con el Gobierno estadounidense ara la adquisición de aviones F-35 Joint Strike Fighter y otros equipos de defensa, como se anunció anteriormente”. 

La Embajada agregó que las LOA se cerraron el martes y confirmaron los términos de la compra de EAU, incluidos los costes, las especificaciones técnicas y los cronogramas de entrega. Los contratos incluyen “hasta 50 cazas F-35A valorados en 10.400 millones de dólares, 18 drones MQ-9B valorados en 2.970 millones y varias municiones valoradas en 10.000 millones de dólares”, señaló el comunicado. Añadió que el último paquete de defensa, firmado en el último día en el cargo del presidente saliente de los Estados Unidos, Donald Trump, “confirma la asociación entre EAU y Estados Unidos al mejorar la interoperabilidad militar para contrarrestar las amenazas regionales en evolución”. 

Además, la Embajada señaló que el acuerdo también era “coherente con la estrategia bipartidista de defensa nacional de Estados Unidos de permitir que los socios asuman más responsabilidad por su propia seguridad y la colectiva en Oriente Medio”. Asimismo, la misión emiratí incidió que el Senado de los Estados Unidos había rechazado un intento de bloquear las ventas en diciembre del año pasado. 

La declaración de la Embajada también reiteró que EAU estaba comprometido con la reducción de la tensión y un nuevo diálogo regional. El príncipe heredero de Abu Dhabi, el jeque Mohammed bin Zayed Al-Nahyan, dijo este jueves que Emiratos Árabes Unidos esperaba trabajar con el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, “para superar los desafíos globales comunes” y estaban “listos para fortalecer los esfuerzos para apoyar la paz en nuestra región”.

atalayar.com

¿Es posible estimular la desradicalización de terroristas yihadistas?

Amanda Pérez Gómez

Atalayar_Terrorismo

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El terrorismo yihadista pone a prueba a las sociedades occidentales una vez más, en este caso en lo relativo a la resocialización de aquellos que se unieron a él y que formaron parte de las filas de algún tipo de organización afín a esta ideología. ¿Por qué supone un reto? Si analizamos las bases del “viejo” terrorismo, como el caso de ETA o el IRA guiados por fines meramente políticos, las tácticas empleadas para la desradicalización o el abandono de la violencia de sus seguidores, suponía un reto más objetivo que en el caso del yihadismo, donde la contra narrativa debe hacer frente a un pensamiento que va mucho más allá que el mero deseo de cambio político, se enfrenta a una connotación divina.

Son diferentes, variados e innumerables los factores que llevan a un individuo a involucrarse en el yihadismo, por ello es esencial conocerlos y contratacarlos a nivel preventivo antes de su radicalización y a nivel reconstructivo, una vez el individuo ya está inmerso en ello y queremos frenarlo y cesarlo. 

Surgen dudas además sobre su tratamiento penitenciario, poniendo la dispersión de los presos, al igual que ocurrió con los presos de ETA y la problemática Doctrina Parot, en tela de juicio. ¿Es preferible reagrupar a los presos por terrorismo yihadista y así evitar la expansión de su ideario por el resto de reclusos, o es mejor su dispersión? Además de la incertidumbre que desprende la puesta en libertad de estos sujetos, ¿cómo se puede evaluar y asegurar que el individuo ha abandonado realmente el pensamiento yihadista? En el caso de los exmiembros de ETA, como se observa en el libro de Fernando Reinares, ‘Patriotas de la muerte’, el abandono y cese en la banda no supone arrepentimiento ni cambio de opinión sobre la ideología que les incitó en su participación. Estos son varios de los problemas que presume el trato con elementos subjetivos que afectan y son concebidos de manera diferente en base al individuo y a su situación personal y social específica.Atalayar_Terrorismo Radicalización violenta, desradicalización y desvinculación yihadista

La inmersión de un individuo en un proceso de radicalización puede o no derivar en la final inclusión o participación del mismo en actividades terroristas, además de ser un proceso reversible, entendiendo por desradicalización “la inversión de los procesos cognitivos de la radicalización con el objetivo de conseguir la disociación de las ideologías extremistas”1 Por otro lado, encontramos la desvinculación, no estando obligatoriamente ligada a la desradicalización2, entendida como “renunciar al comportamiento violento o terrorista mientras se mantienen ciertas creencias ideológicas.”3

Como se ha podido observar, en el proceso de radicalización influyen diversos factores y argumentaciones para su apoyo, además del perfil de cada individuo; de igual forma ocurre en el proceso antagónico, el de la desradicalización. Por ende, tal y como concluyeron Bjørgo y Horgan, “no es posible proporcionar una fórmula simple sobre cómo hacer que los terroristas se retiren del activismo violento y/o desarrollar y ejecutar un programa de desradicalización, aplicable a cualquier grupo terrorista en el mundo”.4

El conocimiento de los factores de riesgo estático (aquellos elementos invariables del individuo, como por ejemplo: la nacionalidad o los antecedentes penales) y dinámico (aquellas características que pueden modificarse a través de la intervención psico-socioeducativa), que han impulsado al individuo a su radicalización, a su inclusión en una organización terrorista o su mero compromiso con la misma y sus integrantes, es esencial para poder desarrollar un plan de actuación que los contrarreste y los anule, contribuyendo al abandono del individuo del grupo, de la violencia, de la ideología yihadista, y finalmente sirva de guía hacia su socialización y reinserción social5.

Atalayar_Terrorismo Teniendo en cuenta experiencias pasadas en procesos de radicalización y habiendo estudiado el caso yihadista, podemos obtener una serie de parámetros y principios a tener en cuenta para que la desvinculación y la desradicalización sea efectiva:

En un primer lugar, el programa debe generar confianza, respeto, compromiso, credibilidad y autenticidad; el segundo punto a tener en cuenta y ya más centrado en cada individuo, es la realización de un estudio biográfico además de su participación voluntaria en el programa6. Al tratarse, como ya se ha mencionado, de una radicalización guiada por elementos espirituales y completamente subjetivos e irracionales, es necesario que el tratamiento vaya enfocado al aprendizaje emocional y social, en vez de focalizarse, como en el caso se daría en las ideologías extremistas de corte político, en aspectos cognitivos. “Los argumentos tienden a polarizarse mientras que los enfoques narrativos como una expresión de experiencias personales tienen un efecto más unificador”7. En los casos de radicalización yihadista, y por consiguiente en su desradicalización, es importante estructurar el programa en base al sexo del sujeto, ya que dependiendo de ello, el programa deberá variar8.

Uno de los puntos aconsejables a llevar a cabo, es el aprendizaje grupal, promoviendo el desarrollo emocional del individuo en un ambiente social. Factor importante con miras a su resocialización, y no menos importante, los discursos políticos o la difusión de los medios de comunicación de temas influyentes en este ámbito.

La función que tienen los imanes y demás académicos musulmanes apuntan que los reclusos radicalizados buscan respuestas sobre sus creencias religiosas y su comportamiento esperado. “¿Es obligatoria la emigración (hidschra) a un país musulmán o el califato?”, “¿Los musulmanes que no rezan merecen ser asesinados? ¿Deberíamos matarlos?”,”¿Fue conquistado el califato porque no era lo suficientemente estricto?”9Para responder estas cuestiones es necesaria una enseñanza islámica que estimule la identidad musulmana positiva e inmune a los intentos proselitistas de los yihadistas10.

Sin embargo, como ya se ha mencionado anteriormente, es imprescindible abordar los factores sociales, tratando los sentimientos de discriminación, injusticia social y crisis de identidad que prevalecen entre los internos, especialmente entre los migrantes de segunda y tercera generación; denominándolo “profilaxis para la ira11. Este asesoramiento espiritual o la capellanía musulmana debe abordar dimensiones tales como cuestiones de identidad, educación islámica general, educación política global, y asesoramiento individual.

“Sin embargo, el asesoramiento espiritual no sustituye a los programas de desvinculación, ya que solo llega a quienes lo buscan. Más bien, los programas de asesoramiento espiritual y desvinculación deberían trabajar en conjunto, especialmente con respecto a los requisitos del personal y la composición del equipo”12.Estrategia Nacional contra el Terrorismo de 2019

La Estrategia Nacional contra el Terrorismo de 2019, instaura las líneas de actuación que se deben desarrollar en la lucha contra el terrorismo partiendo de los cuatro pilares esenciales: Prevenir, proteger, perseguir y preparar la respuesta13.

Los tratamientos de desradicalización deben plantearse y diseñarse en base a las características de cada individuo, es decir, son tratamientos individuales, detectando cuales son los factores pull y los factores push, que han influenciado al sujeto en cuestión14.

Por un lado, plantea los modelos de respuesta a riesgos y necesidades, que basan su línea de actuación en el principio de riesgo, estableciendo un nivel de tratamiento en base a la peligrosidad del sujeto, adaptándose progresivamente a los cambios en ese nivel de peligrosidad; Por otro lado el modelo VERA-2 (Violent Extremist Risk Assessment), creado con la finalidad de evaluar riesgos asociados al radicalismo violento, haciendo uso de otros medidores como el HCR-20 (Historical Clinical Risk Management-20) o el protocolo SAVRY (Structured Assessment of Violence Risk in Youth)15. Esta herramienta detalla 25 posibles factores de riesgo, congregados en cuatro grupos: creencias y actitudes, factores de riesgo contextuales, factores de riesgo histórico y factores de protección16. Además, una nueva versión, el VERA-2R, extiende el listado hasta 34, incluyendo indicadores dinámicos, es decir, un modelo que está abierto al cambio del sujeto durante el proceso desradicalizador17.

Amanda Pérez Gómez / Criminóloga especializada en terrorismo internacionalBIBLIOGRAFÍA Y NOTAS A PIE DE PÁGINA:

  1. Altier, T. H. (2014). Turning away from terrorism: lessons from psychology, sociology, and criminology.
  2. Íbidem.
  3. Glaser, M., Greuel, F., Herding, D., Hohnstein, S., & Langner, J. (2017). Young and radical. Political violence during adolescence. (D. Jugendinstitut, Ed.) Munich. Pág. 12-17.
  4. Bjørgo, T. y. (2009). Leaving terrorism behind: Individual and collective. Routledge, 245-255.
  5. Unity Initiative. (s.f.). Unity Initiative. Obtenido de Unity Initiative: https://www.theunityinitiative.com
  6. Active Change Foundation. (s.f.). Active Change Foundation. Obtenido de Active Change Foundation: https://www.activechangefoundation.org
  7. MSB Medical School Berlin. (s.f.). DENK ZEIT. Obtenido de DENK ZEIT: https://www.denkzeit.info/trainingsprogramme/
  8. Women Without Border. (s.f.). Women Without Border. Obtenido de Women Without Border: http://www.women-withoutborders.org/
  9. MATES (Multi Agency Training Exit Strategies for radicalized youth. (2018). Estrategias de salida. Formas de salir de la Radicalización. Estrategia Europea, Directorate-general migration and home affairs. Págs. 10-12.
  10. Íbidem. Pág. 38.
  11. Íbidem. Pág. 38.
  12. Meyer, H. (2017). Gefängnisse als Orte der Radikalisierung – und der Prävention? Jana Kärge.
  13. Membrives, M. T. (2019). ¿Cómo se puede estimular la desradicalización de los terroristas yihadistas? Instituto Español de Estudios Estratégicos (ieee). Pág. 5.
  14. Íbidem. Pág. 11-12.
  15. Echaniz, R. (2019). VERA-2R: aproximación a la evaluación de riesgos asociados a la radicalización. OIET: Observatorio Internacional de Estudios sobre Terrorismo.
  16. Membrives, M. T. (2019). ¿Cómo se puede estimular la desradicalización de los terroristas yihadistas? Instituto Español de Estudios Estratégicos (ieee). Pág. 9-10.
  17. Echaniz, R. (2019). VERA-2R: aproximación a la evaluación de riesgos asociados a la radicalización. OIET: Observatorio Internacional de Estudios sobre Terrorismo.

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