Francia vende buques de guerra a Grecia y manda un mensaje a Washington y Ankara

José María Martín

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PHOTO/AFP  –   Emmanuel Macron, presidente de Francia

El anuncio del histórico acuerdo AUKUS no ha sentado nada bien en Francia. Los de Macron vieron cómo, tras la triple alianza entre Estados Unidos, Reino Unido y Australia, el acuerdo de París con Canberra para la venta de submarinos de propulsión por un valor superior a los 50.000 millones de euros se ha esfumado. En Francia no han tardado en responder y lo han hecho de forma contundente. El ministro de Economía y Finanzas, Bruno Le Maire, ha asegurado que “nuestros socios europeos tienen que abrir los ojos”, ya que, según él, “no podemos seguir contando con Estados Unidos para garantizar nuestra protección estratégica”. Ese es el motivo por el que los franceses ya han puesto en marcha un nuevo plan estratégico.

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AP/PATRICK SEMANSKY  –  El presidente Joe Biden y el primer ministro británico Boris Johnson durante una reunión bilateral antes de la cumbre del G-7, el  10 de junio de 2021, en Carbis Bay, Inglaterra

Tan sólo diez días después del anuncio de AUKUS, el Gobierno de Emmanuel Macron ya ha alcanzado un acuerdo con Grecia para la venta de tres fragatas como parte de una “asociación estratégica”. Este nuevo movimiento trae consigo un doble mensaje a estadounidenses y turcos. Por un lado, contrarrestan en parte las pérdidas provocadas por la ruptura del acuerdo que iba a dar grandes beneficios a la firma francesa, Naval Group. Y por otro, dan un paso adelante en la seguridad del Mediterráneo apoyando a Grecia en un momento en el que la situación con Turquía es cada vez más tensa.

La firma de esta alianza “contribuye a la seguridad europea y al fortalecimiento de la independencia y soberanía estratégicas de Europa y, por lo tanto, a la paz y la seguridad internacionales”, ha asegurado el presidente francés. Un acuerdo que marca el camino de la que podría ser la nueva estrategia de Francia, evitando contar con Estados Unidos para asuntos de seguridad europea. La dependencia que se lleva teniendo años con los norteamericanos puede tener los días contados, o al menos esa es la intención que se tiene desde un París que continúa muy dolido por lo que calificaron fue “una puñalada por la espalda”.

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AFP/ ARIS OIKONOMOU – El primer ministro griego Kyriakos Mitsotakis, dispuesto al diálogo bilateral

Otro de los factores que favorece esta voluntad de “independencia” respecto a Estados Unidos es la “muerte cerebral” que sufre la OTAN, según el propio Macron. El movimiento de Grecia se ha considerado un importante “indicador de confianza” en la industria francesa de defensa respecto al resto, además de un fortalecimiento de las políticas de defensa del Mediterráneo. De hecho, algunos observadores apuntan que este movimiento podría estar más relacionado con las acciones de Turquía respecto a Grecia, señalando a la explotación de gas y petróleo, que con la urgencia que podría existir en Francia tras la ruptura del acuerdo con Australia.

“El Mediterráneo no debería ser un patio de recreo para las ambiciones de algunos, es una propiedad común”, apunta Florence Parly, ministra de las Fuerzas Armadas de Francia a través de su cuenta de Twitter. A lo que añade que “el respeto por el derecho internacional debería ser la regla, no la excepción”. Estas palabras junto al despliegue de buques de guerra y aviones de combate en la región son una muestra clara de que, más allá del acuerdo respecto a los buques, Francia es un apoyo real para Grecia.

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 –   Recep Tayyip Erdogan

También manda un mensaje a países como Reino Unido o Alemania que se mantienen imparciales en la disputa entre turcos y helenos por el reparto de las aguas del Mediterráneo. Por no mencionar a la inoperante e irrelevante a nivel internacional Unión Europea, que sigue sin saber muy bien por dónde le sopla el viento. El propio Josep Borrell, alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, aseguró que “no había estado al corriente”, en referencia a AUKUS, a pesar de que imagina que “la naturaleza de ese acuerdo no se cocinó antes de ayer”.

Por su parte, Turquía no ha encajado muy bien esta noticia. Ya en enero, cuando Francia y Grecia alcanzaron un acuerdo para la venta de 18 aviones Rafale por un valor de 2.500 millones de euros, el Gobierno de Erdogan mostró su descontento por tratarse de un programa de armamento a consecuencia de las tensiones de su país con los griegos. Desde ese momento, la situación en el Mediterráneo ha continuado aumentado su complejidad, algo que podría incrementar aún más si cabe la llegada de fuerzas francesas a la región.

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El interés hacia Asia Central en la política exterior iraní: la geopolítica del Caspio y los retos de futuro en la región

Juan Carlos Pastor Gómez

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Este artículo analiza la importancia de la región de Asia Central en la política exterior iraní y qué factores geopolíticos llevan a Teherán a mantener relaciones comerciales y políticas con las exrepúblicas soviéticas desde 1992. A su vez, evalúa qué papel ha jugado el mar Caspio y los acuerdos sobre la delimitación de sus aguas en la reavivación de las relaciones con los países centroasiáticos, permitiendo a Teherán planificar y desarrollar proyectos de gran impacto tanto para el país persa como para la región. Por último, el autor hace un recorrido por los vectores más importantes de las relaciones bilaterales de la República Islámica de Irán con las cinco exrepúblicas soviéticas, destacando los éxitos y retos de futuro para Teherán en los años próximos.El método iraní hacia Asia Central: soft power, economía y la importancia del mar Caspio

Irán, que había ignorado enormemente a la región durante años, se vio favorecida por la disolución de la URSS permitiéndole acabar con la escasez de ideas de las élites iraníes con respecto a esta área geográfica. La rentabilidad de relaciones bilaterales de los países centroasiáticos con Irán, al menos en un inicio, son win-win. Las exrepúblicas soviéticas ven en el país persa una pieza clave para aliviar la dependencia económica de Moscú, diversificar su economía y, sobre todo, satisfacer la imperiosa necesidad de encontrar una salida al mar para sus exportaciones1. En el caso de Irán era una oportunidad para copar un incipiente y joven mercado deseoso de inversiones y, a la vez, una manera de evitar las sanciones internacionales impuestas desde 1996. El país persa ha demostrado ser un aliado comercial fiable, especialmente para los países landlocked2 necesitados de una salida al mar3.

La idea de Teherán es la de convertirse en la voz principal de Asia Central, utilizando lazos culturales compartidos y su membresía en varias instituciones regionales como son la Organización de la Cooperación Económica4 o la Organización de Cooperación de Shanghái para sus fines hegemónicos regionales. Desde el año 1995 en adelante, Irán ha seguido una política de moderación y de aceptación del nuevo statu quo regional tras la Segunda Guerra del Golfo5, aplicando una revisión pragmática de sus relaciones con los países árabes y centroasiáticos6.

La disolución de la Unión Soviética suspendió los tratados de delimitación territorial entre Persia/Irán y la URSS firmados en 1921 y 1940 sobre el mar Caspio. Hasta 1991, había sido tratado como un condominio entre dos países, quedando legalmente sometido a la autoridad conjunta de Teherán y Moscú, por lo que el surgimiento de las exrepúblicas soviéticas provocaba un vacío legal en el derecho marítimo7. A mediados de los años 90, Azerbaiyán y Kazajistán apoyaron la necesidad de una nueva Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, dando lugar en 1996 a la primera reunión interministerial que daría paso a dos décadas de litigios entre los cinco países implicados (Azerbaiyán, Irán, Kazajistán, Rusia y Turkmenistán).

El mayor escollo de las negociaciones fue, principalmente, la concepción iraní del mar Caspio como un lago interior. Esta reclamación histórica iraní dilataría las negociaciones en una serie de arduas reuniones entre las partes (2002, 2007, 2010 y 2014). Para la República Islámica, lograr imponer la idea de que el mar Caspio es un lago interior significaba un éxito rotundo para sus intereses económicos, pues implicaba el reparto equitativo del lecho marino sin importar la longitud de costa de cada país. De lo contrario, a Irán solo le quedaban 724 km de la explotación marítima del mar Caspio, siendo Kazajistán el país más beneficiado con 2320 km8.

Finalmente, Irán aceptó la definición del Caspio como un mar en contra de sus intereses. A cambio, la República Islámica logró asegurar la introducción en el texto de la Convención la «no presencia en el mar Caspio de Fuerzas Armadas que no pertenezcan a las partes»9. La firma del documento, si bien aún no ha sido propuesta a ratificación por el Majlis, ha supuesto para Irán eliminar la posibilidad de presencia de tropas de la OTAN en su frontera norte. También su economía sentirá los efectos del acuerdo, especialmente en el desarrollo del International North-South Transport Corridor (INSTC), un proyecto conjunto entre la India, Rusia, Afganistán y Azerbaiyán para crear un corredor terrestre que uniese las grandes ciudades de Bombay, Teherán, Bakú, Moscú y los puertos comerciales de Bandar Abbas y Bandar Anzali en Irán.

El INSTC ha sido una de las grandes apuestas iraníes para resolver los problemas de integración regional de la zona de Asia Central. La apuesta del presidente iraní, Hassan Rohaní, por diversificar las exportaciones iraníes ha tenido una gran aceptación por parte de la India, que en 2018 firmó un Memorándum de Entendimiento con Irán reafirmando su interés por la inversión de capital indio en el desarrollo de los puertos comerciales iraníes del golfo Pérsico10 y la creación conjunta de un sistema de pagos seguros rial- rupia para evitar las sanciones estadounidenses.atalayar_ieee

Teherán está sabiendo aprovechar la rivalidad sino-india para erigirse como la pieza clave del entramado económico que pretenden tanto separada como conjuntamente las dos potencias asiáticas. Por un lado, el One Belt, One Road Iniciative de China, que convierte a Irán en la vía de entrada de las mercancías chinas y centroasiáticas por medio del Corredor Asia Central-Sudeste Asiático; y por otro el proyecto indio del Corredor de Chabahar, que va a suponer una inversión de 150 millones de dólares por parte de Nueva Delhi sobre el puerto iraní12, desde donde pretende construir una red de transporte que una el sur del país persa con Afganistán, a fin de evitar el bloqueo económico pakistaní.atalayar_ieee

Para la consecución de estos proyectos regionales, Irán necesita generar un ambiente de confianza propicio para llegar a estos acuerdos de inversión financiera. Es por ello que el acuerdo sobre el mar Caspio es fundamental para sentar las bases de la política exterior iraní hacia Asia Central y el Cáucaso14. A su vez, la firma de un acuerdo de libre comercio con la Unión Económica Euroasiática (UEE)15 —que se presupone que entrará en vigor a finales de este año 2021—, permite a Irán gozar de nuevas vías comerciales de importación y exportación a través de sus vecinos centroasiáticos.

En definitiva, la fórmula iraní hacia Asia Central recuerda a una de las máximas de la campaña electoral de Bill Clinton «es la economía, estúpido». A un nivel regional Irán está usando su faceta de hub regional para convencer a sus vecinos de que la cooperación en materia económica es la más beneficiosa para todos. El comercio entre la República Islámica de Irán y Asia Central parece destinado a crecer, a pesar de la incapacidad de Irán para rivalizar con China y la posibilidad de que Teherán acabe expulsada de los mercados centroasiáticos si no logra asentar todos sus proyectos regionales con la mayor prontitud.Kazajistán y Tayikistán: las apuestas iraníes para la economía y la estabilidad regional

Los Estados de Asia Central tienen numerosas particularidades internas, especialmente en lo referido a conflictos étnico-religiosos, civiles o políticos. Englobarlos entorno a una generalidad descriptiva es útil a la hora de analizar los vectores comunes de estas repúblicas, pero se ha de tener en cuenta las diferencias internas que hacen difícil diseñar una política exterior común para todas.

En el caso de Kazajistán, las relaciones entre ambos países se han mantenido estables desde el surgimiento de la exrepública soviética. Para Kazajistán, la condición de Irán como socio comercial es fundamental para dejar de depender de Rusia a la hora de dar salida a sus exportaciones. Una vía hacia el golfo Pérsico no solo facilitaría el comercio de recursos, sino que ampliaría las posibilidades de la política exterior kazaja, especialmente para un país cuya extensión y economía le permite ser líder dentro de Asia Central. Además, el país kazajo juega un gran rol elemental en la producción energética global, concretamente porque posee el 25 % de las reservas de uranio mundial16 y ha jugado un papel importante a la hora de defender el acuerdo nuclear JCPOA a pesar de la salida definitiva por parte de los Estados Unidos en 2018 debido, especialmente, a su lucha desde las esferas internacionales por desnuclearizar la política.

Las grandes relaciones de cooperación entre ambos países se dan en el seno de la OCE, lo que permite a Kazajistán el uso de los puertos iraníes para dar salida a sus mercancías. A su vez, Kazajistán considera a Irán un gran mercado de consumo agrícola para su producción de grano, el zinc, la plata o el fosfato17. Para 2011, Irán había exportado 807 millones de dólares e importado 3400 millones de Kazajistán y, si bien el volumen comercial ha disminuido considerablemente, en 2018 Irán importó 90 millones de dólares —principalmente vegetales, industria cárnica y minerales— y exportó cerca de 130 millones al país kazajo, principalmente cítricos, industria plástica, sulfuros y maquinaria18.

La relación entre ambos países no solo se centra en los intercambios económicos, sino que también recae en la importancia geopolítica de ambos países. Tanto Irán como Kazajistán son países clave en lo que se conoce como «El nuevo gran juego», en donde EE. UU., Reino Unido y los países de la OTAN disputan el control «fáctico» sobre Asia Central a China y Rusia. El llamado «camino iraní» es la ruta más rápida para dar salida al gas y el petróleo kazajo y, a pesar de las presiones de Washington y Moscú, Kazajistán ha dado luz verde al estudio de un proyecto que uniría Kazajistán, Turkmenistán e Irán con la isla de Kharg, en el golfo Pérsico, que supondría un flujo diario de cerca de un millón de barriles19.

El caso tayiko es diferente, especialmente por los lazos que comparte con Irán tanto en lo cultural como en lo religioso. Irán considera a Tayikistán parte del «Gran Irán», ya que la etnia tayika comparte estrechos lazos históricos con el mundo persa y, tras la disolución de la URSS, las élites iraníes creían que la condición persa del pueblo tayiko empujaría al país hacia su órbita política20. Las relaciones entre Irán y Tayikistán han pasado por tres fases desde 199121: la guerra civil tayika (1992-1997), el despliegue de una política de soft power durante el periodo de reconstrucción político-económica del país tayiko y, por último, un periodo de declive en la influencia iraní. La República Islámica, al menos en un principio, apoyó activamente al Partido del Renacimiento Islámico que participó en el derrocamiento de Rahmon Nabiyev22. Posteriormente, Teherán reconsideraría su postura y cooperaría con Rusia, siendo clave en las negociaciones de paz y auspiciando la supervisión de un armisticio por parte de la Naciones Unidas23.

Teherán no ha dudado en usar la devastación del conflicto para ocupar el vacío de poder dejado en el país por medio de inversiones en infraestructuras y la cooperación en materia académica y militar. Irán fue uno de los primeros países en reconocer la independencia tayika y establecer una embajada en Dushanbe, dando comienzo a una serie de acuerdos bilaterales que propiciaron la creación de una sucursal del Centro Cultural Iraní o la Universidad Abierta Iraní, que acoge a cerca de 700 000 estudiantes tayikos y es uno de los proyectos más exitosos de la República Islámica en el país24.

La llegada de Ahmadinejad al poder también supuso la profundización en la cooperación militar y económica. En una visita a Teherán en 2011, el ministro de Defensa de Tayikistán, Sherali Khayrulloev, afirmó que el ejército iraní podía alcanzar su país en caso de emergencia nacional en menos de dos horas y sostuvo que ambos países perseguían los mismos objetivos internacionales25. Varios proyectos económicos se han desarrollado entre ambos países, como es el caso de la planta hidroeléctrica de Sangatoudah 2 o el Túnel de Anzab que une Irán con Kazajistán y Kirguizistán a través del país tayiko26. La inversión iraní en infraestructuras en el país vecino se estima en 150 millones de dólares, destinado primariamente a mejorar el flujo y el transporte de mercancías entre los dos países. Esto no solo permitió una mejora del comercio, sino que le facilitó a Teherán poder ayudar a sus aliados de la Alianza del Norte durante la Guerra de Afganistán, proveyéndoles de armas por medio de sus aliados chiíes en Tayikistán.

Desde el 2014 y con un Irán enfocado en la consecución de acuerdo nuclear JCPOA, las preferencias iraníes en materia de política exterior se reorientaron hacia el golfo Pérsico y Levante, especialmente Siria, entrando la relación con Dushanbe en un progresivo declive. En 2013, las exportaciones iraníes hacia Tayikistán alcanzaron un valor máximo de 250 millones de dólares, especialmente plásticos y derivados del petróleo, pero en 2018 apenas llegaron a 70 millones27, lo que deja claro una grave disminución de las relaciones comerciales bilaterales. La raíz de estos enfrentamientos proviene de dos sucesos fundamentales28: la fuga a Tayikistán de Bobak Zanjoni, un millonario iraní acusado de blanqueo de capitales en bancos tayikos; y la creación de una sede oficial del Partido del Renacimiento Islámico —prohibido en Tayikistán desde el año 2015— en Irán.

Ambos se hallan en un momento de tensión política, aunque desde 2019 oficialmente ha habido un intento de reconducir las relaciones auspiciado, probablemente, por Moscú en su intento de generar un bloque anti-OTAN en Asia. A su vez, países como Turquía y Arabia Saudí continúan intentando boicotear acercamientos entre los estados de Asia Central e Irán, pero Dushanbe pretende no contradecir el «principio de naturaleza multivectorial» de su política exterior que fue adoptado a principios de los 200029. La entrada de Irán como observador en la Organización de la Cooperación de Shanghái, apoyada por Rusia y China, empuja a sus estados miembros a mantener relaciones cordiales y a cooperar en materia económica. Este nuevo acercamiento puede suponer una nueva oportunidad para Irán en su país vecino.Uzbekistán y la seguridad regional: nuevas vías de cooperación para Teherán

Las relaciones entre Irán y Uzbekistán se han ceñido durante décadas a mantener la seguridad y la estabilidad en Asia Central, especialmente durante el conflicto civil tayiko y la Guerra de Afganistán. La República Uzbeka posee el ejército más poderoso de Asia Central, tanto por número como en formación y recursos. El Ejército uzbeko, además, forma parte activamente en las instituciones creadas por la Organización de la Cooperación de Shanghái en materia de contraterrorismo y lucha contra el narcotráfico, lo que permite que las políticas exteriores de Irán y Uzbekistán sean complementarias en la región de Asia Central.

Hasta la fecha, Teherán buscaba asegurar la unidad afgana y preservar los derechos de las minorías chiíes presentes en el país. Este planteamiento era ampliamente compartido por Uzbekistán, por lo que ambos países están de acuerdo en la necesidad de pacificar un país cuyas fronteras son muy permeables a células extremistas que operen a la sombra30. La subida al poder de los talibanes en agosto de 2021 puede reforzar las relaciones militares entre ambos países, aunque no ha habido aún reacciones al respecto.

Uzbekistán se ha alineado con el bloque de Rusia, China, India e Irán en la resolución multilateral de los conflictos surgidos tanto en Oriente Medio como en Asia Central, especialmente en Siria, en donde apoyó los procesos de paz de Astaná31. En este sentido, Irán y Uzbekistán comprenden la necesidad de cooperar en la lucha contra el extremismo islámico, especialmente porque una gran parte de los combatientes y milicianos del Dáesh provienen de Centro Asia. Teherán y Tashkent participan juntas en foros internacionales para buscar soluciones al tráfico de drogas y el crimen organizado, como la Conferencia de Interacción y Medidas de Confianza en Asia (CICA, por sus siglas en inglés) o el Grupo 6+2 Delhi Policy Group, reforzando la idea de la existencia de objetivos comunes entre los dos Estados32.

Las relaciones de Irán con Tashkent dependen en gran medida del clima geopolítico internacional y del ejecutivo estadounidense33. El acuerdo del JCPOA aumentó considerablemente las relaciones entre ambas, pero la salida de Estados Unidos del acuerdo en 2018 supuso una vuelta al pragmatismo en la relación. Ambos países persisten en la idea de continuar trabajando juntos dentro del marco de las organizaciones como el SCO por medio de acuerdos de libre comercio. Uzbekistán mantiene relaciones cordiales con Arabia Saudí, Qatar o Emiratos Árabes y se ofrece como canalizador de proyectos en los que Irán acabará siendo incluida de una manera u otra, sobre todo una vez finalizado el ya mencionado macroproyecto del puerto de Chabahar.

La importancia de Irán en los grandes proyectos centroasiáticos hace pensar que, aunque siguen sufriendo una constante presión internacional por parte de Estados Unidos y las sanciones económicas, su posición geográfica como núcleo terrestre de los mercados orientales y los occidentales hace inevitable su presencia en las grandes rutas comerciales planificadas para Asia Central gracias a sus puertos del Golfo, que siguen siendo las principales vías de exportación de materias primas de la región. A su vez, la rivalidad sino-india por el control de las rutas comerciales hace que Teherán sea fundamental en este enfrentamiento, permitiéndole ser el foco de atención de inversiones y proyectos a gran escala tanto por parte de Nueva Delhi como de Pekín34.

Uzbekistán juega un gran rol redirigiendo estos proyectos hacia la creación de un hub
regional cuyo eje se encuentre en la República Islámica, y es por esto que Teherán tiene la necesidad de considerar a Uzbekistán como un aliado clave. Recientemente, una reunión bilateral entre el Ministro de Inversiones y Comercio exterior uzbeko, Sardar Omar Zagov, y el vicepresidente para los asuntos económicos de Irán, Mohammad Nahavandian, concluyó con la afirmación de que el volumen de comercio entre ambos países había aumentado un 40% desde 2019 y subrayaron, a su vez, que «la proximidad geopolítica y los puntos en común espirituales son una buena oportunidad que puede ser usada para aumentar los niveles de relaciones económicas entre ambos países»35.

La República uzbeka es la mejor apuesta iraní en Asia Central, ya que ambos países comparten lógicas geopolíticas que permiten apostar por mantener buenas relaciones que favorezcan la estabilidad y la seguridad en Asia Central. A su vez, Tashkent se ha sumado a la propuesta de China y Rusia de abrir el sistema INSTEX36 europeo a terceros países a fin de crear un sistema de pagos alternativo al SWIFT y al dólar, evitando las sanciones económicas y fomentando el comercio con la República Islámica de Irán. La culminación de los proyectos económicos regionales no solo será una victoria para Teherán, también para los intentos de crear un ente económico regional atractivo para los mercados internacionales por parte de las exrepúblicas soviéticas.Turkmenistán y Kirguistán: petropolítica, vacíos regionales y los futuros retos iraníes para Asia Central

A pesar de los intentos de la República Islámica de Irán por crear un espacio regional cohesionado favorable a sus intereses, hay dos países que siguen siendo una asignatura pendiente para Teherán: la República de Turkmenistán y la República de Kirguistán.

El caso turkmeno tiene la particularidad de que es la única exrepública soviética que comparte frontera marítima y terrestre con Irán, siendo, en este caso, la puerta que necesita Teherán para acceder a Asia Central. El interés iraní por Asjabat va más allá del acceso a sus vecinos centroasiáticos, ya que Turkmenistán es el cuarto país con mayores reservas de gas natural probadas del mundo por detrás de Rusia, Qatar y la propia Irán. Esto permite la posibilidad de cooperar en materia energética, sobre todo en proyectos gasísticos que unan el gas turkmeno con el gas iraní y darle salida hacia los mercados globales. Turkmenistán, a su vez, es un país aislado debido a las continuas excentricidades de sus dirigentes, siendo un mercado rentable para exportar bienes de consumo por parte de Teherán37.

Las relaciones entre Asjabat y Teherán son muy positivas desde mediados de la década de los 90 hasta 2010. En este periodo, grandes proyectos se realizaron entre ambos países, como es el caso de la vía férrea que une Bafq, Bandar Abbas, Mashad y Tajan inaugurada en 1996, permitiendo a Turkmenistán poder acceder a los puertos iraníes del golfo Pérsico. En 2008, Irán había invertido en Turkmenistán cerca de dos 2000 millones de dólares —500 millones exclusivamente en el campo de la energía y los hidrocarburos— y los intercambios comerciales ese año ascendieron a 3000 millones de dólares, convirtiéndose Teherán en el segundo socio comercial de Asjabat después de Moscú38.

Desde el 2010, las relaciones entre ambos países decayeron considerablemente, debido al despliegue de una política de turcomanización del país y problemas en el suministro de gas. Esto llevó a Irán en el invierno de 2009 a amenazar al gobierno turkmeno por incumplimiento de contrato, a pesar de que Asjabat aseguró que había sido un fallo técnico y no una acción con interés político39. Este hecho deterioró enormemente la confianza por parte de Teherán. La política de «neutralidad permanente» impide a la República de Turkmenistán participar en cualquier tipo de organización militar internacional o de seguridad, alejándola poderosamente de los intereses iraníes. A su vez, la marginalización de cualquier tipo de etnia no turkmena, como las minorías uzbeka y kirguiza, imposibilitan las relaciones cordiales de este país con sus vecinos, y dificulta la llegada de soluciones regionales multilaterales. Irán ha visto reducidas sus importaciones hacia su vecino y el atractivo en materia de cooperación militar tampoco supone un factor revulsivo para facilitar una mejora de las relaciones bilaterales.

Ambos países tuvieron un acercamiento tras las negociaciones sobre el mar Caspio previamente mencionadas, en donde Irán y Turkmenistán podían maximizar beneficios si se culminaba satisfactoriamente el acuerdo. Irán nutre a sus regiones norteñas de gas y crudo proveniente de Turkmenistán y, a cambio, se compromete a permitir la exportación a través de sus oleoductos y gaseoductos de la misma cantidad de crudo y gas hacia sus puertos del golfo Pérsico. Este acuerdo incluye que el petróleo llegue por medio del puerto iraní de Neka (en el mar Caspio) y se distribuya a las refinerías del norte del país, permitiéndole a la República turkmena el abaratamiento de sus exportaciones sin necesidad de terceras partes ni grandes inversiones en nuevos proyectos de oleoductos y gaseoductos transnacionales40.

Irán intercambia cerca de 200 000 barriles al día por este sistema, permitiendo que la misma cantidad fluya hacia el Golfo Pérsico. Este ahorro en inversiones favorece que ambos países hayan proyectado nuevas líneas de distribución, como la acordada por la empresa iraní National Iranian Gas Company (NIGC) para construir la línea Korpeje–Kurt Kuy que une el norte de Irán con los campos gasísticos del oeste de Turkmenistán. Este acuerdo supuso un hito, ya que es el primer gaseoducto regional que no necesita tuberías operadas por Moscú41, y se ha convertido en todo un éxito político para ambos países. Otros grandes proyectos se han ido trazando, pero la cooperación no ha avanzado satisfactoriamente debido a la falta de interés político por ambas partes.

La relación entre Irán y Kirguistán es, probablemente, la menos desarrollada de las que Teherán profesa con el resto de los países de la región. La República de Kirguistán es la más alejada geográficamente de Teherán, por lo que los intereses comunes distan demasiado entre sí como para permitir un acercamiento profundo. Por otro lado, Kirguistán es el país más dependiente económicamente de Moscú y Rusia mantiene el control militar del país kirguizo por medio de su presencia en la base aérea de Kant. Este hecho dificulta un acercamiento total por parte de la República Islámica de Irán, reduciendo sus relaciones a acuerdos bilaterales de comercio principalmente entorno a la exportación por parte de Teherán de textiles y bienes de consumo y la importación de grano y carne desde Bishkek.

A pesar de ello, la presencia de ambos países en el seno de la OCS y de la OCE favorecen ciertos proyectos a escala regional. Con la llegada del acuerdo nuclear JCPOA en 2015, los ejecutivos de Irán y Kirguistán acordaron desarrollar un plan conjunto de cooperación en un periodo de 10 años, que comenzaría con un paquete de inversiones desde Teherán a Bishkek por valor de 200 millones de dólares a corto plazo, asegurando la llegada de más capitales en 202542. Empresas iraníes participan también en el sector de la construcción de la República de Kirguistán, habiéndose proyectado una autovía que conecte las principales capitales centroasiáticas con China y Afganistán.

La visita del presidente iraní Hasán Rohaní a Kirguistán en 2019 concretó la promesa de elevar el volumen de intercambios comerciales entre ambos países hasta los 100 millones de dólares para el periodo 2020-2021 y abrió una nueva etapa de interés político por parte de las dos repúblicas por fomentar nuevos lazos comerciales y de seguridad43. Ese mismo año, ambos países acordaron firmar un acuerdo de cooperación militar y de seguridad para combatir el tráfico ilícito de drogas y el extremismo. Kirguistán es actualmente uno de los países más afectados por el tráfico ilegal de opiáceos y uno de los epicentros de su distribución hacia Rusia y los mercados europeos.

Sin duda, la República de Kirguistán es un vacío de la política exterior iraní debido a la falta de intereses comunes. Bishkek pertenece al área de influencia rusa y no comparten cultura, etnia o idioma, por lo que el soft power iraní carece de poder. Turkmenistán y Kirguizistán no son grandes vectores de interés para la República Islámica de Irán, pero Teherán las necesita para alzarse como un polo de poder regional. Uno de los grandes retos que tiene por delante Irán es buscar puntos comunes con estos dos países y fomentar, en la medida de lo posible, un bloque común junto con sus socios rusos y chinos para crear un bloque sólido que promueva el multilateralismo e intente alejar a los Estados Unidos y sus intereses hegemónicos de la región centroasiática.Conclusión

La importancia geopolítica y estratégica de Asia Central en el tablero internacional hace que esta región esté constantemente disputada por las grandes potencias mundiales. La República Islámica de Irán es considerada un «Imperio medio», es decir, un país con capacidades materiales suficientes para dominar una subregión tanto en lo económico como en lo militar44, por lo que considera que tiene un cierto «derecho» de incorporar a los países de Asia Central a su área de influencia. Su lugar geográfico dentro de la Ruta de la Seda y de todos los macroproyectos asiáticos capitaneados por China e India convierten a las cinco exrepúblicas soviéticas en importantes mercados donde poder invertir.

El acuerdo alcanzado sobre la delimitación del mar Caspio ha sido una victoria para Irán al asegurarse la no presencia de tropas estadounidenses en su retaguardia. El eje Teherán-Moscú-Pekín ha logrado copar, en mayor o menor medida, los mercados centroasiáticos y esto puede beneficiar enormemente a Irán pudiendo jugar al margen de las sanciones internacionales. La consecución de los proyectos INSTC y el puerto de Chabahar convertirán a Irán en el epicentro de la integración económica regional si Teherán juega bien sus cartas, siendo determinante en sus relaciones políticas con el continente Euroasiático. A su vez, el control que ejerce Irán sobre la zona occidental de Afganistán y sobre Tayikistán le convierten en un elemento clave para la seguridad regional no solo para Moscú, sino para la comunidad internacional de cara al nuevo Gobierno talibán en Kabul.

La República Islámica aún tiene muchos retos por delante en Asia Central y todo depende, en gran medida, de que Teherán pueda obtener un alivio en cuanto al peso de las sanciones económicas sobre su sector financiero y económico. Con el país sumido en una inflación galopante y orientado hacia el mantenimiento de los éxitos de sus agentes proxy en Oriente Medio, los objetivos de su política exterior en Asia Central son a largo plazo. La vuelta del conservadurismo islámico de la mano de Raisi podría alejar a los países centroasiáticos, políticamente laicos, de Teherán, temiendo la posibilidad de que Irán intente manejar las minorías marginalizadas presentes en sus países, siendo un grave revés a los intereses iraníes para convertirse en una potencia regional relevante en Asia Central.

Juan Carlos Pastor Gómez, Doctorando en Relaciones Internacionales Universidad Complutense de Madrid

Referencias:

1 PEYROUSE, S., & IBRAIMOV, S, S. Iran’s Central Asia Temptations. (FRADKIN, H., HAQQANI, H., BROWN E., & MNEIMNEH, H., Edits.) Current Trends in Islamist Ideology, 10, 17 de abril de 2010, pp. 87-
101. Recuperado el 30 de enero de 2021. Disponible en: https://www.hudson.org/research/9808-iran-s- central-asia-temptations.

2 El término landlocked se usa para denominar a aquellos países sin salida directa al mar. De la lista de países considerados landlocked, cinco de ellos son la totalidad de las exrepúblicas soviéticas y seis si se incluye a Afganistán como parte de Asia Central, y es debido a esto que Irán se ha convertido en una pieza vital de la geopolítica como ruta de acceso a los mercados regionales e internacionales.

3 WASTNIDGE, E. “Central Asia in the Iranian geopolitical imagination”, Cambridge Journal of Eurasian Studies, 1, 2017. Recuperado el 3 de febrero de 2021. Disponible en: http://oro.open.ac.uk/49201/1/Central%20Asia%20in%20the%20Iranian%20geopolitical%20imagination.p df

4 La OCE está compuesta por Afganistán, Azerbaiyán, Irán, Kazajistán, Kirguistán, Pakistán, Tayikistán, Turquía, Turkmenistán y Uzbekistán.

5 Nótese que el autor hace referencia a la Guerra del Golfo entre 1990 y 1991, ya que estima que debería considerarse la Guerra Irán-Iraq como una Primera Guerra del Golfo por la implicación de varios países y la internacionalidad que acabó adquiriendo a finales de esta.

6 EFEGIL, E., & STONE, L. “Iran’s interests in Central Asia: a contemporary assessment”, Central Asian Survey, 20(3), 2001, pp. 353-365. doi:10.1080/02634930120095358

7 ABILOV, S. “The Legal Status of the Caspian” (YÜKLEYEN, A., Ed.), Geopolitics of the Caspian Region, 2015, pp. 23-41. Recuperado el 18 de febrero de 2021. Disponible en: https://www.researchgate.net/publication/320183299_LEGAL_STATUS_OF_THE_CASPIAN

8 PIETKIEWICZ, M. “Legal status of Caspian Sea – problem solved?”, Marine Policy, 123, 14 de noviembre de    2020,    pp.    1-9.    Recuperado    el    22    de    febrero    de    2021.    Disponible    en: https://pdf.sciencedirectassets.com/271824/1-s2.0-S0308597X20X0011X/1-s2.0- S0308597X20309684/main.pdf?X-Amz-Security- Token=IQoJb3JpZ2luX2VjEBQaCXVzLWVhc3QtMSJHMEUCIQCp0vZv99HhFUwmrOyWOjSb6XqcjthUvi AFxLTT9%2F8xAAIgK9LfxaFmUJFFBgHim2DXv4x%2Be%2BABFIEpBbf4jZ

9 Ídem

10 IYER, R. “Filling In the North-South Trade Corridor’s Missing Links”, The Diplomat, 28 de febrero de 2018. Recuperado el 23 de febrero de 2021. Disponible en: https://thediplomat.com/2018/02/filling-in-the- north-south-trade-corridors-missing-links/

11 Disponible en: https://www.rbth.com/blogs/the_outsiders_insight/2016/12/12/long-awaited-north-south

12 RAMACHANDRAN, S. India Doubles Down on Chabahar Gambit. The Diplomat., 14 de enero de 2019. Recuperado el 24 de febrero de 2021. Disponible en: https://thediplomat.com/2019/01/india-doubles-down- on-chabahar-gambit/

13 Disponible en: https://www.silkroadbriefing.com/news/2017/12/04/iran-completes-first-phase-chabahar

14 PIETKIEWICZ, M. “Legal status of Caspian Sea – problem solved?”, Marine Policy, 123, 14 de noviembre de    2020,    pp.    1-9.    Recuperado    el    22    de    febrero    de    2021.    Disponible    en: https://pdf.sciencedirectassets.com/271824/1-s2.0-S0308597X20X0011X/1-s2.0- S0308597X20309684/main.pdf?X-Amz-Security- Token=IQoJb3JpZ2luX2VjEBQaCXVzLWVhc3QtMSJHMEUCIQCp0vZv99HhFUwmrOyWOjSb6XqcjthUvi AFxLTT9%2F8xAAIgK9LfxaFmUJFFBgHim2DXv4x%2Be%2BABFIEpBbf4jZ

15 La UEE está compuesta por Armenia, Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán y Rusia

16 KOOALEE, E., EBRAHIMI, A., & MOUGOUEE, S. “Iran and Kazakhstan Relations: A Geopolitical Analysis”, Iranian Review of Foreign Affairs, 4(1), 2014, pp. 88-112. Recuperado el 8 de marzo de 2021. Disponible    en:
https://www.researchgate.net/publication/306065006_Iran_and_Kazakhstan_Relations_A_Geopolitical_A nalysis

17 Ídem.

18 Datos extraídos de: https://tradingeconomics.com/iran/exports/kazakhstan

19 KOOALEE, E., EBRAHIMI, A., & MOUGOUEE, S. “Iran and Kazakhstan Relations: A Geopolitical Analysis”, Iranian Review of Foreign Affairs, 4(1), 2014, pp. 88-112. Recuperado el 8 de marzo de 2021. Disponible    en:
https://www.researchgate.net/publication/306065006_Iran_and_Kazakhstan_Relations_A_Geopolitical_A nalysis

20 CLARK, B. “Ahmadinejad, Iran, and Foreign Policy Dysfunction in Tajikistan”, Asian Politics & Policy, 7(2), 2015, pp. 213-244. Recuperado el 09 de marzo de 2021. Disponible en: https://onlinelibrary-wiley- com.bucm.idm.oclc.org/doi/epdf/10.1111/aspp.12180

21 SHAKIR, M. “Iran-Tajikistan Relations Internal and External Challenges”. Journal for Iranian Studies, 5(2), diciembre de 2017, pp. 69-83. Recuperado el 09 de marzo de 2021. Disponible en: https://rasanah- iiis.org/english/wp-content/uploads/sites/2/2018/07/Iran-Tajikistan-Relations.pdf

22 PEYROUSE, S., & IBRAIMOV, S, S. “Iran’s Central Asia Temptations” (FRADKIN, H., HAQQANI, H., BROWN E., & MNEIMNEH, H., Edits.) Current Trends in Islamist Ideology, 10, 17 de abril de 2010, pp. 87-
101. Recuperado el 30 de enero de 2021. Disponible en: https://www.hudson.org/research/9808-iran-s- central-asia-temptations

23 SHAKIR, M. “Iran-Tajikistan Relations Internal and External Challenges”. Journal for Iranian Studies, 5(2), diciembre de 2017, pp. 69-83. Recuperado el 09 de marzo de 2021. Disponible en: https://rasanah- iiis.org/english/wp-content/uploads/sites/2/2018/07/Iran-Tajikistan-Relations.pdf

24 Ídem.

25 SHAKIR, M. “Iran-Tajikistan Relations Internal and External Challenges”. Journal for Iranian Studies, 5(2), diciembre de 2017, pp. 69-83. Recuperado el 09 de marzo de 2021. Disponible en: https://rasanah- iiis.org/english/wp-content/uploads/sites/2/2018/07/Iran-Tajikistan-Relations.pdf

26 LAL, R. “Central Asia and Its Asian Neighbors: Security and Commerce at the Crossreads”, RAND Corporation, 2006, pp. 1-62. Recuperado el 12 de marzo de 2021. Disponible en: https://www.jstor.org/stable/10.7249/mg440af

27 Datos obtenidos de: https://tradingeconomics.com/iran/exports/tajikistan

28 MULLODJANOV, P. Tajik-Iranian Relations Under the New Conditions, 30 de marzo de 2020. Recuperado el 12 de marzo de 2021, de CABAR: Central Asia Bureau for Analytical Reporting. 

29 MULLODJANOV, P. Tajik-Iranian Relations Under the New Conditions, 30 de marzo de 2020. Recuperado el 12 de marzo de 2021, de CABAR: Central Asia Bureau for Analytical Reporting. Disponible en: https://cabar.asia/en/tajik-iranian-relations-under-the-new-conditions

30 YULDASHEVA, G. “Iranian-Uzbek relations in the geopolitical context of Central Asia”, Uzbekistan Initiative Papers (17), marzo de 2014, pp. 1-8. Recuperado el 13 de marzo de 2021. Disponible en: https://www.cidob.org/en/publications/publication_series/project_papers/uzbekistan_initiative/iranian_uzb ek_relations_in_the_geopolitical_context_of_central_asia

31 YULDASHEVA, G. “Iran-Uzbekistan Relations in the Regional Security Context”

32 YULDASHEVA, G. “Iranian-Uzbek relations in the geopolitical context of Central Asia”, Uzbekistan Initiative Papers (17), marzo de 2014, pp. 1-8. Recuperado el 13 de marzo de 2021. Disponible en: https://www.cidob.org/en/publications/publication_series/project_papers/uzbekistan_initiative/iranian_uzb ek_relations_in_the_geopolitical_context_of_central_asia

33 YULDASHEVA, G. “Iran-Uzbekistan Relations in the Regional Security Context”, Asian Journal of Peacebuilding, 8(1), julio de 2020, pp. 187-202. doi:10.18588/202005.00a102

34 NOVASTAN. “Uzbekistan: towards greater cooperation with Iran?”, Novastan.org, 21 de enero de 2021. Recuperado el 16 de marzo de 2021.

35 NOVASTAN. Uzbekistan: towards greater cooperation with Iran? Novastan.org, 21 de enero de 2021. Recuperado el 16 de marzo de 2021. Disponible en: https://novastan.org/en/uzbekistan/uzbekistan- towards-more-cooperation-with-iran/ .

36 El Instrument in Support of Trade Exchanges es un sistema establecido por la Unión Europea el 31 de enero de 2019 como un instrumento que facilite las transacciones con Irán evitando las sanciones económicas en materias concretas como medicinas, maquinara y otros intercambios mercantiles necesarios para el desarrollo civil del país persa.

37 ATAI, F., & AZIZI, H. “The Energy Factor in Iran–Turkmenistan Relations”, Iranian Studies, 15 de octubre de 2012, pp. 1-10. doi: http://dx.doi.org/10.1080/00210862.2012.726877

38 Ídem.

39 FARRAR-WELLMAN, A. “Turkmenistan-Iran Foreign Relations”, Critical Threats, 8 de julio de 2010. Recuperado el 17 de marzo de 2021. Disponible en: https://www.criticalthreats.org/analysis/turkmenistan- iran-foreign-relations

40 ATAI, F., & AZIZI, H. “The Energy Factor in Iran–Turkmenistan Relations”, Iranian Studies, 15 de octubre de 2012, pp. 1-10. doi: http://dx.doi.org/10.1080/00210862.2012.726877

41 Ídem.

42 ASKARIEH, E. “Iran, Kyrgyzstan plan for long-term cooperation”, Iran Frontpage, 7 de septiembre de 2015. Recuperado el 18 de marzo de 2021. Disponible en: https://ifpnews.com/iran-kyrgyzstan-plan-for- long-term-cooperation

43 “Pres. Rouhani to visit Kyrgyzstan on Thu”, The Iran Project, 11 de junio de 2019. Recuperado el 18 de marzo de 2021. Disponible en: https://theiranproject.com/blog/2019/06/11/pres-rouhani-to-visit-kyrgyzstan- on-thu/

44 GONZÁLEZ DEL MIÑO, P., & PASTOR, Juan C. Política exterior de Irán: Poder y seguridad en Oriente Medio. 2020, Madrid: Catarata. ISBN:978-84-1352-020-9

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Una ofensiva rusa en Siria deja al menos 11 milicianos proturcos muertos

EFE

Ataque Rusia Siria

AFP/MOHAMMED AL-RIFA  –   Ataque aéreo ruso en las afueras occidentales de la provincia siria de Idlib, mayoritariamente controlada por los rebeldes, el 20 de septiembre de 2020

Al menos once combatientes proturcos han muerto este domingo en un ataque aéreo presuntamente realizado por la aviación rusa contra un colegio que los milicianos proturcos utilizaban como cuartel en la zona de Afrin, en el noroeste de Siria, informó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.

De acuerdo con la ONG, cuya sede está en el Reino Unido pero que cuenta con una red de colaboradores en el terreno, otras 13 personas resultaron heridas, algunas de las cuales se encuentran en estado crítico, mientras que la mayoría de los fallecidos provienen de Guta Oriental y de otras zonas rurales cercanas a la capital siria.

El bombardeo de Rusia, principal aliada de Damasco, tuvo como objetivo un colegio que la división Al Hamza, vinculada a Turquía, utilizaba como sede y cuartel en el pueblo de Barad, en las inmediaciones de Afrín y en el noroeste de la provincia de Alepo.

La ONG indicó que los equipos de rescate están trabajando para encontrar a aquellos que quedaron sepultados bajo los escombros tras el ataque aéreo y añadió que “la cifra de víctimas mortales podría aumentar”.

La localidad siria de Afrin está controlada por las fuerzas turcas y sus facciones aliadas y luchan contra las milicias kurdosirias, que tuvieron que aliarse con el Ejército gubernamental frente al avance turco y ahora los tres bandos controlan partes diferentes pero vecinas de las regiones del norte de Siria. 

El ataque de hoy, según el Observatorio, se produce en el marco de “una escalada rusa” contra la zona “Operación Rama de Olivo”.

Esta operación, lanzada en enero de 2018, puso bajo control militar turco el cantón de Afrin, fronterizo con Turquía, que estaba hasta ese momento bajo dominio de milicias kurdas afiliadas al YPG, el movimiento kurdo que sigue dominando el noreste de Siria y que Ankara equipara con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), la guerrilla kurda de Turquía.

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Colombia: la segunda masacre en menos de una semana confirma el repunte de la violencia

Michelle Aldaz

Soldados vigilan área en Cali, Colombia

AFP/LUIS ROBAYO  –   Soldados vigilan área en Cali, Colombia

Los niveles de violencia en Colombia vuelven a sufrir un nuevo repunte con el asesinato de cuatro personas en el Municipio de Tumaco, ubicado en el departamento de Nariño. Mediante un comunicado, el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz) confirmaba el suceso, el segundo acontecido en menos de una semana en Colombia.

Un grupo de hombres armados perpetró el asesinato en un local de cría de gallos, obligando a las personas de su interior a agacharse antes de quitarles la vida tras varios disparos indiscriminados. Las víctimas fueron identificadas como Jaison Steven Angulo, José Francisco Mesa, Luis Carlos Sinisterra y Heider Jackson Cortés.

Este nuevo caso de violencia se suma a las 72 masacres perpetradas en lo que va de año en Colombia. Las cifras de 258 fallecidos se reparten por todo el territorio, destacando los departamentos de la sureña Cauca (13 masacres y 43 muertos), la central Antioquia (diez masacres y 36 asesinados), el Valle del Cauca (nueve masacres y 38 víctimas) y Nariño (siete masacres y 27 fallecidos).

La Policía antidisturbios se enfrenta a manifestantes en Colombia
AFP/LUIS ROBAYO – La Policía antidisturbios se enfrenta a manifestantes en Colombia

Pueblos indígenas: asesinatos, estigmatización y amenazas 

La violencia se ha concentrado de manera más incidente en las comunidades indígenas. La Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) solicitó al Gobierno el aumento de las medidas de protección de los pueblos indígenas alertando de que 43 líderes indígenas han sido asesinados durante 2021.

La ONIC ha denunciado la crisis humanitaria que viven actualmente las comunidades indígenas en Colombia donde los asesinatos y las crecientes amenazas están fomentando el confinamiento en sus propios territorios. 

“Estamos viviendo un genocidio, una tragedia humanitaria para los pueblos ancestrales, especialmente para los 70 pueblos que se encuentran en vía de extinción física y cultural de los 115 existentes en nuestro país’, han asegurado los representantes de la organización.

El pueblo indígena tikuna colombiano posa con máscaras faciales, en medio de las preocupaciones del coronavirus COVID-19, en Leticia, departamento de Amazonas, Colombia, el 8 de junio de 2020
AFP/TATIANA DE NEVO – El pueblo indígena tikuna colombiano posa con máscaras faciales, en medio de las preocupaciones del coronavirus COVID-19, en Leticia, departamento de Amazonas, Colombia, el 8 de junio de 2020

Como parte de las medidas adoptadas, la ONIC hizo entrega de un informe a la Justicia Especial para la Paz (JEP) y a la Comisión de la Verdad, donde se denuncian los 3.000 homicidios y la violencia sufrida por las comunidades indígenas desde la firma de los acuerdos de paz en 2016. Junto con otras asociaciones, han exigido acabar de manera “inmediata” con el “etnocidio físico y cultural contra los pueblos y naciones indígenas”. 

Coordinador América Latina: José Antonio Sierra

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Erdogan manda tropas a Idlib justo antes de reunirse con Rusia e Irán

José María Martín

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PHOTO/SERGEI CHIRIKOV vía REUTERS  –   El presidente ruso Vladimir Putin (D) estrecha la mano del presidente turco Recep Tayyip Erdogan (I) durante su conferencia de prensa conjunta tras las conversaciones ruso-turcas

La crisis migratoria en la frontera entre Turquía y Siria está generando mucha inquietud en la población turca. La opinión pública critica duramente el flujo de personas que cruza el límite que separa ambos países y se lleva un tiempo viendo esta avalancha migratoria como una seria amenaza para Ankara. Es uno de los motivos principales por lo que desde el Gobierno de Recep Tayyip Erdogan se está intentando fortalecer la posición turca en territorio Siria, a pesar del apoyo brindado por Rusia al actual Ejecutivo sirio al que se enfrenta la oposición apoyada por Turquía.

En Turquía la preocupación es cada vez mayor, de ahí que Erdogan no haya si quiera esperado a su reunión con los líderes ruso e iraní para enviar sus tropas al noroeste de Siria. El encuentro con Vladimir Putin y Ebrahim Raisí está previsto para el miércoles 29 de septiembre, aunque la posible ofensiva del Gobierno liderado por Bachar Al-Asad ha precipitado los planes turcos. Es más, el reciente recibimiento del presidente ruso a su homólogo sirio, lejos de ser una buena noticia para los turcos, sirvió a Putin para cargar de nuevo contra las “fuerzas extranjeras” – en referencia a Turquía y Estados Unidos – y que se encuentran en Siria “sin la decisión de la ONU”.al-asad-putin-reunion

El presidente sirio cree que “algunos Estados ejercen una influencia destructiva en los procesos políticos, por todos los medios”, a lo que añadía que “también hay otros factores, somos perfectamente conscientes y procuramos hacer lo posible por resolver estos apremiantes problemas”. Erdogan pretende abordar este asunto en la reunión de la semana que viene con Vladimir Putin ya que, además de la ya de por sí complicada situación migratoria con Siria, la llegada de los talibanes al poder en Afganistán puede empujar numerosos refugiados afganos a territorio turco. El propio presidente de Turquía decía que “ya es hora de que todas las partes interesadas hagan su parte en este tema”.

Erdogan cree que “como país que salvó la dignidad humana en la crisis siria, ya no tenemos el potencial ni la capacidad de observar nuevos flujos de inmigración”. La frustración acerca del asunto de los refugiados es grande, pero no se debe olvidar que su país recibió una gran ayuda económica para hacer frente a las incesantes olas migratorias que recibía Turquía. Desde el acuerdo alcanzado en 2016, la Unión Europea ya ha facilitado una cifra cercana a los 6.000 millones de euros al Gobierno de Recep Tayyip Erdogan para facilitar la acogida de los refugiados, una cifra que incluso se ofreció aumentar en marzo de este año.mapa-siria-turquia-idlib

En lo que respecta a la situación de Sira, a pesar del acuerdo para el alto al fuego alcanzado entre Turquía y Rusia en marzo del pasado 2020, la tensión es máxima. El Ejército Libre Sirio (FSA), apoyado por los turcos, y Hayat Tahrir al-Sham (HTS) – organización militante islámica yihadista-salafista y rama de Al-Qaeda – han intensificado sus ofensivas sobre las fuerzas gubernamentales en las últimas fechas. Rusia ha acusado varias veces a los de Erdogan de no respetar el alto el fuego y, además, de no favorecer la expulsión de los grupos militantes de Idlib, donde ambas fuerzas contrarias al Gobierno tienen sus bases.

Es importante recordar que a principios de septiembre las fuerzas turcas en Idlib sufrieron un ataque que se saldó con dos soldados muertos y otros tres heridos. El aumento de tropas en la provincia también tiene como objetivo evitar esas acometidas que están costando vidas a las fuerzas militares de Turquía. No obstante, no será tarea fácil. Bachar Al-Asad ha insistido en que no va a cesar en sus esfuerzos por hacerse con el control completo del territorio sirio – actualmente su mandato se enmarca en más o menos el 70% del país –. Por eso, el movimiento de Erdogan tiene cierta peligrosidad, y más aún cuando el encuentro con Rusia e Irán está a la vuelta de la esquina.

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Turquía y Azerbaiyán realizan maniobras militares conjuntas en Najichevan

José María Martín

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El servicio de prensa del Ministerio de Defensa de Azerbaiyán informó el pasado lunes 20 el lanzamiento del ejercicio militar de la Hermandad Indestructible 2021 en colaboración con Turquía. Las maniobras se llevaron a cabo con “unidades de infantería motorizada, unidades de fuerzas especiales e inteligencia, así como militares de otras ramas”, según el informe oficial. El propio comunicado azerí afirmaba que había comenzado “las maniobras tácticas conjuntas con fuego real en la región de Lachín de conformidad con el Acuerdo sobre Cooperación Militar entre la República de Azerbaiyán y la República de Turquía”.

El objetivo de estas acciones en Najichevan – república autónoma perteneciente a Azerbaiyán que comparte frontera con Armenia, Irán y Turquía – es “mejorar la interoperabilidad, la coordinación de combate (…) y la toma de decisiones de los mandos militares”, así como su “capacidad de control de las unidades”. En este momento, ambos países están centrando sus esfuerzos en mejorar el manejo de material militar de nueva generación, además del resto de medios militares en “terrenos difíciles”.

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PHOTO/AFP  –   Presidente azerí, Ilham Aliyev

El acto fue protagonizado por distintos representantes de los países de la Hermandad. Por parte de Azerbaiyán, asistieron el ministro de Defensa, el coronel general, Zakir Hasanov, y el jefe del Servicio de Seguridad del Estado, Ali Naghiyev. El director general de Seguridad y Lucha contra el Terrorismo de las Fuerzas Armadas de la República Islámica de Pakistán, Mumtaz Hussain, también estuvo presente, así como Omer Ertugrul Erbakan, comandante de la División de Fuerzas Especiales del Ejército de Turquía. Todos ellos estuvieron acompañados por militares de sus respectivos países y algunos invitados de alto rango de Kazajistán.

Este acto militar se produce en un momento importante debido a la situación que atraviesa la región aledaña a Najichevan. Hace apenas unos días, el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, se refirió al primer ministro de Armenia, Nikol Pashinián, y su voluntad de entablar conversaciones con su país: “Estamos abiertos para negociar y lo haremos. Si (Pashinián) es genuinamente sincero y lo demuestra, el diálogo podrá empezar. Confío en un avance positivo y en la apertura del corredor”. Desde Ankara esperan la apertura de las comunicaciones precisamente con el emplazamiento donde se han realizado las maniobras militares.

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PHOTO/AFP-Mapa de la zona de conflicto entre Armenia y Azerbaiyán

Por otra parte, las relaciones entre Azerbaiyán y Turquía parecen ser cada vez más productivas. El ministro de Comercio turco, Mehmet Mus, aseguró hace menos de dos semanas que, lejos de ser economías rivales, se miran entre ellas como un gran apoyo. Es más, el propio ministro aseguro que desde su país “desean desarrollar más actividades económicas con Azerbaiyán”. Y es que Erdogan ve en Bakú uno de sus más fuertes aliados regionales, por lo que nunca dudaron en ponerse del lado azerí en el conflicto que enfrenta a Azerbaiyán y Armenia de Nagorno Karabaj.

Las hostilidades cesaron el 10 de noviembre del pasado 2020, tras seis semanas de enfrentamientos y miles de víctimas en ambos bandos. La declaración conjunta de los líderes de Rusia, Armenia y Azerbaiyán pues fin a una dura espiral de violencia. Gracias a ese acuerdo, fuerzas de paz rusas aterrizaron en la zona de conflicto y se espera que permanezcan allí al menos los cinco próximos años. Además, el intercambio de prisioneros de guerra y la permanencia en sus posiciones actuales, son algunas de las cláusulas incluidas en esta declaración tripartita. De esta forma, serán los militares rusos los que ejerzan el control de la línea divisoria entre las fuerzas armenias y azerbaiyanas, así como del corredor de Lachín, que conecta a Nagorno Karabaj con Armenia.

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Marruecos recibe los primeros drones turcos destinados a vigilar las fronteras de Ceuta y Melilla

Alba Sanz

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AFP/BIROL BEBEK  –   Dron turco del modelo Bayraktar TB2

Marruecos ha recibido un arsenal de drones militares Bayraktar TB2 con el fin de controlar las fronteras de Ceuta y Melilla, según ha informado el medio Far-Maroc. Además del control fronterizo, se espera que estos drones se empleen para prevenir el narcotráfico y la inmigración ilegal.

Los nuevos drones se han destinado en dos bases militares, una en la región de Tánger – Tetuán y otra en El Araoui, cerca de la frontera melillense y de la frontera argelina, dos puntos de gran afluencia migratoria y zona sospechosa de tránsito de “extremistas”. 

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AFP/FADEL SENNA – Fotografía de archivo, un grupo de ciudadanos marroquíes en España debido a la crisis del coronavirus, no se les permite cruzar a su país por no tener sus papeles en regla, el 22 de mayo de 2020, en el enclave español de Ceuta

Según diferentes fuentes, estos drones no se emplearían para “propósitos de ataque” si no para tratar de “cercar” las ciudades de Ceuta y Melilla. En esta línea, desde Rabat aseguran que el despliegue del arsenal no se realizará de ningún modo con fines hostiles.

De esta forma, los drones permitirán que se realice un monitoreo de la zona y trataran transmitir imágenes de cualquier actividad sospechosa, con especial vigilancia en aquellas zonas de difícil acceso de operaciones policiales. 

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AFP/FADEL SENNA – Vista general de Ceuta
​​​​​

De acuerdo con el medio Assabah, “estos nuevos drones, se desplegarán para garantizar la vigilancia de las fronteras del país. La misión es rastrear a los traficantes de todo tipo, luchar contra la inmigración ilegal y controlar los movimientos sospechosos de personas”.Los Bayraktar TB2

En el marco de renovación y modernización del arsenal militar de Marruecos, el Reino alauí adquirió el pasado julio por parte de Turquía trece drones Bayraktar TB2. Estos drones cuentan con un sistema de aviónica que permiten que el vehículo aéreo pueda realizar misiones de Inteligencia, Vigilancia, Reconocimiento (ISR) y de ataque armado. Además, el TB2 ha demostrado ser muy eficaz en el vuelo operativo ya que alcanza más de 350.000 horas de planeo. 

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PHOTO/MURAT CETINMUHURDAR via AP – El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, delante de un dron en una base aérea militar en Batman, Turquía

Asimismo, los Bayraktar pueden transportar una carga útil de más de 55 kilogramos y pueden volar a una altura de hasta 22.500 pies por más de 24 horas. 

Desde 2014 los TB2 se han empleado en las Fuerzas Armadas turcas y en la actualidad un total de 160 plataformas de los Bayraktar están al servicio de Qatar, Azerbaiyán y Ucrania, además de Turquía.

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Partido afgano: sale USA, entra Rusia y China

Amanda Pérez Gómez

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PHOTO/AP  –   El presidente ruso Vladimir Putin, y el presidente chino Xi Jinping, centro izquierda, en el Kremlin de Moscú, en esta fotografía de acrchivo

Los talibanes, en el poder afgano desde el año 1996, socios de Al Qaeda, cedieron el territorio a modo de refugio y base de operaciones a los muyahidines de Bin Laden.

Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos exigió a los talibanes la entrega del líder de la organización y de los terroristas buscados por su participación en los atentados, además de la expulsión de Al Qaeda de Afganistán, recibiendo por respuesta la negativa de los talibanes. Este hecho supuso la chispa que estimuló la puesta en marcha de lo que derivaría en la invasión de Afganistán ese mismo año. 

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Antes de la GWOT, el 10 de septiembre de 2001, la Administración de Seguridad Nacional del Gobierno de Bush planteaba una medida para dar captura a Bin Laden: el ultimátum a los talibanes, quienes de no ofrecer al líder de Al Qaeda a las autoridades dejarían de recibir “ayuda”, transfiriéndose a grupos antitalibanes y emprendiéndose una acción militar directa contra ellos con tal de derrocar su régimen.

Tras el 11-S, lo hablado el día anterior se materializa, siendo el ultimátum rechazado por los talibanes; el presidente George W. Bush anuncia la Global War On Terrorism (GWOT), consiguiendo el apoyo de la OTAN. En octubre de ese mismo año nace la Operación Libertad Duradera. 

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AFP/VYACHESLAV OSELEDKO – La guerra de Afganistán, iniciada tras los atentados del 11 de septiembre, se cobró la vida de decenas de miles de afganos y de unos 2.400 soldados estadounidenses

Realizando un análisis, una vez más el uso de la fuerza no ha conseguido acabar con el problema, todo lo contrario. Al igual que ha sucedido en el resto de territorios en los que actualmente se libran guerras o insurgencias, la vía de la guerra únicamente ha servido a corto plazo como venganza y achante, pero a largo plazo como caldo de cultivo para el refuerzo de organizaciones terroristas o grupos guerrilleros.

Los talibanes, por muy temidos y odiados que puedan ser por parte de la población afgana, han visto sus tropas y sus apoyos reforzados gracias a las muertes desmedidas de civiles por culpa de los bombardeos occidentales. La perspectiva de “salvación” puesta en un principio en las fuerzas de ocupación se ha tornado al apoyo de lo “local”. De igual forma ha sucedido con el ejército afgano, constituido al estilo occidental mediante un conglomerado tribal, pasando por alto confortaciones históricas entre las diferentes tribus afganas, siendo éste un motivo más que sumar a los factores push en pro a los talibanes. 

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La intromisión occidental ha jugado una vez más en nuestra contra: reforzando aun más la perspectiva anticolonial, reforzando la base de los discursos extremistas, consiguiendo un mayor apoyo social, y enfureciendo a la población local, cada vez más cercana a los grupos guerrilleros locales.

Dejando a un lado la metodología bélica, nuevamente se ha desarrollado una estrategia superflua, más mediática que inteligente. Se derrocó al régimen talibán y se asesino al líder de Al Qaeda, Bin Laden. ¿Mejoras tras ello?

Los talibanes fueron expulsados del poder, pero jamás exterminados, no se llevó a cabo un programa social que impidiera el desarrollo de un caldo de cultivo que llevara a la radicalización, no se implantaron medidas prospectivas que erradicaran o paliaran los apoyos y fuerzas de los talibanes con el fin de evitar su retorno. Este grupo de guerrilleros se aislaron a zonas rurales donde, durante estos últimos veinte años, han seguido creciendo logística y económicamente, a través del mercado negro, esperando el momento perfecto para volver a dar el golpe. Ese instante llegó Estados Unidos pactó la retirada de las tropas de Afganistán en 2020, replegándose poco a poco hasta el 31 de agosto de este año. 

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Por otro lado, el asesinato de Bin Laden. Un hecho histórico que acaparó las portadas de los medios de comunicación de todo el mundo, coronando a Estados Unidos en la lucha contra el terrorismo. Sin embargo, Al Qaeda continúa intacta, de hecho incluso más fuerte, habiendo actuado de manera inteligente al extender un sistema de redes que ha afianzados sus posiciones. Asesinar a Bin Laden, justo diez años después del 11-S y en plenas Primaveras Árabes, propició que Ayman Al Zawahiri se posicionara a la cabeza de la organización. 

Sin un nombre tan carismático como el de Bin Laden, Al Zawahiri ha conseguido mantener no sólo a flote a la organización sino expandir su sistema de franquicias durante los últimos años. En un tiempo tan complicado en lo relativo a la rivalidad terrorista, habiendo puesto el foco mundial en su escisión Daesh, Al Qaeda más que derrumbarse ante la pérdida de popularidad, ha conseguido trabajar en la sombra de manera inteligente siendo a día de hoy la organización más fuerte a nivel mundial. Como menciono en mi anterior artículo “Victoria estratégica de Al-Qaeda frente a Daesh”: “El protagonismo mediático acaparado por Daesh, ha sido utilizado en beneficio propio por Al-Qaeda, quien ha realizado un cambio estratégico en la sombra, de manera sutil, inadvertida y, sobre todo, inteligente, resultando ser, a pesar de todo, una opción más fuerte y madura para aquellos seguidores de la yihad”. 

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En miras al panorama afgano actual, es de vital importancia volver a remontarnos 20 años atrás y tornar la mira en la organización madre, quien además de poseer nexos con los talibanes, puede unificar fuerzas y apoyos con el resto de filiales circundantes y empoderarse como nunca antes lo habría hecho. Tras años de silencioso empoderamiento puede ser “su momento”.
Mientras tanto, es curioso analizar la posición “comunista” ante el conflicto. La postura rusa se mantiene al margen, intentado evitar revivir su pasado, limitándose a acotar y reducir la actuación talibán al territorio afgano, aprovechando la pérdida de prevalencia estadounidense y manteniendo su papel de mediador en la escalada del conflicto. Su principal preocupación se centra en la situación de los países de Asia Central, aquellos de interés ruso, siendo éstos el límite de actuación militar del Kremlin. El fracaso americano y de la OTAN en Afganistán podría ser utilizado en beneficio ruso.

En segundo lugar y no menos trascendental se encuentra China. La situación geoestratégica de Afganistán suscita los intereses chinos, quienes aprovechando la retirada estadounidense, reforzaran sus lazos tanto con el Gobierno talibán como con el ruso, impulsando sus relaciones en la región. Haciendo frontera con Afganistán (el Paso de Wakhan de 76 km) justo en la región de Xinjiang, donde se encuentran los campos de “reeducación” que vulneran de manera repetida los derechos humanos de la etnia uigur, musulmanes de origen turco (más información en el artículo “¿Terrorismo yihadista o terrorismo de Estado? La problemática china en Xinjiang“). Siendo más que probable el surgimiento de movimientos terroristas en la zona, fruto de la represión llevada a cabo por el Gobierno y la consecuente diáspora uigur, teniendo como uno de sus principales destinos Afganistán o Pakistán, con una posible interacción con Al Qaeda y otros grupos yihadistas, algo por ahora nunca probado pero posible. Este paso fronterizo se consolida como un punto estratégico fundamental para la Ruta de la Seda y el ambicioso proyecto a desarrollar en la zona, siendo Afganistán un importante yacimiento de diferentes minerales y materias primas, entre ellos el litio. 

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Cabe resaltar las palabras de Wang Yi en relación con la ayuda humanitaria propuesta a los talibanes: “Acogemos con satisfacción la actitud positiva de los talibanes hacia la construcción política, la lucha contra el terrorismo y las relaciones con los países vecinos tras su entrada en Kabul, pero la clave está en ponerlas en práctica; Hay dos puntos clave: el primero es ser inclusivo; y el segundo es luchar decididamente contra el terrorismo. Esperamos que los talibanes puedan aprender del pasado, interactuar activamente con todos los grupos étnicos y facciones bajo el Gobierno interino, cumplir sus promesas al mundo exterior y ser más reconocidos a nivel mundial”, como señala France 24 en un artículo publicado el pasado 9 de septiembre .

Así las cosas, se puede comprobar el nuevo tablero de ajedrez en el que se ha convertido Afganistán, un caramelo realmente apetecible para diversas potencias y sobre el que Rusia y China han puesto el ojo aprovechando la retirada y pérdida de poder norteamericana. La partida a penas acaba de empezar en el juego geoestratégico, pero lo importante a esperar de ella es que el terrorismo sea el enemigo común.

Bibliografía

  1.  Borger, J. (24 de Marzo de 2004). Bush team `agreed plan to attack the Taliban the day before September 11´. The Guardian.
  2.  Doñate, M. (24 de Agosto de 2021). Afganistán, el pistoletazo de salida para la hegemonía de China. RTVE.
  3. Sedano, R. (9 de Septiembre de 2021). China hace millonaria donación a Afganistán sin obviar la amenaza terrorista. Frnce 24.

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AUKUS, el acuerdo histórico para contrarrestar a China que perjudica a Francia

Álvaro Escalonilla

Rueda de prensa Joe Biden

PHOTO/AFP  –   El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, durante una rueda de prensa conjunta con los primeros ministros británico y australiano

Tres décadas después de la caída del Telón de Acero, la divisoria ideológica y después física que enfrentó a las esferas de influencia soviética y occidental, los historiadores no coinciden acerca del acontecimiento concreto que marcó el comienzo de la Guerra Fría. Algunos consideran al “telegrama largo” de George F. Keenan como el difuso precursor de la contienda. Sin embargo, en caso de producirse una reedición de aquel embate, esta vez con China ejerciendo el papel de la Unión Soviética y Estados Unidos perpetrando su rol, nadie tendría dudas sobre qué suceso delimitó el inicio del conflicto: la firma del AUKUS.

Los líderes de Estados Unidos, Reino Unido y Australia anunciaron el jueves este acuerdo histórico en materia armamentística. En una rueda de prensa conjunta, ‘The Three Amigos’ hicieron pública una alianza a tres bandas que asesta un golpe de efecto al panorama geopolítico global. El presidente estadounidense, Joe Biden, el ‘premier’ británico, Boris Johnson, y su homólogo australiano, Scott Morrison, estamparon su rúbrica en un documento que compromete a Washington a proporcionar la tecnología necesaria para la fabricación de submarinos de propulsión nuclear a su principal aliado en aguas del Pacífico.

Se trata de la primera vez desde 1958 que Estados Unidos comparte tecnología para desarrollar este tipo de buque subacuático. En la última ocasión, Reino Unido actuó como beneficiario en el marco de la alianza angloamericana para combatir la “amenaza comunista” encarnada por la URSS. Tan solo Francia, China, Rusia e India –más allá de Estados Unidos y Reino Unido– cuentan con este tipo de submarino, cuyas características mejoran al convencional al ser capaz de operar durante períodos de tiempo prolongados sin necesidad de emerger con tanta frecuencia.

Submarino nuclear chino
REUTERS/JASON LEE  –  El submarino nuclear de la Armada china Long 11 de marzo participa en un desfile naval frente a la ciudad portuaria oriental de Qingdao

En virtud del AUKUS, acrónimo de Australia, Reino Unido (UK, por sus siglas en inglés) y Estados Unidos (US, ídem), queda reforzada, además, la cooperación trilateral en tecnologías avanzadas de Defensa, especialmente en áreas como la inteligencia artificial (IA), los sistemas submarinos y la vigilancia de larga distancia. Asimismo, Washington estrenará una segunda base de operaciones en Perth, ciudad de la costa índica australiana, que viene a sumarse a la abierta bajo el mandato de Obama hace una década y que alberga a 2.500 militares estadounidenses.

“El esfuerzo que lanzamos hoy ayudará a mantener la paz y la estabilidad en la región Indo-Pacífica”, trasladó la Casa Blanca a través de una nota de prensa. “Hoy, nos unimos a nuestras naciones en un acuerdo para la próxima generación, construido sobre una base sólida de confianza probada”, declaró a su vez Morrison, quien agregó que Washington, Londres y Canberra “siempre han visto el mundo a través de una lente similar”. Aunque ni él ni sus socios mencionaron de forma explícita a Pekín, el acuerdo constituye una férrea alianza con un objetivo clave: contrarrestar el expansionismo chino en la región.

La política exterior de la Administración Biden parte de esta premisa. Washington ve amenazada su condición de potencia hegemónica y las ramificaciones de la influencia china a lo largo y ancho del globo ponen a Estados Unidos en una situación de debilidad por primera vez décadas. El eje de su acción exterior se ha trasladado hacia el este, motivo que explica la abrupta retirada de Afganistán y la planeada salida del resto de plazas en Oriente Medio, una región que no sólo no le ha reportado beneficios, sino que ha supuesto un quebradero de cabeza y ha dilapidado billones de dólares.

Biden y Johnson G7
AP/PATRICK SEMANSKY  –  El presidente Joe Biden y el primer ministro británico Boris Johnson durante una reunión bilateral antes de la cumbre del G-7, el  10 de junio de 2021, en Carbis Bay, Inglaterra

Washington ya contaba con dos foros estratégicos que perseguían fines similares: el ‘Five Eyes’ y el QUAD (Diálogo de Seguridad Cuadrilateral). El primero de ellos, compuesto por los tres firmantes más Canadá y Nueva Zelanda, consiste en un acuerdo multilateral en materia de inteligencia; el segundo, conformado a su vez por Australia y Estados Unidos con el apoyo de India y Japón, está destinado al intercambio de información y la ejecución de ejercicios militares. De hecho, se espera que Biden reciba la próxima semana a los primeros ministros que integran este último foro en la Casa Blanca.Pekín contra todos

El acuerdo pone de relieve el grado de amenaza que China representa para Occidente y su reacción no ha dejado espacio a equívocos. El áspero portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Zhao Lijian, tildó el acuerdo de “irresponsable” y declaró que los socios del AUKUS deberían “abandonar su mentalidad de Guerra Fría y trabajar más por la paz y la estabilidad o acabarán perjudicándose a sí mismos”. El gigante asiático tiene numerosos frentes abiertos y una larga nómina de contendientes que tratan de apearle de la carrera por la hegemonía global. El primero y más importante de ellos es Estados Unidos, con el que comparte una atroz competencia a nivel político y económico.

Las reminiscencias de la guerra comercial, el enclave taiwanés, la brega por el ciberespacio y, en última instancia, el controvertido origen de la COVID-19 ponen a Washington y a Pekín frente a frente. La tensión alcanzó un punto en que el jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Mark A. Milley, se vio obligado a intervenir durante la presidencia de Donald Trump. Milley llegó a mantener dos conversaciones telefónicas con el general Li Zuocheng, del Ejército Popular de Liberación, para tranquilizar a su interlocutor y trasladarle que, en caso de ataque estadounidense, avisaría con antelación, según adelantó The Washington Post.

Zhao Lijan portavoz chino
PHOTO/REUTERS/CARLOS GARCIA RAWLINS  –  El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Zhao Lijian

Las fricciones entre Canberra y Pekín comenzaron con la negativa australiana a implementar las redes 5G ofrecidas por Huawei, y se agravaron con su respaldo a Washington a la hora de presentar una petición a la Organización Mundial de la Salud (OMS) para investigar el origen del coronavirus. En forma de represalia, China impuso un régimen de aranceles a productos procedentes del país aussie, poniendo fin al tratado de libre comercio de 2015. A pesar de la situación, el primer ministro australiano ha tendido la mano al presidente chino Xi Jinping, aunque la respuesta ha corrido a cargo del portavoz Lijian: “Australia tiene que pensar si quiere ver a China como un socio o como una amenaza”.

La última pata de esta mesa es Reino Unido. Una de las razones, quizá la principal, que separa las agendas de Londres y Pekín pasa por Hong Kong. La aprobación de la Ley de Seguridad Nacional, una legislación ambigua que otorga amplias prerrogativas a China para controlar el enclave y desguazar el compromiso de “un país, dos sistemas” con el recorte masivo de las libertades, supuso el incumplimiento frontal del tratado de transferencia de soberanía firmado por ambos en 1997.Francia, el otro gran perjudicado

París había cerrado con Canberra la venta de 12 submarinos de propulsión por un valor de 50.000 millones de euros. Sin embargo, la firma del AUKUS echó por tierra un compromiso que privará a la compañía francesa Naval Group de los beneficios de la transacción. En su lugar, Lockheed Martin se encargará de fabricar y vender las naves. Un fiasco de proporciones mil millonarias interpretado como “una decisión unilateral, brutal, imprevisible, que se parece mucho a lo que hacía Trump” a ojos del ministro de Exteriores francés, Jean-Yves Le Drian.

Emmanuel Macron
PHOTO/AFP  –   Emmanuel Macron, presidente de Francia

“Esto no se hace entre aliados. Es, para hablar claro, una puñalada por la espalda”, sentenció. El titular de política exterior galo aseguró que la acción tendría consecuencias. En principio, el AUKUS es una coalición hermética, no admite más socios, por lo que Biden tendrá que paliar el descontento del Elíseo con otros recursos. La portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, anunció que el presidente mantendrá contactos de alto nivel con Francia para limar asperezas y retener un socio considerado cercano hasta la fecha.

El varapalo de Francia representa a su vez un golpe de autoridad para la Unión Europea, sumida en la más absoluta irrelevancia internacional. Los tres firmantes del AUKUS ni siquiera avisaron con antelación a Bruselas acerca de sus intenciones, como confirmó en rueda de prensa el alto representante para la Política Exterior, Josep Borrell. El próprio Borrell admitió que “no había estado al corriente”, aunque dijo suponer que “la naturaleza de ese acuerdo no se cocinó antes de ayer”.

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Órdago saudí a Washington con la potencial adquisición del sistema antimisiles ruso s-400

Álvaro Escalonilla

Mohamed Bin Salmán y Vladimir Putin

PHOTO/AP  –   Fotografía de archivo, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, junto al príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohammed bin Salman, durante una reunión al margen de la cumbre del G20, en Osaka, Japón

Nunca tanta distancia había separado a Riad de Washington. Después de casi nueve décadas de prolíficas relaciones, el Reino wahabí atisba un serio distanciamiento en la hoja de ruta regional esbozada por Estados Unidos. No importa el ocupante, Arabia Saudí es visto como un socio secundario desde el Despacho Oval. Al menos es esa la sospecha que los jerarcas saudíes barruntan desde hace unos meses. Lo cierto es que Estados Unidos ha replegado posiciones en Oriente Medio y ha desplazado su base de operaciones al vecino Qatar, unas acciones que no han sentado bien en la casa de Saúd.

Afganistán no ha sido el único escenario en presenciar una retirada estadounidense. Irak y Siria aguardan con incertidumbre la salida definitiva de las tropas estadounidenses, que se hará efectiva en los próximos meses. Y Arabia Saudí atestigua una discreta marcha atrás emprendida por la Administración Biden en su respaldo defensivo con la retirada del país de los misiles Patriot y el sistema antimisiles Terminal High Altitude Air Defense (THAAD) efectuada hace unos días.

Joe Biden en el Despacho Oval
AFP/ JIM WATSON  –   El presidente estadounidense Joe Biden en el Despacho Oval

En 2019, el Pentágono reforzó su presencia militar en el país con el envío de tropas, dos baterías de misiles Patriot y un sistema THAAD después de un ataque aéreo, presuntamente iraní, sobre las instalaciones petroleras de Saudi Aramco que interrumpió el suministro de ‘oro negro’. El clima de tensión entre Riad y Teherán estaba en máximos históricos con las ofensivas transfronterizas lanzadas por los hutíes con apoyo persa.

Un año después y bajo la presidencia de Joe Biden, Estados Unidos interpreta que las amenazas en el Golfo han bajado decibelios y su aliado saudí ha dejado de necesitar el despliegue logístico y militar. La estrategia de fondo del Departamento de Estado pasa por concentrar esfuerzos para contrarrestas a China y Rusia y dejar atrás una región, Oriente Medio, que le ha supuesto un desgaste billonario sin apenas conquistas de peso.

Riad no opina lo mismo. El Reino del desierto no termina de comprender la decisión de Estados Unidos en un contexto en que las ofensivas ejecutadas por los insurgentes yemeníes son constantes y la crisis afgana amenaza con desestabilizar al resto de la región. Aunque de puertas para afuera las autoridades saudíes hayan descrito la relación con Washington como “fuerte, duradera e histórica”, en el seno del Reino existe un fuerte descontento.

Sistema antimisiles Triumph
REUTERS/VITALY NEVAR  –  Sistema de misiles tierra-aire S-400 “Triumph” en una base militar en las afueras de la ciudad de Gvardeysk, cerca de Kaliningrado, Rusia, el 11 de marzo de 2019

Estados Unidos tampoco ha dado pistas de fricciones. El portavoz del Pentágono, John Kirby, declaró que EE. UU. mantiene decenas de miles de fuerzas desplegadas en la región “en apoyo de los intereses nacionales de Estados Unidos y de nuestros socios regionales”, en clara alusión a Arabia Saudí. Sin embargo, el secretario de Defensa de Lloyd Austin canceló su visita a Riad alegando motivos de agenda durante su gira por Oriente Medio de esta semana.

Arabia Saudí cree necesitar refuerzos defensivos para sus instalaciones petroleras y emplazamientos militares y civiles, blancos del ataque hutí, más aún con la retirada de armamento estadounidense. Este motivo llevó a Riad a sellar un acuerdo ambiguo con el Kremlin en materia armamentística el pasado mes de agosto, un notorio distanciamiento de la órbita de Estados Unidos.

Uno los puntos del memorándum firmado por ambas partes recoge la adquisición saudí de los sistemas de lanzamiento de misiles antiaéreos rusos S-400, conocidos como ‘Triumph’, un armamento de prestigio. De materializarse, la transacción podría suponer una ruptura frontal entre Washington y Riad similar a la que se produjo con Ankara. La adquisición turca del sistema antimisiles fabricado por Rusia provocó que Estados Unidos impusiera un régimen de sanciones contra Turquía, segundo socio mayoritario de la OTAN.

Putin y Bin Salmán
PHOTO/SAUDI PRESS  –  El rey saudí Salman bin Abdulaziz Al Saud (R) se reúne con el presidente ruso Vladimir Putin en el Palacio Real de Al Yamamah, el 14 de octubre de 2019

Arabia Saudí sostiene que el acuerdo se vio propiciado por la retirada del armamento estadounidense. El sistema antimisiles s-400 sería una alternativa de garantías a los Patriot y al THAAD. En cualquier caso, el objetivo principal del Reino wahabí es recuperar la atención de su aliado histórico y robustecer unas relaciones que, a raíz de la llegada de Biden, han perdido fuerza. La nueva Administración no ha tenido reparos en criticar algunos aspectos del régimen saudí y tiene como prioridad, para algunos impostada, de la defensa de los Derechos Humanos, una práctica poco respetada en el Golfo. Sin embargo, Rusia no ejercería de socio de garantías para Arabia Saudí por su proximidad con Irán. 

La desclasificación de los archivos del 11-S también ha irritado a la Casa de Saúd. La publicación de los documentos apunta hacia un posible apoyo logístico y financiero proporcionado por autoridades saudíes en el atentado que cambió el curso de la historia, lo que amplifica la ya de por sí oscura imagen que proyecta el Reino.

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